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"hazme" poems
¿Por qué tocas mi pecho nuevamente? Llegas, silenciosa, secreta, armada, tal los guerreros a una ciudad dormida; quemas mi lengua con tus labios, pulpo, y despiertas los furores, los goces, y esta angustia sin fin que enciende lo que toca y engendra en cada cosa una avidez sombría. El mundo cede y se desploma como metal al fuego. Entre mis ruinas me levanto, solo, desnudo, despojado, sobre la roca inmensa del silencio, como un solitario combatiente contra invisibles huestes. Verdad abrasadora, ¿a qué me empujas? No quiero tu verdad, tu insensata pregunta. ¿A qué esta lucha estéril? No es el hombre criatura capaz de contenerte, avidez que sólo en la sed se sacia, llama que todos los labios consume, espíritu que no vive en ninguna forma mas hace arder todas las formas con un secreto fuego indestructible. Pero insistes, lágrima escarnecida, y alzas en mí tu imperio desolado. Subes desde lo más hondo de mí, desde el centro innombrable de mi ser, ejército, marea. Creces, tu sed me ahoga, expulsando, tiránica, aquello que no cede a tu espada frenética. Ya sólo tú me habitas, tú, sin nombre, furiosa sustancia, avidez subterránea, delirante. Golpean mi pecho tus fantasmas, despiertas a mi tacto, hielas mi frente y haces proféticos mis ojos. Percibo el mundo y te toco, sustancia intocable, unidad de mi alma y de mi cuerpo, y contemplo el combate que combato y mis bodas de tierra. Nublan mis ojos imágenes opuestas, y a las mismas imágenes otras, más profundas, las niegan, ardiente balbuceo, aguas que anega un agua más oculta y densa. En su húmeda tiniebla vida y muerte, quietud y movimiento, son lo mismo. Insiste, vencedora, porque tan sólo existo porque existes, y mi boca y mi lengua se formaron para decir tan sólo tu existencia y tus secretas sílabas, palabra impalpable y despótica, sustancia de mi alma. Eres tan sólo un sueño, pero en ti sueña el mundo y su mudez habla con tus palabras. Rozo al tocar tu pecho la eléctrica frontera de la vida, la tiniebla de sangre donde pacta la boca cruel y enamorada, ávida aún de destruir lo que ama y revivir lo que destruye, con el mundo, impasible y siempre idéntico a sí mismo, porque no se detiene en ninguna forma ni se demora sobre lo que engendra. Llévame, solitaria, llévame entre los sueños, llévame, madre mía, despiértame del todo, hazme soñar tu sueño, unta mis ojos con aceite, para que al conocerte me conozca.
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La poesía
¿Por qué tocas mi pecho nuevamente? Llegas, silenciosa, secreta, armada, tal los guerreros a una ciudad dormida; quemas mi lengua con tus labios, pulpo, y despiertas los furores, los goces, y esta angustia sin fin que enciende lo que toca y engendra en cada cosa una avidez sombría. El mundo cede y se desploma como metal al fuego. Entre mis ruinas me levanto, solo, desnudo, despojado, sobre la roca inmensa del silencio, como un solitario combatiente contra invisibles huestes. Verdad abrasadora, ¿a qué me empujas? No quiero tu verdad, tu insensata pregunta. ¿A qué esta lucha estéril? No es el hombre criatura capaz de contenerte, avidez que sólo en la sed se sacia, llama que todos los labios consume, espíritu que no vive en ninguna forma mas hace arder todas las formas con un secreto fuego indestructible. Pero insistes, lágrima escarnecida, y alzas en mí tu imperio desolado. Subes desde lo más hondo de mí, desde el centro innombrable de mi ser, ejército, marea. Creces, tu sed me ahoga, expulsando, tiránica, aquello que no cede a tu espada frenética. Ya sólo tú me habitas, tú, sin nombre, furiosa sustancia, avidez subterránea, delirante. Golpean mi pecho tus fantasmas, despiertas a mi tacto, hielas mi frente y haces proféticos mis ojos. Percibo el mundo y te toco, sustancia intocable, unidad de mi alma y de mi cuerpo, y contemplo el combate que combato y mis bodas de tierra. Nublan mis ojos imágenes opuestas, y a las mismas imágenes otras, más profundas, las niegan, ardiente balbuceo, aguas que anega un agua más oculta y densa. En su húmeda tiniebla vida y muerte, quietud y movimiento, son lo mismo. Insiste, vencedora, porque tan sólo existo porque existes, y mi boca y mi lengua se formaron para decir tan sólo tu existencia y tus secretas sílabas, palabra impalpable y despótica, sustancia de mi alma. Eres tan sólo un sueño, pero en ti sueña el mundo y su mudez habla con tus palabras. Rozo al tocar tu pecho la eléctrica frontera de la vida, la tiniebla de sangre donde pacta la boca cruel y enamorada, ávida aún de destruir lo que ama y revivir lo que destruye, con el mundo, impasible y siempre idéntico a sí mismo, porque no se detiene en ninguna forma ni se demora sobre lo que engendra. Llévame, solitaria, llévame entre los sueños, llévame, madre mía, despiértame del todo, hazme soñar tu sueño, unta mis ojos con aceite, para que al conocerte me conozca.
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Me encantas, me encanta tu hablar Me gustan tus manos, tu cuello, tu querer y tu pasión por la música. Me gusta tu mecanismo de defensa, ¿Cómo decirte que hasta tus pies me gustan? Hazme un favor, uno solo. Fíjate en mí, mueve tu ojo a la derecha, y me verás.
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Jun 24, 2016
Jun 24, 2016 at 11:57 PM UTC
Encantada
Ahora, entre nosotros, aquí, ven conmigo, trae por la mano a tu cuerpo y cenemos juntos y pasemos un instante la vida a dos vidas y dando una parte a nuestra muerte. Ahora, ven contigo, hazme el favor de quejarte en mi nombre y a la luz de la noche teneblosa en que traes a tu alma de la mano y huímos en puntillas de nosotros. Ven a mí, sí, y a ti, sí, con paso par, a vemos a los dos con paso impar, marcar el paso de la despedida. ¡Hasta cuando volvamos! ¡Hasta la vuelta! ¡Hasta cuando leamos, ignorantes! ¡Hasta cuando volvamos, despidámonos! ¿Qué me importan los fusiles?, escúchame; escúchame, ¿qué impórtenme, si la bala circula ya en el rango de mi firma? ¿Qué te importan a ti las balas, si el fusil está humeando ya en tu olor? Hoy mismo pesaremos en los brazos de un ciego nuestra estrella y, una vez que me cantes, lloraremos. Hoy mismo, hermosa, con tu paso par y tu confianza a que llegó mi alarma, saldremos de nosotros, dos a dos. ¡Hasta cuando seamos ciegos! ¡Hasta que lloremos de tánto volver! Ahora, entre nosotros, trae por la mano a tu dulce personaje y cenemos juntos y pasemos un instante la vida a dos vidas y dando una parte a nuestra muerte. Ahora, ven contigo, hazme el favor de cantar algo y de tocar en tu alma, haciendo palmas. ¡Hasta cuando volvamos! ¡Hasta entonces! ¡Hasta cuando partamos, despidámonos!
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Palmas y guitarra
Quisiera poder naufragar entre pensamientos y ser una expertiz en ese campo magnético que atrae nuestros cuerpos. Ven y hazme sentir tuya, ¡ yo soy tuya! déjame probar de qué está hecha esa hermosa escultura. Dicen que no es debido, pero esta pasión que guardamos se siente como un delito. Sostenme fuerte, no me sueltes, deja que los minutos pasen mientras te contemplo detenidamente. Recorre mi cuerpo, no tengas miedo, sincroniza danzas impecables que tomen lugar en el escenario que te presento. Quiero hacerte gemir, ¡hazme gemir! Estoy bajo tu poder. No habrá sonido más perfecto, que aquel que se reproducirá durante nuestro anhelado encuentro. Nuestros cuerpos están ardiendo, no perdamos más el tiempo. Mírame, tómame, devórame, ¿no ves que te deseo?
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Apr 3, 2015
Apr 3, 2015 at 5:56 PM UTC
Bajo tu poder
Mírame cuando te hablo, quiero que te distraigas anhelandome. Acariciame sin motivo, quiero saber que te sigo gustando. Saca el archivo de todas las cosas que te gustan de mi, quiero que me las digas otra vez. Escríbeme un poema, quiero que me lo leas. Hazme el amor con la vista, quiero sacarte una sonrisa. Dime que te hago feliz, dime que me amas, dime que te pones nervioso cuando me ves, dime que estas completamente enamorado de mi, dime que te pierdes en mi piel, dimelo. Dimelo una vez más.
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Aug 6, 2014
Aug 6, 2014 at 5:35 PM UTC
Otra vez.
Que mejor que estar a tu lado, pegadita junto a ti y sentirte respirar, dime tu, que mejor que eso? Nada se compara. Dejame ahi, no me levantes, y si lo vas hacer, que sea con un simple beso y una enorme caricia. Una enorme pa' que me despiertes, pa' darte un enorme beso y asi, quien se pegue a mi, seas tu. Pegate, con calma, no hay nada de prisa. Tengo el tiempo que quieras, el tiempo que necesites. Toma todo el que quieras pero pegate, hazme sentirte, mas alla de sentirte respirar, sentir tu calor. Ese calorcito que solo yo provoco al darte un simple beso, besame y hazme sentir asi. Cero miedo, cero prisa. Tomando nuestro propio tiempo, en nuestro propio mundo. Besame suavecito, cosa de que poquito a poquito, vayas bajando. Despacio con ternura y con cautela. Que tus ricas manos vayan tocando cada parte de mi piel, cada parte de mi ser. Baja, continua. Dejame dejar este escrito aqui, pa' terminar lo que viene ahora...que deleite.
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Oct 19, 2014
Oct 19, 2014 at 7:04 PM UTC
mi mayor placer
Hoy, tengo ganas de tener ganas Ganas de ti, ganas de la cama Ganas de un orgasmo. Ven, y cuéntame Cuéntame las pecas, las pestañas O mejor cuéntame tus ideas más  bizarras Dímelo al oído. Dime que si Dime que ahora. Hazme el amor con tus manos Tócame lento Por todos lados Mírame Haz que me sienta libre Y deseada. Embriágame De tu ser, de tu sudor Del buen **** Desperté con ganas de ti De la cama De un orgasmo.
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Oct 19, 2014
Oct 19, 2014 at 7:45 PM UTC
Caprichos de un viernes.
Fuensanta: dame todas las lágrimas del mar. Mis ojos están secos y yo sufro unas inmensas ganas de llorar. Yo no sé si estoy triste por el alma de mis fieles difuntos o porque nuestros mustios corazones nunca estarán sobre la tierra juntos. Hazme llorar, hermana, y la piedad cristiana de tu manto inconsútil enjúgueme los llantos con que llore. el tiempo amargo de mi vida inútil. Fuensanta: ¿tú conoces el mar? Dicen que es menos grande y menos hondo que el pesar. Yo no sé ni por qué quiero llorar: será tal vez por el pesar que escondo, tal vez por mi infinita sed de amar. Hermana: dame todas las lágrimas del mar...
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Hermana, hazme llorar...
Quiero que me hagas mojar de tan solo verte besame y hazme gemir haz que me tiemblen las piernas de solo bajarme el pantalon espatarrame y comeme dejame sentir cada rincon de mi cuerpo lame y muerdeme abreme, instroducete suave, rellename de ti enseñame de lo que estas hecho dame bien duro azotame gime en mi boca dejame sentir
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Aug 22, 2019
Aug 22, 2019 at 1:11 AM UTC
i want you to **** my brains out
-¡Qué fresca es la sombra del plátano! De una hoja de plátano se desprenden infinitas hojas de agua que están descendiendo siempre. Me gustan las hojas verdes, acanaladas, y los racimos, y los retoños unánimes, agudos, como una bandada de peces hacia arriba. ¿Has visto el tronco? Es un panal de agua. Me gusta el platanar con su humedad sombría y derribada, con su lecho en que se pudre el  sol y con sus hojas golpeadas y tranquilas. Me gusta el platanar cuando llueve porque suena sonoramente, porque se alegra como una bestia bañándose y saltando. Me gusta la sombra del plátano y sus pequeños nidos de aire, y el aire dulce y torpe aprendiendo a volar. Me gusta tirarme en el suelo sin raíces y sentir cómo transcurre el agua y quedarme inmóvil, oyendo. Fuimos al mar. ¡Qué miedo tuve y qué alegría. Es un enorme animal inquieto. Golpea y sopla, se enfurece, se calma, siempre asusta. Parece que nos mirara desde dentro, desde lo hondo, con muchos ojos, con ojos iguales a los que tenemos en el corazón para mirar de lejos o en la obscuridad. En un principio nos tiró varias veces. Después Adán se enfureció y se puso a dar de puñetazos a las olas. A mí me dio risa, me quedé en la playa mirando. Adán no podía. Al rato salió cansado, húmedo, y no dijo nada, y se durmió. Entonces me puse a oír el mar. Ya iba obscureciendo. Suena igual que la noche, con un vasto, infinito silencio, con una honda voz. Se extiende su sonido obscuro y nos penetra por todas partes. Es un sonido de agua espesa, de agua que quiere levantarse como un animal herido. De ahora en adelante viviremos a la orilla del mar. Aquí están a la misma altura el sol y el mar, a la misma profundidad las estrellas y los grandes peces. Aprenderemos el mar, Él también tiene sus montañas y sus vastas llanuras, sus pájaros, sus minerales, y su vegetación unánime y difícil. Aprenderemos sus cambios, sus estaciones, su permanencia en el mundo como una enorme raíz, la raíz del árbol de agua que aprieta la tierra, el árbol inmenso que se extiende en el espacio hasta siempre. El mar es bueno y terrible como mi padre. Yo le quiero decir padre mar. Padre mar, sostenme, engéndrame de nuevo en tu corazón. Hazme incorruptible, receptora del mundo, purificadora a pesar.
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Adán y eva ix
-¡Qué fresca es la sombra del plátano! De una hoja de plátano se desprenden infinitas hojas de agua que están descendiendo siempre. Me gustan las hojas verdes, acanaladas, y los racimos, y los retoños unánimes, agudos, como una bandada de peces hacia arriba. ¿Has visto el tronco? Es un panal de agua. Me gusta el platanar con su humedad sombría y derribada, con su lecho en que se pudre el  sol y con sus hojas golpeadas y tranquilas. Me gusta el platanar cuando llueve porque suena sonoramente, porque se alegra como una bestia bañándose y saltando. Me gusta la sombra del plátano y sus pequeños nidos de aire, y el aire dulce y torpe aprendiendo a volar. Me gusta tirarme en el suelo sin raíces y sentir cómo transcurre el agua y quedarme inmóvil, oyendo. Fuimos al mar. ¡Qué miedo tuve y qué alegría. Es un enorme animal inquieto. Golpea y sopla, se enfurece, se calma, siempre asusta. Parece que nos mirara desde dentro, desde lo hondo, con muchos ojos, con ojos iguales a los que tenemos en el corazón para mirar de lejos o en la obscuridad. En un principio nos tiró varias veces. Después Adán se enfureció y se puso a dar de puñetazos a las olas. A mí me dio risa, me quedé en la playa mirando. Adán no podía. Al rato salió cansado, húmedo, y no dijo nada, y se durmió. Entonces me puse a oír el mar. Ya iba obscureciendo. Suena igual que la noche, con un vasto, infinito silencio, con una honda voz. Se extiende su sonido obscuro y nos penetra por todas partes. Es un sonido de agua espesa, de agua que quiere levantarse como un animal herido. De ahora en adelante viviremos a la orilla del mar. Aquí están a la misma altura el sol y el mar, a la misma profundidad las estrellas y los grandes peces. Aprenderemos el mar, Él también tiene sus montañas y sus vastas llanuras, sus pájaros, sus minerales, y su vegetación unánime y difícil. Aprenderemos sus cambios, sus estaciones, su permanencia en el mundo como una enorme raíz, la raíz del árbol de agua que aprieta la tierra, el árbol inmenso que se extiende en el espacio hasta siempre. El mar es bueno y terrible como mi padre. Yo le quiero decir padre mar. Padre mar, sostenme, engéndrame de nuevo en tu corazón. Hazme incorruptible, receptora del mundo, purificadora a pesar.
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Dime que me quieres, dime que de ganas mueres, por besarme hasta al alba, de arroparme la duda, entre versos y besos. Besos en noches de locura, versos que besan la luna, que rompen silencios, que rompen cordura. Dime que mi piel sin duda, es el mejor poema que has leído. Que no quieres inventarme letras, sino besos, caricias, noches de delicias. Dime que enredado entre mis piernas quieres enloquecer. Bésame la duda de entregarme otra vez. Hazme el amor sin duda-- como lo hicieron el tango y Gardel. Enrédame en tu pluma, conviérteme en luna. Has de mis dudas de amor el mejor poema de amor, pasión y locura. LeydisProse 2/2017 https://m.facebook.com/LeydisProse/
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Jun 1, 2017
Jun 1, 2017 at 3:14 PM UTC
Bésame la duda
Por la manchega llanura se vuelve a ver la figura de Don Quijote pasar. Y ahora ociosa y abollada va en el rucio la armadura, y va ocioso el caballero, sin peto y sin espaldar, va cargado de amargura, que allá encontró sepultura su amoroso batallar. Va cargado de amargura, que allá «quedó su ventura» en la playa de Barcino, frente al mar. Por la manchega llanura se vuelve a ver la figura de Don Quijote pasar. Va cargado de amargura, va, vencido, el caballero de retorno a su lugar. ¡Cuántas veces, Don Quijote, por esa misma llanura, en horas de desaliento así te miro pasar! ¡Y cuántas veces te grito: Hazme un sitio en tu montura y llévame a tu lugar; hazme un sitio en tu montura, caballero derrotado, hazme un sitio en tu montura que yo también voy cargado de amargura y no puedo batallar! Ponme a la grupa contigo, caballero del honor, ponme a la grupa contigo, y llévame a ser contigo pastor. Por la manchega llanura se vuelve a ver la figura de Don Quijote pasar...
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Vencidos
Oh mar, enorme mar, corazón fiero De ritmo desigual, corazón malo, Yo soy más blanda que ese pobre palo Que se pudre en tus ondas prisionero. Oh mar, dame tu cólera tremenda, Yo me pasé la vida perdonando, Porque entendía, mar, yo me fui dando: «Piedad, piedad para el que más ofenda». Vulgaridad, vulgaridad me acosa. Ah, me han comprado la ciudad y el hombre. Hazme tener tu cólera sin nombre: Ya me fatiga esta misión de rosa. ¿Ves al ****** Ese ****** me apena, Me falta el aire y donde falta quedo, Quisiera no entender, pero no puedo: Es la vulgaridad que me envenena. Me empobrecí porque entender abruma, Me empobrecí porque entender sofoca, ¡Bendecida la fuerza de la roca! Yo tengo el corazón como la espuma. Mar, yo soñaba ser como tú eres, Allá en las tardes que la vida mía Bajo las horas cálidas se abría... Ah, yo soñaba ser como tú eres. Mírame aquí, pequeña, miserable, Todo dolor me vence, todo sueño; Mar, dame, dame el inefable empeño De tornarme soberbia, inalcanzable. Dame tu sal, tu yodo, tu fiereza. ¡Aire de mar!... ¡Oh, tempestad! ¡Oh enojo! Desdichada de mí, soy un abrojo, Y muero, mar, sucumbo en mi pobreza. Y el alma mía es como el mar, es eso, Ah, la ciudad la pudre y la equivoca; Pequeña vida que dolor provoca, ¡Que pueda libertarme de su peso! Vuele mi empeño, mi esperanza vuele... La vida mía debió ser horrible, Debió ser una arteria incontenible Y apenas es cicatriz que siempre duele.
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Frente al mar
Amado es la palabra que en querer se concreta; Nervo es la vibración de los nervios del mal. ¡Bendita sea y pura la canción del poeta que lanzó sin pensar su frase de cristal!...Fraile de los suspiros, celeste anacoreta, que tienes en blancura l'azúcar y la sal, muéstrame el lirio puro que sigues en la veta, y hazme escuchar el eco de tu alma sideral.Generoso y sutil como una mariposa, encuentra en mí la miel de lo que soy capaz, y goza en mí la dulce fragancia de la rosa.No busques en mis gestos el alma de mi faz; quiere lo que se aquieta, busca lo que reposa y ten, como una joya, la perla de la Paz.
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Amado nervo
Se habían encontrado en la barra de un bar, cada uno frente a una jarra de cerveza, y habían empezado a conversar al principio, como es lo normal, sobre el tiempo y la crisis, luego, de temas varios, y no siempre racionalemente encadenados. Al parecer, el flaco era escritor, el otro, un señor cualquiera. No bien supo que el flaco era literato, el señor cualquiera, empezó a elogiar la condición de artista, eso que llamaba el sencillo privilegio de poder escribir. -«No crea que es algo tan estupendo -dijo el Flaco-, también a momentos de profundo desamparo en lo que se llaga a la conclusión de que todo lo que se ha escrito es una basura; probablemente no lo sea, pero uno así lo cree. Sin ir más lejos, no hace mucho, junté todos mis inéditos, o sea un trabajo de varios años, llamé a mi mejor y le dije: "Mira, esto no sirve, pero comprenderás que para mí es demasiado doloroso destruirlo, así que hazme un favor; quémalos; júrame que lo vas a quemar" y me lo juró». El señor cualquiera quedó muy impresionado ante aquel gesto autocrítico, pero no se atrevió a hacer ningún comentario. Tras un buen rato de silencio, se rascó la nuca y empinó la jarra de cerveza. "Oiga, don -dijo sin pestañear-, hace rato que hemos hablado y ni siquiera nos hemos presentado, mi nombre es Ernesto Chávez, viajante de comercio" y le tendió la mano. -«Mucho gusto -dijo el otro, oprimiéndola con sus dedos huesudos-, Franz Kafka para servirle».
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Mucho gusto
Noche, madre sombría, de nubes negras y relámpagos ágiles, cuyos gritos de luz al mar doblegan: Menesteroso de silencio, pido tres palmos de la orilla desolada, de donde pueda regresar sencilla, como un fuego marino, la mirada. Nublada debo de tenerla ahora, mientras el mar castiga sus lebreles, si tú piensas la angustia de una estrella -viento del norte la desprende el oro- y yo, sin los resabios del camino, en un beso feliz, añejo vino, dulce soplo de brisa entre los labios. En el mismo sendero son viadores un límpido crepúsculo de luna y el pájaro fugaz de la tormenta. Para un mismo viajero se divide en jornadas el camino, porque pasan la aurora y el copo del lucero vespertino en un solo sendero. Noche, madre sombría: Cuando llegue el minuto ***** de mi borrasca, hazme sufrirlo aquí, junto a la orilla del agua amarga. Que, si me vienen ganas de llorar, quiero tener azules las ideas y en mis palabras el sonar de las mareas.
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Borrasca
Más sencilla... más sencilla. Sin barroquismo, sin añadidos ni ornamentos. Que se vean desnudos los maderos, desnudos y decididamente rectos. «Los brazos en abrazo hacia la tierra, el mástil disparándose a los cielos». Que no haya un solo adorno que distraiga este gesto... este equilibrio humano de los dos mandamientos. Más sencilla... más sencilla... hazme una cruz sencilla, carpintero.
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Más sencilla
Sacude las épicas eras un loco viento festival.                           Ah yeguayeguaa!... Como un botón en primavera se abre un relincho de cristal. Revienta la espiga gallarda bajo las patas vigorosas.                           Ah yeguayeguaa!... ¡Por aumentar la zalagarda trillarían las mariposas! Maduros trigos amarillos, campos expertos en donar.                           Ah yeguayeguaa!... Hombres de corazón sencillo. ¿Qué más podemos esperar? Éste es el fruto de tu ciencia, varón de la mano callosa.                           Ah yeguayeguaa!... ¡Sólo por falta de paciencia las copihueras no dan rosas! Sol que cayó a racimos sobre el llano, ámbar del sol, quiero adorarte en todo: en el oro del trigo y de las manos que lo hicieran gavillas y recodos. Ámbar del sol, quiero divinizarte en la flor, en el grano y en el vino. Amor sólo me alcanza para amarte: ¡para divinizarte, hazme divino! Que la tierra florezca en mis acciones como en el jugo de oro de las viñas, que perfume el dolor de mis canciones como un fruto olvidado en la campiña. Que trascienda mi carne a sembradura ávida de brotar por todas partes, que mis arterias lleven agua pura, ¡agua que canta cuando se reparte! Yo quiero estar desnudo en las gavillas, pisado por los cascos enemigos, yo quiero abrirme y entregar semillas de pan, ¡yo quiero ser de tierra y trigo! Yo di licores rojos y dolientes cuando trilló el Amor mis avenidas: ahora daré licores de vertiente y aromaré los valles con mi herida. Campo, dame tus aguas y tus rocas, entiérrame en tus surcos, o recoge mi vida en las canciones de tu boca como un grano de trigo de tus trojes... Dulcifica mis labios con tus mieles, ¡campo de recónditos panales! Perfúmame a manzanas y laureles, desgráname en los últimos trigales... Lléname el corazón de cascabeles, ¡campo de los lebreles pastorales! Rechinan por las carreteras los carros de vientres fecundos.                           Ah yeguayeguaa!... ¡La llamarada de las eras es la cabellera del mundo! Va un grito de bronce removiendo las bestias que trillan sin tregua en un remolino tremendo...                           Ah yeguayeguaa!...
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Sinfonía de la trilla
Sacude las épicas eras un loco viento festival.                           Ah yeguayeguaa!... Como un botón en primavera se abre un relincho de cristal. Revienta la espiga gallarda bajo las patas vigorosas.                           Ah yeguayeguaa!... ¡Por aumentar la zalagarda trillarían las mariposas! Maduros trigos amarillos, campos expertos en donar.                           Ah yeguayeguaa!... Hombres de corazón sencillo. ¿Qué más podemos esperar? Éste es el fruto de tu ciencia, varón de la mano callosa.                           Ah yeguayeguaa!... ¡Sólo por falta de paciencia las copihueras no dan rosas! Sol que cayó a racimos sobre el llano, ámbar del sol, quiero adorarte en todo: en el oro del trigo y de las manos que lo hicieran gavillas y recodos. Ámbar del sol, quiero divinizarte en la flor, en el grano y en el vino. Amor sólo me alcanza para amarte: ¡para divinizarte, hazme divino! Que la tierra florezca en mis acciones como en el jugo de oro de las viñas, que perfume el dolor de mis canciones como un fruto olvidado en la campiña. Que trascienda mi carne a sembradura ávida de brotar por todas partes, que mis arterias lleven agua pura, ¡agua que canta cuando se reparte! Yo quiero estar desnudo en las gavillas, pisado por los cascos enemigos, yo quiero abrirme y entregar semillas de pan, ¡yo quiero ser de tierra y trigo! Yo di licores rojos y dolientes cuando trilló el Amor mis avenidas: ahora daré licores de vertiente y aromaré los valles con mi herida. Campo, dame tus aguas y tus rocas, entiérrame en tus surcos, o recoge mi vida en las canciones de tu boca como un grano de trigo de tus trojes... Dulcifica mis labios con tus mieles, ¡campo de recónditos panales! Perfúmame a manzanas y laureles, desgráname en los últimos trigales... Lléname el corazón de cascabeles, ¡campo de los lebreles pastorales! Rechinan por las carreteras los carros de vientres fecundos.                           Ah yeguayeguaa!... ¡La llamarada de las eras es la cabellera del mundo! Va un grito de bronce removiendo las bestias que trillan sin tregua en un remolino tremendo...                           Ah yeguayeguaa!...
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Como te sientes Cuando no me hablas O que te sientes Cuando me ignoras Te extraño Y no puedo negarlo Te quiero a mi lado Pero no puedo leer tus señales Solo lloro y lloro Ni se si das cuenta No se si me escuchas Pero sigo y sigo Por favor, mi amor Ven y abrázame Tu eres todo para mi No te alejes, por favor Triste, soy yo Llorando, yo se Pero pensando en ti No puedo parar Hazme el favor Y dime que me quieres Y que me amas todavia Y de pronto Pero si no Aqui te espero Amándote de lejos Y para siempre
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May 12, 2020
May 12, 2020 at 7:01 AM UTC
Dime Una Cosa, Mi Amor
¡Oh bienaventuranza fértil de los que saben ir gimiendo y llorando desprecativamente, como en la Salve, que es un óleo y una fuente! Yo también supe antaño de la bondad del cielo que en mis acerbos pésames llovía, y compuse mi Salve, con la fe de un cruzado bajo los muros de Antioquía. Mas hoy es un vinagre mi alma, y mi ecuménico dolor un holocausto que en el desierto humea. Mi Cristo, ante la esponja de las hieles, jadea. con la árida agonía de un corazón exhausto. ¡Señor, Tú que colocas resina en la corteza impenitente y agua entrañable en las adustas rocas, hazme casto y humilde para poder llorar la bienaventuranza de aquel llanto deshecho que fertiliza lava el pecho, y verás cómo mi alma se atavía y trueca su congoja en alborozo para escalar los muros de Antioquía!
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Como en la salve
Soy canela y soy sazón mas no soy Dalila amor, no me tengas miedo Sanson, usa tu pluma como bruta fuerza que ahí esta tu destreza, destroza mis miedos en prosa, hazme roció en tu boca. No me invites y cierres la puerta, que tempranito hay que mojar la tierra, con la luna amaneciendo arraigamos los deseos, fertilicemos las pasiones devorando los granos de la cosecha, en una pasión desmedida, con furia se deslizan entre tintas de mil colores que relatan nuestros versos en uno que otro beso, versando sobre el amor, al sol veremos saliendo, amamantándonos los miedos en la cuna de lo prohibido, que suele ser el mismo elixir de la vida. No tengas miedo niño travieso, que en mis brazos hay fuego, en mis caderas hay un túnel con agua fresca que absuelve cada pecado que cometas. No tengas miedo niño travieso, escucharemos a Piero, un poco de Pavarotti y con las Granadas de Placido Domingo culminaremos la noche, con toda la espuma que provocó en tu cuerpo. LeydisProse 1/16/2018 https://m.facebook.com/LeydisProse/
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Jan 17, 2018
Jan 17, 2018 at 9:17 AM UTC
Niño travieso
Eternidad: ¡devuélveme lo que me has substraído! Abismo: ¡restitúyeme lo que sorbió tu hondura! Esfinge: ¡escucha mi alarido! ¡Compadécete ya , Noche obscura! Oye mi imploradora voz, ¡oh Isis!; desgarra tu capuz... y tú, lucero ignoto en que ella mora, ¡por piedad, hazme un signo de luz!
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I. un signo
Quizás olvidaremos, pues siempre hay que olvidar; pero escucha los remos cantando sobre el mar... Bajo este cielo claro tu alma llega a la mía, como la luz de un faro desde la lejanía. Así como la espuma pasará este momento, nuestra ilusión se esfuma, como la espuma al viento; pero en el alma sola, si un gran amor la llena, hay algo de la ola y hay algo de la arena. Náufrago de su espanto, piloto de su hastío, el mar canta en su canto que ya tu amor es mío. Yo soy la vela rota que da al aire su duelo, y tú eres la gaviota que va a estrenar su vuelo. Pero aún quedan futuros que yo desconocía en tus ojos oscuros, donde nunca es de día. Aún hay algo postrero mas allá del olvido, y en tu amor recupero todo lo que he perdido. Ni digo que te quedes ni quiero que te vayas, pues soy como las redes tendidas en las playas. Arroyo de ternuras, hazme tuyo en lo mío, llenando de agua pura mi cántaro vacío. Ya mi voz tiene un eco; ya mi voz no se pierde... Por eso el tronco seco retoña la hoja verde. Y así mi vida espera la gracia de un retoño, como la primavera que ilumina un otoño. Por eso, aunque olvidemos que siempre hay que olvidar, ¡oye cantar los remos sobre el dolor del mar!
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Canción de los remos
Mi carne pesa, y se intimida porque su peso fabuloso es la cadena estremecida de los cuerpos universales que se han unido con mi vida. Ámbar, canela, harina y nube que en mi carne al tejer sus mimos, se eslabonan con el efluvio que ata los náufragos racimos sobre las crestas del Diluvio. Mi alma pesa, y se acongoja porque su peso es el arcano sinsabor de haber conocido la Cruz y la floresta roja y el cuchillo del cirujano. Y aunque todo mi ser gravita cual un orbe vaciado en plomo, que en la sombra paró su rueda, estoy colgado en la infinita agilidad del éter, como de un hilo escuálido de seda. Gozo... Padezco... Y mi balanza vuela rauda con el beleño de las esencias del rosal: soy un harén y un hospital colgados juntos de un ensueño. Voluptuosa Melancolía: en tu talle mórbido enrosca el Placer su caligrafía y la Muerte su garabato, y en un clima de ala de mosca la Lujuria toca a rebato. Mas luego las samaritanas, que para mí estuvieron prestas y por mí dejaron sus fiestas, se irán de largo al ver mis canas, y en su alborozo, rumbo a Sión, buscarán el torrente endrino de los cabellos de Absalón. ¡Lumbre divina, en cuyas lenguas cada mañana me despierto: un día, al entreabrir los ojos, antes que muera estaré muerto! Cuando la última odalisca, ya descastado mi vergel, se fugue en pos de una nueva miel ¿qué salmodia del pecho mío será digna de suspirar a través del harén vacío? Si las victorias opulentas se han de volver impedimentas, si la eficaz y viva rosa queda superflua y estorbosa, ¡oh, Tierra ingrata, poseída a toda hora de la vida: en esa fecha de ese mal, hazme humilde como un pelele a cuya mecánica duele ser solamente un hospital!
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La última odalisca
Mi carne pesa, y se intimida porque su peso fabuloso es la cadena estremecida de los cuerpos universales que se han unido con mi vida. Ámbar, canela, harina y nube que en mi carne al tejer sus mimos, se eslabonan con el efluvio que ata los náufragos racimos sobre las crestas del Diluvio. Mi alma pesa, y se acongoja porque su peso es el arcano sinsabor de haber conocido la Cruz y la floresta roja y el cuchillo del cirujano. Y aunque todo mi ser gravita cual un orbe vaciado en plomo, que en la sombra paró su rueda, estoy colgado en la infinita agilidad del éter, como de un hilo escuálido de seda. Gozo... Padezco... Y mi balanza vuela rauda con el beleño de las esencias del rosal: soy un harén y un hospital colgados juntos de un ensueño. Voluptuosa Melancolía: en tu talle mórbido enrosca el Placer su caligrafía y la Muerte su garabato, y en un clima de ala de mosca la Lujuria toca a rebato. Mas luego las samaritanas, que para mí estuvieron prestas y por mí dejaron sus fiestas, se irán de largo al ver mis canas, y en su alborozo, rumbo a Sión, buscarán el torrente endrino de los cabellos de Absalón. ¡Lumbre divina, en cuyas lenguas cada mañana me despierto: un día, al entreabrir los ojos, antes que muera estaré muerto! Cuando la última odalisca, ya descastado mi vergel, se fugue en pos de una nueva miel ¿qué salmodia del pecho mío será digna de suspirar a través del harén vacío? Si las victorias opulentas se han de volver impedimentas, si la eficaz y viva rosa queda superflua y estorbosa, ¡oh, Tierra ingrata, poseída a toda hora de la vida: en esa fecha de ese mal, hazme humilde como un pelele a cuya mecánica duele ser solamente un hospital!
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Me ducho con agua caliente hasta dejarme rojeces y moretones en la piel Suda mi cuerpo mojado Un baile de burbujas se reflejan en la pared manchada Mi sangre bombea tan fuerte que siento que el corazón me estalla. Eres tan suave y traslúcido como un riachuelo yo soy tan fuerte y opaca como una catarata. ¿Pensarán esas personas en mi? de la misma manera que yo en ellas ¿Me querrá en la soledad de su cuarto? de la misma forma que yo lo hago. No me dejas querer a nadie más aún te recuerdo en la oscuridad tu estás en mi mente Yo soy la luna. Y todas las noches me acuesto desolada. El bastión en el acantilado está sitiado esta noche es la última. El fuego se refleja en el mar, lo veo desde las almenaras, y por decirte una vez más la verdad se que esta es la última noche, que te beso, que te beso con honestidad. Hoy he hecho muy buenas acciones para ver si me hablas. Visito únicamente los lugares en los que sé que tu estarás. No soy tan fuerte para vivir sin ti La primera noche que duermo bajo este techo lo hago con el corazón quebrado, agrietado. Tormenta de verano viento caliente al ocaso el relámpago y el trueno rompiendo el cielo Me quedo toda la noche despierta rezando en voz alta para que me quieras antes de que termine el verano, intento olvidarte pero mi cabeza siempre encuentra la forma de volver a ti Me disparo en el pecho suplicando que tu también sientas el dolor pero no. Calor proveniente de tu cuerpo Se clavó en mi piel el anzuelo y arranqué las vendas antes de que curasen las heridas, porque tus abrazos aún me duelen en la espalda Comienza el ataque a las murallas mis pies, ahora descalzos, están llenos de llagas. Deshecho mi cuerpo como hielo, en el suelo Voy a hablarle a tus ojos mirándolos fijamente de ahora en adelante evitaré evadir tu mirada no temo que me dañes. Aún recuerdo el peso fantasmagórico de tu cuerpo en mi espalda rodeando mi torso, oliendo mi pelo. Me senté en el prado a escucharte mientras las hierbas con mis manos arrancaba, me doy cuenta, estaba equivocada esto es peor de lo que pensaba. Venga a mi tu reino porque tu tienes la llave. El poder, te suplico te pido, te imploro y lo siento Hazme feliz con tu presencia.
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Dec 26, 2020
Dec 26, 2020 at 1:38 PM UTC
13. El Bastión (Recuerdos)
Me ducho con agua caliente hasta dejarme rojeces y moretones en la piel Suda mi cuerpo mojado Un baile de burbujas se reflejan en la pared manchada Mi sangre bombea tan fuerte que siento que el corazón me estalla. Eres tan suave y traslúcido como un riachuelo yo soy tan fuerte y opaca como una catarata. ¿Pensarán esas personas en mi? de la misma manera que yo en ellas ¿Me querrá en la soledad de su cuarto? de la misma forma que yo lo hago. No me dejas querer a nadie más aún te recuerdo en la oscuridad tu estás en mi mente Yo soy la luna. Y todas las noches me acuesto desolada. El bastión en el acantilado está sitiado esta noche es la última. El fuego se refleja en el mar, lo veo desde las almenaras, y por decirte una vez más la verdad se que esta es la última noche, que te beso, que te beso con honestidad. Hoy he hecho muy buenas acciones para ver si me hablas. Visito únicamente los lugares en los que sé que tu estarás. No soy tan fuerte para vivir sin ti La primera noche que duermo bajo este techo lo hago con el corazón quebrado, agrietado. Tormenta de verano viento caliente al ocaso el relámpago y el trueno rompiendo el cielo Me quedo toda la noche despierta rezando en voz alta para que me quieras antes de que termine el verano, intento olvidarte pero mi cabeza siempre encuentra la forma de volver a ti Me disparo en el pecho suplicando que tu también sientas el dolor pero no. Calor proveniente de tu cuerpo Se clavó en mi piel el anzuelo y arranqué las vendas antes de que curasen las heridas, porque tus abrazos aún me duelen en la espalda Comienza el ataque a las murallas mis pies, ahora descalzos, están llenos de llagas. Deshecho mi cuerpo como hielo, en el suelo Voy a hablarle a tus ojos mirándolos fijamente de ahora en adelante evitaré evadir tu mirada no temo que me dañes. Aún recuerdo el peso fantasmagórico de tu cuerpo en mi espalda rodeando mi torso, oliendo mi pelo. Me senté en el prado a escucharte mientras las hierbas con mis manos arrancaba, me doy cuenta, estaba equivocada esto es peor de lo que pensaba. Venga a mi tu reino porque tu tienes la llave. El poder, te suplico te pido, te imploro y lo siento Hazme feliz con tu presencia.
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