"esperaba" poems
No esperaba y no quería
Rosas de compasión,
Dijiste que eran las gracias
Por lo que hemos pasado.
Me dio risa.
El premio de consolación?
Espera, pero tu cara era tierna,
Y las rosas si me gustan,
Y no fue otra cosa
Sólo tristeza;
En otra relación hubiera sentido
Felicidad y gusto,
Pero contigo solo fue
Otro recordatorio de que
No somos convencionalmente
Lo que yo quiero.
Pero esas rosas
Que yo pensaba despreciar,
Esas rosas me salvaron.
Yo pude hablar.
Y creo que entendimos,
Esta vez nos comprendimos
Y creo que te alcance,
Por fin te llegue.
Feb 16, 2013
Feb 16, 2013 at 10:50 PM UTC
Aquel día vi
Lo que no esperaba
El mundo mas rápido giraba
Era un alma preciosa
Más bella que una prosa
Más dulce que estos versos
Que llegarán a ella
Sin siquiera haberle robado un beso
Que con una palabra
Saca suspiros
Toda mi atención se concentra
Pierdo noción de lo que me rodea
Pero a última hora
Trago mis palabras
Siempre me quedo en blanco
Me pierdo en su brillante mirada
Pero el problema empieza aquí
Me encantaría hacerla reír
Me gustaría hablarle sin parar
Pero se ríe mejor con alguien más
No hay nada que pueda hacer
Ni decir
Me siento capaz
De despertar su más grande interés
Pero el pesimismo ha nublado mi razón
Y el corazón no ve las cosas igual
A veces las ilusiones no dan
Al pensar sobre ellas las ganas se van
Solo queda el realismo y la noche
Que solo rimas me hacen sacar
Algún dia veré
Como se despedirá de todos
Posiblemente de mi
Mientras por dentro lloro
Por haber gastado mi tiempo
En escribir sobre ella tantas hojas
¿Pero que culpa tengo
De que no me escoja?
Nada de esto es perfecto
Es fácil y difícil al mismo tiempo
Te distrae por un momento
Pero cuando no funciona
Dios como lo siento.
Apr 16, 2015
Apr 16, 2015 at 8:50 PM UTC
Esperaba encontrar en ti
Tantas cosas;
Esperaba encontrar al fin
Con quien compartir
Besos y caricias,
Tristezas de media noche,
Horas de hacer nada.
Esperaba intercambiar
Versos de los maestros,
Benedetti, Neruda, Sabines,
Pasar noches escuchándote
Recitar los nombres de las estrellas,
De las ciudades
Visitadas solo en viajes repentinos
Del corazón.
Esperaba contar contigo,
Contar regresivamente un nuevo año,
Contar mitos y cuentos,
Contar hasta mil los sueños
Que crearíamos juntos.
Esperaba leer mil libros,
Repitiendote en voz alta
Alguna frase curiosa,
Tal vez una que comparara
A la mujer a clavel
O el amor a la lluvia,
Y dirías
"como comprendes?
la mujer no se marchita,
la lluvia no moja,
como las ganas de dar un beso".
Y olvidaríamos
La absurda insistencia
De componer palabras
Para explicar
Algo que no tiene explicación.
Esperaba despertar
A medio día
Un sábado contigo,
Probar café en tus labios,
Y acordarnos de la noche anterior,
Sonriendo y sonrojando.
Esperaba no tener que esperar mas.
Jan 8, 2013
Jan 8, 2013 at 1:08 AM UTC
Sin querer,
te di un beso amoroso bien suave.
Mirándote a tus ojos de luna,
que me decían, por favor un beso otra vez.
Te acaricié la piel y te dije,
vamos despacio esta ves.
La locura del momento no esperaba
lo que iba suceder.
Después de el beso,
nos miramos unos a otro con una sonrisa de placer.
Fue con una pasión intensa
que llegamos asta el amanecer.
Tus labios de miel,
nunca me olvidare.
Te di el beso de tus suenos
para que pronto nos veremos otra vez.
Por: Michael M. De La Fuente
Jul 6, 2014
Jul 6, 2014 at 9:18 PM UTC
Helo, helo por do viene el moro por la calzada,
caballero a la jineta encima una yegua baya,
borceguíes marroquíes y espuela de oro calzada,
una adarga ante los pechos y en su mano una azagaya.
Mirando estaba Valencia, como está tan bien cercada:
-¡Oh, Valencia, oh Valencia, de mal fuego seas quemada!
Primero fuiste de moros que de cristianos ganada.
Si la lanza no me miente, a moros serás tornada;
aquel perro de aquel Cid prenderélo por la barba,
su mujer, doña Jimena, será de mí cautivada,
su hija, Urraca Hernando, será mi enamorada,
después de yo harto de ella la entregaré a mi compaña.
El buen Cid no está tan lejos, que todo bien lo escuchaba.
-Venid vos acá, mi hija, mi hija doña Urraca;
dejad las ropas continas y vestid ropas de pascua.
Aquel moro hi·de·perro detenédmelo en palabras,
mientras yo ensillo a Babieca y me ciño la mi espada.
La doncella, muy hermosa, se paró a una ventana;
el moro, desque la vido, de esta suerte le hablara:
-Alá te guarde, señora, mi señora doña Urraca.
-Así haga a vos, señor, buena sea vuestra llegada.
Siete años ha, rey, siete, que soy vuestra enamorada.
-Otros tantos ha, señora, que os tengo dentro en mi alma.
Ellos estando en aquesto el buen Cid que se asomaba.
-Adiós, adiós, mi señora, la mi linda enamorada,
que del caballo Babieca yo bien oigo la patada.
Do la yegua pone el pie, Babieca pone la pata.
Allí hablará el caballo bien oiréis lo que hablaba:
-¡Reventar debía la madre que a su hijo no esperaba!
Siete vueltas la rodea alrededor de una jara;
la yegua, que era ligera, muy adelante pasaba
hasta llegar cabe un río adonde una barca estaba.
El moro, desque la vido, con ella bien se holgaba,
grandes gritos da al barquero que le allegase la barca;
el barquero es diligente, túvosela aparejada,
embarcó muy presto en ella, que no se detuvo nada.
Estando el moro embarcado, el buen Cid que llegó al agua,
y por ver al moro en salvo, de tristeza reventaba;
mas con la furia que tiene, una lanza le arrojaba,
y dijo: -Recoged, mi yerno, arrecogedme esa lanza,
que quizás tiempo vendrá que os será bien demandada.
1.6k
Recordaba la luz resplandeciente de sus ojos cada vez que me acostaba. Recordaba su mirada dulce, llena de vida y amor. Recordaba sus fuertes y suaves manos. Recordaba su forma tonta de caminar y como solía reírme. Recordaba cuando lo conocí por primera vez. Estaba tan segura de que no era como los demás. Recordaba su rareza. Recordaba que era lo más que me gustaba de él. Recordaba sus besos. Recordaba que calentaban los míos. Recordaba su abrazo y como lo extrañaba tanto. Luego recordé como sus mentiras me convirtieron en alguien que no era. Recordé como las drogas y el alcohol era mi única escapatoria de no pensar en el. Recordé que él era más intoxicante que la droga y el alcohol, porque de otra manera no entendía porque era en lo único que pensaba. Recordé como lloraba enfrente de mi madre porque el primer chico que le entregué mi corazón me decepcionó de una manera terrible. Recordé como lo defendía porque aún pensaba que era el chico que me decía los buenos días. Recordé que me tomaba pastillas para poder dormir. Recordé como mi llanto era lo único que se escuchaba en mi habitación. Recordé como me dolía el corazón y como el dolor no parecía acabarse. Recordé que cuando mencionaban su nombre no había otra cosa que me importase. Recordé que su nombre estaba constantemente en mi cabeza como una canción maldita. Recordé como arranque las páginas de mi poemario porque él no merecía mis sentimientos. Recordé como nunca había escrito sobre alguien. Recordé el miedo que me daba cada vez que alguien me decía que me tenían que decir algo. Recordé como les mentía a todos diciendo que estaba bien. Recordé como decía que estaba mejor cuando me hundía en mi propio mar de lágrimas. Recordé las veces que esperaba un simple mensaje o una palabra. Recordé que aún con todo el daño que causo aún lo esperaba con los brazos abiertos. Recordé que nunca lo tuve y que nunca lo perdí.
Apr 14, 2015
Apr 14, 2015 at 1:12 AM UTC
como la base, el cordon
de pasion, que une dos personas
la tibia conexion, de miel
y fuego, pero solo, en
llamas.
como un pira eterna, sin
descanzo, sin ojos, que como
balsamo, ayuden a mitigar
el dolor, que quema como
la soledad, del que ama en la
distancia.
que ve en los ojos ajenos
los de aquella que lo esperaba,
y que lo ama aun.
perdido, incompleto, fatuo,
sin conexion, irrebediablemente,
deambulando entre los hombres.
como cuerpo sin alma,
como hombre sin corazon,
pues esta en las manos de
la que lo amo.
con los ojos perdidos, en
el aparente desinteres,
la noche acarrea, mis pasos
de incompleta plenitud.
absorto en mi mente, el deseo tantrico
yace subsole, como mina abandonada
en la penumbra, de una veta.
el fatuo deseo, se escapa entre estertores,
de un fuego eterno, que nunca se apaga,
solo su balsamo, de color palorosa, amaina
el fuego incompleto, tacito,
fatuo
inconexo.
mientras subsole, frente
mar, las dos sueñan
con el hijo de venus,
pero nunca lo tendran.
en una decadente, fiesta eterna
donde solo sufren, por el amor
que no pueden tener.
davide montecinos.
Jul 6, 2016
Jul 6, 2016 at 8:43 AM UTC
Pensando fríamente
Palpitando la razón
Cuestionando los recuerdos
Calculando la ilusión
Me pregunto qué haces aquí
Si te has ido desde antes
- y es peor-
¿Por qué sigo aquí yo
Si no quiero vivir sin mi?
Se esfumaron las caricias
Y la interacción de nuestros labios
Estamos a millas de econtrarnos
Y vivimos en el mismo cuarto
menuguante de la luna
Sinceramente no eres el alba
Sinceramente no eres la mañana
Sinceramente no eres quien esperaba
Sinceramente no eres a quien yo amaba
Mar 21, 2012
Mar 21, 2012 at 3:00 AM UTC
Creo que nunca dije cuanto me gustabas
Nunca dije lo mucho que te adoraba
Las mañanas en mi cama, las tardes en que me abrazabas.
Amaba la forma en que cantabas, admiraba como tu cara se iluminaba cuando me hablabas. ¡Y es que la verdad deliraba al contar las pecas en tu espalda! Y tus manos, ¡Oh por todo lo bello, tus manos! Pequeñas y delicadas, perfectas para dibujarlas. Y lo admito, no mentía cuando decía que me encantabas.
Pero todas las cosas buenas se acaban. Y ya no contaba tus pecas, ya no esperaba que me abrazaras. Las mañanas eran frías, ya ni en mi cama dormía. Tal vez te fuiste mientras dormía, tal vez ya no me querías. Y pensaba que volverías, pero igual; sabía que eras una mentira.
Feb 27, 2014
Feb 27, 2014 at 1:13 AM UTC
En la tranquila noche, mis nostalgias amargas sufría.
En busca de quietud bajé al fresco y callado jardín.
En el obscuro cielo Venus bella temblando lucía,
como incrustado en ébano un dorado y divino jazmín.A mi alma enamorada, una reina oriental parecía,
que esperaba a su amante bajo el techo de su camarín,
o que, llevada en hombros, la profunda extensión recorría,
triunfante y luminosa, recostada sobre un palanquín.«¡Oh, reina rubia! -díjele-, mi alma quiere dejar su crisálida
y volar hacia ti, y tus labios de fuego besar;
y flotar en el nimbo que derrama en tu frente luz pálida,y en siderales éxtasis no dejarte un momento de amar».
El aire de la noche refrescaba la atmósfera cálida.
Venus, desde el abismo, me miraba con triste mirar.
1.2k
El era fuego
Ella, agua.
Los dos cautivaban el mundo
Eran grandes, ingeniosos, brillantes
Pero diferentes.
El era artista
Ella una escritora
Ella leía hasta dormida
El no quería saber de libros
El salía a fiestas
Ella se quedaba en casa
Ella era demasiado sensible
El no creía en eso
Ambos arrasaban con lo que encontraban a su paso
Y poco a poco todo fue encajando
Juntos formaban uno
Un gran & hermoso caos
Una gran batalla les esperaba por delante debido a sus diferencias
Pero culminaban los días
Despidiendo al sol & saludando a la luna.
Sep 15, 2014
Sep 15, 2014 at 8:56 PM UTC
La vida es un viaje. Nunca me esperaba una caída en el amor conmigo, y yo con usted. Fue tan inesperado y tan salvaje, pero estábamos amor. Fuimos luz, fuimos a través, pero estábamos juntos. Una parte pero nunca sperated. Éramos jóvenes, infantil, absurdo. Hemos sobrevivido unos a otros, se puede sobrevivir a cualquier cosa y cualquier persona. Nos conocimos a cabo coinciden, y lo puso juntos. La vida es un viaje. Para el fuego sigue ardiendo brillante, y se ilumina los caminos seprate que están destinados a viajar. Pero ese fuego, que quema, que el calor .... siempre voluntad y un día, quemadura por nuestro amor. Al igual que el sol. Este es mi viaje. ¿Cuál es el tuyo?
~ Estrella Luciano and Natalia Torres (my spanish family)
Nov 29, 2012
Nov 29, 2012 at 8:00 PM UTC
Esperaba
esperaba
y todavía
y siempre
esperando,
esperando
con todas las arterias,
con el sacro,
el cansancio,
la esperanza,
la médula;
distendido,
exaltado,
apurando la espera,
por vocación,
por vicio,
sin desmayo,
ni tregua.
¿Para qué extenuarme en alumbrar recuerdos
que son pura ceniza?
Por muy lejos que mire:
la espera ya es conmigo,
y yo estoy con la espera...
escuchando sus ecos,
asomado al paisaje de sus falsas ventanas,
descendiendo sus huecas escaleras de herrumbre,
ante sus chimeneas,
sus muros desolados,
sus rítmicas goteras,
esperando,
esperando,
entregado a esa espera
interminable,
absurda,
voraz,
desesperada.
Sólo yo...
¡Sí!
Yo sólo
sé hasta dónde he esperado,
qué ráfagas de espera arrasaron mis nervios;
con qué ardor,
y qué fiebre
esperé
esperaba,
cada vez con más ansias
de esperar y de espera.
¡Ah! el hartazgo y el hambre de seguir esperando,
de no apartar un gesto de esa espera insaciable,
de vivirla en mis venas,
y respirar en ella la realidad,
el sueño,
el olvido,
el recuerdo;
sin importarme nada,
no saber qué esperaba:
¡siempre haberlo ignorado!;
cada vez más resuelto a prolongar la espera,
y a esperar,
y esperar,
y seguir esperando
con tal de no acercarme
a la aridez inerte,
a la desesperanza
de no esperar ya nada;
de no poder, siquiera,
continuar esperando.
1.1k
¿Qué es lo que me dices del tiempo, dulce insecto diminuto?
Te veo desafiar los linderos de mi brazo, sin comprender.
Morirás a solas, tal vez, mañana,
o quizás ahora si sacudo el brazo con fuerza.
Eres de un color verde brillante parecido al pasto,
te me adheriste mientras esperaba el camión que me lleva a casa.
Te quiero indagar las entrañas, guardarte.
¿Para qué te sirven esos remedos de alas con las que no puedes volar?
Oct 12, 2014
Oct 12, 2014 at 12:50 AM UTC
¡Mañana de primavera! Vino ella a besarme, cuando,
del lado de la ribera por donde latía andando,
una alondra mañanera subió del surco cantando
«¡Mañana de primavera!»
Le hablé de la mariposa blanca que vi en el sendero.
Me miraba deleitosa esperando mi «Te quiero».
Y cediéndome la rosa, me dijo «¡Cuánto te
quiero,
no sabes lo que te quiero!»
En sus labios me guardaba tantos besos para mí.
Los ojos yo le besaba: Me dijo: «Son para ti.
Tú para quien te esperaba. Mis ojos son para ti
Tú para quien te esperaba».
La besé ciego de amores labios y ojos con quereres,
con tan preciosos fervores que me dijo: «¿Tú
no quieres
bajar al jardín? Las flores ayudan a las mujeres
cuando cuentan sus amores».
El cielo de primavera era azul de paz y olvido...
Una alondra mañanera cantó en el huerto aún
dormido.
Luz de cristal su voz era en el terrón removido...
¡Mañana de primavera!
1.1k
Está la plaza sombría;
muere el día.
Suenan lejos las campanas.
De balcones y ventanas
se iluminan las vidrieras,
con reflejos mortecinos,
como huesos blanquecinos
y borrosas calaveras.
En toda la tarde brilla
una luz de pesadilla.
Está el sol en el ocaso.
Suena el eco de mi paso.
-¿Eres tú? Ya te esperaba...
-No eras tú a quien yo buscaba.
987
En una tarde soleada
estuvimos juntos.
Sentados en el infinito crepúsculo
de un interminable día de verano.
Aún recuerdo,
su suave y dulce aroma
al tomarla entre mis brazos.
El aliento del beso desencadenado
que robo mi deseo.
¿Es tan triste recordar,
algo que nunca pasó?
Nunca fue mía,
es cierto.
Pero aún me siento
tan lleno al recordar
la ilusion de lo que pudo ser,
mas nunca será.
En el mismo árbol donde
la hice mía, donde
me sentaba a admirar su
bello rostro, cálida sonrisa,
cuerpo exacto, ojos de miel,
piel de canela, mirada hechizante
!Maldito sea su aroma,
y el momento preciso!
Era mía en un sueño, lo sé.
Tan perfecta como lo esperaba,
tan exacta como yo anhelada.
Era perfecta, era para mí.
Simplemente no era real
Nunca existió,
producto inexistente de
mi imaginación vagabunda.
No era un sueño, existe;
está ahí bajo ese árbol
esperando a que la encuentre,
que calle su dolor con un beso,
que cure su herida con la mía.
Existe, allí está
¿Qué no la ves?
Aquí estoy, allí estás
Espérame, que yo te espero
Sep 22, 2014
Sep 22, 2014 at 2:20 PM UTC
Hoy, este día fue una copa plena,
hoy, este día fue la inmensa ola,
hoy, fue toda la tierra.
Hoy el mar tempestuoso
nos levantó en un beso
tan alto que temblamos
a la luz de un relámpago
y, atados, descendimos
a sumergirnos sin desenlazamos.
Hoy nuestros cuerpos se hicieron extensos,
crecieron hasta el límite del mundo
y rodaron fundiéndose
en una sola gota
de cera o meteoro.
Entre tú y yo se abrió una nueva puerta
y alguien, sin rostro aún,
allí nos esperaba.
886
Dicen que nació del polvo
de una estrella
su madre la luna
y el padre era el sol.
Era de cabellos dorados
tenia la piel blanca
creció jugando
también soñando
se lleno de fantasias
su alma siguió bailando
su cuerpo se quedo intacto
seguia siendo
el niño de la luna.
Alguien lo esperaba
en un cohete a tierra
pero el nunca tomo el vuelo
ahora debía ser mas fuerte.
Una noche estrellada
una voz femenina lo llamaba
era la vida vestida de astronauta
lo arropo y luego lo lanzo.
Cuando el niño fue atraído
por la gravedad y sus pies
tocaron tierra, sus pulmones
se llenaron de aire
y su mente de nuevas ideas.
Nov 22, 2017
Nov 22, 2017 at 1:52 AM UTC
¡De qué poco depende la suerte de un partido!...
Era Pradilla el jefe de la plaza ese día;
Ordóñez el Congreso Nacional presidía,
Y entre ambos el siguiente pacto fue convenido:
«Entrarás con la tropa si un pañuelo escondido
Saco y te hago una seña».
El tumulto crecía,
Y Pradilla esperaba. La señal no veía.
Arreciaba el desorden. Y López fue elegido.
Después cuando Mosquera, con música en la plaza,
Da «vivas», a caballo, y a todo el mundo abraza,
-Alegría de unos y de otro hondo duelo-
Pradilla a Ordóñez díjole, con voz adolorida:
«Esperé por tres horas la señal convenida».
Y Ordóñez le repuso: «Se me olvidó el pañuelo».
716
«Aquel purpúreo monte, que tenía
la formación más viva hacia el ocaso,
desviado secreto de espesura»,
vuelve hacia mí, se instala
ante mi fe, lo mismo
que un dios, una inmortal mujer dorada.
¿El sabe que es bastante,
sabe que lo esperaba yo cantando,
que es deseado para plenitud,
para paz, para gloria?
Viajan los lugares, a las horas
propicias. Entrecruzan sin estorbo,
en concesión magnánima de espacio,
sus formas de infinita especie bella,
cada uno a su fe. (Y hacen un mundo
nuevo perpetuamente...)
«Este mar plano frente a la pared
blanca al sur neto de la noche ébana,
con la luna acercada en inminencia
de alegre eternidad».
Así encontramos,
de súbito, hondas patrias imprevistas,
paraísos profundos de hermosura,
que parecieron de otro modo:
claros ante la luz, distintos,
olas bien limitadas, otras,
altos árboles solos, diferentes.
La armonía recóndita
de nuestro estar coincide con la vida.
Y en tales traslaciones, realidades
paralelas, bellísimas, del sueño,
dejamos sonriendo nuestra sien
contra la fresca nube
cuajada, momentánea eternidad,
en un pleno descanso transparente,
advenimiento firme de imposible.
«Mi galería al único levante,
cielo amarillo y blanco trasluciente,
sobre el pozo primero, entre la adelfa».
719
El domingo, el día en el que esto de la soledad me afecta más, extraño las risas, el calor de otras personas, la voces mezcladas con la música, el olor del cigarrillo, despertar en un cuarto donde dormiamos todos amontonados.
Hace unos cuantos meses que me volví un animal que no sale de su cueva, en un largo letargo del que parece no haber escapatoria, las memorias se amotonan en los ojos en estado líquido sin que pueda controlarlas.
Extraño esa época en la que mi única preocupación era tener suficiente dinero en los bolsillos para fumarme un cigarrillo en el terminal mientras esperaba por un bus que me llevaría a donde era feliz.
Aug 26, 2018
Aug 26, 2018 at 6:54 PM UTC
¿Dónde estará mi vida, la que pudo
haber sido y no fue, la venturosa
o la de triste horror, esa otra cosa
que pudo ser la espada o el escudo
y que no fue? ¿Dónde estará el perdido
antepasado persa o el noruego,
dónde el azar de no quedarme ciego,
dónde el ancla y el mar, dónde el olvido
de ser quien soy? ¿Dónde estará la pura
noche que al rudo labrador confía
el iletrado y laborioso día,
según lo quiere la literatura?
Pienso también en esa compañera
que me esperaba, y que tal vez me espera.
657