Hello Poetry
Submit your work and get some sparkles! Create free account
"conocemos" poems
Me gustaría verme ante tus ojos, no a través de ellos… Siempre es peligroso verse reflejado en pupilas llenas de vida. Creo fervientemente que Medea nunca pensó en la percepción de Jasón, De la misma manera en que a Medusa jamás cavilo el posible último pensamiento de Perseo, Pero ambas fueron presa de la excitación que produce encontrarse bella y entera. Cuando tus faltas se encuentran a la vista de todos, es difícil no ser consciente de que el castigo de los dioses se encuentra en la transfiguración de lo que yace dentro; cada cabello poseía voluntad propia, esencia que explota ante la contemplación. Los dioses son crueles y los héroes eternos, Aunque ya todos conocemos como termina la historia, no dejo de pensar que lo que Atena porta con orgullo es el más bello relato de amor; El cuento del ser humano que se encontró a sí mismo en la imagen pétrea del presente, no en el recuerdo del pasado atesorado ni en el ente que vive en la percepción de los demás… A lo que quiero llegar, es que de la misma manera te amé, aunque en el momento no tuve las palabras precisas ni el valor para decirlo … pero chance a estas alturas del partido Esteno este orgullosa de mi
0
Jul 26, 2015
Jul 26, 2015 at 11:06 PM UTC
A destiempo
aveces te siento mas cerca cuando simplemente deslizo mis dedos sobre tu piel. por lo menos, te siento mas humano, como si te pudiera alcanzar el rinconcito de ti que conoce de la ternura. aveces me gustas tosco, feroz, hambriento, porque así comprendo que me necesitas, aunque sea solo en ese momento que nos conocemos de esa forma, de esa manera ansiosa y desesperada. aveces me conformo con solo besar ese lunar, y acomodarme en tus brazos, piel con piel, y huesos enredados, descansando un poco, peleando los dos perezosamente el sueño. (interesante que sin falla después de llorar me de sueño, y después de quererte también) aveces me calma simplemente estar así, tranquilos y respirando igual, tus dedos trazando figuras en mi cintura, sin decir una palabra y dejando escapar aquel o otro suspiro. aveces estoy bien, imaginando que me quieres.
0
Feb 22, 2013
Feb 22, 2013 at 2:13 AM UTC
Aveces.
a veces siento que somos dos desconocido que nos conocemos muy bien,¿porque sera? pues ni yo misma lo se en realidad, solo siento que aveces somos tan pero tan nosotros que la pasamos muy bien pero aveces el silencio es el que habla por si solo, y quisiera que no sea así porque en realidad quisiera decirte muchas cosas que no se como decirte porque aun así conociéndote me da pena hablar de esas cosas contigo pero no, no creo que sea pena es algo mas que eso que en realidad no se como explicarlo y también se que me quisieras decir muchas cosas, que te quieres desahogar pero los dos sentimos ese algo que, que no, nos deja tener esa suficiente confianza que no haga abrir el corazon y poder decir lo que en verdad sentimos..
0
Jun 24, 2014
Jun 24, 2014 at 11:11 AM UTC
desconocido
Aunque quiera enamorarte no sabría cómo hacerlo Tú y yo ya nos conocemos mas aún eres misterio Tu sonrisa y tu mirada son el aire que respiro y tu voz adormilada la pasión con que te miro Son tus sueños fantasías Son los míos realidades Vice versa tú me admiras mientras yo te lloro a mares Amar es para los locos Pocos locos somos todos Somos todos quienes aman Quienes te aman somos pocos Pero locos somos quienes imperfecta te adoramos Yo te adoro imperfección más perfecta que he admirado
0
Aug 10, 2016
Aug 10, 2016 at 8:00 PM UTC
Perfecta Imperfección
No acaba aquí la historia. Esto es sólo una pequeña pausa para que descansemos. La tensión es tan grande, la emoción que desprende la trama es tan intensa, que todos, bailarines y actores, acróbatas y distinguido público, agradecemos la convencional tregua del entreacto, y comprobamos alegremente que todo era mentira, mientras los músicos afinan sus violines. Hasta ahora hemos visto varias escenas rápidas que preludiaban muerte. conocemos el rostro de ciertos personajes y sabemos algo que incluso muchos de ellos ignoran: el móvil de la traición y el nombre de quien la hizo. Nada definitivo ocurrió todavía, pero la desesperación está nítidamente dibujada, y los intérpretes intentan evitar el rigor del destino poniendo demasiado calor en sus exuberantes ademanes, demasiado carmín en sus sonrisas falsas, con lo que -es evidente- disimulan su cobardía, el terror que dirige sus movimientos en el escenario. Aquellos ineficaces y tortuosos diálogos refiriéndose a ayer, a un tiempo ido, completan, sin embargo, el panorama roto que tenemos ante nosotros, y acaso expliquen luego muchas cosas, sean la clave que al final lo justifique todo. No olvidemos tampoco las palabras de amor junto al estanque, el gesto demudado, la violencia con que alguien dijo:                                   «no»,                                             mirando al cielo, y la sorpresa que produce el torvo jardinero cuando anuncia: «Llueve, señores, llueve todavía». Pero tal vez sea pronto para hacer conjeturas: dejemos que la tramoya se prepare, que los que han de morir recuperen su aliento, y pensemos, cuando el drama prosiga y el dolor fingido se vuelva verdadero en nuestros corazones, que nada puede hacerse, que está próximo el final que tememos de antemano, que la aventura acabará, sin duda, como debe acabar, como está escrito, como es inevitable que suceda.
0
869
Entreacto
No acaba aquí la historia. Esto es sólo una pequeña pausa para que descansemos. La tensión es tan grande, la emoción que desprende la trama es tan intensa, que todos, bailarines y actores, acróbatas y distinguido público, agradecemos la convencional tregua del entreacto, y comprobamos alegremente que todo era mentira, mientras los músicos afinan sus violines. Hasta ahora hemos visto varias escenas rápidas que preludiaban muerte. conocemos el rostro de ciertos personajes y sabemos algo que incluso muchos de ellos ignoran: el móvil de la traición y el nombre de quien la hizo. Nada definitivo ocurrió todavía, pero la desesperación está nítidamente dibujada, y los intérpretes intentan evitar el rigor del destino poniendo demasiado calor en sus exuberantes ademanes, demasiado carmín en sus sonrisas falsas, con lo que -es evidente- disimulan su cobardía, el terror que dirige sus movimientos en el escenario. Aquellos ineficaces y tortuosos diálogos refiriéndose a ayer, a un tiempo ido, completan, sin embargo, el panorama roto que tenemos ante nosotros, y acaso expliquen luego muchas cosas, sean la clave que al final lo justifique todo. No olvidemos tampoco las palabras de amor junto al estanque, el gesto demudado, la violencia con que alguien dijo:                                   «no»,                                             mirando al cielo, y la sorpresa que produce el torvo jardinero cuando anuncia: «Llueve, señores, llueve todavía». Pero tal vez sea pronto para hacer conjeturas: dejemos que la tramoya se prepare, que los que han de morir recuperen su aliento, y pensemos, cuando el drama prosiga y el dolor fingido se vuelva verdadero en nuestros corazones, que nada puede hacerse, que está próximo el final que tememos de antemano, que la aventura acabará, sin duda, como debe acabar, como está escrito, como es inevitable que suceda.
Continue reading...
69
¡Señores! Hoy es la primera vez que me doy cuenta de la presencia de la vida. ¡Señores! Ruego a ustedes dejarme libre un momento, para saborear esta emoción formidable, espontánea y reciente de la vida, que hoy, por la primera vez, me extasía y me hace dichoso hasta las lágrimas. Mi gozo viene de lo inédito de mi emoción. Mi exultación viene de que antes no sentí la presencia de la vida. No la he sentido nunca. Miente quien diga que la he sentido. Miente y su mentira me hiere a tal punto que me haría desgraciado. Mi gozo viene de mi fe en este hallazgo personal de la vida, y nadie puede ir contra esta fe. Al que fuera, se le caería la lengua, se le caerían los huesos y correría el peligro de recoger otros, ajenos, para mantenerse de pie ante mis ojos. Nunca, sino ahora, ha habido vida. Nunca, sino ahora, han pasado gentes. Nunca, sino ahora, ha habido casas y avenidas, aire y horizonte. Si viniese ahora mi amigo Peyriet, les diría que yo no le conozco y que debemos empezar de nuevo. ¿Cuándo, en efecto, le he conocido a mi amigo Peyriet? Hoy sería la primera vez que nos conocemos. Le diría que se vaya y regrese y entre a verme, como si no me conociera, es decir, por la primera vez. Ahora yo no conozco a nadie ni nada. Me advierto en un país extraño, en el que todo cobra relieve de nacimiento, luz de epifanía inmarcesible. No, señor. No hable usted a ese caballero. Usted no lo conoce y le sorprendería tan inopinada parla. No ponga usted el pie sobre esa piedrecilla: uién sabe no es piedra y vaya usted a dar en el vacío. Sea usted precavido, puesto que estamos en un mundo absolutamente inconocido. ¡Cuán poco tiempo he vivido! Mi nacimiento es tan reciente, que no hay unidad de medida para contar mi edad. ¡Si acabo de nacer! ¡Si aún no he vivido todavía! Señores: soy tan pequeñito, que el día apenas cabe en mí! Nunca, sino ahora, oí el estruendo de los carros, que cargan piedras para una gran construcción del boulevard Haussmann. Nunca, sino ahora avancé paralelamente a la primavera, diciéndola: «Si la muerte hubiera sido otra...». Nunca, sino ahora, vi la luz áurea del sol sobre las cúpulas de Sacre-Coeur. Nunca, sino ahora, se me acercó un niño y me miró hondamente con su boca. Nunca, sino ahora, supe que existía una puerta, otra puerta y el canto cordial de las distancias. ¡Dejadme! La vida me ha dado ahora en toda mi muerte.
0
732
Hallazgo de la vida
¡Señores! Hoy es la primera vez que me doy cuenta de la presencia de la vida. ¡Señores! Ruego a ustedes dejarme libre un momento, para saborear esta emoción formidable, espontánea y reciente de la vida, que hoy, por la primera vez, me extasía y me hace dichoso hasta las lágrimas. Mi gozo viene de lo inédito de mi emoción. Mi exultación viene de que antes no sentí la presencia de la vida. No la he sentido nunca. Miente quien diga que la he sentido. Miente y su mentira me hiere a tal punto que me haría desgraciado. Mi gozo viene de mi fe en este hallazgo personal de la vida, y nadie puede ir contra esta fe. Al que fuera, se le caería la lengua, se le caerían los huesos y correría el peligro de recoger otros, ajenos, para mantenerse de pie ante mis ojos. Nunca, sino ahora, ha habido vida. Nunca, sino ahora, han pasado gentes. Nunca, sino ahora, ha habido casas y avenidas, aire y horizonte. Si viniese ahora mi amigo Peyriet, les diría que yo no le conozco y que debemos empezar de nuevo. ¿Cuándo, en efecto, le he conocido a mi amigo Peyriet? Hoy sería la primera vez que nos conocemos. Le diría que se vaya y regrese y entre a verme, como si no me conociera, es decir, por la primera vez. Ahora yo no conozco a nadie ni nada. Me advierto en un país extraño, en el que todo cobra relieve de nacimiento, luz de epifanía inmarcesible. No, señor. No hable usted a ese caballero. Usted no lo conoce y le sorprendería tan inopinada parla. No ponga usted el pie sobre esa piedrecilla: uién sabe no es piedra y vaya usted a dar en el vacío. Sea usted precavido, puesto que estamos en un mundo absolutamente inconocido. ¡Cuán poco tiempo he vivido! Mi nacimiento es tan reciente, que no hay unidad de medida para contar mi edad. ¡Si acabo de nacer! ¡Si aún no he vivido todavía! Señores: soy tan pequeñito, que el día apenas cabe en mí! Nunca, sino ahora, oí el estruendo de los carros, que cargan piedras para una gran construcción del boulevard Haussmann. Nunca, sino ahora avancé paralelamente a la primavera, diciéndola: «Si la muerte hubiera sido otra...». Nunca, sino ahora, vi la luz áurea del sol sobre las cúpulas de Sacre-Coeur. Nunca, sino ahora, se me acercó un niño y me miró hondamente con su boca. Nunca, sino ahora, supe que existía una puerta, otra puerta y el canto cordial de las distancias. ¡Dejadme! La vida me ha dado ahora en toda mi muerte.
Continue reading...
8
Más allá del yo de la vida, y de la propia muerte, en todas las dimensiones: física, mental, espiritual y emocional, y plenamente consciente. Soy habitante agradecido y afortunado de la vida y el universo. Este inmenso firmamento, que en su esencia cambiante, se conecta directamente al todo... La interacción universal, se ignore esto o no, es inevitable. Sabiendo todo lo anterior, también comprendo, que soy parte activa de ese infinito. Así lo siento. El alma, una conexión siempre mejorable, entre el cerebro, el interior y el vasto infinito... Para mí, es parte inseparable de ese todo. Otro organismo vivo, que nada tiene que ver con la vida tal y como la conocemos, sea este consciente de sí mismo o no, o así es como lo siento. En su propio proceso de transformación y evolución constante. Donde toda vida y existencia es parte presente y activa, de algo tan asombroso, auténtico, evidente y universal, sea esto ignorado o no: ¡La expansión del todo! Por ello, más allá de mí mismo, de mi vida y de la propia muerte, soy un habitante activo, despierto y conectado a la vida y el Universo. Y cada día vivo agradecido, plenamente consciente de ello. "Todo es lo que es, cuando no se es capaz de ver más allá. Pero nada es lo mismo, cuando se alcanza una conciencia plena de ello."
0
Sep 11, 2025
Sep 11, 2025 at 7:48 AM UTC
Consciente.
Nos separamos ambos de mal humor. ¿Por qué? Y después de que tanto prometimos un día Amarnos siempre, pero... la culpa no fue mía, Y aunque insistas, no puedes decir que yo empecé. Fuiste tú. Tú empezaste. Tal vez ambos... Tú... yo... Mas te confieso, no Fuiste tú. ¿Me has oído? Ni yo... Franco seré. Él sólo responsable de todo el amor fue. Y saliste enojada. Tu adiós me sonó mal, Y cambiamos palabras duras en el umbral. Hizo explosión mi orgullo, que tanto tiempo, tanto, Contuve, y reprimías en los ojos el llanto. Extraño es, pero cierto. Desde que nos unimos Parece, así lo creo, que odiándonos vivimos. Y la culpa no es tuya. Tampoco culpa mía. Me quieres. No lo niego. Negarlo no podría, Y te he amado. Y te amo con afecto leal. Mas tal vez las disputas, del carácter igual Que tenemos, dependen; de que siempre nos vemos, Y quizás de que mucho los dos nos conocemos. Así nuestros defectos se muestran con frecuencia, Sin que haya en nuestras almas un poco de indulgencia. Comprenderse de sobra no es nunca conveniente, Porque viene el análisis al punto. Y a la mente La incertidumbre llega fatal. Y no tenemos En el amor confianza, pues de él siempre tememos El vernos traicionados. Mira: un momento hacía Que tú y yo nos amábamos. Pero ambos pretendemos, Como extraña manía, Amarnos en la vida de modo extraordinario, Y, viéndolo bien, eso no es nunca lo ordinario. Y nos atormentamos. Ya amarnos con locura Es difícil. Mas oye. Juzgo que la cordura Exige, de nosotros que menos nos veamos. Cierto es que nos amamos, Mas de hablar de eso siempre se cansa uno y se irrita. Y para estar tranquilos nuestra alma necesita No vernos con frecuencia. Y esto no es un capricho. Verás que cuando vuelvas, muchas cosas tendremos Para decirnos, cosas que no nos hemos dicho, Y entonces, sí, felices, muy felices seremos. Vamos a amarnos mucho, mucho nos amaremos. Pensar en dichas nuevas no es esperanza vana, Estoy de ello seguro. Lo verás, sí, tesoro De mi vida. ¡Te adoro!... Y trata de que vuelvas más temprano mañana.
0
738
Apaciguamiento
Nos separamos ambos de mal humor. ¿Por qué? Y después de que tanto prometimos un día Amarnos siempre, pero... la culpa no fue mía, Y aunque insistas, no puedes decir que yo empecé. Fuiste tú. Tú empezaste. Tal vez ambos... Tú... yo... Mas te confieso, no Fuiste tú. ¿Me has oído? Ni yo... Franco seré. Él sólo responsable de todo el amor fue. Y saliste enojada. Tu adiós me sonó mal, Y cambiamos palabras duras en el umbral. Hizo explosión mi orgullo, que tanto tiempo, tanto, Contuve, y reprimías en los ojos el llanto. Extraño es, pero cierto. Desde que nos unimos Parece, así lo creo, que odiándonos vivimos. Y la culpa no es tuya. Tampoco culpa mía. Me quieres. No lo niego. Negarlo no podría, Y te he amado. Y te amo con afecto leal. Mas tal vez las disputas, del carácter igual Que tenemos, dependen; de que siempre nos vemos, Y quizás de que mucho los dos nos conocemos. Así nuestros defectos se muestran con frecuencia, Sin que haya en nuestras almas un poco de indulgencia. Comprenderse de sobra no es nunca conveniente, Porque viene el análisis al punto. Y a la mente La incertidumbre llega fatal. Y no tenemos En el amor confianza, pues de él siempre tememos El vernos traicionados. Mira: un momento hacía Que tú y yo nos amábamos. Pero ambos pretendemos, Como extraña manía, Amarnos en la vida de modo extraordinario, Y, viéndolo bien, eso no es nunca lo ordinario. Y nos atormentamos. Ya amarnos con locura Es difícil. Mas oye. Juzgo que la cordura Exige, de nosotros que menos nos veamos. Cierto es que nos amamos, Mas de hablar de eso siempre se cansa uno y se irrita. Y para estar tranquilos nuestra alma necesita No vernos con frecuencia. Y esto no es un capricho. Verás que cuando vuelvas, muchas cosas tendremos Para decirnos, cosas que no nos hemos dicho, Y entonces, sí, felices, muy felices seremos. Vamos a amarnos mucho, mucho nos amaremos. Pensar en dichas nuevas no es esperanza vana, Estoy de ello seguro. Lo verás, sí, tesoro De mi vida. ¡Te adoro!... Y trata de que vuelvas más temprano mañana.
Continue reading...
46