"busto" poems
Oh Pöe! oh Pöe! oh Pöe!
Genio del signo fatídico!
Alma que en mí domina!
Faro de luces negras...!:
Acógeme en tu lóbrego
retiro de silencio.
Acógeme en tu místico
retiro de pavura...
Y en el retiro cándido
de tus amores puros!
Oh Pöe! Oh Pöe! Oh Pöe!
Faro de luces negras...!
Alma que en mí domina...!
Transpórtame a las tierras de Weir, de sombras llenas!
Transpórtame a las tierras de Weir, donde Ulalume
regó sobre tu alma
su fragante perfume...
Condúceme a tu reino,
a ese reino lejano
donde nació Annabel, envidia de los ángeles!
Donde se ve su tumba
cerca del mar sereno,
bajo del cielo torvo donde tu estrella arde!
Llévame a ver el cuervo.
Llévame a ver el cuervo
cogitabundo y hosco
Llévame a ver el cuervo
-sobre el busto de Palas-
que en su trágico orgullo te azotó con sus alas!
Llévame a ver el cuervo,
cogitabundo y fosco,
llévame a ver el cuervo...:
ese cuervo fatídico
-alma que en mí domina!-
-faro de luces negras!-
ese cuervo es mi signo,
y a sus influjos pávidos
obedecen mis flierzas, de horror y sombra llenas!
Llévame a ver el cuervo,
que en un país lejano,
-en el país quimérico
de demonios y ángeles-
sobre el marmóreo busto,
cogitabundo y torvo,
sarcástico y sereno,
mira, impávido y sordo,
el dolor que en tí arde...
Transpórtame a las tierras de Eulalia y de Ligeïa!
Transpórtame a las tierras de Weir, donde Ulalume
regó sobre tu alma
su fragante perfume...!
Acógeme en tu lóbrego
retiro de silencio...
Oh Pöe! Oh Pöe! Oh Pöe!
faro de luces negras!
Acógeme en tu místico
retiro de pavura...
Oh Pöe! Oh Pöe! Oh Pöe!
Genio del signo fatídico...!
Y en el retiro cándido
de tus amores puros!
Oh Pöe! Oh Pöe! Oh Pöe!
alma que en mí domina!
Llévame a ver el cuervo
cogitabundo y torvo!
Llévame a ver el cuervo
-sobre el busto de Palas-
que en su trágico orgullo
te azotó con sus alas!
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Vanno verso le Terme di Caracalla
giovani amici, a cavalcioni
di Rumi o Ducati, con maschile
pudore e maschile impudicizia,
nelle pieghe calde dei calzoni
nascondendo indifferenti, o scoprendo,
il segreto delle loro erezioni...
Con la testa ondulata, il giovanile
colore dei maglioni, essi fendono
la notte, in un carosello
sconclusionato, invadono la notte,
splendidi padroni della notte...
Va verso le Terme di Caracalla,
eretto il busto, come sulle natie
chine appenniniche, fra tratturi
che sanno di bestia secolare e pie
ceneri di berberi paesi - già impuro
sotto il gaglioffo basco impolverato,
e le mani in saccoccia - il pastore
migrato
undicenne, e ora qui, malandrino e
giulivo
nel romano riso, caldo ancora
di salvia rossa, di fico e d'ulivo...
Va verso le Terme di Caracalla,
il vecchio padre di famiglia, disoccupato,
che il feroce Frascati ha ridotto
a una bestia cretina, a un beato,
con nello chassì i ferrivecchi
del suo corpo scassato, a pezzi,
rantolanti: i panni, un sacco,
che contiene una schiena un po' gobba,
due cosce certo piene di croste,
i calzonacci che gli svolazzano sotto
le saccocce della giacca pese
di lordi cartocci. La faccia
ride: sotto le ganasce, gli ossi
masticano parole, scrocchiando:
parla da solo, poi si ferma,
e arrotola il vecchio mozzicone,
carcassa dove tutta la giovinezza,
resta, in fiore, come un focaraccio
dentro una còfana o un catino:
non muore chi non è mai nato.
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Áureos buriles en pulido mármol
Graben su nombre; que su busto esplenda
Alto y severo; que su sien decore
Lauro apolíneo.
Musa del bardo que cantó las hondas
Selvas y ríos de la patria... Musa
Libre del Ande, que a su tumba vienes,
¡Pliega las alas!
Ara intocada de su ardiente culto
Fue siempre el Arte; y con unción votiva
Dio, como ofrenda a los eternos Númenes,
Ánforas bellas.
Arcade nuevo, de la selva andina
Hizo, en sus cantos, a los dioses templo;
Y ellos oyeron, de su lira acorde,
Clásicos ritmos
Himnos los suyos armoniosos fueron,
Cantos de hosanna, que cual triunfo vibran
Hoy, cuando extraños ¡Poesía sacra!
Ajan tu veste;
Veste que siempre fulguró distante,
Peplo de diosa en consagrado plinto,
Y hora, arambeles que en el hombro lleva
Vulgo profano.
Frentes se inclinan a su paso. El cielo
Radia en fulgores, y el silencio crece;
Y óyese, lejos, en azul de altura
Vuelo de águilas.
Raudo desfile sobre erial galopa...
¡Potros salvajes que cantó! Las crines
Sueltas al aire... y al tropel de cascos
Tiembla la pampa.
Potros pamperos... ¿Los oís? De polvo
Nubes levantan, y al tocar la cumbre
Rápido el viento, retrasado vuela,
Vuela tras ellos.
Rojas corolas cual la sangre suya,
Ecos de bosques y armonías altas,
Fueron de su alma, segador de ensueños,
Lírica siega.
Frente a sus ojos se extendió anchurosa
Selva de siglos, con inmensas aguas;
Tierra fecunda, y el azul cortando
Fúlgido el Huila.
Toda la tierra tropical; e inmenso
Campo a su vista, con hervir de savia;
Y ávido entonces de laureles, hizo
Suya la selva.
Sueña una garza en su visión de bosque,
Tiende a las ondas el nevado cuello,
Y alza en el pico, destellando en iris,
Vivida escama.
Fue claro río que en radiantes días
Ceibas y palmas contempló en sus ondas,
Y albo de espumas, reflejó de noche
Rubias estrellas.
Diáfano el cielo palpitó en su canto,
Alas de cimas por sus versos se oyen,
Y álzase de ellos, cual de vasos níveos,
Hálito eterno.
Áureos buriles en pulido mármol
Graben su nombre; que su busto esplenda
Alto y severo, y que su sien decore
Lauro apolíneo.
787
Nell'orto, a ***** - o blocchi di turchese,
alpi Apuane! o lunghi intagli azzurri
nel celestino, all'orlo del paese!
un odorato e lucido verziere
pieno di frulli, pieno di sussurri,
pieno dè flauti delle capinere.
Nell'aie acuta la magnolia odora,
lustra l'arancio popolato d'oro -
io, quando al Belvedere era l'aurora,
venivo al piede d'uno snello alloro.
Sorgeva presso il vecchio muro, presso
il vecchio busto d'un imperatore,
col tronco svelto come di cipresso.
Slanciato avanti, sopra il muro, al sole
dava la chioma. Intorno era un odore,
sottil, di vecchio, e forse di viole.
Io sognava: una corsa luna il puro
Frigido, l'oro di capelli sparsi,
una fanciulla... Ancora al vecchio muro,
tremava il lauro che parea slanciarsi.
Un'alba - si sentìa di due fringuelli
chiaro il francesco mio: la capinera
già desta squittinìa di tra i piselli -
tu più non c'eri, o vergine fugace:
netto il pedale era tagliato: v'era
quel vecchio odore e quella vecchia pace;
il lauro, no. Sarchiava li vicino
Fiore, un ragazzo pieno di bontà.
Gli domandai del lauro; e Fiore, chino
sopra il sarchiello: Faceva ombra, sa!
E m'accennavi un campo glauco, o Fiore,
di cavolo cappuccio e cavolfiore.
726
¿Qué elocuencia, desvalida
y casta, hay en tu persona
que en un perenne desastre
a las lágrimas convida?
La frente, Amor, hoy levanto
hasta tu busto en otoño
que es un vaso de suspiros
y una invitación al llanto.
Tus hombros son como una ara
en que la rosa contrita
de un pésame sin sollozos
húmeda se deshojara.
Cuando conmigo estás sola
¿qué lágrimas ideales
te dan un súbito manto
con una súbita aureola?
Te vas entrando al umbrío
corazón, y en él imperas
en una corte luctuosa
con doliente señorío.
Tus hombros son buenos para
un llanto copioso y mudo...
Amor, suave Amor, Amor,
tus hombros son como una ara.
437
¿Existirá? ¡Quién sabe!
Mi instinto la presiente;
dejad que yo la alabe
previamente.
Alerta el violín
del querubín
y susceptible al
manzano terrenal,
será a la vez risueña
y gemebunda,
como el agua profunda.
Su índice y su pulgar,
con una esbelta cruz,
esbelto persignar.
Diagonal de su busto,
cadena alternativa
de mirtos y nardos,
mientras viva.
Si en el nardo canónico
o en el mirto me ofusco,
Ella adivinará
la flor que busco;
y, convicta e invicta,
esforzará su celo
en serme, llanamente,
barro para mi barro
y azul para mi cielo.
Próvida cual ciruela,
del profano compás
siempre ha de pedir más.
Retozará en el césped,
cual las fieras del Baco
de Rubens;
y luego... la paloma
que baja de las nubes.
Riéndose, solemne;
y quebrándose, indemne.
Que me sea total
y parcial,
periférica y central;
y que al soltar mi mano
la antorcha de la vida,
con la antorcha caída
prenda fuego a mis lacios
cabellos, que han sido antes
ludibrio de las uñas
de las bacantes.
Que me rece con rezos abundantes
y con lágrimas pocas;
más negra de su alma
que de sus tocas.
405
Ingenuas provincianas: cuando mi vida se halle
desahuciada por todos, iré por los caminos
por donde vais cantando los más sonoros trinos
y en fraternal confianza ceñiré vuestro talle.
A la hora del Angelus, cuando vais por la calle,
enredados al busto los chales blanquecinos,
decora vuestros rostros -¡oh rostros peregrinos!-
la luz de los mejores crepúsculos del valle.
De pecho en los balcones de vetusta madera,
platicáis en las tardes tibias de primavera
que Rosa tiene novio, que Virginia se casa;
y oyendo los poetas vuestros discursos sanos
para siempre se curan de males ciudadanos,
y en la aldea la vida buenamente se pasa.
360
No busco que me quieras, no busco que volvamos a ser como antes, no busto tu mirada hacia mis ojos, no busco que nos complementemos como lo hacíamos, no busco tu mano en medio de la noche esperando a que esté ahí esperandome cuando realmente la necesite, cuando me despierte de una pesadilla.
Esa pesadilla se volvería real al recordar que ya no estás.
Pero en fin, ya no te busco.
Ya no te busco porque es cansado.
Es cansado esperarte con la idea de que vasa a volver cuando en realidad nunca va a suceder.
Es cansado darte todo de mi y que tu solo me empujes al vacío una y otra vez.
Es cansado buscarte porque nunca te voy a encontrar.
Aug 1, 2017
Aug 1, 2017 at 7:45 PM UTC