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"carrera" poems
La alcachofa de tierno corazón se vistió de guerrero, erecta, construyó una pequeña cúpula, se mantuvo impermeable bajo sus escamas, a su lado los vegetales locos se encresparon, se hicieron zarcillos, espadañas, bulbos conmovedores, en el subsuelo durmió la zanahoria de bigotes rojos, la viña resecó los sarmientos por donde sube el vino, la col se dedicó a probarse faldas, el orégano a perfumar el mundo, y la dulce alcachofa allí en el huerto, vestida de guerrero, bruñida como una granada, orgullosa, y un día una con otra en grandes cestos de mimbre, caminó por el mercado a realizar su sueño: la milicia. En hileras nunca fue tan marcial como en la feria, los hombres entre las legumbres con sus camisas blancas eran mariscales de las alcachofas, las filas apretadas, las voces de comando, y la detonación de una caja que cae, pero entonces viene María con su cesto, escoge una alcachofa, no le teme, la examina, la observa contra la luz como si fuera un huevo, la compra, la confunde en su bolsa con un par de zapatos, con un repollo y una botella de vinagre hasta que entrando a la cocina la sumerge en la olla. Así termina en paz esta carrera del vegetal armado que se llama alcachofa, luego escama por escama desvestimos la delicia y comemos la pacífica pasta de su corazón verde.
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Oda a la alcachofa
Todos venimos de un mismo lugar,pero no todos vamos al mismo lugar es como si nuestros corazones estubieran enredados y si quisieras seguirlo llegarias a una estrella...esa estrella es lo que nos da vida y amor....pero todos estamos corriendo sin pensar y sin ver lo que esta enfrente de nosotros...no nos importa la gente que lastimamos...no nos importa nada...solo queremos tener lo que nos hace "feliz"....veo la gente pasar y nadie esta verdaderamente feliz...no saben lo que es la felicidad verdadera...piensan que teniendo la mejor carrera y mas dinero es felicidad...pero, se pierden de lo mejor...si tan solo se pararan y vieran lo malo que estan haciendo tal vez el mundo seria un lugar mejor...tal vez seria un lugar en la que todavia quiero vivir...pero viendo como es la gente...ya no quiero saber nada...me quiero dormir...dormir y no despertar...quiero seguir ese hilo y llegar a la estrella...porque esa estrella es la que me da fuerza para seguir...solo esa estrella nos deja vivir...porque no dejamos de ver solo para nosotros y parar y ayudar a la gente?!...porque no ponemos un alto a las cosas que no tienen significado?....como guerras, hambre, pobreza....pero me da tanta tristeza saber que eso nunca pasara...nadie quiere salir de su burbuja, de su mundo magico donde todo esta bien...donde todos estan como el...donde el mundo real es solo una ilusion...dios ayudame...ya no aguanto estar en este mundo....lleno de tristeza y gente de mundos de burbuja...
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Aug 28, 2014
Aug 28, 2014 at 1:38 PM UTC
Gente con Mundos de Burbuja
Hombres veo que de hombres sólo tienen, sólo gastan el parecer y el cigarro, el pantalón y la barba. En el corazón son liebres, gallinas en las entrañas, galgos de rápido vientre, que en épocas de paz ladran y en épocas de cañones desaparecen del mapa. Estos hombres, estas liebres, comisarios de la alarma, cuando escuchan a cien leguas el estruendo de las balas, con singular heroísmo a la carrera se lanzan, se les alborota el ano, el pelo se les espanta. Valientemente se esconden, gallardamente se escapan del campo de los peligros estas fugitivas cacas, que me duelen hace tiempo en los cojones del alma. ¿Dónde iréis que no vayáis a la muerte, liebres pálidas, podencos de poca fe y de demasiadas patas? ¿No os avergüenza mirar en tanto lugar de España a tanta mujer serena bajo tantas amenazas? Un tiro por cada diente vuestra existencia reclama, cobardes de piel cobarde y de corazón de caña. Tembláis como poseídos de todo un siglo de escarcha y vais del sol a la sombra llenos de desconfianza. Halláis los sótanos poco defendidos por las casas. Vuestro miedo exige al mundo batallones de murallas, barreras de plomo a orillas de precipicios y zanjas para vuestra pobre vida, mezquina de sangre y ansias. No os basta estar defendidos por lluvias de sangre hidalga, que no cesa de caer, generosamente cálida, un día tras otro día a la gleba castellana. No sentís el llamamiento de las vidas derramadas. Para salvar vuestra piel las madrigueras no os bastan, no os bastan los agujeros, ni los retretes, ni nada. Huís y huís, dando al pueblo, mientras bebéis la distancia, motivos para mataros por las corridas espaldas. Solos se quedan los hombres al calor de las batallas, y vosotros, lejos de ellas, queréis ocultar la infamia, pero el color de cobardes no se os irá de la cara. Ocupad los tristes puestos de la triste telaraña. Sustituid a la escoba, y barred con vuestras nalgas la mierda que vais dejando donde colocáis la planta.
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Los cobardes
Hombres veo que de hombres sólo tienen, sólo gastan el parecer y el cigarro, el pantalón y la barba. En el corazón son liebres, gallinas en las entrañas, galgos de rápido vientre, que en épocas de paz ladran y en épocas de cañones desaparecen del mapa. Estos hombres, estas liebres, comisarios de la alarma, cuando escuchan a cien leguas el estruendo de las balas, con singular heroísmo a la carrera se lanzan, se les alborota el ano, el pelo se les espanta. Valientemente se esconden, gallardamente se escapan del campo de los peligros estas fugitivas cacas, que me duelen hace tiempo en los cojones del alma. ¿Dónde iréis que no vayáis a la muerte, liebres pálidas, podencos de poca fe y de demasiadas patas? ¿No os avergüenza mirar en tanto lugar de España a tanta mujer serena bajo tantas amenazas? Un tiro por cada diente vuestra existencia reclama, cobardes de piel cobarde y de corazón de caña. Tembláis como poseídos de todo un siglo de escarcha y vais del sol a la sombra llenos de desconfianza. Halláis los sótanos poco defendidos por las casas. Vuestro miedo exige al mundo batallones de murallas, barreras de plomo a orillas de precipicios y zanjas para vuestra pobre vida, mezquina de sangre y ansias. No os basta estar defendidos por lluvias de sangre hidalga, que no cesa de caer, generosamente cálida, un día tras otro día a la gleba castellana. No sentís el llamamiento de las vidas derramadas. Para salvar vuestra piel las madrigueras no os bastan, no os bastan los agujeros, ni los retretes, ni nada. Huís y huís, dando al pueblo, mientras bebéis la distancia, motivos para mataros por las corridas espaldas. Solos se quedan los hombres al calor de las batallas, y vosotros, lejos de ellas, queréis ocultar la infamia, pero el color de cobardes no se os irá de la cara. Ocupad los tristes puestos de la triste telaraña. Sustituid a la escoba, y barred con vuestras nalgas la mierda que vais dejando donde colocáis la planta.
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El reloj es tranquilo, metódico, incluso cuando corre mi mano fuera de control, empujando palabras que se escapan de la ***** de mis cinco dedos de lápiz. El poema se levanta en el este y se pone en el oeste, los conspiradores están de acuerdo. La carrera debe seguir este curso. <•> The clock is calm, methodical, even as it races my out-of-control hand, pushing words leaking from the lead within my five pencil fingers. The poem rises in the East and sets in the West, the conspirators agree.   The race must follow this course. 12:34am
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Aug 24, 2018
Aug 24, 2018 at 12:35 AM UTC
“my hand is the boss, the pencil it’s co-conspirator” ~ for ANu~
La cebolla es escarcha cerrada y pobre: escarcha de tus días y de mis noches. Hambre y cebolla: hielo ***** y escarcha grande y redonda. En la cuna del hambre mi niño estaba. Con sangre de cebolla se amamantaba. Pero tu sangre, escarchada de azúcar, cebolla y hambre. Una mujer morena, resuelta en luna, se derrama hilo a hilo sobre la cuna. Ríete, niño, que te tragas la luna cuando es preciso. Alondra de mi casa, ríete mucho. Es tu risa en los ojos la luz del mundo. Ríete tanto que en el alma al oírte, bata el espacio. Tu risa me hace libre, me pone alas. Soledades me quita, cárcel me arranca. Boca que vuela, corazón que en tus labios relampaguea. Es tu risa la espada más victoriosa. Vencedor de las flores y las alondras. Rival del sol. Porvenir de mis huesos y de mi amor. La carne aleteante, súbito el párpado, el vivir como nunca coloreado. ¡Cuánto jilguero se remonta, aletea, desde tu cuerpo! Desperté de ser niño. Nunca despiertes. Triste llevo la boca. Ríete siempre. Siempre en la cuna, defendiendo la risa pluma por pluma. Ser de vuelo tan alto, tan extendido, que tu carne parece cielo cernido. ¡Si yo pudiera remontarme al origen de tu carrera! Al octavo mes ríes con cinco azahares. Con cinco diminutas ferocidades. Con cinco dientes como cinco jazmines adolescentes. Frontera de los besos serán mañana, cuando en la dentadura sientas un arma. Sientas un fuego correr dientes abajo buscando el centro. Vuela niño en la doble luna del pecho. Él, triste de cebolla. Tú, satisfecho. No te derrumbes. No sepas lo que pasa ni lo que ocurre.
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Nanas de la cebolla
La cebolla es escarcha cerrada y pobre: escarcha de tus días y de mis noches. Hambre y cebolla: hielo ***** y escarcha grande y redonda. En la cuna del hambre mi niño estaba. Con sangre de cebolla se amamantaba. Pero tu sangre, escarchada de azúcar, cebolla y hambre. Una mujer morena, resuelta en luna, se derrama hilo a hilo sobre la cuna. Ríete, niño, que te tragas la luna cuando es preciso. Alondra de mi casa, ríete mucho. Es tu risa en los ojos la luz del mundo. Ríete tanto que en el alma al oírte, bata el espacio. Tu risa me hace libre, me pone alas. Soledades me quita, cárcel me arranca. Boca que vuela, corazón que en tus labios relampaguea. Es tu risa la espada más victoriosa. Vencedor de las flores y las alondras. Rival del sol. Porvenir de mis huesos y de mi amor. La carne aleteante, súbito el párpado, el vivir como nunca coloreado. ¡Cuánto jilguero se remonta, aletea, desde tu cuerpo! Desperté de ser niño. Nunca despiertes. Triste llevo la boca. Ríete siempre. Siempre en la cuna, defendiendo la risa pluma por pluma. Ser de vuelo tan alto, tan extendido, que tu carne parece cielo cernido. ¡Si yo pudiera remontarme al origen de tu carrera! Al octavo mes ríes con cinco azahares. Con cinco diminutas ferocidades. Con cinco dientes como cinco jazmines adolescentes. Frontera de los besos serán mañana, cuando en la dentadura sientas un arma. Sientas un fuego correr dientes abajo buscando el centro. Vuela niño en la doble luna del pecho. Él, triste de cebolla. Tú, satisfecho. No te derrumbes. No sepas lo que pasa ni lo que ocurre.
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Yo lo aceptaba a él. Con sus defectos, con sus virtudes que me envolvían por amor. Con sus locuras que las convertíamos en nuestras aventuras. Lo aceptaba con su mal genio de a ratos. Con su nostalgia incomprensible. Con su manera tan sutil de tranquilizarme. Con esos ratos de enojo. Con lo que según él, arruinaba la relación. Que no era nada, porque para mí, todo era magnífico. Aceptaba su carrera, su distracción y su carácter. Aceptaba lo que hacía y amaba ver que lo hiciera. Su fascinación a verlo hacer eso que ama. Aceptaba todo de él. Porque lo amaba. Porque él me amaba. Porque él me aceptaba a mí. Con todo mi mal humor, con toda mi negatividad. Él me tomaba de la mano, me miraba y me decía que todo estaría bien. Que nada en la vida cambiaría para mal, al contrario, porque estábamos juntos. Juntos ante cualquier adversidad. Juntos para superar todo lo que se nos presentara. Estábamos juntos, aceptándonos y sobre todo amándonos. Porque al final, eso es el amor. El acto de sacrificio en bien de la persona amada...
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Jan 4, 2016
Jan 4, 2016 at 1:51 AM UTC
Y sin embargo, se marchó.
Lago Budi, sombrío, pesada piedra oscura, agua entre grandes bosques insepulta, allí te abrías como puerta subterránea cerca del solitario mar del fin del mundo. Galopábamos por la infinita arena junto a las millonarias espumas derramadas, ni una casa, ni un hombre, ni un caballo, sólo el tiempo pasaba y aquella orilla verde y blanca, aquel océano. Luego hacia las colinas y, de pronto, el lago, el agua dura y escondida, compacta luz, alhaja del anillo terrestre. Un vuelo blanco y ***** los cisnes ahuyentaron largos cuellos nocturnos, patas de cuero rojo, y la nieve serena volando sobre el mundo. Oh vuelo desde el agua equivalente, mil cuerpos destinados a la inmóvil belleza como la transparente permanencia del lago. De pronto todo fue carrera sobre el agua, movimiento, sonido, torres de luna llena, y luego alas salvajes que desde el torbellino se hicieron orden, vuelo, magnitud sacudida, y luego ausencia, un temblor blanco en el vacío.
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El lago de los cisnes
Ya se han roto las ataduras, sólo la noche me rodea, me va robando la memoria, me acuna para que me duerma. Ahora que ya no la contemplo para robarle su belleza. Ahora que siento en mí el cansancio de nuestras pobres razas viejas. Ahora que lucho y me rebelo contra su mansedumbre eterna y me acuerdo de que algún día fui tan sin tiempo como ella, ¡qué monólogo desbordado, qué soliloquio sin respuesta, qué deseo de renacerme, de entender y de que me entienda, de borrar pasado y futuro, de segar mi memoria entera! Luego, arrojar al ***** pozo lo que de mí evoca y recuerda: cojín de nieblas matinales donde apoyaba la cabeza. Repetimos las mismas cosas, recorremos aquellas sendas por donde todos los humanos dejaron gritos, ecos, huellas. Son las palabras angustiadas que un día oyó al nacer la tierra: «húmedo beso, vida, muerte, nada importa, me voy y quedas, ayer desnudos en el campo y hoy se caen solas las cerezas». Palabras viejas y cansadas que nosotros creímos nuevas, recién nacidas para el canto, para una dicha siempre nuestra. Y la noche me va matando, me acuna para que me duerma. En cada instante mío pone siglos de luna, alta y sangrienta. Nada me importa que yo siembre y que otros cojan la cosecha. Pero morirme sin rebelarme, someterme sin resistencia, ser por los siglos de los siglos sólo luz o sólo tinieblas, irme cegando de hermosura hasta dejar de ser materia, aunque mi premio sea un día mirar por dentro las estrellas... Hoja de chopo, onda de río, sangre mezclada con la tierra. Y que mi forma sea el barro que una mano mortal modela. Niño que juega desnudito, mínima brizna de la hierba, todos los peces de los mares, los animales de la tierra. Saber que vivo, que palpito, que me enloquezco en la carrera, que nado mares y anchos ríos, que escalo cimas, salto cercas, que desde el fondo de las noches hay pesadumbre que me acecha. Sentir en mí todos los soles, todos los gozos y las penas, todos los vientos que me mueven, los dolores que en mí hacen presa… Sentir, por fin, llegar el alba, su melodía limpia y fresca, y barrernos las sombras turbias que oscurecen nuestras cabezas, y beber las lejanas brisas que nos alejan de la tierra maniatados y adormecidos, sin saber a dónde nos llevan...
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Noche final
Ya se han roto las ataduras, sólo la noche me rodea, me va robando la memoria, me acuna para que me duerma. Ahora que ya no la contemplo para robarle su belleza. Ahora que siento en mí el cansancio de nuestras pobres razas viejas. Ahora que lucho y me rebelo contra su mansedumbre eterna y me acuerdo de que algún día fui tan sin tiempo como ella, ¡qué monólogo desbordado, qué soliloquio sin respuesta, qué deseo de renacerme, de entender y de que me entienda, de borrar pasado y futuro, de segar mi memoria entera! Luego, arrojar al ***** pozo lo que de mí evoca y recuerda: cojín de nieblas matinales donde apoyaba la cabeza. Repetimos las mismas cosas, recorremos aquellas sendas por donde todos los humanos dejaron gritos, ecos, huellas. Son las palabras angustiadas que un día oyó al nacer la tierra: «húmedo beso, vida, muerte, nada importa, me voy y quedas, ayer desnudos en el campo y hoy se caen solas las cerezas». Palabras viejas y cansadas que nosotros creímos nuevas, recién nacidas para el canto, para una dicha siempre nuestra. Y la noche me va matando, me acuna para que me duerma. En cada instante mío pone siglos de luna, alta y sangrienta. Nada me importa que yo siembre y que otros cojan la cosecha. Pero morirme sin rebelarme, someterme sin resistencia, ser por los siglos de los siglos sólo luz o sólo tinieblas, irme cegando de hermosura hasta dejar de ser materia, aunque mi premio sea un día mirar por dentro las estrellas... Hoja de chopo, onda de río, sangre mezclada con la tierra. Y que mi forma sea el barro que una mano mortal modela. Niño que juega desnudito, mínima brizna de la hierba, todos los peces de los mares, los animales de la tierra. Saber que vivo, que palpito, que me enloquezco en la carrera, que nado mares y anchos ríos, que escalo cimas, salto cercas, que desde el fondo de las noches hay pesadumbre que me acecha. Sentir en mí todos los soles, todos los gozos y las penas, todos los vientos que me mueven, los dolores que en mí hacen presa… Sentir, por fin, llegar el alba, su melodía limpia y fresca, y barrernos las sombras turbias que oscurecen nuestras cabezas, y beber las lejanas brisas que nos alejan de la tierra maniatados y adormecidos, sin saber a dónde nos llevan...
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Por las calles, ¿quién aquél? ¡El tonto de Rafael!   Tonto llovido del cielo, del limbo, sin un ochavo. Mal pollito colipavo, sin plumas, digo, sin pelo. ¡Pío-pic!, pica, y al vuelo todos le pican a él.   ¿Quién aquél? ¡El tonto de Rafael!   Tan campante, sin carrera, no imperial, sí tomatero, grillo tomatero, pero sin tomate en la grillera. Canario de la fresquera, no de alcoba o mirabel.   ¿Quién aquél? ¡El tonto de Rafael!   Tontaina tonto del higo, rodando por las esquinas bolas, bolindres, pamplinas y pimientos que no digo. Mas nunca falta un amigo que le mendigue un clavel.   ¿Quién aquél? ¡El tonto de Rafael!   Patos con gafas, en fila, lo raptarán tontamente en la berlina inconsciente de San Jinojito el lila. ¿Qué runrún, qué retahíla sube el cretino eco fiel?   ¡Oh, oh, pero si es aquél el tonto de Rafael!
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El tonto de rafael
We never flex.. we never rest.. I learned to live with no regrets.. like nahh I ain't seen them yet.. they never come over to visit.. I still **** wit my ****** Tryna teach something and roll something everyday.. willing to listen all ways.. from every direction we tryna get paid.. I am the master of my own fate.. no slave ships just yacht days.. whips and chains just to misbehave.. Runnin for gold tryna overcome the maze.. still blasting joy and pain.. like everyday.. balance .. the weight I lift on my shoulders .. boulders, a country and a couple mountains.. but who's counting ... unless it's the money.. she said I changed when I ain't want the change on me.. let em have it.. it's good to be a blessing to those who don't have it.. cause if I didn't ... I know **** well I would grasp it.. I'm tryna show time I am magic.. yellow Porsche carrera 911 package wood grain and all black leather lavish staring at the world in my rear view blasting On the gas mashin.. never ever crashin.. smooth sailing wit plenty cabbage.. she tell me slow down take my time.. I said I been Robbin all my life.. I think Ima take advantage of tonight.. DJ quik and some sprite.. future stick talk and hella yellow rice.. siracha in the marinade? Nice.. we just livin life right? We Can't afford to think twice.. so we got paid to think wise.. So we Chase our visions and sights..
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Dec 30, 2016
Dec 30, 2016 at 1:17 PM UTC
Hood ****
A la luz cenicienta del recuerdo que quiere redimir lo ya vivido arde el ayer fantasma. ¿Yo soy ese que baila al pie del árbol y delira con nubes que son cuerpos que son olas, con cuerpos que son nubes que son playas? ¿Soy el que toca el agua y canta el agua, la nube y vuela, el árbol y echa hojas, un cuerpo y se despierta y le contesta? Arde el tiempo fantasma: arde el ayer, el hoy se quema y el mañana. Todo lo que soñé dura un minuto y es un minuto todo lo vivido. Pero no importan siglos o minutos: también el tiempo de la estrella es tiempo, gota de sangre o fuego: parpadeo. Roza mi frente con sus manos frías el río del pasado y sus memorias huyen bajo mis párpados de piedra. No se detiene nunca su carrera y yo, desde mí mismo, lo despido. ¿Huye de mí el pasado? ¿Huyo con él y aquel que lo despide es una sombra que me finge, hueca? Quizá no es él quien huye: yo me alejo y él no me sigue, ajeno, consumado. Aquel que fui se queda en la ribera. No me recuerda nunca ni me busca, no me contempla ni despide: contempla, busca a otro fugitivo. Pero tampoco el otro lo recuerda. No hay  antes ni después. ¿Lo que viví lo estoy viviendo todavía? ¡Lo que viví! ¿Fui acaso? Todo fluye: lo que viví lo estoy muriendo todavía. No tiene fin el tiempo: finge labios, minutos, muerte, cielos, finge infiernos, puertas que dan a nada y nadie cruza. No hay fin, ni paraíso, ni domingo. No nos espera Dios al fin de semana. Duerme, no lo despiertan nuestros gritos. Sólo el silencio lo despierta. Cuando se calle todo y ya no canten la sangre, los relojes, las estrellas, Dios abrirá los ojos y al reino de su nada volveremos.
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Cuarto de hotel
A la luz cenicienta del recuerdo que quiere redimir lo ya vivido arde el ayer fantasma. ¿Yo soy ese que baila al pie del árbol y delira con nubes que son cuerpos que son olas, con cuerpos que son nubes que son playas? ¿Soy el que toca el agua y canta el agua, la nube y vuela, el árbol y echa hojas, un cuerpo y se despierta y le contesta? Arde el tiempo fantasma: arde el ayer, el hoy se quema y el mañana. Todo lo que soñé dura un minuto y es un minuto todo lo vivido. Pero no importan siglos o minutos: también el tiempo de la estrella es tiempo, gota de sangre o fuego: parpadeo. Roza mi frente con sus manos frías el río del pasado y sus memorias huyen bajo mis párpados de piedra. No se detiene nunca su carrera y yo, desde mí mismo, lo despido. ¿Huye de mí el pasado? ¿Huyo con él y aquel que lo despide es una sombra que me finge, hueca? Quizá no es él quien huye: yo me alejo y él no me sigue, ajeno, consumado. Aquel que fui se queda en la ribera. No me recuerda nunca ni me busca, no me contempla ni despide: contempla, busca a otro fugitivo. Pero tampoco el otro lo recuerda. No hay  antes ni después. ¿Lo que viví lo estoy viviendo todavía? ¡Lo que viví! ¿Fui acaso? Todo fluye: lo que viví lo estoy muriendo todavía. No tiene fin el tiempo: finge labios, minutos, muerte, cielos, finge infiernos, puertas que dan a nada y nadie cruza. No hay fin, ni paraíso, ni domingo. No nos espera Dios al fin de semana. Duerme, no lo despiertan nuestros gritos. Sólo el silencio lo despierta. Cuando se calle todo y ya no canten la sangre, los relojes, las estrellas, Dios abrirá los ojos y al reino de su nada volveremos.
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Antes de echar el ancla en el tesoro del amor postrimero, yo quisiera correr el mundo en fiebre de carrera, con juventud, y una pepita de oro en los rincones de me faltriquera. Abrazar a una culebra del Nilo que de Cleopatra se envuelva en la clámide, y oír el soliloquio intranquilo de la Virgen María en la Pirámide. Para desembarcar en mi país, hacerme niño y trazar con mi gis, en la pizarra del colegio anciano, un rostro de perfil guadalupano. Besar al Indostán y a la Oceanía, a las fieras rayadas y rodadas, y echar el ancla a una paisana mía de oreja breve y grandes arracadas. Y decir al Amor: -«De mis pecados, los mas negros están enamorados; un miserere se alza en mis cartujas y va hacia ti con pasos de bebé, como el cándido islote de burbujas navega por la taza de café. Porque mis cinco sentidos vehementes penetraron los cinco Continentes, bien puedo, Amor final, poner la mano sobre tu corazón guadalupano...»
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El ancla
Ésta es tu sangre, desconocida y honda, que penetra tu cuerpo y baña orillas ciegas, de ti misma ignoradas. Inocente, remota, en su denso insistir, en su carrera, detiene la carrera de mi sangre. Una pequeña herida y conoce a la luz, al aire que la ignora, a mis miradas. Ésta es tu sangre, y éste el húmedo rumor que la delata. Y se agolpan los tiempos y vuelven al origen de los días, como tu pelo eléctrico si vibra la escondida raíz en que se ahonda, porque la vida gira en ese instante, y el tiempo es una muerte de los tiempos y se olvidan los nombres y las formas. Ésta es tu sangre, digo, y el alma se suspende en el vacío ante la viva nada de tu sangre.
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Raíz del hombre - iii
Somos como un caballo sin memoria, somos como un caballo que, no se acuerda ya de la última valla que ha saltado. Venimos corriendo y corriendo por una larga pista de siglos y de obstáculos. De vez en vez, la muerte. ... ¡el salto! y nadie sabe cuántas veces hemos saltado para llegar aquí, ni cuántas saltaremos todavía para llegar a Dios que está sentado al final de la carrera... esperándonos. Lloramos y corremos, caemos y giramos, vamos de tumbo en tumba dando brincos y vueltas entre pañales y sudarios.
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El salto
¡Si su belleza en mí morir pudiera como en ti, mar, se borran los colores que el sol divino te dejó, en las flores de luz de toda su jentil carrera! Mas ¿qué es la muchedumbre, pasajera eterna, de este oleaje de dolores, para tal resplandor de resplandores, alba sola de toda primavera? ¡Mar, toma tú, esta tarde sola y larga, mi corazón, y da a su sufrimiento tu anochecer sereno y estendido! ¡Que una vez sienta él cual tú, en la amarga infinitud de su latir sangriento, el color uniforme del olvido!
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Al mar anochecido
Dime, del tiempo resonando en tu esfera parcial y dulce no oyes acaso el sordo gemido? No sientes de lenta manera, en trabajo trémulo y ávido, la insistente noche que vuelve? Secas sales y sangres aéreas, atropellado correr ríos, temblando el testigo constata. Aumento oscuro de paredes, crecimiento brusco de puertas, delirante población de estímulos, circulaciones implacables. Alrededor, de infinito modo, en propaganda interminable, de hocico armado y definido el espacio hierve y se puebla. No oyes la constante victoria en la carrera de los seres del tiempo, lento como el fuego, seguro y espeso y hercúleo, acumulando su volumen y añadiendo su triste hebra? Como una planta perpetua aumenta su delgado y pálido hilo mojado de gotas que caen sin sonido en la soledad.
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Trabajo frío
Yo trate de ser como decían que debí ser. Me comporté como todo una dama. Hice todo lo que se me pedía en la cama. Más de una vez, calle hasta mis perversas ganas. Calle tanto, que mi verdad fue a parar al manicomio, ahí, donde no bregan con demonios. Yo trate de ser como decían que debí ser. Aguante infidelidades por una estabilidad inestable. Hubieron clavos penetrando mi espalda, en vez de rosas en mano. Perdone tanto que la absolución me tomo antipatía. Yo trate de ser como decían que debí ser. A veces fui sofá de ilusiones transitorias, vestidas en finas sedas de perpetuidad. A veces fui pared…inopinable, solo un espacio donde colocar preciosos retratos. A veces fui lienzo en blanco, para quien en mi cuerpo quiso describir su arte. Yo quise ser como decían que debí ser. Una ilustre carrera deje para que el ego de un indeciso no saliera dañado. Se enfermó mi dignidad y con tristeza la medique. Tome el brebaje de la inseguridad. Debilite mi sistema emocional, y mi fe, se encogía de vergüenza en una esquina. Yo quise ser como decían que debí ser. pero existía dentro de mí una rebeldía. Una insolencia a ser parte de una perpetua esclavitud, algo en mí, desistía ser juguete de nadie, a ser menos que el aire, a rebajarme por mantener un amor. Yo quise ser como decían que debí ser. Pero mis pies en fuego ardían, y recogía y me iba, y no sé a cuántos le alce la voz, y a más de uno, los mande a comer tusa, y me volví mi propia musa, a veces la propia medusa, y me refugie en mi calor para abrigar mis grimas, en mi inteligencia para resolver con astucia, en mi pudor para seguir dando un paso en harmonía, en esa insistencia de que había más en la vida, que yo tenía algo que aportaría, alguien al que estar conmigo y soportar no serían la misma cosa, y algunos los deje amándolos como mis amos, a otros el corazón les deje en pedazos, y talvez me merezca todo lo que venga, talvez me merezca el cielo y todas las prosas, talvez mis serpientes nunca muerdan, o talvez me llamaran impúdica, me llamaran Medusa, me llamaran el mismo infierno pero nunca dirán que “fui…. ¡lo que otros quisieron que yo fuese”!! LeydisProse 10/17/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
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Oct 17, 2017
Oct 17, 2017 at 4:00 PM UTC
Yo trate (pero no podía)
Yo trate de ser como decían que debí ser. Me comporté como todo una dama. Hice todo lo que se me pedía en la cama. Más de una vez, calle hasta mis perversas ganas. Calle tanto, que mi verdad fue a parar al manicomio, ahí, donde no bregan con demonios. Yo trate de ser como decían que debí ser. Aguante infidelidades por una estabilidad inestable. Hubieron clavos penetrando mi espalda, en vez de rosas en mano. Perdone tanto que la absolución me tomo antipatía. Yo trate de ser como decían que debí ser. A veces fui sofá de ilusiones transitorias, vestidas en finas sedas de perpetuidad. A veces fui pared…inopinable, solo un espacio donde colocar preciosos retratos. A veces fui lienzo en blanco, para quien en mi cuerpo quiso describir su arte. Yo quise ser como decían que debí ser. Una ilustre carrera deje para que el ego de un indeciso no saliera dañado. Se enfermó mi dignidad y con tristeza la medique. Tome el brebaje de la inseguridad. Debilite mi sistema emocional, y mi fe, se encogía de vergüenza en una esquina. Yo quise ser como decían que debí ser. pero existía dentro de mí una rebeldía. Una insolencia a ser parte de una perpetua esclavitud, algo en mí, desistía ser juguete de nadie, a ser menos que el aire, a rebajarme por mantener un amor. Yo quise ser como decían que debí ser. Pero mis pies en fuego ardían, y recogía y me iba, y no sé a cuántos le alce la voz, y a más de uno, los mande a comer tusa, y me volví mi propia musa, a veces la propia medusa, y me refugie en mi calor para abrigar mis grimas, en mi inteligencia para resolver con astucia, en mi pudor para seguir dando un paso en harmonía, en esa insistencia de que había más en la vida, que yo tenía algo que aportaría, alguien al que estar conmigo y soportar no serían la misma cosa, y algunos los deje amándolos como mis amos, a otros el corazón les deje en pedazos, y talvez me merezca todo lo que venga, talvez me merezca el cielo y todas las prosas, talvez mis serpientes nunca muerdan, o talvez me llamaran impúdica, me llamaran Medusa, me llamaran el mismo infierno pero nunca dirán que “fui…. ¡lo que otros quisieron que yo fuese”!! LeydisProse 10/17/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
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El metal animado, a quien mano atrevida, industrïosa, secretamente ha dado vida aparente en máquina preciosa, organizando atento sonora voz a docto movimiento; en quien, desconocido espíritu secreto, brevemente en un orbe ceñido, muestra el camino de la luz ardiente, y con rueda importuna los trabajos del sol y de la luna, y entre ocasos y auroras las peregrinaciones de las horas; máquina en que el artífice, que pudo contar pasos al sol, horas al día, mostró más providencia que osadía, fabricando en metal disimuladas advertencias sonoras repetidas, pocas veces creídas, muchas veces contadas; tú, que estás muy preciado de tener el más cierto, el más limado, con diferente oído, atiende a su intención y a su sonido. La hora irrevocable que dio, llora; prevén la que ha de dar; y la que cuentas, lógrala bien, que en una misma hora te creces y te ausentas. Si le llevas curioso, atiéndele prudente, que los blasones de la edad desmiente; y en traje de reloj llevas contigo, del mayor enemigo, espía desvelada y elegante, a ti tan semejante, que, presumiendo de abreviar ligera la vida al sol, al cielo la carrera, fundas toda esta máquina admirada en una cuerda enferma y delicada, que, como la salud en el más sano, se gasta con sus ruedas y su mano. Estima sus recuerdos, teme sus desengaños, pues ejecuta plazos de los años, y en él te da secreto, a cada sol que pasa, a cada rayo, la muerte un contador, el tiempo un ayo.
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Reloj de campanilla
Carrera scrawling his notes for the ‘War for Australis Incognita’ sat beneath a lush fruit bearing tree; Bob’s plan for the boy seeming to going be into effect despite Bob’s abandoning his original plan for him. Charlotte putting the boy in shorter skirts and matching the light lavender fabric with purple stockings and red garters. The boy’s bustier barely held his flat-chested frame and she had pulled the laces straight and true tight around his torso squeezing the breath out of him to give him cleavage where none was to be had. Pinning his longish hair into pigtails, scrubbing his face clean with an astringent cold cream and applying powder to his smooth face over which she painted rouge, eye-shadow and lipstick. Seeing Carrera writing busily below the glistening red arctic apples, Nancy approached the distracted writer. Carrera was lighting his ***** pipe when the boy whom for all the world resembled an attractively winsome female came over and sat with him. “Excuse me, sir, may I ask the greatest favor of you?” Not recognizing the boy despite having never seen a teenage girl on ship Carrera hastily pocketed the smelly pipe and turned his attention to the big blue eyes before him. The lips were thin squiggly lines that spoke is a whiny rasp that was not entirely unappealing. “Yes, my childe, what can I do for you?” “I would certainly love to eat of the tree growing above you but alas, I cannot reach the sweetest fruit. Would you be so kind as to hoist me up so that I may gather a few you would perhaps share with me?” “Why, of course, girly. Here, stand on my shoulders,” said the poet kneeling to allow the slim fellow to plant a hobnailed boot onto his broad shoulder. Carrera couldn’t resist raising his head once the boy was up on both shoulder reaching for the ripe apples of a new sort, the boy using his petticoats like a basket to catch the fruit he could swat from the low branches. Carrera was staring straight up his petticoats to the visible stocking tops and garters. Carrera’s mind swimming with fantasies of derring-do and adventures that he assiduously avoided any first-hand knowledge of, his gaze locked on the baggy breeched bottom below the boy’s skirts, Carrera thought he’d been struck by something like love at first sight.
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Mar 21, 2018
Mar 21, 2018 at 4:03 PM UTC
Carrera In Love
Carrera scrawling his notes for the ‘War for Australis Incognita’ sat beneath a lush fruit bearing tree; Bob’s plan for the boy seeming to going be into effect despite Bob’s abandoning his original plan for him. Charlotte putting the boy in shorter skirts and matching the light lavender fabric with purple stockings and red garters. The boy’s bustier barely held his flat-chested frame and she had pulled the laces straight and true tight around his torso squeezing the breath out of him to give him cleavage where none was to be had. Pinning his longish hair into pigtails, scrubbing his face clean with an astringent cold cream and applying powder to his smooth face over which she painted rouge, eye-shadow and lipstick. Seeing Carrera writing busily below the glistening red arctic apples, Nancy approached the distracted writer. Carrera was lighting his ***** pipe when the boy whom for all the world resembled an attractively winsome female came over and sat with him. “Excuse me, sir, may I ask the greatest favor of you?” Not recognizing the boy despite having never seen a teenage girl on ship Carrera hastily pocketed the smelly pipe and turned his attention to the big blue eyes before him. The lips were thin squiggly lines that spoke is a whiny rasp that was not entirely unappealing. “Yes, my childe, what can I do for you?” “I would certainly love to eat of the tree growing above you but alas, I cannot reach the sweetest fruit. Would you be so kind as to hoist me up so that I may gather a few you would perhaps share with me?” “Why, of course, girly. Here, stand on my shoulders,” said the poet kneeling to allow the slim fellow to plant a hobnailed boot onto his broad shoulder. Carrera couldn’t resist raising his head once the boy was up on both shoulder reaching for the ripe apples of a new sort, the boy using his petticoats like a basket to catch the fruit he could swat from the low branches. Carrera was staring straight up his petticoats to the visible stocking tops and garters. Carrera’s mind swimming with fantasies of derring-do and adventures that he assiduously avoided any first-hand knowledge of, his gaze locked on the baggy breeched bottom below the boy’s skirts, Carrera thought he’d been struck by something like love at first sight.
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Mi corazón leal, se amerita en la sombra. Yo lo sacara al día, como lengua de fuego que se saca de un ínfimo purgatorio a la luz; y al oírlo batir su cárcel, yo me anego y me hundo en ternura remordida de un padre que siente, entre sus brazos, latir un hijo ciego. Mi corazón leal, se amerita en la sombra. Placer, amor, dolor... todo le es ultraje y estimula su cruel carrera logarítmica, sus ávidas mareas y su eterno oleaje. Mi corazón, leal, se amerita en la sombra. Es la mitra y la válvula... Yo me lo arrancaría para llevarlo en triunfo a conocer el día, la estola de violetas en los hombros del alba, el cíngulo morado de los atardeceres, los astros, y el perímetro jovial de las mujeres. Mi corazón, leal, se amerita en la sombra. Desde una cumbre enhiesta yo lo he de lanzar como sangriento disco a la hoguera solar. Asi extirparé el cáncer de mi fatiga dura, seré impasible por el este y el oeste, asistiré con una sonrisa depravada a las ineptitudes de la inepta cultura, y habrá en mi corazón la llama que le preste el incendio sinfónico de la esfera celeste.
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Mi corazón amerita...
no quiero saber lo básico. ya me cansé de preguntar como estas cuando ya sé la respuesta. ¿qué pasaría si te dijera que quiero saber todo de ti? te lo digo con toda sinceridad. quiero saber por qué piensas ciertas cosas y cómo llegaste a esa conclusión. quiero saber tus comidas favoritas, ¿quizás te gusta el café o el té? quiero saber qué te asusta y qué te hace seguir adelante. ¿quizás no te gustan los pájaros, los gatos, o los perros? quiero saber por qué elegiste dedicarte a tu campo, ¿te gusta tu carrera o anhelas un cambio? ¿duermes con el ventilador encendido o apagado en verano? ¿usas pijama para dormir o ropa interior? no quiero saber lo básico. aunque sé que es importante, pero quiero ir más allá. más allá de tu color favorito, más allá de tu estación preferida, más allá de la canción que más escuchas. cuéntame tu historia. ¿qué te hace llorar a las 3 de la mañana? ¿qué te hace reír tan fuerte que no puedes respirar? ¿qué haces cuando te sientes solo? ¿has sentido la soledad? cuéntame de tu primer desamor o de la primera vez que tuviste relaciones sexuales. ¿fue planeado o simplemente sucedió? dime cuándo te enamoraste por primera vez. ¿te quizo formar una familia? ¿cuántos niños? dime sus nombres. cuéntame la boda de tus sueños, y quién será los padrinos. ¿o si alguna vez te has emborrachado? ¿como te hizo sentir? ¿y si nos emborrachamos juntos? no quiero saber lo básico. quiero tu trasfondo, quiero tu historia, tus emociones, tus lágrimas, carcajadas, caricias, risitas. no quiero saber lo básico, quiero saberlo todo. quiero llegar a conocerte.
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Sep 22, 2023
Sep 22, 2023 at 11:44 PM UTC
me cansé de lo básico
no quiero saber lo básico. ya me cansé de preguntar como estas cuando ya sé la respuesta. ¿qué pasaría si te dijera que quiero saber todo de ti? te lo digo con toda sinceridad. quiero saber por qué piensas ciertas cosas y cómo llegaste a esa conclusión. quiero saber tus comidas favoritas, ¿quizás te gusta el café o el té? quiero saber qué te asusta y qué te hace seguir adelante. ¿quizás no te gustan los pájaros, los gatos, o los perros? quiero saber por qué elegiste dedicarte a tu campo, ¿te gusta tu carrera o anhelas un cambio? ¿duermes con el ventilador encendido o apagado en verano? ¿usas pijama para dormir o ropa interior? no quiero saber lo básico. aunque sé que es importante, pero quiero ir más allá. más allá de tu color favorito, más allá de tu estación preferida, más allá de la canción que más escuchas. cuéntame tu historia. ¿qué te hace llorar a las 3 de la mañana? ¿qué te hace reír tan fuerte que no puedes respirar? ¿qué haces cuando te sientes solo? ¿has sentido la soledad? cuéntame de tu primer desamor o de la primera vez que tuviste relaciones sexuales. ¿fue planeado o simplemente sucedió? dime cuándo te enamoraste por primera vez. ¿te quizo formar una familia? ¿cuántos niños? dime sus nombres. cuéntame la boda de tus sueños, y quién será los padrinos. ¿o si alguna vez te has emborrachado? ¿como te hizo sentir? ¿y si nos emborrachamos juntos? no quiero saber lo básico. quiero tu trasfondo, quiero tu historia, tus emociones, tus lágrimas, carcajadas, caricias, risitas. no quiero saber lo básico, quiero saberlo todo. quiero llegar a conocerte.
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