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"descender" poems
¿Quieres que hablemos?... Está bien... empieza: Habla a mi corazón como otros días... ¡Pero no!... ¿qué dirías? ¿Qué podrías decir a mi tristeza? No intentes disculparte... ¡todo es vano! Ya murieron las rosas en el huerto; el campo verde lo secó el verano, y mi fe en ti, como mi amor, ha muerto.Amor arrepentido, ave que quieres regresar al nido al través de la escarcha y las neblinas; amor que vienes aterido y yerto, ¡donde fuiste feliz... ya todo ha muerto! ¡No vuelvas... Todo lo hallarás en ruinas!¿A qué has venido? ¿Para qué volviste? ¿Qué buscas?... &iexclNadie; habrá de responderte! Está sola mi alma, y estoy triste, inmensamente triste hasta la muerte. Todas las ilusiones que te amaron, las que quisieron compartir tu suerte, mucho tiempo en la sombra te esperaron, y se fueron... ¡cansadas de no verte!Cuando por vez primera en mi camino te encontré, reía en los campos la alegre primavera... toda esa luz, aromas y armonía.Hoy... &iexcltodo; cuán distinto! Paso a paso y solo voy por la desierta vía. -Nave sin rumbo entre revueltas olas- pensando en las tristezas del ocaso, y en las tristezas de las almas solas.En torno la mirada no columbra sino aspereza y páramos sombríos; los nidos en la nieve están vacíos, y la estrella que amamos ya no alumbra el azul de tus sueños y los míos.Partiste para ignota lontananza cuando empezaba a descender la sombra. ...¿Recuerdas? Te imploraba mi esperanza, ¡pero ya mi esperanza no te nombra!¡No ha de nombrarte!...¿para qué?... Vacía está el ara, y la historia yace trunca. ¡Ya para que esperar que irradie el día! ¡Ya para que decirnos: Todavía! Si una voz grita en nuestras almas: ¡Nunca!Dices que eres la misma; que en tu pecho la dulce llama de otros tiempos arde; que el nido del amor no esta desecho, que para amarnos otra vez, no es tarde.¡Te engañas!... ¡No lo creas!... Ya la duda echó en mi corazón fuertes raíces. Ya la fe de otros años no me escuda... Quedó de sueños mi ilusión desnuda, ¡y no puedo creer lo que me dices!¡No lo puedo creer!... Mi fe burlada, mi fe en tu amor perdida, es ansia de una nave destrozada, ¡ancla en el fondo de la mar caída!Anhelos de un amor, castos risueños, ya nunca volveréis... Se van... ¡Se esconden! ¿Los llamas?... ¡Es inútil!... No responden... ¡Ya los cubre el sudario de mis sueños!Hace tiempo se fue la primavera... ¡Llegó el invierno, fúnebre y sombrío! Ave fue nuestro amor, ave viajera, ¡y las aves se van cuando hace frío!
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A solas
¿Quieres que hablemos?... Está bien... empieza: Habla a mi corazón como otros días... ¡Pero no!... ¿qué dirías? ¿Qué podrías decir a mi tristeza? No intentes disculparte... ¡todo es vano! Ya murieron las rosas en el huerto; el campo verde lo secó el verano, y mi fe en ti, como mi amor, ha muerto.Amor arrepentido, ave que quieres regresar al nido al través de la escarcha y las neblinas; amor que vienes aterido y yerto, ¡donde fuiste feliz... ya todo ha muerto! ¡No vuelvas... Todo lo hallarás en ruinas!¿A qué has venido? ¿Para qué volviste? ¿Qué buscas?... &iexclNadie; habrá de responderte! Está sola mi alma, y estoy triste, inmensamente triste hasta la muerte. Todas las ilusiones que te amaron, las que quisieron compartir tu suerte, mucho tiempo en la sombra te esperaron, y se fueron... ¡cansadas de no verte!Cuando por vez primera en mi camino te encontré, reía en los campos la alegre primavera... toda esa luz, aromas y armonía.Hoy... &iexcltodo; cuán distinto! Paso a paso y solo voy por la desierta vía. -Nave sin rumbo entre revueltas olas- pensando en las tristezas del ocaso, y en las tristezas de las almas solas.En torno la mirada no columbra sino aspereza y páramos sombríos; los nidos en la nieve están vacíos, y la estrella que amamos ya no alumbra el azul de tus sueños y los míos.Partiste para ignota lontananza cuando empezaba a descender la sombra. ...¿Recuerdas? Te imploraba mi esperanza, ¡pero ya mi esperanza no te nombra!¡No ha de nombrarte!...¿para qué?... Vacía está el ara, y la historia yace trunca. ¡Ya para que esperar que irradie el día! ¡Ya para que decirnos: Todavía! Si una voz grita en nuestras almas: ¡Nunca!Dices que eres la misma; que en tu pecho la dulce llama de otros tiempos arde; que el nido del amor no esta desecho, que para amarnos otra vez, no es tarde.¡Te engañas!... ¡No lo creas!... Ya la duda echó en mi corazón fuertes raíces. Ya la fe de otros años no me escuda... Quedó de sueños mi ilusión desnuda, ¡y no puedo creer lo que me dices!¡No lo puedo creer!... Mi fe burlada, mi fe en tu amor perdida, es ansia de una nave destrozada, ¡ancla en el fondo de la mar caída!Anhelos de un amor, castos risueños, ya nunca volveréis... Se van... ¡Se esconden! ¿Los llamas?... ¡Es inútil!... No responden... ¡Ya los cubre el sudario de mis sueños!Hace tiempo se fue la primavera... ¡Llegó el invierno, fúnebre y sombrío! Ave fue nuestro amor, ave viajera, ¡y las aves se van cuando hace frío!
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She is the typesetter’s “e” The once-rounded uncial script, Unbroken like the solemn vow of a monk, His whisper, a shepherd of words under the cowl, Murmurations of the Holy Mother to the lambswool shroud of candlelight. His candle-flock of dreams to some hill of penitent towers, war-cowed And broken open like faith-unfended helmets, littering the ground, With their unspeaking tassels in babbling pagan sound of wind, That hill too, once-rounded bare under the glittering apostles of twilight. In the abbeywork of air, calligraphy was a cipher of souls, He unwrested demons from an inkwell of sunsets, smothered them in blotting paper, Freed the incarnate whole to the book of hours, nib-pointed in quills and illuminated in gold, Line by line, in Carolingian winding sheets, he returned the misshapen to the fold, To the carpet page of home and the warm ligatures of their waiting women. So the shutters of the heavenly house could blow light in slanted rays to a wilderness in storm. But he never tamed the aero-elongated, descender of Troy in a “t,” He never knew the unholiness of the underscore or fonts as ****** Or the world unwilling to know itself in serif robes of ancient lore. His life was a simple rounded-out syllable of one man, Left in the muddied, unintelligible text of faith and war. She is the typesetter’s “e” and now belongs to any hand.
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Jul 6, 2019
Jul 6, 2019 at 9:21 PM UTC
She is the Typesetter’s “e”
January 7th, 2016. 10:29 p.m. Qué fregaderas te trae el destino, ¿no? ¿Por qué cuando todo está perfecto?, ¿por qué cuando tienes el universo entero frente a ti?, ¿por qué cuando sabes que ya nada en el mundo puede estar mal... él se va? Las situaciones son unas bastardas, ¿ah? Los momentos que vives son mágicos. Aún sabiendo que esa persona no tiene ningún poder sobrenatural ni nada por el estilo. Pero, ¿qué mejor poder que el lograr hacerte feliz? Nadie en su sano juicio lograría algo como tal. Lograr que todo tu corazón se coloreé de viveza, de felicidad. Que en toda tu vida se esparza la esperanza, el amor. Que tu mente solo se llene de él. De su carisma, de su ternura. Que tu cuerpo se llene de la ligereza de su tacto, de la fuerza tan magnifica que este tiene. De todo el mar de sensaciones que provoca dentro tuyo con solo ese roce. Pero él, él lo logró. Él logró eso y mucho más dentro tuyo. Y ¿de qué sirve todo eso al final?, ¿de qué rayos sirve?, se de todos modos... él se iría. Si de todos modos él te dejaría ahí. Arriba en ese cielo, y te dejaría volver sola, aún cuando sabe que no tienes alas, que él era tus alas. Pero te deja, se hace a un lado y continúa su largo viaje solo. Y a ti, joven ave sin rumbo, no te permite decir nada antes de descender. A la Tierra. La Tierra que se convierte en el vacío. En tú vacío. Un lugar rodeado de gente que no llenará la sensación de ahogo que sientes porque él ya no está. Porque te hace falta él, su compañía. ¿Por qué? Para que al final, simplemente te des cuenta o quieras creer, quieras inventar dentro de ti, que siempre estuviste envuelta en este vacío, es solo que no lo sentías así, porque él estaba al lado tuyo. Te sentías volar solo porque tomaba tu mano y se aferraba fuerte al presente y a un futuro que forjaban juntos. Te sentías volar solo porque el sabor de sus labios provocaba en tu interior las ganas inmensas de no separar tu boca de la suya jamás. Te sentías volar, porque con sus brazos siendo tu cobijo, provocaba esa sensación de protección que nunca habías conocido. Esa sensación de sanación a tu alma, a tu corazón. Por eso sentías que volabas. Que no existía nadie más en ese cielo, en ese lugar, nadie más que tú y él. Juntos. Tomados de la mano. Con sus almas aferradas a ese fantástico amor. Pero entonces, él te soltó y nada, nada volvió a ser como antes...
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Jan 8, 2016
Jan 8, 2016 at 4:34 AM UTC
Y él me soltó.
January 7th, 2016. 10:29 p.m. Qué fregaderas te trae el destino, ¿no? ¿Por qué cuando todo está perfecto?, ¿por qué cuando tienes el universo entero frente a ti?, ¿por qué cuando sabes que ya nada en el mundo puede estar mal... él se va? Las situaciones son unas bastardas, ¿ah? Los momentos que vives son mágicos. Aún sabiendo que esa persona no tiene ningún poder sobrenatural ni nada por el estilo. Pero, ¿qué mejor poder que el lograr hacerte feliz? Nadie en su sano juicio lograría algo como tal. Lograr que todo tu corazón se coloreé de viveza, de felicidad. Que en toda tu vida se esparza la esperanza, el amor. Que tu mente solo se llene de él. De su carisma, de su ternura. Que tu cuerpo se llene de la ligereza de su tacto, de la fuerza tan magnifica que este tiene. De todo el mar de sensaciones que provoca dentro tuyo con solo ese roce. Pero él, él lo logró. Él logró eso y mucho más dentro tuyo. Y ¿de qué sirve todo eso al final?, ¿de qué rayos sirve?, se de todos modos... él se iría. Si de todos modos él te dejaría ahí. Arriba en ese cielo, y te dejaría volver sola, aún cuando sabe que no tienes alas, que él era tus alas. Pero te deja, se hace a un lado y continúa su largo viaje solo. Y a ti, joven ave sin rumbo, no te permite decir nada antes de descender. A la Tierra. La Tierra que se convierte en el vacío. En tú vacío. Un lugar rodeado de gente que no llenará la sensación de ahogo que sientes porque él ya no está. Porque te hace falta él, su compañía. ¿Por qué? Para que al final, simplemente te des cuenta o quieras creer, quieras inventar dentro de ti, que siempre estuviste envuelta en este vacío, es solo que no lo sentías así, porque él estaba al lado tuyo. Te sentías volar solo porque tomaba tu mano y se aferraba fuerte al presente y a un futuro que forjaban juntos. Te sentías volar solo porque el sabor de sus labios provocaba en tu interior las ganas inmensas de no separar tu boca de la suya jamás. Te sentías volar, porque con sus brazos siendo tu cobijo, provocaba esa sensación de protección que nunca habías conocido. Esa sensación de sanación a tu alma, a tu corazón. Por eso sentías que volabas. Que no existía nadie más en ese cielo, en ese lugar, nadie más que tú y él. Juntos. Tomados de la mano. Con sus almas aferradas a ese fantástico amor. Pero entonces, él te soltó y nada, nada volvió a ser como antes...
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Ellos son, ellos vienen cada noche a mi lado. Por mucho que intentara ocultarme, enterrarlos, por mucho que quisiera creer que está el pasado para siempre dormido, ellos, desde sus altos tronos, ellos, siluetas contra un cielo apagado, ellos, amigos, hijos del mismo tiempo, hermanos en el mismo dolor, silenciosos, doblados por su pesada carga vendrían a mi lado. Ellos, son muy temblorosos, muy lentos y muy pálidos. Pedro, grave, tranquilo, enorme, sosegado como el mar en otoño. Murió un día de marzo allá lejos…                     Fernando: parecía una tapia bajo el sol del ocaso. Enterrado en la niebla quedó un día.                       Milagros: yo no la conocí. Tenía veinte años. Dicen que eran sus ojos transparentes y vagos; que era alegre y muy linda… Rodrigo, coronado de espumas, semidiós marino. Murió ahogado frente a la playa un día de tormenta.                     ¡Qué claros los veo! Ellos son, vienen cada noche a mi lado, vestidos de jirones oscuros del pasado. Ellos quiebran el vidrio de mis sueños, extraños y ausentes, como si nunca hubieran soñado conmigo, bajo el mismo cielo triste.                     Descalzos andan. Yo no los siento descender de sus marcos. Yo no sé que palabras traen, que no he descifrado. Nombres, fechas, lugares… ¡Señor, me está vedado tu secreto! No puedo darles mi sangre. Hablo con ellos y no entienden mis palabras. Los llamo a voces y no me oyen. Ellos, lentos y vagos, ellos son, ellos vienen cada noche a mi lado. Ellos amigos, hijos del mismo tiempo, hermanos en el mismo dolor, silenciosos, doblados, llenos de pesadumbre, misteriosos y vagos.
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Ellos
Ellos son, ellos vienen cada noche a mi lado. Por mucho que intentara ocultarme, enterrarlos, por mucho que quisiera creer que está el pasado para siempre dormido, ellos, desde sus altos tronos, ellos, siluetas contra un cielo apagado, ellos, amigos, hijos del mismo tiempo, hermanos en el mismo dolor, silenciosos, doblados por su pesada carga vendrían a mi lado. Ellos, son muy temblorosos, muy lentos y muy pálidos. Pedro, grave, tranquilo, enorme, sosegado como el mar en otoño. Murió un día de marzo allá lejos…                     Fernando: parecía una tapia bajo el sol del ocaso. Enterrado en la niebla quedó un día.                       Milagros: yo no la conocí. Tenía veinte años. Dicen que eran sus ojos transparentes y vagos; que era alegre y muy linda… Rodrigo, coronado de espumas, semidiós marino. Murió ahogado frente a la playa un día de tormenta.                     ¡Qué claros los veo! Ellos son, vienen cada noche a mi lado, vestidos de jirones oscuros del pasado. Ellos quiebran el vidrio de mis sueños, extraños y ausentes, como si nunca hubieran soñado conmigo, bajo el mismo cielo triste.                     Descalzos andan. Yo no los siento descender de sus marcos. Yo no sé que palabras traen, que no he descifrado. Nombres, fechas, lugares… ¡Señor, me está vedado tu secreto! No puedo darles mi sangre. Hablo con ellos y no entienden mis palabras. Los llamo a voces y no me oyen. Ellos, lentos y vagos, ellos son, ellos vienen cada noche a mi lado. Ellos amigos, hijos del mismo tiempo, hermanos en el mismo dolor, silenciosos, doblados, llenos de pesadumbre, misteriosos y vagos.
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Tierra le dieron una tarde horrible del mes de julio, bajo el sol de fuego.   A un paso de la abierta sepultura, había rosas de podridos pétalos, entre geranios de áspera fragancia y roja flor. El cielo puro y azul. Corría un aire fuerte y seco.   De los gruesos cordeles suspendido, pesadamente, descender hicieron el ataúd al fondo de la fosa los dos sepultureros...   Y al reposar sonó con recio golpe, solemne, en el silencio.   Un golpe de ataúd en tierra es algo perfectamente serio.   Sobre la negra caja se rompían los pesados terrones polvorientos...   El aire se llevaba de la honda fosa el blanquecino aliento.   -Y tú, sin sombra ya, duerme y reposa, larga paz a tus huesos...   Definitivamente, duerme un sueño tranquilo y verdadero.
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En el entierro de un amigo
Voló desde su vida apacible hacia la luz recién encendida y su cadáver minúsculo cayó sobre esta hoja de papel en que escribo. Retiré la taza de café pensando que su contacto en mis labios sería molesto, y que una lluvia de meteoritos invisibles podría empezar a descender desde el foco, por los espacios siderales, hasta la mesa. De pronto el cadáver se agitó, dio vueltas torpemente, movió las alas cada vez más ligeras, y emprendió el vuelo de retorno. ¡Qué alivio y qué alegría! Sísifo de la luz, lo vi ascender en giros concentrados, veloz y decidido, hacia la gloria abundante de un nuevo encuentro con la muerte.
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Sísifo
Venido a menos víking, de poeta (¡y en el Trópico!) estoy. Cuando cavilo: ¿será mi estilo, (por llamarle estilo) -de ése mi estilo (estilo a la jineta) yo mismo en veces (pocas) me horripilo-, barroco estilo, ni motor de escándalos, 1 por descender (si criollo hasta la zeta) de Renanos, Iberos, Godos, Vándalos? De Iberos, (no español de pandereta), de Renanos (si no bajo del tilo romanticoide y menos soto el filo 2 guadañador: el Führer non me peta), de Godos (pero zurdo: y nunca enfilo), de Vándalos (¿por miedo al diablo mándalos el Vulgo?) vengo (y vándalo un asceta?): de Renanos, Iberos, Godos, Vándalos. De inconexo y sin orden, soy veleta. (Llévame el viento -como brizna- en vilo). Ácrata soy, de buen humor tranquilo. Jamás sóbrame duro ni peseta. La Noche es techo de mi sólo asilo. Grandes recorta, mínimos agrándalos, fechos, mi móvil Yo: ¿síntesis? ¿meta? de Renanos, Iberos, Godos, Vándalos. De Enano hace Gigante, y -David- reta verdadero Goliat, que vé pupilo mi fantasía, y aunque corte un hilo su mandoble: y sin honda, ardid ni treta... Y, ante casos minúsculos, vacilo: (casos que un soplo blándulo desbándalos...) Tan vario humor, ¿es zumo que secreta de Renanos, Iberos, Godos, Vándalos? De loco no aprovecho, y la chaveta perdí hace siglos, -y, si despabilo, 3 cuerdo ya soy: de la cordura silo!: más cuerdo que el mejor anacoreta. ¿Cuerdo? ¡Qué vá! Con menos me obnubilo; a Juicio y a Folía, Humor comándalos: ¿heredé Humor, Esplín -y la Pirueta-, de Renanos, Iberos, Godos, Vándalos? De ambas soy cojo, y ando sin muleta. Sordo, y oigo el silencio. Y en sigilo -ciego- oteante el ***** mar vigilo de la cofa. Sin Fe, ni Amor, ni lieta Bienandanza, Ambición, ni Afán, destilo miel -si hiérenme- a ejemplo de los sándalos (y acíbar además...) ¿Suma -incompleta- de Renanos, Iberos, Godos, Vándalos? Príncipe: ¿quién mis trucos interpreta? ¿quién cargará con la que en torre apilo -¿de Babel?- ¿tonterías? ¿Quién no veta balumba tal -inundación del Nilo?- Malos caminos, muy más rápidos ándalos: es decir, rasga ya la Baladeta 4 de Renanos, Iberos, Godos, Vándalos.
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Balada - baladeta en mi
Venido a menos víking, de poeta (¡y en el Trópico!) estoy. Cuando cavilo: ¿será mi estilo, (por llamarle estilo) -de ése mi estilo (estilo a la jineta) yo mismo en veces (pocas) me horripilo-, barroco estilo, ni motor de escándalos, 1 por descender (si criollo hasta la zeta) de Renanos, Iberos, Godos, Vándalos? De Iberos, (no español de pandereta), de Renanos (si no bajo del tilo romanticoide y menos soto el filo 2 guadañador: el Führer non me peta), de Godos (pero zurdo: y nunca enfilo), de Vándalos (¿por miedo al diablo mándalos el Vulgo?) vengo (y vándalo un asceta?): de Renanos, Iberos, Godos, Vándalos. De inconexo y sin orden, soy veleta. (Llévame el viento -como brizna- en vilo). Ácrata soy, de buen humor tranquilo. Jamás sóbrame duro ni peseta. La Noche es techo de mi sólo asilo. Grandes recorta, mínimos agrándalos, fechos, mi móvil Yo: ¿síntesis? ¿meta? de Renanos, Iberos, Godos, Vándalos. De Enano hace Gigante, y -David- reta verdadero Goliat, que vé pupilo mi fantasía, y aunque corte un hilo su mandoble: y sin honda, ardid ni treta... Y, ante casos minúsculos, vacilo: (casos que un soplo blándulo desbándalos...) Tan vario humor, ¿es zumo que secreta de Renanos, Iberos, Godos, Vándalos? De loco no aprovecho, y la chaveta perdí hace siglos, -y, si despabilo, 3 cuerdo ya soy: de la cordura silo!: más cuerdo que el mejor anacoreta. ¿Cuerdo? ¡Qué vá! Con menos me obnubilo; a Juicio y a Folía, Humor comándalos: ¿heredé Humor, Esplín -y la Pirueta-, de Renanos, Iberos, Godos, Vándalos? De ambas soy cojo, y ando sin muleta. Sordo, y oigo el silencio. Y en sigilo -ciego- oteante el ***** mar vigilo de la cofa. Sin Fe, ni Amor, ni lieta Bienandanza, Ambición, ni Afán, destilo miel -si hiérenme- a ejemplo de los sándalos (y acíbar además...) ¿Suma -incompleta- de Renanos, Iberos, Godos, Vándalos? Príncipe: ¿quién mis trucos interpreta? ¿quién cargará con la que en torre apilo -¿de Babel?- ¿tonterías? ¿Quién no veta balumba tal -inundación del Nilo?- Malos caminos, muy más rápidos ándalos: es decir, rasga ya la Baladeta 4 de Renanos, Iberos, Godos, Vándalos.
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Alarga el día en matinal hilera tibias manchas de sol por la ciudad. Se adivina casi la primavera, como si descendiera en lentas ráfagas de claridad. La luz, la luz sumisa (si no fuera la luz, la llamaran sonrisa) al trepar en los muros, por ligera, dibuja la imprecisa ilusión de una blanda enredadera. ¡Ondula, danza y trémula se irisa! Y la ciudad, con íntimo candor, bajo el rudo metal de una campana despierta a la inquietud de la mañana, y en gajos de color se deshilvana. Pero puso el Señor, a lo largo del día, esencias de dolor y agudo clavo de melancolía. Porque la claridad, al descender en giros de canción, enciende una alegría de mujer en el espejo gris del corazón. Si ayer vimos la luna, desleída sobre un alto silencioso de montañas... si ayer la vimos derramarse en una indulgencia de lámpara afligida, y duele desnatar en las pestañas el oro de la luna.
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La luz sumisa
Si vienes algún día a mi tristeza, Ya que mi corazón te espero en vano, Deja que en tu hombro incline la cabeza Y suavemente estréchame la mano. Sueños de entonces? Pétalos caídos ¡Plumas que ya volaron de los nidos! La gris melancolía de la tarde, Del cielo al campo a descender empieza. Una pálida estrella lejos arde... ¡Así el recuerdo tuyo en mi tristeza! Y aunque la noche va borrando el día, Algo dice en el alma: «¡Todavía!» De los naranjos a la grata sombra Se oían de un violín gemir las cuerdas:.. La misma voz lejana que hoy te nombra, Y parece decirte: «¿No te acuerdas?» Voz que cantaste en cármenes risueños: ¡Haz revivir los olvidados sueños! ¿Soñar?... Soñemos arabos. Al mirarte Se encienden en tu faz vivos sonrojos, Como cuando en los labios al besarte, Cerrabas, toda trémula, los ojos. Ojos, de mi ilusión casto embeleso, ¡Siempre cerrados al sentir mi beso! Me contarás mientras la noche avanza Lo que un tiempo feliz «pudo haber sido». Tal vez sonría entonces la esperanza, Y el antiguo dolor quede dormido. «¿Pudo haber sido?»... ¡Lo que fue, no existe! ¡Fue! ¡Lo más doloroso y lo más triste! Si vienes... Sí vendrás. Tu leve paso Franca hallará la conocida puerta. Aún hay néctar para tií en el vaso, Y el alma que durmió, ya está despierta. Y al evocar nuestros felices días, Los ojos cerrarás como solías. Y sin que haya en los labios un reproche, Mientras la luna es halo de las palmas, En el silencio habrá, bajo la noche, La conjunción celeste de dos almas. Almas errantes, bajo torvo ceño... ¡Juntas al fin en el azul de un sueño! En rama que no alegra ya un retoño Sus flores abre al sol la enredadera, Y es más hermosa la ilusión de otoño Cuando le dice al corazón: «¡Espera!» Puede haber una estrella en las neblinas, Y alguna rosa en el jardín en ruinas.
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Romanza antigua
Si vienes algún día a mi tristeza, Ya que mi corazón te espero en vano, Deja que en tu hombro incline la cabeza Y suavemente estréchame la mano. Sueños de entonces? Pétalos caídos ¡Plumas que ya volaron de los nidos! La gris melancolía de la tarde, Del cielo al campo a descender empieza. Una pálida estrella lejos arde... ¡Así el recuerdo tuyo en mi tristeza! Y aunque la noche va borrando el día, Algo dice en el alma: «¡Todavía!» De los naranjos a la grata sombra Se oían de un violín gemir las cuerdas:.. La misma voz lejana que hoy te nombra, Y parece decirte: «¿No te acuerdas?» Voz que cantaste en cármenes risueños: ¡Haz revivir los olvidados sueños! ¿Soñar?... Soñemos arabos. Al mirarte Se encienden en tu faz vivos sonrojos, Como cuando en los labios al besarte, Cerrabas, toda trémula, los ojos. Ojos, de mi ilusión casto embeleso, ¡Siempre cerrados al sentir mi beso! Me contarás mientras la noche avanza Lo que un tiempo feliz «pudo haber sido». Tal vez sonría entonces la esperanza, Y el antiguo dolor quede dormido. «¿Pudo haber sido?»... ¡Lo que fue, no existe! ¡Fue! ¡Lo más doloroso y lo más triste! Si vienes... Sí vendrás. Tu leve paso Franca hallará la conocida puerta. Aún hay néctar para tií en el vaso, Y el alma que durmió, ya está despierta. Y al evocar nuestros felices días, Los ojos cerrarás como solías. Y sin que haya en los labios un reproche, Mientras la luna es halo de las palmas, En el silencio habrá, bajo la noche, La conjunción celeste de dos almas. Almas errantes, bajo torvo ceño... ¡Juntas al fin en el azul de un sueño! En rama que no alegra ya un retoño Sus flores abre al sol la enredadera, Y es más hermosa la ilusión de otoño Cuando le dice al corazón: «¡Espera!» Puede haber una estrella en las neblinas, Y alguna rosa en el jardín en ruinas.
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Oh Musa de mis éxtasis testigo En las oscuras noches desoladas... Al bañarme en la luz de tus miradas De la carne el espíritu desligo. De Grecia hermosa bajo el cielo amigo, A la sombra de olímpicas arcadas, Sobre las viejas ruinas olvidadas Quiero soñar y meditar contigo. Suelta al aire tu blanca vestidura; Muestra a mis ojos las radiantes cimas Y ahuyéntame el rigor de hados adversos. Transpórtame a región serena y pura, Da a mis estrofas las brillantes rimas Y pon frialdad de mármol en mis versos. Todas las ilusiones que te amaron, Las que quisieron compartir tu suerte, Mucho tiempo en la sombra te esperaron, Y se fueron... cansadas de no verte. Cuando por vez primera En mi camino te encontré, reía En los campos la alegre primavera... Todo era luz, aromas y armonía. Hoy todo cuán distinto... Paso a paso Y solo voy por la desierta vía, -Nave sin rumbo entre revueltas olas- Pensando en las tristezas del Ocaso, Y en las tristezas de las almas solas. En torno la mirada no columbra Sino aspereza y páramos sombríos; Los nidos en la nieve están vacíos, Y la estrella que amamos, ya no alumbra El azul de tus sueños y los míos. Partiste para ignota lontananza Cuando empezaba a descender la sombra... ...¿Recuerdas? Te llamaba mi esperanza, ¡Pero ya mi esperanza no te nombra! No ha de nombrarte!... ¿Para qué?... Vacía Está el ara, y la historia yace trunca. ¡Ya para qué esperar que irradie el día! ¡Ya para qué decirnos: Todavía, Si una voz grita en nuestras almas: Nunca! ........................................................................... Dices que eres la misma; que en tu pecho La dulce llama de otros tiempos arde; Que el nido del amor no está deshecho; Que para amarnos otra vez, no es tarde... ¡Te engañas!... ¡No lo creas!... Ya la duda Echó en mi corazón fuertes raíces, Ya la fe de otros años no me escuda; Quedó de sueños mi ilusión desnuda, Y no puedo creer lo que me dices. No lo puedo creer! Mi fe burlada, Mi fe en tu amor perdida, Es ancla de una nave destrozada, Ancla en el fondo de la mar caída. ........................................................................... Anhelos de un amor, castos, risueños, Ya nunca volveréis... Se van... se: esconden. ¿Los llamas?...  Es inútil...  No responden. ¡Ya los cubre el sudario de mis sueños! Hace tiempo se fue la primavera... ¡Llegó el invierno fúnebre y sombrío! Ave fue nuestro amor, ave viajera, ¡Y las aves se van cuando hace frío!
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Invocación
Oh Musa de mis éxtasis testigo En las oscuras noches desoladas... Al bañarme en la luz de tus miradas De la carne el espíritu desligo. De Grecia hermosa bajo el cielo amigo, A la sombra de olímpicas arcadas, Sobre las viejas ruinas olvidadas Quiero soñar y meditar contigo. Suelta al aire tu blanca vestidura; Muestra a mis ojos las radiantes cimas Y ahuyéntame el rigor de hados adversos. Transpórtame a región serena y pura, Da a mis estrofas las brillantes rimas Y pon frialdad de mármol en mis versos. Todas las ilusiones que te amaron, Las que quisieron compartir tu suerte, Mucho tiempo en la sombra te esperaron, Y se fueron... cansadas de no verte. Cuando por vez primera En mi camino te encontré, reía En los campos la alegre primavera... Todo era luz, aromas y armonía. Hoy todo cuán distinto... Paso a paso Y solo voy por la desierta vía, -Nave sin rumbo entre revueltas olas- Pensando en las tristezas del Ocaso, Y en las tristezas de las almas solas. En torno la mirada no columbra Sino aspereza y páramos sombríos; Los nidos en la nieve están vacíos, Y la estrella que amamos, ya no alumbra El azul de tus sueños y los míos. Partiste para ignota lontananza Cuando empezaba a descender la sombra... ...¿Recuerdas? Te llamaba mi esperanza, ¡Pero ya mi esperanza no te nombra! No ha de nombrarte!... ¿Para qué?... Vacía Está el ara, y la historia yace trunca. ¡Ya para qué esperar que irradie el día! ¡Ya para qué decirnos: Todavía, Si una voz grita en nuestras almas: Nunca! ........................................................................... Dices que eres la misma; que en tu pecho La dulce llama de otros tiempos arde; Que el nido del amor no está deshecho; Que para amarnos otra vez, no es tarde... ¡Te engañas!... ¡No lo creas!... Ya la duda Echó en mi corazón fuertes raíces, Ya la fe de otros años no me escuda; Quedó de sueños mi ilusión desnuda, Y no puedo creer lo que me dices. No lo puedo creer! Mi fe burlada, Mi fe en tu amor perdida, Es ancla de una nave destrozada, Ancla en el fondo de la mar caída. ........................................................................... Anhelos de un amor, castos, risueños, Ya nunca volveréis... Se van... se: esconden. ¿Los llamas?...  Es inútil...  No responden. ¡Ya los cubre el sudario de mis sueños! Hace tiempo se fue la primavera... ¡Llegó el invierno fúnebre y sombrío! Ave fue nuestro amor, ave viajera, ¡Y las aves se van cuando hace frío!
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falling is a sensitive subject from heights, from depths any level cripples me may a catching lover deem the descender worthy of rescue hurt from scrapes, not scorn bleed from thickets, not from his thorn ascend as if falling is the most comfortable lawlessness down toward desperate words of rope human from the start, naïve since birth falling, tumbling, nearing the floors he's touched and again, in full integrity, missing the core of the earth to land in someone's arms -c.j.
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Mar 14, 2016
Mar 14, 2016 at 2:01 AM UTC
verkrüppelung