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"febrero" poems
Papagayo verde, lorito real, di tú lo que sabes al sol que se va.   Tengo un olvido, Guiomar, todo erizado de espinas, hoja de nopal.   Cuando truena el cielo (¡qué bonito está para la blasfemia!) y hay humo en el mar...   En los yermos altos veo unos chopos de frío y un camino blanco.   En aquella piedra (¡tierras de la luna!) ¿nadie lo recuerda?   Azotan el limonar las ráfagas de febrero. No duermo por no soñar.  Sobre la maleza las brujas de Macbeth danzan en corro y gritan: ¡tú serás rey! (thou shalt be king, all hail!)   Y en el ancho llano «me quitarán la ventura -dice el viejo hidalgo-, me quitarán la ventura no el corazón esforzado».   Con el sol que luce más allá del tiempo (¿quién ve la corona de Macbeth sangriento?), los encantadores del buen caballero bruñen los mohosos harapos de hierro.
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Coplas
Sabés, vos sos como el amanecer. Sorprendente. Cada dia diferente pero, cada dia mas y mas bella. Sabés, la manera en que sol cuando sale Cada mañana de febrero cuarto a las 6, Describe de algún modo, lo linda que sos. Así como se que el sol saldrá, se lo linda que vos siempre serás. Lo increíble no es el hecho que se que ambas cosas son otorgadas, no. Lo increíble yace en que, asi como ningún amanecer es igual de encantador que el anterior, cada día te veo y te veo más y más fascinante. Sabés, solo hay algo en que ustedes difieren, algo en lo que vos me demostrás ese perpetuo amor. Hay un momento en que, luego que pasa el amanecer, el sol me deja también. Ahí entras tu, y la confianza que decidí depositar en vos, me da la tranquilidad de saber que, al contrario de esa grande estrella, tu, mi más grande y bella estrella, nunca me dejarás. Día y noche me acompañas, desde ese buenos días hasta ese buenas noches. Te quiero, sabelo.
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Feb 15, 2015
Feb 15, 2015 at 12:55 PM UTC
Amanecer en vos (Dawn in you)
Flaca tu cabello desbordaba cuentos de hadas, tenias un vestido verde y un amor clandestino. Flaca llegaste en febrero como época pasajera o lluvia de temporal mojabas el alma cuando te veía llegar. Dejaste vida en mi cuerpo y sembraste tu amor, oh! flaca de saber que te irías te hubiese dado más besos, más abrazos, pero que podía hacer si tu alma es libre, y la piel lo pide.
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Sep 30, 2018
Sep 30, 2018 at 9:34 PM UTC
Flaca
Un hombre lleno de febrero, ávido de domingos luminosos, caminando hacia marzo paso a paso, hacia el marzo del viento y de los rojos horizontes -y la reciente primavera ya en la frontera del abril lluvioso...- Aquí, Madrid, entre tranvías y reflejos, un hombre: un hombre solo. -Más tarde vendrá mayo y luego junio, y después julio y, al final, agosto-. Un hombre con un año para nada delante de su hastío para todo.
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Aquí, madrid mil novecientos cincuenta y cuatro un hombre solo
Busco el amor que me robó la ciudad. La neblina flota en el espacio de noche, Y la luz la atraviesa mi alma como un ventanal que se rompe. Tus pasos sobre la calle me hacían sentir en casa. Hueles a primavera venciendo al invierno, Por eso te escribo estos versos en pleno febrero. No te pierdas, mi niña que creció en mujer. No me busques, mujer que secuestró mi paz. Pues si te encuentro, no hay duda de que volveré a enloquecer. Y si me encuentras, sabré que ya no hay vuelta atrás.
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Feb 16, 2013
Feb 16, 2013 at 3:56 PM UTC
Poema
Por qué caminos del alba Andas descubriendo el cielo Ese, prometido a unos Los que sufrimos, creemos Y le pedimos a Dios Ir a bruñir sus luceros Porqué sendas, asombrada, Ya vas encontrando el cielo, Mientras aquí las banderas Y pueblos, están de duelo. Porque te fuiste, tan pronto Precipitando el invierno Cuando aun, lleno de flores, Se desgranaba febrero Yucas y conquistadores Te irán formando cortejo; Pizarro barbado y noble -Bronce, plata, encaje, acero- Con una ciudad de Torres Entre sus brazos sin huesos. Y una muchedumbre oscura Que va detrás de Atahualpa Te sigue cantando himnos En lengua quechua y aymara Ya estás, Gabriela, en la gloria, Mitad de princesa incaica, Mitad de reina española, Como Isabel, la magnánima. Ya sé que no has de escribir A nadie mas en la tierra, Que oficinas de correo A la eternidad se veda ¡Pero es tan dulce que sepas Gabriela, que toda América Por ti está tan conmovida Como tu patria chilena...! El cielo junto al copihue La orquídea venezolana Se une a la victoria-regia Del Brasil, y en la sabana De Colombia, los gomeros Detienen su savia trágica. ¡Toda la flora de América Quiere mirarte la cara! Asómate entre las nubes Una tarde arrebolada; Muéstranos tu frente ancha De madre tan bien amada, ¡Déjanos poquito a poco, Del todo no te nos vayas! Aquí ha quedado tu verso, Tu palabra estructurada Con lo mejor del idioma Y lo mejor de tu alma. Pero nos falta tu rostro Con la sonrisa cansada, Que a todos nos descansaba Cuando nos daba en los ojos. Oye, Gabriela, las voces Desde tu «bosque perfecto» Damos la señal que diga Que llega a ti nuestro acento, Y repasa, tu que tanto Sobre la tierra anduviste, ¡Reposa y se haga radiante Su risa aquella, tan triste! Descubre el cielo y descansa, Pero, Gabriela ¡no olvides!
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Carta a gabriela
Por qué caminos del alba Andas descubriendo el cielo Ese, prometido a unos Los que sufrimos, creemos Y le pedimos a Dios Ir a bruñir sus luceros Porqué sendas, asombrada, Ya vas encontrando el cielo, Mientras aquí las banderas Y pueblos, están de duelo. Porque te fuiste, tan pronto Precipitando el invierno Cuando aun, lleno de flores, Se desgranaba febrero Yucas y conquistadores Te irán formando cortejo; Pizarro barbado y noble -Bronce, plata, encaje, acero- Con una ciudad de Torres Entre sus brazos sin huesos. Y una muchedumbre oscura Que va detrás de Atahualpa Te sigue cantando himnos En lengua quechua y aymara Ya estás, Gabriela, en la gloria, Mitad de princesa incaica, Mitad de reina española, Como Isabel, la magnánima. Ya sé que no has de escribir A nadie mas en la tierra, Que oficinas de correo A la eternidad se veda ¡Pero es tan dulce que sepas Gabriela, que toda América Por ti está tan conmovida Como tu patria chilena...! El cielo junto al copihue La orquídea venezolana Se une a la victoria-regia Del Brasil, y en la sabana De Colombia, los gomeros Detienen su savia trágica. ¡Toda la flora de América Quiere mirarte la cara! Asómate entre las nubes Una tarde arrebolada; Muéstranos tu frente ancha De madre tan bien amada, ¡Déjanos poquito a poco, Del todo no te nos vayas! Aquí ha quedado tu verso, Tu palabra estructurada Con lo mejor del idioma Y lo mejor de tu alma. Pero nos falta tu rostro Con la sonrisa cansada, Que a todos nos descansaba Cuando nos daba en los ojos. Oye, Gabriela, las voces Desde tu «bosque perfecto» Damos la señal que diga Que llega a ti nuestro acento, Y repasa, tu que tanto Sobre la tierra anduviste, ¡Reposa y se haga radiante Su risa aquella, tan triste! Descubre el cielo y descansa, Pero, Gabriela ¡no olvides!
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Amo el mes de febrero El mes más corto y más frío de la temporada Por una serie de razones personales Y, sin embargo, parece que es el más largo Por los eventos que suceden al azar En medio de traicioneras ráfagas de tormenta invernal Casi todo está congelado y sólido cerca del nido De las águilas calvas americanas Excepto las máscaras de Mardi Gras bajo los estruendos. Febrero es la temporada del amor El mes de San Valentín Una cala paradisíaca por excelencia Donde los amantes se refugian. Puro, prístino, Nevado, corto, oscuro y hermoso; ahora es El mes de celebración de la historia negra Uno se pregunta por qué y cómo Obtenemos el más corto. Es otra historia Que deberíamos dejar que las gaviotas nómadas Descifren. No hay bañistas en las playas de arena Solo algunos pájaros posados en las ramas Lejos de las cunas de las águilas calvas. Febrero es un mes de contrastes caleidoscópicos Donde las nevadas son frecuentes Y los amantes incondicionales sueñan con el calor de un cielo Lleno de esperanza, amor, belleza y hielo. Copyright © enero de 2022, Hébert Logerie, Todos los derechos reservados. Hébert Logerie es autor de varios poemarios.
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Feb 1, 2025
Feb 1, 2025 at 7:04 PM UTC
Febrero Es Corto, Frío, Nevoso Y Prístino
Tendríamos ya una edad misericordiosa, cuando mi padre ordenó nuestro ingreso a la escuela. Cura de amor, una tarde lluviosa de febrero, mamá servía en la cocina el yantar de oración. En el corredor de abajo, estaban sentados a la mesa mi padre y mis hermanos mayores. Y mi madre iba sentada al pie del mismo fuego del hogar. Tocaron a la puerta. -Tocan a la puerta! -mi madre. -Tocan a la puerta! -mi propia madre. -Tocan a la puerta! -dijo toda mi madre, tocándose las entrañas a trastes infinitos, sobre toda la altura de quien viene. -Anda, Nativa, la hija, a ver quien viene. Y, sin esperar la venia maternal, fuera Miguel, el hijo, quien salió a ver quién venia así, oponiéndose a lo ancho de nosotros. Un tiempo de rúa contuvo a mi familia. Mama salió, avanzando inversamente y como si hubiera dicho: las partes. Se hizo patio afuera. Nativa lloraba de una tal visita, de un tal patio y de la mano de mi madre. Entonces y cuando, dolor y paladar techaron nuestras frentes. -Porque no le deje que saliese a la puerta, -Nativa, la hija-, me ha echado Miguel al pavo. A su pavo. ¡Qué diestra de subprefecto, la diestra del padre, revelando, el hombre, las falanjas filiales del niño! Podía así otorgarle las venturas que el hombre deseara más tarde. Sin embargo: -Y mañana, a la escuela, -disertó magistralmente el padre, ante el público semanal de sus hijos. -Y tal, la ley, la causa de la ley. Y tal también la vida. Mamá debió llorar, gimiendo a penas la madre. Ya nadie quiso comer. En los labios del padre cupo, para salir rompiéndose, una fina cuchara que conozco. En las fraternas bocas, la absorta amargura del hijo, quedó atravesada. Mas, luego, de improviso, salió de un albañal de aguas llovedizas y de aquel mismo patio de la visita mala, una gallina, no ajena ni ponedora, sino brutal y negra. Cloqueaba en mi garganta. Fue una gallina vieja, maternalmente viuda de unos pollos que no llegaron a incubarse. Origen olvidado de ese instante, la gallina era viuda de sus hijos. Fueron hallados vacíos todos los huevos. La clueca después tuvo el verbo. Nadie la espantó. Y de espantarla, nadie dejó arrullarse por su gran calofrío maternal. -¿Dónde están los hijos de la gallina vieja? -¿Dónde están los pollos de la gallina vieja? ¡Pobrecitos! ¡Dónde estarían!
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Lánguidamente su licor
Tendríamos ya una edad misericordiosa, cuando mi padre ordenó nuestro ingreso a la escuela. Cura de amor, una tarde lluviosa de febrero, mamá servía en la cocina el yantar de oración. En el corredor de abajo, estaban sentados a la mesa mi padre y mis hermanos mayores. Y mi madre iba sentada al pie del mismo fuego del hogar. Tocaron a la puerta. -Tocan a la puerta! -mi madre. -Tocan a la puerta! -mi propia madre. -Tocan a la puerta! -dijo toda mi madre, tocándose las entrañas a trastes infinitos, sobre toda la altura de quien viene. -Anda, Nativa, la hija, a ver quien viene. Y, sin esperar la venia maternal, fuera Miguel, el hijo, quien salió a ver quién venia así, oponiéndose a lo ancho de nosotros. Un tiempo de rúa contuvo a mi familia. Mama salió, avanzando inversamente y como si hubiera dicho: las partes. Se hizo patio afuera. Nativa lloraba de una tal visita, de un tal patio y de la mano de mi madre. Entonces y cuando, dolor y paladar techaron nuestras frentes. -Porque no le deje que saliese a la puerta, -Nativa, la hija-, me ha echado Miguel al pavo. A su pavo. ¡Qué diestra de subprefecto, la diestra del padre, revelando, el hombre, las falanjas filiales del niño! Podía así otorgarle las venturas que el hombre deseara más tarde. Sin embargo: -Y mañana, a la escuela, -disertó magistralmente el padre, ante el público semanal de sus hijos. -Y tal, la ley, la causa de la ley. Y tal también la vida. Mamá debió llorar, gimiendo a penas la madre. Ya nadie quiso comer. En los labios del padre cupo, para salir rompiéndose, una fina cuchara que conozco. En las fraternas bocas, la absorta amargura del hijo, quedó atravesada. Mas, luego, de improviso, salió de un albañal de aguas llovedizas y de aquel mismo patio de la visita mala, una gallina, no ajena ni ponedora, sino brutal y negra. Cloqueaba en mi garganta. Fue una gallina vieja, maternalmente viuda de unos pollos que no llegaron a incubarse. Origen olvidado de ese instante, la gallina era viuda de sus hijos. Fueron hallados vacíos todos los huevos. La clueca después tuvo el verbo. Nadie la espantó. Y de espantarla, nadie dejó arrullarse por su gran calofrío maternal. -¿Dónde están los hijos de la gallina vieja? -¿Dónde están los pollos de la gallina vieja? ¡Pobrecitos! ¡Dónde estarían!
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No vales la pena, ya no eres mi estrella mi luna Ya no soy tu sol, quien te calienta Ahora sólo somos polvo y tal vez un recuerdo Aunque ninguna otra estrella me entienda Como lo hicieron tus ojos aquel febrero. No vales la pena, ya no eres vida mi muerte Ya no soy tu muerte mi vida Ahora sólo somos polvo y arena Aunque alguna vez juramos Brillar para el otro como lo hacen las estrellas.
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Sep 17, 2017
Sep 17, 2017 at 3:08 AM UTC
No la vales
-Te invito a dar un paseo, de esos mágicos, como en cuentos. En tu música me baso y a la melodía, le pongo el canto. -Caminaría tus paseos, el lugar es el palmar, el momento es febrero. Pero rehuso nusetro encuentro, acallo al deseo. Sin dudas me encantaría; pero hay un gran rio entre tu ciudad y la mia. -Va a ser tan lindo hacer un puente, unir nuestros puntos terrestres, cueste lo que cueste. Acompañame a construirlo, dos es mejor que uno más uno. - Allí en tu lejanía, diviso una luz. Faro que me guías cuando me encuentro a la deriva. No necesito mapas, guía o cruz del sur, la luz, mi luz sos tu. Iré a tu encuentro, pueblo a pueblo y de bus en bus. - Olvidate del bus. Sonará alocado. Pero estando por dosmil años luz separados. ¿Por qué no llegamos volando?
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Feb 18, 2018
Feb 18, 2018 at 6:43 PM UTC
Sudestada
tomas mi cuello y me tiras al suelo lames mi sangre y te conviertes en mi dueño grito por ayuda mas no la recibo aquellos que dicen amarme solo son expectantes ante mi peligro ¿que fue lo que hice mal? ¿ser un humano normal? puedes sentirte orgulloso de que mi muerte causaras yo confié en ti como en ellos también mas de mi confianza abusaste y ahora moriré no digas amarme tras causarme el dolor de la gran desconfianza murmullos y temor
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Nov 9, 2017
Nov 9, 2017 at 11:19 PM UTC
13 febrero
Qué no daría yo por la memoria de una calle de tierra con tapias bajas y de un alto jinete llenando el alba (largo y raído el poncho) en uno de los días de la llanura, en un día sin fecha. Qué no daría yo por la memoria de mi madre mirando la mañana en la estancia de Santa Irene, sin saber que su nombre iba a ser Borges. Qué no daría yo por la memoria de haber combatido en Cepeda y de haber visto a Estanislao del Campo saludando la primer bala con la alegría del coraje. Qué no daría yo por la memoria de un portón de quinta secreta que mi padre empujaba cada noche antes de perderse en el sueño y que empujó por última vez el 14 de febrero del 38. Qué no daría yo por la memoria de las barcas de Hengist, zarpando de la arena de Dinamarca para debelar una isla que aún no era Inglaterra. Qué no daría yo por la memoria (la tuve y la he perdido) de una tela de oro de Turner, vasta como la música. Qué no daría yo por la memoria de haber oído a Sócrates que, en la tarde la cicuta, examinó serenamente el problema de la inmortalidad, alternando los mitos y las razones mientras la muerte azul iba subiendo desde los pies ya fríos. Qué no daría yo por la memoria de que me hubieras dicho que me querías y de no haber dormido hasta la aurora, desgarrado y feliz.
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Elegía del recuerdo imposible
Cuando se me va el sueño Busco sabiduría del cielo Para mostrarme el camino Hacia este mundo venidero Está vida no es fácil Hay tanta prueba bien difícil La alegría constante es muy frágil Y la armonía en el alma no se puede ver con el cristal La vida se pinta según la mano del pintor Un papel puesto sobre el caballete Hay momentos de resplandor Hay momentos de no encontrar soledad ni paz resplandeciente Hay tanta tristeza en mi corazón, Que siempre abunda, sin ningún querer Porque no encuentro mi verdadera razón Busco y busco por la mano del Señor Para que me ayuda a pintar Esta escena que a veces está borrosa para discernir Hay tanta falta de paz y alegría Pero cuando la encuentro, mi semblante y alma sonríe Tal vez sí he encontrado la solución de mi soledad Porque está solución se encuentra en la comunidad La sonrisa de una amiga o de un amigo, Un chiste o simplemente un buen comentario Me hace sentir más tranquilo Mi paz y felicidad es eterno Al fin quebranta mi alma en alabanzas al Señor sempiterno ¡Que tan grande eres! ¡Que tan grande eres! Sí, encontré mi razón para estar aquí en este mundo No ando completamente solo! Mi razón al caminar en este mundo Sí, mi propósito y mayor requisito Es de tenerte siempre, mi querido(a) amigo(a), sí tú, aquí a mi lado. Escrito por Jason Cheney en Febrero 2020
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Apr 4, 2021
Apr 4, 2021 at 5:03 AM UTC
En la Soledad de la Noche
La materna sombrilla de los pinos entre las rojas flechas de febrero y mis hombros lucientes; ah, qué finos, los pañuelos del aire del acero. El agua se ha llenado de espejitos. Todo, sobre la tierra, centellea. ¡La bulliciosa tierra de los gritos, el mordisco, la zarpa y la pelea! Pero tú dulcificas la batalla, como un ángel sin alas y sin malla, espléndido, de brazos poderosos. Hasta el viento se vuelve de azucenas y hasta las fieras me parecen buenas, si tercias en la riña de los osos.
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Paz