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"envuelven" poems
La mujer que yo amo No es quien crees que es Le escribo poemas a diario Le dedico las palabras más bellas del diccionario Mas no entiende el trasfondo No ve más allá de la superficie La mujer que yo amo No conoce el amor Acepta amores de cama Amores de cuerpos desnudos De sudorosas cabelleras De sucias sábanas y vacíos amaneceres La mujer que yo amo Me ama de vuelta Pero no conoce el alcance de mi amor No quiere verlo o no se da cuenta Un trago o un viaje le bastan Para caer en brazos de otro hombre Conmigo desahoga sus penas Conmigo llora su soledad y su miseria Conmigo habla hasta que los segundos se tornan horas Pero no soy yo su salvación La mujer que yo amo Nunca cae en mis brazos Aquellos que la han de proteger Aquellos que la envuelven con el calor de una fogata en un frío y apartado bosque Aquellos que sostienen las piezas de su roto corazón juntos en su lugar La mujer que yo amo No es quien crees que es
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Oct 16, 2016
Oct 16, 2016 at 4:47 PM UTC
La mujer que yo amo...
Tu cuerpo dibuja las olas en la arena Tus caderas van y vienen con un ritmo interrumpido por la espuma del mar Tus labios tan salados como el agua en la que nado Tu canto irreal como las sirenas de leyenda Tus manos me aprehenden como el pulpo a su presa Tus piernas me envuelven como el alga al coral Navego lentamente hacia mar abierto Atrás quedó la seguridad de la bahía Yo capitán y tú tormenta Azotas mi navío con violencia Me lanzas a las frías e imperdonables aguas de tu océano Atrás quedó la seguridad de la bahía El agua de tu **** inunda mis sentidos y ahoga mi conciencia Naufrago Al despuntar el alba estás tú Etérea en mi soledad Efímera en esencia Eterna en alta mar
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Nov 14, 2016
Nov 14, 2016 at 5:40 PM UTC
Naufrago en ti
Cuando en la noche te envuelven las alas de tul del sueño y tus tendidas pestañas semejan arcos de ébano, por escuchar los latidos de tu corazón inquieto y reclinar tu dormida cabeza sobre mi pecho,         diera, alma mía,         cuanto posea:         ¡la luz, el aire         y el pensamiento!   Cuando se clavan tus ojos en un invisible objeto y tus labios ilumina de una sonrisa el reflejo, por leer sobre tu frente el callado pensamiento que pasa como la nube del mar sobre el ancho espejo,         diera, alma mía,         cuanto deseo:         ¡la fama, el oro,         la gloria, el genio!   Cuando enmudece tu lengua y se apresura tu aliento y tus mejillas se encienden y entornas tus ojos negros, por ver entre sus pestañas brillar con húmedo fuego la ardiente chispa que brota del volcán de los deseos,         diera, alma mía,         por cuanto espero,         la fe, el espíritu,         la tierra, el cielo.
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Rima xxv
Era un diciembre de invierno tocaba su guitarra cuando lo vi por primera vez, la melodía era de esas que te envuelven y te llenan de muchos sentimiento, lo mire y quise recodar la manera de como tocaba aquella guitarra, por que probablemente no lo volvería a ver. Hoy un agosto de otoño volví a verlo y su cabello rizado lucia tan bien como la primera vez.
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Aug 22, 2014
Aug 22, 2014 at 6:20 PM UTC
El chico de la guitarra
Dos carreteros en sus lentos carros, En alta noche, solitarios velan; y al son de cascabeles y guijarros, En canto alterno su dolor consuelan. Baja la luna y tiñe de amarillo Los campos y el azul del hondo espacio; y en una casa de cristal, el brillo lejos se ve de un fúlgido topacio. Baja la luna, y duerme el amor mío, y velo y rondo el sueño de mi amada; y de cansancio trémulo y de frío Beso en vano el umbral de su morada. Un pie de rosa floreció en su huerto En risueña mañana del estío. Tal vez conmigo soñará, cubierto De gotas temblorosas de rocío. En vano rondo, y mi esperanza es vana, Que mía no será su padre jura. y alta la frente miro a su ventana, Con el cuchillo pronto en la cintura. Yo quiero trasplantar el pie de rosa y que florezca en medio de mi estancia, y que corra mi vida silenciosa A solas aspirando su fragancia. Filo tiene el cuchillo y grita: «¡Mata!» y sonríe al amago de la muerte. En vano velo el sueño de la ingrata Que con otro tal vez burla mi suerte. Mas, ¿qué miro? ¿No ves? Baja del cielo una nube de lirios luminosa que envuelven a una rosa en blanco velo; y el corazón me dice: «¡Esa es tu esposa!» Más que la vida en la prisión, sonroja La vida entre la lluvia y el sereno. Un blanco seno luce cinta roja... Sangre habrá de correr de un blanco seno. Esposa, voy a ti; cansado llego... ¡Que mi ensueño en tus ojos se extasíe! Yate miro rendida ante mi ruego: Abre tus brazos y a mi amor sonríe. Di: ¿cuántas veces a traición me heriste? ¿Cuántas veces burlaste mi esperanza? Ya en la existencia tu misión cumpliste... La sangre corre... ¡Mira! ¡Es mi venganza! «¡Durmamos!... Olvidemos las canciones, Cuchillo, sangre, rosas, y falsía... Durmamos olvidados de traiciones Hasta que venga y nos despierte el día». Callaron, y los carros prosiguieron, y hasta que el cielo se tiñó en fulgores Sueño profundo, sin soñar, durmieron... Cantaron por cantar, cual ruiseñores.
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Los dos carreteros
Dos carreteros en sus lentos carros, En alta noche, solitarios velan; y al son de cascabeles y guijarros, En canto alterno su dolor consuelan. Baja la luna y tiñe de amarillo Los campos y el azul del hondo espacio; y en una casa de cristal, el brillo lejos se ve de un fúlgido topacio. Baja la luna, y duerme el amor mío, y velo y rondo el sueño de mi amada; y de cansancio trémulo y de frío Beso en vano el umbral de su morada. Un pie de rosa floreció en su huerto En risueña mañana del estío. Tal vez conmigo soñará, cubierto De gotas temblorosas de rocío. En vano rondo, y mi esperanza es vana, Que mía no será su padre jura. y alta la frente miro a su ventana, Con el cuchillo pronto en la cintura. Yo quiero trasplantar el pie de rosa y que florezca en medio de mi estancia, y que corra mi vida silenciosa A solas aspirando su fragancia. Filo tiene el cuchillo y grita: «¡Mata!» y sonríe al amago de la muerte. En vano velo el sueño de la ingrata Que con otro tal vez burla mi suerte. Mas, ¿qué miro? ¿No ves? Baja del cielo una nube de lirios luminosa que envuelven a una rosa en blanco velo; y el corazón me dice: «¡Esa es tu esposa!» Más que la vida en la prisión, sonroja La vida entre la lluvia y el sereno. Un blanco seno luce cinta roja... Sangre habrá de correr de un blanco seno. Esposa, voy a ti; cansado llego... ¡Que mi ensueño en tus ojos se extasíe! Yate miro rendida ante mi ruego: Abre tus brazos y a mi amor sonríe. Di: ¿cuántas veces a traición me heriste? ¿Cuántas veces burlaste mi esperanza? Ya en la existencia tu misión cumpliste... La sangre corre... ¡Mira! ¡Es mi venganza! «¡Durmamos!... Olvidemos las canciones, Cuchillo, sangre, rosas, y falsía... Durmamos olvidados de traiciones Hasta que venga y nos despierte el día». Callaron, y los carros prosiguieron, y hasta que el cielo se tiñó en fulgores Sueño profundo, sin soñar, durmieron... Cantaron por cantar, cual ruiseñores.
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