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"descubre" poems
Atisbo de un pezón a contraluz luciérnagas bailan en mi estómago uñas marcadas en mi espalda El frote de tus labios, como almohadillas húmedas, refrescan mi ser y así olvido mi olvido Descenso lento pero apresurado, como quien se impacienta por el oro, pero conoce los peligros del camino Movimientos tenues, una respiración, un susurro Me desvisto de mis pesares, olvido lo que me agobia caigo presa de una trampa de la que aún no se descubre escapatoria El estupefaciente más efectivo, síntomas de la cima, relajación, nervios y escalofríos mezclados en un cóctel de lo más delicioso Un beso, un abrazo y hasta la mañana siguiente
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Aug 31, 2017
Aug 31, 2017 at 11:33 AM UTC
*****
Me pides que me orille, hacia el contorno del sitio me estaciono en la sombra, en la cadencia de tus pensamientos en un latido te descubres, se sienten tus ojos como espejos como reflejo de explosiones que a mí, me descubren el juego me tocas la sien con tus manos, calmando ansiedad de veneno respiras de cerca y en tus ojos, dibujas el plan que me descubre que me redime con furia en tu sirviente de instinto con movimientos despacios, recorro el altar de tu cuerpo tu piel dorada es atacada por vientos que se apropian no te importa el invierno, pues tu calor de locura nos llena el espacio de rojos, de suciedades que borran que destierran las reglas que nos impiden ahogarnos enajenar los impulsos con vanidades lascivas tus movimientos que sobran, que satisfacen tu ego a mí no me importa, estás encima de mi cuerpo yo sólo me limito a observarte, a tocarte los espacios aquellos lugares que buscan que los levante del sueño.
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Sep 5, 2012
Sep 5, 2012 at 12:31 AM UTC
Pasajero
Yo también tengo ruinas y si acudo al pasado ya no sé a quién o a quiénes busco entre los escombros son ruinas sin prestigio sin guías y con musgo inmensas y mezquinas señas de lo que fui columpios desnudeces huellas crepusculares matutinas nocturnas la luna las descubre les dice lo que eran columnas de tesón cúmulos de experiencia pedernales de amor catacumbas de miedo yo también tengo ruinas pero no deslumbradas sino ciegas distantes residuos de palabras vestigios de rencores esquirlas de castigos reliquias de caricias ruinas tan taciturnas calimas de la pena albergan sus fantasmas como todas las ruinas y como todas dejan escuchar su lamento yo también tengo ruinas meses y años troceados muñones de confianza perdones en añicos piedras en las que a veces me reconozco       entonces amo la piel rugosa de mis hermanas ruinas
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Ruinas
No me pongo maquillaje, Mi disfraz esta descubierto. Mi belleza mas horrorosa, Te la doy con conciencia. No me pongo maquillaje, Juro que no hay tiempo. Para que atender mis rizos? En la cama los enredo. No me pongo maquillaje Y mi cara llena de venas brotando sin disimulo manchas en la piel barros y labios resecos. No me pongo maquillaje descubre que no soy porcelana Mi disfraz esta descubierto. No hay sombra que me cubra, Mi belleza mas horrorosa. La admiras aunque mi máscara anda perdida.
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Dec 11, 2013
Dec 11, 2013 at 3:34 AM UTC
Mi mascara ( My mask)
¿Qué hemos de hacer nosotros los negros que no sabemos ni leer? Fregar escupideras en los grandes hoteles encerar y barrer manejar ascensores en el Gran Club servirles de beber o hacer que el cadillac sea más lujoso vistiendo la librea de chofer. Tenemos la respuesta siempre lista: en París "oui, monsieur" y en Georgia, en Lousiana o en Virginia un eterno "yes sir..." Los negros, pobres negros de este mundo ¿qué cosa hemos de hacer debiendo de comer todos los días (y a veces sin comer)? Bajar la testa reverente y a lo mismo de ayer. Hasta que llega un blanco y "nos descubre" nos mete al ring y aquí comienza para mal de males el principio del fin Footing, training, sombra; saco, pera, soga; upper cuta hook cross. Duchazos, masajes, fotos, reportajes. ¡Okey, boss...! El cañaveral de mi lejana tierra me dio estos fuertes bíceps. Los buques cargueros de todos los muelles me dieron envidiable complexión. Y corriendo, voceando millones de diarios fortalecí muslo pierna y pie. Ahora, en el Madison Square Garden de New York, dice mi manager: ¡No whisky! ¡No tobacco! ¡No girls! (No money) Negros acomodadores ubican a los blancos en ring side. Perder esta pelea significa volver con ellos: Con Blackie de Maniatan. Con Brown de Alabama Con "Nando" Rodríguez de Puerto Rico ...y entonces no whiksy no tobacco no girls no money and ¡knock-out! My challenger es ***** como yo Si pierde le espera lo mismo                           (Aquí los únicos que nunca pierden son nuestros managers y el promotor). Comienza el round, voy hacia el centro -en este plan voy a perder- este es el round numero trece ¡voy a demostrarle quién es quién! Me está llevando hacia una esquina, si caigo aquí me cuentan diez. ¡Virgen del Cobre estoy perdido! No puedo ver No... pue.. do... ver... La gente aplaude al que me mata El referee no dice "break". Que mi mujer no sepa nada... Mi nombre es BENNY "KID" PARET.
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Muerte en el ring
¿Qué hemos de hacer nosotros los negros que no sabemos ni leer? Fregar escupideras en los grandes hoteles encerar y barrer manejar ascensores en el Gran Club servirles de beber o hacer que el cadillac sea más lujoso vistiendo la librea de chofer. Tenemos la respuesta siempre lista: en París "oui, monsieur" y en Georgia, en Lousiana o en Virginia un eterno "yes sir..." Los negros, pobres negros de este mundo ¿qué cosa hemos de hacer debiendo de comer todos los días (y a veces sin comer)? Bajar la testa reverente y a lo mismo de ayer. Hasta que llega un blanco y "nos descubre" nos mete al ring y aquí comienza para mal de males el principio del fin Footing, training, sombra; saco, pera, soga; upper cuta hook cross. Duchazos, masajes, fotos, reportajes. ¡Okey, boss...! El cañaveral de mi lejana tierra me dio estos fuertes bíceps. Los buques cargueros de todos los muelles me dieron envidiable complexión. Y corriendo, voceando millones de diarios fortalecí muslo pierna y pie. Ahora, en el Madison Square Garden de New York, dice mi manager: ¡No whisky! ¡No tobacco! ¡No girls! (No money) Negros acomodadores ubican a los blancos en ring side. Perder esta pelea significa volver con ellos: Con Blackie de Maniatan. Con Brown de Alabama Con "Nando" Rodríguez de Puerto Rico ...y entonces no whiksy no tobacco no girls no money and ¡knock-out! My challenger es ***** como yo Si pierde le espera lo mismo                           (Aquí los únicos que nunca pierden son nuestros managers y el promotor). Comienza el round, voy hacia el centro -en este plan voy a perder- este es el round numero trece ¡voy a demostrarle quién es quién! Me está llevando hacia una esquina, si caigo aquí me cuentan diez. ¡Virgen del Cobre estoy perdido! No puedo ver No... pue.. do... ver... La gente aplaude al que me mata El referee no dice "break". Que mi mujer no sepa nada... Mi nombre es BENNY "KID" PARET.
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Por qué caminos del alba Andas descubriendo el cielo Ese, prometido a unos Los que sufrimos, creemos Y le pedimos a Dios Ir a bruñir sus luceros Porqué sendas, asombrada, Ya vas encontrando el cielo, Mientras aquí las banderas Y pueblos, están de duelo. Porque te fuiste, tan pronto Precipitando el invierno Cuando aun, lleno de flores, Se desgranaba febrero Yucas y conquistadores Te irán formando cortejo; Pizarro barbado y noble -Bronce, plata, encaje, acero- Con una ciudad de Torres Entre sus brazos sin huesos. Y una muchedumbre oscura Que va detrás de Atahualpa Te sigue cantando himnos En lengua quechua y aymara Ya estás, Gabriela, en la gloria, Mitad de princesa incaica, Mitad de reina española, Como Isabel, la magnánima. Ya sé que no has de escribir A nadie mas en la tierra, Que oficinas de correo A la eternidad se veda ¡Pero es tan dulce que sepas Gabriela, que toda América Por ti está tan conmovida Como tu patria chilena...! El cielo junto al copihue La orquídea venezolana Se une a la victoria-regia Del Brasil, y en la sabana De Colombia, los gomeros Detienen su savia trágica. ¡Toda la flora de América Quiere mirarte la cara! Asómate entre las nubes Una tarde arrebolada; Muéstranos tu frente ancha De madre tan bien amada, ¡Déjanos poquito a poco, Del todo no te nos vayas! Aquí ha quedado tu verso, Tu palabra estructurada Con lo mejor del idioma Y lo mejor de tu alma. Pero nos falta tu rostro Con la sonrisa cansada, Que a todos nos descansaba Cuando nos daba en los ojos. Oye, Gabriela, las voces Desde tu «bosque perfecto» Damos la señal que diga Que llega a ti nuestro acento, Y repasa, tu que tanto Sobre la tierra anduviste, ¡Reposa y se haga radiante Su risa aquella, tan triste! Descubre el cielo y descansa, Pero, Gabriela ¡no olvides!
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Carta a gabriela
Por qué caminos del alba Andas descubriendo el cielo Ese, prometido a unos Los que sufrimos, creemos Y le pedimos a Dios Ir a bruñir sus luceros Porqué sendas, asombrada, Ya vas encontrando el cielo, Mientras aquí las banderas Y pueblos, están de duelo. Porque te fuiste, tan pronto Precipitando el invierno Cuando aun, lleno de flores, Se desgranaba febrero Yucas y conquistadores Te irán formando cortejo; Pizarro barbado y noble -Bronce, plata, encaje, acero- Con una ciudad de Torres Entre sus brazos sin huesos. Y una muchedumbre oscura Que va detrás de Atahualpa Te sigue cantando himnos En lengua quechua y aymara Ya estás, Gabriela, en la gloria, Mitad de princesa incaica, Mitad de reina española, Como Isabel, la magnánima. Ya sé que no has de escribir A nadie mas en la tierra, Que oficinas de correo A la eternidad se veda ¡Pero es tan dulce que sepas Gabriela, que toda América Por ti está tan conmovida Como tu patria chilena...! El cielo junto al copihue La orquídea venezolana Se une a la victoria-regia Del Brasil, y en la sabana De Colombia, los gomeros Detienen su savia trágica. ¡Toda la flora de América Quiere mirarte la cara! Asómate entre las nubes Una tarde arrebolada; Muéstranos tu frente ancha De madre tan bien amada, ¡Déjanos poquito a poco, Del todo no te nos vayas! Aquí ha quedado tu verso, Tu palabra estructurada Con lo mejor del idioma Y lo mejor de tu alma. Pero nos falta tu rostro Con la sonrisa cansada, Que a todos nos descansaba Cuando nos daba en los ojos. Oye, Gabriela, las voces Desde tu «bosque perfecto» Damos la señal que diga Que llega a ti nuestro acento, Y repasa, tu que tanto Sobre la tierra anduviste, ¡Reposa y se haga radiante Su risa aquella, tan triste! Descubre el cielo y descansa, Pero, Gabriela ¡no olvides!
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Cuelga sangriento de la cama al suelo el hombro diestro del feroz tirano, que opuesto al muro de Betulia en vano, despidió contra sí rayos al cielo. Revuelto con el ansia el rojo velo del pabellón a la siniestra mano descubre el espectáculo inhumano del tronco horrible convertido en hielo. Vertido Baco, el fuerte arnés afea los vasos y la mesa derribada, duermen las guardas, que tan mal emplea; y sobre la muralla coronada del pueblo de Israel, la casta hebrea con la cabeza resplandece armada.
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Al triunfo de judit
estos poemas esta colección de papeles esta manada de pedazos que pretenden respirar todavía estas palabras suaves ásperas ayuntadas por mí me van a costar la salvación a veces son peores que actos mejor dicho más ciertas el tiempo que pasa no las afina no las embellece descubre sus rajaduras sus paredes raídas el techo se les hunde y llueve es así que en ellas no puedo tener abrigo ni reparo en realidad huyo de ellas como de las ciudades antiguamente malditas asoladas por las enfermedades las catástrofes los reyes extranjeros y magníficos más malas que el dolor son estas ruinas que levanté viviendo dejando de vivir andando entre dos aguas entre este mundo y su belleza y no me quejo ya que ni oro ni gloria pretendí yo escribiéndolas ni dicha ni desdicha ni casa ni perdón
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Cclxi
Juan, aquel militar de tres abriles, Que con gorra y fusil sueña en ser hombre, Y que ha sido en sus guerras infantiles Un glorioso heredero de mi nombre; Ayer, por tregua al belicoso juego, Dejando en un rincón la espada quieta, Tomó por voluntad, no a sangre y fuego, Mi mesa de escribir y mi gaveta. Allí guardo un laurel, y viene al caso Repetir lo que saben mis testigos: Esa corona de oropel y raso La debo, no a la gloria, a mis amigos. Con sus manos pequeñas y traviesas, Desató el niño, de la verde guía, El lazo tricolor en que hay impresas Frases que él no descifra todavía. Con la atención de un ser que se emociona Miró las hojas con extraño gesto, Y poniendo en mis manos la corona, Me preguntó con intención: -«¿Qué es esto?» -«Esto es -repuse- el lauro que promete La gloria al genio que en su luz inunda...» -«¿Y por qué lo tienes?»                                       -Por juguete, Le respondió mi convicción profunda. Viendo la forma oval, pronto el objeto Descubre el niño, de la noble gala; Se la ciñe, faltándome al respeto Y hecho un héroe se aleja por la sala. ¡Qué hermosa dualidad! Gloria y cariño Con su inocente acción enlazó ufano, Pues con el lauro semejaba el niño Un diminuto emperador romano. Hasta creí que de su faz severa Irradiaban celestes resplandores, Y que anhelaba en su imperial litera Ir al Circo a buscar los gladiadores. Con su nuevo disfraz quedé asombrado (No extrañéis en un padre estos asombros), Y corrí por un trapo colorado Que puse y extendí sobre sus hombros. Mirélo así con cándido embeleso, Me transformé en su esclavo humilde y rudo, Y -«¡Ave César!- le dije, dame un beso, ¡Yo que muero de penas, te saludo!» -«¿César?»- me preguntó lleno de susto Y yo sintiendo que su amor me abrasa, -«¡César!» -le respondí- «César Augusto De mi honor, de mi honra y de mi casa» Quitéle el manto, le volví la espada, Recogí mi corona de poeta, Y la guardé, deshecha y empolvada, En el fondo sin luz de mi gaveta.
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César en casa
Juan, aquel militar de tres abriles, Que con gorra y fusil sueña en ser hombre, Y que ha sido en sus guerras infantiles Un glorioso heredero de mi nombre; Ayer, por tregua al belicoso juego, Dejando en un rincón la espada quieta, Tomó por voluntad, no a sangre y fuego, Mi mesa de escribir y mi gaveta. Allí guardo un laurel, y viene al caso Repetir lo que saben mis testigos: Esa corona de oropel y raso La debo, no a la gloria, a mis amigos. Con sus manos pequeñas y traviesas, Desató el niño, de la verde guía, El lazo tricolor en que hay impresas Frases que él no descifra todavía. Con la atención de un ser que se emociona Miró las hojas con extraño gesto, Y poniendo en mis manos la corona, Me preguntó con intención: -«¿Qué es esto?» -«Esto es -repuse- el lauro que promete La gloria al genio que en su luz inunda...» -«¿Y por qué lo tienes?»                                       -Por juguete, Le respondió mi convicción profunda. Viendo la forma oval, pronto el objeto Descubre el niño, de la noble gala; Se la ciñe, faltándome al respeto Y hecho un héroe se aleja por la sala. ¡Qué hermosa dualidad! Gloria y cariño Con su inocente acción enlazó ufano, Pues con el lauro semejaba el niño Un diminuto emperador romano. Hasta creí que de su faz severa Irradiaban celestes resplandores, Y que anhelaba en su imperial litera Ir al Circo a buscar los gladiadores. Con su nuevo disfraz quedé asombrado (No extrañéis en un padre estos asombros), Y corrí por un trapo colorado Que puse y extendí sobre sus hombros. Mirélo así con cándido embeleso, Me transformé en su esclavo humilde y rudo, Y -«¡Ave César!- le dije, dame un beso, ¡Yo que muero de penas, te saludo!» -«¿César?»- me preguntó lleno de susto Y yo sintiendo que su amor me abrasa, -«¡César!» -le respondí- «César Augusto De mi honor, de mi honra y de mi casa» Quitéle el manto, le volví la espada, Recogí mi corona de poeta, Y la guardé, deshecha y empolvada, En el fondo sin luz de mi gaveta.
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esta secreta unión que pasa en un punto muy interior del alma/ que debe ser donde estás vos/y donde tales son el deleite y la gloria y demás criaturas que pasan/conunidas como aguas de cielo que van a río entrando a mar/o manos que por lados contrarios se hacen una/ o sustento que me sustenta/así me sos como madera en el palito/aunque mayor dolor queda después/y deseo mayor porque crece el amar cuando más se descubre la delicia de vos/y vienen ansias como rayos que abrasan y retardan el morir/y luego sin saber cómo ni cuándo/sin mover mano ni pie/cae un golpe de fuego que hace polvo cuanto alentamos cuanto respiramos al interior de esta pasión/ y suelta queda la pena como un animal que también es noticia de vos/tierra mía de la que estoy atado y desatado/ y rara ausencia/rara compañía/ que nadie es sino vos/ y yo como alguno colgado que ni toca tierra ni al cielo puede subir como conciencia de un tormento/ padecer o desdicha/que es gota de agua en el grande oceano de el calor de vos/mariposita honda/ libre en la toda luz que das
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Comentario vi
Hay quienes se resisten deshilachadamente a morir sin haberse concedido un año un mes una hora de goce y esperan ese don cultivando el silencio vaciándose de culpas y de pánicos descansando en el lecho del cansancio o evocando la infancia más antigua así / con la memoria en rebanadas con ojos que investigan lo invisible y el desaliento tímido y portátil que se cubre y descubre a duras penas así miden el cuerpo torpe cándido ese montón de riesgos y de huesos áspero de deseos como llagas que no elige agotarse mas se agota merodean tal vez por la nostalgia ese usual laberinto de abandonos buscan testigos y no los encuentran salvo en las caravanas de fantasmas piden abrazos pero nadie cae en la emboscada de los sentimientos carne de espera / alma de esperanza los desnudos se visten y no vuelven el amor hace un alto en el camino sorprendido in fraganti / condenado y no obstante siempre hay quien se resiste a irse sin gozar / sin apogeos sin brevísimas cúspides de gloria sin periquetes de felicidad como si alguien en el más allá o quizás en el más acá suplente fuera a pedirle cuentas de por qué no fue dichoso como puede serlo un bienaventurado del montón
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Resistencias
No, no me basta, no. Ni ese azul en delirio celeste sobre mí, cúspide de lo azul. Ni esa reiteración cantante de la ola, espumas afirmando, síes, síes sin fin. Ni tantos irisados primeros de las nubes -ópalo, blanco y rosa-, tan cansadas de cielo que duermen en las conchas. No, no me bastan, no. Colmo, tensión extrema, suma de la belleza el mundo, ya no más. Y yo más. Más azul que el azul alto. Más afirmar amor, querer, que el sí y el sí y el sí. La tarde, ya en el límite de dar, de ser, agota sus reservas: gozos, colores, triunfos; me descubre los fondos de mares y de glorias, se estira, vibra, tiembla, no puede más.  Lo sé, se va a romper si yo le grito esto que ya le estoy gritando irremisiblemente a golpes: «Tú, ya no más; yo, más».
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Se ha retirado el campo al ver abalanzarse crispadamente al hombre. ¡Qué abismo entre el olivo y el hombre se descubre! El animal que canta: el animal que puede llorar y echar raíces, rememoró sus garras. Garras que revestía de suavidad y flores, pero que, al fin, desnuda en toda su crueldad. Crepitan en mis manos. Aparta de ellas, hijo. Estoy dispuesto a hundirlas, dispuesto a proyectarlas sobre tu carne leve. He regresado al tigre. Aparta, o te destrozo. Hoy el amor es muerte, y el hombre acecha al hombre.
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Canción primera
Tu vida es como un pozo que se queda vacío, que se te está secando sin que sepas por qué; es como un viejo pozo con légamo de hastío que al fin descubre, un día, que el agua se le fue. El agua de tu pozo se evaporó en rocío, se consumió en la sombra, tristemente sin fe, pues pudiendo irse alegre, caminando en un río, prefiere ser un agua que se muere de pie. Tu vida es como un pozo. Tu amor fue el agua pura que, sin beberla nadie, se te secó en la hondura; pero el pozo se queda cuando el agua se va. Y yo comprendo ahora, junto a tu pozo seco, que en un pozo sin agua siempre responde el eco y en un alma vacía nada responde ya...
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El pozo vacío