"abrigo" poems
Nas angústias nobres e sonolentas em que se tudo se fecha e acaba,
As areias, as pedras das vinhas feitas do nada.
O sopro agrestes das vides refinadas pela tua coragem,
Voltamos ao Douro e á tua imagem.
Penduro minha mágoa na armadura de uma videira,
Nas entranhas de meu ser e junto á cabeceira.
Deus deu-me uma materialidade sem sentido,
Grito do amor e do gemido.
As pedras das calçadas que amaste até demais,
O chilrear que já não ouves dos pardais.
Eu sei que meu pai está no paraíso,
Tem Deus como Abrigo.
Cordiais Cumprimentos.
Victor Marques
Oct 19, 2010
Oct 19, 2010 at 2:52 AM UTC
Sinto a tua falta
Perplexo com a cumplicidade, com a intimidade que nos liga,
Misto do amor, de uma saudade vivida.
Anestesiado pela sensação multicolor,
Paciente na cama do amor.
Pertinência dum amor sentido,
Porto sem teu abrigo,
Cadeia com grade prateada,
Musa multifacetada…
Pastoril é o quadro do meu pensamento,
Lençóis soltos ao vento,
Teus olhos com a maré alta,
Sinto a tua falta.
Victor Marques
Aug 30, 2010
Aug 30, 2010 at 8:23 AM UTC
Estou com Deus em plenitude,
No riacho que corre, no canto do rouxinol,
Nas árvores com ou sem folhagem.
Estou com Deus na inquietude,
Com Deus na velhice e Juventude.
Nas montanhas que os olhos avistam,
No horizonte , na imensidão do ser,
Nos segredos para ler.
Estou com Deus amigo,
Com ou sem Abrigo.
Ondas do mar com espuma,
Deus da luz e da bruma.
Cordiais Cumprimentos.
Victor Marques
Dec 14, 2010
Dec 14, 2010 at 11:00 AM UTC
Á procura de um olhar sobre minhas vinhas
Na fogueira do rosmaninho sem aroma,
Nele o teu olhar se agita,
Olhar ganhando forma,
Sem ser explicita.
Esse teu olhar sem contrapartida,
Parece uma longa vida,
Peculiar e sem ter motivo,
Porto seguro com abrigo.
Pendulo de eterna censura,
Ai olhar que procura,
Nobre e entrelinhas,
Olhar sobre minhas vinhas.
Victor Marques
Feb 28, 2012
Feb 28, 2012 at 12:21 PM UTC
Si yo tuviera un millón de dólares
Si yo tuviera un millón de dólares
Bueno, me compraré una piel una capa
Pero no es un abrigo de piel auténtica, eso es cruel
Y si tuviera un millón de dólares
Si yo tuviera un millón de dólares
Bueno, me compraré una mascota exótica
Sí, como una llama o un emú
Y si tuviera un millón de dólares
Si yo tuviera un millón de dólares
Bueno, me compraré los restos de John Merrick
Todos esos huesos de elefante loco
Y si tuviera un millón de dólares me compraría tu amor
Si yo tuviera un millón de dólares
No tendríamos que caminar a la tienda
Si yo tuviera un millón de dólares
Nos tomamos causa de una limusina 'cuesta más
Si yo tuviera un millón de dólares
No tendríamos que comer la cena Kraft
Pero nos gustaría cenar Kraft
Por supuesto que nos gustaría, acabábamos de comer más
Y comprar ketchups muy caros con ella
Así es, las más elegantes ketchups Dijon
Si yo tuviera un millón de dólares
Si yo tuviera un millón de dólares
Bueno, me compraré un vestido verde
Pero no es un vestido verde verdadero, eso es cruel
Y si tuviera un millón de dólares
Si yo tuviera un millón de dólares
Bueno, me compraré un poco de arte
A Picasso o Garfunkel
Si yo tuviera un millón de dólares
Si yo tuviera un millón de dólares
Bueno, me compraré un mono
¿Siempre ha querido un mono?
Si yo tuviera un millón de dólares me compraría tu amor
Si yo tuviera un millón de dólares
Si yo tuviera un millón de dólares
Si yo tuviera un millón de dólares
Si yo tuviera un millón de dólares
Si yo tuviera un millón de dólares
Sería rico
Jul 6, 2013
Jul 6, 2013 at 12:12 AM UTC
O Deus do Amor dá-te abrigo
A manhã começa com todo o sentido,
Durmo na noite do sonho vivido.
A cama com segredo inibido,
Deus do amor dá-te abrigo.
Os olhos com liberdade,
Aviões nos ***
Paisagem sem ter idade,
Deus com brancos véus.
A manhã rejuvenescida,
Orvalho tão terno,
O céu e o inferno,
Deus da vida.
Sentir pluralidade,
Acreditar na verdade,
Manhã que desperta,
Deus pela certa.
Victor Marques
Jun 13, 2011
Jun 13, 2011 at 8:49 AM UTC
Geografia (2)
Havia a lua a conquistar: magno evento.
Mas a vida corria normal em solo firme
Ah, e os sustos: o estômago puro vento
Eu silente, exausto, adormecia inerme.
Entanto, no cerrado havia muitas frutinhas.
E havia a revolução, e reuniões de oração.
Quando dormia no meio do Pai-Nosso.
Uma centena de orantes à espera de um milagre.
Então Seu Roque viajava para o Interior –
Com seu carrossel de slides e nossas fotos
Não havia quem não doasse alguma coisa:
- Um capado, um saco de arroz, bananas
Em cachos; voltava no fordinho velho
Mas bem fornido; tão feliz, e barbado.
& The United Brothers enviavam cartas.
Dentro dessas meu primeiro bookmark
E o desejo de conhecer o estrangeiro...
Na escola dominical, aprendi os 10 Mandamentos.
Ficava triste nas tardes de domingo; ainda agora.
Um gosto de mangaba e o dedão do pé doendo
Como quando chutava lobeiras em lugar de bolas.
O abrigo era o melho lugar do mundo limpo
O quintal; o milharal capinado; havia o Careta
Nosso cavalo; o Thinka – latindo para o Leão.
Éramos tão felizes quando banhados à espera
De vovó Cecília e seus doces de buritis...
Jesus, como era o teu nome chamado.
Até que o Filemon teve convulsão e tudo desabou
Sobre nossas cabeças como o Apocalipse de S. João.
Fim.
./.
Feb 8, 2016
Feb 8, 2016 at 12:17 PM UTC
O amor de Pai
Na minha mente nobre e cansada,
Te vejo com carinho e abrigo,
Os anjos passam sem prévio aviso,
Caminhas pelas vinhas no paraíso.
A tua preocupação doentia,
O teu labor te bendizia.
Janela sempre aberta,
Teu amor me desperta.
Horizonte duriense que padece,
O teu amor vive e não se esquece.
O xisto continua inerte e não esmorece,
Teu amor é uma como uma prece.
Victor Marques
11/11/2005
May 30, 2011
May 30, 2011 at 8:38 AM UTC
Ojalá todo fuera un circulo que vuelve a girar, así podría hacerme de sus oídos de nuevo y decirle querida dama que fui nefasto, de cierto modo tuve miedo, sus ojos esquivos turbaron mi cabeza y un laberinto imaginario caminé, un laberinto entre su cabello rizado a mano y sus expresiones extrañas , sus ganas de no perseguirme a pesar de haber robado su mochila y de haberla hecho esperar en aquel lugar cerrado, le aseguro que su abrigo gris de aquel día no solo guardaba su cuerpo del frío sino que también supo mágicamente envolverme de calor sin tocarme;
y aquellos besos que siempre quiso y que yo también quedaron afuera del café, pero no intente recogerlos tal vez alguien ya los pisó, o alguien que pasó por ahí se nos robó las ganas de un beso, de explotar.
Admito sin lugar a dudas que hice que perdiera el tiempo fijándose en mí, pero le confieso que no era yo, o era un yo que no pudo ver ni sentir,
El tiempo pasa y los pesares se vuelven más pesados, en mi caso le agradezco por que fue la paciencia que necesité para encontrarme envuelto en su laberinto, solo lamento que hoy la paciencia se ha terminado.
Feb 10, 2016
Feb 10, 2016 at 12:02 AM UTC
O AMOR DE JESUS
Nos corredores do paraíso,
Nas ondas e no vento,
No meu pensamento,
No amor sereno e sem abrigo,
No colar desprotegido,
Nas ilhas de outrora,
No amor de Jesus que sempre ora…
No azul do céu transparente,
No futuro e no presente,
Nos pássaros, nos rios e mar,
Nas formas belas do luar,
No lusco-fusco, na madrugada,
Na veleidade, nos canaviais,
No amor de nossos pais.
Nos lagos adormecidos,
Nos sonhos vividos,
No amor, na compaixão,
No pobre, no bom ladrão.
Existe um amor eterno que me conduz,
O amor do BOM JESUS…
Victor Marques
Apr 6, 2013
Apr 6, 2013 at 7:20 AM UTC
De verdes sauces entre doble hilera,
de la agria roca al coronar la altura,
a lo lejos, cortando la llanura,
se ve la polvorosa carretera.
Donde se parte en dos la cordillera
se divisa una casa, y su blancura
resalta del trigal en la verdura,
cual si velamen de una barca fuera.
Del saucedal bajo el ramaje amigo
clavo la vista en el hogar risueño.
de dos almas tal vez dichoso abrigo;
Y bajo el peso de tristeza ignota
finjo visiones de un borrado sueño,
y hondo suspiro de mi pecho brota.
1.2k
O sorriso se deita comigo,
Tu és meu abrigo.
Sem fome, frio ou calor,
Deixa falar o amor.
As nuvens pairam no ar,
Te beijar com o meu olhar.
As imagens cheias de ternura,
Amor com leveza e loucura
As ondas do mar distante,
Amar mesmo estando ausente.
Olha a lua que parece toda cheia,
Uiva o lobo para sua alcateia.
Victor Marques
Mar 24, 2015
Mar 24, 2015 at 8:26 AM UTC
Vamos, Margot, repíteme esa historia
Que estabas refiriéndole a María,
Ya vi que te la sabes de memoria
Y debes enseñármela, hija mía.
-La sé porque yo misma la compuse.
-¿Y así no me la dices? Anda, ingrata.
-¡Tengo compuestas diez! -¡Cómo! repuse,
¿Te has vuelto a los seis años literata?
-¡No, literata no! pero hago cuentos...
-No temas que tal gusto te reproche.
-Al ver a mis hermanos tan contentos
Yo les compongo un cuento en cada noche.
-¿Y cómo dice el que contando estabas?
-Es muy triste, papá, ¿qué no lo oíste?
-Sólo oí que lloraban y llorabas.
-¡Ah! sí, todos lloramos; ¡es muy triste!
Imagínate un niño abandonado
De grandes ojos de viveza llenos,
Rubio, risueño, gordo y colorado
-Como mi hermano Juan, ni más ni menos.
Figúrate una noche larga y fría,
De muda soledad, sin luz alguna,
Y ese niño muriendo, en agonía,
Encima de la acera, no en la cuna.
-¿En las heladas lozas? -Sí, en la acera.
Es decir, en la calle... ¡Qué amargura!
-Hubo alguien que pasando lo creyera
Un olvidado cesto de basura.
Yo pasaba, lo vi, bajé mis brazos
Queriendo darle maternal abrigo
Y envuelto en un pañal hecho pedazos
Lo alcé a mi pecho y lo llevé conmigo.
Lloraba tanto y tanto el angelito
Que ya estaban sus párpados muy rojos...
Y a cada nueva queja, a cada grito
El alma me sacaba por los ojos.
Me lo llevé a mi cama: entre plumones
Lo hice dormir caliente y sosegado...
¡Cómo hubo en este mundo corazones
capaces de dejarlo abandonado!
¡Ay! yo sé por mi libro de lectura
Que estudio en mis mayores regocijos,
Que ni los tigres en la selva oscura
Dejan abandonados a sus hijos.
¡Pobrecito! yo sé su mal profundo,
Le curo como madre toda pena;
Parece que este niño en este mundo
No es hijo de mujer sino de hiena.
De mi colchón en el caliente hueco
Duerme para que en lágrimas no estalle;
Y llorando Margot, mostró el muñeco
Que en cierta noche se encontró en la calle.
1.2k
vem pro calor das minhas mãos
ser a nota principal das minhas canções no violão.
vem fazer abrigo dentro do meu umbigo
juntar seus pés com os meus debaixo do meu cobertor antigo.
me dá de novo teu beijo com sabor de framboesa
deita comigo naquele meu lençol azul turquesa
deixa eu me esconder na mata dos seus cabelos
te abraçar quando tu tiver aqueles pesadelos
Jun 17, 2013
Jun 17, 2013 at 2:49 PM UTC
Hay, madre, un sitio en el mundo, que se llama París. Un sitio
muy grande y lejano y otra vez grande.
Mi madre me ajusta el cuello del abrigo, no porque empieza a nevar,
sino para que empiece a nevar.
La mujer de mi padre está enamorada de mí, viniendo y
avanzando de espaldas a mi nacimiento y de pecho a mi muerte. Que soy
dos veces suyo: por el adiós y por el regreso. La cierro, al
retornar. Por eso me dieran tánto sus ojos, justa de mí,
in fraganti de mí, aconteciéndose por obras terminadas,
por pactos consumados.
Mi madre está confesa de mí, nombrada de mí.
¿Cómo no da otro tanto a mis otros hermanos? A
Víctor, por ejemplo, el mayor, que es tan viejo ya, que las
gentes dicen: ¡Parece hermano menor de su madre! ¡Fuere
porque yo he viajado mucho! ¡Fuere porque yo he vivido más!
Mi madre acuerda carta de principio colorante a mis relatos de regreso.
Ante mi vida de regreso, recordando que viajé durante dos
corazones por su vientre, se ruboriza y se queda mortalmente
lívida, cuando digo, en el tratado del alma: Aquella noche fui
dichoso. Pero, más se pone triste; más se pusiera triste.
-Hijo, ¡cómo estás viejo!
Y desfila por el color amarillo a llorar, porque me halla envejecido,
en la hoja de espada, en la desembocadura de mi rostro. Llora de
mí, se entristece de mí. ¿Qué falta
hará mi mocedad, si siempre seré su hijo? ¿Por
qué las madres se duelen de hallar envejecidos a sus hijos, si
jamás la edad de ellos alcanzará a la de ellas? ¿Y
por qué, si los hijos, cuanto más se acaban, más
se aproximan a los padres? ¡Mi madre llora porque estoy viejo de
mi tiempo y porque nunca llegaré a envejecer del suyo!
Mi adiós partió de un punto de su ser, más externo
que el punto de su ser al que retorno. Soy, a causa del excesivo plazo
de mi vuelta, más el hombre ante mi madre que el hijo ante mi
madre. Allí reside el candor que hoy nos alumbra con tres
llamas. Le digo entonces hasta que me callo:
-Hay, madre, en el mundo un sitio que se llama París. Un sitio
muy grande y muy lejano y otra vez grande.
La mujer de mi padre, al oírme, almuerza y sus ojos mortales
descienden suavemente por mis brazos.
1.1k
Esta rosa fue testigo
de ése, que si amor no fue,
ninguno otro amor sería.
Esta rosa fue testigo
de cuando te diste mía!
El día, yá no lo sé
-sí lo sé, mas no lo digo-
Esta rosa fue testigo.
De tus labios escuché
la más dulce melodía.
Esta rosa fue testigo:
todo en tu sér sonreía!
todo cuanto yo soñé
de ti, lo tuve conmigo...
Esta rosa fue testigo.
En tus ojos naufragué
donde la noche cabía!
Esta rosa fue testigo.
En mis brazos te oprimía,
entre tus brazos me hallé,
luégo hallé más tibio abrigo...
Esta rosa fue testigo.
Tu fresca boca besé
donde triscó la alegría!
Esta rosa fue testigo
de tu amorosa agonía
cuando del amor gocé
la vez primera contigo!
Esta rosa fue testigo.
Esta rosa fue testigo
de ése, que si amor no fue,
ninguno otro amor sería.
Esta rosa fue testigo
de cuando te diste mía!
El día, yá no lo sé
-sí lo sé, mas no lo digo-
Esta rosa fue testigo.
906
Ya que tu voz, como un muelle vapor, me baña
y mis ojos, tributos a la eterna guadaña,
por ti osan mirar de frente el ataúd;
ya que tu abrigo rojo me otorga una delicia
que es mitad friolenta, mitad cardenalicia,
antes que en la veleta llore el póstumo alud;
ya que por ti ha lanzado a la Muerte su reto
la cerviz animosa del ardido esqueleto
predestinado al hierro del fúnebre dogal;
te honro en el espanto de una perdida alcoba
de nigromante, en que tu yerta faz se arroba
sobre una tibia, como sobre un cabezal;
y porque eres, Amada, la armoniosa elegida
de mi sangre, sintiendo que la convulsa vida
es un puente de abismo en que vamos tú y yo,
mis besos te recorren en devotas hileras
encima de un sacrílego manto de calaveras
como sobre una erótica ficha de dominó.
824
En tanto que el hoyo cavan
a donde la cruz asienten,
en que el Cordero levanten
figurado por la sierpe,
aquella ropa inconsútil
que de Nazareth ausente
labró la hermosa María
después de su parto alegre,
de sus delicadas carnes
quitan con manos aleves
los camareros que tuvo
Cristo al tiempo de su muerte.
No bajan a desnudarle
los espíritus celestes,
sino soldados que luego
sobre su ropa echan suertes.
Quitáronle la corona,
y abriéronse tantas fuentes,
que todo el cuerpo divino
cubre la sangre que vierten.
Al despegarle la ropa
las heridas reverdecen,
pedazos de carne y sangre
salieron entre los pliegues.
Alma pegada en tus vicios,
si no puedes, o no quieres
despegarte tus costumbres,
piensa en esta ropa, y puede.
A la sangrienta cabeza
la dura corona vuelven,
que para mayor dolor
le coronaron dos veces.
Asió la soga un soldado,
tirando a Cristo, de suerte
que donde va por su gusto
quiere que por fuerza llegue.
Dio Cristo en la cruz de ojos,
arrojado de la gente,
que primero que la abrace,
quieren también que la bese.
¡Qué cama os está esperando,
mi Jesús, bien de mis bienes,
para que el cuerpo cansado
siquiera a morir se acueste!
¡Oh, qué almohada de rosas
las espinas os prometen!;
¡qué corredores dorados
los duros clavos crueles!
Dormid en ella, mi amor,
para que el hombre despierte,
aunque más dura se os haga
que en Belén entre la nieve.
Que en fin aquella tendría
abrigo de las paredes,
las tocas de vuestra Madre,
y el heno de aquellos bueyes.
¡Qué vergüenza le daría
al Cordero santo el verse,
siendo tan honesto y casto,
desnudo entre tanta gente!
¡Ay divina Madre suya!,
si agora llegáis a verle
en tan miserable estado,
¿quién ha de haber que os consuele?
Mirad, Reina de los cielos,
si el mismo Señor es éste,
cuyas carnes parecían
de azucenas y claveles.
Mas, ¡ay Madre de piedad!,
que sobre la cruz le tienden,
para tomar la medida
por donde los clavos entren.
¡Oh terrible desatino!,
medir al inmenso quieren,
pero bien cabrá en la cruz
el que cupo en el pesebre.
Ya Jesús está de espaldas,
y tantas penas padece,
que con ser la cruz tan dura,
ya por descanso la tiene.
Alma de pórfido y mármol,
mientras en tus vicios duermes,
dura cama tiene Cristo,
no te despierte la muerte.
838
¡Con ella, todo; sin ella, nada!
Para qué viajes,
cielos, paisajes,
¡Qué importan soles en la jornada!
Qué más me da
la ciudad loca, la mar rizada,
el valle plácido, la cima helada,
¡si ya conmigo mi amor no está!
Que más me da...
Venecias, Romas, Vienas, Parises:
bellos sin duda; pero copiados
en sus celestes pupilas grises,
¡en sus divinos ojos rasgados!
Venecias, Romas, Vienas, Parises,
qué más me da
vuestra balumba febril y vana,
si de mi brazo no va mi Ana,
¡si ya conmigo mi amor no está!
Qué más me da...
Un rinconcito que en cualquier parte me
preste abrigo;
un apartado refugio amigo
donde pensar;
un libro austero que me conforte;
una esperanza que sea norte
de mi penar,
y un apacible morir sereno,
mientras más pronto más dulce y bueno:
¡qué mejor cosa puedo anhelar!
704
poeira, estrela
Disperso-me no lençol infinito
Vendo-as pintadas numa tela
De tamanho não restrito.
Nébula, lua
Anos-luz de distância
compõem a verdade
nua,
crua,
da nossa insignificância.
Mergulho na paisagem estelar
No cosmos mais profundo
Não sei se hei de abandonar
Mas nada pode justificar
Que permaneça neste mundo
sem o teu abrigo
E vai para além de mim
Tudo aquilo que persigo
Mas ainda assim,
Diz que sim,
vem até ao fim
Subo já o teu varandim
E levo-te comigo.
Nov 2, 2015
Nov 2, 2015 at 5:32 PM UTC
Dios te perdone al fin tanta tortura:
bien que a tu mano la movió el despecho
y daga fina hundísteme en el pecho,
que no te sea la existencia dura.
Que una vez más conozca la amargura
importa poco; el corazón deshecho
aprende más con su impiedad. Bien hecho;
gracias, amigo, que esto me depura.
Iba teniendo una sospecha vaga
de que la llama del placer se apaga
poquito a poco en el camino humano.
Temblaba acaso por su leve abrigo,
pero inquietud me ahorras, buen amigo,
que de un golpe la ciegas con tu mano.
670
Viene la crisis
ojo
guardabajo
un pan te costará como tres panes
tres panes costarán como tres hijos
y que barbaridad
todos iremos
a las nubes en busca de un profeta
que nos hable de paz
como quien lava.
Viene la crisis
ojo
quizá te esté subiendo
por la manga
quizá la tengas
ahora
enroscada sin más en el pescuezo
o esté votando con tu credencial
o comprando tu fe con tu dinero.
Oh cuánto cuánto
costará el escrúpulo
y la vergüenza buena
la importada
la que no encoge a la primera lluvia
la vergüenza de nylon
cienporciento.
Oh cuánto cuánto
costará el amor
en la noche sin dólares ni luna
con los perros afónicos
y el sueño
firmando los conformes con rocío.
Oh cuánto cuánto
costará la muerte
ahora que no hay divisas
ni perdón
y no hay repuestos para la conciencia
ni ganas de morir
ni afán
ni nada.
Viene la crisis
ojo
guardabajo
no habrá vino ni azúcar ni zapatos
ni quinielas ni sol ni Dios ni abrigo
ni diputados ni estupefacientes
ni manteca ni frutas ni rameras.
Viene la crisis
Ojo.
Guardarriba.
680
Enfrente a la Comedia Francesa, está el Café
de la Regencia; en él hay una pieza
recóndita, con una butaca y una mesa.
Cuando entro, el polvo inmóvil se ha puesto ya de pie.
Entre mis labios hechos de jebe, la pavesa
de un cigarrillo humea, y en el humo se ve
dos humos intensivos, el tórax del Café,
y en el tórax, un óxido profundo de tristeza.
Importa que el otoño se injerte en los otoños,
importa que el otoño se integre de retoños,
la nube, de semestres; de pómulos, la arruga.
Importa oler a loco postulando
¡qué cálida es la nieve, qué fugaz la tortuga,
el cómo qué sencillo, qué fulminante el cuándo!
669
Canta el pájaro silencioso,
con efímero aleteo ladrón del viento,
vislumbra entre el pelaje manto de penumbra,
abrigo del ser y la finita locura.
Húmeda,
que cae y no sacia al sediento,
que ensucia,
y llena de amargura cada poro,
lucha con ternura
acariciando el frío vidrio,
resbala,
se escurre al infinito vacío.
Animal hambriento sin alma alguna,
salvaje rugir que espanta tinieblas,
instante trémulo alejado del tiempo,
luz fugaz que porta desgracia.
May 7, 2017
May 7, 2017 at 6:57 PM UTC
En la amplitud benigna del contorno
y rompiendo el mutismo del paisaje
flotan como poema de consuelo
las estrofas metálicas
de las torres parleras;
retratan el matiz de la llanura
en su inmóvil pupila
las vacadas dispersas en la margen
del río que abandona en su corriente
sus vellones de armiño
y refleja del puente en las columnas
su música de acentos virgilianos;
y parece que el alma de las cosas
más imponentes del nativo suelo
me saluda con voces fraternales.
El rumor de una interna clarinada
resucita del fondo de mi mente
a los preclaros héroes del terruño
y me siento orgulloso de la sangre
que hincha mis arterias juveniles;
miro que están en pie los viejos muros
de la casa paterna
y con los hilos frágiles del sueño
reconstruyo el momento de la dicha;
las jardines fragantes
disipan con sus prados luminosos
las obstinadas nieblas de mi invierno,
y con su nota azul me torna alegre
la familiaridad de las montañas.
Vuelvo otra vez a tu clemente asilo,
tierra de amor donde mis ojos vieron
de la existencia las primeras luces,
y al llegar a tu abrigo me conforto
con el sano perfume de tus brisas;
en el mudo jardín de mi tristeza
evocan las escenas de la infancia
de la dicha los pájaros locuaces;
oigo la voz solemne del pasado
sonar alegremente en el silencio
de mis desolaciones interiores;
y al ver el apiñado caserío
que guarda entre sus muros paternales
a la mujer que iluminó mi senda
haciendo que brotara mi cariño
en románticas flores,
miro apuntar la aurora sonriente
en la noche sin fin de mi congoja,
charlando en los aleros de mi alma
la errante golondrina del recuerdo.
¡Oh tierra bendecida que idolatro
con el más reverente de los cultos,
con qué júbilo inmenso reconozco
la religiosidad de tus matronas
y la hidalga nobleza de tus hijos!
En tu regazo amante se mitiga
el rigor de mis duelos incurables,
me das el dulce título de hermano
y con ansias anhelo,
como en un insinuante panteísmo,
ser el bronce que suena en tus esquilas,
una roca prendida en tus picachos
o un álamo llorón junto a las tapias
de tu dormido y grave cementerio.
711