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"huir" poems
*Siento tu ternura allegarse a mi tierra, acechar la mirada de mis ojos, huir, la veo interrumpirse, para seguirme hasta la hora de mi silencio absorto y de mi afán de ti. Hela aquí tu ternura de ojos dulces que esperan. Hela aquí, boca tuya, palabra nunca dicha. Siento que se me suben los musgos de tu pena y me crecen a tientas en el alma infinita. Era esto el abandono, y lo sabías, era la guerra oscura del corazón y todos, era la queja rota de angustias conmovidas, y la ebriedad, y el deseo, y el dejarse ir, y era eso mi vida, era eso que el agua de tus ojos llevaba, era eso que en el hueco de tus manos cabía. Ah, mariposa mía y arrullo de paloma, ah vaso, ah estero, ah compañera mía! Te llegó mi reclamo, dímelo, te llegaba, en las abiertas noches de estrellas frías ahora, en el otoño, en el baile amarillo de los vientos hambrientos y las hojas caídas? Dímelo, te llegaba, aullando o cómo, o sollozando, en la hora de la sangre fermentada cuando la tierra crece y se cimbra latiendo bajo el sol que la raya con sus colas de ámbar? Dímelo, me sentiste trepar hasta tu forma por todos los silencios, y todas las palabras? Yo me sentí crecer. Nunca supe hacia dónde. Es más allá de ti. Lo comprendes, hermana? Es que se aleja el fruto cuando llegan mis manos y ruedan las estrellas antes de mi mirada. Siento que soy la aguja de una infinita flecha, y va a clavarse lejos, no va a clavarse nunca, tren de dolores húmedos en fuga hacia lo eterno, goteando en cada tierra sollozos y preguntas. Pero hela aquí, tu forma familiar, lo que es mío, lo tuyo, lo que es mío, lo que es tuyo y me inunda, hela aquí que me llena los miembros de abandono, hela aquí, tu ternura, amarrándose a las mismas raíces, madurando en la misma caravana de frutas, y saliendo de tu alma rota bajo mis dedos como el licor del vino del centro de la uva.* ― Pablo Neruda
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May 22, 2014
May 22, 2014 at 9:20 PM UTC
Siento tu ternura allegarse a mi tierra
*Siento tu ternura allegarse a mi tierra, acechar la mirada de mis ojos, huir, la veo interrumpirse, para seguirme hasta la hora de mi silencio absorto y de mi afán de ti. Hela aquí tu ternura de ojos dulces que esperan. Hela aquí, boca tuya, palabra nunca dicha. Siento que se me suben los musgos de tu pena y me crecen a tientas en el alma infinita. Era esto el abandono, y lo sabías, era la guerra oscura del corazón y todos, era la queja rota de angustias conmovidas, y la ebriedad, y el deseo, y el dejarse ir, y era eso mi vida, era eso que el agua de tus ojos llevaba, era eso que en el hueco de tus manos cabía. Ah, mariposa mía y arrullo de paloma, ah vaso, ah estero, ah compañera mía! Te llegó mi reclamo, dímelo, te llegaba, en las abiertas noches de estrellas frías ahora, en el otoño, en el baile amarillo de los vientos hambrientos y las hojas caídas? Dímelo, te llegaba, aullando o cómo, o sollozando, en la hora de la sangre fermentada cuando la tierra crece y se cimbra latiendo bajo el sol que la raya con sus colas de ámbar? Dímelo, me sentiste trepar hasta tu forma por todos los silencios, y todas las palabras? Yo me sentí crecer. Nunca supe hacia dónde. Es más allá de ti. Lo comprendes, hermana? Es que se aleja el fruto cuando llegan mis manos y ruedan las estrellas antes de mi mirada. Siento que soy la aguja de una infinita flecha, y va a clavarse lejos, no va a clavarse nunca, tren de dolores húmedos en fuga hacia lo eterno, goteando en cada tierra sollozos y preguntas. Pero hela aquí, tu forma familiar, lo que es mío, lo tuyo, lo que es mío, lo que es tuyo y me inunda, hela aquí que me llena los miembros de abandono, hela aquí, tu ternura, amarrándose a las mismas raíces, madurando en la misma caravana de frutas, y saliendo de tu alma rota bajo mis dedos como el licor del vino del centro de la uva.* ― Pablo Neruda
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Siento el peso de este mundo en mi cabeza. Y no sé si en algún momento de mi vida fui. Si viviera yo en una edad oscura, si obedeciera yo a un ínclito rey, a una palabra suprema, al poder de dios, entonces yo caminaría en el relieve bajo el mar. Y sería perfecta porque existiría para pelear guerras santas y salvar vírgenes raptadas. Sería perfecta y no tendría miedo. Estaría yo forjada desde el principio con una lanza en la mano y el yelmo en la cabeza. Sería un caballero de ilustres tierras, de ilustres logros. Los tiempos modernos, sin embargo, me han despojado de un destino glorioso. No tengo nada más que incertidumbre. No tengo un nombre que sea mío. No poseo títulos ni tesoros ganados. No soy nada más que una armadura vacía. Y el paso del tiempo me oxida las articulaciones. ¿A dónde pueden huir las almas guerreras? ¿A qué rey acudo para prometerle fidelidad? No hay aspiraciones nobles en este mundo. Me tengo que armar de pedazos rotos, de rituales inútiles. Mi escudo es un libro de hojas muy blandas. Mi vestido es de hilos muy ligeros. Jamás he visto vestíbulos de grandes castillo, jamás he añorado el amor de una hermosa señora, jamás he clavado flechas en el corazón de un dragón. ¿Qué soy entonces? Si no soy lo que quiero, ¿qué es esto que respira y que duele y que se lastima los nudillos de las manos de tanto golpear las puertas? Las puertas no abren. No sé si algún día abrirán. Mis sueños están formados con la intención de atravesarlas. Mis manos están hechas para esgrimar famosas espadas. Y no tengo nada. Y no tengo nada que no sea invisible. La armadura que soy yo no es nada más que la promesa de la armadura. Y mi voz metálica es la promesa de la voz. Y no sé yo si soy.
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Feb 1, 2013
Feb 1, 2013 at 2:49 PM UTC
La armadura vacía.
Siento el peso de este mundo en mi cabeza. Y no sé si en algún momento de mi vida fui. Si viviera yo en una edad oscura, si obedeciera yo a un ínclito rey, a una palabra suprema, al poder de dios, entonces yo caminaría en el relieve bajo el mar. Y sería perfecta porque existiría para pelear guerras santas y salvar vírgenes raptadas. Sería perfecta y no tendría miedo. Estaría yo forjada desde el principio con una lanza en la mano y el yelmo en la cabeza. Sería un caballero de ilustres tierras, de ilustres logros. Los tiempos modernos, sin embargo, me han despojado de un destino glorioso. No tengo nada más que incertidumbre. No tengo un nombre que sea mío. No poseo títulos ni tesoros ganados. No soy nada más que una armadura vacía. Y el paso del tiempo me oxida las articulaciones. ¿A dónde pueden huir las almas guerreras? ¿A qué rey acudo para prometerle fidelidad? No hay aspiraciones nobles en este mundo. Me tengo que armar de pedazos rotos, de rituales inútiles. Mi escudo es un libro de hojas muy blandas. Mi vestido es de hilos muy ligeros. Jamás he visto vestíbulos de grandes castillo, jamás he añorado el amor de una hermosa señora, jamás he clavado flechas en el corazón de un dragón. ¿Qué soy entonces? Si no soy lo que quiero, ¿qué es esto que respira y que duele y que se lastima los nudillos de las manos de tanto golpear las puertas? Las puertas no abren. No sé si algún día abrirán. Mis sueños están formados con la intención de atravesarlas. Mis manos están hechas para esgrimar famosas espadas. Y no tengo nada. Y no tengo nada que no sea invisible. La armadura que soy yo no es nada más que la promesa de la armadura. Y mi voz metálica es la promesa de la voz. Y no sé yo si soy.
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¿Qué hay qué hacer para poder vivir? ¿Qué pruebas hay que pasar para poder ser feliz? Mi corazón que anhela no pide nada más que ir, pero mi mente, mis brazos, mis piernas, mi nariz toda yo sé que no podré Lo único que pido es poder reír, sin tener que convertirme en actriz Mi corazón que anhela no quiere dormir, pero mis dedos, mis pestañas, mi pecho, mi matriz toda yo sé que no pasará No pienso más en herir y ya me cansé de ser infeliz Mi corazón que anhela está cansado de fingir, igual que mi pelo, mis uñas, mis venas, mi cicatriz y toda yo sé que es inútil Mi corazón que anhela todavía piensa en huir, y toda yo, no me quiero rendir.
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Jan 20, 2013
Jan 20, 2013 at 11:32 PM UTC
Mi corazón que anhela
Yo podría haberlo amado un poco más, por ahí. Quizás si hubiese besado más la miel de la aventura, estoy segura, que hoy estaría acabada por su lengua mezquina. Sin embargo, lo único que hice entonces, fue huir para no extraviar el legado de mi alma, y para no pisotear mi juventud con un fracaso , que de cualquier manera ya estaba escrito en las magras sombras de las dudas. Yo podría haberlo amado mucho más, pero no pude, no quise. Tampoco hoy lo lamento. DIARIO DE UNA "MALDITA POETA CONDENADA" TITULO :YO PODRÍA… [Poema: Texto completo.] Autora :Azul Strauss M. 10/02/2015 BUENOS AIRES.ARGENTINA ©Copyright –Derecho de Autor Reservado
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Feb 27, 2015
Feb 27, 2015 at 12:22 PM UTC
YO PODRÍA...
He ido marcando con cruces de fuego el atlas blanco de tu cuerpo. Mi boca era una araña que cruzaba escondiéndose. En ti, detrás de ti, temerosa, sedienta. Historias que contarte a la orilla del crepúsculo, muñeca triste y dulce, para que no estuvieras triste. Un cisne, un árbol, algo lejano y alegre. El tiempo de las uvas, el tiempo maduro y frutal. Yo que viví en un puerto desde donde te amaba. La soledad cruzada de sueño y de silencio. Acorralado entre el mar y la tristeza. Callado, delirante, entre dos gondoleros inmóviles. Entre los labios y la voz, algo se va muriendo. Algo con alas de pájaro, algo de angustia y de olvido. Así como las redes no retienen el agua. Muñeca mía, apenas quedan gotas temblando. Sin embargo, algo canta entre estas palabras fugaces. Algo canta, algo sube hasta mi ávida boca. Oh poder celebrarte con todas las palabras de alegría. Cantar, arder, huir, como un campanario en las manos de un loco. Triste ternura mía, qué te haces de repente? Cuando he llegado al vértice más atrevido y frío mi corazón se cierra como una flor nocturna.
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Poema 13
«En fondo de aire» (dije) «estoy», (dije) «soy animal de fondo de aire» (sobre tierra), ahora sobre mar; pasado, como el aire, por un sol que es carbón allá arriba, mi fuera, y me ilumina con su carbón el ámbito segundo destinado. Pero tú, dios, también estás en este fondo y a esta luz ves, venida de otro astro; tú estás y eres lo grande y lo pequeño que yo soy, en una proporción que es ésta mía, infinita hacia un fondo que es el pozo sagrado de mí mismo. Y en este pozo estabas antes tú con la flor, con la golondrina, el toro y el agua; con la aurora en un llegar carmín de vida renovada; con el poniente, en un huir de oro de gloria. En este pozo diario estabas tú conmigo, conmigo niño, joven, mayor, y yo me ahogaba sin saberte, me ahogaba sin pensar en ti. Este pozo que era, sólo y nada más ni menos, que el centro de la tierra y de su vida. Y tú eras en el pozo májico el destino de todos los destinos de la sensualidad hermosa que sabe que el gozar en plenitud de conciencia amadora, es la virtud mayor que nos trasciende. Lo eras para hacerme pensar que tú eras tú, para hacerme sentir que yo era tú, para hacerme gozar que tú eras yo, para hacerme gritar que yo era yo en el fondo de aire en donde estoy, donde soy animal de fondo de aire, con alas que no vuelan en el aire, que vuelan en la luz de la conciencia mayor que todo el sueño de eternidades e infinitos que están después, sin más que ahora yo, del aire.
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Soy el animal de fondo
A un niño, a un solo niño que iba para piedra nocturna, para ángel indiferente de una escala sin cielo... Mirad. Conteneos la sangre, los ojos. A sus pies, él mismo, sin vida.   No aliento de farol moribundo, ni jadeada amarillez de noche agonizante, sino dos fósforos fijos de pesadilla eléctrica, clavados sobre su tierra en polvo, juzgándola. Él, resplandor sin salida, lividez sin escape, yacente, juzgándose.   Tizo electrocutado, infancia mía de ceniza, a mis pies, tizo yacente. Carbunclo hueco, ***** desprendido de un ángel que iba para piedra nocturna, para límite entre la muerte y la nada. Tú: yo: niño.   Bambolea el viento un vientre de gritos anteriores al mundo a la sorpresa de la luz en los ojos de los reciennacidos, al descenso de la vía láctea a las gargantas terrestres. Niño.   Una cuna de llamas de norte a sur, de frialdad de tiza amortajada en los yelos, a fiebre de paloma agonizando en el área de una bujía; una cuna de llamas meciéndote las sonrisas, los llantos. Niño.   Las primeras palabras abiertas en las penumbras de los sueños sin nadie, en el silencio rizado de las albercas o en el eco de los jardines, devoradas por el mar y ocultas hoy en un hoyo sin viento. Muertas, como el estreno de tus pies en el cansancio frío de una escalera. Niño. Las flores, sin piernas para huir de los aires crueles, de su espoleo continuo al corazón volante de las nieves y los pájaros, desangradas en un aburrimiento de cartillas y pizarrines. 4 y 4 son 18. Y la X, una K, una H, una J. Niño. En un trastorno de ciudades marítimas sin escrúpulos, de mapas confundidos y desiertos barajados, atended a unos ojos que preguntan por los afluentes del cielo, a una memoria extraviada entre nombres y fechas. Niño. Perdido entre ecuaciones, triángulos, fórmulas y precipitados azules, entre el suceso de la sangre, los escombros y las coronas caídas, cuando los cazadores de oro y el asalto a la banca, en el rubor tardío de las azoteas voces de ángeles te anunciaron la botadura y pérdida de tu alma. Niño. Y como descendiste al fondo de las mareas, a las urnas donde el azogue, el plomo y el hierro pretenden ser humanos, tener honores de vida, a la deriva de la noche tu traje fue dejándote solo. Niño. Desnudo, sin los billetes de inocencia fugados en sus bolsillos, derribada en tu corazón y sola su primera silla, no creíste ni en Venus, que nacía en el compás abierto de tus brazos. ni en la escala de plumas que tiende el sueño de Jacob al de Julio Verne. Niño. Para ir al infierno no hace falta cambiar de sitio ni postura.
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Muerte y juicio
A un niño, a un solo niño que iba para piedra nocturna, para ángel indiferente de una escala sin cielo... Mirad. Conteneos la sangre, los ojos. A sus pies, él mismo, sin vida.   No aliento de farol moribundo, ni jadeada amarillez de noche agonizante, sino dos fósforos fijos de pesadilla eléctrica, clavados sobre su tierra en polvo, juzgándola. Él, resplandor sin salida, lividez sin escape, yacente, juzgándose.   Tizo electrocutado, infancia mía de ceniza, a mis pies, tizo yacente. Carbunclo hueco, ***** desprendido de un ángel que iba para piedra nocturna, para límite entre la muerte y la nada. Tú: yo: niño.   Bambolea el viento un vientre de gritos anteriores al mundo a la sorpresa de la luz en los ojos de los reciennacidos, al descenso de la vía láctea a las gargantas terrestres. Niño.   Una cuna de llamas de norte a sur, de frialdad de tiza amortajada en los yelos, a fiebre de paloma agonizando en el área de una bujía; una cuna de llamas meciéndote las sonrisas, los llantos. Niño.   Las primeras palabras abiertas en las penumbras de los sueños sin nadie, en el silencio rizado de las albercas o en el eco de los jardines, devoradas por el mar y ocultas hoy en un hoyo sin viento. Muertas, como el estreno de tus pies en el cansancio frío de una escalera. Niño. Las flores, sin piernas para huir de los aires crueles, de su espoleo continuo al corazón volante de las nieves y los pájaros, desangradas en un aburrimiento de cartillas y pizarrines. 4 y 4 son 18. Y la X, una K, una H, una J. Niño. En un trastorno de ciudades marítimas sin escrúpulos, de mapas confundidos y desiertos barajados, atended a unos ojos que preguntan por los afluentes del cielo, a una memoria extraviada entre nombres y fechas. Niño. Perdido entre ecuaciones, triángulos, fórmulas y precipitados azules, entre el suceso de la sangre, los escombros y las coronas caídas, cuando los cazadores de oro y el asalto a la banca, en el rubor tardío de las azoteas voces de ángeles te anunciaron la botadura y pérdida de tu alma. Niño. Y como descendiste al fondo de las mareas, a las urnas donde el azogue, el plomo y el hierro pretenden ser humanos, tener honores de vida, a la deriva de la noche tu traje fue dejándote solo. Niño. Desnudo, sin los billetes de inocencia fugados en sus bolsillos, derribada en tu corazón y sola su primera silla, no creíste ni en Venus, que nacía en el compás abierto de tus brazos. ni en la escala de plumas que tiende el sueño de Jacob al de Julio Verne. Niño. Para ir al infierno no hace falta cambiar de sitio ni postura.
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embriagada por lazos de espera la leche dulce roza mis mejillas el olor de tu llegada contempla contempla nuestra huida                    [ven a buscarme tengo tres cosas que buscar en ti tengo tres razones para huir la noción del tiempo se pierde entre lámparas y té caliente                      en la cafetería del sur] embriagada por no querer formulando respuestas de preguntas que decidí olvidar soñando entre hortensias para no dejar de cortar
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Sep 2, 2016
Sep 2, 2016 at 1:19 PM UTC
desenlace
Ya no puedo dudar... Diste muerte a mi cándida niñez, toda olorosa a sacristía, y también diste muerte al liviano chacal de mi cartuja. Que sea para bien... Ya no puedo dudar... Consumaste el prodigio de, sin hacerme daño, sustituir mi agua clara con un licor de uvas... Y yo bebo el licor que tu mano me depara. Me revelas la síntesis de mi propio Zodíaco: el *** y la Virgen. Y mis ojos te ven apretar en los dedos -como un haz de centellas- éxtasis y placeres. Que sea para bien... Tu palidez denuncia que en tu rostro se ha posado el incendio y ha corrido la lava... Día último de marzo; emoción, aves, sol... Tu palidez volcánica me agrava. ¿Ganaste ese prodigio de pálida vehemencia al huir, con un viento de ceniza, de una ciudad en llamas? ¿O hiciste penitencia revolcándote encima del desierto? ¿O, quizá, te quedaste dormida en la vertiente de un volcán, y la lava corrió sobre tu boca y calcinó tu frente? ¡Oh tú, reveladora, que traes un sabor cabal para mi vida, y la entusiasmas: tu triunfo es sobre un motín de satiresas y un coro plañidero de fantasmas! Yo estoy en la vertiente de tu rostro, esperando las lavas repentinas que me den un fulgurante goce. Tu victorial y pálido prestigio ya me invade... ¡Que sea para bien!
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Que sea para bien
A la cálida vida que transcurre canora con garbo de mujer sin letras ni antifaces, a la invicta belleza que salva y que enamora, responde, en la embriaguez de la encantada hora, un encono de hormigas en mis venas voraces. Fustigan el desmán del perenne hormigueo el pozo del silencio y el enjambre del ruido, la harina rebanada como doble trofeo en los fértiles bustos, el Infierno en que creo, el estertor final y el preludio del nido. Mas luego mis hormigas me negarán su abrazo y han de huir de mis pobres y trabajados dedos cual se olvida en la arena un gélido bagazo; y tu boca, que es cifra de eróticos denuedos, tu boca, que es mi rúbrica, mi manjar y mi adorno, tu boca, en que la lengua vibra asomada al mundo como réproba llama saliéndose de un horno, en una turbia fecha de cierzo gemebundo en que ronde la luna porque robarte quiera, ha de oler a sudario y a hierba machacada, a droga y a responso, a pabilo y a cera. Antes de que deserten mis hormigas, Amada, déjalas caminar camino de tu boca a que apuren los viáticos del sanguinario fruto que desde sarracenos oasis me provoca. Antes de que tus labios mueran, para mi luto, dámelos en el crítico umbral del cementerio como perfume y pan y tósigo y cauterio.
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Hormigas
Y entonces me pegó como una de esas cosas que no te esperas, directo en lo que les gusta llamar corazón, en el que has estado revolviendo y resolviendo últimamente. ¿Cómo es que no te vas de mi mente? Y vaya que me he estado hundiendo en la densidad de la necesidad de huir de esta ciudad, pero apareces y me congelo. Es tu nombre, tu voz, tu esencia, tu confusión. Mi confusión. Se me olvida la depresión, la represión. Que te quiero como posesión pero sin serlo, te quiero cerca y te quiero lejos. Te quiero aquí o allá. Qué fácil se me hace darlo todo cuando se trata de ti, y qué difícil soltar tan poco cuando se trata de ti. ¿Ves mis contradicciones? Que si es contigo, yo voy. Y si es sin ti, yo dudo y dudo y dudo. Ni la más clara de mis decisiones ni el más grande de mis anhelos topan el suelo en la balanza de mis prioridades si viene a dar contigo. Si comienza con tu nombre, termina con el mío, y si comienza con el mío, me las arreglo de que tú conmigo. ¿Trotar mundos? Con vos, solo si somos dos. ¿Trotar mundos? Con voz, sólo si somos dos.
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Jun 18, 2014
Jun 18, 2014 at 6:04 PM UTC
Untitled
Innecesario, viéndome en los espejos, con un gusto a semanas, a biógrafos, a papeles, arranco de mi corazón al capitán del infierno, establezco cláusulas indefinidamente tristes. Vago de un punto a otro, absorbo ilusiones, converso con los sastres en sus nidos: ellos, a menudo, con voz fatal y fría, cantan y hacen huir los maleficios. Hay un país extenso en el cielo con las supersticiosas alfombras del arco-iris y con vegetaciones vesperales: hacia allí me dirijo, no sin cierta fatiga, pisando una tierra removida de sepulcros un tanto frescos, yo sueño entre esas plantas de legumbre confusa. Paso entre documentos disfrutados, entre orígenes, vestido como un ser original y abatido: amo la miel gastada del respeto, el dulce catecismo entre cuyas hojas duermen violetas envejecidas, desvanecidas, y las escobas, conmovedoras de auxilio, en su apariencia hay, sin duda, pesadumbre y certeza. Yo destruyo la rosa que silba y la ansiedad raptora: yo rompo extremos queridos: y aún mas, aguardo el tiempo uniforme, sin medida: un sabor que tengo en el alma me deprime. Qué día ha sobrevenido! Qué espesa luz de leche, compacta, digital, me favorece! He oído relinchar su rojo caballo desnudo, sin herraduras y radiante. Atravieso con él sobre las iglesias, galopo los cuarteles desiertos de soldados y un ejército impuro me persigue. Sus ojos de eucaliptus roban sombra, su cuerpo de campana galopa y golpea. Yo necesito un relámpago de fulgor persistente, un deudo festival que asuma mis herencias.
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Caballo de los sueños
Innecesario, viéndome en los espejos, con un gusto a semanas, a biógrafos, a papeles, arranco de mi corazón al capitán del infierno, establezco cláusulas indefinidamente tristes. Vago de un punto a otro, absorbo ilusiones, converso con los sastres en sus nidos: ellos, a menudo, con voz fatal y fría, cantan y hacen huir los maleficios. Hay un país extenso en el cielo con las supersticiosas alfombras del arco-iris y con vegetaciones vesperales: hacia allí me dirijo, no sin cierta fatiga, pisando una tierra removida de sepulcros un tanto frescos, yo sueño entre esas plantas de legumbre confusa. Paso entre documentos disfrutados, entre orígenes, vestido como un ser original y abatido: amo la miel gastada del respeto, el dulce catecismo entre cuyas hojas duermen violetas envejecidas, desvanecidas, y las escobas, conmovedoras de auxilio, en su apariencia hay, sin duda, pesadumbre y certeza. Yo destruyo la rosa que silba y la ansiedad raptora: yo rompo extremos queridos: y aún mas, aguardo el tiempo uniforme, sin medida: un sabor que tengo en el alma me deprime. Qué día ha sobrevenido! Qué espesa luz de leche, compacta, digital, me favorece! He oído relinchar su rojo caballo desnudo, sin herraduras y radiante. Atravieso con él sobre las iglesias, galopo los cuarteles desiertos de soldados y un ejército impuro me persigue. Sus ojos de eucaliptus roban sombra, su cuerpo de campana galopa y golpea. Yo necesito un relámpago de fulgor persistente, un deudo festival que asuma mis herencias.
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Finalmente comprendí, Yo no había hecho nada malo Todo fue cuando me sorprendí Al encontrarte otra chica a tu lado. Dulces sueños, somos muy parecidos Yo estuve a tu lado, completamente opuestos Ya limpia tu conciencia, yo lo entiendo Ya no necesitas huir, pero yo no soy así. Hablar temblando pero sacar tus pensamientos, si los dejas adentro, se pudren en lo interno. De ahí tu necesidad de alguien, pues esa chica también la dejaste y ya tienes a otra.
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Sep 15, 2015
Sep 15, 2015 at 1:44 AM UTC
Remplazo consecutivo a causa de corazón vacío
Y he creado una habitación, donde puedo recurrir, cuando pienso que me haces falta, cuando siento que me haces falta, y he aprendido a ver y huir, que es más fácil que morir, cuando creo que nada cambiará, cuando espero luz y paz. Fue el pensar en mil razones, con ilusiones que al final, nos enfocamos en ver quién hacia más el mal. Olvidamos que juntos aprendimos a volar...
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Jun 12, 2013
Jun 12, 2013 at 10:00 PM UTC
Olvidamos que...
Escribir, para enredarme entre las ideas, ir desapareciendo con la tinta sobre este fondo blanco, desaparecer en mis sequías, en mis grises y colores, en esta cordura incierta de encontrarme cada día en el mismo lugar, sin recordar quien soy. Escribir para huir del tiempo, y sin ser inoportuno, atravesando dimensiones y algunas decisiones para al final tomar el lápiz, como se toma la vida, escribiendo sin regresar, aunque queden dudas. Escribir los pasos, tomar palabras de manera que la mente y el cuerpo se junten en el mismo universo, en cada verso, y en cada estrofa de la historia.
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May 11, 2014
May 11, 2014 at 5:20 PM UTC
Untitled
Un mundo como un árbol desgajado. Una generación desarraigada. Unos hombres sin más destino que apuntalar las ruinas.                                           Romper el mar en el mar, como un himen inmenso, mecen los árboles el silencio verde, las estrellas crepitan, yo las oigo. Sólo el hombre está solo. Es que se sabe vivo y mortal. Es que se siente huir -ese río del tiempo hacia la muerte-. Es que quiere quedar. Seguir siguiendo, subir, a contramuerte, hasta lo eterno. Le da miedo mirar. Cierra los ojos para dormir el sueño de los vivos. Pero la muerte, desde dentro, ve. Pero la muerte, desde dentro, vela. Pero la muerte, desde dentro, mata. ...El mar -la mar-, como un himen inmenso, los árboles moviendo el verde aire, la nieve en llamas de la luz en vilo...
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«la tierra»
Incluso cuando te sientas sola o la persona que más querías de repente te ha dejado olvidada a mí me gustaría que sonrías Aunque no pueda verte en ese momento sé que en la oscuridad te guiaría la esperanza que nace con ese sentimiento de alivio en la sofocante melancolia No te rindas ni llores por ese frío Adiós nuestras sendas aquí están escritas Quizás como una larga canción a la que nuestras voces le dan vida El viento se lleva ese complejo sonido para apartarnos por un tiempo Porque algun día todo lo que perdimos volverá por ese soñado reencuentro Sonríe por el día de mañana él puede llevarse tu tristeza Entonces volará de nuevo tu alma y verás que todo valió la pena Sería lindo decirte que después nada asi volverá a ocurrir pero la realidad es dificil de entender y de ella no podremos huir Sin embargo seremos más fuertes más sabios en el corazón Y aunque parezca que pueda vencerte no dudes de tu gran valor Porque yo no dudo ni un segundo que detrás de esos ojos oscuros Detrás de ese brillo como ninguno se halla la grandeza de un ser único
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Aug 25, 2018
Aug 25, 2018 at 7:37 PM UTC
Nada puede destruirte
Escribo para olvidarte, Escribo para desahogarme, Escribo para huir Escribo por vivir. Escribo y te recuerdo, Escribo y no te vas, Escribo pero no estás.
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Dec 8, 2014
Dec 8, 2014 at 8:19 PM UTC
Por qué Escribo?
Me quedé ahi parada… sintiendo todo el dolor del mundo… tanto dolor... de ese que te paraliza… que te quita el aire, te lo saca desde adentro. Un golpe profundo, certero... que removió mis raíces… Y sigo caminado por muchos de estos mismos caminos que caminamos juntos, que construimos con amor… en los que veo y siento ese amor… Pienso que sería más fácil sólo huir de esta realidad, inventarme una nueva vida… tatuarme la piel para que sea diferente, cambiar de color de cabello, cortarlo… vestir y hacer cosas diferentes… explorar ser alguien más… Y para qué? Para en la noche sentir que no hay lugar al que pueda huir… para darme de cara contra la almohada tratando de olvidarme de todo… agradeciendo por los dolores físicos, que disimulan un poco el dolor que llevo en mi alma…
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Jan 4, 2021
Jan 4, 2021 at 6:22 PM UTC
La Bomba
De aquí no se va nadie. Mientras esta cabeza rota del Niño de Vallecas exista, de aquí no se va nadie. Nadie. Ni el místico ni el suicida. Antes hay que deshacer este entuerto, antes hay que resolver este enigma. Y hay que resolverlo entre todos, y hay que resolverlo sin cobardía, sin huir con unas alas de percalina o haciendo un agujero en la tarima. De aquí no se va nadie. Nadie. Ni el místico ni el suicida. Y es inútil, inútil toda huida (ni por abajo ni por arriba). Se vuelve siempre. Siempre. Hasta que un día (¡un buen día!) el yelmo de Mambrino -halo ya, no yelmo ni bacía- se acomode a las sienes de Sancho y a las tuyas y a las mías como pintiparado, como hecho a la medida. Entonces nos iremos todos por las bambalinas. Tú, y yo, y Sancho, y el Niño de Vallecas, y el místico, y el suicida.
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Pie para el niño de vallecas, de velázquez
Todavía recuerdo el día en el que te marchaste dejándome tirada en ese viejo aparcamiento para camiones. Se que no soy ningún deshecho para ti. Yo soy la que jode, el penar el dolor el tormento La única que te habla con sinceridad en esa gasolinera del condado de Queens. He entregado toda mi alma tanto mi amor como mi rabia y si no es así, no importa ya Súbete monta y conduce Convéncete necesitas esto esa cruz que se balancea la pistola en tu guantera El camino es oscuro, pon las luces largas Y si la carretera es complicada siempre me tendrás de copiloto a tu lado. Te entregué mi alma al completo dime tu si hice bien confundiste una parte con un todo otra vez Tu puedes ser mi amante, que yo también seré, yo también seré tu tormento. Si puedes seguirme el ritmo persígueme dulcemente en la luz o en la oscuridad todas las cosas que has confesado odiar Latente la herida como un corazón purpura. Entregué mi alma a tus business nadando en el lago, entre los cisnes aunque intente huir ya sabes como hundirme, confundiste el valor con el precio estrellé mis sueños contra tu parachoques volví de entre los muertos para buscarte lloré y supliqué que me escuchases Allá en el callejón esta húmedo el ambiente seamos jóvenes y ridículos por una noche Solo necesito un mechero que prenda esta droga pequeño milagro sin tatuar dámelo en tus besos. ¿Que le voy a hacer? si la noche se torna mejor que el día Diviértete tu siempre haces que esté más fría Tómalo con suavidad pequeño cachorro de lobo Yo pinté una sonrisa sobre mis delicados labios tristes Y ¿que le voy a hacer? si pierdo cada vez que intento ganar si la tormenta lentamente se acerca Oh salgamos de fiesta solo que esta vez no me hagas llorar impetuoso hombre Todavía recuerdo el día que te marchaste dejándome tirada en ese motel con sucios colchones tengo tantas cosas que decir. Voy a dormir y espero verte allí.
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Dec 27, 2020
Dec 27, 2020 at 7:31 AM UTC
El Tormento
Todavía recuerdo el día en el que te marchaste dejándome tirada en ese viejo aparcamiento para camiones. Se que no soy ningún deshecho para ti. Yo soy la que jode, el penar el dolor el tormento La única que te habla con sinceridad en esa gasolinera del condado de Queens. He entregado toda mi alma tanto mi amor como mi rabia y si no es así, no importa ya Súbete monta y conduce Convéncete necesitas esto esa cruz que se balancea la pistola en tu guantera El camino es oscuro, pon las luces largas Y si la carretera es complicada siempre me tendrás de copiloto a tu lado. Te entregué mi alma al completo dime tu si hice bien confundiste una parte con un todo otra vez Tu puedes ser mi amante, que yo también seré, yo también seré tu tormento. Si puedes seguirme el ritmo persígueme dulcemente en la luz o en la oscuridad todas las cosas que has confesado odiar Latente la herida como un corazón purpura. Entregué mi alma a tus business nadando en el lago, entre los cisnes aunque intente huir ya sabes como hundirme, confundiste el valor con el precio estrellé mis sueños contra tu parachoques volví de entre los muertos para buscarte lloré y supliqué que me escuchases Allá en el callejón esta húmedo el ambiente seamos jóvenes y ridículos por una noche Solo necesito un mechero que prenda esta droga pequeño milagro sin tatuar dámelo en tus besos. ¿Que le voy a hacer? si la noche se torna mejor que el día Diviértete tu siempre haces que esté más fría Tómalo con suavidad pequeño cachorro de lobo Yo pinté una sonrisa sobre mis delicados labios tristes Y ¿que le voy a hacer? si pierdo cada vez que intento ganar si la tormenta lentamente se acerca Oh salgamos de fiesta solo que esta vez no me hagas llorar impetuoso hombre Todavía recuerdo el día que te marchaste dejándome tirada en ese motel con sucios colchones tengo tantas cosas que decir. Voy a dormir y espero verte allí.
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Viento que te vas a donde no puedo         yo ir, ¿no me llevarás? Si tuviera alas, alas como tú, ¡ay, contigo iría por el cielo azul! Porque estoy tan triste que deseara huir. Llévame, ¡oh pampero muy lejos de aquí! Haréme liviana, más de lo que soy, para pesar menos he llorado hoy. Para pesar menos, si preciso es, mi trenza sombría, ¡ay!, me cortaré. Para pesar menos ni he de sonreír cuando al fin me lleves muy lejos de aquí. Lo único, viento, que no puede ser, es que yo a aquel hombre deje de querer. Aunque pese mucho ese amor irá a donde yo vaya. ¿Me podrás llevar?
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Balada del amor triste
I knock on Hannah's parent's door, rain spitting down, the morning air fresh and lung biting. Mrs Scot opens the door: O it's ye, she says, eyebrows rising, eyes peering at me hawk-like. I've come to see Hannah, I say. Ah didne hink ye came tae see me, she says, moving back to allow me to pass by. I pass her by like a mouse passing a cat, my eyes sidewards gazing at her, and moving past as quick as I can. She closes the door and calls: th' boy's haur, gie it ay scratcher. She indicates I go into the lounge, I do and sit down. HANNAH! She bellows. She goes off to the kitchen, and I look around the room. Just coming, won't be long, Hannah says from her bedroom. Her mother says something incomprehensible, and then all is quiet, except for the ticking of a clock. The curtains are drawn back allowing light to enter the room (providing it has wiped its feet first bringing Dylan Thomas to mind). The picture of a kilted man stares at me. He has big eyebrows like dark caterpillars. On the mantelshelf is a photograph of Hannah and her parents and her brother who is away. The bedroom doors opens and Hannah appears. Hello, she says, I overslept, just going for a wash, and she is gone. Dornt be lang, her mother says. Be quick as Ah can, Hannah calls back. Water runs, splash, splash. She's a lazy huir, her mother says, coming into the lounge, holding a cup and saucer of tea for me, puts it down, smiles the thinnest lip smile, then goes again. Outside, as I look through the window, is heavy rain.
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Sep 30, 2016
Sep 30, 2016 at 3:27 AM UTC
ENTER FRIEND 1960.
I knock on Hannah's parent's door, rain spitting down, the morning air fresh and lung biting. Mrs Scot opens the door: O it's ye, she says, eyebrows rising, eyes peering at me hawk-like. I've come to see Hannah, I say. Ah didne hink ye came tae see me, she says, moving back to allow me to pass by. I pass her by like a mouse passing a cat, my eyes sidewards gazing at her, and moving past as quick as I can. She closes the door and calls: th' boy's haur, gie it ay scratcher. She indicates I go into the lounge, I do and sit down. HANNAH! She bellows. She goes off to the kitchen, and I look around the room. Just coming, won't be long, Hannah says from her bedroom. Her mother says something incomprehensible, and then all is quiet, except for the ticking of a clock. The curtains are drawn back allowing light to enter the room (providing it has wiped its feet first bringing Dylan Thomas to mind). The picture of a kilted man stares at me. He has big eyebrows like dark caterpillars. On the mantelshelf is a photograph of Hannah and her parents and her brother who is away. The bedroom doors opens and Hannah appears. Hello, she says, I overslept, just going for a wash, and she is gone. Dornt be lang, her mother says. Be quick as Ah can, Hannah calls back. Water runs, splash, splash. She's a lazy huir, her mother says, coming into the lounge, holding a cup and saucer of tea for me, puts it down, smiles the thinnest lip smile, then goes again. Outside, as I look through the window, is heavy rain.
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El viento de la estación, el viento verde, cargado de espacio y agua, entendido en desdichas, arrolla su bandera de lúgubre cuero: y de una desvanecida substancia, como dinero de limosna, así, plateado, frío, se ha cobijado un día, frágil como la espada de cristal de un gigante entre tantas fuerzas que amparan su suspiro que teme, su lágrima al caer, su arena inútil, rodeado de poderes que cruzan y crujen, como un hombre desnudo en una batalla, levantando su ramo blanco, su certidumbre incierta, su gota de sal trémula entre lo invadido. Qué reposo emprender, qué pobre esperanza amar, con tan débil llama y tan fugitivo fuego? Contra qué levantar el hacha hambrienta? De qué materia desposeer, huir de qué rayo? Su luz apenas hecha de longitud y temblor arrastra como cola de traje de novia triste aderezada de sueño mortal y palidez. Porque todo aquello que la sombra tocó y ambicionó el desorden, gravita, líquido, suspendido, desprovisto de paz, indefenso entre espacios, vencido de muerte. Ay, y es el destino de un día que fue esperado, hacia el que corrían cartas, embarcaciones, negocios, morir, sedentario y húmedo, sin su propio cielo. Dónde está su toldo de olor, su profundo follaje, su rápido celaje de brasa, su respiración viva? Inmóvil, vestido de un fulgor moribundo y una escama opaca,, verá partir la lluvia sus mitades y al viento nutrido de aguas atacarlas.
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Monzón de mayo
¿Por qué estoy aquí y no allá? ¿Por qué no tengo otra opción más cómoda? ¿Por qué no quiero trabajar? ¿Por qué necesito cerrar ciclos? ¿Por qué no puedo huir de mis problemas? ¿Por qué vivimos en un despues y no ahora? ¿Por qué te quiero?                                                                                ¡¡NO LO SÉ!! ¿Por qué no veo una vida sin ti? ¿Por qué me gusta contarte lo que pienso? ¿Por qué corro a decirte lo que me pasa? ¿Por qué me gusta escuchar tu día? ¿Por qué  me haces ser mejor día a día? ¿Por qué todo esto es tan irrelevante? ¿Por qué sentimos qué algo nos falta? ¡¡CÓMO QUISIERA SABER!!
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Sep 28, 2017
Sep 28, 2017 at 12:09 AM UTC
Cómo quisiera saber