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Allá en la oscura hondonada, Del sol a la luz incierta, Se ve la casa desierta En donde vivió mi amada. En medio al maizal tupido, Que se extiende hasta la loma, Parece blanca paloma Que cubre amorosa un nido. Cuando es de noche en la honda Y rumorosa cañada, Voy a la casa olvidada, Como alma en pena que ronda. En el largo corredor Sordo mi paso retumba... Aquello parece tumba Que no embalsama una flor! Y me encamino a su reja Y pongo el oído atento, Y tan sólo escucho el viento Que alza, al pasar, una queja. Bajo cortina de hiedra, Donde con voz de reproche El aura gime en la noche, Se encuentra un banco de piedra, Y en él me siento a traer A mi alma, que arropa el duelo, Aquellas horas de cielo Que nunca habrán de volver; Horas en que ya sin calma, Del amor en el exceso, Temblaba en su labio el beso Y en sus pupilas el alma; Y en que su voz celestial Mi corazón arrullaba, Mientras la noche cantaba En el frondoso maizal. ...¡Oh alma! en vano la nombras, En vano buscas sus rastros!... Serenos brillan los astros, Y el perro ladra en las sombras.
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La ronda de noche
Allá en la oscura hondonada, Del sol a la luz incierta, Se ve la casa desierta En donde vivió mi amada. En medio al maizal tupido, Que se extiende hasta la loma, Parece blanca paloma Que cubre amorosa un nido. Cuando es de noche en la honda Y rumorosa cañada, Voy a la casa olvidada, Como alma en pena que ronda. En el largo corredor Sordo mi paso retumba... Aquello parece tumba Que no embalsama una flor! Y me encamino a su reja Y pongo el oído atento, Y tan sólo escucho el viento Que alza, al pasar, una queja. Bajo cortina de hiedra, Donde con voz de reproche El aura gime en la noche, Se encuentra un banco de piedra, Y en él me siento a traer A mi alma, que arropa el duelo, Aquellas horas de cielo Que nunca habrán de volver; Horas en que ya sin calma, Del amor en el exceso, Temblaba en su labio el beso Y en sus pupilas el alma; Y en que su voz celestial Mi corazón arrullaba, Mientras la noche cantaba En el frondoso maizal. ...¡Oh alma! en vano la nombras, En vano buscas sus rastros!... Serenos brillan los astros, Y el perro ladra en las sombras.