"diciembre" poems
La calle
se llenó de tomates,
mediodía,
verano,
la luz
se parte
en dos
mitades
de tomate,
corre
por las calles
el jugo.
En diciembre
se desata
el tomate,
invade
las cocinas,
entra por los almuerzos,
se sienta
reposado
en los aparadores,
entre los vasos,
las mantequilleras,
los saleros azules.
Tiene
luz propia,
majestad benigna.
Debemos, por desgracia,
asesinarlo:
se hunde
el cuchillo
en su pulpa viviente,
es una roja
víscera,
un sol
fresco,
profundo,
inagotable,
llena las ensaladas
de Chile,
se casa alegremente
con la clara cebolla,
y para celebrarlo
se deja
caer
aceite,
hijo
esencial del olivo,
sobre sus hemisferios entreabiertos,
agrega
la pimienta
su fragancia,
la sal su magnetismo:
son las bodas
del día,
el perejil
levanta
banderines,
las papas
hierven vigorosamente,
el asado
golpea
con su aroma
en la puerta,
es hora!
vamos!
y sobre
la mesa, en la cintura
del verano,
el tomate,
astro de tierra,
estrella
repetida
y fecunda,
nos muestra
sus circunvoluciones,
sus canales,
la insigne plenitud
y la abundancia
sin hueso,
sin coraza,
sin escamas ni espinas,
nos entrega
el regalo
de su color fogoso
y la totalidad de su frescura.
1.9k
¿En dónde estás, por dónde
te hallaré, sombra, sombra,
sombra?...
Pisé las piedras,
las modelé con sol
y con tristeza. Supe
que había allí un secreto
de paz, un corazón
latiendo para mí.
Y qué serías, sombra,
sombra, sombra; qué nombre,
y qué forma, y qué vida
serías, sombra. Y cómo
podías no ser vida,
no tener forma y nombre
Sombra: bajo las piedras,
bajo tanta mudez
-dureza y levedad,
oro y hierba-, qué, quién
me solicita, qué
me dice, de qué modo
entenderlo... (no encuentro
las llaves). Sombra, sombra,
sombra... Cómo entenderlo
y nacerlo...
De pronto,
deslumbradoramente,
el agua cristaliza
en diamante... Una súbita
revelación...
Azul:
en el azul estaba,
en la hoguera celeste,
en la pulpa del día,
la clave Ahora recuerdo:
he vuelto a Italia. Azul,
azul, azul era ésa
la palabra (no sombra,
sombra, sombra) Recuerdo
ya -con qué claridad-
lo que he soñado siempre
sin sospecharlo. He vuelto
a Italia, a la aventura
de la serenidad,
del equilibrio, de
la belleza, la gracia,
la medida...
Por estas
plazas que el sol desnuda
cada mañana, el alma
ha navegado, limpia
y ardiente. Pero dime,
azul (¿o hablo a la sombra?),
qué dimensión le prestas
a esta hora mía; quién
arrebató las alas
a la vida. Y quién fue
que yo no sé. Y quién fui
el que ha vivido instantes
que yo recuerdo ahora.
Qué, alma mía, en qué cuerpo,
que no era mío, anduvo
por aquí, devanando
amor, entre oleadas
de piedra, entre oleadas
encendidas (las olas
rompían y embestían
contra las torres peñas)...
Entre oleadas... Olas...
Gris... Olas... Sombra...He vuelto
a olvidar la palabra
reveladora. Playas...
Olas... Sombra... Hubo algo
que era armonía, un sitio
donde estoy... (sombra, sombra,
sombra), donde no estoy.
No: la palabra no era sombra.
El fulgor del cielo,
la piedra rosa, han vuelto
a su mudez. Están
ante mí. Los contemplo,
y, sin embargo, ya
no están. El equilibrio,
la armonía, la gracia
no están. Ay, sombra, sombra
(y tanta claridad).
Quién disipó el lugar
(o el tiempo) que me daba
su sangre, el que escondía
el lugar (o era el tiempo)
no vivido. Y por qué
recuerdo lo que ha sido
vivido por mi cuerpo
y mi alma. Qué hace
aquí, por mi memoria,
este avión roto, un viejo
Junker, bajo la luna
de diciembre. La niebla,
la escarcha, aquel camino
hasta el silencio, aquella
mar que estaba anunciando
este mismo momento
que no es tampoco mío.
Quién sabe qué decían
las olas de esta piedra.
Quién sabe lo que hubiera
-antes- dicho esta piedra
si yo hubiese acertado
la palabra precisa
que pudo descuajarla
del futuro. Cuál era
-ayer- esa palabra
nunca dicha. Cuál es
esa palabra de hoy,
que ha sido pronunciada,
que ha ardido al pronunciarla,
y que ha sido perdida
definitivamente
1.3k
Diciembre ha congelado su aliento de dos filos,
y lo resopla desde los cielos congelados,
como una llama seca desarrollada en hilos,
como una larga ruina que ataca a los soldados.
Nieve donde el caballo que impone sus pisadas
es una soledad de galopante luto.
Nieve de uñas cernidas, de garras derribadas,
de celeste maldad, de desprecio absoluto.
Muerde, tala, traspasa como un tremendo hachazo,
con un hacha de mármol encarnizado y leve.
Desciende, se derrama como un deshecho abrazo
de precipicios y alas, de soledad y nieve.
Esta agresión que parte del centro del invierno,
hambre cruda, cansada de tener hambre y frío,
amenaza al desnudo con un rencor eterno,
blanco, mortal, hambriento, silencioso, sombrío.
Quiere aplacar las fraguas, los odios, las hogueras,
quiere cegar los mares, sepultar los amores:
y se va elevando lentas y diáfanas barreras,
estatuas silenciosas y vidrios agresores.
Que se derrame a chorros el corazón de lana
de tantos almacenes y talleres textiles,
para cubrir los cuerpos que queman la mañana
con la voz, la mirada, los pies y los fusiles.
Ropa para los cuerpos que pueden ir desnudos,
que pueden ir vestidos de escarchas y de hielos:
de piedra enjuta contra los picotazos rudos,
las mordeduras pálidas y los pálidos vuelos.
Ropa para los cuerpos que rechazan callados
los ataques más blancos con los huesos más rojos.
Porque tienen el hueso solar estos soldados,
y porque son hogueras con pisadas, con ojos.
La frialdad se abalanza, la muerte se deshoja,
el clamor que no suena, pero que escucho, llueve.
Sobre la nieve blanca, la vida roja y roja
hace la nieve cálida, siembra fuego en la nieve.
Tan decididamente son el cristal de roca
que sólo el fuego, sólo la llama cristaliza,
que atacan con el pómulo nevado, con la boca,
y vuelven cuanto atacan recuerdos de ceniza.
1.3k
Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.
Todos saben que vivo,
que soy malo; y no saben
del diciembre de ese enero.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.
Hay un vacío
en mi aire metafísico
que nadie ha de palpar:
el claustro de un silencio
que habló a flor de fuego.
Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.
Hermano, escucha, escucha...
Bueno. Y que no me vaya
sin llevar diciembres,
sin dejar eneros.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.
Todos saben que vivo,
que mastico... Y no saben
por qué en mi verso chirrían,
oscuro sinsabor de féretro,
luyidos vientos
desenroscados de la Esfinge
preguntona del Desierto.
Todos saben... Y no saben
que la luz es tísica,
y la Sombra gorda...
Y no saben que el Misterio sintetiza...
que él es la joroba
musical y triste que a distancia denuncia
el paso meridiano de las lindes a las Lindes.
Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo,
grave.
1.2k
y seguíamos con los ojos cerrados
sintiendo la fría brisa de diciembre
las luces a medianoche
recordándome que no estás aquí
que no estás acariciando mi cabello
y seguíamos faltándonos el respeto
por no estar juntos
por ser como somos y no permitirnos estar juntos
“es cuestión de ocasión”
dondequiera y como sea
no te dejaré ni por un segundo
pensar que la noche muere
que la luna brilla
y nosotros no estamos juntos
mirando las mismas estrellas
preguntándonos de dónde vino esto
estarás siempre
serás parte de mi
incluso estando lejos
estarás cerca de mí
Dec 5, 2015
Dec 5, 2015 at 7:49 PM UTC
Elena despertó a las dos y cinco,
abrió despacio las contraventanas
y el sol de invierno hirió sus ojos
enrojecidos. Apoyada
la frente en el cristal,
miró a la calle: niños con bufandas,
perros. Tres curas
paseaban.
En ese mismo instante,
Dora comenzaba
a ponerse las medias.
Las ligas le dejaban
una marca en los muslos ateridos.
Al encender la radio -«Aída:
marcha nupcial»-,
recordaba palabras
-«Dora, Dorita, te amo»-
a la vez que intentaba
reconstruir el rostro de aquel hombre
que se fue ayer -es decir, hoy- de madrugada,
y leía distraída una moneda:
«Veinticinco pesetas.» «...por la gracia
de Dios.»
(Y por la cama)
Eran las tres y diez cuando Conchita
se estiraba
la piel de las mejillas
frente al espejo. Bostezó. Miraba
su propio rostro con indiferencia.
Localizó tres canas
en la raíz oscura de su pelo
amarillo. Abrió luego una caja
de crema rosa, cuyo contenido
extendió en torno a su nariz. Bostezaba,
y aprovechó aquel gesto
indefinible para
comprobar el estado
de una muela careada
allá en el fondo de sus fauces secas,
inofensivas, turbias, algo hepáticas.
Por otra parte,
también se preparaba
la ciudad.
El tren de las catorce treinta y nueve
alteró el ritmo de las calles. Miradas
vacilantes, ojos
confusos, planteaban
imprecisas preguntas
que las bocas no osaban
formular.
En los cafés, entraban
y salían los hombres, movidos
por algo parecido a una esperanza.
Se decía que aún era temprano. Pero
a las cuatro, Dora comenzaba
a quitarse las medias -las ligas
dejaban una marca
en sus muslos.
Lentas, solemnes, eclesiásticas,
volaban de las torres
palomas y campanas.
Mientras
se bajaba la falda,
Conchita vio su cuerpo
-y otra sombra vaga-
moverse en el espejo
de su alcoba. En las calles y plazas
palidecía la tarde de diciembre. Elena
cerró despacio las contraventanas.
895
Soy un naranjo rojo
o un rojo naranja
soy el magma, así dijeron
todo acontece aquí,
pero todo flota en la superficie
la tierra es un lugar tranquilo para vivir,dicen
una flor acaba de nacer en Tokio
Todo resuena tibio sobre la tierra,
pero no bajo ella.
Dec 2, 2013
Dec 2, 2013 at 8:17 PM UTC
Desde que el alba quiso ser alba, toda eres
madre. Quiso la luna profundamente llena.
En tu dolor lunar he visto dos mujeres,
y un removido abismo bajo una luz serena.
¡Qué olor a madreselva desgarrada y hendida!
¡Qué exaltación de labios y honduras generosas!
Bajo las huecas ropas aleteó la vida,
y se sintieron vivas bruscamente las cosas.
Eres más clara. Eres más tierna. Eres más suave,
Ardes y te consumes con más recogimiento.
El nuevo amor te inspira la levedad del ave
y ocupa los caminos pausados de tu aliento.
Ríe, porque eres madre con luna. Así lo expresa
tu palidez rendida de recorrer lo rojo;
y ese cerezo exhausto que en tu corazón pesa,
y el ascua repentina que te agiganta el ojo.
Ríe, que todo ríe; que todo es madre leve.
Profundidad del mundo sobre el que te has quedado
sumiéndose y ahondándote mientras la luna mueve,
igual que tú, su hermosa cabeza hacia otro lado.
Nunca tan parecida tu frente al primer cielo.
Todo lo abres, todo lo alegras, madre, aurora.
Vienen rodando el hijo y el sol. Arcos de anhelo
te impulsan. Eres madre. Sonríe. Ríe. Llora.
750
En la madrugada
Existe dios
Y como yo
Llora por un amor
Que debería haber sido
Y nunca lo será
Dec 25, 2015
Dec 25, 2015 at 6:04 AM UTC
Yo soy ese niño repulsivo
Yo soy ese niño repulsivo
Yo soy ese niño repulsivo
Yo soy ese niño repulsivo
Yo soy ese niño repulsivo
No sé si es mi corazón
o son las placas del suelo
las que suenan. Tac.
Tac
Sigo siendo el niño repulsivo
sigo atrapado en la bóveda pétrea
Dec 6, 2013
Dec 6, 2013 at 12:27 AM UTC
Era un diciembre de invierno tocaba su guitarra cuando lo vi por primera vez, la melodía era de esas que te envuelven y te llenan de muchos sentimiento, lo mire y quise recodar la manera de como tocaba aquella guitarra, por que probablemente no lo volvería a ver. Hoy un agosto de otoño volví a verlo y su cabello rizado lucia tan bien como la primera vez.
Aug 22, 2014
Aug 22, 2014 at 6:20 PM UTC
Paso a paso. Oh Mujer, el Ángel Guardián de mi corazón
Yo te seguiría por el camino de la felicidad
Haría enormes sacrificios para unirme a tu camino
Te imploro que no tengas ninguna duda
Te volveré a encontrar porque te amo mucho, te amo
No me importarán todo tipo de problemas
Recuerda la hermosa canción de Alain Barrière
Yo cruzaré fronteras y romperé barreras
Para exhumarte, apreciarte y amarte más
Como se ha hecho a lo largo de los siglos
Si tú no volviste a mí, si tú no volviste
Tú y yo nunca jamás tendremos paz
Paso a paso, poco a poco, pequeño y gran paso
Tú y yo estaremos juntos bajo un nuevo techo.
A pesar de mareas, vientos y huracanes: te amo
Y no voy a gritar y vociferar que yo te amo.
Mujer, mujer de mi corazón, si no volviste
Paso a paso. Yo buscaría en las enciclopedias de secretos
Para encontrar la puerta de tu corazón y la llave de tu alma
Yo cruzaré valientemente todas las fronteras. ¡Oh Mujer!
Mujer de mi ser, estoy listo para ser criticado
Castigado, censurado, cañoneado, incluso crucificado y clavado
Como se ha hecho a lo largo de los siglos
Para resucitar el amor y amarte más
Por favor alimenta no, sin duda
Ya que estarás sola en mi camino, en mi ruta
Si tú no volviste a mí, si tú no volviste
Tú y yo nunca jamás tendremos paz
Paso a paso, poco a poco, pequeño o gran paso
Tú y yo cargaremos juntos la misma cruz.
A pesar de la lluvia, el viento y los truenos: te amo
Y me reiré, cantaré y sonreiré porque yo te amo.
P.D. Homenaje a Alain Bellec (Barrière), un gran cantante y poeta.
Traducción de mi poema en francés “Si Tu Ne Me Revenais”.
Copyright © diciembre de 2004, Hébert Logerie, Todos los derechos reservados
Hébert Logerie es autor de varios libros de poesía.
Dec 23, 2024
Dec 23, 2024 at 9:03 PM UTC
Los ecos que se escuchan
desde el centro de la Tierra
son solo míos.
Estas paredes carbonizadas están bien construidas
Dec 6, 2013
Dec 6, 2013 at 12:23 AM UTC
Mis llantos ahogados,
el pálido cielo,
la lluvia viciada,
no buscan consuelo.
Mar 1, 2019
Mar 1, 2019 at 5:17 AM UTC
A las doce de la noche, por las puertas de la gloria
y al fulgor de perla y oro de una luz extraterrestre,
sale en hombros de cuatro ángeles, y en su silla gestatoria,
San Silvestre.
Más hermoso que un rey mago, lleva puesta la tiara,
de que son bellos diamantes Sirio, Arturo y Orión;
y el anillo de su diestra hecho cual si fuese para
Salomón.
Sus pies cubren los joyeles de la Osa adamantina,
y su capa raras piedras de una ilustre Visapur;
y colgada sobre el pecho resplandece la divina
Cruz del Sur.
Va el pontífice hacia Oriente; ¿va a encontrar el áureo barco
donde al brillo de la aurora viene en triunfo el rey Enero?
Ya la aljaba de Diciembre se fue toda por el arco
del Arquero.
A la orilla del abismo misterioso de lo Eterno
el inmenso Sagitario no se cansa de flechar;
le sustenta el frío Polo, lo corona el blanco Invierno
y le cubre los riñones el vellón azul del mar.
Cada flecha que dispara, cada flecha es una hora;
doce aljabas cada año para él trae el rey Enero;
en la sombra se destaca la figura vencedora
del Arquero.
Al redor de la figura del gigante se oye el vuelo
misterioso y fugitivo de las almas que se van,
y el ruido con que pasa por la bóveda del cielo
con sus alas membranosas el murciélago Satán.
San Silvestre, bajo el palio de un zodíaco de virtudes,
del celeste Vaticano se detiene en los umbrales
mientras himnos y motetes canta un coro de laúdes
inmortales.
Reza el santo y pontifica; y al mirar que viene el barco
donde en triunfo llega Enero,
ante Dios bendice al mundo; y su brazo abarca el arco
y el Arquero.
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Diciembre es esta imagen
de la lluvia cayendo con rumor de tren,
con un olor difuso a carbonilla y campo.
Diciembre es un jardín, es una plaza
hundida en la ciudad,
al final de una noche,
y la visión en fuga de unos soportales.
Y los ojos inmensos
-tizones agrandados-
en la cara morena de una cría
temblando igual que un gorrión mojado.
En la mano sostiene unos zapatos rojos,
elegantes, flamantes como un pájaro exótico.
El cielo es ***** y gris
y rosa en sus extremos,
la luz de las farolas un resto amarillento.
Bajo un golpe de lluvia, llorando, yo atravieso,
innoble como un trapo, mojado hasta los cuernos.
597
Muchachuelo de brazos cetrinos
Que vas con tu cesta,
Rebosando naranjas pulidas
De un caliente color ambarino;
Muchachuelo que fuiste a las chacras
Y a los árboles amplios trepaste
Como yo me trepaba cuando era
Una libre chicuela salvaje;
Ven acá muchachuelo; yo ansío
Que me vuelques tu cesta en la falda.
Pide el precio mas alto que quieras.
¡Ah, qué bueno el olor a naranjas!
A mi pueblo distante y tranquilo,
Naranjales tan prietos rodean,
Que en Agosto semeja de oro
Y en Diciembre de azahares blanquea.
Me críe respirando ese aroma
Y aún parece que corre en mi sangre.
Naranjitas pequeñas y verdes
Siendo niña, enhebraba en collares.
Después, lejos llevóme la vida.
Me he tornado tristona y pausada.
¡Qué nostalgia tan honda me oprime
Cuándo siento el olor a naranjas!
Si a otro pago muy lejos del tuyo,
Indiecito, algún día te llevan,
Y no eres feliz, y suspiras
Por volver a tu vieja querencia,
Y una tarde en un soplo de viento
El sabor a tus montes te asalta,
¡Ya sabrás, indiecito asombrado,
Lo que es la palabra "nostalgia".
498
Yo tuve, en tierra adentro, una novia muy pobre:
ojos inusitados de sulfato de cobre.
Llamábase María; vivía en un suburbio,
y no hubo entre nosotros ni sombra ni disturbio.
Acabamos de golpe: su domicilio estaba
contiguo a la estación de los ferrocarriles,
y ¿qué noviazgo puede ser duradero entre
campanadas centrífugas y silbatos febriles?
El reloj de su sala desgajaba las ocho;
era diciembre, y yo departía con ella
bajo la limpidez glacial de cada estrella.
El gendarme, remiso a mi intriga inocente,
hubo de ser, al fin, forzoso confidente.
María se mostraba incrédula y tristona:
yo no tenía traza de una buena persona.
¿Olvidarás acaso, corazón forastero,
el acierto nativo de aquella señorita
que oía y desoía tu pregón embustero?
Su desconfiar ingénito era ratificado
por los perros noctívagos, en cuya algarabía
reforzábase el duro presagio de María.
¡Perdón, María! Novia triste, no me condenes;
cuando oscile el quinqué y se abatan las ocho,
cuando el sillón te mezca, cuando ululen los trenes,
cuando trabes los dedos por detrás de tu nuca,
no me juzgues más pérfido que uno de los silbatos
que turban tu faena y tus recatos.
463
Si, te deje con frio.
Si, te deje un vacío.
Si, también el corazón partido.
Te lo merecías,
por tu osadía en jugar conmigo
en formarme líos,
en robar mí aliento,
con tan falsos besos,
sin ofrecer oxígeno,
sin darme alivio.
Si, te deje recuerdos,
que te lleguen dentro,
que te vuelvan loco .
Y en el frio de diciembre,
que te desesperen, y que te condenen,
a la amargura de la noche oscura,
y con apatía a no volver amar nunca.
O caso ya te olvidas,
como me dolías,
como te rogaba,
para que me amaras,
para que encendieras esa luz
que con tanto amor yo te brindaba!
Para que desataras mis pasiones malogradas,
con un beso largo,
con un tierno abrazo,
o que permitieras,
que te derrumbara todas esas barreras,
para calentarte ese corazón que quería mío,
Y me lo negaste.
Y te cerraste.
Y mi corazón hasta lo enterraste en tu pudrición,
en tu ambición por ser un Don Juan moderno.
Pero mira lo que es la vida,
En tu desatino, te robe el oxígeno.
Te lo merecías.
LeydisProse
11/29/16
https://www.facebook.com/LeydisProse/about/
Jun 13, 2017
Jun 13, 2017 at 4:17 PM UTC
Sueño con una Navidad correcta y alegre
Nunca sueño con una Navidad blanca o nevada
Es muy resbaladizo y traicionero cuando nieva
Para ir a la iglesia uso zapatos de cuero
Y es fácil caerse y lastimarse
No quiero romper tu corazón
Al decir que esa blanca Navidad
No es un momento divertido o alegre. Pero la misa de medianoche
Por supuesto, es un momento feliz. Me encantan los villancicos
La música góspel, las decoraciones y cuando doblan las campanas
Me encanta una Navidad cálida y alegre en el estado del sol, en Florida
Donde sea seco, atractivo y agradable. Es como tener una cita
Con la Madre Naturaleza. El clima no es malhumorado ni sombrío
Los niños juegan con sus regalos y todos parecen felices
No sueño con una Navidad blanca o nevada
¡Oh, Jo, Jo, Jo! Me encanta una Navidad correcta y alegre.
PD. Traduccíon de ‘ A Right And Jolly Christmas’ por Hébert Logerie
Copyright © diciembre de 2023, Hébert Logerie, Todos los derechos reservados.
Hébert Logerie es autor de varias colecciones de poemas.
Dec 23, 2024
Dec 23, 2024 at 10:35 AM UTC
Waning dulcet tones,
Waging winds clamour,
Trees shedding their garb
Taking a chance with the tremor.
December, December, December!
Brown grass, Gray skies,
Hibernating desires,
Shorter days,
Pauses, sighs and whys.
décembre, décembre, décembre!
Huddles warm and soothing,
Wuthering and whithering away,
Cracking fires that once were
Only remnants of embers remain.
Diciembre, Diciembre, Diciembre!
Wintery sun, caressed once
The skies await,half awake,
wanting, waning, waking,
What lies ahead, you mysterious you...
दिसंबर, दिसंबर, दिसंबर!
Dec 1, 2019
Dec 1, 2019 at 6:39 PM UTC
Mis lágrimas
Mi angustia
Mi lamento por este alma pérdida
Mis miles de recuerdos de ti
El dolor
Mis gritos
Mi corazón tan débil
Mi cuerpo sin fuerzas
Me atraen a tu puerta, querido Señor
No aguanto tanta pérdida
Abrazame por favor
Quitame el dolor y estas lagrimas
Da caricia a mi alma
Abre a mis ojos
Quita las palpitaciones de mi corazón
Extiende tus brazos hacia mi.
Ayúdame sentir mejor
Colma mi corazón
Con tu amor evangélico
Envuélveme en tu abrazo amoroso
Ayúdame entender "el porqué?"
Silencia mis gritos
Toca mi corazón
Levanta mi vista, Señor
Hasta tus cortes celestiales
Para ser un testigo
Del Plan de Redención
Y que me amas
Esta es mi oración
En tus manos deposito mi confianza
Para que algún día yo
Contigo y con ellos, puedo morar
Escrito por:
Jason Cheney
Diciembre 11, 2021
Dec 26, 2021
Dec 26, 2021 at 6:58 AM UTC
Y cómo se llama ese mes
que está entre Diciembre y Enero?
Con qué derecho numeraron
las doce uvas del racimo?
Por qué no nos dieron extensos
meses que duren todo el año?
No te engañó la primavera
con besos que no florecieron?
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