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"deshacen" poems
En un poema leo: conversar es divino. Pero los diosa no hablan: hacen, deshacen mundos mientras los hombres hablan. Los dioses, sin palabras, juegan juegos terribles. El espíritu baja y desata las lenguas pero no habla palabras: habla lumbre. El lenguaje, por el dios encendido, es una profecía de llamas y una torre de humo y un desplome de sílabas quemadas: ceniza sin sentido. La palabra del hombre es hija de la muerte. Hablamos porque somos mortales: las palabras no son signos, son años. Al decir lo que dicen los nombres que decimos dicen tiempo: nos dicen. Somos nombres del tiempo. Mudos, también los muertos pronuncian las palabras que decimos los vivos. El lenguaje es la casa de todos en el flanco del abismo colgada. Conversar es humano.
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La llama, el habla
Qué quieres que te diga, Danaë? Que mis labios se deshacen en suspiros? Que no me alcanza el aire por bañarte en cumplidos? ... You lay your thirsty eyes upon pray, Danaë, And mine them boys for the gold of their attention. You're up high in your tower of doubt, Danaë, And yet you're both the captive and the captor. You bathe in their raining gold, Danaë, With your malice gilded in good intentions. But the mines run dry, Danaë, And aureate satisfaction comes from within. That's what I learned from you, Danaë, One's not content until content with one's self one's been. And yet it's easy, Danaë, For both you and I carry eternity inside. We've been blinded by raining gold that soothes our skin; But we shall see once our tears have all been cried.
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Oct 12, 2015
Oct 12, 2015 at 2:37 AM UTC
Danaë
En un poema leo: conversar es divino. Pero los diosa no hablan: hacen, deshacen mundos mientras los hombres hablan. Los dioses, sin palabras, juegan juegos terribles. El espíritu baja y desata las lenguas pero no habla palabras: habla lumbre. El lenguaje, por el dios encendido, es una profecía de llamas y una torre de humo y un desplome de sílabas quemadas: ceniza sin sentido. La palabra del hombre es hija de la muerte. Hablamos porque somos mortales: las palabras no son signos, son años. Al decir lo que dicen los nombres que decimos dicen tiempo: nos dicen. Somos nombres del tiempo. Conversar es humano.
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Conversar