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"alimento" poems
La cosa va así: no sé cómo nombrar este libro, como si nombrar esto fuera la hipérbole de la hermandad, no temerle a lo cierto, pasar del alimento cotidiano al polvo de un paisaje, saltar por lo sencillo de la imagen de un pájaro blanco que irrumpe sin respeto, a lo que nunca supe. Escribir es escribir lo que no se sabe, por lo demás, un impulso que tienta definir la sonrisa de alguien, con la estampa accesible de un nombre propio. Pero la cosa va así amor: no sé cómo nombrar este libro, susceptible todo desde lo nada, por eso el tema del clima, árboles totales, victorias contundentes de insectos, lo que contiene decir un niño ambiguo: para alguien la carcajada, para otro el asco, para alguien más, horas claras, semanas marcadas para siempre-nunca. Al escribir tenemos reservas, al ver de frente tenemos reservas, al poner el pie derecho pensando en las serpientes tenemos reservas, al dormir al lado de algún desconocido tenemos reservas. Al menos hoy, al no saber cómo darle nombre a esto que ha ocurrido, mientras los truenos marcan distancia y certidumbre.
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Jan 17, 2012
Jan 17, 2012 at 10:06 PM UTC
viaje al centro de la tierra
Libro, cuando te cierro abro la vida. Escucho entrecortados gritos en los puerros. Los lingotes del cobre cruzan los arenales, bajan a Tocopilla. Es de noche. Entre las islas nuestro océano palpita con sus peces, Toca los pies, los muslos, las costillas calcáreas de mi patria. Toda la noche pega en sus orilla; y con la luz del día amanece cantando como si despertara una guitarra. A mí me llama el golpe del océano. A mí me llama el viento, y Rodríguez me llama, José Antonio, recibí un telegrama del sindicato «Mina» y ella, la que yo amo (no les diré su nombre), me espera en Bucalemu. Libro, tú no has podido empapelarme, no me llenaste de tipografía, de impresiones celestes, no pudiste encuadernar mis ojos, salgo de ti a poblar las arboledas con la ronca familia de mi canto, a trabajar metales encendidos o a comer carne asada junto al fuego en los montes. Amo los libros exploradores, libros con bosque o nieve, profundidad o cielo, pero odio el libro araña en donde el pensamiento fue disponiendo alambre venenoso para que allí se enrede la juvenil y circundante mosca. Libro, déjame libre. Yo no quiero ir vestido de volumen, yo no vengo de un tomo, mis poemas no han comido poemas, devoran apasionados acontecimientos, se nutren de intemperie, extraen alimento de la tierra y los hombres. Libro, déjame andar por los caminos con polvo en los zapatos y sin mitología; vuelve a tu biblioteca, yo me voy por las calles. He aprendido la vida de la vida, el amor lo aprendí de un solo beso, y no pude enseñar a nadie nada sino lo que he vivido, cuanto tuve en común con otros hombres, cuanto luché con ellos: cuanto expresé de todos en mi canto.
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Oda al libro (1)
Libro, cuando te cierro abro la vida. Escucho entrecortados gritos en los puerros. Los lingotes del cobre cruzan los arenales, bajan a Tocopilla. Es de noche. Entre las islas nuestro océano palpita con sus peces, Toca los pies, los muslos, las costillas calcáreas de mi patria. Toda la noche pega en sus orilla; y con la luz del día amanece cantando como si despertara una guitarra. A mí me llama el golpe del océano. A mí me llama el viento, y Rodríguez me llama, José Antonio, recibí un telegrama del sindicato «Mina» y ella, la que yo amo (no les diré su nombre), me espera en Bucalemu. Libro, tú no has podido empapelarme, no me llenaste de tipografía, de impresiones celestes, no pudiste encuadernar mis ojos, salgo de ti a poblar las arboledas con la ronca familia de mi canto, a trabajar metales encendidos o a comer carne asada junto al fuego en los montes. Amo los libros exploradores, libros con bosque o nieve, profundidad o cielo, pero odio el libro araña en donde el pensamiento fue disponiendo alambre venenoso para que allí se enrede la juvenil y circundante mosca. Libro, déjame libre. Yo no quiero ir vestido de volumen, yo no vengo de un tomo, mis poemas no han comido poemas, devoran apasionados acontecimientos, se nutren de intemperie, extraen alimento de la tierra y los hombres. Libro, déjame andar por los caminos con polvo en los zapatos y sin mitología; vuelve a tu biblioteca, yo me voy por las calles. He aprendido la vida de la vida, el amor lo aprendí de un solo beso, y no pude enseñar a nadie nada sino lo que he vivido, cuanto tuve en común con otros hombres, cuanto luché con ellos: cuanto expresé de todos en mi canto.
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Alta sobre la tierra te pusieron, dura, hermosa araucaria de los australes montes, torre de Chile, ***** del territorio verde, pabellón del invierno, nave de la fragancia. Ahora, sin embargo, no por bella te canto, sino por el racimo de tu especie, por tu fruta cerrada, por tu piñón abierto. Antaño, antaño fue cuando sobre los indios se abrió como una rosa de madera el colosal puñado de tu puño, y dejó sobre la mojada tierra los piñones: harina, pan silvestre del indomable Arauco. Ved la guerra: armados los guerreros de Castilla y sus caballos de galvánicas crines y frente a ellos el grito de los desnudos héroes, voz del fuego, cuchillo de dura piedra parda, lanzas enloquecidas en el bosque, tambor, tambor sagrado, y adentro de la selva el silencio, la muerte replegándose, la guerra. Entonces, en el último bastión verde, dispersas por la fuga, las lanzas de la selva se reunieron bajo las araucarias espinosas. La cruz, la espada, el hambre iban diezmando la familia salvaje. Terror, terror de un golpe de herraduras, latido de una hoja, viento, dolor y lluvia. De pronto se estremeció allá arriba la araucaria araucana, sus ilustres raíces, las espinas hirsutas del poderoso pabellón tuvieron un movimiento ***** de batalla: rugió como una ola de leones todo el follaje de la selva dura y entonces cayó una marejada de piñones: los anchos estuches se rompieron contra la tierra, contra la piedra defendida y desgranaron su fruta, el pan postrero de la patria. Así la Araucanía recompuso sus lanzas de agua y oro, zozobraron los bosques bajo el silbido del valor resurrecto y avanzaron las cinturas violentas como rachas, las plumas incendiarias del Cacique: piedra quemada y flecha voladora atajaron al invasor de hierro en el camino. Araucaria, follaje de bronce con espinas, gracias te dio la ensangrentada estirpe, gracias te dio la tierra defendida, gracias, pan de valientes, alimento escondido en la mojada aurora de la patria: corona verde, pura madre de los espacios, lámpara del frío territorio, hoy dame tu luz sombría, la imponente seguridad enarbolada sobre tus raíces y abandona en mi canto la herencia y el silbido del viento que te toca, del antiguo y huracanado viento de mi patria. Deja caer en mi alma tus granadas para que las legiones se alimenten de tu especie en mi canto. Árbol nutricio, entrégame la terrenal argolla que te amarra a la entraña lluviosa de la tierra, entrégame tu resistencia, el rostro y las raíces firmes contra la envidia, la invasión, la codicia, el desacato. Tus armas deja y vela sobre mi corazón, sobre los míos, sobre los hombros de los valerosos, porque a la misma luz de hojas y aurora, arenas y follajes, yo voy con las banderas al llamado profundo de mi pueblo! Araucaria araucana, aquí me tienes!
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Oda a la araucaria araucana
Alta sobre la tierra te pusieron, dura, hermosa araucaria de los australes montes, torre de Chile, ***** del territorio verde, pabellón del invierno, nave de la fragancia. Ahora, sin embargo, no por bella te canto, sino por el racimo de tu especie, por tu fruta cerrada, por tu piñón abierto. Antaño, antaño fue cuando sobre los indios se abrió como una rosa de madera el colosal puñado de tu puño, y dejó sobre la mojada tierra los piñones: harina, pan silvestre del indomable Arauco. Ved la guerra: armados los guerreros de Castilla y sus caballos de galvánicas crines y frente a ellos el grito de los desnudos héroes, voz del fuego, cuchillo de dura piedra parda, lanzas enloquecidas en el bosque, tambor, tambor sagrado, y adentro de la selva el silencio, la muerte replegándose, la guerra. Entonces, en el último bastión verde, dispersas por la fuga, las lanzas de la selva se reunieron bajo las araucarias espinosas. La cruz, la espada, el hambre iban diezmando la familia salvaje. Terror, terror de un golpe de herraduras, latido de una hoja, viento, dolor y lluvia. De pronto se estremeció allá arriba la araucaria araucana, sus ilustres raíces, las espinas hirsutas del poderoso pabellón tuvieron un movimiento ***** de batalla: rugió como una ola de leones todo el follaje de la selva dura y entonces cayó una marejada de piñones: los anchos estuches se rompieron contra la tierra, contra la piedra defendida y desgranaron su fruta, el pan postrero de la patria. Así la Araucanía recompuso sus lanzas de agua y oro, zozobraron los bosques bajo el silbido del valor resurrecto y avanzaron las cinturas violentas como rachas, las plumas incendiarias del Cacique: piedra quemada y flecha voladora atajaron al invasor de hierro en el camino. Araucaria, follaje de bronce con espinas, gracias te dio la ensangrentada estirpe, gracias te dio la tierra defendida, gracias, pan de valientes, alimento escondido en la mojada aurora de la patria: corona verde, pura madre de los espacios, lámpara del frío territorio, hoy dame tu luz sombría, la imponente seguridad enarbolada sobre tus raíces y abandona en mi canto la herencia y el silbido del viento que te toca, del antiguo y huracanado viento de mi patria. Deja caer en mi alma tus granadas para que las legiones se alimenten de tu especie en mi canto. Árbol nutricio, entrégame la terrenal argolla que te amarra a la entraña lluviosa de la tierra, entrégame tu resistencia, el rostro y las raíces firmes contra la envidia, la invasión, la codicia, el desacato. Tus armas deja y vela sobre mi corazón, sobre los míos, sobre los hombros de los valerosos, porque a la misma luz de hojas y aurora, arenas y follajes, yo voy con las banderas al llamado profundo de mi pueblo! Araucaria araucana, aquí me tienes!
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Primavera que acordas vinhedos adormecidos Hoje fiz uma promessa a mim mesmo que seria escrever para ti: Primavera! Desde menino que me encantas, me envolves, me rejuvenesces…Sim, és tu Primavera que me acordas de sonos bem ou mal dormidos. Com os crescer dos dias parece que tudo cresce de uma forma descontrolada e um infindável colorido permanece aos olhos de quem te acolhe e enaltece. Sim, só poderias ser tu a bendizer todas as rosas campestres que por ti anseiam para comunicar e nos fazer sentir odores, por vezes já esquecidos. Os jardins se enfeitam com violetas, lírios, hortênsias. Os charcos ficam mais esverdeados e alegres, pois as rãs têm mais tempo para cantar. Primavera abençoada que acordas vinhedos durienses adormecidos, que aqueces rio Douro e Tua. Amendoeiras em flor brancas e puras que acolhem abelhas que procuram alimento param se saciar. Nos campos é imensa a alegria de semear sementes que servirão de alimento para tantos seres que não compreendem o poder de nascimento contínuo que existe em todas as Primaveras. Parece que tudo está com disposição de despertar… Parece que tudo ressuscita, que tudo nasce, que tudo vive com maior apego e sintonia com o Deus Criador. Por tudo isto queria também eu ser uma Primavera excelsa e porque não celestial aos olhos de quem nunca teve ou sentiu uma Primavera. Victor Marques
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Feb 24, 2015
Feb 24, 2015 at 8:44 AM UTC
Primavera que despertas
¿Qué signo haces, oh Cisne, con tu encorvado cuello al paso de los tristes y errantes soñadores? ¿Por qué tan silencioso de ser blanco y ser bello, tiránico a las aguas e impasible a las flores?Yo te saludo ahora como en versos latinos te saludara antaño Publio Ovidio Nasón. Los mismos ruiseñores cantan los mismos trinos, y en diferentes lenguas es la misma canción.A vosotros mi lengua no debe ser extraña. A Garcilaso visteis, acaso, alguna vez... Soy un hijo de América, soy un nieto de España... Quevedo pudo hablaros en verso en Aranjuez...Cisnes, los abanicos de vuestras alas frescas den a las frentes pálidas sus caricias más puras y alejen vuestras blancas figuras pintorescas de nuestras mentes tristes las ideas oscuras.Brumas septentrionales nos llenan de tristezas, se mueren nuestras rosas, se agotan nuestras palmas, casi no hay ilusiones para nuestras cabezas, y somos los mendigos de nuestras pobres almas.Nos predican la guerra con águilas feroces, gerifaltes de antaño revienen a los puños, mas no brillan las glorias de las antiguas hoces, ni hay Rodrigos ni Jaimes, ni hay Alfonsos ni Nuños.Faltos del alimento que dan las grandes cosas, ¿qué haremos los poetas sino buscar tus lagos? A falta de laureles son muy dulces las rosas, y a falta de victorias busquemos los halagos.La América española como la España entera fija está en el Oriente de su fatal destino; yo interrogo a la Esfinge que el porvenir espera con la interrogación de tu cuello divino.¿Seremos entregados a los bárbaros fieros? ¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés? ¿Ya no hay nobles hidalgos ni bravos caballeros? ¿Callaremos ahora para llorar después?He lanzado mi grito, Cisnes, entre vosotros que habéis sido los fieles en la desilusión, mientras siento una fuga de americanos potros y el estertor postrero de un caduco león......Y un cisne ***** dijo: «La noche anuncia el día». Y uno blanco: «¡La aurora es inmortal! ¡La aurora es inmortal!» ¡Oh tierras de sol y de armonía, aún guarda la Esperanza la caja de Pandora!
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Los cisnes
¿Qué signo haces, oh Cisne, con tu encorvado cuello al paso de los tristes y errantes soñadores? ¿Por qué tan silencioso de ser blanco y ser bello, tiránico a las aguas e impasible a las flores?Yo te saludo ahora como en versos latinos te saludara antaño Publio Ovidio Nasón. Los mismos ruiseñores cantan los mismos trinos, y en diferentes lenguas es la misma canción.A vosotros mi lengua no debe ser extraña. A Garcilaso visteis, acaso, alguna vez... Soy un hijo de América, soy un nieto de España... Quevedo pudo hablaros en verso en Aranjuez...Cisnes, los abanicos de vuestras alas frescas den a las frentes pálidas sus caricias más puras y alejen vuestras blancas figuras pintorescas de nuestras mentes tristes las ideas oscuras.Brumas septentrionales nos llenan de tristezas, se mueren nuestras rosas, se agotan nuestras palmas, casi no hay ilusiones para nuestras cabezas, y somos los mendigos de nuestras pobres almas.Nos predican la guerra con águilas feroces, gerifaltes de antaño revienen a los puños, mas no brillan las glorias de las antiguas hoces, ni hay Rodrigos ni Jaimes, ni hay Alfonsos ni Nuños.Faltos del alimento que dan las grandes cosas, ¿qué haremos los poetas sino buscar tus lagos? A falta de laureles son muy dulces las rosas, y a falta de victorias busquemos los halagos.La América española como la España entera fija está en el Oriente de su fatal destino; yo interrogo a la Esfinge que el porvenir espera con la interrogación de tu cuello divino.¿Seremos entregados a los bárbaros fieros? ¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés? ¿Ya no hay nobles hidalgos ni bravos caballeros? ¿Callaremos ahora para llorar después?He lanzado mi grito, Cisnes, entre vosotros que habéis sido los fieles en la desilusión, mientras siento una fuga de americanos potros y el estertor postrero de un caduco león......Y un cisne ***** dijo: «La noche anuncia el día». Y uno blanco: «¡La aurora es inmortal! ¡La aurora es inmortal!» ¡Oh tierras de sol y de armonía, aún guarda la Esperanza la caja de Pandora!
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Um terceiro terço livrado de fúria e de autoridade, Um homem duro bêbado e por demais vadio, Procurando na noite prazeres de um defunto, Sem vida, nem espaço para entrar em outra vida! Se eu fosse assim escuro perdido pelos vícios, E se eu me esquecesse mesmo, que eras mulher, Procurasse nesses rabos oferecidos de saia, Prazer, loucura, hábitos de gente vadia! Se me pintasse de vida, e me vestisse de Gay, Mostrando fantasias de pouco valor, Coisas que mesmo feitas, eram coisas de contentor, Seria eu assim Homem de mais esplendor? Porque não posso ser eu assim, roto por fora, E dentro ter o meu maior tesouro, partilhando-to, Cheiro de verdades, carinhos e cimentados valores! Porque não podes ouvir a experiencia, que nunca te enganou! Querer fluir pensamentos alcoolizados, de uma vida sem fé, Sem alimento quarente algum, que permanece duradouramente? Nem tu sabes, nem eu entendo o porquê de não teres esperança, Porque duvidas-te de mim se só te contei verdades confirmadas! Autor: António Benigno Dedico este poema à vida de merda da gente que está perdida.
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Aug 31, 2013
Aug 31, 2013 at 5:00 AM UTC
Se eu fosse indiscreto?
O desenho inscrito sobe a forma de sinais, Que percorrem o mapa secreto desse corpo, Onde no olhar se vêm certezas divinais, Mais secreto é saber que alimentas o meu horto! O dilema repleto de infindáveis caminhos, Onde a escuridão que existira se esfumou, Nossos dizeres tornam-se atos e miminhos, Essas dúvidas são claras e o tempo levou! Como tu eu sinto que o melhor é mesmo acreditar, Soltar-me no vento e explorar o sentimento quente, Que chegou recheado de sonhos e contornos de cativar, É porém o desenho do teu rosto que guardo tão presente! Presente tão bom, presente que Deus me enviou no caminho, Posso mesmo confiar que tenho vontade de ir pela avenida, Nem tão pouco, nem tão perto a luz do fundo eu imagino, Mas o alimento que trouxeste e que a ti vai deixando com vida! Segue nas minhas veias na esperança de te poder hoje e sempre olhar, Apertar-te nos braços e encontrar o meu, em tempos já distante Norte, E hoje aperto em minha mão a bússola que me trouxeste em passaporte, Para o vão da felicidade, de que hoje quero acreditar, e comigo, a ti levar! Autor: António Benigno Para ti Lili…
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Aug 31, 2013
Aug 31, 2013 at 9:58 AM UTC
Esse sinal que é teu
Yo quiero ser llorando el hortelano de la tierra que ocupas y estercolas, compañero del alma, tan temprano. Alimentando lluvias, caracolas y órganos mi dolor sin instrumento, a las desalentadas amapolas daré tu corazón por alimento. Tanto dolor se agrupa en mi costado, que por doler me duele hasta el aliento. Un manotazo duro, un golpe helado, un hachazo invisible y homicida, un empujón brutal te ha derribado. No hay extensión más grande que mi herida, lloro mi desventura y sus conjuntos y siento más tu muerte que mi vida. Ando sobre rastrojos de difuntos, y sin calor de nadie y sin consuelo voy de mi corazón a mis asuntos. Temprano levantó la muerte el vuelo, temprano madrugó la madrugada, temprano estás rodando por el suelo. No perdono a la muerte enamorada, no perdono a la vida desatenta, no perdono a la tierra ni a la nada. En mis manos levanto una tormenta de piedras, rayos y hachas estridentes sedienta de catástrofes y hambrienta. Quiero escarbar la tierra con los dientes, quiero apartar la tierra parte a parte a dentelladas secas y calientes. Quiero minar la tierra hasta encontrarte y besarte la noble calavera y desamordazarte y regresarte. Volverás a mi huerto y a mi higuera: por los altos andamios de las flores pajareará tu alma colmenera de angelicales ceras y labores. Volverás al arrullo de las rejas de los enamorados labradores. Alegrarás la sombra de mis cejas, y tu sangre se irán a cada lado disputando tu novia y las abejas. Tu corazón, ya terciopelo ajado, llama a un campo de almendras espumosas mi avariciosa voz de enamorado. A las aladas almas de las rosas del almendro de nata te requiero, que tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero.
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Elegía
Yo quiero ser llorando el hortelano de la tierra que ocupas y estercolas, compañero del alma, tan temprano. Alimentando lluvias, caracolas y órganos mi dolor sin instrumento, a las desalentadas amapolas daré tu corazón por alimento. Tanto dolor se agrupa en mi costado, que por doler me duele hasta el aliento. Un manotazo duro, un golpe helado, un hachazo invisible y homicida, un empujón brutal te ha derribado. No hay extensión más grande que mi herida, lloro mi desventura y sus conjuntos y siento más tu muerte que mi vida. Ando sobre rastrojos de difuntos, y sin calor de nadie y sin consuelo voy de mi corazón a mis asuntos. Temprano levantó la muerte el vuelo, temprano madrugó la madrugada, temprano estás rodando por el suelo. No perdono a la muerte enamorada, no perdono a la vida desatenta, no perdono a la tierra ni a la nada. En mis manos levanto una tormenta de piedras, rayos y hachas estridentes sedienta de catástrofes y hambrienta. Quiero escarbar la tierra con los dientes, quiero apartar la tierra parte a parte a dentelladas secas y calientes. Quiero minar la tierra hasta encontrarte y besarte la noble calavera y desamordazarte y regresarte. Volverás a mi huerto y a mi higuera: por los altos andamios de las flores pajareará tu alma colmenera de angelicales ceras y labores. Volverás al arrullo de las rejas de los enamorados labradores. Alegrarás la sombra de mis cejas, y tu sangre se irán a cada lado disputando tu novia y las abejas. Tu corazón, ya terciopelo ajado, llama a un campo de almendras espumosas mi avariciosa voz de enamorado. A las aladas almas de las rosas del almendro de nata te requiero, que tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero.
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Este amor que yo alimento De mi propio corazón, No nace de inclinación Sino de conocimiento, Que amor de cosa tan bella, Y gracia que es infinita, Si es elección, me acredita; Si no, acredita mi Estrella. Y ¿qué Deidad me pudiera Inclinar a que te amara, Que ese poder no tornara Para sí, si le tuviera? Corrido, Señora, escribo En el estado presente, De que estando de ti ausente Aún parezca que estoy vivo. Pues ya en mi pena y pasión, Dulce Tirsi, tengo hechas De las plumas de tus flechas Las alas del corazón. Y sin poder consolarme, Ausente y amando firme, Más hago yo en no morirme Que hará el dolor en matarme. Tanto he llegado a quererte, Que siento igual pena en mí Del ver, no viéndote a ti, Que adorándote, no verte, Si bien recelo, Señora, Que a este amor serás infiel, Pues ser hermosa y cruel Te pronostica traidora. Pero traiciones dichosas Serán, Tirsi, para mí, Por ver dos caras en ti, Que han de ser por fuerza hermosas. Y advierte, que en mi pasión Se puede tener por cierto Que es decir Ausente y Muerto Dos veces una razón.
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Pasiones de ausente enamorado.
Me gustas por la boca Por el acto guerrero De liberar de la sombra De aquel claustro o sendero A tu ágil pensar Besarte es el alimento Escucharte el agua Sin la cual pronto Muy pronto Se deja de vivir.
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Feb 4, 2015
Feb 4, 2015 at 11:42 PM UTC
Vos
Me cuesta entender, me duele aceptar esta gran verdad, no soy mas que maldad he tenido un concepto tan alto y falso de mi erróneamente pensaba  en mi dualidad pensaba que había una batalla constante entre mi perversidad y mi bondad pero ahora entiendo el gran contraste no soy yo contra mi misma ayer miré al espejo y lo entendí ira, egoísmo, venganza, soberbia esa soy yo, luchando contra la luz luchando contra Ti estoy renuente, me resisto a cambiar estoy muy a gusto no lo quiero dejar soy un desastre ¿Cómo me puedes amar? estoy ennegrecida hasta las entrañas es verdad lo que dices que viniste por personas como yo pero no lo entiendo, ¿por qué? de verdad me doy asco tanta gente diciendo que soy buena no tienen idea, pero Tú si sin embargo aquí estás, y no te rindes, nunca te rindes ya no quiero ser yo, me cansa ser así me molesta ser así, tan llena de basura y me alimento de más basura a diario, alejándome de Ti quisiera ser más como Tú llena de amor, prudente, paciente, no ofenderme hablar lo bueno, alejarme de lo malo, no rendirme en lo que me toca hacer, morir para que otros vivan, creer aunque no vea la lucha continúa, por favor, no me dejes ganar, toma Tú lugar
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May 9, 2017
May 9, 2017 at 1:19 AM UTC
Ø
Alimento del alma trigo en la mente. Transporte invisible maquina del tiempo. Castillo vagabundo voz del universo. Si hay dios del tiempo eres la diosa omnisciente. Ritmo cardiaco instrumento del mundo. Risas de niños crujir en la madera. Te escucho, te siento y luego te canto.
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Nov 25, 2017
Nov 25, 2017 at 4:34 PM UTC
Música
Limpou-se a terra e o mar E os maus pensamentos, Nascia amor, sentia-se no ar Coisas de novos encantos! Tudo era novo agora, A alegria era ordem do dia, Acertava-se a nova hora, O Tempo era a academia! Ninguém crescia depressa, Vida não era a mesma correria, O Homem cumpria a promessa, Daquilo que sonhamos um dia! Não havia dor nem maus sentimentos, Não, não era o céu o mundo onde vivia Era o mundo que o Homem tanto queria, Deu-se o valor a esses limados acabamentos! Ligou-se a dor e o sofrimento Com o amor e o sentimento, Se cuidaram  e deram alimento Exemplificaram esse casamento! Autor: António Benigno Código de Autor: 2015.06.03.11.17.06.01
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Jun 3, 2015
Jun 3, 2015 at 6:32 AM UTC
Agora, novo lar
Si yo jamás hubiera salido de mi villa, con una santa esposa tendría el refrigerio de conocer el mundo por un solo hemisferio. Tendría, entre corceles y aperos de labranza, a Ella, como octava bienaventuranza. Quizá tuviera dos hijos, y los tendría sin un remordimiento ni una cobardía. Quizá serían huérfanos, y cuidándolos yo, el niño iría de luto, pero la niña no. ¿No me hubieras vivido, tú, que fuiste una aurora, una granada roja de virginales gajos, una devota de María Auxiliadora y un misterio exquisito con los párpados bajos? Hacia tu pie, hermosura y alimento del día, recién nacidos, piando y piando de hambre rodaran los pollitos, como esferas de estambre. Quiero otra vez mis campos, mi villa y mi caballo que en el sol y en la lluvia lanza a mitad del viaje su relincho, penacho gozoso del paisaje. Corazón que en fatigas de vivir vas a nado y que estás florecido, como está la cadera de Venus, y ceniciento cual la madera en que grabó su puño de ánima el condenado: tu tarde será simple, de ejemplar feligrés absorto en el perfume de hogareños panqués y que en la resolana se santigua a las tres. Corazón; te reservo el mullido descanso de la coqueta villa en que el señor mi abuelo contaba las cosechas con su pluma de ganso. La moza me dirá con su voz de alfeñique marchándose al rosario, que le abrace la falda ampulosa, al sonar el último repique. Luego resbalaré por las frutales tapias en recuerdo fanático de mis yertas prosapias. Y si la villa, enfrente de la jocosa luna, me reclama la pérdida de aquel bien que me dio, sólo podré jurarle que con otra fortuna el niño iría de luto, pero la niña no.
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Mi villa
Si yo jamás hubiera salido de mi villa, con una santa esposa tendría el refrigerio de conocer el mundo por un solo hemisferio. Tendría, entre corceles y aperos de labranza, a Ella, como octava bienaventuranza. Quizá tuviera dos hijos, y los tendría sin un remordimiento ni una cobardía. Quizá serían huérfanos, y cuidándolos yo, el niño iría de luto, pero la niña no. ¿No me hubieras vivido, tú, que fuiste una aurora, una granada roja de virginales gajos, una devota de María Auxiliadora y un misterio exquisito con los párpados bajos? Hacia tu pie, hermosura y alimento del día, recién nacidos, piando y piando de hambre rodaran los pollitos, como esferas de estambre. Quiero otra vez mis campos, mi villa y mi caballo que en el sol y en la lluvia lanza a mitad del viaje su relincho, penacho gozoso del paisaje. Corazón que en fatigas de vivir vas a nado y que estás florecido, como está la cadera de Venus, y ceniciento cual la madera en que grabó su puño de ánima el condenado: tu tarde será simple, de ejemplar feligrés absorto en el perfume de hogareños panqués y que en la resolana se santigua a las tres. Corazón; te reservo el mullido descanso de la coqueta villa en que el señor mi abuelo contaba las cosechas con su pluma de ganso. La moza me dirá con su voz de alfeñique marchándose al rosario, que le abrace la falda ampulosa, al sonar el último repique. Luego resbalaré por las frutales tapias en recuerdo fanático de mis yertas prosapias. Y si la villa, enfrente de la jocosa luna, me reclama la pérdida de aquel bien que me dio, sólo podré jurarle que con otra fortuna el niño iría de luto, pero la niña no.
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Espléndida razón, demonio claro del racimo absoluto, del recto mediodía, aquí estamos al fin, sin soledad y solos, lejos del desvarío de la ciudad salvaje. Cuando la línea pura rodea su paloma y el fuego condecora la paz con su alimento tú y yo erigimos este celeste resultado! Razón y amor desnudos viven en esta casa. Sueños furiosos, ríos de amarga certidumbre decisiones más duras que el sueño de un martillo cayeron en la doble copa de los amantes. Hasta que en la balanza se elevaron, gemelos, la razón y el amor como dos alas. Así se construyó la transparencia.
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Soneto liv
Sé bien que soy tronco del árbol de lo eterno. Sé bien que las estrellas con mi sangre alimento. Que son pájaros míos todos los claros sueños… Sé bien que cuando el hacha de la muerte me tale, se vendrá abajo el firmamento.
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Cxxii
AGORA no meu refúgio tranquilo sou um homem solitário AGORA o meu sonho desapareceu mas, permaneço iludido AGORA nesta velha cabana alimento a ideia de... AGORA permaneço aqui tão só quanto a lua AGORA sob a areia da triste praia olho o mar AGORA já sem esperança só me resta morrer AGORA meu amigo é O FIM.
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May 19, 2014
May 19, 2014 at 6:19 PM UTC
agora
Si te despiertas a las dos, ahogándote con tu propia saliva, y das un brinco en la angustia y jalas aire desesperadamente, mortalmente, y vuelves a la vida, no al sueño, porque ya no puedes dormir, y te quedas pensando como una hoja que piensa en el viento, y te acuerdas de Poe, que dicen que murió de su propio vómito en una borrachera, en una madrugada, en una calle, solo, ahogándose, el pobre de Edgar Alían Tremens, agarrándose el cuello, crispándose todito, dando el zapotazo con la cabeza sobre el pavimento; te levantas, te sientas a la orilla de la cama, sientes frío, te cierras bien el suéter, te vas a la cocina, haces café, estás agradecido. Sobre el refrigerador la pecera vacía ya no tiene al príncipe encantado, o la princesa, que dormía con los ojos abiertos en el agua. Recuerdas cómo abría su boca para pedirte alimento o para contarte su silenciosa historia. Amaneció flotando un día, como un pez de colores, y fue depositado bajo las yerbas del jardín para que lenta, verde agua, se evaporara. Sólo «Pujitos» y las moscas, el perrito lanudo mueve la cola, se despereza, se aproxima, te pide su salida a la calle, pero comprende que es de noche y vuelve a echarse. El gato no molesta y sigue durmiendo con sus tres niños de pecho que la semana pasada, de pronto lo hicieron gata. Se asoman las mujeres que perdiste, las que te engañaron, aquella que te dijo «yo soy tu harén». Habías visto en la oscuridad los dos féretros en la misma tumba, el rostro quebrado de tu hijo, y ahora, la reciente, ¿cómo se estará cocinando en su cajón la dulce, la pensativa Rosario? Las elecciones, la televisión, los poetas, los macheteros de la fábrica, la operación de Julio, habrá tiempo para dormir, las palabras, las imágenes. Un coche escandaliza, pasa, ladran, dejan limpio el silencio. ¡Al abordaje, pues: las sábanas!
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¿nocturno?
Si te despiertas a las dos, ahogándote con tu propia saliva, y das un brinco en la angustia y jalas aire desesperadamente, mortalmente, y vuelves a la vida, no al sueño, porque ya no puedes dormir, y te quedas pensando como una hoja que piensa en el viento, y te acuerdas de Poe, que dicen que murió de su propio vómito en una borrachera, en una madrugada, en una calle, solo, ahogándose, el pobre de Edgar Alían Tremens, agarrándose el cuello, crispándose todito, dando el zapotazo con la cabeza sobre el pavimento; te levantas, te sientas a la orilla de la cama, sientes frío, te cierras bien el suéter, te vas a la cocina, haces café, estás agradecido. Sobre el refrigerador la pecera vacía ya no tiene al príncipe encantado, o la princesa, que dormía con los ojos abiertos en el agua. Recuerdas cómo abría su boca para pedirte alimento o para contarte su silenciosa historia. Amaneció flotando un día, como un pez de colores, y fue depositado bajo las yerbas del jardín para que lenta, verde agua, se evaporara. Sólo «Pujitos» y las moscas, el perrito lanudo mueve la cola, se despereza, se aproxima, te pide su salida a la calle, pero comprende que es de noche y vuelve a echarse. El gato no molesta y sigue durmiendo con sus tres niños de pecho que la semana pasada, de pronto lo hicieron gata. Se asoman las mujeres que perdiste, las que te engañaron, aquella que te dijo «yo soy tu harén». Habías visto en la oscuridad los dos féretros en la misma tumba, el rostro quebrado de tu hijo, y ahora, la reciente, ¿cómo se estará cocinando en su cajón la dulce, la pensativa Rosario? Las elecciones, la televisión, los poetas, los macheteros de la fábrica, la operación de Julio, habrá tiempo para dormir, las palabras, las imágenes. Un coche escandaliza, pasa, ladran, dejan limpio el silencio. ¡Al abordaje, pues: las sábanas!
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Laberintos, retruécanos, emblemas, helada y laboriosa nadería, fue para este jesuita la poesía, reducida por él a estratagemas. No hubo música en su alma; sólo un vano herbario de metáforas y argucias y la veneración de las astucias y el desdén de lo humano y sobrehumano. No lo movió la antigua voz de Homero ni esa, de plata y luna, de Virgilio; no vio al fatal Edipo en el exilio ni a Cristo que se muere en un madero. A las claras estrellas orientales que palidecen en la vasta aurora, apodó con palabra pecadora gallinas de los campos celestiales. Tan ignorante del amor divino como del otro que en las bocas arde, lo sorprendió la Pálida una tarde leyendo las estrofas del Marino. Su destino ulterior no está en la historia; librado a las mudanzas de la impura tumba el polvo que ayer fue su figura, el alma de Gracián entró en la gloria. ¿Qué habrá sentido al contemplar de frente los Arquetipos y los Esplendores? quizá lloró y se dijo: Vanamente busqué alimento en sombras y en errores. ¿Qué sucedió cuando el inexorable sol de Dios, La Verdad, mostró su fuego? Quizá la luz de Dios lo dejó ciego en mitad de la gloria interminable. Sé de otra conclusión. Dado a sus temas minúsculos, Gracián no vio la gloria y sigue resolviendo en la memoria laberintos, retruécanos y emblemas.
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Baltasar gracián
Mirando el fuego me pregunto, que decidirás hacer? Tirarte entre las llamas y como loco aprender? La lumbre no quema; da vida y nuevo poder. La luz limpia y sana - espíritu y alma - alimento necesario para poder crecer. Que harás, me pregunto? Me quemarme completo y de ceniza lograre todo lo imposible haciendo el mundo ver que un loco no es loco por hacer lo que muchos nunca hacen. Me muevo con confianza, bailando con las llamas.
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Aug 5, 2020
Aug 5, 2020 at 9:07 PM UTC
Bailando con llamas
Muchachos Que nunca fuisteis compañeros de mi vida, Adiós. Muchachos Que no seréis nunca compañeros de mi vida Adiós. El tiempo de una vida nos separa Infranqueable: A un lado la juventud libre y risueña; A otro la vejez humillante e inhóspita. De joven no sabía Ver la hermosura, codiciarla, poseerla; De viejo la he aprendido Y veo a la hermosura, mas la codicio inútilmente. Mano de viejo mancha El cuerpo juvenil si intenta acariciarlo. Con solitaria dignidad el viejo debe Pasar de largo junto a la tentación tardía. Frescos y codiciables son los labios besados, Labios nunca besados más codiciables y frescos aparecen. ¿Qué remedio, amigos? ¿Qué remedio? Bien lo sé: no lo hay. Qué dulce hubiera sido En vuestra compañía vivir un tiempo: Bañarse juntos en aguas de una playa caliente, Compartir bebida y alimento en una mesa. Sonreír, conversar, pasearse Mirando cerca, en vuestros ojos, esa luz y esa música. Seguid, seguid así, tan descuidadamente, Atrayendo al amor, atrayendo al deseo. No cuidéis de la herida que la hermosura vuestra y vuestra gracia abren En este transeúnte inmune en apariencia a ellas. Adiós, adiós, manojos de gracias y donaires. Que yo pronto he de irme, confiado, Adonde, anudado el roto hilo, diga y haga Lo que aquí falta, lo que a tiempo decir y hacer aquí no supe. Adiós, adiós, compañeros imposibles. Que ya tan sólo aprendo A morir, deseando Veros de nuevo, hermosos igualmente En alguna otra vida.
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Despedida
en región asolada por la sequía en año que se pierde la cosecha son ricos ¡oh querida! los que no presencian la ruina de su país la destrucción de su familia la pérdida del vuelo hacia adelante del vuelo tortuoso del vuelo de través la desaparición del vuelo en compañía y del vuelo ligero que es el octavo son ricos son riquísimos los que no han conocido las sobras del sacrificio o cómo los dolores con el tiempo se van secando apagando y se los pisa y crujen como padecimientos y después se los come el olvido ¡oh querida! mal alimento es el dolor la vejez el mal de amores no se soporta mucho en realidad y cada vez se está más solo he pensado en la cosecha perdida y eres como el otoño donde los soles doran pasada claridad
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Lxxxix
Atrás el cielo, atrás la luz y su navaja, atrás los muros de salitre, atrás las calles que dan siempre a otras calles. Atrás mi piel de vidrios erizados, atrás mis uñas y mis dientes caídos en el pozo del espejo. Atrás la puerta que se cierra, el cuerpo que se abre. Atrás, amor encarnizado, pureza que destruye, garras de seda, labios de ceniza. Atrás, tierra o cielo. Sentados a las mesas donde beben la sangre de los pobres: la mesa del dinero, la mesa de la gloria y la de la justicia, la mesa del poder y la mesa de Dios -la Sagrada Familia en su Pesebre, la Fuente de la Vida, el espejo quebrado en que Narciso a sí mismo se bebe y no se sacia y el hígado, alimento de profetas y buitres… Atrás, tierra o cielo. Las sábanas conyugales insomnes, cubren cuerpos entrelazados, piedras entre cenizas cuando la luz los toca. Cada uno en su cárcel de palabras, y todos atareados construyendo la Torre de Babel en comandita. Y el cielo que bosteza y el infierno mordiéndose la cola y la resurrección y el día de la vida perdurable, el día sin crepúsculo, el paraíso visceral del feto. Creía en todo esto. Hoy duermo a la orilla del llanto. También el llanto sirve de almohada.
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Ni el cielo ni la tierra
Diez años de mi vida se ha llevado En veloz fuga y sorda el Sol ardiente, Después que en tus dos ojos vi el Oriente, Lísida, en hermosura duplicado. Diez años en mis venas he guardado El dulce fuego que alimento ausente De mi sangre.  Diez años en mi mente Con imperio tus luces han reinado. Basta ver una vez grande Hermosura, Que una vez vista eternamente enciende, Y en l'alma impresa eternamente dura. Llama que a la inmortal vida trasciende, Ni teme con el cuerpo sepultura, Ni el Tiempo la marchita ni la ofende.
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Amor de sola una vista nace, vive, crece y se perpetúa
Yo trabajo de noche, rodeado de ciudad, de pescadores, de alfareros, de difuntos quemados con azafrán y frutas, envueltos en muselina escarlata: bajo mi balcón esos muertos terribles pasan sonando cadenas y flautas de cobre, estridentes y finas y lúgubres silban entre el color de las pesadas flores envenenadas y el grito de los cenicientos danzarines y el creciente monótono de los tam-tam y el humo de las maderas que arden y huelen. Porque una vez doblado el camino, junto al turbio río, sus corazones, detenidos o iniciando un mayor movimiento, rodarán quemados, con la pierna y el pie hechos fuego, y la trémula ceniza caerá sobre el agua, flotará como ramo de flores calcinadas o como extinto fuego dejado por tan poderosos viajeros que hicieron arder algo sobre las negras aguas, y devoraron un alimento desaparecido y un licor extremo.
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Entierro en el este