"buscara" poems
La noche nace en espejos de luto.
Sombríos ramos húmedos
ciñen su pecho y su cintura,
su cuerpo azul, infinito y tangible.
No la puebla el silencio: rumores silenciosos,
peces fantasmas, se deslizan, fosforecen, huyen.
La noche es verde, vasta y silenciosa.
La noche es morada y azul.
Es de fuego y es de agua.
La noche es de mármol ***** y de humo.
En sus hombros nace un río que se curva,
una silenciosa cascada de plumas negras.
La noche es un beso infinito de las tinieblas infinitas.
Todo se funde en ese beso,
todo arde en esos labios sin límites,
y el nombre y la memoria
son un poco de ceniza y olvido
en esa entraña que sueña.
Noche, dulce fiera,
boca de sueño, ojos de llama fija y ávida,
océano,
extensión infinita y limitada como un cuerpo acariciado a oscuras,
indefensa y voraz como el amor,
detenida al borde del alba como un venado a la orilla del susurro o
del miedo,
río de terciopelo y ceguera,
respiración dormida de un corazón inmenso, que perdona:
el desdichado, el hueco,
el que lleva por máscara su rostro,
cruza tus soledades, a solas con su alma.
Tu silencio lo llama,
rozan su piel tus alas negras,
donde late el olvido sin fronteras,
mas él cierra los poros de su alma
al infinito que lo tienta,
ensimismado en su árida pelea.
Nadie lo sigue, nadie lo acompaña.
En su boca elocuente la mentira se anida,
su corazón está poblado de fantasmas
y el vacío hace desiertos los latidos de su pecho.
Dos perros amarillos, hastío y avidez, disputan en su alma.
Su pensamiento recorre siempre las mismas salas deshabitadas,
sin encontrar jamás la forma que agote su impaciencia,
el muro del perdón o de la muerte.
Pero su corazón aún abre las alas
como un águila roja en el desierto.
Suenan las flautas de la noche.
El mundo duerme y canta.
Canta dormido el mar;
ojo que tiembla absorto,
el cielo es un espejo donde el mundo se contempla,
lecho de transparencia para su desnudez.
Él marcha solo, infatigable,
encarcelado en su infinito,
como un solitario pensamiento,
como un fantasma que buscara un cuerpo.
856
¿De dónde la memoria
llega y se mira
cual si buscara ahora
la fe perdida?
no tiene escapatoria
tierra baldía
el pasado se forma
de tentativas
si acuden las congojas
a nuestra cita
allí donde se posan
quedan cautivas
ya no viene la aurora
como solía
alegre y remolona
puerta del día
guitarras candorosas
sirven de guía
y sus hebras son glorias
que desafinan
el mar pone gaviotas
en las orillas
y el horizonte monta
su lejanía
ya se fue la memoria
desfallecida
y quedamos a solas
con esta vida
463
philip se sacó la camisa servil
llena de tardes de oficina y sonrisas al jefe
y asesinatos de su niño románticamente hablando
su niño operado cortado transplantado injertado
de bucólicas primaveras y Ginger Street volando alto verdadera
en la tarde de agosto gris
se quedó en pecho philip y cuando
se quedó en pecho hizo el recuento feliz de cuando:
le sacó la lengua al maestro (a espaldas del maestro)
le hizo la higa a la patria potestad (a espaldas de la patria potestad)
formó cuernitos con la mano contra toda invasión maternal
(a espaldas
de toda invasión maternal)
se burló del ejército la iglesia (a espaldas del
ejército la iglesia)
en general de cuando
ejerció su rebelde corazón (dentro de lo posible)
fortificó sus entretelas acostumbradas al vuelo (siempre que el
tiempo lo permita)
engañó a su mujer (con permiso)
philip era glorioso en esas noches de whisky y hasta vino
exóticamente consumido con referencias a la costa del sol
una palabra encantadora lo retenía semanas y semanas a su
alrededor
sol por ejemplo
o sol digamos
o la palabra sol
como si philip buscara lejos de la sociedad industrial
fuentes de luz fuentes de sombra fuentes
qué coraje hablar del sol
como suele ocurrir philip murió
una tarde lenta amarilla buena callada en los tejados
no hablaremos de cómo lo lloró su mujer (a sus espaldas)
o el ejército la iglesia ( a sus espaldas
o el mundo en particular y en general súbitamente de espaldas:
su viuda le plantó un arbolito sobre la tumba en Cincinnati
que creció bendecido por los jugos del cielo
y también se curvó
y si alguien piensa que lo triste es la vida de philip
fíjese en el arbolito le ruego
fíjese en el arbolito por favor
hay varias formas de ser mejor dicho
muchas formas de ser:
llamarse Hughes
hablar arameo mojarlo con té
estallar contra la tristeza del mundo
pero a ustedes les pido que se fijen
en el curvado arbolito
tiernamente inclinado sobre philip
su pecho en pena en piel como se dice
ni un pajarito nunca
cantó o lloró sobre ese árbol
verde todo inclinado
inclinado
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Esta década he perdido al amor de mi vida.
Y puedes decir que soy joven, pero no, mi estimado lector.
Uno nace con un instinto que registra la entrada de el verdadero amor a nuestras vidas.
Instinto que hace incapaz la acción de olvidar dicho amor ya tenga uno 17, 35 o 60 años de edad.
Perdón, querido lector, debe estar cansado ya de escuchar la misma historia, de oír la misma canción de desamor pero es la única que tengo y la única que en verdad importa.
Sabe usted lo que es perder el amor de su vida a los veinte años de edad?
Saber que me queda toda una vida por delante, pero una vida con el vacío del tamaño de la luna.
Una vida que viviré en la sombra de un "como habría sido con ella..."
Con la vida que llevo hubiese podido ser feliz con ella al menos cincuenta años más.
Sin importar dónde, hubiese podido tenerla en mis brazos por 18,262 noches.
Podría haber vivido 438,288 horas de tranquilidad sabiendo que es ella quien me espera en casa.
Hubiese podido saber que era mía hasta el último momento que mi mirada le buscara para que una última vez me llenara de paz como solo ella sabía hacerlo.
Y eso es lo más triste, querido lector,
Yo no sabré que calles ella pisa.
Que cafés frecuenta ni con quien.
No sabré que atardeceres mira.
Ni sabré quién le abre la puerta.
Ella no sabrá dónde vivo.
Lo peor de todo es que no me vera morir.
Jan 5, 2020
Jan 5, 2020 at 10:25 AM UTC