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"apoyo" poems
soy una mujer orgullosa de mí y de tí tú apoyo aunque no lo necesito lo ayuda y me gusta a veces me siento insegura pero sè que es parte del proceso muchas gracias, y te amo
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Jul 11, 2020
Jul 11, 2020 at 2:51 PM UTC
te amo
Gratitud y amor: eso es lo que siento.// Gratitud and love: that's what I feel. Las palabras no duran, // words don't last, pero quiero que recuerdes esto: // but I want you to remember this: Fueron tu fuerza y tu ayuda // It was your strength and your help los que me hicieron ser quien soy // the ones that made me who I am y son tu querer y tu apoyo // and it is your loving and support los que me llevarán a donde voy. // the ones that'll take me where I'm going. En mi vida tengo metas importantes, //In my life I've got important goals, pero ninguna tan relevante, // but none of them as relevant, como que mis logros sean siempre tuyos // as making my accomplishments yours y ver en tus ojos siempre orgullo. // and always seeing pride in your eyes Hacer que tu pecho se hinche // make your chest swell cuando me llames “tu hijo” // every time you call me "your son" y que sepas que cuando ríes // and that you know that when you laugh yo me alegro contigo. // I rejoice with you Esté donde esté, // wherever I am, y estés donde estés, // and wherever you are, siempre serás mi papá, mi amigo, // you'll always be my dad, my friend, el mejor que pude haber pedido. // the best one I could have asked for. El día que me muera, sabré que he vivido // The day I die, I'll know I've lived si viví mi vida tratando de ser // if I lived my life trying to be el increíble hombre que tu has sido. // the incredible man you've been
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Aug 25, 2012
Aug 25, 2012 at 9:50 PM UTC
Pa
No pudimos ser. La tierra no pudo tanto. No somos cuanto se propuso el sol en un anhelo remoto. Un pie se acerca a lo claro. En lo oscuro insiste el otro. Porque el amor no es perpetuo en nadie, ni en mí tampoco. El odio aguarda su instante dentro del carbón más hondo. Rojo es el odio y nutrido. El amor, pálido y solo. Cansado de odiar, te amo. Cansado de amar, te odio. Llueve tiempo, llueve tiempo. Y un día triste entre todos, triste por toda la tierra, triste desde mí hasta el lobo, dormimos y despertamos con un tigre entre los ojos. Piedras, hombres como piedras, duros y plenos de encono, chocan en el aire, donde chocan las piedras de pronto. Soledades que hoy rechazan y ayer juntaban sus rostros. Soledades que en el beso guardan el rugido sordo. Soledades para siempre. Soledades sin apoyo. Cuerpos como un mar voraz, entrechocado, furioso. Solitariamente atados por el amor, por el odio. Por las venas surgen hombres, cruzan las ciudades, torvos. En el corazón arraiga solitariamente todo. Huellas sin compaña quedan como en el agua, en el fondo. Sólo una voz, a lo lejos, siempre a lo lejos la oigo, acompaña y hace ir igual que el cuello a los hombros. Sólo una voz me arrebata este armazón espinoso de vello retrocedido y erizado que me pongo. Los secos vientos no pueden secar los mares jugosos. Y el corazón permanece fresco en su cárcel de agosto porque esa voz es el arma más tierna de los arroyos: «Miguel: me acuerdo de ti después del sol y del polvo, antes de la misma luna, tumba de un sueño amoroso». Amor: aleja mi ser de sus primeros escombros, y edificándome, dicta una verdad como un soplo. Después del amor, la tierra. Después de la tierra, todo.
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Después del amor
No pudimos ser. La tierra no pudo tanto. No somos cuanto se propuso el sol en un anhelo remoto. Un pie se acerca a lo claro. En lo oscuro insiste el otro. Porque el amor no es perpetuo en nadie, ni en mí tampoco. El odio aguarda su instante dentro del carbón más hondo. Rojo es el odio y nutrido. El amor, pálido y solo. Cansado de odiar, te amo. Cansado de amar, te odio. Llueve tiempo, llueve tiempo. Y un día triste entre todos, triste por toda la tierra, triste desde mí hasta el lobo, dormimos y despertamos con un tigre entre los ojos. Piedras, hombres como piedras, duros y plenos de encono, chocan en el aire, donde chocan las piedras de pronto. Soledades que hoy rechazan y ayer juntaban sus rostros. Soledades que en el beso guardan el rugido sordo. Soledades para siempre. Soledades sin apoyo. Cuerpos como un mar voraz, entrechocado, furioso. Solitariamente atados por el amor, por el odio. Por las venas surgen hombres, cruzan las ciudades, torvos. En el corazón arraiga solitariamente todo. Huellas sin compaña quedan como en el agua, en el fondo. Sólo una voz, a lo lejos, siempre a lo lejos la oigo, acompaña y hace ir igual que el cuello a los hombros. Sólo una voz me arrebata este armazón espinoso de vello retrocedido y erizado que me pongo. Los secos vientos no pueden secar los mares jugosos. Y el corazón permanece fresco en su cárcel de agosto porque esa voz es el arma más tierna de los arroyos: «Miguel: me acuerdo de ti después del sol y del polvo, antes de la misma luna, tumba de un sueño amoroso». Amor: aleja mi ser de sus primeros escombros, y edificándome, dicta una verdad como un soplo. Después del amor, la tierra. Después de la tierra, todo.
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De vuelta de una gloria inexistente, después de haber avanzado un paso hacia ella, retrocedo a velocidad indecible, alegre casi como quien dobla la esquina de la calle donde hay una reyerta, llorando avergonzado como el adolescente hijo de viuda sexagenaria y pobre expulsado de la escuela vespertina en la que era becario. Estoy aquí, donde yo siempre estuve, donde apenas hay sitio para mantenerse erguido. La soledad es un farol certeramente apedreado: sobre ella me apoyo. La esperanza es el quicio de una puerta de la casa que fue desarraigada de sus cimientos por los huracanes: quicio-resquicio por donde entro y salgo cuando paso del nunca (me quisiste) al todavía (te odio), del tampoco (me escuchas) al también (yo me callo), del todo (me hace daño) al nada (me lastima). No importa, sin embargo. Los aviones de propulsión a chorro salvan rápidamente la distancia que separa Tokio de Copenhague, pero con más rapidez todavía me desplazo yo a un punto situado a diez centímetros de mí mismo, de prisa, muy de prisa, en un abrir y cerrar de ojos, en sólo una diezmilésima de segundo, lo cual supone una velocidad media de setenta kilómetros a la hora, que me permite, si mis cálculos son correctos, estar en este instante aquí, después mucho más lejos, mañana en un lugar sito a casi mil millas, dentro de una semana en cualquier parte de la esfera terrestre, por alejada que os parezca ahora. Consciente de esa circunstancia, en muchas ocasiones emprendo largos viajes; pero apenas me desplazo unos milímetros hacia los destinos más remotos, la nostalgia me muerde las entrañas, y regreso a mi posición primera alegre y triste a un tiempo -como dije al principio: alegre, porque sé que tú eres mi patria, amor mío; y triste, porque toda patria, para los que la amamos, -de acuerdo con mi personal experiencia de la patria- tiene también bastante de presidio. Así, en ti me quedo, paseo largamente tus piernas y tus brazos, asciendo hasta tu boca, me asomo al borde de tus ojos, doy la vuelta a tu cuello, desciendo por tu espalda, cambio de ruta para recorrer tus caderas, vuelvo a empezar de nuevo, descansando en tu costado, miro pasar las nubes sobre tus labios rojos, digo adiós a los pájaros que cruzan por tu frente, y si cierras los ojos cierro también los míos, y me duermo a tu sombra como si siempre fuera verano, amor, pensando vagamente en el mundo inquietante que se extiende -imposible- detrás de tu sonrisa.
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En ti me quedo
De vuelta de una gloria inexistente, después de haber avanzado un paso hacia ella, retrocedo a velocidad indecible, alegre casi como quien dobla la esquina de la calle donde hay una reyerta, llorando avergonzado como el adolescente hijo de viuda sexagenaria y pobre expulsado de la escuela vespertina en la que era becario. Estoy aquí, donde yo siempre estuve, donde apenas hay sitio para mantenerse erguido. La soledad es un farol certeramente apedreado: sobre ella me apoyo. La esperanza es el quicio de una puerta de la casa que fue desarraigada de sus cimientos por los huracanes: quicio-resquicio por donde entro y salgo cuando paso del nunca (me quisiste) al todavía (te odio), del tampoco (me escuchas) al también (yo me callo), del todo (me hace daño) al nada (me lastima). No importa, sin embargo. Los aviones de propulsión a chorro salvan rápidamente la distancia que separa Tokio de Copenhague, pero con más rapidez todavía me desplazo yo a un punto situado a diez centímetros de mí mismo, de prisa, muy de prisa, en un abrir y cerrar de ojos, en sólo una diezmilésima de segundo, lo cual supone una velocidad media de setenta kilómetros a la hora, que me permite, si mis cálculos son correctos, estar en este instante aquí, después mucho más lejos, mañana en un lugar sito a casi mil millas, dentro de una semana en cualquier parte de la esfera terrestre, por alejada que os parezca ahora. Consciente de esa circunstancia, en muchas ocasiones emprendo largos viajes; pero apenas me desplazo unos milímetros hacia los destinos más remotos, la nostalgia me muerde las entrañas, y regreso a mi posición primera alegre y triste a un tiempo -como dije al principio: alegre, porque sé que tú eres mi patria, amor mío; y triste, porque toda patria, para los que la amamos, -de acuerdo con mi personal experiencia de la patria- tiene también bastante de presidio. Así, en ti me quedo, paseo largamente tus piernas y tus brazos, asciendo hasta tu boca, me asomo al borde de tus ojos, doy la vuelta a tu cuello, desciendo por tu espalda, cambio de ruta para recorrer tus caderas, vuelvo a empezar de nuevo, descansando en tu costado, miro pasar las nubes sobre tus labios rojos, digo adiós a los pájaros que cruzan por tu frente, y si cierras los ojos cierro también los míos, y me duermo a tu sombra como si siempre fuera verano, amor, pensando vagamente en el mundo inquietante que se extiende -imposible- detrás de tu sonrisa.
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Tengo un blog con varios de mis escritos el cual es http://relatosdeunapoetaperversa.blogspot.com/. Yo cuando comencé a escribir jamas pensé que 200 personas leerían lo que yo escribía, hoy día me leen casi 700 personas y eso me hace sentir mucho orgullo como persona. Gracias a las personas por su apoyo
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Nov 18, 2014
Nov 18, 2014 at 9:11 PM UTC
Emoción
Bebo del agua limpia y clara del arroyo Y vago por los campos  teniendo por apoyo Un gajo de algarrobo liso, fuerte y pulido Que en sus ramas sostuvo la dulzura de un nido.   Así paso los días, morena y descuidada, Sobre la suave alfombra de la grama aromada, Comiendo de la carne jugosa de las fresas O en busca de fragantes racimos de frambuesas.   Mi cuerpo está impregnado el aroma ardoroso De los pastos maduros. Mi cabello sombroso Esparce, al destrenzarlo, olor a sol y a heno, A salvia, a yerbabuena  y a flores de centeno.   ¡Soy libre, sana, alegre, juvenil y morena, Cual si fuera la diosa del trigo y de la avena!             ¡Soy casta como Diana Y huelo a hierba clara nacida en la mañana!
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Salvaje
En su tallo de calor se balancea La estación indecisa                                   Abajo Un gran deseo de viaje remueve Las entrañas heladas del lago Cacerías de reflejos allá arriba La ribera ofrece guantes de musgo a tu blancura La luz bebe luz en tu boca Tu cuerpo se abre como una mirada Como una flor al sol de una mirada Te abres           Belleza sin apoyo Basta un parpadeo Todo se precipita en un ojo sin fondo                                 Basta un parpadeo Todo reaparece en el mismo ojo                                         Brilla el mundo Tú resplandeces al filo del agua y de la luz Eres la hermosa máscara del día Aunque la nieve caiga en racimos maduros Nadie sacude ramas allá arriba El árbol de la luz no da frutos de nieve Aunque la nieve se disperse en polen No hay semillas de nieve No hay naranjas de nieve no hay claveles No hay cometas ni soles de nieve Aunque vuele en bandadas no hay pájaros de nieve En la palma del sol brilla un instante y cae Apenas tiene cuerpo apenas peso apenas nombre Y ya lo cubre todo con su cuerpo de nieve Con su peso de luz con su nombre sin sombra
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Primavera y muchacha
la cosecha de mis padres siembran alimentándonos con apoyo sin falta
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Feb 2, 2018
Feb 2, 2018 at 12:39 AM UTC
nosotras las flores
La niña ahogada usa su mirar y explora, indaga con sus ojos profundos su soledad sonora. La niña ahogada es sabia y sabe, sabe la sonoridad de la ausencia, conoce el timbre de los pájaros callados y el color de ojos de la soledad. La niña ahogada sabe demasiado y tal vez por eso la soledad le ahoga. Luces de cristal, color transparente, brillan en sus ojos añejos, añejos de ausencia. En su boca yace una última sonrisa, una risa de nostalgia de tiempos que no sucedieron. La niña ahogada se ríe sola, porque está sola y solamente ella se escucha. Se escucha entre tinieblas, entre el ruido se entrevé. En la noche de su risa solo hay sitio para una pero ella no está, está ahogada, y la dulcez del mar le susurra en sus adentros lo que nunca ha sido escrito lo que no debe ser escrito y mientras la luz de la luna le grita la niña ahogada se hunde. Se hunde en si misma cuál enredadera, cual caballo de ajedrez. Se hunde y busca un apoyo más en su eterno saber sabe eterno este mar insondable, sabe infinita su soledad propia y su ausencia ajena. // The drowned girl uses her seeing and explores, she stares with her deep eyes at her loud loneliness. The drowned girl is knowing and knows, she knows the loudness of her absence, she knows the timbre of quiet birds and the eye colour of loneliness. The drowning girl knows todo much and maybe that's why loneliness drowns herramientas. Crystal lights, of transparent colour, shine in her aged eyes, aged with absence. On her mouth lies one last smile, one laugh of nostalgia oferta times that did not happen. The drowned girl laughs alone, because she is alone and only she listens. She listens among shadows, among noise she glimpses at herself. In the night of her laugh there's only room for one but she's not there, she's drowned, and the sweetness of the sea murmurs in her insides What has never been written what must never be written and while the light of the moon shouts at her the drowned girl sinks. She sinks into herself like a climbing planta, like a chess knight. She sinks and she looks for support but in her endless knowing she knows endless this fathomless sea, she knows infinite her own loneliness and her alien absence.
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Jul 22, 2018
Jul 22, 2018 at 1:05 PM UTC
La niña ahogada
La niña ahogada usa su mirar y explora, indaga con sus ojos profundos su soledad sonora. La niña ahogada es sabia y sabe, sabe la sonoridad de la ausencia, conoce el timbre de los pájaros callados y el color de ojos de la soledad. La niña ahogada sabe demasiado y tal vez por eso la soledad le ahoga. Luces de cristal, color transparente, brillan en sus ojos añejos, añejos de ausencia. En su boca yace una última sonrisa, una risa de nostalgia de tiempos que no sucedieron. La niña ahogada se ríe sola, porque está sola y solamente ella se escucha. Se escucha entre tinieblas, entre el ruido se entrevé. En la noche de su risa solo hay sitio para una pero ella no está, está ahogada, y la dulcez del mar le susurra en sus adentros lo que nunca ha sido escrito lo que no debe ser escrito y mientras la luz de la luna le grita la niña ahogada se hunde. Se hunde en si misma cuál enredadera, cual caballo de ajedrez. Se hunde y busca un apoyo más en su eterno saber sabe eterno este mar insondable, sabe infinita su soledad propia y su ausencia ajena. // The drowned girl uses her seeing and explores, she stares with her deep eyes at her loud loneliness. The drowned girl is knowing and knows, she knows the loudness of her absence, she knows the timbre of quiet birds and the eye colour of loneliness. The drowning girl knows todo much and maybe that's why loneliness drowns herramientas. Crystal lights, of transparent colour, shine in her aged eyes, aged with absence. On her mouth lies one last smile, one laugh of nostalgia oferta times that did not happen. The drowned girl laughs alone, because she is alone and only she listens. She listens among shadows, among noise she glimpses at herself. In the night of her laugh there's only room for one but she's not there, she's drowned, and the sweetness of the sea murmurs in her insides What has never been written what must never be written and while the light of the moon shouts at her the drowned girl sinks. She sinks into herself like a climbing planta, like a chess knight. She sinks and she looks for support but in her endless knowing she knows endless this fathomless sea, she knows infinite her own loneliness and her alien absence.
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A tu lado estar, a tu lado caminar, el pasar tiempo juntos, el arreglar problemas juntos, el pasar momentos felices y tristes no es más que solo un sueño mío. El sentirse solo sin apoyo alguno, es como estar en algún otro siglo, en el cual yo no me identifico. Me podré sentir perdido en el tiempo, pero aún más cuando yo a usted la miro. Ya que su mirada es más hermosa que las rosas. Si la tendría que describir a usted, hermosa dama, serias como el arca de la alianza,¿porque?, porque solo te puedo ver, pero nunca sentir. Pero todos sabemos que el solo ver no es lo mismo que el tocar, sostener, mucho menos el ser. Vivir a aprender la vida, sin tener éxito en mi amorío, aunque mis lágrimas formen un río y el corazón dolor sentir como si en mil pedazos estuviera partido.
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May 28, 2017
May 28, 2017 at 3:20 AM UTC
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