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"hamaca" poems
Son las 9:10 pm. Estoy acostada, pensando. Extraño mi família. Extraño a mi primo. El fue como un hermano para mi. Recuerdo cuando me sentía triste y me agarraba de la mano. Me decía que todo iba estar bien. Extraño a mi abuela. Quisiera ir a buscar su tumba y dejarle flores. Quisiera verla pero no puedo. Se que ella esta cuidando a mis hermanos. Se que esta feliz y libre de todo dolor. Quisiera estar en mí país. Sea como sea siempre sera mi tierra. La amo. La extraño. Extraño el calor. Extraño las playas. Cuando me acostaba en la hamaca de mi tío solo para ver las estrellas desde el techo de su casa. Ah, que lindura. Recuerdo un muchacho que deje. Nos quedamos en volvernos a ver pero murió tan joven. No lo volví a ver. Me quedé con la frase "te volvere a ver pronto. En la próxima te invito a cenar o algo..pero que nos veremos nos veremos eso si." Eso fue lo último que le dije. Pero no se cuando me iré. No se cuando, pero me iré para siempre.
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Jan 15, 2015
Jan 15, 2015 at 12:57 AM UTC
Sólo un recuerdo..
Verdes tardes de la selva; tardes tristes. Río verde entre zacatales verdes; pantanos verdes. Tardes olorosas a lodo, a hojas mojadas, a helechos húmedos y a hongos El verde perezoso cubierto de moho poco a poco trepando de rama en rama, con los ojos cerrados como dormido pero comiendo una hoja, alargando un garfio primero y después el otro, sin importarle las hormigas que le pican, volteando lentamente el bobo rostro redondo, primero a un lado y luego al otro, enrollando por fin la cola en una rama y colgándose pesado como una bola de plomo; el salto del sábalo en el río; el griterío de los monos comiendo malcriadamente, a toda prisa, arrojándose las cáscaras de anona unos a otros y peleándose, charlando, arremedándose y riéndose entre los árboles; monas chillonas cargando a tuto monitos pelones y trompudos; la guatusa bigotuda y elástica que se estira y encoge mirando a todos lados con su ojo redondo mientras come temblando; espinosas iguanas... temblando; espinosas iguanas como dragones de jade corriendo sobre el agua (¡flechas de jade!); el ***** con su camisa rayada, remando en su canoa de ceiba. Una muchacha meciéndose en una hamaca, con su largo pelo ***** y una pierna desnuda colgando de la hamaca, nos saluda:                     Adiós, California! El río ***** como tinta, al anochecer. Una flor de un hedor putrefacto                                                       como de cadáver; y una flor horrible, peluda.                                                       Orquídeas guindadas sobre el agua podrida. Silbidos tristes de la selva, y quejidos.                     Quejidos. Hojas tristes que caen dando vueltas. Y chillidos...                       ¡Un grito entre las guanábanas! El hacha cortando un tronco                       y el eco del hacha. ¡El mismo chillido! Ruido sordo de manadas de cerdos salvajes. ¡Carcajadas!                       El canto de un tucán. Chischiles de culebras cascabeles. Gritos de congos.                       Chachalacas. El canto melancólico de la gongolona                                   entre los coquitales, y el de la paloma popone,                                             popone, pone, pone Oropéndolas sonoras columpiándose en sus nidos colgados de las palmeras, y el canto del pájaro-león entre los coyoles y el del pájaro de-la-luna-y-el-sol el pájaro clarinero, el pájaro relojero que da la hora y el pocoyo que canta de noche (o caballero)                                   Cabayero mi dinero Cabayero mi dinero parejas de lapas que pasan gritando, y el guis, chichitote y dichoso-fui                                       dichoso-fuiiiiiiii que cantan en los chagüites sombríos. Plateados pantanos rielando, y las ranas cantando                               rrrrrrrrrrrrr !Y un pájaro que toda la noche repite.
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Squier en nicaragua
Verdes tardes de la selva; tardes tristes. Río verde entre zacatales verdes; pantanos verdes. Tardes olorosas a lodo, a hojas mojadas, a helechos húmedos y a hongos El verde perezoso cubierto de moho poco a poco trepando de rama en rama, con los ojos cerrados como dormido pero comiendo una hoja, alargando un garfio primero y después el otro, sin importarle las hormigas que le pican, volteando lentamente el bobo rostro redondo, primero a un lado y luego al otro, enrollando por fin la cola en una rama y colgándose pesado como una bola de plomo; el salto del sábalo en el río; el griterío de los monos comiendo malcriadamente, a toda prisa, arrojándose las cáscaras de anona unos a otros y peleándose, charlando, arremedándose y riéndose entre los árboles; monas chillonas cargando a tuto monitos pelones y trompudos; la guatusa bigotuda y elástica que se estira y encoge mirando a todos lados con su ojo redondo mientras come temblando; espinosas iguanas... temblando; espinosas iguanas como dragones de jade corriendo sobre el agua (¡flechas de jade!); el ***** con su camisa rayada, remando en su canoa de ceiba. Una muchacha meciéndose en una hamaca, con su largo pelo ***** y una pierna desnuda colgando de la hamaca, nos saluda:                     Adiós, California! El río ***** como tinta, al anochecer. Una flor de un hedor putrefacto                                                       como de cadáver; y una flor horrible, peluda.                                                       Orquídeas guindadas sobre el agua podrida. Silbidos tristes de la selva, y quejidos.                     Quejidos. Hojas tristes que caen dando vueltas. Y chillidos...                       ¡Un grito entre las guanábanas! El hacha cortando un tronco                       y el eco del hacha. ¡El mismo chillido! Ruido sordo de manadas de cerdos salvajes. ¡Carcajadas!                       El canto de un tucán. Chischiles de culebras cascabeles. Gritos de congos.                       Chachalacas. El canto melancólico de la gongolona                                   entre los coquitales, y el de la paloma popone,                                             popone, pone, pone Oropéndolas sonoras columpiándose en sus nidos colgados de las palmeras, y el canto del pájaro-león entre los coyoles y el del pájaro de-la-luna-y-el-sol el pájaro clarinero, el pájaro relojero que da la hora y el pocoyo que canta de noche (o caballero)                                   Cabayero mi dinero Cabayero mi dinero parejas de lapas que pasan gritando, y el guis, chichitote y dichoso-fui                                       dichoso-fuiiiiiiii que cantan en los chagüites sombríos. Plateados pantanos rielando, y las ranas cantando                               rrrrrrrrrrrrr !Y un pájaro que toda la noche repite.
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There wasn't any sound Save for the whispers Of the moaning wind Of the fluttering sea Of the sizzling bonfire And of two bodies entwined together And there was nothing to set eyes upon Except for the faint picture Of a moon Of a gazillion stars Of a moonlit strand of seaside utopia And of two bodies quietly robed There was nothing I could breathe in But the dancing aurora of scents Of salty waters Of a cool candelia Of damp, smooth skin And the deep essence of your neck Nothing was moving in beat Apart from the smooth, flawless, rhythm Of the swaying leaves of the coconut trees Of stars flickering and a summer night blazing Of a thousand drumming fingers of crashing waves And of two bodies careening intimately upon a beat-up hamaca of weaved wisps Just you and me on our line where Artemis and Neptune meet We felt nothing else but the compelling desire to let our bodies tell of our passion searing and torrid And as we sank ourselves deep into blissful frenzy, As we whispered each otherís name, As our souls become one soul, We fall in love all over again.
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Aug 1, 2014
Aug 1, 2014 at 3:03 AM UTC
A Summer Midnight's Dance of Love
Aquellas quienes son alguien solo frente a un espejo, quienes sienten lo que son con la camara de su telefono, quienes les importa retocarse por horas para estar minutos en un lugar, son esas personas las que no quiero en mi vida. Quiero quien se ponga feliz de ver un bosque, que se ria a carcajadas cuando la lluvia las invadio sin aviso, quien disfrute de las luciernagas como de las estrellas, que se descalze a sentir el pasto y juegue con sus dedos en el, que no le importe la gente pero que si le importe el mundo y todo lo que hay en el, que cuando mire sea amor y solo amor, que te acompañe sin invadir, que viva el mundo a contramano y siempre para adelante, que te alimente de felicidad y alegria sin pedir nada a cambio. Quiero una persona que no ande a las corridas y valore lo que la rodea, que pueda hacer sus cosas con felicidad y no la invadan ni la sofoquen. Quizas sea utopico pero yo se que esa persona existe, y la quiero conocer, que me invada de amor con una mirada, que nos riamos como locos en una hamaca porque los demas nos estan juzgando. Quizas este loco, quizas nadie me entienda, pero ya conozco muchos locos, lo que pido no es fuera de lo comun, quiero ver su cara y conocer su nombre porque aunque no la conozca ya estoy enamorado de ella.
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Feb 18, 2015
Feb 18, 2015 at 8:00 PM UTC
Alguien que sienta la vida...
Cerca de donde júntase la Comiá con el Cauca, Rosa pícara vivía -del campamento lujuriante Hada. Guisos cuán apetitosos mano albi-roja guisaba -Rosa maritornes única! (mejor sus manos rosa-albas, frentes, mejillas que la fiebre dora, frentes, mejillas que la fiebre exalta, acariciaban -gaviotas sobre la mar que hispe la borrasca-) Oh Rosa la de mis besos y en su boca vibrátil... (tibia aljaba de la lengua vivaz -venusina flecha para mi boca sansebastianizada...-) Oh Rosa la de los ojos como la noche cerrada: y un sutil estrabismo los volvía pérfidas y malignas azagayas para mi corazón -al par audaz y tímido-, para mi corazón: dardos, virotes y macanas! Y me herían dulcísimos sus ojos de terciopelo -negros- y de lascivia -en llamas! Oh Rosa de los abrazos de fulva leona en brama! Rosa pícara felina! Y en sus brazos morenos naufragaba mi ser -mi ser, a pique, jubiloso!- Oh mármol móvil en la móvil hamaca! Oh mármol ágil sobre los yerbales! Rútilo mármol en las rubias aguas 1 del Cauca río: -retozante Fauno, flavo Sileno ansioso de la nuda Oreada 2 fogoso mármol, Venus sapiente, en la alcoba, a la noche insomne y ávida! Cerca de donde júntase la Comiá con el Cauca, Rosa pícara vivía -síntesis de Ninones y de Aspasias. Por ella, riñas, enojos, celos, duelos, algaradas: Rosa, Helena de esa Troya, mucho más hembra que la Helena clásica! Rosa la de los labios gordezuelos y los perfectos muslos y las róseas cúpulas elásticas! Rosa..., fugada con los años idos...: ¿dónde amarás ahora, Venus de Bolombolo, Lais del Cauca?
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Canción de rosa del cauca
Cerca de donde júntase la Comiá con el Cauca, Rosa pícara vivía -del campamento lujuriante Hada. Guisos cuán apetitosos mano albi-roja guisaba -Rosa maritornes única! (mejor sus manos rosa-albas, frentes, mejillas que la fiebre dora, frentes, mejillas que la fiebre exalta, acariciaban -gaviotas sobre la mar que hispe la borrasca-) Oh Rosa la de mis besos y en su boca vibrátil... (tibia aljaba de la lengua vivaz -venusina flecha para mi boca sansebastianizada...-) Oh Rosa la de los ojos como la noche cerrada: y un sutil estrabismo los volvía pérfidas y malignas azagayas para mi corazón -al par audaz y tímido-, para mi corazón: dardos, virotes y macanas! Y me herían dulcísimos sus ojos de terciopelo -negros- y de lascivia -en llamas! Oh Rosa de los abrazos de fulva leona en brama! Rosa pícara felina! Y en sus brazos morenos naufragaba mi ser -mi ser, a pique, jubiloso!- Oh mármol móvil en la móvil hamaca! Oh mármol ágil sobre los yerbales! Rútilo mármol en las rubias aguas 1 del Cauca río: -retozante Fauno, flavo Sileno ansioso de la nuda Oreada 2 fogoso mármol, Venus sapiente, en la alcoba, a la noche insomne y ávida! Cerca de donde júntase la Comiá con el Cauca, Rosa pícara vivía -síntesis de Ninones y de Aspasias. Por ella, riñas, enojos, celos, duelos, algaradas: Rosa, Helena de esa Troya, mucho más hembra que la Helena clásica! Rosa la de los labios gordezuelos y los perfectos muslos y las róseas cúpulas elásticas! Rosa..., fugada con los años idos...: ¿dónde amarás ahora, Venus de Bolombolo, Lais del Cauca?
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Nadie supo su nombre: Era un solo ojo gris y una pipa apagada Doscientos años antes, hubiéramos creído que era un viejo pirata. Su casa, frente al mar, era apenas un techo y una tapia. A veces parecía menos viejo, hablando de tormentas y de islas lejanas… No, no, ya no hay tesoros; yo lo sé bien… -decía y suspiraba-. El humo de la estufa lo hizo toser de pronto, cuando quemó sus mapas. Buscador de tesoros, le crecieron las manos en el pico y la pala. Cien años removiendo litorales de olvido y nunca encontró nada... Cuando murió, en un sueño, la canción del domingo movía las campanas. Se quedó para siempre con las manos vacías. Su pipa estaba rota debajo de la hamaca. El cementerio de pescadores era un muro de conchas al final de la playa. Aquella noche subió el mar. Fueron sesenta cruces humildes bajo el agua. Y dijo el cura: Hay que enterrarlo aquí, en el patio de su casa. (Sin su pipa en la boca parecía más viejo. Yo le eché en un bolsillo su cuchara de plata). Algo tembló en su mano, al olor de la tierra y el ruido de las palas. Y nosotros cavábamos la fosa, con el largo de un remo con el ancho de un ancla. Y sabedlo: allá abajo, Miska, el grumete cojo, vio una cosa oxidada. Y era un cofre, sabedlo: ¡Y fue un fulgor de joyas cuando saltó la tapa! Cien años removiendo litorales de olvido, y nunca encontró nada. -No, no, ya no hay tesoros; yo lo sé bien... decía y suspiraba… Oh, nadie como él, nadie, conocía las grutas de las islas lejanas. Y estaba allí, sabedlo: ¡allí, en el patio de su casa! Nadie supo su nombre: era un solo ojo gris y una pipa apagada.
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Balada del buscador de tesoros
Nadie supo su nombre: Era un solo ojo gris y una pipa apagada Doscientos años antes, hubiéramos creído que era un viejo pirata. Su casa, frente al mar, era apenas un techo y una tapia. A veces parecía menos viejo, hablando de tormentas y de islas lejanas… No, no, ya no hay tesoros; yo lo sé bien… -decía y suspiraba-. El humo de la estufa lo hizo toser de pronto, cuando quemó sus mapas. Buscador de tesoros, le crecieron las manos en el pico y la pala. Cien años removiendo litorales de olvido y nunca encontró nada... Cuando murió, en un sueño, la canción del domingo movía las campanas. Se quedó para siempre con las manos vacías. Su pipa estaba rota debajo de la hamaca. El cementerio de pescadores era un muro de conchas al final de la playa. Aquella noche subió el mar. Fueron sesenta cruces humildes bajo el agua. Y dijo el cura: Hay que enterrarlo aquí, en el patio de su casa. (Sin su pipa en la boca parecía más viejo. Yo le eché en un bolsillo su cuchara de plata). Algo tembló en su mano, al olor de la tierra y el ruido de las palas. Y nosotros cavábamos la fosa, con el largo de un remo con el ancho de un ancla. Y sabedlo: allá abajo, Miska, el grumete cojo, vio una cosa oxidada. Y era un cofre, sabedlo: ¡Y fue un fulgor de joyas cuando saltó la tapa! Cien años removiendo litorales de olvido, y nunca encontró nada. -No, no, ya no hay tesoros; yo lo sé bien... decía y suspiraba… Oh, nadie como él, nadie, conocía las grutas de las islas lejanas. Y estaba allí, sabedlo: ¡allí, en el patio de su casa! Nadie supo su nombre: era un solo ojo gris y una pipa apagada.
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#José Santos Chocano (1875-1934) Soy el cantor de América autóctono y salvaje: mi lira tiene un alma, mi canto un ideal. Mi verso no se mece colgado de un ramaje con vaivén pausado de hamaca tropical… Cuando me siento inca, le rindo vasallaje al Sol, que me da el cetro de su poder real; cuando me siento hispano y evoco el coloniaje parecen mis estrofas trompetas de cristal. Mi fantasía viene de un abolengo moro: los Andes son de plata, pero el *** de oro, y las dos castas fundo con épico fragor. La sangre es española e incaico es el latido; y de no ser Poeta, quizá yo hubiera sido un blanco aventurero o un indio emperador.
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May 17, 2018
May 17, 2018 at 4:43 PM UTC
Blasón
Los pericos despiertan con ruidosa alharaca                                   La casita rural, Y al ternero hace tiempo lamiendo está la vaca Al través de la cerca de guaduas del corral. Llora el niño en su hamaca, Mientras busca la madre diligente un pañal, Y dice «¡Buenos días!» muy contento en su estaca                                   El lorito real. Poco a poco la aurora, Cual bendición de Dios, los altos cerros Y el hondo valle dora; Lejos, en la montaña, se borran las neblinas, Y en el patio hay pelea de gatos y de perros Entre un gran alboroto de pavos y gallinas.
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Mañana de provincia
Arriero, vas fabulosamente vidriado de sudor. La hacienda Menocucho cobra mil sinsabores diarios por la vida. Las doce. Vamos a la cintura del día. El sol que duele mucho. Arriero, con tu poncho colorado te alejas, saboreando el romance peruano de tu coca. Y yo desde una hamaca, desde un siglo de duda, cavilo tu horizonte y atisbo, lamentado, por zancudos y por el estribillo gentil y enfermo de una "paca-paca". Al fin tú llegarás donde debes llegar, arriero, que, detrás de tu burro santurrón, te vas..., te vas...
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Los arrieros
Hamaca is a 16th Century Spanish word which describes a suspended apparatus for sleeping on, during the period of The Armada's. Here, aboard The Connemara Ferry from Santander to Cork, 11th Nov 2018 the bunks are rigid but our intestines are in bascule just just like being on a See ^ Saw.
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Nov 11, 2018
Nov 11, 2018 at 8:25 AM UTC
Hammock