Hello Poetry
Submit your work and get some sparkles! Create free account
"faros" poems
Tú, hermosa sin límite, que porta la noche brillante por cabello, y faros de tiernos hogares, se asoman por tus párpados, y esos planetas que llevas por senos y las majestuosas lunas de tus caderas. No sé cómo mirarte, no sé cómo expresarme, me vuelvo tímido y silencioso como el viento, y me dejas ruborizado como pera envinada. Diosa estelar que me ganas por experiencia, abrázame con tu canto medio, bésame con un falsete, dime en una canción lo que anhela tu corazón, deja que me acerque y te bese con mi canto, te acaricié en un verso y con confianza, ábreme el corazón y llévate las letras de la higuera de mis poemas, que son y reservo para ti.
0
Feb 17, 2017
Feb 17, 2017 at 9:17 PM UTC
Tú.
La niña de mi lugar tiene de oro las cejas, y en la mirada, desnudas las luces de las luciérnagas. ¿Has visto pasar los barcos desde la orilla? Recuerdan sus faros malabaristas, verdes, azules y sepia, que tu mirada trasciende la oscuridad de la niebla -y, más aún, la ilumina a punto de transparencia. ¿Has visto flechar las garzas a las nubes? Me recuerdan si diste al aire los brazos cuando salimos de tierra, y el biombo lila del aire con tus adioses se llena. Y si cantas -¡canta, sí!- tu voz anula mi ausencia; mástiles, jarcias y viento se confunden con tan lenta sencilla sonoridad, con tan pausada manera que no sería más claro el tañido de una estrella. Robinsón y Simbad, naúfragos incorregibles, ¿mi queja a quién la podré confiar si no a vosotros, apenas? Que yo naufragara un día. ¡Las luces de las luciérnagas iban a licuarse todas en un hilo de agua tierna!
0
656
Romance
En la quieta impostura virginal de la noche que cobija al amor con un tenue derroche de luceros, padrinos del erótico abrazo, el mundo de Rubén Darío se contrista por el cordial filósofo que sembró en el regazo de América esperanzas, por el espectro artista que hoy arroba al Zodíaco con su arenga optimista. Yo alabo al confesor de la Santa Esperanza y a la doncella verde en la misma alabanza. Esperanza, doncella verde, tu vestidura es el matiz de una corteza prematura. Esperanza, en el arco iris, tu cabellera ameniza los cielos como una enredadera. Esperanza, los astros en que titila el verde son el feudo en que moras y en que tu luz se pierde. Los ojos vegetales con que miras y salvas parodian a la felpa rústica de las malvas. En la luz teologal de tus dos ojos claros se surten las luciérnagas, las joyas y los faros. Rayan la oscuridad del más oscuro mes las puntas de esmeralda de tus ínclitos pies. Y tapizas el antro submarino, y la armónica cuita de los cipreses, y la paleta agónica. ¡Oh doncella, que guardas los suspiros más graves del hombre, como guarda un llavero sus llaves: un relámpago anuncia que el instante se acerca en que tiñas de ti las aguas de mi alberca, y a tu paso, fosfórica e inviolable mujer, mi corazón se abre, pronto a reverdecer! Y bajo la impostura virginal de la noche que cobija al amor con un tenue derroche de luceros, un mito saludable me afianza y alabo al confesor de la santa Esperanza y a la doncella verde en la misma alabanza.
0
501
La doncella verde
En la quieta impostura virginal de la noche que cobija al amor con un tenue derroche de luceros, padrinos del erótico abrazo, el mundo de Rubén Darío se contrista por el cordial filósofo que sembró en el regazo de América esperanzas, por el espectro artista que hoy arroba al Zodíaco con su arenga optimista. Yo alabo al confesor de la Santa Esperanza y a la doncella verde en la misma alabanza. Esperanza, doncella verde, tu vestidura es el matiz de una corteza prematura. Esperanza, en el arco iris, tu cabellera ameniza los cielos como una enredadera. Esperanza, los astros en que titila el verde son el feudo en que moras y en que tu luz se pierde. Los ojos vegetales con que miras y salvas parodian a la felpa rústica de las malvas. En la luz teologal de tus dos ojos claros se surten las luciérnagas, las joyas y los faros. Rayan la oscuridad del más oscuro mes las puntas de esmeralda de tus ínclitos pies. Y tapizas el antro submarino, y la armónica cuita de los cipreses, y la paleta agónica. ¡Oh doncella, que guardas los suspiros más graves del hombre, como guarda un llavero sus llaves: un relámpago anuncia que el instante se acerca en que tiñas de ti las aguas de mi alberca, y a tu paso, fosfórica e inviolable mujer, mi corazón se abre, pronto a reverdecer! Y bajo la impostura virginal de la noche que cobija al amor con un tenue derroche de luceros, un mito saludable me afianza y alabo al confesor de la santa Esperanza y a la doncella verde en la misma alabanza.
Continue reading...
34
¡Pronto, la luz, pronto, pronto! Un negror agazapado salta de los horizontes y me confunde la vida. Las seguridades dulces, distancias, perfiles, formas de un revuelo se las lleva. ¡Colores, colores míos, amarillo, verde, rojo, arrebatados cautivos, en cárcel de nueve horas! Aquel paisaje tan firme ¿cómo se rindió tan pronto? ¡Resístete, variedad amada, tú, no te dejes, no me dejes solo en lo ***** raso, uno! Con una vuelta a la llave, en visiones de cien metros, fragmentado, alegre, vivo, los faros me devolvieron al mundo.
0
447
23
Siempre sucede ante mis ojos: El irremediable silencio de la noche, La tersa silueta de tus manos, El solemne canto del aire de otoño, La desprolija sombra de tus pasos, El nítido susurro de tu voz en mi memoria Y las tibias gotas de tus faros. Las madrugadas son: incertidumbre que arde, Un bosque de ausencias prolongadas E insomnios no justificados. El frío clama por tus brazos Y mi piel tiembla por tus labios.
0
May 5, 2021
May 5, 2021 at 8:43 AM UTC
Bosque de ausencias
Navegante del alba, naufragaré por la sombra, ya con los ojos turbios de viajar por un sueño, se hundirá mi navío con su carga de espuma. Ya he visto en la niebla la dura capitanía 1 en la noche de hielo en las fosforescencias. Un gran viento de sal apagará los faros, Y, en un total silencio de peces y de algas, naufragaré mis viajes en el diario de a bordo. 2
0
284
Navegante del alba