Hello Poetry
Submit your work and get some sparkles! Create free account
"deseara" poems
Agua limpia, clara, clara, clara, tan limpia y tan clara que parece cristal, tan clara y tan limpia que yo la deseara convertida en la tela de un vestido nupcial. ¡Qué feliz la novia rubia que lo usara! Tendría que ser buena, hermosa y virginal. ¿Se concibe nada más bello que agua clara transformada en la tela de un vestido nupcial? ¡Qué pena que no haya en nuestro siglo, hadas! Que se hayan concluido todas las encantadas madrinas que creara la fábula oriental. ¡Yo quisiera un vestido hecho con agua clara! ¡Yo quisiera un vestido tal como lo soñara mirando esa corriente que parece cristal!
0
1.1k
La corriente de cristal
cansado ¡Sí! Cansado de usar un solo bazo, dos labios, veinte dedos, no sé cuántas palabras, no sé cuántos recuerdos, grisáceos, fragmentarios. Cansado, muy cansado de este frío esqueleto, tan púdico, tan casto, que cuando se desnude no sabré si es el mismo que usé mientras vivía. Cansado. ¡Sí! Cansado por carecer de antenas, de un ojo en cada omóplato y de una cola auténtica, alegre, desatada, y no este rabo hipócrita, degenerado, enano. Cansado, sobre todo, de estar siempre conmigo, de hallarme cada día, cuando termina el sueño, allí, donde me encuentre, con las mismas narices y con las mismas piernas; como si no deseara esperar la rompiente con un cutis de playa, ofrecer, al rocío, dos senos de magnolia, acariciar la tierra con un vientre de oruga, y vivir, unos meses, adentro de una piedra.
0
803
Cansancio
Tendríamos ya una edad misericordiosa, cuando mi padre ordenó nuestro ingreso a la escuela. Cura de amor, una tarde lluviosa de febrero, mamá servía en la cocina el yantar de oración. En el corredor de abajo, estaban sentados a la mesa mi padre y mis hermanos mayores. Y mi madre iba sentada al pie del mismo fuego del hogar. Tocaron a la puerta. -Tocan a la puerta! -mi madre. -Tocan a la puerta! -mi propia madre. -Tocan a la puerta! -dijo toda mi madre, tocándose las entrañas a trastes infinitos, sobre toda la altura de quien viene. -Anda, Nativa, la hija, a ver quien viene. Y, sin esperar la venia maternal, fuera Miguel, el hijo, quien salió a ver quién venia así, oponiéndose a lo ancho de nosotros. Un tiempo de rúa contuvo a mi familia. Mama salió, avanzando inversamente y como si hubiera dicho: las partes. Se hizo patio afuera. Nativa lloraba de una tal visita, de un tal patio y de la mano de mi madre. Entonces y cuando, dolor y paladar techaron nuestras frentes. -Porque no le deje que saliese a la puerta, -Nativa, la hija-, me ha echado Miguel al pavo. A su pavo. ¡Qué diestra de subprefecto, la diestra del padre, revelando, el hombre, las falanjas filiales del niño! Podía así otorgarle las venturas que el hombre deseara más tarde. Sin embargo: -Y mañana, a la escuela, -disertó magistralmente el padre, ante el público semanal de sus hijos. -Y tal, la ley, la causa de la ley. Y tal también la vida. Mamá debió llorar, gimiendo a penas la madre. Ya nadie quiso comer. En los labios del padre cupo, para salir rompiéndose, una fina cuchara que conozco. En las fraternas bocas, la absorta amargura del hijo, quedó atravesada. Mas, luego, de improviso, salió de un albañal de aguas llovedizas y de aquel mismo patio de la visita mala, una gallina, no ajena ni ponedora, sino brutal y negra. Cloqueaba en mi garganta. Fue una gallina vieja, maternalmente viuda de unos pollos que no llegaron a incubarse. Origen olvidado de ese instante, la gallina era viuda de sus hijos. Fueron hallados vacíos todos los huevos. La clueca después tuvo el verbo. Nadie la espantó. Y de espantarla, nadie dejó arrullarse por su gran calofrío maternal. -¿Dónde están los hijos de la gallina vieja? -¿Dónde están los pollos de la gallina vieja? ¡Pobrecitos! ¡Dónde estarían!
0
601
Lánguidamente su licor
Tendríamos ya una edad misericordiosa, cuando mi padre ordenó nuestro ingreso a la escuela. Cura de amor, una tarde lluviosa de febrero, mamá servía en la cocina el yantar de oración. En el corredor de abajo, estaban sentados a la mesa mi padre y mis hermanos mayores. Y mi madre iba sentada al pie del mismo fuego del hogar. Tocaron a la puerta. -Tocan a la puerta! -mi madre. -Tocan a la puerta! -mi propia madre. -Tocan a la puerta! -dijo toda mi madre, tocándose las entrañas a trastes infinitos, sobre toda la altura de quien viene. -Anda, Nativa, la hija, a ver quien viene. Y, sin esperar la venia maternal, fuera Miguel, el hijo, quien salió a ver quién venia así, oponiéndose a lo ancho de nosotros. Un tiempo de rúa contuvo a mi familia. Mama salió, avanzando inversamente y como si hubiera dicho: las partes. Se hizo patio afuera. Nativa lloraba de una tal visita, de un tal patio y de la mano de mi madre. Entonces y cuando, dolor y paladar techaron nuestras frentes. -Porque no le deje que saliese a la puerta, -Nativa, la hija-, me ha echado Miguel al pavo. A su pavo. ¡Qué diestra de subprefecto, la diestra del padre, revelando, el hombre, las falanjas filiales del niño! Podía así otorgarle las venturas que el hombre deseara más tarde. Sin embargo: -Y mañana, a la escuela, -disertó magistralmente el padre, ante el público semanal de sus hijos. -Y tal, la ley, la causa de la ley. Y tal también la vida. Mamá debió llorar, gimiendo a penas la madre. Ya nadie quiso comer. En los labios del padre cupo, para salir rompiéndose, una fina cuchara que conozco. En las fraternas bocas, la absorta amargura del hijo, quedó atravesada. Mas, luego, de improviso, salió de un albañal de aguas llovedizas y de aquel mismo patio de la visita mala, una gallina, no ajena ni ponedora, sino brutal y negra. Cloqueaba en mi garganta. Fue una gallina vieja, maternalmente viuda de unos pollos que no llegaron a incubarse. Origen olvidado de ese instante, la gallina era viuda de sus hijos. Fueron hallados vacíos todos los huevos. La clueca después tuvo el verbo. Nadie la espantó. Y de espantarla, nadie dejó arrullarse por su gran calofrío maternal. -¿Dónde están los hijos de la gallina vieja? -¿Dónde están los pollos de la gallina vieja? ¡Pobrecitos! ¡Dónde estarían!
Continue reading...
23
Muchos dicen que Dios la abandono, pues no le concedió una belleza humillante, una mirada agradable, sus bigotes son como lagunas de espanto.. mas tiene ella un melao que tiene a los hombres pasmao! A veces cuando pasa por el pueblo la lindas se recogen y se echan a un lado creyendo que su feura las podría contagiar. Por dentro dicen todas; ¡"Dios Santo, que aparato más raro”! y después se molestan cuando ven a los muchachos de tras de ella corriendo, porque así de fea, tiene a todos los hombres embelesao’, todos quieren pretenderla y con ella comer helao'. La bonita le tiene rabia, no entiende cuál es su ***** le ha dicho a todos en el barrio, que La Fea, un trabajo de brujería a los hombres del pueblo le ha echao’. La fea sigue en su can, no le importa el qué dirán, se ha tirao’ el galán más guapo de pueblo y dicen que está loco, porque con la bonita no quiere na’. Con la bruja del pueblo se ha ido a consulta’ pa’ que le de, lo que a la fea le ha de sobrar. La bruja le ha contestao’ “yo aquí pa' ti no tengo na’”. y si, la condena’ e' fea’ pero tiene el alma en pa’. Le pregunto la bonita a la curandera; ¿Cómo puede él orgullosamente andar caminando con una mujer tan fea? ¡Que era ella más fea que la Princesa de Qajair! Porque ella se empeña en atenderlo y enseñarle que lo quiere, ¡y no se queda con lo que le puede da'! Y salió la bonita muy desgana’ con el alma rota y sin su galán poder recobrar, y hasta su espejo quiso tirar, porque se ha dado cuenta “que la suerte de la fea la bonita la deseara” LeydisProse 1/31/2018 https://m.facebook.com/LeydisProse/
0
Feb 7, 2018
Feb 7, 2018 at 1:17 PM UTC
Es fea...pero tiene un melao!
Muchos dicen que Dios la abandono, pues no le concedió una belleza humillante, una mirada agradable, sus bigotes son como lagunas de espanto.. mas tiene ella un melao que tiene a los hombres pasmao! A veces cuando pasa por el pueblo la lindas se recogen y se echan a un lado creyendo que su feura las podría contagiar. Por dentro dicen todas; ¡"Dios Santo, que aparato más raro”! y después se molestan cuando ven a los muchachos de tras de ella corriendo, porque así de fea, tiene a todos los hombres embelesao’, todos quieren pretenderla y con ella comer helao'. La bonita le tiene rabia, no entiende cuál es su ***** le ha dicho a todos en el barrio, que La Fea, un trabajo de brujería a los hombres del pueblo le ha echao’. La fea sigue en su can, no le importa el qué dirán, se ha tirao’ el galán más guapo de pueblo y dicen que está loco, porque con la bonita no quiere na’. Con la bruja del pueblo se ha ido a consulta’ pa’ que le de, lo que a la fea le ha de sobrar. La bruja le ha contestao’ “yo aquí pa' ti no tengo na’”. y si, la condena’ e' fea’ pero tiene el alma en pa’. Le pregunto la bonita a la curandera; ¿Cómo puede él orgullosamente andar caminando con una mujer tan fea? ¡Que era ella más fea que la Princesa de Qajair! Porque ella se empeña en atenderlo y enseñarle que lo quiere, ¡y no se queda con lo que le puede da'! Y salió la bonita muy desgana’ con el alma rota y sin su galán poder recobrar, y hasta su espejo quiso tirar, porque se ha dado cuenta “que la suerte de la fea la bonita la deseara” LeydisProse 1/31/2018 https://m.facebook.com/LeydisProse/
Continue reading...
37
Viento que te vas a donde no puedo         yo ir, ¿no me llevarás? Si tuviera alas, alas como tú, ¡ay, contigo iría por el cielo azul! Porque estoy tan triste que deseara huir. Llévame, ¡oh pampero muy lejos de aquí! Haréme liviana, más de lo que soy, para pesar menos he llorado hoy. Para pesar menos, si preciso es, mi trenza sombría, ¡ay!, me cortaré. Para pesar menos ni he de sonreír cuando al fin me lleves muy lejos de aquí. Lo único, viento, que no puede ser, es que yo a aquel hombre deje de querer. Aunque pese mucho ese amor irá a donde yo vaya. ¿Me podrás llevar?
0
490
Balada del amor triste