"ayeres" poems
¿Y fue por este río de sueñera y de barro
que las proas vinieron a fundarme la patria?
Irían a los tumbos los barquitos pintados
entre los camalotes de la corriente zaina.
Pensando bien la cosa, supondremos que el río
era azulejo entonces como oriundo del cielo
con su estrellita roja para marcar el sitio
en que ayunó Juan Díaz y los indios comieron.
Lo cierto es que mil hombres y otros mil arribaron
por un mar que tenía cinco lunas de anchura
y aún estaba poblado de sirenas y endriagos
y de piedras imanes que enloquecen la brújula.
Prendieron unos ranchos trémulos en la costa,
durmieron extrañados. Dicen que en el Riachuelo,
pero son embelecos fraguados en la Boca.
Fue una manzana entera y en mi barrio: en Palermo.
Una manzana entera pero en mitá del campo
expuesta a las auroras y lluvias y suestadas.
La manzana pareja que persiste en mi barrio:
Guatemala, Serrano, Paraguay, Gurruchaga.
Un almacén rosado como revés de naipe
brilló y en la trastienda conversaron un truco;
el almacén rosado floreció en un compadre,
ya patrón de la esquina, ya resentido y duro.
El primer organito salvaba el horizonte
con su achacoso porte, su habanera y su ******
El corralón seguro ya opinaba YRIGOYEN,
algún piano mandaba tangos de Saborido.
Una cigarrería sahumó como una rosa
el desierto. La tarde se había ahondado en ayeres,
los hombres compartieron un pasado ilusorio.
Sólo faltó una cosa: la vereda de enfrente.
A mí se me hace cuento que empezó Buenos Aires:
La juzgo tan eterna como el agua y el aire.
942
Amor, amor, catástrofe.
¡Qué hundimiento del mundo!
Un gran horror a techos
quiebra columnas, tiempos;
los reemplaza por cielos
intemporales. Andas, ando
por entre escombros
de estíos y de inviernos
derrumbados. Se extinguen
las normas y los pesos.
Toda hacia atrás la vida
se va quitando siglos,
frenética, de encima;
desteje, galopando,
su curso, lento antes;
se desvive de ansia
de borrarse la historia,
de no ser más que el puro
anhelo de empezarse
otra vez. El futuro
se llama ayer. Ayer
oculto, secretísimo,
que se nos olvidó
y hay que reconquistar
con la sangre y el alma,
detrás de aquellos otros
ayeres conocidos.
¡Atrás y siempre atrás!
¡Retrocesos, en vértigo,
por dentro, hacia el mañana!
¡Que caiga todo! Ya
lo siento apenas. Vamos,
a fuerza de besar,
inventando las ruinas
del mundo, de la mano
tú y yo
por entre el gran fracaso
de la flor y del orden.
Y ya siento entre tactos,
entre abrazos, tu piel,
que me entrega el retorno
al palpitar primero,
sin luz, antes del mundo,
total, sin forma, caos.
836
Abarbanel, Farías o Pinedo,
arrojados de España por impía
persecución, conservan todavía
la llave de una casa de Toledo.
Libres ahora de esperanza y miedo,
miran la llave al declinar el día;
en el bronce hay ayeres, lejanía,
cansado brillo y sufrimiento quedo.
Hoy que su puerta es polvo, el instrumento
es cifra de la diáspora y del viento,
afín a esa otra llave del santuario
que alguien lanzó al azul cuando el romano
acometió con fuego temerario,
y que en el cielo recibió una mano.
736
Habitador de arenas recelosas,
mitad dios y mitad bestia marina,
ignoró la memoria, que se inclina
sobre el ayer y las perdidas cosas.
Otro tormento padeció Proteo
no menos cruel, saber lo que ya encierra
el porvenir: la puerta que se cierra
para siempre, el troyano y el aqueo.
Atrapado, asumía la inasible
forma del huracán o de la hoguera
o del tigre de oro o la pantera
o de agua que en el agua es invisible.
Tú también estás hecho de inconstantes
ayeres y mañanas. Mientras, antes…
679
el cielo esta roto
y todas las palabras caen sobre nuestras cabezas
como piedras hacen hoyos y nos come la culpa
por los besos y el fornicio de nuestros ayeres gloriosos
nos retorcemos como gusanos en la sangre
coloreados por las lagrimas del tiempo
Jun 14, 2014
Jun 14, 2014 at 2:23 AM UTC
Tres antiguas caras me desvelan:
una el Océano, que habló con Claudio,
otra el Norte de aceros ignorantes
y atroces en la aurora y el ocaso,
la tercera la muerte, ese otro nombre
del insaciado tiempo que nos roe.
La carga secular de los ayeres
de la historia que fue o que fue soñada
me abruma, personal como una culpa.
Pienso en la nave ufana que devuelve
a los mares el cuerpo de Scyld Sceaving
que reinó en Dinamarca bajo el cielo;
pienso en el alto lobo, cuyas riendas
eran sierpes, que dio al barco encendido
la blancura del dios hermoso y muerto;
pienso en piratas cuya carne humana
es dispersión y limo bajo el peso
de los mares errantes que ultrajaron.
Pienso en mi propia, en mi perfecta muerte,
sin la urna, la lápida y la lágrima.
620
En el fondo del sueño están los sueños. Cada
noche quiero perderme en las aguas obscuras
que me lavan del día, pero bajo esas puras
aguas que nos conceden la penúltima Nada
late en la hora gris la obscena maravilla.
Puede ser un espejo con mi rostro distinto,
puede ser la creciente cárcel de un laberinto,
puede ser un jardín. Siempre es la pesadilla.
Su horror no es de este mundo. Algo que no se nombra
me alcanza desde ayeres de mito y de neblina;
la imagen detestada perdura en la retina
e infama la vigilia como infamó la sombra.
¿Por qué brota de mí cuando el cuerpo reposa
y el alma queda sola, esta insensata rosa?
398
La vejez (tal es el nombre que los otros le dan)
puede ser el tiempo de nuestra dicha.
El animal ha muerto o casi ha muerto.
Quedan el hombre y su alma.
Vivo entre formas luminosas y vagas
que no son aún la tiniebla.
Buenos Aires,
que antes se desgarraba en arrabales
hacia la llanura incesante,
ha vuelto a ser la Recoleta, el Retiro,
las borrosas calles del Once
y las precarias casas viejas
que aún llamamos el Sur.
Siempre en mi vida fueron demasiadas las cosas;
Demócrito de Abdera se arrancó los ojos para pensar;
el tiempo ha sido mi Demócrito.
Esta penumbra es lenta y no duele;
fluye por un manso declive
y se parece a la eternidad.
Mis amigos no tienen cara,
las mujeres son lo que fueron hace ya tantos años,
las esquinas pueden ser otras,
no hay letras en las páginas de los libros.
Todo esto debería atemorizarme,
pero es una dulzura, un regreso.
De las generaciones de los textos que hay en la tierra
sólo habré leído unos pocos,
los que sigo leyendo en la memoria,
leyendo y transformando.
Del Sur, del Este, del Oeste, del Norte,
convergen los caminos que me han traído
a mi secreto centro.
Esos caminos fueron ecos y pasos,
mujeres, hombres, agonías, resurrecciones,
días y noches,
entresueños y sueños,
cada ínfimo instante del ayer
y de los ayeres del mundo,
la firme espada del danés y la luna del persa,
los actos de los muertos,
el compartido amor, las palabras,
Emerson y la nieve y tantas cosas.
Ahora puedo olvidarlas. Llego a mi centro,
a mi álgebra y mi clave,
a mi espejo.
Pronto sabré quién soy.
366
Mi recuerdo de varias lunas, de varios ayeres
Donde las aulas eran cunas y los maestros las mujeres
Promesas de vida que presumían permanencia, la vida en ciencia
Obstinadamente forjado, añicos hice creencia tras vivencia
Aquellos años donde la vida era sencilla y sin penas a pagar
Crecer fue caminar en la orilla, cenas con agua de mar
Incongruentes lecciones, incoherentes pensamientos
En cuantas secciones fallar, inherentes lamentos
Me busco para al fin nacer y darme definición
Mi plena consciencia puesta en este mundo
Tuve que creer y luego no, esa fue la elección
No quiero ser guiado más, ni un segundo
Jan 21, 2019
Jan 21, 2019 at 3:31 PM UTC
Esta pretensión de vida deja de hacer sentido
Toda lógica junto a la razón, ha desaparecido
Tanta trivialidad es demasiado a limpiar
Mi palabra es tuya a repetir, toca comenzar
La moral es lo básico para la incongruencia
Etiqueta, protocolo y comportamiento de animales
Tanta profundidad de nada y violencia
Leeremos la palabra de aquel quien aleja los males
Actuando acorde a un guion, ábrete propiamente a la frustración
Actúa acorde sin que te sorprendan, sino encontrarás rechazo
Nunca actúes acorde a morir y encontrar salvación
Encuéntrala en este mundo y mándalo con tu codo en regazo
Meretrices moralistas quienes se engañan en el juego de la sociedad
Tan ridículo como un briago recordando sus ayeres, ahora en sobriedad
La gente cambia pero su historia jamás se habrá de alterar
Son animales, buscando placer en el esnobismo e ilusiones a crear
Viejos corsarios abiertos a la muerte
Pues siempre conscientes han vivido a la suerte
Aquellos que ostentaban falsamente fe y religión
Se consumirán solos al ver que de la nada eran un peón.
Mar 4, 2019
Mar 4, 2019 at 10:33 AM UTC
Nuestro conferenciante de esta noche
es de aquellos que nunca necesitan
presentación o panegírico
quién no conoce al huésped de la sombra
al utilero del ambage
antítesis del roble
vanguardia del abismo
aureola del escombro
a nadie se le oculta su residual prosapia
su matizada colección de ascos
sus cenizos e inválidos ayeres
su comprensión de pedernal
quién no se ha desvelado
con sus vergüenzas de coyote
su infidelario de alto vuelo
su cadalso para desvalidos
cómo no recordar
sus cilicios de aliento
sus calofríos de confortación
sus puños de consuelo
el tiempo pasará como un despojo
mas no podrá con sus estigmas de leyenda
con sus tenazas más tenaces
o su taller de cicatrices
esta tribuna se honra hoy
con las primicias de un tribuno
a quien serenos prometemos
seguros consecuentes austeros prometemos
que no habrá amnesia
no habrá amnesia.
286