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"duerma" poems
Mi amada Daisy Ya no tengo quien me avise cuando hay alguien en la puerta Quien se acurruque en mi panza cuando estoy triste Quien me vea preocupada cuando estoy enferma Quien duerma junto a mí en la cama, tapada de pies a cabeza Era el paraíso despertar con un bultito tan bello y calientito Mi chiquitita, my tiny Tan fría que querías parecer, pero cuánto me querías Todo el día pegada a mí, todo el día en mis piernas Corrías a sentarte en el tapete para acompañarme hasta en el baño Sabías perfectamente cuando me iba a ir de viaje Te subías a mi maleta, y escuchaba tus lloridos desde la puerta Mi vaquita, mi chilpetina Ya no tengo quien me despierte en la mañana para ir al baño Jamás te hiciste en la cama, ladrabas para que te bajara y te abriera Ladrabas y corrías a tu platito de agua cuando querías agua O frente a tu platito de comida exigiendo que era hora de comer Solita lo aprendiste, "Such a smart puppy!" Mi tinky winky, my ****** twinkle Ya no tengo a quien soplarle en la carita Y que como respuesta me llene de besos No tengo con quien batallar para que coma Ni a quien ponerle tus vestiditos todos chiquitos A quien observar, morir de amor, e inevitablemente llenar de besos Mi bébe, my puppy Eras tan fuerte que jamás te quejaste de nada Ni siquiera cuando tus pequeños riñones empezaron a fallar Siempre estuviste alegre, moviendo tu colita Excepto en tus últimos días, apagada Sabías que ya habías cumplido tu misión, que ya era hora Mi preciosura GRACIAS por quererme, por hacerme feliz con sólo verte GRACIAS por cuidarme, por absorber mis males y tristezas GRACIAS por esperar a que llegara para irte GRACIAS por ser fuerte cuando tu cuerpo más débil estaba, para poder decirnos adiós estando juntas, en casa GRACIAS por escogerme como mamá Mi florecita bella Fuiste la mejor y más hermosa perrita del Universo Tenerte fue lo mejor que me pudo haber pasado ¡Qué bonito habernos encontrado en esta vida! No sabes lo inmensamente feliz que me hiciste Te amo tanto y lo sabes, porque te lo decía cada 3 segundos Mi pequeña angelita hermosa Nos quedamos dormidas abrazadas, y viste el momento Amaneciste aún abrazada a mi brazo, pegada a mi pecho Con una carita feliz, llena de paz... pero ya en el arcoiris Ya no tengo quien haga todas esas cosas aquí Pero en todas partes te veo, y escucho tus ladriditos tan bellos Te guardo en mi corazón mientras me esperas en el arcoiris Jugando, corriendo, observándome y cuidándome Espérame ahí, hasta que sea hora de que vaya a recogerte I love you forever, my tiny
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Jan 20, 2019
Jan 20, 2019 at 8:28 PM UTC
Daisy
Mi amada Daisy Ya no tengo quien me avise cuando hay alguien en la puerta Quien se acurruque en mi panza cuando estoy triste Quien me vea preocupada cuando estoy enferma Quien duerma junto a mí en la cama, tapada de pies a cabeza Era el paraíso despertar con un bultito tan bello y calientito Mi chiquitita, my tiny Tan fría que querías parecer, pero cuánto me querías Todo el día pegada a mí, todo el día en mis piernas Corrías a sentarte en el tapete para acompañarme hasta en el baño Sabías perfectamente cuando me iba a ir de viaje Te subías a mi maleta, y escuchaba tus lloridos desde la puerta Mi vaquita, mi chilpetina Ya no tengo quien me despierte en la mañana para ir al baño Jamás te hiciste en la cama, ladrabas para que te bajara y te abriera Ladrabas y corrías a tu platito de agua cuando querías agua O frente a tu platito de comida exigiendo que era hora de comer Solita lo aprendiste, "Such a smart puppy!" Mi tinky winky, my ****** twinkle Ya no tengo a quien soplarle en la carita Y que como respuesta me llene de besos No tengo con quien batallar para que coma Ni a quien ponerle tus vestiditos todos chiquitos A quien observar, morir de amor, e inevitablemente llenar de besos Mi bébe, my puppy Eras tan fuerte que jamás te quejaste de nada Ni siquiera cuando tus pequeños riñones empezaron a fallar Siempre estuviste alegre, moviendo tu colita Excepto en tus últimos días, apagada Sabías que ya habías cumplido tu misión, que ya era hora Mi preciosura GRACIAS por quererme, por hacerme feliz con sólo verte GRACIAS por cuidarme, por absorber mis males y tristezas GRACIAS por esperar a que llegara para irte GRACIAS por ser fuerte cuando tu cuerpo más débil estaba, para poder decirnos adiós estando juntas, en casa GRACIAS por escogerme como mamá Mi florecita bella Fuiste la mejor y más hermosa perrita del Universo Tenerte fue lo mejor que me pudo haber pasado ¡Qué bonito habernos encontrado en esta vida! No sabes lo inmensamente feliz que me hiciste Te amo tanto y lo sabes, porque te lo decía cada 3 segundos Mi pequeña angelita hermosa Nos quedamos dormidas abrazadas, y viste el momento Amaneciste aún abrazada a mi brazo, pegada a mi pecho Con una carita feliz, llena de paz... pero ya en el arcoiris Ya no tengo quien haga todas esas cosas aquí Pero en todas partes te veo, y escucho tus ladriditos tan bellos Te guardo en mi corazón mientras me esperas en el arcoiris Jugando, corriendo, observándome y cuidándome Espérame ahí, hasta que sea hora de que vaya a recogerte I love you forever, my tiny
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Débil mortal no te asuste mi oscuridad ni mi nombre; en mi seno encuentra el hombre un término a su pesar. Yo, compasiva, te ofrezco lejos del mundo un asilo, donde a mi sombra tranquilo para siempre duerma en paz.Isla yo soy del reposo en medio el mar de la vida, y el marinero allí olvida la tormenta que pasó; allí convidan al sueño aguas puras sin murmullo, allí se duerme al arrullo de una brisa sin rumor.Soy melancólico sauce que su ramaje doliente inclina sobre la frente que arrugara el padecer, y aduerme al hombre, y sus sienes con fresco jugo rocía mientras el ala sombría bate el olvido sobre él.Soy la virgen misteriosa de los últimos amores, y ofrezco un lecho de flores, sin espina ni dolor, y amante doy mi cariño sin vanidad ni falsía; no doy placer ni alegría, más es eterno mi amor.En mi la ciencia enmudece, en mi concluye la duda y árida, clara, desnuda, enseño yo la verdad; y de la vida y la muerte al sabio muestro el arcano cuando al fin abre mi mano la puerta a la eternidad.Ven y tu ardiente cabeza entre mis manos reposa; tu sueño, madre amorosa; eterno regalaré; ven y yace para siempre en blanca cama mullida, donde el silencio convida al reposo y al no ser.Deja que inquieten al hombre que loco al mundo se lanza; mentiras de la esperanza, recuerdos del bien que huyó; mentiras son sus amores, mentiras son sus victorias, y son mentiras sus glorias, y mentira su ilusión.Cierre mi mano piadosa tus ojos al blanco sueño, y empape suave beleño tus lágrimas de dolor. Yo calmaré tu quebranto y tus dolientes gemidos, apagando los latidos de tu herido corazón.
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Canción de la muerte
Débil mortal no te asuste mi oscuridad ni mi nombre; en mi seno encuentra el hombre un término a su pesar. Yo, compasiva, te ofrezco lejos del mundo un asilo, donde a mi sombra tranquilo para siempre duerma en paz.Isla yo soy del reposo en medio el mar de la vida, y el marinero allí olvida la tormenta que pasó; allí convidan al sueño aguas puras sin murmullo, allí se duerme al arrullo de una brisa sin rumor.Soy melancólico sauce que su ramaje doliente inclina sobre la frente que arrugara el padecer, y aduerme al hombre, y sus sienes con fresco jugo rocía mientras el ala sombría bate el olvido sobre él.Soy la virgen misteriosa de los últimos amores, y ofrezco un lecho de flores, sin espina ni dolor, y amante doy mi cariño sin vanidad ni falsía; no doy placer ni alegría, más es eterno mi amor.En mi la ciencia enmudece, en mi concluye la duda y árida, clara, desnuda, enseño yo la verdad; y de la vida y la muerte al sabio muestro el arcano cuando al fin abre mi mano la puerta a la eternidad.Ven y tu ardiente cabeza entre mis manos reposa; tu sueño, madre amorosa; eterno regalaré; ven y yace para siempre en blanca cama mullida, donde el silencio convida al reposo y al no ser.Deja que inquieten al hombre que loco al mundo se lanza; mentiras de la esperanza, recuerdos del bien que huyó; mentiras son sus amores, mentiras son sus victorias, y son mentiras sus glorias, y mentira su ilusión.Cierre mi mano piadosa tus ojos al blanco sueño, y empape suave beleño tus lágrimas de dolor. Yo calmaré tu quebranto y tus dolientes gemidos, apagando los latidos de tu herido corazón.
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Ya se han roto las ataduras, sólo la noche me rodea, me va robando la memoria, me acuna para que me duerma. Ahora que ya no la contemplo para robarle su belleza. Ahora que siento en mí el cansancio de nuestras pobres razas viejas. Ahora que lucho y me rebelo contra su mansedumbre eterna y me acuerdo de que algún día fui tan sin tiempo como ella, ¡qué monólogo desbordado, qué soliloquio sin respuesta, qué deseo de renacerme, de entender y de que me entienda, de borrar pasado y futuro, de segar mi memoria entera! Luego, arrojar al ***** pozo lo que de mí evoca y recuerda: cojín de nieblas matinales donde apoyaba la cabeza. Repetimos las mismas cosas, recorremos aquellas sendas por donde todos los humanos dejaron gritos, ecos, huellas. Son las palabras angustiadas que un día oyó al nacer la tierra: «húmedo beso, vida, muerte, nada importa, me voy y quedas, ayer desnudos en el campo y hoy se caen solas las cerezas». Palabras viejas y cansadas que nosotros creímos nuevas, recién nacidas para el canto, para una dicha siempre nuestra. Y la noche me va matando, me acuna para que me duerma. En cada instante mío pone siglos de luna, alta y sangrienta. Nada me importa que yo siembre y que otros cojan la cosecha. Pero morirme sin rebelarme, someterme sin resistencia, ser por los siglos de los siglos sólo luz o sólo tinieblas, irme cegando de hermosura hasta dejar de ser materia, aunque mi premio sea un día mirar por dentro las estrellas... Hoja de chopo, onda de río, sangre mezclada con la tierra. Y que mi forma sea el barro que una mano mortal modela. Niño que juega desnudito, mínima brizna de la hierba, todos los peces de los mares, los animales de la tierra. Saber que vivo, que palpito, que me enloquezco en la carrera, que nado mares y anchos ríos, que escalo cimas, salto cercas, que desde el fondo de las noches hay pesadumbre que me acecha. Sentir en mí todos los soles, todos los gozos y las penas, todos los vientos que me mueven, los dolores que en mí hacen presa… Sentir, por fin, llegar el alba, su melodía limpia y fresca, y barrernos las sombras turbias que oscurecen nuestras cabezas, y beber las lejanas brisas que nos alejan de la tierra maniatados y adormecidos, sin saber a dónde nos llevan...
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Noche final
Ya se han roto las ataduras, sólo la noche me rodea, me va robando la memoria, me acuna para que me duerma. Ahora que ya no la contemplo para robarle su belleza. Ahora que siento en mí el cansancio de nuestras pobres razas viejas. Ahora que lucho y me rebelo contra su mansedumbre eterna y me acuerdo de que algún día fui tan sin tiempo como ella, ¡qué monólogo desbordado, qué soliloquio sin respuesta, qué deseo de renacerme, de entender y de que me entienda, de borrar pasado y futuro, de segar mi memoria entera! Luego, arrojar al ***** pozo lo que de mí evoca y recuerda: cojín de nieblas matinales donde apoyaba la cabeza. Repetimos las mismas cosas, recorremos aquellas sendas por donde todos los humanos dejaron gritos, ecos, huellas. Son las palabras angustiadas que un día oyó al nacer la tierra: «húmedo beso, vida, muerte, nada importa, me voy y quedas, ayer desnudos en el campo y hoy se caen solas las cerezas». Palabras viejas y cansadas que nosotros creímos nuevas, recién nacidas para el canto, para una dicha siempre nuestra. Y la noche me va matando, me acuna para que me duerma. En cada instante mío pone siglos de luna, alta y sangrienta. Nada me importa que yo siembre y que otros cojan la cosecha. Pero morirme sin rebelarme, someterme sin resistencia, ser por los siglos de los siglos sólo luz o sólo tinieblas, irme cegando de hermosura hasta dejar de ser materia, aunque mi premio sea un día mirar por dentro las estrellas... Hoja de chopo, onda de río, sangre mezclada con la tierra. Y que mi forma sea el barro que una mano mortal modela. Niño que juega desnudito, mínima brizna de la hierba, todos los peces de los mares, los animales de la tierra. Saber que vivo, que palpito, que me enloquezco en la carrera, que nado mares y anchos ríos, que escalo cimas, salto cercas, que desde el fondo de las noches hay pesadumbre que me acecha. Sentir en mí todos los soles, todos los gozos y las penas, todos los vientos que me mueven, los dolores que en mí hacen presa… Sentir, por fin, llegar el alba, su melodía limpia y fresca, y barrernos las sombras turbias que oscurecen nuestras cabezas, y beber las lejanas brisas que nos alejan de la tierra maniatados y adormecidos, sin saber a dónde nos llevan...
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Noche fabricadora de embelecos, loca, imaginativa, quimerista, que muestras al que en ti su bien conquista, los montes llanos y los mares secos; habitadora de celebros huecos, mecánica, filósofa, alquimista, encubridora vil, lince sin vista, espantadiza de tus mismos ecos; la sombra, el miedo, el mal se te atribuya, solícita, poeta, enferma, fría, manos del bravo y pies del fugitivo. Que vele o duerma, media vida es tuya; si velo, te lo pago con el día, y si duermo, no siento lo que vivo.
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A la noche
Gaspar, si enfermo está mi bien, decidle que yo tengo de amor el alma enferma, y en esta soledad desierta y yerma, lo que sabéis que paso persuadilde. Y para que el rigor temple, advertilde que el médico también tal vez enferma, y que segura de mi ausencia duerma, que soy leal cuanto presente humilde. Y advertilde también, si el mal porfía, que trueque mi salud y su accidente, que la tengo el alma se la envía. Decilde que del trueco se contente, mas ¿para qué le ofrezco salud mía? Que no tiene salud quien está ausente.
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Al contador gaspar de barrionuevo
Mi tristeza es un mar; tiene su bruma Que envuelve densa mis amargos días; Sus olas son de lágrimas; mi pluma Está empapada en ellas, hijas mías. Vosotras sois las inocentes flores Nacidas de ese mar en la ribera; La sorda tempestad de mis dolores Sirve de arrullo a vuestra edad primera. Nací para luchar; sereno y fuerte Cobro vigor en el combate rudo; Cuando pague mi audacia con la muerte, Caeré cual gladiador sobre mi escudo. Llévenme así a vosotras; de los hombres Ni desdeño el poder ni el odio temo; Pongo todo mi honor en vuestros nombres Y toda el alma en vuestro amor supremo. Para salir al mundo vais de prisa. ¡Ojalá que esa vez nunca llegara! Pues hay que ahogar el llanto con la risa, Para mirar al mundo cara a cara. No me imitéis a mí: yo me consuelo con abrir más los bordes de mi herida; Imitad en lo noble a vuestro abuelo: ¡Sol de virtud que iluminó mi vida! Orad y perdonad; siempre es inmensa Después de la oración la interna calma, Y el ser que sabe perdonar la ofensa Sabe llevar a Dios dentro del alma. Sea vuestro pecho de bondades nido, No ambicionéis lo que ninguno alcanza, Coronad el perdón con el olvido Y la austera virtud con la esperanza. Sin dar culto a los frívolos placeres Que la pureza vuestra frente ciña, Buscad alma de niña en las mujeres Y buscad alma de ángel en la niña. Nadie nace a la infamia condenado, Nadie hereda la culpa de un delito, Nunca para ser siervas del pecado Os disculpéis clamando: estaba escrito. ¡Existir es luchar! No es infelice Quien luchando, de espinas se corona; Abajo, todo esfuerzo se maldice, Arriba, toda culpa se perdona. Se apaga la ilusión cual lumbre fatua Y la hermosura es flor que se marchita; La mujer sin piedad es una estatua Dañosa al mundo y del hogar proscrita. No fijéis en el mal vuestras pupilas Que víbora es el mal que todo enferma, Y haced el bien para dormir tranquilas Cuando yo triste en el sepulcro duerma. Nunca me han importado en este suelo Renombre, aplausos, oropeles, gloria: Procurar vuestro bien, tal es mi anhelo; Amaros y sufrir tal es mi historia. Cuando el sol de mi vida tenga ocaso Recordad mis consejos con ternura, Y en cada pensamiento, en cada paso, Buscad a Dios tras de la inmensa altura. Yo anhelo que, al morir, por premio santo, Tengan de vuestro amor en los excesos: Las flores de mi tumba vuestro llanto, Las piedras de mi tumba vuestros besos.
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A mis hijas
Mi tristeza es un mar; tiene su bruma Que envuelve densa mis amargos días; Sus olas son de lágrimas; mi pluma Está empapada en ellas, hijas mías. Vosotras sois las inocentes flores Nacidas de ese mar en la ribera; La sorda tempestad de mis dolores Sirve de arrullo a vuestra edad primera. Nací para luchar; sereno y fuerte Cobro vigor en el combate rudo; Cuando pague mi audacia con la muerte, Caeré cual gladiador sobre mi escudo. Llévenme así a vosotras; de los hombres Ni desdeño el poder ni el odio temo; Pongo todo mi honor en vuestros nombres Y toda el alma en vuestro amor supremo. Para salir al mundo vais de prisa. ¡Ojalá que esa vez nunca llegara! Pues hay que ahogar el llanto con la risa, Para mirar al mundo cara a cara. No me imitéis a mí: yo me consuelo con abrir más los bordes de mi herida; Imitad en lo noble a vuestro abuelo: ¡Sol de virtud que iluminó mi vida! Orad y perdonad; siempre es inmensa Después de la oración la interna calma, Y el ser que sabe perdonar la ofensa Sabe llevar a Dios dentro del alma. Sea vuestro pecho de bondades nido, No ambicionéis lo que ninguno alcanza, Coronad el perdón con el olvido Y la austera virtud con la esperanza. Sin dar culto a los frívolos placeres Que la pureza vuestra frente ciña, Buscad alma de niña en las mujeres Y buscad alma de ángel en la niña. Nadie nace a la infamia condenado, Nadie hereda la culpa de un delito, Nunca para ser siervas del pecado Os disculpéis clamando: estaba escrito. ¡Existir es luchar! No es infelice Quien luchando, de espinas se corona; Abajo, todo esfuerzo se maldice, Arriba, toda culpa se perdona. Se apaga la ilusión cual lumbre fatua Y la hermosura es flor que se marchita; La mujer sin piedad es una estatua Dañosa al mundo y del hogar proscrita. No fijéis en el mal vuestras pupilas Que víbora es el mal que todo enferma, Y haced el bien para dormir tranquilas Cuando yo triste en el sepulcro duerma. Nunca me han importado en este suelo Renombre, aplausos, oropeles, gloria: Procurar vuestro bien, tal es mi anhelo; Amaros y sufrir tal es mi historia. Cuando el sol de mi vida tenga ocaso Recordad mis consejos con ternura, Y en cada pensamiento, en cada paso, Buscad a Dios tras de la inmensa altura. Yo anhelo que, al morir, por premio santo, Tengan de vuestro amor en los excesos: Las flores de mi tumba vuestro llanto, Las piedras de mi tumba vuestros besos.
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Azrael, abre tu ala negra, y honda, cobíjeme su palio sin medida, y que a su abrigo bienechor se esconda la incurable tristeza de mi vida. Azrael, ángel bíblico, ángel fuerte, ángel de redención, ángel sombrío, ya es tiempo que consagres a la muerte mi cerebro sin luz: altar vacío... Azrael, mi esperanza es una enferma; ya tramonta mi fe; llegó el ocaso, ven, ahora es preciso que yo duerma... ¿Morir..., dormir..., dormir...? ¡Soñar acaso!
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Azrael
donde dice "salió de sí como de un calabozo" (página tal verso cual) podría decir "el arbolito creció creció" o alguna otra equivocación a condición de tener ritmo ser cierta o verdadera así escribió sidney west estas líneas que nunca lo amarán en el frescor de un pozo ciego y oscuro arriba de la tierra deslumbrada por el sol o sol o sol o sol donde dice "si fuéramos o fuésemos/como rostros humanos" (página tal verso cual) es como el buey que allí se aró no podrido por la pena o la furia disimulando el mucho rato en soledá ¡ah sidney west! aquí terminan (ojalá) tus repechazos áspimos y pésimos qué poca por alrededor de este hombre y adentro qué animal a sidney west se lo comieron todos los pájaros que supo inventar la ponina y el nino especialmente golosos de su estado y pasión abierta dulce como inútil donde dice "un día pasó lo que sigue" (página tal verso cual) había pasado antes la tristeza y eso es fatal para el poeta fue fatal para el peno de west ¡ea bichitos tábanos fulgores que saludaban en el cementerio de Oak! allí lo pusieron a sidney west que duerma donde dice "que duerma duerma duerma" (página tal verso cual) debe decir que duerma y más nada así que west con el amor primero fue para sidney marinero sidney el último en historia giró con west como burro de noria que duerma y nada más debe decir (página tal verso cual) y más nada que duerma y no otra cosa que duerma duerma duerma que duerma duerma duerma sidney west hasta que alen por favor los pieses que duerma sidney west hasta que bien nos amoremos que duerma duerma duerma el padre lo respire si lo quisiese respirar acá yacen mezclados como antes peor que duerma duerma duerma que duerma sidney west donde dice "cortinas con los pájaros para que entre la mañana cantando" (página tal verso cual) debe apagarse a la mañana sidney west que duerma duerma duerma
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Fe de erratas
donde dice "salió de sí como de un calabozo" (página tal verso cual) podría decir "el arbolito creció creció" o alguna otra equivocación a condición de tener ritmo ser cierta o verdadera así escribió sidney west estas líneas que nunca lo amarán en el frescor de un pozo ciego y oscuro arriba de la tierra deslumbrada por el sol o sol o sol o sol donde dice "si fuéramos o fuésemos/como rostros humanos" (página tal verso cual) es como el buey que allí se aró no podrido por la pena o la furia disimulando el mucho rato en soledá ¡ah sidney west! aquí terminan (ojalá) tus repechazos áspimos y pésimos qué poca por alrededor de este hombre y adentro qué animal a sidney west se lo comieron todos los pájaros que supo inventar la ponina y el nino especialmente golosos de su estado y pasión abierta dulce como inútil donde dice "un día pasó lo que sigue" (página tal verso cual) había pasado antes la tristeza y eso es fatal para el poeta fue fatal para el peno de west ¡ea bichitos tábanos fulgores que saludaban en el cementerio de Oak! allí lo pusieron a sidney west que duerma donde dice "que duerma duerma duerma" (página tal verso cual) debe decir que duerma y más nada así que west con el amor primero fue para sidney marinero sidney el último en historia giró con west como burro de noria que duerma y nada más debe decir (página tal verso cual) y más nada que duerma y no otra cosa que duerma duerma duerma que duerma duerma duerma sidney west hasta que alen por favor los pieses que duerma sidney west hasta que bien nos amoremos que duerma duerma duerma el padre lo respire si lo quisiese respirar acá yacen mezclados como antes peor que duerma duerma duerma que duerma sidney west donde dice "cortinas con los pájaros para que entre la mañana cantando" (página tal verso cual) debe apagarse a la mañana sidney west que duerma duerma duerma
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¡Ay Floralba! Soñé que te... ¿Dirélo? Sí, pues que sueño fue, que te gozaba; ¿Y quién sino un amante que soñaba, Juntara tanto infierno a tanto cielo? Mis llamas con tu nieve y con tu hielo, Cual suele opuestas flechas de su aljaba, Mezclaba Amor, y honesto las mezclaba, Como mi adoración en su desvelo. Y dije: «Quiera Amor, quiera mi suerte, Que nunca duerma yo, si estoy despierto, Y que si duermo, que jamás despierte». Mas desperté del dulce desconcierto, Y vi que estuve vivo con la muerte, Y vi que con la vida estaba muerto.
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Amante agradecido a las lisonjas mentirosas de un sueño
Oh manos, caras manos, que cerrasteis Los ojos de mi madre; manos tiernas, Manos piadosas que su helado cuerpo Ungisteis con esencias; Manos que amortajasteis su cadáver y por la angustia trémulas Ayudasteis, en hora de amargura, En su ataúd a colocarlo; bellas y amadas manos que en aciaga noche De horror y de tinieblas Enjugasteis el llanto de mis ojos; Manos süaves, blandas como seda, Manos de dedos pálidos y finos, Pálidas manos de color de cera, Que sus últimos besos recibisteis y el calor de sus lágrimas postreras: Levemente pasad sobre mis párpados En esta noche de mortal tristeza; ¡Posaos en mis párpados sin sueño Para que al menos una hora duerma, En el dolor sin nombre de mi alma. Soñando viva a la que lloro muerta!
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Oh manos, caras manos...
¿Dime por que llevarte a mi ángel? ¿Acaso no se necesitan más ángeles en la tierra? Aaaaayyyyyyy, como arde mi vientre, cuanto dolor yace en mi alma, Se ha postrado en mi matriz el infértil desierto. ¿Cómo me pides que trabaje la nariz para respirar? ¿Para qué respiro? ¡sí mi niñ@ no lo hace ya! ¿Cómo me pides fortaleza? ¡acaso no tienen piedad! no entienden que mi niñ@ que ha fallecido ……………………………………………déjenme llorar. No me pidan fuerzas, ¿de dónde las poder sacar? si ya no me quedan cenas, si ya él/ella, no me llamara ¡mamá! Si no dejare de preocuparme, si temprano no ha de llegar. Si ya en mi cama no se subirá, buscando refugio porque le temía, a la noche y a la oscuridad. ¿Dónde está esa sonrisa, que me daba fuerzas para luchar? ¿Dónde está la misericordia? Diiiiooooossssss ¡Ya no puedo más! ¿Cómo me piden fortaleza? si mi niñ@, mi ángel en la tierra ya no morara, ¿cómo piden que me enfoque en sustento? si mi alma en ayuna esta. No me pidan que duerma, a mi niño lo tengo que velar, si, él/ella-ya no está en la tierra, y por su alma tengo orar. No me pidan nada, déjenme llorar. El vacío que siento, no lo puedo explicar. No me hagan preguntas, No me pidan nada, solo abrácenme y déjenme llorar. LeydisProse 8/7/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
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Aug 7, 2017
Aug 7, 2017 at 1:10 PM UTC
DEJENME LLORAR
Subía entonces a tu Casa la Juventud.                           Labios de frutas, semillas de cánticos, pétalos de luz, magnolias de hermosura. Lo que no hablaban las palabras lo decía su sola música. Para qué cantas. Para qué cantar. (Entonces, a la altura de tu frente, trepaban yedras de juventud). Para qué apuras el vino. Déjalo que duerma ensombreciéndose en las uvas. Cielo poniente, del color de los panales; frías plumas de alba. Columnas donde apoya el mediodía azul su cúpula. Para qué cantas. Para qué te entusiasmas. Para qué apuras el vino. Todo cuanto es tuyo, no es tuyo. Todo lo que endulza, amarga. Todo cuanto aroma, hiede. Es el día noche oscura. Te ciñes flores: son las mismas flores que llevas a tu tumba. Subía entonces a tu Casa la Juventud. (Para qué apuras el vino.) Y abrías tus ríos, tu paisaje arrastraba espumas ilusorias, pétalos de oro del estío, la boca púrpura del poniente, el óxido pálido del mar, los nidos que la lluvia habita...               Dime, por lo menos: «lo sé, lo sé: bajo la luna sólo hay respuestas; más allá de la luna, sólo hay preguntas». Di, por lo menos: «sé que vivo caminando y cantando a oscuras, que lloraré de pesadumbre, no de sorpresa...».                       Hasta la altura de tu frente, suben las yedras su vegetal carne desnuda. Cantaba entonces en tu Casa la Juventud (para qué apuras el vino ...), entraban por las puertas luminosas, las criaturas del paraíso del instante, las enigmáticas volutas del azul, las bocas candentes del trigo, el germen de la música: lo eternamente jubiloso sobre la tierra o las espumas. Lo que trenzaba tallo a tallo de risa, su noche futura.
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Subía entonces a tu Casa la Juventud.                           Labios de frutas, semillas de cánticos, pétalos de luz, magnolias de hermosura. Lo que no hablaban las palabras lo decía su sola música. Para qué cantas. Para qué cantar. (Entonces, a la altura de tu frente, trepaban yedras de juventud). Para qué apuras el vino. Déjalo que duerma ensombreciéndose en las uvas. Cielo poniente, del color de los panales; frías plumas de alba. Columnas donde apoya el mediodía azul su cúpula. Para qué cantas. Para qué te entusiasmas. Para qué apuras el vino. Todo cuanto es tuyo, no es tuyo. Todo lo que endulza, amarga. Todo cuanto aroma, hiede. Es el día noche oscura. Te ciñes flores: son las mismas flores que llevas a tu tumba. Subía entonces a tu Casa la Juventud. (Para qué apuras el vino.) Y abrías tus ríos, tu paisaje arrastraba espumas ilusorias, pétalos de oro del estío, la boca púrpura del poniente, el óxido pálido del mar, los nidos que la lluvia habita...               Dime, por lo menos: «lo sé, lo sé: bajo la luna sólo hay respuestas; más allá de la luna, sólo hay preguntas». Di, por lo menos: «sé que vivo caminando y cantando a oscuras, que lloraré de pesadumbre, no de sorpresa...».                       Hasta la altura de tu frente, suben las yedras su vegetal carne desnuda. Cantaba entonces en tu Casa la Juventud (para qué apuras el vino ...), entraban por las puertas luminosas, las criaturas del paraíso del instante, las enigmáticas volutas del azul, las bocas candentes del trigo, el germen de la música: lo eternamente jubiloso sobre la tierra o las espumas. Lo que trenzaba tallo a tallo de risa, su noche futura.
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sam dale no quería dormir solo con sus sudores y a la madre le dijo "madre búscame novia entre los odios del día" así creció perseguido por olor que nunca supo conseguir la madre madrecía cada noche pero no había caso "ah" decía sam dale al final de su chaleco hermoso como un secretario general "novia mía ¿porqué no venís? novia mía ¿qué suelo ató tus sienes?" la novia de sam dormía y hacía amanecer de sus dos pies salía el sol la luz y era bella como los pies de Dios atados siempre siempre a tanto dolor atados pero no Dios sino el grande amor duerme atado a profunda claridad no lo despierten hijos que duerma duerma duerma a menos que le den de comer él duerme porque no le darían de comer y duerme hermoso hermoso como la novia de los yules verdes como la novia del amor primero ella está muerte y yo la quiero pero sam dale ni nada él pedía a la madre por la esposa del río la esposica estaba en el río vestida de amarillo haciendo una cama grande con las aguas corinas con los pájaros para que entre la mañana cantando y aún la muerte cuando debiera entrar peor sam dale vigilaba la puerta y Dios no entra por ahí así que viuda tora marinera se le murió la camisa y la enterró ya tarde ya tardísimo y manzanitas de oro había en las ramas ¡gracia que tiene lo perro! ¡ah muérdanos la cara para despertar! a sam dale lo pusieron en una copa de vidrio "¡ah tripa dolorosa!" decía hablando del corazón la flor de su camisa tapo o mundo celéstese sam dale cuándo despertaremos mi dios novia dormía hermosa hermosa con un lunar de amor y un ruiseñor que le cantaba enemigos sam dale cruzó Alabama como un fuego dejó en herencia una mañana que las gallinas picotearon y del costado le caían señoras acabaditas de nacer ¡ah sam dale te tomaron el alma en mitad del arenal! no debiera dormir mal ahora a las tres de la tarde tu entierro pasó al pie de tu retrato ella se arrodilló pobre con una cuna blanca sola
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Lamento por la camisa de sam dale
sam dale no quería dormir solo con sus sudores y a la madre le dijo "madre búscame novia entre los odios del día" así creció perseguido por olor que nunca supo conseguir la madre madrecía cada noche pero no había caso "ah" decía sam dale al final de su chaleco hermoso como un secretario general "novia mía ¿porqué no venís? novia mía ¿qué suelo ató tus sienes?" la novia de sam dormía y hacía amanecer de sus dos pies salía el sol la luz y era bella como los pies de Dios atados siempre siempre a tanto dolor atados pero no Dios sino el grande amor duerme atado a profunda claridad no lo despierten hijos que duerma duerma duerma a menos que le den de comer él duerme porque no le darían de comer y duerme hermoso hermoso como la novia de los yules verdes como la novia del amor primero ella está muerte y yo la quiero pero sam dale ni nada él pedía a la madre por la esposa del río la esposica estaba en el río vestida de amarillo haciendo una cama grande con las aguas corinas con los pájaros para que entre la mañana cantando y aún la muerte cuando debiera entrar peor sam dale vigilaba la puerta y Dios no entra por ahí así que viuda tora marinera se le murió la camisa y la enterró ya tarde ya tardísimo y manzanitas de oro había en las ramas ¡gracia que tiene lo perro! ¡ah muérdanos la cara para despertar! a sam dale lo pusieron en una copa de vidrio "¡ah tripa dolorosa!" decía hablando del corazón la flor de su camisa tapo o mundo celéstese sam dale cuándo despertaremos mi dios novia dormía hermosa hermosa con un lunar de amor y un ruiseñor que le cantaba enemigos sam dale cruzó Alabama como un fuego dejó en herencia una mañana que las gallinas picotearon y del costado le caían señoras acabaditas de nacer ¡ah sam dale te tomaron el alma en mitad del arenal! no debiera dormir mal ahora a las tres de la tarde tu entierro pasó al pie de tu retrato ella se arrodilló pobre con una cuna blanca sola
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La tarde, con su bruma clara y azul, se muere Cual palabra amorosa que se disipa lenta, Cual la húmeda y cálida sonrisa de las viudas Que con antiguos éxtasis entre sus carnes sueñan. La ciudad, a lo lejos, se ha callado. En el huerto Pensativo, el silencio, se abre en la sombra trémula, y cantan, tras los árboles, claras frescuras de agua Que esparce el viento; faldas con rumor de hojas secas Sobre la arena pasan; contra el muro el zumbido Se oye de las avispas en la quietud serena; Las rosas deshojadas por dedos soñadores Su alma de miel esparcen, y un alba extraña mezcla, En el confín del cielo y en un etéreo encanto, La luz que huye y la sombra salpicada de estrellas. ¿Qué me importan los soles que han de surgir? ¿El oro, Genio y amor, qué importan, y juventud risueña? Dormir sueño profundo, dejadme en el olvido, Dejadme que en la sombra sueño profundo duerma, Con manos compasivas de mujer en la frente... ¡Y cerrad la ventana sobre la vida abierta!
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La tarde con su bruma...
¿Que pretendemos con alejarnos por siempre espantar el sueño, o por orgullo mortificarnos? No duermes tú, No duermo yo. ¿Como lo sé? Tu ausencia en mi cama me grita; que estás pensando en mí, que no me duerma ahorita. Que te llame con telepatía, gritando desde lo más profundo de mí ser, para que percibas mi letanía. ¿Que pretendemos con alejarnos? ¡Incomodar la piel! con una alergia que mate poco a poco nuestra alegría. ¡Silencio!! Ese vacío me ha dejado suspendida, perdida entre tus versos, soñando con tus besos, repasando una y otra vez, ese grueso peso del distanciamiento, que nos aturde el sueño. ¡Silencio! En cada renglón intento escuchar ese decreto, de seguir amando, dentro de ese orgulloso bullicio del silencio! LeydisProse 11/24/2017 https://m.facebook.com/LeydisProse/
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Nov 24, 2017
Nov 24, 2017 at 6:56 PM UTC
¿Que pretendemos?
¡Ah, qué estoy cansada! Me he reído tanto, Tanto, que a mis ojos ha asomado el llanto; Tanto, que este rictus que contrae mi boca Es un rastro extraño de mi risa loca. Tanto, que esta intensa palidez que tengo (Como en los retratos de viejo abolengo), Es por la fatiga de la loca risa Que en todo mis nervios su sopor desliza. ¡Ah, qué estoy cansada! Déjame que duerma; Pues, como la angustia, la alegría enferma. ¡Qué rara ocurrencia decir que estoy triste! ¿Cuándo más alegre que ahora me viste? ¡Mentira! No tengo ni dudas, ni celos, Ni inquietud, ni angustias, ni penas, ni anhelos, Si brilla en mis ojos la humedad del llanto, Es por el esfuerzo de reírme tanto...
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Despecho