Hello Poetry
Submit your work and get some sparkles! Create free account
Yo seguiré soñando mientras pasa la vida, y tú te irás borrando lentamente en mi sueño. Un año y otro año caerán como hojas secas de las ramas del árbol milenario del tiempo, y tu sonrisa, llena de claridad de aurora, se alejará en la sombra creciente del recuerdo. Yo seguiré soñando mientras pasa la vida, y quizás, poco a poco, dejaré de hacer versos, bajo el ****** agobio de la rutina diaria, de las desilusiones y los aburrimientos. Tú, que nunca soñaste más que cosas posibles, dejarás, poco a poco, de mirarte al espejo. Acaso nos veremos un día, casualmente, al cruzar una calle, y nos saludaremos. Yo pensaré quizás: «Qué linda es, todavía». Tú, quizás pensarás: «Se está poniendo viejo». Tú irás sola, o con otro. Yo iré solo, o con otra. O tú irás con un hijo que debiera ser nuestro. Y seguirá muriendo la vida, año tras año, igual que un río oscuro que corre hacia el silencio. Un amigo, algún día, me dirá que te ha visto, o una canción de entonces me traerá tu recuerdo. Y en estas noches tristes de quietud y de estrellas, pensaré en ti un instante, pero cada vez menos. Y pasará la vida. Yo seguiré soñando, pero ya no habrá un nombre de mujer en mi sueño. Yo ya te habré olvidado definitivamente, y sobre mis rodillas retozarán mis nietos. Y quizás, para entonces, al cruzar una calle, nos vimos frente a frente, ya sin reconocernos. Y una tarde de sol me cubrirán de tierra, las manos, para siempre, cruzadas sobre el pecho. Tú, con los ojos tristes y los cabellos blancos, te pasarás las horas bostezando y tejiendo. Y cada primavera renacerán las rosas, aunque ya tú estés vieja, y aunque yo me haya muerto.
0
643
Elegía para ti y para mí
Yo seguiré soñando mientras pasa la vida, y tú te irás borrando lentamente en mi sueño. Un año y otro año caerán como hojas secas de las ramas del árbol milenario del tiempo, y tu sonrisa, llena de claridad de aurora, se alejará en la sombra creciente del recuerdo. Yo seguiré soñando mientras pasa la vida, y quizás, poco a poco, dejaré de hacer versos, bajo el ****** agobio de la rutina diaria, de las desilusiones y los aburrimientos. Tú, que nunca soñaste más que cosas posibles, dejarás, poco a poco, de mirarte al espejo. Acaso nos veremos un día, casualmente, al cruzar una calle, y nos saludaremos. Yo pensaré quizás: «Qué linda es, todavía». Tú, quizás pensarás: «Se está poniendo viejo». Tú irás sola, o con otro. Yo iré solo, o con otra. O tú irás con un hijo que debiera ser nuestro. Y seguirá muriendo la vida, año tras año, igual que un río oscuro que corre hacia el silencio. Un amigo, algún día, me dirá que te ha visto, o una canción de entonces me traerá tu recuerdo. Y en estas noches tristes de quietud y de estrellas, pensaré en ti un instante, pero cada vez menos. Y pasará la vida. Yo seguiré soñando, pero ya no habrá un nombre de mujer en mi sueño. Yo ya te habré olvidado definitivamente, y sobre mis rodillas retozarán mis nietos. Y quizás, para entonces, al cruzar una calle, nos vimos frente a frente, ya sin reconocernos. Y una tarde de sol me cubrirán de tierra, las manos, para siempre, cruzadas sobre el pecho. Tú, con los ojos tristes y los cabellos blancos, te pasarás las horas bostezando y tejiendo. Y cada primavera renacerán las rosas, aunque ya tú estés vieja, y aunque yo me haya muerto.