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El cordero balaba dulcemente. El asno, tierno, se alegraba en un llamar caliente. El perro ladreaba, hablando casi a las estrellas... Me desvelé, Salí. Vi huellas celestes por el suelo florecido como un cielo invertido. Un vaho tibio y blando velaba la arboleda; la luna iba declinando en un ocaso de oro y seda, que parecía un ámbito divino... Mi pecho palpitaba, como si el corazón tuviese vino... Abrí el establo a ver si estaba Él allí.                 ¡Estaba!
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(aldea)
El cordero balaba dulcemente. El asno, tierno, se alegraba en un llamar caliente. El perro ladreaba, hablando casi a las estrellas... Me desvelé, Salí. Vi huellas celestes por el suelo florecido como un cielo invertido. Un vaho tibio y blando velaba la arboleda; la luna iba declinando en un ocaso de oro y seda, que parecía un ámbito divino... Mi pecho palpitaba, como si el corazón tuviese vino... Abrí el establo a ver si estaba Él allí.                 ¡Estaba!
Juan Ramón Jiménez
1881 - 1958/Male/Spanish