Hello Poetry
Submit your work and get some sparkles! Create free account
Volví, volvía -con qué poca ilusión- a donde tuve mis raíces, mis recuerdos, mi casa frente al mar, y los árboles plantados por mis manos, pisoteados por los niños, comidos por los animales. Mi casa junto al mar, más solariega que otras, la que fue más hermosa que todas. Con qué poca ilusión volvía. Cárdenas tierras húmedas y soleadas, trigos color de aquellos ojos, pincelada morada sobre lo verde, allá en Vivar del Cid, murallas de olmos negros, amapolas, verdes sombríos por Entrambasmestas, platas de la bahía, con qué poca ilusión pasaba por vosotros. Cómo se puede vaciar así un corazón. Cómo se puede llorar así, por dentro. Frustraciones o muertes nada me arrancó lágrimas desde aquellos aviones los que volaban sobre mí y arrasaban mi mundo sin que arrojasen bombas, ni ametrallasen: sólo con el ruido de sus motores, demasiado terrible para mí entonces y ahora. Qué quedó de mi vida entre sus alas. Qué en la música oída en la noche, la que vestía nuestra desnudez mientras caía el agua cálida, qué gozo, el agua... Qué se hundió por aquellas escaleras precipitadas en la noche. Qué congeló la luna que iluminaba las fachadas. Qué llevó la marea en la playa de octubre. Cómo es posible edificar, reconstruir con tantos materiales disueltos en el tiempo, gastados por la lluvia que no vimos caer... Volví, volvía como ahogado bajo un montón de escombros que fueron mi edificio, mi alcázar, sin una sola lágrima -para qué- que llorar, apoyado en el llanto de otros días, como si sólo con lágrimas de entonces pudiese liberarse este dolor presente que ya no encuentra llanto.
0
795
Carretera
Volví, volvía -con qué poca ilusión- a donde tuve mis raíces, mis recuerdos, mi casa frente al mar, y los árboles plantados por mis manos, pisoteados por los niños, comidos por los animales. Mi casa junto al mar, más solariega que otras, la que fue más hermosa que todas. Con qué poca ilusión volvía. Cárdenas tierras húmedas y soleadas, trigos color de aquellos ojos, pincelada morada sobre lo verde, allá en Vivar del Cid, murallas de olmos negros, amapolas, verdes sombríos por Entrambasmestas, platas de la bahía, con qué poca ilusión pasaba por vosotros. Cómo se puede vaciar así un corazón. Cómo se puede llorar así, por dentro. Frustraciones o muertes nada me arrancó lágrimas desde aquellos aviones los que volaban sobre mí y arrasaban mi mundo sin que arrojasen bombas, ni ametrallasen: sólo con el ruido de sus motores, demasiado terrible para mí entonces y ahora. Qué quedó de mi vida entre sus alas. Qué en la música oída en la noche, la que vestía nuestra desnudez mientras caía el agua cálida, qué gozo, el agua... Qué se hundió por aquellas escaleras precipitadas en la noche. Qué congeló la luna que iluminaba las fachadas. Qué llevó la marea en la playa de octubre. Cómo es posible edificar, reconstruir con tantos materiales disueltos en el tiempo, gastados por la lluvia que no vimos caer... Volví, volvía como ahogado bajo un montón de escombros que fueron mi edificio, mi alcázar, sin una sola lágrima -para qué- que llorar, apoyado en el llanto de otros días, como si sólo con lágrimas de entonces pudiese liberarse este dolor presente que ya no encuentra llanto.
José Hierro
1922 - 2002/Male/Spanish