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"fijas" poems
Enamorarte de mí es como enamorarte del mar; te cautiva desde el primer momento en que lo ves. Al principio observas el panorama, el agua, el cielo, los animales, las personas alrededor. Una ligera sonrisa se te escapa al sentir la necesidad de quitarte los zapatos para experimentar el primer contacto físico. Se sentirá extraño, la arena podrá ser caliente, en cambio, tu curiosidad aumenta al preguntarte ¿Cómo será en lo más profundo del agua? Alzas la vista, miras perplejo el paisaje; las nubes y los pájaros juegan revoloteando haciendo juego con mis olas. Te gusta, la excitación cada vez es más, sientes que es momento, quieres sumergirte en mis aguas y sin rodeos, saltas al agua dejándote sumiso ante mí. Danzas conmigo a los compas del vaivén, algo te distrae. Miras con demasiada atención el interior de mis aguas, de mí ser. Fijas la mirada en un abismó oscuro que se le ve a lo lejos, te aproximas a él, comienzas a sentirte perdido, cautivo, sin rumbo. Sales a la superficie, ya es casi de noche. Te sientas en mi regazo a contemplar la puesta del sol y ahí, en ese preciso momento, te das cuenta que acabas de enamorarte algo vivo, algo inmenso; algo que será tuyo pero solo por minutos.
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Oct 21, 2014
Oct 21, 2014 at 9:23 PM UTC
Un paseo eterno en el mar
si nos vieran se reirían de nosotros o mas bien de mi acostados en el suelo temblando de frió buscando un poco de calor y nadie nos va entender que no somos el amor encarnado; que no somos el producto del alcohol ni del humo; que no somos mas que un sentimiento inexplicable, que somos la definición de lo incondicional, y los limites se hacen menos; que ahorita somos nosotros, y mañana tal vez ya no. se reirían de nosotros, jugando a la parejita, y tal vez no jugando tanto, y se reirían de mi cara, como mira la tuya, parcialmente en la oscuridad, con tristeza, remordimiento, cariño y decepción y como tu te fijas en los sismos que empiezan de las rodillas hacia fuera de mi… y se reirían de como algo tan disparejo como nuestra estatura se concilian al danzar eso prohibido por los dioses mas ya no son palabras de tu boca ni promesas de tu corazón; son la letra de esta canción que tarareaba de hace tiempo y ya se que se reirían de mi, porque esto no tiene remedio, que tu y yo estemos tan unidos de esta forma desafiante a lo normal y que me importa?
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Jan 8, 2013
Jan 8, 2013 at 1:21 AM UTC
que me importa!
Las palomas visitaron a Pushkin y picotearon su melancolía: la estatua de bronce gris habla con las palomas con paciencia de bronce: los pájaros modernos no le entienden, es otro ahora el idioma de los pájaros y con briznas de Pushkin vuelan a Mayakovski. Parece de plomo su estatua, parece que estuviera hecha de balas: no hicieron su ternura sino su bella arrogancia: si es un demoledor de cosas tiernas, cómo pudo vivir entre violetas, a la luz de la luna, en el amor? Algo les falta siempre a esras estatuas fijas en la dirección del tiempo o ensartan puntualmente el aire con cuchillo militar o lo dejan sentado (como a Gogol) transformado en turista de jardín, y otros hombres, cansados del caballo, ya no pudieron bajar a comer. En verdad son amargas las estarnas porque el tiempo se queda depositado en ellas, oxidado, y aunque las flores llegan a cubrir sus fríos pies, las flores no son besos, llegan allí también para morir. Palomas blancas, diurnas, y poetas nocturnos giran alrededor de los zapatos de Mayakovski férreo, de su espantoso chaquetón de bronce y de su férrea boca sin sonrisa. Yo alguna vez ya tarde, ya dormido, en ciudad, desde el río a las colinas, oí subir los versos, la salmodia de los recitativos recitantes. Vladimir escuchaba? Escuchan las estatuas? Parecía furioso, su gesro no admitía verso alguno: tal vez la estatua es concha, caracola de mármol, bronce o piedra de un animal herido que se fue y dejó este vestigio congelado, un ademán, un movimiento inmóvil, el despojo del alma.
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Estatuas
Las palomas visitaron a Pushkin y picotearon su melancolía: la estatua de bronce gris habla con las palomas con paciencia de bronce: los pájaros modernos no le entienden, es otro ahora el idioma de los pájaros y con briznas de Pushkin vuelan a Mayakovski. Parece de plomo su estatua, parece que estuviera hecha de balas: no hicieron su ternura sino su bella arrogancia: si es un demoledor de cosas tiernas, cómo pudo vivir entre violetas, a la luz de la luna, en el amor? Algo les falta siempre a esras estatuas fijas en la dirección del tiempo o ensartan puntualmente el aire con cuchillo militar o lo dejan sentado (como a Gogol) transformado en turista de jardín, y otros hombres, cansados del caballo, ya no pudieron bajar a comer. En verdad son amargas las estarnas porque el tiempo se queda depositado en ellas, oxidado, y aunque las flores llegan a cubrir sus fríos pies, las flores no son besos, llegan allí también para morir. Palomas blancas, diurnas, y poetas nocturnos giran alrededor de los zapatos de Mayakovski férreo, de su espantoso chaquetón de bronce y de su férrea boca sin sonrisa. Yo alguna vez ya tarde, ya dormido, en ciudad, desde el río a las colinas, oí subir los versos, la salmodia de los recitativos recitantes. Vladimir escuchaba? Escuchan las estatuas? Parecía furioso, su gesro no admitía verso alguno: tal vez la estatua es concha, caracola de mármol, bronce o piedra de un animal herido que se fue y dejó este vestigio congelado, un ademán, un movimiento inmóvil, el despojo del alma.
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Tu sombra desaparece De la noche a la mañana Por la luz reflejada Secuestrando mi compañía. Espero con ansias Que algún día regrese. Regresen esas miradas fijas, Esas risas infinitas De dos sombras confundidas, Esperando ser rescatadas Por ellas mismas Con el miedo de decir lo que realmente han de sentir.
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Dec 2, 2014
Dec 2, 2014 at 4:24 PM UTC
Dos sombras
En el espejo he visto el Mar, el Mar sordo. La cimera cubríanle nubes grávidas de borrasca, la faz en movimiento delirante bullía con un hervor preñado de mútilos cadáveres cárdenos, a la deriva. 1 Cegaba con telones cinéreos la angustia, propugnando saltar de las órbitas -adamantina-. 2 Tenía de las bridas la voz ululadora lista a irrumpir como jamás apolíptica. Los ojos eran cóncavos vórtices abisales donde ya nunca la estrella encendería ni rielar idílico, ni tórridas fogatas. En el espejo he visto el Mar sordo 3 -vago y difuso como en cristales de recuerdo; -rígido y penetrante, -lacerante- como un sueño fallido: 4 y le he visto en el Día como en la Noche (y en el Crepúsculo de estrellas desdibujadas y de músicas en esbozo y de perfumes preludiando las sensuales sonatinas); y le he visto en el Día (vigía desde la cofa) que escudriña, oteante, el ir y venir en volúmenes aborregados de las ondas indiferentes) y le he visto en la Noche (sutil escucha en el acecho de voces ultraterrenas, y de próximas, cuya caricia fuera regalo de sus oídos, si no tortura lancinante). Pero el Mar es un símbolo? Y es un mito el Océano, emblemática selva pululadora de fugitivas sombras, caos mirífico, floresta legendaria donde discurren 5 las vagueantes Náyades y las Titanias inasibles. Un mito el Mar? Mirado en el espejo, refractado en el ávida retina y bebido en su son 6 y aspirado en sus hálitos salinos y yodados, -huésped de las Sirenas sortílegas y de las Circes y las Calypsos prestigiösas de hechizo inabolible? Es un Mito?   Es un Símbolo? En el espejo he visto el Mar sordo. 7 Y le he visto en la Noche y en el Crepúsculo (y en el Día): quieto Mar de viñeta, con la fuga en los mástiles y la fuga en las velas recogidas de los barcos inútiles, anclados como esqueletos de pirámides en las glaucas arenas fijas.
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Sonatina
En el espejo he visto el Mar, el Mar sordo. La cimera cubríanle nubes grávidas de borrasca, la faz en movimiento delirante bullía con un hervor preñado de mútilos cadáveres cárdenos, a la deriva. 1 Cegaba con telones cinéreos la angustia, propugnando saltar de las órbitas -adamantina-. 2 Tenía de las bridas la voz ululadora lista a irrumpir como jamás apolíptica. Los ojos eran cóncavos vórtices abisales donde ya nunca la estrella encendería ni rielar idílico, ni tórridas fogatas. En el espejo he visto el Mar sordo 3 -vago y difuso como en cristales de recuerdo; -rígido y penetrante, -lacerante- como un sueño fallido: 4 y le he visto en el Día como en la Noche (y en el Crepúsculo de estrellas desdibujadas y de músicas en esbozo y de perfumes preludiando las sensuales sonatinas); y le he visto en el Día (vigía desde la cofa) que escudriña, oteante, el ir y venir en volúmenes aborregados de las ondas indiferentes) y le he visto en la Noche (sutil escucha en el acecho de voces ultraterrenas, y de próximas, cuya caricia fuera regalo de sus oídos, si no tortura lancinante). Pero el Mar es un símbolo? Y es un mito el Océano, emblemática selva pululadora de fugitivas sombras, caos mirífico, floresta legendaria donde discurren 5 las vagueantes Náyades y las Titanias inasibles. Un mito el Mar? Mirado en el espejo, refractado en el ávida retina y bebido en su son 6 y aspirado en sus hálitos salinos y yodados, -huésped de las Sirenas sortílegas y de las Circes y las Calypsos prestigiösas de hechizo inabolible? Es un Mito?   Es un Símbolo? En el espejo he visto el Mar sordo. 7 Y le he visto en la Noche y en el Crepúsculo (y en el Día): quieto Mar de viñeta, con la fuga en los mástiles y la fuga en las velas recogidas de los barcos inútiles, anclados como esqueletos de pirámides en las glaucas arenas fijas.
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¡Ah, Miss X, Miss X: 20 años!   Blusas en las ventanas, los peluqueros lloran sin tu melena -fuego rubio cortado-.   ¡Ah, Miss X, Miss X sin sombrero, alba sin colorete, sola, tan libre, tú, en el viento!   No llevabas pendientes.   Las modistas, de blanco, en los balcones, perdidas por el cielo.           -¡A ver!                 ¡Al fin!                     ¿Qué?                           ¡No!               Sólo era un pájaro,               no tú,               Miss X niña. El barman, ¡oh, qué triste!     (Cerveza.     Limonada.     Whisky.     Cocktail de ginebra.) Ha pintado de ***** las botellas. Y las banderas, alegrías del bar, de ***** a media asta.     ¡Y el cielo sin girar tu radiograma!   Treinta barcos, cuarenta hidroaviones y un velero cargado de naranjas, gritando por el mar y por las nubes. Nada.   ¡Ah, Miss X! ¿Adónde?   S. M. el Rey de tu país no come. No duerme el Rey. Fuma. Se muere por la costa en automóvil.   Ministerios, Bancos del oro, Consulados, Casinos, Tiendas, Parques, cerrados.   Y, mientras, tú, en el viento -¿te aprietan los zapatos?-, Miss X, de los mares   -di, ¿te lastima el aire?-.   ¡Ah, Miss X, Miss X, qué fastidio! Bostezo.         Adiós...                 Good bye...   (Ya nadie piensa en ti. Las mariposas de acero, con las alas tronchadas, incendiando los aires, fijas sobre las dalias movibles de los vientos. Sol electrocutado. Luna carbonizada. Temor al oso blanco del invierno.   Veda. Prohibida la caza marítima, celeste, por orden del Gobierno.   Ya nadie piensa en ti, Miss X niña.)
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A miss x, enterrada en el viento del oeste
¡Ah, Miss X, Miss X: 20 años!   Blusas en las ventanas, los peluqueros lloran sin tu melena -fuego rubio cortado-.   ¡Ah, Miss X, Miss X sin sombrero, alba sin colorete, sola, tan libre, tú, en el viento!   No llevabas pendientes.   Las modistas, de blanco, en los balcones, perdidas por el cielo.           -¡A ver!                 ¡Al fin!                     ¿Qué?                           ¡No!               Sólo era un pájaro,               no tú,               Miss X niña. El barman, ¡oh, qué triste!     (Cerveza.     Limonada.     Whisky.     Cocktail de ginebra.) Ha pintado de ***** las botellas. Y las banderas, alegrías del bar, de ***** a media asta.     ¡Y el cielo sin girar tu radiograma!   Treinta barcos, cuarenta hidroaviones y un velero cargado de naranjas, gritando por el mar y por las nubes. Nada.   ¡Ah, Miss X! ¿Adónde?   S. M. el Rey de tu país no come. No duerme el Rey. Fuma. Se muere por la costa en automóvil.   Ministerios, Bancos del oro, Consulados, Casinos, Tiendas, Parques, cerrados.   Y, mientras, tú, en el viento -¿te aprietan los zapatos?-, Miss X, de los mares   -di, ¿te lastima el aire?-.   ¡Ah, Miss X, Miss X, qué fastidio! Bostezo.         Adiós...                 Good bye...   (Ya nadie piensa en ti. Las mariposas de acero, con las alas tronchadas, incendiando los aires, fijas sobre las dalias movibles de los vientos. Sol electrocutado. Luna carbonizada. Temor al oso blanco del invierno.   Veda. Prohibida la caza marítima, celeste, por orden del Gobierno.   Ya nadie piensa en ti, Miss X niña.)
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A instancias de mis amigos cuerdos y cautelosos que ya no saben si diagnosticarme prematuro candor o simple chifladura abro el expediente de mi optimismo y uno por uno repaso los datos allá en el paisito quedó mi casa con mi gente mis libros y mi aire desde sus ventanas grandes conmovedoras se ven otras ventanas y otras gentes se oye cómo pasa aullando la muerte son los mismos aullidos verdes y azules son los que acribillaron a mis hermanos los cementerios están lejos pero los hemos acercado con graves excursiones detrás de primaveras y ataúdes y de sueños quebrados y de miradas fijas los calabozos están lejos pero los hemos acercado a nuestro invierno sobre un lecho de odios duermen sin pesadillas muchachos y muchachas que arribaron juntos a la tortura y a la madurez pero hay que aclarar que otras y otros los sueñan noche a noche en las casas oscuras y a la espera la gente la ****** y la silvestre no los filatélicos de hectáreas y vaquitas va al exilio a cavar despacio su nostalgia y en las calles vacías y furiosas queda apenas uno que otro mendigo para ver como pasa el presidente en la cola del hambre nadie habla de fútbol ni de ovnis hay que ahorrar argumentos y saliva y las criaturas que iban a nacer regresan con espanto al confort de la nada ésta es la absurda foja de mi duro optimismo prematuro candor o simple chifladura lo cierto es que debajo de estas calamidades descubro una sencilla descomunal ausencia cuando los diez tarados mesiánicos de turno tratan de congregar la obediente asamblea el pueblo no hace quorum por eso porque falta sin aviso a la convocatoria de los viejos blasfemos porque toma partido por la historia y no tiene vergüenza de sus odios por eso aprendo y dicto mi lección de optimismo y ocupo mi lugar en la esperanza.
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Salutación del optimista
A instancias de mis amigos cuerdos y cautelosos que ya no saben si diagnosticarme prematuro candor o simple chifladura abro el expediente de mi optimismo y uno por uno repaso los datos allá en el paisito quedó mi casa con mi gente mis libros y mi aire desde sus ventanas grandes conmovedoras se ven otras ventanas y otras gentes se oye cómo pasa aullando la muerte son los mismos aullidos verdes y azules son los que acribillaron a mis hermanos los cementerios están lejos pero los hemos acercado con graves excursiones detrás de primaveras y ataúdes y de sueños quebrados y de miradas fijas los calabozos están lejos pero los hemos acercado a nuestro invierno sobre un lecho de odios duermen sin pesadillas muchachos y muchachas que arribaron juntos a la tortura y a la madurez pero hay que aclarar que otras y otros los sueñan noche a noche en las casas oscuras y a la espera la gente la ****** y la silvestre no los filatélicos de hectáreas y vaquitas va al exilio a cavar despacio su nostalgia y en las calles vacías y furiosas queda apenas uno que otro mendigo para ver como pasa el presidente en la cola del hambre nadie habla de fútbol ni de ovnis hay que ahorrar argumentos y saliva y las criaturas que iban a nacer regresan con espanto al confort de la nada ésta es la absurda foja de mi duro optimismo prematuro candor o simple chifladura lo cierto es que debajo de estas calamidades descubro una sencilla descomunal ausencia cuando los diez tarados mesiánicos de turno tratan de congregar la obediente asamblea el pueblo no hace quorum por eso porque falta sin aviso a la convocatoria de los viejos blasfemos porque toma partido por la historia y no tiene vergüenza de sus odios por eso aprendo y dicto mi lección de optimismo y ocupo mi lugar en la esperanza.
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