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"hable" poems
Me gustas cuando callas porque estas como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca. Como todas las cosas estan llenas de mi alma emerges de las cosas, llena del alma mia. Mariposa de sueno, te pareces a mi alma, y te pareces a la palabra melancolia. Me gustas cuando callas y estas como distante. Y estas como quejandote, mariposa en arrullo. Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza: dejame que me calle con el silencio tuyo. Dejame que te hable tambien con tu silencio claro como una lampara, simple como un anillo. Eres como la noche, callada y constelada. Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo. Me gustas cuando callas porque estas como ausente. Distante y dolorosa como si hubieras muerto. Una palabra entonces, una sonrisa bastan. Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto. I like you when you are quiet because it is as though you are absent, and you hear me from far away, and my voice does not touch you. It looks as though your eyes had flown away and it looks as if a kiss had sealed your mouth. Like all things are full of my soul You emerge from the things, full of my soul. Dream butterfly, you look like my soul, and you look like a melancoly word. I like you when you are quiet and it is as though you are distant. It is as though you are complaining, butterfly in lullaby. And you hear me from far away, and my voice does not reach you: let me fall quiet with your own silence. Let me also speak to you with your silence Clear like a lamp, simple like a ring. You are like the night, quiet and constellated. Your silence is of a star, so far away and solitary. I like you when you are quiet because it is as though you are absent. Distant and painful as if you had died. A word then, a smile is enough. And I am happy, happy that it is not true.
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Nov 21, 2012
Nov 21, 2012 at 9:05 AM UTC
Me Gustas Cuando Callas/I Like You When You Are Quiet by: Pablo Neruda
Me gustas cuando callas porque estas como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca. Como todas las cosas estan llenas de mi alma emerges de las cosas, llena del alma mia. Mariposa de sueno, te pareces a mi alma, y te pareces a la palabra melancolia. Me gustas cuando callas y estas como distante. Y estas como quejandote, mariposa en arrullo. Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza: dejame que me calle con el silencio tuyo. Dejame que te hable tambien con tu silencio claro como una lampara, simple como un anillo. Eres como la noche, callada y constelada. Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo. Me gustas cuando callas porque estas como ausente. Distante y dolorosa como si hubieras muerto. Una palabra entonces, una sonrisa bastan. Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto. I like you when you are quiet because it is as though you are absent, and you hear me from far away, and my voice does not touch you. It looks as though your eyes had flown away and it looks as if a kiss had sealed your mouth. Like all things are full of my soul You emerge from the things, full of my soul. Dream butterfly, you look like my soul, and you look like a melancoly word. I like you when you are quiet and it is as though you are distant. It is as though you are complaining, butterfly in lullaby. And you hear me from far away, and my voice does not reach you: let me fall quiet with your own silence. Let me also speak to you with your silence Clear like a lamp, simple like a ring. You are like the night, quiet and constellated. Your silence is of a star, so far away and solitary. I like you when you are quiet because it is as though you are absent. Distant and painful as if you had died. A word then, a smile is enough. And I am happy, happy that it is not true.
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No se de que manera decirte lo que siento Tal vez no tenga la fuerza, tal vez no pueda Por eso ahora en silencio te escribo Quiero que sepas lo que mi alma piensa Aunque tengo miedo, te escribo En silencio te lo digo Y en silencio dejo que mis Sentimientos te griten al oido, Que mi silencio te suzurre un canto escondido Aunque no te hable sientas que me muero Por estar a tu lado Ser tu fiel confidente cuando necesites Que te escuchen de repente. Quiero que me escuches Que escuches el temblor que vive adentro El temor de mi cordero Quiero que me escuches Que escuches mis pensamientos latientes Los bailarines de mi mente Yo te puedo amar, amar Yo te puedo amar, amar sin hablar Mis sentimientos más profundos En silencio se revelaran.
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Mar 2, 2012
Mar 2, 2012 at 11:08 AM UTC
Silencio
Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca. Como todas las cosas están llenas de mi alma emerges de las cosas, llena del alma mía. Mariposa de sueño, te pareces a mi alma, y te pareces a la palabra melancolía. Me gustas cuando callas y estás como distante. Y estás como quejándote, mariposa en arrullo. Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza: déjame que me calle con el silencio tuyo. Déjame que te hable también con tu silencio claro como una lámpara, simple como un anillo. Eres como la noche, callada y constelada. Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo. Me gustas cuando callas porque estás como ausente. Distante y dolorosa como si hubieras muerto. Una palabra entonces, una sonrisa bastan. Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
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Poema 15
Bajo la luna llena, que es una oblea de cobre, Vagamos taciturnos en un éxtasis vago, Como sombras delgadas que se deslizan sobre Las arenas de bronce de la orilla del lago. Silencio en nuestros labios una rosa ha florido ¡Oh, si a mi amante vencen tentaciones de hablar!, La corola, deshecha, como un pájaro herido, Caerá, rompiendo el suave misterio sublunar. ¡Oh dioses, que no hable! ¡Con la venda más fuerte que tengáis en las manos, su acento sofocad! ¡Y si es preciso, el manto de piedra de la muerte para formar la venda de su boca, rasgad! Yo no quiero que hable. Yo no quiero que hable. Sobre el silencio éste, ¡qué ofensa la palabra! ¡Oh lengua de ceniza! ¡Oh lengua miserable, No intentes que ahora el sello de mis labios te abra! Baja la luna-cobre, taciturnos amantes, Con los ojos gimamos, con los ojos hablemos. Serán nuestras pupilas dos lenguas de diamantes Movidas por la magia de diálogos supremos.
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Las lenguas de diamante
Soy mujer y me gusta el **** ¿Qué tiene eso de malo? ¿Acaso sólo los hombres pueden disfrutar del **** ¿Sólo ellos pueden tener **** con muchas personas sin que rápido le coloquen alguna etiqueta social? Yo disfruto de los orgasmos, de los coqueteos, de los mimos. Disfruto del que se ponga rudo y quiera **** conmigo, que se ponga tierno y quiera **** conmigo. De qué este desnuda en la cama leyendo y me bese hasta tener **** Disfruto que me desnude con la mirada en un lugar público, que me toque cuando hay gente presente, disfruto que me hable sucio. Y cuál es el problema? Estoy en la libertad de disfrutar mi cuerpo y su cuerpo.
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Aug 9, 2014
Aug 9, 2014 at 3:24 PM UTC
Untitled
Campos de mi provincia en el estío, infinitos, monótonos, iguales, carretadas de pastos naturales más el alambre tenso de algún río. Un monte a la distancia azul sombrío, parches esmeraldinos de maizales, molinos, parvas, silos, animales, y luego el sol de la bandera y mío. Hoy al cruzaros rumbo al mar de nuevo, mi antiguo voto férvido renuevo: ¡estallad en mil granjas divididos! Y guardadme el rincón más miserable en que un sonoro álamo me hable junto a los claros hijos ya crecidos.
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Campos de mi provincia
Delinquiría de leso corazón si no anegara con mi idolatría, en lacrimosa ablución, la imagen de la párvula sombría. Retrato para quien mi llanto mana a la una de la mañana, reflejando en su sal, que va sin brida, la minúscula frente desmedida... Cejas, andamio del alcázar del rostro , en las que ondula mi tragedia mimosa, sin la bula para un posible epitalamio... La niña del retrato se puso seria, y se veló su frente, y endureció los dos ojos profundos, como una migajita de otros mundos que caída en brumoso interinato, toda la angustia sublunar presiente. Fiereza desvalida, hecha a mirar el mar... Boca en bisel, como un espejo afable que no hable... Medias de almo color; para que vaya por la cernida arena de la playa... Las deleznables manos, que cavan pozos enanos, son carceleras de los océanos... Linda congoja de la frente linda, la que inerme y tiránica se brinda por modelo de copa y de coyunda y de lira rotunda... Retrato de iniciales sinfonías: tus cinco años son cinco bujías a cuya luz el alma llora; por eso a ti me abro como a la honestidad versicolora de un diminutivo candelabro. Los invisibles hombros, cual quimera en que un genio marítimo retoza, no columbran siquiera la adoración venidera que los ha de rozar, como se roza el codo de una estricta compañera. Párvula del retrato; seriedad prematura; linda congoja de un juego nonato que enfrente del fotógrafo se apura; pelo de enigma, como los edenes enigmáticos desde donde vienes; víspera bella que cantas en la Octava de mi más negra hora: hoy hice un alto por mojar tus plantas con sangre de mis ojos, y miré que salías del óvalo de bruma, como punto final que se incorpora y como duende de relojería, a dar en los relojes de mi fe la campanada de la dicha suma. Niña, venusto manual: yo te leía al borde de una estrella, leyéndote mortífera y vital; y absorto en el primor de la lectura pisé el vacío...                             Y voy en la centella de una nihilista locura.
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La niña del retrato
Delinquiría de leso corazón si no anegara con mi idolatría, en lacrimosa ablución, la imagen de la párvula sombría. Retrato para quien mi llanto mana a la una de la mañana, reflejando en su sal, que va sin brida, la minúscula frente desmedida... Cejas, andamio del alcázar del rostro , en las que ondula mi tragedia mimosa, sin la bula para un posible epitalamio... La niña del retrato se puso seria, y se veló su frente, y endureció los dos ojos profundos, como una migajita de otros mundos que caída en brumoso interinato, toda la angustia sublunar presiente. Fiereza desvalida, hecha a mirar el mar... Boca en bisel, como un espejo afable que no hable... Medias de almo color; para que vaya por la cernida arena de la playa... Las deleznables manos, que cavan pozos enanos, son carceleras de los océanos... Linda congoja de la frente linda, la que inerme y tiránica se brinda por modelo de copa y de coyunda y de lira rotunda... Retrato de iniciales sinfonías: tus cinco años son cinco bujías a cuya luz el alma llora; por eso a ti me abro como a la honestidad versicolora de un diminutivo candelabro. Los invisibles hombros, cual quimera en que un genio marítimo retoza, no columbran siquiera la adoración venidera que los ha de rozar, como se roza el codo de una estricta compañera. Párvula del retrato; seriedad prematura; linda congoja de un juego nonato que enfrente del fotógrafo se apura; pelo de enigma, como los edenes enigmáticos desde donde vienes; víspera bella que cantas en la Octava de mi más negra hora: hoy hice un alto por mojar tus plantas con sangre de mis ojos, y miré que salías del óvalo de bruma, como punto final que se incorpora y como duende de relojería, a dar en los relojes de mi fe la campanada de la dicha suma. Niña, venusto manual: yo te leía al borde de una estrella, leyéndote mortífera y vital; y absorto en el primor de la lectura pisé el vacío...                             Y voy en la centella de una nihilista locura.
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Ayer fue miércoles toda la mañana. Por la tarde cambió: se puso casi lunes, la tristeza invadió los corazones y hubo un claro movimiento de pánico hacia los tranvías que llevan los bañistas hasta el río. A eso de las siete cruzó el cielo una lenta avioneta, y ni los niños la miraron.                   Se desató el frío, alguien salió a la calle con sombrero, ayer, y todo el día fue igual, ya veis, qué divertido. ayer y siempre ayer y así hasta ahora, continuamente andando por las calles gente desconocida, o bien dentro de casa merendando pan y café con leche, ¡qué alegría! La noche vino pronto y se encendieron amarillos y cálidos faroles, y nadie pudo impedir que al final amaneciese el día de hoy, tan parecido pero ¡tan diferente en luces y en aroma! Por eso mismo, porque es como os digo, dejadme que os hable de ayer, una vez más de ayer: el día incomparable que ya nadie nunca volverá a ver jamás sobre la tierra.
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Ayer
Viene la crisis ojo guardabajo un pan te costará como tres panes tres panes costarán como tres hijos y que barbaridad todos iremos a las nubes en busca de un profeta que nos hable de paz como quien lava. Viene la crisis ojo quizá te esté subiendo por la manga quizá la tengas ahora enroscada sin más en el pescuezo o esté votando con tu credencial o comprando tu fe con tu dinero. Oh cuánto cuánto costará el escrúpulo y la vergüenza buena la importada la que no encoge a la primera lluvia la vergüenza de nylon cienporciento. Oh cuánto cuánto costará el amor en la noche sin dólares ni luna con los perros afónicos y el sueño firmando los conformes con rocío. Oh cuánto cuánto costará la muerte ahora que no hay divisas ni perdón y no hay repuestos para la conciencia ni ganas de morir ni afán ni nada. Viene la crisis ojo guardabajo no habrá vino ni azúcar ni zapatos ni quinielas ni sol ni Dios ni abrigo ni diputados ni estupefacientes ni manteca ni frutas ni rameras. Viene la crisis Ojo. Guardarriba.
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La crisis
¡Señores! Hoy es la primera vez que me doy cuenta de la presencia de la vida. ¡Señores! Ruego a ustedes dejarme libre un momento, para saborear esta emoción formidable, espontánea y reciente de la vida, que hoy, por la primera vez, me extasía y me hace dichoso hasta las lágrimas. Mi gozo viene de lo inédito de mi emoción. Mi exultación viene de que antes no sentí la presencia de la vida. No la he sentido nunca. Miente quien diga que la he sentido. Miente y su mentira me hiere a tal punto que me haría desgraciado. Mi gozo viene de mi fe en este hallazgo personal de la vida, y nadie puede ir contra esta fe. Al que fuera, se le caería la lengua, se le caerían los huesos y correría el peligro de recoger otros, ajenos, para mantenerse de pie ante mis ojos. Nunca, sino ahora, ha habido vida. Nunca, sino ahora, han pasado gentes. Nunca, sino ahora, ha habido casas y avenidas, aire y horizonte. Si viniese ahora mi amigo Peyriet, les diría que yo no le conozco y que debemos empezar de nuevo. ¿Cuándo, en efecto, le he conocido a mi amigo Peyriet? Hoy sería la primera vez que nos conocemos. Le diría que se vaya y regrese y entre a verme, como si no me conociera, es decir, por la primera vez. Ahora yo no conozco a nadie ni nada. Me advierto en un país extraño, en el que todo cobra relieve de nacimiento, luz de epifanía inmarcesible. No, señor. No hable usted a ese caballero. Usted no lo conoce y le sorprendería tan inopinada parla. No ponga usted el pie sobre esa piedrecilla: uién sabe no es piedra y vaya usted a dar en el vacío. Sea usted precavido, puesto que estamos en un mundo absolutamente inconocido. ¡Cuán poco tiempo he vivido! Mi nacimiento es tan reciente, que no hay unidad de medida para contar mi edad. ¡Si acabo de nacer! ¡Si aún no he vivido todavía! Señores: soy tan pequeñito, que el día apenas cabe en mí! Nunca, sino ahora, oí el estruendo de los carros, que cargan piedras para una gran construcción del boulevard Haussmann. Nunca, sino ahora avancé paralelamente a la primavera, diciéndola: «Si la muerte hubiera sido otra...». Nunca, sino ahora, vi la luz áurea del sol sobre las cúpulas de Sacre-Coeur. Nunca, sino ahora, se me acercó un niño y me miró hondamente con su boca. Nunca, sino ahora, supe que existía una puerta, otra puerta y el canto cordial de las distancias. ¡Dejadme! La vida me ha dado ahora en toda mi muerte.
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Hallazgo de la vida
¡Señores! Hoy es la primera vez que me doy cuenta de la presencia de la vida. ¡Señores! Ruego a ustedes dejarme libre un momento, para saborear esta emoción formidable, espontánea y reciente de la vida, que hoy, por la primera vez, me extasía y me hace dichoso hasta las lágrimas. Mi gozo viene de lo inédito de mi emoción. Mi exultación viene de que antes no sentí la presencia de la vida. No la he sentido nunca. Miente quien diga que la he sentido. Miente y su mentira me hiere a tal punto que me haría desgraciado. Mi gozo viene de mi fe en este hallazgo personal de la vida, y nadie puede ir contra esta fe. Al que fuera, se le caería la lengua, se le caerían los huesos y correría el peligro de recoger otros, ajenos, para mantenerse de pie ante mis ojos. Nunca, sino ahora, ha habido vida. Nunca, sino ahora, han pasado gentes. Nunca, sino ahora, ha habido casas y avenidas, aire y horizonte. Si viniese ahora mi amigo Peyriet, les diría que yo no le conozco y que debemos empezar de nuevo. ¿Cuándo, en efecto, le he conocido a mi amigo Peyriet? Hoy sería la primera vez que nos conocemos. Le diría que se vaya y regrese y entre a verme, como si no me conociera, es decir, por la primera vez. Ahora yo no conozco a nadie ni nada. Me advierto en un país extraño, en el que todo cobra relieve de nacimiento, luz de epifanía inmarcesible. No, señor. No hable usted a ese caballero. Usted no lo conoce y le sorprendería tan inopinada parla. No ponga usted el pie sobre esa piedrecilla: uién sabe no es piedra y vaya usted a dar en el vacío. Sea usted precavido, puesto que estamos en un mundo absolutamente inconocido. ¡Cuán poco tiempo he vivido! Mi nacimiento es tan reciente, que no hay unidad de medida para contar mi edad. ¡Si acabo de nacer! ¡Si aún no he vivido todavía! Señores: soy tan pequeñito, que el día apenas cabe en mí! Nunca, sino ahora, oí el estruendo de los carros, que cargan piedras para una gran construcción del boulevard Haussmann. Nunca, sino ahora avancé paralelamente a la primavera, diciéndola: «Si la muerte hubiera sido otra...». Nunca, sino ahora, vi la luz áurea del sol sobre las cúpulas de Sacre-Coeur. Nunca, sino ahora, se me acercó un niño y me miró hondamente con su boca. Nunca, sino ahora, supe que existía una puerta, otra puerta y el canto cordial de las distancias. ¡Dejadme! La vida me ha dado ahora en toda mi muerte.
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He dejado una carta en lo largo de mi espalda un manual de instrucciones una guía de esperanza. He dejado una carta a lo largo de mi cuello, a lo ancho de mi pecho, en la humildad de mi ombligo, en la necesidad de mi espíritu, para el que desee leerla, para el que sepa interpretar antiguas lenguas, para el que sepa nadar con la corriente, y orillarse en el sablón cuando las olas estén en contención. He escrito una carta pueda que contenga rimas, puede que trine en melodías, puede que se sienta a melancolía, puede versar en la ironía, pueden que esas líneas solo busquen compañía. He descrito mis deseos, he detallado como quiero que me besen, he contado como quiero sentirme en manos fructíferas, he cantado como quiero que mi cuerpo se oscile en delicia, que mi mente se agite buscando el verso perfecto, el sentimiento que denote un amor que traspasa el tiempo. Llevo un escrito en lo largo de mi cuerpo, talvez sea una vieja canción, talvez un poema que exhorte pasión, talvez sea una inspiración sisada del viento. Creo que llevo el mapa del tiempo en mis labios sedientos, creo que habla del universo, creo que son los diez mandamientos….. no sé si en español, inglés, o griego. Creo que habla de una diosa primorosa, puede que hable de amor sin filtros, talvez describa la soledad del preso, o de la prisión del ego. No sé a quién dedicárselo. No sé si querrán leerlo, solo se, que hay un poema en lo largo de mi cuerpo, cuya pluma fluye buscando el verso perfecto. Creo que puedes comenzar a descifrarlo con un beso sincero!!! LeydisProse 10/9/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
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Oct 9, 2017
Oct 9, 2017 at 2:43 PM UTC
Un poema a lo largo de mi cuerpo
He dejado una carta en lo largo de mi espalda un manual de instrucciones una guía de esperanza. He dejado una carta a lo largo de mi cuello, a lo ancho de mi pecho, en la humildad de mi ombligo, en la necesidad de mi espíritu, para el que desee leerla, para el que sepa interpretar antiguas lenguas, para el que sepa nadar con la corriente, y orillarse en el sablón cuando las olas estén en contención. He escrito una carta pueda que contenga rimas, puede que trine en melodías, puede que se sienta a melancolía, puede versar en la ironía, pueden que esas líneas solo busquen compañía. He descrito mis deseos, he detallado como quiero que me besen, he contado como quiero sentirme en manos fructíferas, he cantado como quiero que mi cuerpo se oscile en delicia, que mi mente se agite buscando el verso perfecto, el sentimiento que denote un amor que traspasa el tiempo. Llevo un escrito en lo largo de mi cuerpo, talvez sea una vieja canción, talvez un poema que exhorte pasión, talvez sea una inspiración sisada del viento. Creo que llevo el mapa del tiempo en mis labios sedientos, creo que habla del universo, creo que son los diez mandamientos….. no sé si en español, inglés, o griego. Creo que habla de una diosa primorosa, puede que hable de amor sin filtros, talvez describa la soledad del preso, o de la prisión del ego. No sé a quién dedicárselo. No sé si querrán leerlo, solo se, que hay un poema en lo largo de mi cuerpo, cuya pluma fluye buscando el verso perfecto. Creo que puedes comenzar a descifrarlo con un beso sincero!!! LeydisProse 10/9/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
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Cuando te bese, fui completamente tuya. Pero tu nunca fuiste mio, y nunca seras para mi. Y ahora que pasan los dias que se convierten en meses, que se convierten en años, hay tanto que decir y no lo dire. Que el silencio hable por mi.
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Apr 10, 2018
Apr 10, 2018 at 5:10 PM UTC
No lo niego
«A los moros por dinero; a los cristianos de balde». ¿Quién es ésta que lo cumple? Dígasmelo tú, el romance. Yo, con mi fe de bautismo, tras ella bebo los aires; por moro me tienen todas: dinero quieren que gaste. En lenguaje de mujeres, que es diferente lenguaje, de balde es dos veces dé, cosa que no entendió nadie. Todas me llaman Antón, todas me cobran Azarque, y son, al daca y al pido, mis billetes Alcoranes. El sombrero que les quito se les antoja turbante, y mi prosa, algarabía, por más español que hable. Sin duda, romance aleve, que, por sólo el consonante, a los pordioseros fieles les diste alegrón tan grande. Y aquella maldita hembra, para burlar el linaje de los Baldeses de paga, tocó a barato una tarde. Iuego que el romance oí, me llamaba por las calles cristianísimo, sin miedo del rey de Francia y sus Pares. ¿Adónde están los cristianos que gozan de aqueste lance?: que en el reino de Toledo los Pedros pagan por Tarfes. Si la que lo prometiste en esa cazuela yaces, más gente harás, si te nombras, que las banderas de Flandes. Doña Urraca diz que fue la del pregón detestable: que cosa tan mal cumplida no pudo ser de otras aves.
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Romance
No arriesgue el mármol temerario gárrulas transgresiones al todopoder del olvido, enumerando con prolijidad el nombre, la opinión, los acontecimientos, la patria. Tanto abalorio bien adjudicado está a la tiniebla y el mármol no hable lo que callan los hombres. Lo esencial de la vida fenecida -la trémula esperanza, el milagro implacable del dolor y el asombro del goce- siempre perdurará. Ciegamente reclama duración el alma arbitraria cuando la tiene asegurada en vidas ajenas, cuando tú mismo eres el espejo y la réplica de quienes no alcanzaron tu tiempo y otros serán (y son) tu inmortalidad en la tierra.
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Inscripción en cualquier sepulcro
Que la boca no hable por mi. Que mis ojos lo digan todo.
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Oct 13, 2017
Oct 13, 2017 at 10:00 PM UTC
Un Pacto:
Mi amor era algo que NADIE pudo dudar de mi. Te amé con dos brazos abrazado de ti. Yo tuve noches sin dormir nomas pensando en nuestro futuro, y tu? Me tienes que creer cuando te digo que te amo. Tu sientes los sentimientos con todo la pasión del mundo. A mi me encantaba eso de ti. Pero cuando te dije que ya no podíamos estar juntos hasta que en el futuro, que hiciste? Te enojaste y me dijiste que ya no te hable. Lo que nunca se me va a olvidar es cuando dijiste que ya estabas preparada para esto. Para de tratar de hacerme sentir como la persona mala de la situación. No te hallas el valor de decírmelo directamente. Yo te quiero y siempre lo voy a hacer, pero se puede decir lo mismo de ti? Te moviste tan rápido. Yo ni puedo escuchar mi música sin pensar en ti. Y tu? Estás disfrutando tu vida con todo el mundo y su mamá. Tal vez si era lo mejor para ti. Es todo lo que he pensado durante este tiempo. Si quieres decirme algo, Ya sabes donde voy estar. Yo hice todo por ti. Nunca vuelvas a decir que no te tuve paciencia o que nunca pelee por nosotros.
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Jun 14, 2019
Jun 14, 2019 at 10:01 PM UTC
“part of me hopes you forget everything about me”
Te envidio, hombre que pasas en el atardecer; hombre de un solo anhelo y una sola mujer. Sin que nadie te mire, sin que nadie te hable, pasas, con tu sonrisa de animal saludable. Desde tus pasos firmes hasta tu erguido pecho, transpira por tus poros un hombre satisfecho. Nunca miras las nubes que van quien sabe a dónde... Tu alma nada pregunta. Tu alma nada responde. Y acaso, hombre que pasas, nos vemos día a día, yo, envidiando tu suerte; tú, envidiando la mía...
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Canción del transeúnte
"Young Mexico Girl" people singing stars the beauty of it all we breath day and night dreaming god living devil everything in between young mexico girl poor hable inglais smiling at five fifty an hour twelve hours home to six sisters two brothers mom dad comes and goes sleeping on the sofa must have eyelids in her ears four rooms one closet chicken grease floor feeding an army of roaches warm water leaky toilet **** hole so much better than the last place wake up feed the babies sugar and milk chasem into big orange bus on the outside black brown yellow white on the inside to the mall and sweep mop mix open poor stir fry shake bake lift dump push shove wipe clean break eat do it again young mexico girl smiling
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Nov 27, 2017
Nov 27, 2017 at 2:36 AM UTC
Young Mexico Girl