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"cunas" poems
Como en la vaguedad de un espejismo: -¿qué sabes? -mi conciencia me interroga, fluïda en llanto entre mi propio abismo. Y miro el mar ardiente, el monte flavo que suaviza el azul, la estrella límpida rielando en el rocío del capullo; y en sus cunas los cándidos infantes, cazados con las redes del arrullo por el sueño de manos hechizantes. Y vuelto a mí, gimiendo el corazón: -¿qué sabes? -vanamente me interrogo, mudo, bajo la múltiple emoción. Sólo un saber escondo claro y justo; llévole como antorcha y como daga en medio del cerrado laberinto; en su vasta amplitud mi fe naufraga y hallo en su anchura incómodo recinto. Se oyen sordos, roncos lamentos, y alzan sus puños en el vacío los pensamientos. ¡Oh menguado saber, pobre riqueza de formas en imágenes trocadas, ley ondeante, ciencia que alucina, que cada noche en el silencio empieza y cada día con el sol culmina! ¡Oh menguado saber de la iracunda vida que ante mis ojos se renueva, germinal y cruël, ciega y profunda; madre de los mil partos y el misterio que al barro humilla y a Psiquis subleva! Como ventana que el azul del cielo circunscribe, se entreabren los sentidos. ¡Pobre, ruïn saber! Y, sin embargo, la leve mariposa del anhelo entra por la ventana sin ruïdos. Cuaja en el corazón de la manzana la dulzura estival; la mariposa vuela del fondo de la carne humana. ¡Que al claro cielo suba el anhelo! Por ese vuelo, la heredad natía canté, con ritmo del ideal retorno, en la ingenua parábola temprana. En el turquí del éter desleía un nácar tenue mi primer mañana. Por ese anhelo entre los acres pinos y las rosas en llamas del ocaso, al hablar dejo la palabra trunca: el tiempo es breve y el vigor escaso, y la Amada ideal no vino nunca. Por ese anhelo, en rimas balbucientes canto el rojo camino que a la tarde se pinta en la montaña evocadora, o a la vívida luz del sol temprano, como una obsesión conturbadora de sangre y sangre en el azul lejano. Y por él amo, en fin, y por él sueño con una honda transfusión divina de la luz en mi carne de tortura, ¡puesto que está la estrella vespertina sobre el horror de esta prisión oscura! Columpia el mar su cauda nacarina, y en ustorios relámpagos de espejos esplende en bruma de ópaco la carne de la ondina. Y fluye Acuarimántima a lo lejos...
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Acuarimántima iii
Como en la vaguedad de un espejismo: -¿qué sabes? -mi conciencia me interroga, fluïda en llanto entre mi propio abismo. Y miro el mar ardiente, el monte flavo que suaviza el azul, la estrella límpida rielando en el rocío del capullo; y en sus cunas los cándidos infantes, cazados con las redes del arrullo por el sueño de manos hechizantes. Y vuelto a mí, gimiendo el corazón: -¿qué sabes? -vanamente me interrogo, mudo, bajo la múltiple emoción. Sólo un saber escondo claro y justo; llévole como antorcha y como daga en medio del cerrado laberinto; en su vasta amplitud mi fe naufraga y hallo en su anchura incómodo recinto. Se oyen sordos, roncos lamentos, y alzan sus puños en el vacío los pensamientos. ¡Oh menguado saber, pobre riqueza de formas en imágenes trocadas, ley ondeante, ciencia que alucina, que cada noche en el silencio empieza y cada día con el sol culmina! ¡Oh menguado saber de la iracunda vida que ante mis ojos se renueva, germinal y cruël, ciega y profunda; madre de los mil partos y el misterio que al barro humilla y a Psiquis subleva! Como ventana que el azul del cielo circunscribe, se entreabren los sentidos. ¡Pobre, ruïn saber! Y, sin embargo, la leve mariposa del anhelo entra por la ventana sin ruïdos. Cuaja en el corazón de la manzana la dulzura estival; la mariposa vuela del fondo de la carne humana. ¡Que al claro cielo suba el anhelo! Por ese vuelo, la heredad natía canté, con ritmo del ideal retorno, en la ingenua parábola temprana. En el turquí del éter desleía un nácar tenue mi primer mañana. Por ese anhelo entre los acres pinos y las rosas en llamas del ocaso, al hablar dejo la palabra trunca: el tiempo es breve y el vigor escaso, y la Amada ideal no vino nunca. Por ese anhelo, en rimas balbucientes canto el rojo camino que a la tarde se pinta en la montaña evocadora, o a la vívida luz del sol temprano, como una obsesión conturbadora de sangre y sangre en el azul lejano. Y por él amo, en fin, y por él sueño con una honda transfusión divina de la luz en mi carne de tortura, ¡puesto que está la estrella vespertina sobre el horror de esta prisión oscura! Columpia el mar su cauda nacarina, y en ustorios relámpagos de espejos esplende en bruma de ópaco la carne de la ondina. Y fluye Acuarimántima a lo lejos...
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Ya se abre el palacio de ébano de la noche, y salen en tropel los pajes de los sueños, a ilusionar los ojos de la virgen dormida y a ungir con miel la urna de su boca sin besos… Yo, espero en la alta noche. No sé qué es lo que viene, ni qué ansiedad me azota, ni siquiera qué espero… No hay más rumor que el tímido de algún mueble que cruje, ni más luz que el de un astro que se mira en mi espejo… Ya todos los amantes dormirán abrazados, a un lado las revueltas sabanas, y en sus nervios estará ardiendo aún la caricia postrera, que dejó acaso trunca la llegada del sueño… Yo me siento muy solo en la alta noche. Solo cual si estuviera en medio de algún vasto desierto. Yo solamente escucho lo que dice la noche; yo solamente sueño con los ojos abiertos… Ya en sus cunas rosadas, sonrisa tras sonrisa, entre sueños, los niños revivirán sus juegos; **** cuerda a sus trompos y rodarán sus arcos, y beberán el néctar de los besos maternos… Yo espero en la alta noche. No sé qué es lo que viene, ni qué inquietud me abruma, ni siquiera qué espero… Yo solamente miro los ángeles que pasan, con sus alas tan blancas, con sus ojos tan tiernos… Ya en los antros hediondos, soñando, los malvados se ven tras fuertes rejas, como animales fieros, o ante la pavorosa silueta del patíbulo, entre antorchas y armas y embozados de ***** Yo me encuentro muy solo, muy solo en la alta noche, oyendo el rechinar de los dientes del Miedo, cuando cruzan las sombras de los ajusticiados y aúlla el ***** can de los remordimientos… Ya dormirán las bestias… y si ellas también sueñan, soñarán en que tienen un amo más benévolo, o en galopes fantásticos, o en cópulas violentas, o en baños en el río, o en festines de pienso… Yo estoy solo en la noche, como superviviente de una inmensa catástrofe de todo el Universo, viendo a las pesadillas, cual monstruosas arañas, tejer torturas entre gajos del silencio… Yo estoy profundamente solo en la alta noche, cual si estuviera en medio de algún vasto desierto, viendo el desfile torvo de los ángeles malos y el vuelo musical de los ángeles buenos… Yo solamente escucho lo que dice la noche; yo solamente sueño con los ojos abiertos!…
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Poema de la medianoche
Ya se abre el palacio de ébano de la noche, y salen en tropel los pajes de los sueños, a ilusionar los ojos de la virgen dormida y a ungir con miel la urna de su boca sin besos… Yo, espero en la alta noche. No sé qué es lo que viene, ni qué ansiedad me azota, ni siquiera qué espero… No hay más rumor que el tímido de algún mueble que cruje, ni más luz que el de un astro que se mira en mi espejo… Ya todos los amantes dormirán abrazados, a un lado las revueltas sabanas, y en sus nervios estará ardiendo aún la caricia postrera, que dejó acaso trunca la llegada del sueño… Yo me siento muy solo en la alta noche. Solo cual si estuviera en medio de algún vasto desierto. Yo solamente escucho lo que dice la noche; yo solamente sueño con los ojos abiertos… Ya en sus cunas rosadas, sonrisa tras sonrisa, entre sueños, los niños revivirán sus juegos; **** cuerda a sus trompos y rodarán sus arcos, y beberán el néctar de los besos maternos… Yo espero en la alta noche. No sé qué es lo que viene, ni qué inquietud me abruma, ni siquiera qué espero… Yo solamente miro los ángeles que pasan, con sus alas tan blancas, con sus ojos tan tiernos… Ya en los antros hediondos, soñando, los malvados se ven tras fuertes rejas, como animales fieros, o ante la pavorosa silueta del patíbulo, entre antorchas y armas y embozados de ***** Yo me encuentro muy solo, muy solo en la alta noche, oyendo el rechinar de los dientes del Miedo, cuando cruzan las sombras de los ajusticiados y aúlla el ***** can de los remordimientos… Ya dormirán las bestias… y si ellas también sueñan, soñarán en que tienen un amo más benévolo, o en galopes fantásticos, o en cópulas violentas, o en baños en el río, o en festines de pienso… Yo estoy solo en la noche, como superviviente de una inmensa catástrofe de todo el Universo, viendo a las pesadillas, cual monstruosas arañas, tejer torturas entre gajos del silencio… Yo estoy profundamente solo en la alta noche, cual si estuviera en medio de algún vasto desierto, viendo el desfile torvo de los ángeles malos y el vuelo musical de los ángeles buenos… Yo solamente escucho lo que dice la noche; yo solamente sueño con los ojos abiertos!…
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Amo el mes de febrero El mes más corto y más frío de la temporada Por una serie de razones personales Y, sin embargo, parece que es el más largo Por los eventos que suceden al azar En medio de traicioneras ráfagas de tormenta invernal Casi todo está congelado y sólido cerca del nido De las águilas calvas americanas Excepto las máscaras de Mardi Gras bajo los estruendos. Febrero es la temporada del amor El mes de San Valentín Una cala paradisíaca por excelencia Donde los amantes se refugian. Puro, prístino, Nevado, corto, oscuro y hermoso; ahora es El mes de celebración de la historia negra Uno se pregunta por qué y cómo Obtenemos el más corto. Es otra historia Que deberíamos dejar que las gaviotas nómadas Descifren. No hay bañistas en las playas de arena Solo algunos pájaros posados en las ramas Lejos de las cunas de las águilas calvas. Febrero es un mes de contrastes caleidoscópicos Donde las nevadas son frecuentes Y los amantes incondicionales sueñan con el calor de un cielo Lleno de esperanza, amor, belleza y hielo. Copyright © enero de 2022, Hébert Logerie, Todos los derechos reservados. Hébert Logerie es autor de varios poemarios.
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Feb 1, 2025
Feb 1, 2025 at 7:04 PM UTC
Febrero Es Corto, Frío, Nevoso Y Prístino
Mi recuerdo de varias lunas, de varios ayeres Donde las aulas eran cunas y los maestros las mujeres Promesas de vida que presumían permanencia, la vida en ciencia Obstinadamente forjado, añicos hice creencia tras vivencia Aquellos años donde la vida era sencilla y sin penas a pagar Crecer fue caminar en la orilla, cenas con agua de mar Incongruentes lecciones, incoherentes pensamientos En cuantas secciones fallar, inherentes lamentos Me busco para al fin nacer y darme definición Mi plena consciencia puesta en este mundo Tuve que creer y luego no, esa fue la elección No quiero ser guiado más, ni un segundo
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Jan 21, 2019
Jan 21, 2019 at 3:31 PM UTC
¿Donde estoy?