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Las campanas, los domingos, Con su alegre repicar, Eran canto de alborozo Bajo el cielo matinal. Hoy las oigo sólo en sueños... ¡Cómo es triste recordar! Los domingos... ¡cuán lejanos Esos tiempos están ya!... Sin escuela, por las calles, Campo, río, libertad. Los domingos de la infancia... ¡Cómo es triste recordar! Los domingos, por el puente Cuántas veces vi pasar Para misa a los labriegos: Las campanas ya no oirán  Muchos de ellos, bajo tierra... ¡Cómo es triste recordar! Los domingos, los labriegos El crepúsculo al llegar Regresaban a sus campos... Un cantar aquí y allá, Y la plaza casi sola... ¡Cómo es triste recordar! En la venta, junto al puente, Se escuchaba el rasguear De los tiples, bajo el oro De la tarde tropical; Y bailaban los labriegos... ¡Cómo es triste recordar! En redor de las fogatas, En la plaza del lugar, Los rapaces nos uníamos Al venir la oscuridad, Y saltábamos sobre ellas... ¡Cómo es triste recordar! Los domingos en la noche, Ya cansados de jugar, Nos rendíamos al sueño, En un sueño de honda paz. Hoy... ¡las noches intranquilas! ¡Cómo es triste recordar! Los domingos de la infancia... ¡Qué dichoso despertar! ¡El vestido limpio, frutas, Campo, río, libertad! ¡Ya la tarde... todo lejos!... ¡Cómo es triste recordar!
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Los domingos de la infancia
Las campanas, los domingos, Con su alegre repicar, Eran canto de alborozo Bajo el cielo matinal. Hoy las oigo sólo en sueños... ¡Cómo es triste recordar! Los domingos... ¡cuán lejanos Esos tiempos están ya!... Sin escuela, por las calles, Campo, río, libertad. Los domingos de la infancia... ¡Cómo es triste recordar! Los domingos, por el puente Cuántas veces vi pasar Para misa a los labriegos: Las campanas ya no oirán  Muchos de ellos, bajo tierra... ¡Cómo es triste recordar! Los domingos, los labriegos El crepúsculo al llegar Regresaban a sus campos... Un cantar aquí y allá, Y la plaza casi sola... ¡Cómo es triste recordar! En la venta, junto al puente, Se escuchaba el rasguear De los tiples, bajo el oro De la tarde tropical; Y bailaban los labriegos... ¡Cómo es triste recordar! En redor de las fogatas, En la plaza del lugar, Los rapaces nos uníamos Al venir la oscuridad, Y saltábamos sobre ellas... ¡Cómo es triste recordar! Los domingos en la noche, Ya cansados de jugar, Nos rendíamos al sueño, En un sueño de honda paz. Hoy... ¡las noches intranquilas! ¡Cómo es triste recordar! Los domingos de la infancia... ¡Qué dichoso despertar! ¡El vestido limpio, frutas, Campo, río, libertad! ¡Ya la tarde... todo lejos!... ¡Cómo es triste recordar!