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"cuartos" poems
Ellos tienen razón esa felicidad al menos con mayúscula                                     no existe ah pero si existiera con minúscula sería semejante a nuestra breve                                                         presoledad después de la alegría viene la soledad después de la plenitud viene la soledad después del amor viene la soledad ya sé que es una pobre deformación pero cierto es que en ese durable minuto uno se siente                       solo en el mundo sin asideros sin pretextos sin abrazos sin rencores sin las cosas que unen o separan y en esa sola manera de estar solo ni siquiera uno se apiada de uno mismo los datos objetivos son como sigue Hay diez centímetros de silencio                 entre sus manos y mis manos una frontera de palabras no dichas                 entre tus labios y mis labios y algo que brilla así de triste                 entre tus ojos y mis ojos claro que la soledad no viene sola Si se mira por sobre el hombro mustio de nuestras soledades se verá un largo y compacto imposible un sencillo respeto por terceros o cuartos ese percance de ser buenagente Después de la alegría después de la plenitud después del amor                               viene la soledad conforme                 pero qué vendrá después de la soledad a veces no me siento                                     tan solo si imagino mejor dicho si sé que más allá de mi soledad                                               y de la tuya otra vez estás vos aunque sea preguntándote a solas qué vendrá después                                   de la soledad.
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Soledades
Ellos tienen razón esa felicidad al menos con mayúscula                                     no existe ah pero si existiera con minúscula sería semejante a nuestra breve                                                         presoledad después de la alegría viene la soledad después de la plenitud viene la soledad después del amor viene la soledad ya sé que es una pobre deformación pero cierto es que en ese durable minuto uno se siente                       solo en el mundo sin asideros sin pretextos sin abrazos sin rencores sin las cosas que unen o separan y en esa sola manera de estar solo ni siquiera uno se apiada de uno mismo los datos objetivos son como sigue Hay diez centímetros de silencio                 entre sus manos y mis manos una frontera de palabras no dichas                 entre tus labios y mis labios y algo que brilla así de triste                 entre tus ojos y mis ojos claro que la soledad no viene sola Si se mira por sobre el hombro mustio de nuestras soledades se verá un largo y compacto imposible un sencillo respeto por terceros o cuartos ese percance de ser buenagente Después de la alegría después de la plenitud después del amor                               viene la soledad conforme                 pero qué vendrá después de la soledad a veces no me siento                                     tan solo si imagino mejor dicho si sé que más allá de mi soledad                                               y de la tuya otra vez estás vos aunque sea preguntándote a solas qué vendrá después                                   de la soledad.
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Madre, yo al oro me humillo, Él es mi amante y mi amado, Pues de puro enamorado De contino anda amarillo. Que pues doblón o sencillo Hace todo cuanto quiero, Poderoso Caballero Es don Dinero.Nace en las Indias honrado, Donde el Mundo le acompaña; Viene a morir en España, Y es en Génova enterrado. Y pues quien le trae al lado Es hermoso, aunque sea fiero, Poderoso Caballero Es don Dinero.Es galán, y es como un oro, Tiene quebrado el color, Persona de gran valor, Tan Cristiano como Moro. Pues que da y quita el decoro Y quebranta cualquier fuero, Poderoso Caballero Es don Dinero.Son sus padres principales, Y es de nobles descendiente, Porque en las venas de Oriente Todas las sangres son Reales. Y pues es quien hace iguales Al duque y al ganadero, Poderoso Caballero Es don Dinero.Mas ¿a quién no maravilla Ver en su gloria, sin tasa, Que es lo menos de su casa Doña Blanca de Castilla? Pero pues da al bajo silla Y al cobarde hace guerrero, Poderoso Caballero Es don Dinero.Sus escudos de Armas nobles Son siempre tan principales, Que sin sus Escudos Reales No hay Escudos de armas dobles. Y pues a los mismos robles Da codicia su minero, Poderoso Caballero Es don Dinero.Por importar en los tratos Y dar tan buenos consejos, En las Casas de los viejos Gatos le guardan de gatos. Y pues él rompe recatos Y ablanda al juez más severo, Poderoso Caballero Es don Dinero.Y es tanta su majestad (Aunque son sus duelos hartos), Que con haberle hecho cuartos, No pierde su autoridad. Pero pues da calidad Al noble y al pordiosero, Poderoso Caballero Es don Dinero.Nunca vi Damas ingratas A su gusto y afición, Que a las caras de un doblón Hacen sus caras baratas. Y pues las hace bravatas Desde una bolsa de cuero, Poderoso Caballero Es don Dinero.Más valen en cualquier tierra, (Mirad si es harto sagaz) Sus escudos en la paz Que rodelas en la guerra. Y pues al pobre le entierra Y hace proprio al forastero, Poderoso Caballero Es don Dinero.
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Letrilla satírica:
Madre, yo al oro me humillo, Él es mi amante y mi amado, Pues de puro enamorado De contino anda amarillo. Que pues doblón o sencillo Hace todo cuanto quiero, Poderoso Caballero Es don Dinero.Nace en las Indias honrado, Donde el Mundo le acompaña; Viene a morir en España, Y es en Génova enterrado. Y pues quien le trae al lado Es hermoso, aunque sea fiero, Poderoso Caballero Es don Dinero.Es galán, y es como un oro, Tiene quebrado el color, Persona de gran valor, Tan Cristiano como Moro. Pues que da y quita el decoro Y quebranta cualquier fuero, Poderoso Caballero Es don Dinero.Son sus padres principales, Y es de nobles descendiente, Porque en las venas de Oriente Todas las sangres son Reales. Y pues es quien hace iguales Al duque y al ganadero, Poderoso Caballero Es don Dinero.Mas ¿a quién no maravilla Ver en su gloria, sin tasa, Que es lo menos de su casa Doña Blanca de Castilla? Pero pues da al bajo silla Y al cobarde hace guerrero, Poderoso Caballero Es don Dinero.Sus escudos de Armas nobles Son siempre tan principales, Que sin sus Escudos Reales No hay Escudos de armas dobles. Y pues a los mismos robles Da codicia su minero, Poderoso Caballero Es don Dinero.Por importar en los tratos Y dar tan buenos consejos, En las Casas de los viejos Gatos le guardan de gatos. Y pues él rompe recatos Y ablanda al juez más severo, Poderoso Caballero Es don Dinero.Y es tanta su majestad (Aunque son sus duelos hartos), Que con haberle hecho cuartos, No pierde su autoridad. Pero pues da calidad Al noble y al pordiosero, Poderoso Caballero Es don Dinero.Nunca vi Damas ingratas A su gusto y afición, Que a las caras de un doblón Hacen sus caras baratas. Y pues las hace bravatas Desde una bolsa de cuero, Poderoso Caballero Es don Dinero.Más valen en cualquier tierra, (Mirad si es harto sagaz) Sus escudos en la paz Que rodelas en la guerra. Y pues al pobre le entierra Y hace proprio al forastero, Poderoso Caballero Es don Dinero.
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Tres cuartos de mi corazón cayeron en pedazos Tres cuartos eres de mi mente, Aunque tal vez nunca logre conocerte. Ocupas un lugar en su mente, No hay opción a perderte, impregnada como amargo aroma, revoloteas en su inconsciente. Él no quiere olvidarte, yo no pretendo borrarte, fuiste inspiración, fuiste nieblas, fuiste sol. Tres cuartos mides tú, aún sigues siendo luz. Entre nuevos recuerdos te apago, entre nuevos recuerdos me convierto en ti, entre nuevos recuerdos soy nueva luz y poco a poco y lentamente se va llenando de mí. Lo nublo, lo ahogo, Lo dejo en el fondo Te liquido de su mente soy oscuridad ardiente. Adió tres cuartos de alma, Adiós musa.
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Nov 22, 2014
Nov 22, 2014 at 10:03 PM UTC
A una antigua musa
Yo también... ¡Sí! Yo tengo -¿por qué no confesarlo?- un pequeño fantasma, un duende de familia. No vaya a suponerse que mi pequeño duende sea un fantasma hierático, espectral, de castillo; uno de esos fantasmas que arrastran el espanto entre viejas panoplias y gritos coagulados, o delatan incestos dentro de una armadura. cuando el silencio calza las funerarias mallas con que a Hamlet le place pasearse entre las tumbas. Mi fantasma es doméstico, recatado, apacible. Jamás le he sorprendido actitudes de almena, ni lo he visto hospedarse en la caja de un péndulo, para que sus entrañas se pueblen de latidos. Cotidiano, tranquilo, modesto, de bolsillo, mi pequeño fantasma no ahuyenta los retratos, ni adopta almas de piedra o heráldicas posturas. Tal cual es, sin embargo, engalana mis noches y es el único lujo de mis horas vacías. Ya sé que con frecuencia revuelve mis papeles, esconde alguna carta, empaña mis anteojos, me humilla al obligarme a buscar los gemelos debajo de la cómoda, me esconde la boquilla; pero es él quien mitiga la fiebre del insomnio, quien impide que pierdan el compás las canillas, quien oprime las llagas de las puertas pintadas y conforta el silencio, la soledad, el frío, al pasear por los cuartos su incorpórea presencia de fantasma benigno, de duende que vigila las sombras y los ruidos.
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Confidencia prosaica
Madre, yo al oro me humillo, Él es mi amante y mi amado, Pues de puro enamorado Anda continuo amarillo. Que pues doblón o sencillo Hace todo cuanto quiero, Poderoso caballero Es don Dinero.Nace en las Indias honrado, Donde el mundo le acompaña; Viene a morir en España, Y es en Génova enterrado. Y pues quien le trae al lado Es hermoso, aunque sea fiero, Poderoso caballero Es don Dinero.Son sus padres principales, Y es de nobles descendiente, Porque en las venas de Oriente Todas las sangres son Reales. Y pues es quien hace iguales Al rico y al pordiosero, Poderoso caballero Es don Dinero.¿A quién no le maravilla Ver en su gloria, sin tasa, Que es lo más ruin de su casa Doña Blanca de Castilla? Mas pues que su fuerza humilla Al cobarde y al guerrero, Poderoso caballero Es don Dinero.Es tanta su majestad, Aunque son sus duelos hartos, Que aun con estar hecho cuartos No pierde su calidad. Pero pues da autoridad Al gañán y al jornalero, Poderoso caballero Es don Dinero.Más valen en cualquier tierra (Mirad si es harto sagaz) Sus escudos en la paz Que rodelas en la guerra. Pues al natural destierra Y hace propio al forastero, Poderoso caballero Es don Dinero.
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Poderoso caballero es don dinero
Este clima de asfixia que impregna los pulmones de una anhelante angustia de pez recién pescado. Este hedor adhesivo y errabundo, que intoxica la vida y nos hunde en viscosas pesadillas de lodo. Este miasma corrupto, que insufla en nuestros poros apetencias de pulpo, deseos de vinchuca, no surge, ni ha surgido de estos conglomerados de sucia hemoglobina, cal viva, soda cáustica, hidrógeno, pis úrico, que infectan los colchones, los techos, las veredas, con sus almas cariadas, con sus gestos leprosos. Este olor homicida, rastrero, ineludible, brota de otras raíces, arranca de otras fuentes. A través de años muertos, de atardeceres rancios, de sepulcros gaseosos, de cauces subterráneos, se ha ido aglutinando con los jugos pestíferos, los detritus hediondos, las corrosivas vísceras, las esquirlas podridas que dejaron el crimen, la idiotez purulenta, la iniquidad sin **** el gangrenoso engaño; hasta surgir al aire, expandirse en el viento y tornarse corpóreo; para abrir las ventanas, penetrar en los cuartos, tomarnos del cogote, empujarnos al asco, mientras grita su inquina, su aversión, su desprecio, por todo lo que allana la acritud de las horas, por todo lo que alivia la angustia de los días.
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Ejecutoria del miasma
Y para acá o allá y desde aquí otra vez y vuelta a ir de vuelta y sin aliento y del principio o término del precipicio íntimo hasta el extremo o medio o resurrecto resto de éste a aquello o de lo opuesto y rueda que te roe hasta el encuentro y aquí tampoco está y desde arriba abajo y desde abajo arriba ávido asqueado por vivir entre huesos o del perpetuo estéril desencuentro a lo demás de más o al recomienzo  espeso de cerdos contratiempos y destiempos cuando no al burdo sino de algún complejo herniado en pleno vuelo cálido o helado y vuelta y vuelta a tanta terca tuerca para entregarse entero o de tres cuartos harto ya de mitades y de cuartos al entrevero exhausto de los lechos deshechos o darse noche y día sin descanso contra todos los nervios del misterio del más allá de acá mientras se rota quedo ante el fugaz aspecto sempiterno de lo aparente o lo supuesto y vuelta y vuelta hundido hasta el pescuezo con todos los sentidos sin sentido en el sofocatedio con uñas y con piensos y pellejo y porque sí nomás
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Destino
¡Imposible olvidarte, de la infancia querida, y los primeros sueños, dulce y quieta morada! ¡Casa de nuestros padres, siempre fuiste en la vida La de mayor encanto... siempre la más amada! Aquí el papel que cubre la alcoba silenciosa, El papel desteñido donde al caer el día Las guirnaldas contábamos, guirnaldas color rosa, Con ojos impregnados de honda melancolía. Allá, en la Nochebuena, con ánimo impaciente, El zapato poníamos, junto a aquella ventana. ¡Cuántos dulces recuerdos despierta en nuestra mente, Recuerdos familiares, el son de una campana! Allá donde la tarde vierte su luz escasa, Dio los primeros pasos la adorada hermanita; en todos los rincones y cuartos de la casa viven gratas memorias de dulzura infinita. Se encuentra como entonces el hogar. Solamente se mira en los espejos una tristeza ignota, Por haber recogido mustia la faz doliente De abuelas melancólicas en una edad remota. Todo está como entonces en somnolienta calma, y en la luz que la noche vecina ha amortiguado Parece que el encanto se eterniza en el alma del hogar venturoso que el tiempo no ha cambiado. Sillones de otros tiempos en donde las abuelas nos acostaban siempre cansados y dormidos; sillones ya pasados de moda, con sus telas marchitas y sus viejos bordados desteñidos; Muebles que siempre guardan el puesto acostumbrado En salones y alcobas; conocidos rumores; Jardín con nuestras huellas; viñedo y emparrado; Santa casa paterna, casa de mis mayores; ¡Quién podría olvidaros, sombras de tiempos idos, hogar en donde vive nuestra alma prisionera, sobre todo, si tantos ataúdes queridos Hemos visto, entre lágrimas, bajar por la escalera!
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La casa paterna
¡Imposible olvidarte, de la infancia querida, y los primeros sueños, dulce y quieta morada! ¡Casa de nuestros padres, siempre fuiste en la vida La de mayor encanto... siempre la más amada! Aquí el papel que cubre la alcoba silenciosa, El papel desteñido donde al caer el día Las guirnaldas contábamos, guirnaldas color rosa, Con ojos impregnados de honda melancolía. Allá, en la Nochebuena, con ánimo impaciente, El zapato poníamos, junto a aquella ventana. ¡Cuántos dulces recuerdos despierta en nuestra mente, Recuerdos familiares, el son de una campana! Allá donde la tarde vierte su luz escasa, Dio los primeros pasos la adorada hermanita; en todos los rincones y cuartos de la casa viven gratas memorias de dulzura infinita. Se encuentra como entonces el hogar. Solamente se mira en los espejos una tristeza ignota, Por haber recogido mustia la faz doliente De abuelas melancólicas en una edad remota. Todo está como entonces en somnolienta calma, y en la luz que la noche vecina ha amortiguado Parece que el encanto se eterniza en el alma del hogar venturoso que el tiempo no ha cambiado. Sillones de otros tiempos en donde las abuelas nos acostaban siempre cansados y dormidos; sillones ya pasados de moda, con sus telas marchitas y sus viejos bordados desteñidos; Muebles que siempre guardan el puesto acostumbrado En salones y alcobas; conocidos rumores; Jardín con nuestras huellas; viñedo y emparrado; Santa casa paterna, casa de mis mayores; ¡Quién podría olvidaros, sombras de tiempos idos, hogar en donde vive nuestra alma prisionera, sobre todo, si tantos ataúdes queridos Hemos visto, entre lágrimas, bajar por la escalera!
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Del sol muere el postrer lampo, Nube gris el cielo tizna, Y va cayendo en el campo                   La llovizna. En el crepúsculo quieto, Surcos abriendo en el barro, De amarilla mies repleto                   Pasa un carro. Lenta la noche a la aldea Desciende y las ondas mancha. Junto al muelle cabecea                   Vieja lancha. Radián luces vacilantes En callejas silenciosas, Bajo bandadas de errantes                   Mariposas. Cual fantasma do pavura Su ramazón casi escueta Alza un árbol, en la oscura                   Plazoleta. Desolación que da frío En esta angustiosa calina... ¡Soledad en torno mío                   Y en el alma! Desde el hotel del balneario En torno tiendo la vista. Mi corazón solitario                   Se contrista. Para que venga el olvido El alma ensueños ingenia. ¡Quién tu víctima no ha sido,                   Neurastenia! Se van borrando, borrando, En sombras los campos yermos. Las horas están contando                   Los enfermos. Una música que gime En un organillo empieza... ¡Cómo el corazón oprime                   La tristeza! Esa música... ¿Qué encanto De lejos viene a traerme? ¡Recuerdo bañado en llanto,                   Duerme, duerme! Y mañana... El mismo día Sin luz que en sombras irradie. Siempre gris melancolía...                   ¡Cerca... nadie! Se han ido muchos. A trechos. Hay cuartos solos, sombríos. ¡Honda tristeza de lechos                   Ya vacíos! Es fin de estación. Al valle Ya cayendo sombra leve. Nadie pasa por la calle...                   Llueve... Llueve.
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Fin de estación
Del sol muere el postrer lampo, Nube gris el cielo tizna, Y va cayendo en el campo                   La llovizna. En el crepúsculo quieto, Surcos abriendo en el barro, De amarilla mies repleto                   Pasa un carro. Lenta la noche a la aldea Desciende y las ondas mancha. Junto al muelle cabecea                   Vieja lancha. Radián luces vacilantes En callejas silenciosas, Bajo bandadas de errantes                   Mariposas. Cual fantasma do pavura Su ramazón casi escueta Alza un árbol, en la oscura                   Plazoleta. Desolación que da frío En esta angustiosa calina... ¡Soledad en torno mío                   Y en el alma! Desde el hotel del balneario En torno tiendo la vista. Mi corazón solitario                   Se contrista. Para que venga el olvido El alma ensueños ingenia. ¡Quién tu víctima no ha sido,                   Neurastenia! Se van borrando, borrando, En sombras los campos yermos. Las horas están contando                   Los enfermos. Una música que gime En un organillo empieza... ¡Cómo el corazón oprime                   La tristeza! Esa música... ¿Qué encanto De lejos viene a traerme? ¡Recuerdo bañado en llanto,                   Duerme, duerme! Y mañana... El mismo día Sin luz que en sombras irradie. Siempre gris melancolía...                   ¡Cerca... nadie! Se han ido muchos. A trechos. Hay cuartos solos, sombríos. ¡Honda tristeza de lechos                   Ya vacíos! Es fin de estación. Al valle Ya cayendo sombra leve. Nadie pasa por la calle...                   Llueve... Llueve.
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la del vestido blanco era una tarde unas tetas el mundo torpemente atacado por cuartos altos grises jugando a hombre y mujer ya tan temprano los niños preparaban los actos de la noche esas tetas de la inclinada a su mujer con alarmas entregas con rumores de la pasión bajo su miedo y un falo que indicaba las leyes del varón tetas dulcísimas o dadas donde sonaba un piano un espectáculo redondo en su mudez piano de leche abierta a los terrores de códigos violados dos niños como un ciego procuraban sus límites inciertos sus piedras sus fronteras creaban la tristeza la magnífica que viene del amor la gran clausura la delicia carne como una inmensidad y un silencio de sangre su oleaje contra el tímpano la ajenidad del mundo las tías que invitaban a comer
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Marcas
Hierro ***** que duerme, fierro ***** que gime por cada poro un grito de desconsolación. Las cenizas ardidas sobre la tierra triste, los caldos en que el bronce derritió su dolor. Aves de qué lejano país desventurado graznaron en la noche dolorosa y sin fin? Y el grito se me crispa como un nervio enroscado o como la cuerda rota de un violín. Cada máquina tiene una pupila abierta para mirarme a mí. En las paredes cuelgan las interrogaciones, florece en las bigornias el alma de los bronces y hay un temblor de pasos en los cuartos desiertos. Y entre la noche negra -desesperadas- corren y sollozan las almas de los obreros muertos.
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Maestranzas de noche
Se distraen las penas en los cuartos de hoteles con el heterogéneo concurso divertido de yanquees, sacerdotes, quincalleros infieles, niñas recién casadas y mozas del partido. Media luz...                       Copia al huésped la desconchada luna en su azogue sin brillo; y flota en calendarios, en cortinas polvosas y catres mercenarios la nómada tristeza de viajes sin fortuna. Lejos quedó el terruño, la familia distante, y en la hora gris del éxodo medita el caminante que hay jornadas luctuosas y alegres en el mundo: que van pasando juntos por el sórdido hotel con el cosmopolita dolor del moribundo los alocados lances de la luna de miel.
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Noches de hotel