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"eternidad" poems
Cada ves que te mirava Carisia queria darte Esa carita linda Amor como te queria Nunca deje de amarte En mi corazon gotas de sangre Cuentan en la eternidad La profundidad con la que te quiero Como un reloj de arena eterna Pedesito de mi alma Cada momento de existencia Tu tomas contingo Que increible la vida Saber que puedo amar Pero como tu me rechasas No quiero amar a nadie mas Por que la perfeccion que yo busco Esta escondida dentro de ti Tras tu rechaso, me vuelvo loco No entiendo las cadenas Que me atan a ti Sin rason, sin autonomia Mi cuerpo, mi alma, y mi mente Se atan sin mi permiso A la idea de tu amor Como quisiera correr De la carcel de tu corazon Donde mi amor esta escondido Amor como te queria Nunca deje de amarte En mi corazon gotas de sangre Cuentan en la eternidad La profundidad con la que te quiero Como un reloj de arena eterna Pero todo lo que mi ser expressa Esta fuera de mi control Cuando me quiero escapar De lo que siento por ti Mi mente piensa de ti Mi alma te siente aqui Mi cuerpo añora tu carisia Cada pena que mi corazon Acumula por ti Me deja en parálisis Y no se como puedo escapar Amor como te queria Nunca deje de amarte En mi corazon gotas de sangre Cuentan en la eternidad La profundidad con la que te quiero Como un reloj de arena eterna
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Jan 27, 2013
Jan 27, 2013 at 12:21 PM UTC
Mi Amor Por Ti (Como un Reloj de Arena Eterna)
Una victoria. Es tarde, no sabías. Llegó como azucena a mi albedrío el blanco talle que traspasa la eternidad inmóvil de la tierra, empujando una débil forma clara hasta horadar la arcilla con rayo blanco o espolón de leche. Muda, compacta oscuridad del suelo en cuyo precipicio avanza la flor clara hasta que el pabellón de su blancura derrota el fondo indigno de la noche y de la claridad en movimiento se derraman atónitas semillas.
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Enigma con una flor
una rosa no es una rosa hasta que una mujer la recoje y la situa al lado de su corazon una canción no es una canción hasta que un amante la canta a la tierra y al cielo una mujer no es una mujer hasta que un hombre la encuentra y la hace sentir digna de amor tu eres la canción que resuena en mi corazón tu eres el sonido que late en mi cuerpo cada día y noche tu eres la luz que brilla dentro de mis más oscuros sueños tu eres los colores de mi energia tu eres el último capítulo de un libro que estaré leyendo antes de morir tu eres el rostro que veo siempre que cierro mis ojos tu eres mi sombra cada vez que te vas te llevas la belleza de este mundo tu caminas a través del pasillo de mi corazon y llenas los espacios vacios mi amor por ti es un perfume que derramo a tus pies me convertí en un poema del cielo y de la tierra que será leido y cantado por la eternidad estoy borracho por tu amor tu eres el viñedo de mi juventud más bebo más siento la belleza que me das es la que busco
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Sep 25, 2010
Sep 25, 2010 at 6:53 PM UTC
Borracho de Amor
Cansada de besos vacíos suspiro tu recuerdo cada noche las rosas que brotaban de tu boca el onix de tus ojos la saliva enamorada tu piel de miel tostada Y me pregunto que será de ti en las noches solitarias ¿Recordarás la sauvidad de mi piel? la dulzura de mis caricias lo conmovedor de mis miradas los labios          que juraste amar por la eternidad Y como pregunta se queda flotando en el aire aire de anhelo y extrañamiento aire de recuerdo imito tus caricias en mi piel y con eso me conformo porque ya no hay más también las flores mueren
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Jun 20, 2016
Jun 20, 2016 at 10:14 AM UTC
También las flores mueren
La vida ya no tiene mucho sentido Podría estar atrapada en el limbo Podría estar muerta; pero sólo traería un poco de tristeza y sería una mancha que borrar. Estoy en una rutina en la que no hay por donde escapar El tiempo es mi aliado y mi peor enemigo Tengo tiempo de sobra, pero ansío momentos por llegar La espera es eterna, y la eternidad se siente lenta, espesa y con mal sabor de boca que te llena de ansiedad. Estoy clavada en el piso Con pesadas cadenas que no me dejan volar Y una jaula que evita mi escape final si es que me llego a liberar. Soy una infante que se subió a un carrusel Aquellos que se quedaron fuera para admirarla vagar, se distrajeron con algo más. Soy una infante en un carrusel averiado Que da vueltas y no hay un control para un final. Todo es igual; la misma rutina, la misma jaula, y las mismas vueltas del carrusel. Yo soy igual; la misma criatura que esta encerrada y que ansía por salir. Necesito algo que me libere de la rutina, algo que me quite las cadenas y abra la jaula; algo que tome el control y detenga el carrusel. Tiempo, ven ya. Te necesito.
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Jul 20, 2013
Jul 20, 2013 at 11:41 AM UTC
Sin título.
Lo supieron los arduos alumnos de Pitágoras: los astros y los hombres vuelven cíclicamente; los átomos fatales repetirán la urgente Afrodita de oro, los tebanos, las ágoras. En edades futuras oprimirá el centauro con el casco solípedo el pecho del lapita; cuando Roma sea polvo, gemirá en la infinita noche de su palacio fétido el minotauro. Volverá toda noche de insomnio: minuciosa. La mano que esto escribe renacerá del mismo vientre. Férreos ejércitos construirán el abismo. (David Hume de Edimburgo dijo la misma cosa). No sé si volveremos en un ciclo segundo como vuelven las cifras de una fracción periódica; pero sé que una oscura rotación pitagórica noche a noche me deja en un lugar del mundo que es de los arrabales. Una esquina remota que puede ser del Norte, del Sur o del Oeste, pero que tiene siempre una tapia celeste, una higuera sombría y una vereda rota. Ahí está Buenos Aires. El tiempo que a los hombres trae el amor o el oro, a mí apenas me deja esta rosa apagada, esta vana madeja de calles que repiten los pretéritos nombres de mi sangre: Laprida, Cabrera, Soler, Suárez... Nombres en que retumban (ya secretas) las dianas, las repúblicas, los caballos y las mañanas, las felices victorias, las muertes militares. Las plazas agravadas por la noche sin dueño son los patios profundos de un árido palacio y las calles unánimes que engendran el espacio son corredores de vago miedo y de sueño. Vuelve la noche cóncava que descifró Anaxágoras; vuelve a mi carne humana la eternidad constante y el recuerdo ¿el proyecto? de un poema incesante: «Lo supieron los arduos alumnos de Pitágoras...»
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La noche cíclica
Lo supieron los arduos alumnos de Pitágoras: los astros y los hombres vuelven cíclicamente; los átomos fatales repetirán la urgente Afrodita de oro, los tebanos, las ágoras. En edades futuras oprimirá el centauro con el casco solípedo el pecho del lapita; cuando Roma sea polvo, gemirá en la infinita noche de su palacio fétido el minotauro. Volverá toda noche de insomnio: minuciosa. La mano que esto escribe renacerá del mismo vientre. Férreos ejércitos construirán el abismo. (David Hume de Edimburgo dijo la misma cosa). No sé si volveremos en un ciclo segundo como vuelven las cifras de una fracción periódica; pero sé que una oscura rotación pitagórica noche a noche me deja en un lugar del mundo que es de los arrabales. Una esquina remota que puede ser del Norte, del Sur o del Oeste, pero que tiene siempre una tapia celeste, una higuera sombría y una vereda rota. Ahí está Buenos Aires. El tiempo que a los hombres trae el amor o el oro, a mí apenas me deja esta rosa apagada, esta vana madeja de calles que repiten los pretéritos nombres de mi sangre: Laprida, Cabrera, Soler, Suárez... Nombres en que retumban (ya secretas) las dianas, las repúblicas, los caballos y las mañanas, las felices victorias, las muertes militares. Las plazas agravadas por la noche sin dueño son los patios profundos de un árido palacio y las calles unánimes que engendran el espacio son corredores de vago miedo y de sueño. Vuelve la noche cóncava que descifró Anaxágoras; vuelve a mi carne humana la eternidad constante y el recuerdo ¿el proyecto? de un poema incesante: «Lo supieron los arduos alumnos de Pitágoras...»
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Ahora que me acuerdo, fue así: Hecho de fiebre, atravesé ciudades hermafroditas donde las mujeres y los hombres recibían los cuerpos de los vagabundos y los lavaban en las fuentes, con el manto de fuego que no cesa. Una noche saturada de invierno, bebiendo la sopa de la eternidad, gané mi virginidad y fui otro yo en mí mismo, porque olvidé cómo responder sobre el misterio de las cosas. De silencio me armé y salí hacia campo abierto  a traficar imágenes junto a las constelaciones. Fue entonces cuando indagué la pulpa del mestizaje, cuando probé la sangre metafísica derramada en Tebas -es que esa mañana liquidé a la esfinge Cerca de una Wasserfall contaminada.- Pies desarmados, peregriné mi jornada intuitiva, saludé a las moléculas del fruto y a las sombras de la adivinación, en un árbol vi la doble cifra de mi vida, y grité, siendo montaña, la genealogía de mi conciencia. Cuando la purificación se había ya extinguido troqué el umbral de hueso por el marfil brillante y así fue que entré en Coroico, urbe flotante, cual símbolo, por material de sueño ungido. Ahora miro con estos ojos destruidos donde la sal del delirio antes tuvo morada, (intuyo en esa forma liminar, la espada, el camino que me arrastró al divino Omphalos). Escucho, a veces, con saturnal resignación, la crónica de mi negligencia.
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Sep 7, 2014
Sep 7, 2014 at 11:23 PM UTC
Un delirio memorable
Te había encontrado; mi otra mitad. Era nuestro sueño pasar juntos nuestra eternidad. Quizás el destino no quiso que fuera así, y hora aquí estoy en nuestra habitación sin ti. Nada es peor que tener que vivir sin tu rostro, y viviendo sin ti se ha convertido en un monstruo. Tu decidiste tomar una salida de este lugar, y me dejaste con un dolor que no puedo tolerar. Sin ti acá a mi lado prefiero morir, y por eso es que he decidido partir. Pronto estaremos juntos mi amor, y nunca mas viviremos con dolor. copyright © 2008 by T.L. Dalid
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Feb 7, 2010
Feb 7, 2010 at 5:24 AM UTC
Yo partí por un Amor
Líneas, trazos, sonidos, me he dado cuenta que percibo frases ocultas, sin presencia verbal, literalmente perceptibles desde mi nube, creo que empiezo con imaginar un fin, hechos del futuro, idea tras idea, haciendo historias de un segundo que han durado una eternidad. ¿No es así como pasa? Inicias con la página en blanco, a menudo se acerca una pluma, un momento de vacío; el destino puede elegir cualquier dirección, me apodera la curiosidad, ahí, en ese momento, la pluma me esta usando, llenando los vacíos con líneas de locura, desangrándose su tinta me dibuja, y a los demás, de esa forma oscura y a la vez multicolor; trazos en mis líneas que van sin sentido, un mundo alterno, vertical a lo que podría ser involuntariamente, si cayera en la gravedad.
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Sep 6, 2015
Sep 6, 2015 at 2:06 PM UTC
Trazos
Nada ansío de nada, mientras dura el instante de eternidad que es todo, cuando no quiero nada.
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Pleamar
Fuimos momentos de alguna eternidad, fuimos silencios, historias sin contar, fui para ti un extraño, loco y soñador, para mí fuiste un camino, un bosque, una selva, un cielo… imperceptible para mis sentidos, impersonal para mi serenidad,  impronunciable para mi boca, irrenunciable para mi voluntad… has sido lo que no sabes ser, y la que siempre has sido; dulce como la miel, llena de ideas, silenciosa, impresionante, un paisaje, un poema, siempre un dilema. Confieso que me enamoró tu misterio, que quiero pretender que no lo sepas, que ideo mil conclusiones de las palabras que no dices, que hay mas en mi de ti, que de mí mismo; que soy lo quiero ser cuando te toco, que soy quien quieres que sea cuando me miras; que no soy nadie, que sólo soy dentro de ti, sin estar dentro de ti. Fuimos esa eternidad que termina pronto, ese pronto que no termina y que ni siquiera ha llegado. Fuimos lo que nadie ha sido, fuimos sin saberlo, solo dos extraños.
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Apr 20, 2014
Apr 20, 2014 at 4:17 PM UTC
Fuimos
Amor mío, el mirarte es un arte. el amarte es un arte; tu piel, tus curvas tus definidos pómulos. Cuanto me gustaría ser aire, para que me respires por la eternidad, cuanto me gustaría ser el viento para pasar por tu cara día a día. Amor mío, eres como el mar, no te miro fin, y no puedo quitar mis ojos de ti. Eres tan inmenso, tan profundo, tan vasto, lleno de tanta vida, te podría ver todo el día. Amor mío, cuanto me duele que no me quieras, pero llegara, llegara el momento que te darás cuenta que nuestro amor, es por siempre. Somos tal  como la Luna y el Sol, tal vez separados, pero con un amor de por medio, sabiendo que su amor hace al mundo girar. En fin, amor mío, tus ojos son un arte, tu suave piel es un arte, pero tu eres la forma de arte mas bella que jamás haya visto.
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Sep 15, 2015
Sep 15, 2015 at 9:02 PM UTC
Amor Mío
Una y otra vez, Mi percepción falló. Las opiniones que antes tuve, Se escondieron. Tu voz ganó. ¿Qué será del mañana y dónde guardo el ayer? La mente da vueltas Intentando comprender. Si en verdad eran mentiras, ¿Entonces, a quién logré conocer? Eras tú quien me tocaba con placer, ¿Eras tú quien amanecía en mi piel? Eras tú quien prometía eternidad, ¿O sólo estabas jugando con mi debilidad? Si todo era una mentira, ¿Entonces, a quién logré conocer? Una y otra vez, El corazón me falló. Las morales que antes tuve, Me dijeron adiós, Tu risa ganó. Yo aquí con más ganas de ti, Tú allá como un mago Haciendo desaparecer todo de mí. Yo aquí escribiendo la historia sobre este papel, Tú allá con tijeras, escondiendo el ayer. ¿A quién logré conocer? Una y otra vez, Me doy cuenta muy tarde Que fue mi pura ignorancia, A la quien logré conocer.
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Feb 24, 2012
Feb 24, 2012 at 3:14 PM UTC
¿A Quién Logré Conocer?
Te quiero porque tienes las partes de la mujer en el lugar preciso y estás completa. No te falta ni un pétalo, ni un olor, ni una sombra. Colocada en tu alma, dispuesta a ser rocío en la yerba del mundo, leche de luna en las oscuras hojas. Quizás me ves, tal vez, acaso un día, en una lámpara apagada, en un rincón del cuarto donde duermes, soy una mancha, un punto en la pared, alguna raya que tus ojos, sin ti, se quedan viendo. Quizás me reconoces como una hora antigua cuando a solas preguntas, te interrogas con el cuerpo cerrado y sin respuesta. Soy una cicatriz que ya no existe, un beso ya lavado por el tiempo, un amor y otro amor que ya enterraste. Pero estás en mis manos y me tienes y en tus manos estoy, brasa, ceniza, para secar tus lágrimas que lloro. ¿En qué lugar, en dónde, a qué deshoras me dirás que te amo? Esto es urgente porque la eternidad se nos acaba. Recoge mi cabeza. Guarda el brazo con que amé tu cintura. No me dejes en medio de tu sangre en esa toalla.
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Autonecrología v
Cuando te acuerdas de mi, ¿en que color piensas? de ti, me acuerdo del verde, así tu risa natural y refrescante y de la fortuna de un trébol que cada hoja trae esperanza, fe, suerte y amor… y me acuerdo del azul, la creatividad de la noche, la eternidad del cielo, lo profundo de tu voz… me acuerdo del coraje rojo, de la atracción de tus ojos a los míos, de los deseos susurrados y un beso… y me acuerdo de un amarillo feliz, el sol en tu piel, alegres recuerdos, y una canción…
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Jan 8, 2013
Jan 8, 2013 at 12:40 AM UTC
Colores Primarios
Todos han muerto. Murió doña Antonia, la ronca, que hacía pan barato en el burgo. Murió el cura Santiago, a quien placía le saludasen los jóvenes y las mozas, respondiéndoles a todos, indistintamente: «Buenos días, José! Buenos días, María!» Murió aquella joven rubia, Carlota, dejando un hijito de meses, que luego también murió a los ocho días de la madre. Murió mi tía Albina, que solía cantar tiempos y modos de heredad, en tanto cosía en los corredores, para Isidora, la criada de oficio, la honrosísima mujer. Murió un viejo tuerto, su nombre no recuerdo, pero dormía al sol de la mañana, sentado ante la puerta del hojalatero de la esquina. Murió Rayo, el perro de mi altura, herido de un balazo de no se sabe quién. Murió Lucas, mi cuñado en la paz de las cinturas, de quien me acuerdo cuando llueve y no hay nadie en mi experiencia. Murió en mi revólver mi madre, en mi puño mi hermana y mi hermano en mi víscera sangrienta, los tres ligados por un género triste de tristeza, en el mes de agosto de años sucesivos. Murió el músico Méndez, alto y muy borracho, que solfeaba en su clarinete tocatas melancólicas, a cuyo articulado se dormían las gallinas de mi barrio, mucho antes de que el sol se fuese. Murió mi eternidad y estoy velándola.
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La violencia de las horas
Como en la noche, el aire ve su fuente oculta. Está la tarde limpia como la eternidad.                       La eternidad es solo lo que sigue, lo igual; y comunica por armonía y luz con lo terreno. Entramos y salimos sonriendo, llenos los ojos de totalidad, de la tarde a la eternidad, alegres de lo uno y lo otro. Y de seguir, de entrar y de seguir.                                       Y de salir... (Y en la frontera de las dos verdades exaltando su última verdad, el chopo de oro contra el pino verde, síntesis del destino fiel, nos dice qué bello al ir a ser es haber sido).
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Paraíso
Antes que tú me moriré; escondido en las entrañas ya el hierro llevo con que abrió tu mano la ancha herida mortal. Antes que tú me moriré; y mi espíritu, en su empeño tenaz, se sentará a las puertas de la muerte, esperándote allá. Con las horas los días, con los días los años volarán, y a aquella puerta llamarás al cabo... ¿Quién deja de llamar? Entonces, que tu culpa y tus despojos la tierra guardará, lavándote en las ondas de la muerte como en otro Jordán; allí donde el murmullo de la vida temblando a morir va, como la ola que a la playa viene silenciosa a expirar; allí donde el sepulcro que se cierra abre una eternidad, todo cuanto los dos hemos callado, allí lo hemos de hablar.
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Rima xxxvii
De todos los laberintos el mejor es el que no conduce a nada y ni siquiera va sembrando indicios ya que aquellos otros esos pocos que llevan a alguna parte siempre terminan en la fosa común así que lo mejor es continuar vagando entre ángulos rectos y mixtilíneos pasadizos curvos o sinuosos meandros existenciales / doctrinas en zigzag remansos del amor / veredas del desquite en obstinada búsqueda de lo inhallable y si en algún momento se avizora la salida prevista o imprevista lo más aconsejable es retroceder y meterse de nuevo y de lleno en el dédalo que es nuestro refugio después de todo el laberinto es una forma relativamente amena de aplazar cualquier postrimería el laberinto / además de trillada metáfora frecuentada por borges y otros aventajados discípulos y acólitos del rey minos es simplemente eso / un laberinto / cortázar se quejaba / entre otras cosas / de que ya no hubiera laberintos pero qué sino un laberinto es su rayuela descreída y fértil forzado a elegir entre los más renombrados digamos los laberintos de creta samos y fayum me quedo con el de los cuentos de mi abuela que no dejaba vislumbrar ninguna escapatoria en verdad en verdad os digo que la única fórmula para arrendar la esquiva eternidad es no salir jamás del laberinto o sea seguir dudando y bifurcándose y titubeando o más bien simulando dudas bifurcaciones y titubeos a fin de que los leviatanes se confundan así y todo el laberinto es tabla de salvación para aquellos que tienen vocación de inmortales el único inconveniente es que la eternidad / como bien deben saberlo el padre eterno y su cohorte de canonizados / suele ser mortalmente aburrida
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Laberintos
De todos los laberintos el mejor es el que no conduce a nada y ni siquiera va sembrando indicios ya que aquellos otros esos pocos que llevan a alguna parte siempre terminan en la fosa común así que lo mejor es continuar vagando entre ángulos rectos y mixtilíneos pasadizos curvos o sinuosos meandros existenciales / doctrinas en zigzag remansos del amor / veredas del desquite en obstinada búsqueda de lo inhallable y si en algún momento se avizora la salida prevista o imprevista lo más aconsejable es retroceder y meterse de nuevo y de lleno en el dédalo que es nuestro refugio después de todo el laberinto es una forma relativamente amena de aplazar cualquier postrimería el laberinto / además de trillada metáfora frecuentada por borges y otros aventajados discípulos y acólitos del rey minos es simplemente eso / un laberinto / cortázar se quejaba / entre otras cosas / de que ya no hubiera laberintos pero qué sino un laberinto es su rayuela descreída y fértil forzado a elegir entre los más renombrados digamos los laberintos de creta samos y fayum me quedo con el de los cuentos de mi abuela que no dejaba vislumbrar ninguna escapatoria en verdad en verdad os digo que la única fórmula para arrendar la esquiva eternidad es no salir jamás del laberinto o sea seguir dudando y bifurcándose y titubeando o más bien simulando dudas bifurcaciones y titubeos a fin de que los leviatanes se confundan así y todo el laberinto es tabla de salvación para aquellos que tienen vocación de inmortales el único inconveniente es que la eternidad / como bien deben saberlo el padre eterno y su cohorte de canonizados / suele ser mortalmente aburrida
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Cantando vas, riendo por el agua, por el aire silbando vas, riendo, en ronda azul y oro, plata y verde, dichoso de pasar y repasar entre el rojo primer brotar de abril, ¡forma distinta, de instantáneas igualdades de luz, vida, color, con nosotros, orillas inflamadas! ¡Qué alegre eres tú, ser, con qué alegría universal eterna! ¡Rompes feliz el ondear del aire, bogas contrario el ondular del agua! ¿No tienes que comer ni que dormir? ¿Toda la primavera es tu lugar? ¿Lo verde todo, lo azul todo, lo floreciente todo es tuyo? ¡No hay temor en tu gloria; tu destino es volver, volver, volver, en ronda plata y verde, azul y oro, por una eternidad de eternidades! Nos das la mano, en un momento de afinidad posible, de amor súbito, de concesión radiante; y, a tu contacto cálido, en loca vibración de carne y alma, nos encendemos de armonía, nos olvidamos, nuevos, de lo mismo, lucimos, un instante, alegres de oro. ¡Parece que también vamos a ser perennes como tú, que vamos a volar del mar al monte, que vamos a saltar del cielo al mar, que vamos a volver, volver, volver por una eternidad de eternidades! ¡Y cantamos, reímos por el aire, por el agua reímos y silbamos! ¡Pero tú no te tienes que olvidar, tú eres presencia casual perpetua, eres la criatura afortunada, el májico ser solo, el ser insombre, el adorado por calor y gracia, el libre, el embriagante robador, que, en ronda azul y oro, plata y verde, riendo vas, silbando por el aire, por el agua cantando vas, riendo!
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Criatura afortunada
Cantando vas, riendo por el agua, por el aire silbando vas, riendo, en ronda azul y oro, plata y verde, dichoso de pasar y repasar entre el rojo primer brotar de abril, ¡forma distinta, de instantáneas igualdades de luz, vida, color, con nosotros, orillas inflamadas! ¡Qué alegre eres tú, ser, con qué alegría universal eterna! ¡Rompes feliz el ondear del aire, bogas contrario el ondular del agua! ¿No tienes que comer ni que dormir? ¿Toda la primavera es tu lugar? ¿Lo verde todo, lo azul todo, lo floreciente todo es tuyo? ¡No hay temor en tu gloria; tu destino es volver, volver, volver, en ronda plata y verde, azul y oro, por una eternidad de eternidades! Nos das la mano, en un momento de afinidad posible, de amor súbito, de concesión radiante; y, a tu contacto cálido, en loca vibración de carne y alma, nos encendemos de armonía, nos olvidamos, nuevos, de lo mismo, lucimos, un instante, alegres de oro. ¡Parece que también vamos a ser perennes como tú, que vamos a volar del mar al monte, que vamos a saltar del cielo al mar, que vamos a volver, volver, volver por una eternidad de eternidades! ¡Y cantamos, reímos por el aire, por el agua reímos y silbamos! ¡Pero tú no te tienes que olvidar, tú eres presencia casual perpetua, eres la criatura afortunada, el májico ser solo, el ser insombre, el adorado por calor y gracia, el libre, el embriagante robador, que, en ronda azul y oro, plata y verde, riendo vas, silbando por el aire, por el agua cantando vas, riendo!
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Mi padre, apenas en la mañana pajarina, pone sus setentiocho años, sus setentiocho ramos de invierno a solear. El cementerio de Santiago, untado en alegre año nuevo, está a la vista. Cuántas veces sus pasos cortaron hacia él, y tornaron de algún entierro humilde. Hoy hace mucho tiempo que mi padre no sale Una broma de niños se desbanda. Otras veces le hablaba a mi madre de impresiones urbanas, de política; y hoy, apoyado en su bastón ilustre que sonara mejor en los años de la Gobernación, mi padre está desconocido, frágil, mi padre es una víspera. Lleva, trae, abstraído, reliquias, cosas, recuerdos, sugerencias. La mañana apacible le acompaña con sus alas blancas de hermana de la caridad. Día eterno es éste, día ingenuo, infante coral, oracional; se corona el tiempo de palomas, y el futuro se puebla de caravanas de inmortales rosas. Padre, aún sigue todo despertando; es enero que canta, es tu amor que resonando va en la Eternidad. Aún reirás de tus pequeñuelos, y habrá bulla triunfal en los Vacíos. Aún será año nuevo. Habrá empanadas; y yo tendré hambre, cuando toque a misa en el-beato campanario el buen ciego mélico con quien departieron mis sílabas escolares y frescas, mi inocencia rotunda. Y cuando la mañana llena de gracia, desde sus senos de tiempo, que son dos renuncias, dos avances de amor que se tienden y ruegan infinito, eterna vida, cante, y eche a volar Verbos plurales, jirones de tu ser, a la borda de sus alas blancas de hermana de la caridad, ¡oh, padre mío!
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Enereida
Mi padre, apenas en la mañana pajarina, pone sus setentiocho años, sus setentiocho ramos de invierno a solear. El cementerio de Santiago, untado en alegre año nuevo, está a la vista. Cuántas veces sus pasos cortaron hacia él, y tornaron de algún entierro humilde. Hoy hace mucho tiempo que mi padre no sale Una broma de niños se desbanda. Otras veces le hablaba a mi madre de impresiones urbanas, de política; y hoy, apoyado en su bastón ilustre que sonara mejor en los años de la Gobernación, mi padre está desconocido, frágil, mi padre es una víspera. Lleva, trae, abstraído, reliquias, cosas, recuerdos, sugerencias. La mañana apacible le acompaña con sus alas blancas de hermana de la caridad. Día eterno es éste, día ingenuo, infante coral, oracional; se corona el tiempo de palomas, y el futuro se puebla de caravanas de inmortales rosas. Padre, aún sigue todo despertando; es enero que canta, es tu amor que resonando va en la Eternidad. Aún reirás de tus pequeñuelos, y habrá bulla triunfal en los Vacíos. Aún será año nuevo. Habrá empanadas; y yo tendré hambre, cuando toque a misa en el-beato campanario el buen ciego mélico con quien departieron mis sílabas escolares y frescas, mi inocencia rotunda. Y cuando la mañana llena de gracia, desde sus senos de tiempo, que son dos renuncias, dos avances de amor que se tienden y ruegan infinito, eterna vida, cante, y eche a volar Verbos plurales, jirones de tu ser, a la borda de sus alas blancas de hermana de la caridad, ¡oh, padre mío!
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Todo el cielo en los ojos de un ratón una piedra de tu a tu con esta rama el mar al fondo devora insaciable eternidad a mis pies, música de matar la tarde alguien cultiva silencio a manos llenas nada parece estar de paso incluso tú llenando de adioses el camino de vuelta.                                                                                      de Karlotti
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Feb 24, 2014
Feb 24, 2014 at 9:49 AM UTC
el cielo en los ojos de un raton
Lejana vibración de esquilas mustias en el aire derrama la fragancia rural de sus angustias. En el patio silente sangra su despedida el sol poniente El ámbar otoñal del panorama toma un frío matiz de gris doliente! Al portón de la casa que el tiempo con sus garras torna ojosa, asoma silenciosa y al establo cercano luego pasa, la silueta calmosa de un buey color de oro, que añora con sus bíblicas pupilas, oyendo la oración de las esquilas, su edad viril de toro! Al muro denla huerta aleteando la pena de su canto, salta un gallo gentil, y, en triste alerta, cual dos gotas de llanto, tiemblan sus ojos en la tarde muerta! Lánguido se desgarra en la vetusta aldea el dulce yaraví de una guitarra, en cuya eternidad de hondo quebranto la triste voz de un indio dondonea, como un viejo esquilón de camposanto. De codos yo en el muro, cuando triunfa en el alma el tinte oscuro y el viento reza en los ramajes yertos llantos de quenas, tímidos, inciertos, suspiro una congoja, al ver que la penumbra gualda y roja llora un trágico azul de idilios muertos! aleteando la pena de su canto, salta un gallo gentil, y, en triste alerta, cual dos gotas de llanto, tiemblan sus ojos en la tarde muerta! Lánguido se desgarra en la vetusta aldea el dulce yaraví de una guitarra, en cuya eternidad de hondo quebranto la triste voz de un indio dondonea, como un viejo esquilón de camposanto. De codos yo en el muro, cuando triunfa en el alma el tinte oscuro y el viento reza en los ramajes yertos llantos de quenas, tímidos, inciertos, suspiro una congoja, al ver que la penumbra gualda y roja llora un trágico azul de idilios muertos!
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Aldeana
Lejana vibración de esquilas mustias en el aire derrama la fragancia rural de sus angustias. En el patio silente sangra su despedida el sol poniente El ámbar otoñal del panorama toma un frío matiz de gris doliente! Al portón de la casa que el tiempo con sus garras torna ojosa, asoma silenciosa y al establo cercano luego pasa, la silueta calmosa de un buey color de oro, que añora con sus bíblicas pupilas, oyendo la oración de las esquilas, su edad viril de toro! Al muro denla huerta aleteando la pena de su canto, salta un gallo gentil, y, en triste alerta, cual dos gotas de llanto, tiemblan sus ojos en la tarde muerta! Lánguido se desgarra en la vetusta aldea el dulce yaraví de una guitarra, en cuya eternidad de hondo quebranto la triste voz de un indio dondonea, como un viejo esquilón de camposanto. De codos yo en el muro, cuando triunfa en el alma el tinte oscuro y el viento reza en los ramajes yertos llantos de quenas, tímidos, inciertos, suspiro una congoja, al ver que la penumbra gualda y roja llora un trágico azul de idilios muertos! aleteando la pena de su canto, salta un gallo gentil, y, en triste alerta, cual dos gotas de llanto, tiemblan sus ojos en la tarde muerta! Lánguido se desgarra en la vetusta aldea el dulce yaraví de una guitarra, en cuya eternidad de hondo quebranto la triste voz de un indio dondonea, como un viejo esquilón de camposanto. De codos yo en el muro, cuando triunfa en el alma el tinte oscuro y el viento reza en los ramajes yertos llantos de quenas, tímidos, inciertos, suspiro una congoja, al ver que la penumbra gualda y roja llora un trágico azul de idilios muertos!
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Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer...Plural ha sido la celeste historia de mi corazón. Era una dulce niña, en este mundo de duelo y de aflicción.Miraba como el alba pura; sonreía como una flor. Era su cabellera obscura hecha de noche y de dolor.Yo era tímido como un niño. Ella, naturalmente, fue, para mi amor hecho de armiño, Herodías y Salomé...Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer...Y más consoladora y más halagadora y expresiva, la otra fue más sensitiva cual no pensé encontrar jamás.Pues a su continua ternura una pasión violenta unía. En un peplo de gasa pura una bacante se envolvía...En sus brazos tomó mi ensueño y lo arrulló como a un bebé... Y te mató, triste y pequeño, falto de luz, falto de fe...Juventud, divino tesoro, ¡te fuiste para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer...Otra juzgó que era mi boca el estuche de su pasión; y que me roería, loca, con sus dientes el corazón.Poniendo en un amor de exceso la mira de su voluntad, mientras eran abrazo y beso síntesis de la eternidad;y de nuestra carne ligera imaginar siempre un Edén, sin pensar que la Primavera y la carne acaban también...Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer.¡Y las demás! En tantos climas, en tantas tierras siempre son, si no pretextos de mis rimas fantasmas de mi corazón.En vano busqué a la princesa que estaba triste de esperar. La vida es dura. Amarga y pesa. ¡Ya no hay princesa que cantar!Mas a pesar del tiempo terco, mi sed de amor no tiene fin; con el cabello gris, me acerco a los rosales del jardín...Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer... ¡Mas es mía el Alba de oro!
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Canción de otoño en primavera
Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer...Plural ha sido la celeste historia de mi corazón. Era una dulce niña, en este mundo de duelo y de aflicción.Miraba como el alba pura; sonreía como una flor. Era su cabellera obscura hecha de noche y de dolor.Yo era tímido como un niño. Ella, naturalmente, fue, para mi amor hecho de armiño, Herodías y Salomé...Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer...Y más consoladora y más halagadora y expresiva, la otra fue más sensitiva cual no pensé encontrar jamás.Pues a su continua ternura una pasión violenta unía. En un peplo de gasa pura una bacante se envolvía...En sus brazos tomó mi ensueño y lo arrulló como a un bebé... Y te mató, triste y pequeño, falto de luz, falto de fe...Juventud, divino tesoro, ¡te fuiste para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer...Otra juzgó que era mi boca el estuche de su pasión; y que me roería, loca, con sus dientes el corazón.Poniendo en un amor de exceso la mira de su voluntad, mientras eran abrazo y beso síntesis de la eternidad;y de nuestra carne ligera imaginar siempre un Edén, sin pensar que la Primavera y la carne acaban también...Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer.¡Y las demás! En tantos climas, en tantas tierras siempre son, si no pretextos de mis rimas fantasmas de mi corazón.En vano busqué a la princesa que estaba triste de esperar. La vida es dura. Amarga y pesa. ¡Ya no hay princesa que cantar!Mas a pesar del tiempo terco, mi sed de amor no tiene fin; con el cabello gris, me acerco a los rosales del jardín...Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer... ¡Mas es mía el Alba de oro!
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La tinta a flor de piel la llegada omitiendo el saludo y el pase directo a lo que  llamo dos candentes llamas en tu boca. El beso de cinco minutos que pide otros cinco el fugaz rose de cuerpos que transforman la energia y hacen que el tiempo se consuma rapido pero que se disfruta cada momento. Tu cuerpo como un monumento y el cielo que me regalas cada día tu forma de hacerme sentir las curvas que me dejas tocar y el nudo de la blusa que sostiene las esferas de cristal. No se que haría si cambias tu manera de caminar y después de memorizar cada bello lunar en tu cuerpo no me arrepiento de pedirte 5 minutos pues eso basta para vivirte una eternidad.
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Dec 14, 2017
Dec 14, 2017 at 1:29 AM UTC
5 min.