Hello Poetry
Submit your work and get some sparkles! Create free account
Su ventana está cerrada, La ventana en que solía Asomar su faz mi amada Cuando la tarde moría. Quiero mi mundo evocar, Paraíso de quimeras... Voy lo de adentro a observar Al través de las vidrieras. A la sala silenciosa Dirijo, inquieto, la vista, Y al ver que todo reposa Mi corazón se contrista. En medio a tanto mutismo, Cómo su ausencia resalta... Todo está, todo, lo mismo... ¡Ella solamente falta! Ya truncada estás, historia! Ensueños, ya sois huidos! Cuál llegan a mi memoria Aromas de tiempos idos! La silla que se halla al frente, Muelle parece que aguarda A la que lloro yo ausente, Aquella que tanto tarda. En la tallada consola Está abierta la novela Que leía cuando sola Pasaba la noche en vela, Como en aquella doliente Noche del último adiós, Cuando besé su alba frente, Cuando lloramos los dos... Como en noches de agonía, Noches de rayos y lluvia, Cuando en las manos hundía La hermosa cabeza rubia... Un ramo casi deshecho Mis ojos miran allí... ¡El que llevaba en el pecho La última vez que la vi! Parece que ecos de danzas Cruzan el salón desierto... El libro de las romanzas Está sobre el piano abierto; Y como todo lo abrasa El sol con sus resplandores, En el patio de la casa Secas estarán las flores. En medio a tanto mutismo Cómo su ausencia resalta... Todo está, todo, lo mismo ¡Ella solamente falta!
0
355
La sala desierta
Su ventana está cerrada, La ventana en que solía Asomar su faz mi amada Cuando la tarde moría. Quiero mi mundo evocar, Paraíso de quimeras... Voy lo de adentro a observar Al través de las vidrieras. A la sala silenciosa Dirijo, inquieto, la vista, Y al ver que todo reposa Mi corazón se contrista. En medio a tanto mutismo, Cómo su ausencia resalta... Todo está, todo, lo mismo... ¡Ella solamente falta! Ya truncada estás, historia! Ensueños, ya sois huidos! Cuál llegan a mi memoria Aromas de tiempos idos! La silla que se halla al frente, Muelle parece que aguarda A la que lloro yo ausente, Aquella que tanto tarda. En la tallada consola Está abierta la novela Que leía cuando sola Pasaba la noche en vela, Como en aquella doliente Noche del último adiós, Cuando besé su alba frente, Cuando lloramos los dos... Como en noches de agonía, Noches de rayos y lluvia, Cuando en las manos hundía La hermosa cabeza rubia... Un ramo casi deshecho Mis ojos miran allí... ¡El que llevaba en el pecho La última vez que la vi! Parece que ecos de danzas Cruzan el salón desierto... El libro de las romanzas Está sobre el piano abierto; Y como todo lo abrasa El sol con sus resplandores, En el patio de la casa Secas estarán las flores. En medio a tanto mutismo Cómo su ausencia resalta... Todo está, todo, lo mismo ¡Ella solamente falta!