Hello Poetry
Submit your work and get some sparkles! Create free account
"goce" poems
Hoy que danza en mi cuerpo la pasión de Paolo y ebrio de un sueño alegre mi corazón se agita: hoy que sé la alegría de ser libre y ser solo como el pistilo de una margarita infinita: oh mujer -carne y sueño-, ven a encantarme un poco, ven a vaciar tus copas de sol en mi camino: que en mi barco amarillo tiemblen tus senos locos y ebrios de juventud, que es el más bello vino. Es bello porque nosotros lo bebemos en estos temblorosos vasos de nuestro ser que nos niegan el goce para que lo gocemos. Bebamos. Nunca dejemos de beber. Nunca, mujer, rayo de luz, pulpa blanca de poma, suavices la pisada que no te hará sufrir. Sembremos la llanura antes de arar la loma. Vivir será primero, después será morir. Y después que en la ruta se apaguen nuestras huellas y en el azul paremos nuestras blancas escalas -flechas de oro que atajan en vano las estrellas-, ¡oh Francesca, hacia dónde te llevarán mis alas!
0
2.8k
Ivresse
Ya no puedo dudar... Diste muerte a mi cándida niñez, toda olorosa a sacristía, y también diste muerte al liviano chacal de mi cartuja. Que sea para bien... Ya no puedo dudar... Consumaste el prodigio de, sin hacerme daño, sustituir mi agua clara con un licor de uvas... Y yo bebo el licor que tu mano me depara. Me revelas la síntesis de mi propio Zodíaco: el *** y la Virgen. Y mis ojos te ven apretar en los dedos -como un haz de centellas- éxtasis y placeres. Que sea para bien... Tu palidez denuncia que en tu rostro se ha posado el incendio y ha corrido la lava... Día último de marzo; emoción, aves, sol... Tu palidez volcánica me agrava. ¿Ganaste ese prodigio de pálida vehemencia al huir, con un viento de ceniza, de una ciudad en llamas? ¿O hiciste penitencia revolcándote encima del desierto? ¿O, quizá, te quedaste dormida en la vertiente de un volcán, y la lava corrió sobre tu boca y calcinó tu frente? ¡Oh tú, reveladora, que traes un sabor cabal para mi vida, y la entusiasmas: tu triunfo es sobre un motín de satiresas y un coro plañidero de fantasmas! Yo estoy en la vertiente de tu rostro, esperando las lavas repentinas que me den un fulgurante goce. Tu victorial y pálido prestigio ya me invade... ¡Que sea para bien!
0
945
Que sea para bien
Salvajes Estas ahí en medio de la multitud, me voy aproximando, ya te estoy besando, ahora estamos solos,  tú estas brillando en la obscuridad con los ojos cerrados en goce, tus labios están liberando energía, sujeto a tus muslos azotamos nuestras frentes y dejamos que se nos derrame un beso. Dos salvajes fieras están librando una batalla. Perfume 03:07 a.m. En este momento inhalo y pienso... Hay polvo a nuestro alrededor brotando debajo de nosotros, que si tuviera luz, nos haría ver en las estrellas. Revolver Estoy sujetando tu cuello como si sujetara un revolver, mi pulgar esta en tu labio y lo acaricio como a tu frente mientras duermes en mi pecho, el otro dedo quiere jalar el gatillo pero no sabe si esta en tu yugular, escondido entre tus cabellos o en algún lugar de tu nuca, una gota de sudor cae... Al mismo tiempo que nosotros, abatidos dejando que todo se moje con nuestra lluvia.
0
Sep 2, 2015
Sep 2, 2015 at 8:18 PM UTC
Llueve
I gave her my teddy bear. A bear that had loyally guarded my side for 3916 nights Fighting off the face of darkness with honor and courage He was a friend to me when no one else heard me cry He heard me weep and always was there my little teddy bear As mom boarded up her car and began to live a new life Without me I gave her my teddy bear Now nobody can save me from the dark for only could My little teddy bear -GoCe
0
Dec 18, 2013
Dec 18, 2013 at 10:24 PM UTC
I gave her my teddy bear
Y fui después un numen transitorio, sombra y canción en la embriagante tierra, un sino raro y un deleite raro. Ya el crepúsculo estivo el día cierra y lejos brilla un tenebroso faro. La dama de cabellos encendidos fecunda con mi sangre sus huertos prohibidos. Y una inquietud frenética y gozosa mi paz, mi sueño, mi vigor consume, y un huracán mi plenitud doblega. ¡Soy esa sombra que cruzó el camino, en sangre tinta… de lujuria ciega! Soy esa sombra pávida, cautiva de un gran misterio en el Misterio oculto. Huella la flor azul pata lasciva de cabrón ***** y el divino himnario sella Satán con sellos de su culto. Mi pena errante con mi vino loco en el turbión del vicio la sepulto. Soy huésped de garitos y tabernas. Disputo al "puede ser" un pan ingrato; y dejo que mi carne, ruïn loba de lúgubres anhelos arrecida, se me abandone al logro del deleite, desnuda en la impudicia de la vida. Entúrbiase la clara inteligencia. La idea afluye en nieblas ondulantes. Es el goce monótona frecuencia: igual en el deliquio y el suspiro... ¡Dadme un beso, un contacto y una esencia, una sensualidad de nuevo giro!
0
770
Acuarimántima vi
Retorno de tal sueño hacia la playa, realizado mi afán. La tierra invoca su ley que mis empeños desvirtúa. Oigo el grito del mar que me penetra, y ansia de paz perenne me extenúa. ¡El mar!, ¡el mar!, ¡el mar!, ¡ambiguo y fuerte! Su espuma brinda a mi ruindad su imperio en astillas de mástiles fallidos. Ráfagas de misterio... Monstruos inconocidos... ¿No brilla, entre la niebla, Acuarimántima? ¿No se oye limpia, trémula canción que pueda, en el aliento desvaído, sonar, aletargar el corazón y pasar? No se oye nada. Silencio y bruma, soplos de lo arcano. La luz mentira, la canción mentira. Solo el rumor de un vago viento vano volando en los velámenes expira. La noche adviene, de mortuorio emblema. Retumba en mi recuerdo mi alarido, mi estéril tiempo en mi inquietud suprema. El trágico dolor ha concluido. Yo soy Maín, el héroe del poema. Florece el cielo en gajos de luceros, y querubes de vuelos melodiosos revuelan de luceros a luceros. Y no decir, y no tener palabras tan llenas de tu goce vespertino y tu sueño nupcial, ¡oh campesino que cruzas con tus carros rechinantes! En tu ilusión un hálito divino te ha poblado de niños los instantes. Y ver, desde esta cima de ternura y valeroso amor, en toda cosa el Enigma, el Enigma Invïolado. ¡Oh carne!, y tú destilas el pecado, y... y... ¡El enigma por siempre invïolado! Y por toda verdad, saber ahora que brilla el mar, que el monte se estremece, que fulge Sirio en el confín lejano; y que, al frustrarse el giro de mi vida, al giro de la suya grana el grano. La luz mentira. La canción mentira. Que fui por los instintos inmolado ante el ara de un dios; que un soplo frío de lóbrego misterio he suscitado: que un dolor nuevo está en el plectro mío y el plectro en el dolor purificado. Lúgubre viento sopla entre los juncos; los juncos gimen bajo el viento rudo. Cantan en el crepúsculo.
0
734
Acuarimántima viii
Retorno de tal sueño hacia la playa, realizado mi afán. La tierra invoca su ley que mis empeños desvirtúa. Oigo el grito del mar que me penetra, y ansia de paz perenne me extenúa. ¡El mar!, ¡el mar!, ¡el mar!, ¡ambiguo y fuerte! Su espuma brinda a mi ruindad su imperio en astillas de mástiles fallidos. Ráfagas de misterio... Monstruos inconocidos... ¿No brilla, entre la niebla, Acuarimántima? ¿No se oye limpia, trémula canción que pueda, en el aliento desvaído, sonar, aletargar el corazón y pasar? No se oye nada. Silencio y bruma, soplos de lo arcano. La luz mentira, la canción mentira. Solo el rumor de un vago viento vano volando en los velámenes expira. La noche adviene, de mortuorio emblema. Retumba en mi recuerdo mi alarido, mi estéril tiempo en mi inquietud suprema. El trágico dolor ha concluido. Yo soy Maín, el héroe del poema. Florece el cielo en gajos de luceros, y querubes de vuelos melodiosos revuelan de luceros a luceros. Y no decir, y no tener palabras tan llenas de tu goce vespertino y tu sueño nupcial, ¡oh campesino que cruzas con tus carros rechinantes! En tu ilusión un hálito divino te ha poblado de niños los instantes. Y ver, desde esta cima de ternura y valeroso amor, en toda cosa el Enigma, el Enigma Invïolado. ¡Oh carne!, y tú destilas el pecado, y... y... ¡El enigma por siempre invïolado! Y por toda verdad, saber ahora que brilla el mar, que el monte se estremece, que fulge Sirio en el confín lejano; y que, al frustrarse el giro de mi vida, al giro de la suya grana el grano. La luz mentira. La canción mentira. Que fui por los instintos inmolado ante el ara de un dios; que un soplo frío de lóbrego misterio he suscitado: que un dolor nuevo está en el plectro mío y el plectro en el dolor purificado. Lúgubre viento sopla entre los juncos; los juncos gimen bajo el viento rudo. Cantan en el crepúsculo.
Continue reading...
55
Ese alto caballero americano cierra el volumen de Montaigne y sale en busca de otro goce que no vale menos, la tarde que ya exalta el llano. Hacia el hondo poniente y su declive, hacia el confín que ese poniente dora, camina por los campos como ahora por la memoria de quien esto escribe. Piensa: Leí los libros esenciales y otros compuse que el oscuro olvido no ha de borrar. Un dios me ha concedido lo que es dado saber a los mortales. Por todo el continente anda mi nombre; no he vivido. Quisiera ser otro hombre.
0
621
Emerson
En las alas oscuras de la racha cortante me das, al mismo tiempo, una pena y un goce: algo como la helada virtud de un seno blando, algo en que se confunden el cordial refrigerio y el glacial desamparo de un lecho de doncella. He aquí que en la impensada tiniebla de la muda ciudad, eres un lampo ante las fauces lóbregas de mi apetito: he aquí que en la húmeda tiniebla de la lluvia, trasciendes a candor como un lino recién lavado, y hueles, como él, a cosa casa; he aquí que entre las sombras regando estás la esencia del pañolín de lágrimas de alguna buena novia. Me embozo en la tupida oscuridad, y pienso para ti estos renglones, cuya rima recóndita has de advertir en una pronta adivinación porque son como pétalos nocturnos, que te llevan un mensaje de un singular clarosfrío; y en las tinieblas húmedas me recojo, y te mando estas sílabas frágiles, en tropel, como ráfaga de misterio, al umbral  de tu espíritu en vela. Toda tú te deshaces sobre mí como una escarcha, y el traslúcido meteoro prolóngase fuera del tiempo; y suenan tus palabras remotas dentro de mí, con esa intensidad quimérica de un reloj descompuesto que da horas y horas en una cámara destartalada...
0
608
En las tinieblas húmedas
El ancla al peñón aferra Sobre la mar espumante, Lá fortaleza flotante Que da terror en la guerra. No amenaza nuestra tierra, Ni viene en pos de conquista; Surge, arrogante a la vista, Y su hermoso pabellón, Envuelto en ***** crespón, Cubre los restos de Arista. No nave de tierra extraña La llaméis con voz impía, Que nunca la patria mía Vio nada ajeno en España. Esa nave amor entraña, Y en ella mis ojos fijos Sorprenden los regocijos Que causa a la madre ausente Honrar el independiente Y santo hogar de sus hijos. De amistad símbolo cierto, El fiero bajel hispano Trae al suelo mejicano Tristes despojos de un muerto. Al verle entrar en el puerto, De las brumas al través, Grita el vigilante «él es», Y alza un himno de alegría El mismo mar en que un día Quemó sus naves Cortés. Dando ejemplo a las naciones, Sobre el bajel confundidos De duelo flotan unidos Dos hermosos pabellones. Sus glorias, sus tradiciones Allí enlazadas se ven; Y, astros del honor sostén, Irradian sobre la niebla, Juntas las glorias de Puebla Con las glorias de Bailén. Alzando montes de espuma, Encuentra el bajel abierta A orillas del mar la puerta Del país de Moctezuma. Ningún recuerdo le abruma; Cumple una santa misión: Viene a honrar una nación Que, llena de amor profundo, Encierra en el nuevo mundo El mundo del corazón. ¡Paso al bajel castellano! Que de mi siglo a la faz, Le den ósculos de paz Las olas del golfo indiano. ¡Paso a España! al pueblo hermano, Heroico, grande y experto, Que, a toda virtud despierto, Manda a mi patria querida Laureles de eterna vida Con las cenizas de un muerto. Astro de unión, con tu luz Dios nuestros pueblos ampare, Y no haya mar que separe A Cádiz de Veracruz. Surge el Tabor tras la cruz, La paz tras el batallar, Y así podemos mirar A España y Méjico unidas, Hoy que flotan confundidas Sus banderas sobre el mar. Vuelve a tus playas, bajel, Playas heroicas y bellas, Y verán que entras en ellas Llevando un nuevo laurel. Va nuestra amistad con él, Y no hay hoz que le destroce. Interpreta nuestro goce: Méjico republicana Tendrá siempre por hermana La España de Alfonso Doce.
0
652
Al «blasco de garay» 1
El ancla al peñón aferra Sobre la mar espumante, Lá fortaleza flotante Que da terror en la guerra. No amenaza nuestra tierra, Ni viene en pos de conquista; Surge, arrogante a la vista, Y su hermoso pabellón, Envuelto en ***** crespón, Cubre los restos de Arista. No nave de tierra extraña La llaméis con voz impía, Que nunca la patria mía Vio nada ajeno en España. Esa nave amor entraña, Y en ella mis ojos fijos Sorprenden los regocijos Que causa a la madre ausente Honrar el independiente Y santo hogar de sus hijos. De amistad símbolo cierto, El fiero bajel hispano Trae al suelo mejicano Tristes despojos de un muerto. Al verle entrar en el puerto, De las brumas al través, Grita el vigilante «él es», Y alza un himno de alegría El mismo mar en que un día Quemó sus naves Cortés. Dando ejemplo a las naciones, Sobre el bajel confundidos De duelo flotan unidos Dos hermosos pabellones. Sus glorias, sus tradiciones Allí enlazadas se ven; Y, astros del honor sostén, Irradian sobre la niebla, Juntas las glorias de Puebla Con las glorias de Bailén. Alzando montes de espuma, Encuentra el bajel abierta A orillas del mar la puerta Del país de Moctezuma. Ningún recuerdo le abruma; Cumple una santa misión: Viene a honrar una nación Que, llena de amor profundo, Encierra en el nuevo mundo El mundo del corazón. ¡Paso al bajel castellano! Que de mi siglo a la faz, Le den ósculos de paz Las olas del golfo indiano. ¡Paso a España! al pueblo hermano, Heroico, grande y experto, Que, a toda virtud despierto, Manda a mi patria querida Laureles de eterna vida Con las cenizas de un muerto. Astro de unión, con tu luz Dios nuestros pueblos ampare, Y no haya mar que separe A Cádiz de Veracruz. Surge el Tabor tras la cruz, La paz tras el batallar, Y así podemos mirar A España y Méjico unidas, Hoy que flotan confundidas Sus banderas sobre el mar. Vuelve a tus playas, bajel, Playas heroicas y bellas, Y verán que entras en ellas Llevando un nuevo laurel. Va nuestra amistad con él, Y no hay hoz que le destroce. Interpreta nuestro goce: Méjico republicana Tendrá siempre por hermana La España de Alfonso Doce.
Continue reading...
80
Ya desde Singapur olía a opio. El buen inglés sabía lo que hacía. En Ginebra tronaba contra los mercaderes clandestinos y en las Colonias cada puerto echaba un tufo de humo autorizado con numero oficia! y licencia jugosa. El gentleman oficial de Londres vestido de impecable ruiseñor (con pantalón rayado y almidón de armadura) trinaba contra el vendedor de sombras, pero aquí en el Oriente se desenmascaraba y vendía el letargo en cada esquina. Quise saber. Entré. Cada tarima tenía su yacente, nadie hablaba, nadie reía, creí que fumaban en silencio, Pero chasqueaba junto a mí la pipa al cruzarse la llama con la aguja y en esa aspiración de la tibieza con el humo lechoso entraba al hombre una estática dicha, alguna puerta lejos se abría hacia un vacío suculento: era el opio la flor de la pereza, el goce inmóvil, la pura actividad sin movimiento. Todo era puro o parecía puro, todo en aceite y gozne resbalaba hasta llegar a ser sólo existencia, no ardía nada, ni lloraba nadie, no había espacio para los tormentos y no había carbón para la cólera. Miré: pobres caídos, peones, coolies de ricksha o plantación, desmedrados trotantes, perros de calle, pobres maltratados. Aquí, después de heridos, después de ser no seres sino pies, después de no ser hombres sino brutos de carga, después de andar y andar y sudar y sudar y sudar sangre y ya no tener alma, aquí estaban ahora, solitarios, tendidos, los yacentes por fin, los pata dura: cada uno con hambre había comprado un oscuro derecho a la delicia, y bajo la corola del letargo, sueño o mentira, dicha o muerte, estaban por fin en el reposo que busca toda vida, respetados, por fin, en una estrella.
0
883
El opio en el este
Ya desde Singapur olía a opio. El buen inglés sabía lo que hacía. En Ginebra tronaba contra los mercaderes clandestinos y en las Colonias cada puerto echaba un tufo de humo autorizado con numero oficia! y licencia jugosa. El gentleman oficial de Londres vestido de impecable ruiseñor (con pantalón rayado y almidón de armadura) trinaba contra el vendedor de sombras, pero aquí en el Oriente se desenmascaraba y vendía el letargo en cada esquina. Quise saber. Entré. Cada tarima tenía su yacente, nadie hablaba, nadie reía, creí que fumaban en silencio, Pero chasqueaba junto a mí la pipa al cruzarse la llama con la aguja y en esa aspiración de la tibieza con el humo lechoso entraba al hombre una estática dicha, alguna puerta lejos se abría hacia un vacío suculento: era el opio la flor de la pereza, el goce inmóvil, la pura actividad sin movimiento. Todo era puro o parecía puro, todo en aceite y gozne resbalaba hasta llegar a ser sólo existencia, no ardía nada, ni lloraba nadie, no había espacio para los tormentos y no había carbón para la cólera. Miré: pobres caídos, peones, coolies de ricksha o plantación, desmedrados trotantes, perros de calle, pobres maltratados. Aquí, después de heridos, después de ser no seres sino pies, después de no ser hombres sino brutos de carga, después de andar y andar y sudar y sudar y sudar sangre y ya no tener alma, aquí estaban ahora, solitarios, tendidos, los yacentes por fin, los pata dura: cada uno con hambre había comprado un oscuro derecho a la delicia, y bajo la corola del letargo, sueño o mentira, dicha o muerte, estaban por fin en el reposo que busca toda vida, respetados, por fin, en una estrella.
Continue reading...
53
Ya no es mágico el mundo. Te han dejado. Ya no compartirás la clara luna ni los lentos jardines. Ya no hay una luna que no sea espejo del pasado,cristal de soledad, sol de agonías. Adiós las mutuas manos y las sienes que acercaba el amor. Hoy sólo tienes la fiel memoria y los desiertos días.Nadie pierde (repites vanamente) sino lo que no tiene y no ha tenido nunca, pero no basta ser valientepara aprender el arte del olvido. Un símbolo, una rosa, te desgarra y te puede matar una guitarra.Ya no seré feliz. Tal vez no importa. Hay tantas otras cosas en el mundo; un instante cualquiera es más profundo y diverso que el mar. La vida es cortay aunque las horas son tan largas, una oscura maravilla nos acecha, la muerte, ese otro mar, esa otra flecha que nos libra del sol y de la lunay del amor. La dicha que me diste y me quitaste debe ser borrada; lo que era todo tiene que ser nada.Sólo que me queda el goce de estar triste, esa vana costumbre que me inclina al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.
0
618
1964
Hay quienes se resisten deshilachadamente a morir sin haberse concedido un año un mes una hora de goce y esperan ese don cultivando el silencio vaciándose de culpas y de pánicos descansando en el lecho del cansancio o evocando la infancia más antigua así / con la memoria en rebanadas con ojos que investigan lo invisible y el desaliento tímido y portátil que se cubre y descubre a duras penas así miden el cuerpo torpe cándido ese montón de riesgos y de huesos áspero de deseos como llagas que no elige agotarse mas se agota merodean tal vez por la nostalgia ese usual laberinto de abandonos buscan testigos y no los encuentran salvo en las caravanas de fantasmas piden abrazos pero nadie cae en la emboscada de los sentimientos carne de espera / alma de esperanza los desnudos se visten y no vuelven el amor hace un alto en el camino sorprendido in fraganti / condenado y no obstante siempre hay quien se resiste a irse sin gozar / sin apogeos sin brevísimas cúspides de gloria sin periquetes de felicidad como si alguien en el más allá o quizás en el más acá suplente fuera a pedirle cuentas de por qué no fue dichoso como puede serlo un bienaventurado del montón
0
466
Resistencias
No tenemos que ser iguales, solo respetarnos como tales, amarnos iguales, y permíteme explicarte. No preciso que me ames como te amo, pero, preciso que me AMES! Que te entregues a plena, que me ames sin reservas, que me extrañez aun cuando a tu costado me tengas, que necesites mi roce, que en mis besos siempre encuentres goce. que me mires y te asombres de que estamos juntos, amando nuestras diferencias, amándonos sin prejuicios, amándonos en libertad y amándonos con sinceridad amando nuestras debilidades.. diferentes, pero, igual, siempre amándonos... ********************************************************************* We don't have to be the same, just respect me as such. Love the same way, but, please let me explain, You don’t need to love me the way I love you But, you must LOVE me as well! You need to fully surrender, love me without reservation, miss me even if I’m beside you, you must need my friction, bask in my kisses and in them always find enjoyment. You must look at me with reverence and amazement, marvel at the fact that we are together, loving our differences, loving US without prejudice, loving us in our freedom, and loving us sincerely, loving our weaknesses... and yes, differently, but equally, always loving... LeydisProse 10/11/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
0
Oct 11, 2017
Oct 11, 2017 at 1:51 PM UTC
No tenemos que ser iguales
No arriesgue el mármol temerario gárrulas transgresiones al todopoder del olvido, enumerando con prolijidad el nombre, la opinión, los acontecimientos, la patria. Tanto abalorio bien adjudicado está a la tiniebla y el mármol no hable lo que callan los hombres. Lo esencial de la vida fenecida -la trémula esperanza, el milagro implacable del dolor y el asombro del goce- siempre perdurará. Ciegamente reclama duración el alma arbitraria cuando la tiene asegurada en vidas ajenas, cuando tú mismo eres el espejo y la réplica de quienes no alcanzaron tu tiempo y otros serán (y son) tu inmortalidad en la tierra.
0
417
Inscripción en cualquier sepulcro
Como gran flor que el peso de su corola inclina, A veces en mis brazos tu talle se reclina, Y en mí los ojos clavas verdes y relucientes, Con radiosa sonrisa do espejean tus dientes... Te abrazo, y en el éxtasis que mi ser embelesa Siento el áspero goce de la fiera en la presa. Sonríes... y mi alma se estremece abstraída Al borde del deleite viéndose suspendida. Y el corazón me muerde con ímpetu el deseo De llevarte a la muerte, viva, como te veo. Fijo en los ojos tuyos, do una llama destella, Voy bajando a tu alma para fundirme en ella. De tu veste entreabierta, de amplios pliegues flotantes, Do la pielen fulgores, reluce por instantes, Sube un cálido vaho como un perfume ardiente, Perfume que me turba, y entonces, lentamente, Con los ojos cerrados, y entre tus brazos preso, Cojo sobre tus dientes la rosa de tu beso.
0
390
Como gran flor...
Nuestras vidas son los ríos, que van a dar a la mar, que es el morir. ¡Gran cantar!     Entre los poetas míos tiene Manrique un altar.     Dulce goce de vivir: mala ciencia del pasar, ciego huir a la mar.     Tras el pavor del morir está el placer de llegar.     ¡Gran placer! Mas ¿y el horror de volver? ¡Gran pesar!
0
355
Glosa
Estoy pensando, es de noche, en el día que hará allí donde esta noche es de día. En las sombrillas alegres, abiertas todas las flores, contra ese sol, que es la luna tenue que me alumbra a mí. Aunque todo está tan quieto, tan en silencio en lo oscuro, aquí alrededor, veo a las gentes veloces -prisa, trajes claros, risa- consumiendo sin parar, a pleno goce, esa luz de ellos, la que va a ser mía en cuanto alguien diga allí «ya es de noche». La noche donde yo estoy ahora, donde tú estás junto a mí tan dormida y tan sin sol en esa noche y luna del dormir, que pienso en el otro lado de tu sueño, donde hay luz que yo no veo. Donde es de día y paseas -te sonríes al dormir- con esa sonrisa abierta, tan alegre, tan de flores, que la noche y yo sentimos que no puede ser de aquí.
0
346
31