"contrastes" poems
Macia tua carne negra
Fora, borracha
Emputrefa, dentro
Exausta estás
Ensimesmada em tua idiossincrasia
Pelo gosto do vermelho
Ou ódio seria?
Não sabes
Resiste e sofre
Mas gargalha estridente
Porque Desgraça é teu nome
Dos outros está para todos
De mim, para mim inteiro
Insaciável engole-me assim
Mas regurgita e berra
A desejar em segredo
Seu último fim
Contrastes se calam
No teu ***** e no meu
Nessa dança macabra
De uma pessoa só
Nov 23, 2015
Nov 23, 2015 at 8:55 PM UTC
Amo el mes de febrero
El mes más corto y más frío de la temporada
Por una serie de razones personales
Y, sin embargo, parece que es el más largo
Por los eventos que suceden al azar
En medio de traicioneras ráfagas de tormenta invernal
Casi todo está congelado y sólido cerca del nido
De las águilas calvas americanas
Excepto las máscaras de Mardi Gras bajo los estruendos.
Febrero es la temporada del amor
El mes de San Valentín
Una cala paradisíaca por excelencia
Donde los amantes se refugian. Puro, prístino,
Nevado, corto, oscuro y hermoso; ahora es
El mes de celebración de la historia negra
Uno se pregunta por qué y cómo
Obtenemos el más corto. Es otra historia
Que deberíamos dejar que las gaviotas nómadas
Descifren. No hay bañistas en las playas de arena
Solo algunos pájaros posados en las ramas
Lejos de las cunas de las águilas calvas.
Febrero es un mes de contrastes caleidoscópicos
Donde las nevadas son frecuentes
Y los amantes incondicionales sueñan con el calor de un cielo
Lleno de esperanza, amor, belleza y hielo.
Copyright © enero de 2022, Hébert Logerie, Todos los derechos reservados.
Hébert Logerie es autor de varios poemarios.
Feb 1, 2025
Feb 1, 2025 at 7:04 PM UTC
Decid: ¿quién se queja?
¿Quién llora? ¿Quién grita?
Es que está cantando
La saboyanita.
Mañana de enero,
Con aire y con nieve,
Si no llueve, sopla,
Si no sopla, llueve.
Bajo grises nubes,
La tierra cubierta
De blanco sudario,
Parece una muerta.
¡Cuán solas las calles!
iNi quién las resiste!
¡Qué invierno tan duro,
Tan largo y tan triste!
Heladas las fuentes,
Heladas y mudas;
Almendros sin hojas,
Y acacias desnudas.
¡Ofrecen contrastes
Risueños y francos,
Los troncos tan negros,
Los copos tan blancos!
Hay sólo una niña
Bajo mi ventana,
Engendro hechicero
De augur y gitana.
Contando en diez años
Diez siglos de pena;
Los ojos oscuros,
La frente morena,
Muy ***** el cabello,
De grana la boca,
De vivos colores
El traje y la toca.
Los pies diminutos,
Que Fidias quisiera,
Los guarda en chapines
De tosca madera.
Del pobre pandero
Que agitan sus manos
Se visten y comen
Sus tiernos hermanos.
Con sólo escucharla,
Aterra y conmueve,
Y más, si la miran
Hincada en la nieve.
Por tarde y mañana
Con hondos acentos,
Que nunca sofocan
Ni lluvias, ni vientos;
Se queja, solloza,
Suspira, reclama,
Y al son del pandero
Su llanto derrama.
Su voz me perturba
Y amarga mi día:
iQué acento tan triste!
iQué voz de agonía!
Si algún compatriota
A verme se llega,
Oyendo esos cantos,
La frente doblega.
Sintiéndose triste,
Convulso y herido,
Recuerda aquel suelo
Alegre y florido,
Sus vírgenes selvas.
Sus prados, sus montes,
Y el azul eterno
De sus horizontes.
Con llanto en los ojos,
El alma turbada,
Muy lejos teniendo
La patria adorada:
¡Qué voz!-me repite-
¡Qué acento! ¡qué grito!
Sollozo de angustia,
Clamor de proscrito,
Lo más pavoroso
Que en notas existe;
¡Qué agudo! ¡Qué lento!
¡Qué amargo! ¡Qué triste!
¡Oh Dios! ¿Quién se queja?
¿Quién llora? ¿Quién grita?
Es que está cantando
La saboyanita.
438