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Daniii_Poeta
Daniii_Poeta
15/Uruguay Daniel (2008) es un joven poeta en formación, apasionado por el verso libre y los temas del alma, el duelo y las emociones profundas. Participa activamente en concursos literarios mientras desarrolla su voz creativa.
Mi madre siempre me decía que la vida no es fácil, que nada llega solo, que todo cuesta. Me enseñó que escuchar consejos es como guardar llaves que un día abrirán las puertas del camino. Me dijo: “Aprende a ayudar a tu madre, aprende a cocinar, porque el fuego del hogar te mantendrá vivo cuando todo falte. Aprende a limpiar, porque una casa limpia es un alma en paz.” Y tenía razón… Hoy entiendo que no basta soñar sentado, que las cosas buenas requieren manos, requieren tiempo, requieren amor. Mi madre sabía de batallas, de madrugadas vacías, de trabajos que duelen en el cuerpo, pero alimentan la mesa. Ella trae el pan, ella sostiene el mundo, ella me enseñó a no rendirme y a dar gracias por lo que tengo. Hoy sé que su voz es mi brújula eterna, y que, aunque pasen los años, cada palabra suya es una verdad que florece. Las madres siempre tienen razón. Aprendan a ser como ellas, porque ellas son quienes nos dieron la vida, y nos enseñan todo lo que saben, para que el día que ya no estén en este mundo, uno pueda defenderse, y vivir con lo que dejaron sembrado. Sea uno hombre, mujer o cualquier ser: una madre enseña a vivir. Derechos de autor ©️ ~Daniii
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Jul 27, 2025
Jul 27, 2025 at 11:08 PM UTC
Mi madre siempre tenía razón
Hay un lugar que no aparece en los mapas, un rincón que solo conoce mi alma, donde el tiempo se hace pequeño, y el silencio me mira como un espejo sincero. No es tierra ni cielo, es una raíz profunda que sostiene mis pensamientos, una frontera invisible entre el sueño y lo eterno, un sitio donde las preguntas duermen, como niños que aún no saben llorar. A veces le digo “hogar”, pero sé que es mucho más: es un vacío que me llena, un misterio que me acaricia por dentro, un recordatorio de que soy más grande que mis miedos, más profundo que mis heridas, más infinito que cada paso que doy sin saber adónde. Allí, cuando cierro los ojos, escucho al universo decirme: “No eres solo carne, ni sombra, eres fuego que atraviesa tormentas, eres el latido que queda cuando todo lo demás se apaga.” En ese lugar me pierdo y me encuentro, me rompo y me reconstruyo, soy humano y, a la vez, eterno. Soy la pregunta, soy la respuesta, soy el silencio que abraza. Ese lugar no lo ven los ojos, solo el corazón desnudo cuando tiene el valor de mirarse por dentro. --- Hay un sitio donde el ruido del mundo no existe, donde el tiempo deja de golpear las horas. Es un espacio sin paredes ni puertas, sin nombre, sin cadenas. Ahí me siento, despacio, a mirar de frente el peso de mi existencia, como si cada pensamiento fuera una estrella, y cada duda, un río que busca el mar de su verdad. En ese rincón entiendo que no soy lo que dicen, ni la sombra que me persigue desde el pasado, sino este instante vivo, esta chispa que, aunque pequeña, atraviesa la oscuridad sin rendirse. La vida, allí, se me revela como un eco: todo lo que doy vuelve, todo lo que amo permanece, y todo lo que temo se derrumba cuando me atrevo a abrazarlo sin miedo. Ese lugar es solo mío, porque ahí soy libre. Libre de las voces que me juzgan, libre de las máscaras que me pesan, libre de las palabras que, a veces, nunca son suficientes. Ahí converso conmigo mismo, me pregunto quién soy, por qué sigo soñando, qué sentido tiene este respirar en un universo tan vasto y silencioso. Y mientras espero respuestas en el silencio, descubro que mis heridas no son cadenas, sino cicatrices que me enseñan a caminar con más amor. Aprendo que lo eterno no está lejos, que vive en cada gesto sencillo, en este milagro de existir, en sentir el corazón latiendo sin explicación. En ese lugar no soy Dani, ni hombre, ni poeta, ni cuerpo: soy algo más grande, soy una pregunta que se convierte en luz, soy el puente entre lo que fui y lo que seré, soy el alma arrodillada ante el misterio, abrazando la infinitud de estar vivo. Derechos de autor ©️ ~Daniii
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Jul 27, 2025
Jul 27, 2025 at 9:36 AM UTC
“Ese lugar que soy"
Hay un lugar que no aparece en los mapas, un rincón que solo conoce mi alma, donde el tiempo se hace pequeño, y el silencio me mira como un espejo sincero. No es tierra ni cielo, es una raíz profunda que sostiene mis pensamientos, una frontera invisible entre el sueño y lo eterno, un sitio donde las preguntas duermen, como niños que aún no saben llorar. A veces le digo “hogar”, pero sé que es mucho más: es un vacío que me llena, un misterio que me acaricia por dentro, un recordatorio de que soy más grande que mis miedos, más profundo que mis heridas, más infinito que cada paso que doy sin saber adónde. Allí, cuando cierro los ojos, escucho al universo decirme: “No eres solo carne, ni sombra, eres fuego que atraviesa tormentas, eres el latido que queda cuando todo lo demás se apaga.” En ese lugar me pierdo y me encuentro, me rompo y me reconstruyo, soy humano y, a la vez, eterno. Soy la pregunta, soy la respuesta, soy el silencio que abraza. Ese lugar no lo ven los ojos, solo el corazón desnudo cuando tiene el valor de mirarse por dentro. --- Hay un sitio donde el ruido del mundo no existe, donde el tiempo deja de golpear las horas. Es un espacio sin paredes ni puertas, sin nombre, sin cadenas. Ahí me siento, despacio, a mirar de frente el peso de mi existencia, como si cada pensamiento fuera una estrella, y cada duda, un río que busca el mar de su verdad. En ese rincón entiendo que no soy lo que dicen, ni la sombra que me persigue desde el pasado, sino este instante vivo, esta chispa que, aunque pequeña, atraviesa la oscuridad sin rendirse. La vida, allí, se me revela como un eco: todo lo que doy vuelve, todo lo que amo permanece, y todo lo que temo se derrumba cuando me atrevo a abrazarlo sin miedo. Ese lugar es solo mío, porque ahí soy libre. Libre de las voces que me juzgan, libre de las máscaras que me pesan, libre de las palabras que, a veces, nunca son suficientes. Ahí converso conmigo mismo, me pregunto quién soy, por qué sigo soñando, qué sentido tiene este respirar en un universo tan vasto y silencioso. Y mientras espero respuestas en el silencio, descubro que mis heridas no son cadenas, sino cicatrices que me enseñan a caminar con más amor. Aprendo que lo eterno no está lejos, que vive en cada gesto sencillo, en este milagro de existir, en sentir el corazón latiendo sin explicación. En ese lugar no soy Dani, ni hombre, ni poeta, ni cuerpo: soy algo más grande, soy una pregunta que se convierte en luz, soy el puente entre lo que fui y lo que seré, soy el alma arrodillada ante el misterio, abrazando la infinitud de estar vivo. Derechos de autor ©️ ~Daniii
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Pensar… es tocar el fondo del silencio y encontrar allí una chispa viva. No es repetir lo aprendido, es mirar de frente al abismo y preguntar sin miedo. Pensar pensar… es abrazar la duda, sentarse con uno mismo como quien conversa con un viejo sabio que vive dentro del pecho. Y la palabra… la palabra es más que sonido: es un puente entre lo invisible y lo real, es la forma que el alma encuentra para dejar huella sin pisar. Vivimos rodeados de voces vacías, pero el que piensa antes de hablar lleva verdad en cada sílaba, lleva fuego, lleva luz, lleva universo. Pensar es desnudarse sin temor, es romper las máscaras del mundo y mirarse a los ojos sin filtros. Hablar con el alma es elegir las palabras como quien riega una flor: con intención, con cuidado, con amor y sin apuro. Y cuando el pensamiento y la palabra se dan la mano sin miedo, nace algo más grande que el poeta: nace la conciencia. Es el arte de sembrar silencios, de escuchar el eco de la propia voz, de hallar en la quietud la semilla que rompe la tierra del conformismo. Pensar es una llama que arde sin quemar, es el faro que guía en la tormenta, es el salto al vacío sabiendo que el suelo está en la verdad. Y la palabra, entonces, se convierte en río, en canto, en puente que une almas distantes y abre caminos donde no había. No es gritar para dominar, sino susurrar para despertar, no es acumular saberes, sino compartirlos como luz. Porque el mundo se viste de ruido, pero el arte del pensar y de la palabra es ese silencio que atraviesa el estruendo, ese pulso que late cuando todo calla. Por eso pienso, y por eso hablo, porque en ese acto simple y sagrado se revela la esencia del ser. Y aunque a veces tiemble el alma, aunque el mundo intente apagar la llama, seguiré pensando, seguiré hablando, porque en el arte de pensar y de la palabra está la libertad, la vida y el amor. Derechos de autor ©️ ~Daniii
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Jul 25, 2025
Jul 25, 2025 at 5:09 AM UTC
✨ El arte de pensar y de la palabra ✨
Pensar… es tocar el fondo del silencio y encontrar allí una chispa viva. No es repetir lo aprendido, es mirar de frente al abismo y preguntar sin miedo. Pensar pensar… es abrazar la duda, sentarse con uno mismo como quien conversa con un viejo sabio que vive dentro del pecho. Y la palabra… la palabra es más que sonido: es un puente entre lo invisible y lo real, es la forma que el alma encuentra para dejar huella sin pisar. Vivimos rodeados de voces vacías, pero el que piensa antes de hablar lleva verdad en cada sílaba, lleva fuego, lleva luz, lleva universo. Pensar es desnudarse sin temor, es romper las máscaras del mundo y mirarse a los ojos sin filtros. Hablar con el alma es elegir las palabras como quien riega una flor: con intención, con cuidado, con amor y sin apuro. Y cuando el pensamiento y la palabra se dan la mano sin miedo, nace algo más grande que el poeta: nace la conciencia. Es el arte de sembrar silencios, de escuchar el eco de la propia voz, de hallar en la quietud la semilla que rompe la tierra del conformismo. Pensar es una llama que arde sin quemar, es el faro que guía en la tormenta, es el salto al vacío sabiendo que el suelo está en la verdad. Y la palabra, entonces, se convierte en río, en canto, en puente que une almas distantes y abre caminos donde no había. No es gritar para dominar, sino susurrar para despertar, no es acumular saberes, sino compartirlos como luz. Porque el mundo se viste de ruido, pero el arte del pensar y de la palabra es ese silencio que atraviesa el estruendo, ese pulso que late cuando todo calla. Por eso pienso, y por eso hablo, porque en ese acto simple y sagrado se revela la esencia del ser. Y aunque a veces tiemble el alma, aunque el mundo intente apagar la llama, seguiré pensando, seguiré hablando, porque en el arte de pensar y de la palabra está la libertad, la vida y el amor. Derechos de autor ©️ ~Daniii
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¿Es el tiempo un río que se desplaza, un cauce invisible en el vacío inmenso, o apenas un reflejo que nunca abraza, un sueño que nace y muere en un silencio? Nos habla sin voz, sin forma ni rostro, teje la trama de nuestra existencia, con hilos que cortan el aliento expuesto, y al alma le deja solo la conciencia. ¿Es la médula del ser que se desangra, o un velo tenue que el hombre se pone, para disfrazar la sombra que nos estrangla, la finitud que en nosotros se esconde? Cada instante es un fragmento de misterio, un puente suspendido entre dos abismos, donde el pasado se vuelve imperio, y el futuro es un sueño sin cismas. Vivimos atrapados en su delirio, como marionetas de un reloj sin dueño, buscando sentido en su gran imperio, sin saber si es reino o es destierro. ¿Será acaso que el tiempo no existe, que solo somos eco y resonancia, que el presente es el único que persiste, la única verdad, la última constancia? Que el ayer no es más que una memoria, y el mañana, una sombra incierta, que el alma se pierde en la historia, y en la espera que nunca despierta. Pero entonces, ¿qué somos en su abrazo? ¿Seres fugaces o eternos viajeros? ¿Hijos del instante o del ocaso, prisioneros o libres verdaderos? La mente se enreda en su paradoja, busca en sus relojes una respuesta, pero el tiempo es fuego, es llama que brota, que consume y crea a la vez, sin protesta. Quizás es un sueño colectivo, un pacto silencioso con la nada, una ilusión que nos hace vivos, una trampa dulce y enredada. Porque en su esencia no hay certeza, solo preguntas que arden sin tregua, y el alma, en su frágil fortaleza, se sumerge en la duda y la entrega. El tiempo es la herida que nunca sana, la frontera difusa de lo que fuimos, el suspiro que llega y se desgrana, el eco de todos los destinos. Y tú, viajero en este vasto misterio, ¿qué harás con el tiempo que te habita? ¿Lo desafiarás con valor sincero, o en su abrazo hallarás tu cita? Derechos de autor ©️ ~Daniii
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Jul 24, 2025
Jul 24, 2025 at 4:53 AM UTC
El tiempo: ¿realidad o ilusión?
¿Es el tiempo un río que se desplaza, un cauce invisible en el vacío inmenso, o apenas un reflejo que nunca abraza, un sueño que nace y muere en un silencio? Nos habla sin voz, sin forma ni rostro, teje la trama de nuestra existencia, con hilos que cortan el aliento expuesto, y al alma le deja solo la conciencia. ¿Es la médula del ser que se desangra, o un velo tenue que el hombre se pone, para disfrazar la sombra que nos estrangla, la finitud que en nosotros se esconde? Cada instante es un fragmento de misterio, un puente suspendido entre dos abismos, donde el pasado se vuelve imperio, y el futuro es un sueño sin cismas. Vivimos atrapados en su delirio, como marionetas de un reloj sin dueño, buscando sentido en su gran imperio, sin saber si es reino o es destierro. ¿Será acaso que el tiempo no existe, que solo somos eco y resonancia, que el presente es el único que persiste, la única verdad, la última constancia? Que el ayer no es más que una memoria, y el mañana, una sombra incierta, que el alma se pierde en la historia, y en la espera que nunca despierta. Pero entonces, ¿qué somos en su abrazo? ¿Seres fugaces o eternos viajeros? ¿Hijos del instante o del ocaso, prisioneros o libres verdaderos? La mente se enreda en su paradoja, busca en sus relojes una respuesta, pero el tiempo es fuego, es llama que brota, que consume y crea a la vez, sin protesta. Quizás es un sueño colectivo, un pacto silencioso con la nada, una ilusión que nos hace vivos, una trampa dulce y enredada. Porque en su esencia no hay certeza, solo preguntas que arden sin tregua, y el alma, en su frágil fortaleza, se sumerge en la duda y la entrega. El tiempo es la herida que nunca sana, la frontera difusa de lo que fuimos, el suspiro que llega y se desgrana, el eco de todos los destinos. Y tú, viajero en este vasto misterio, ¿qué harás con el tiempo que te habita? ¿Lo desafiarás con valor sincero, o en su abrazo hallarás tu cita? Derechos de autor ©️ ~Daniii
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Yo, una existencia que piensa demasiado, un alma que tropieza entre pensamientos y aun así… no se rinde. Cada día es una pregunta. Cada noche, una respuesta que aún no entiendo. Y en medio de todo, yo: esa pequeña chispa que no quiere apagarse. La vida —tan breve como infinita— me enseña con sus golpes que no hay mayor verdad que esta: todos sufrimos en silencio, todos sangramos sueños, todos lloramos donde nadie nos ve. Pero también —y que esto quede claro— todos tenemos un fuego que no se negocia, una dignidad que no se vende, y una fe que, aunque a veces tiemble, no se rompe. ¿Sabés qué entendí? Que el dolor no es debilidad. Que llorar no te hace menos, y que rendirse nunca será opción para los que sueñan con el alma despierta. He cargado días tan pesados que la espalda me pedía tregua, y aún así caminé, porque entendí que caminar con miedo… también es valentía. A vos, que me leés ahora, te digo sin adornos: no estás solo. Esto de vivir es un caos compartido. Pero no vinimos a sobrevivir. Vinimos a despertar estrellas con nuestros pasos, a besar lo imposible con la frente en alto, a convertir cada herida en un himno de resistencia. Y si el mundo se atreve a aplastarte, recordale quién sos: un ser humano con mil cicatrices, pero con una sola vida para volar. No dejes caer tus sueños. Porque el universo a veces calla, pero escucha… y siempre responde a los que nunca se rinden. Derechos de autor ©️ ~Daniii
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Jul 23, 2025
Jul 23, 2025 at 4:46 AM UTC
🌌 "Yo y las cosas que enfrento" 🌌
¿Dónde se esconde el alma cuando el cuerpo se quiebra? ¿En qué cielo oscuro o abismo callado, se disuelve la presencia que fue fuego, y se hace sombra que no sabe morir? La muerte no es un silencio, es un diálogo invisible, un gesto mudo que atraviesa el tiempo y las formas, una pregunta que no cesa, un paso sin retorno. El cuerpo que amamos se convierte en memoria, pero el alma, esa chispa que nunca supo ser, trasciende el límite del tiempo y la carne, se vuelve huella sutil en el infinito. ¿Acaso el alma se separa o se transforma? ¿Es un río que corre hacia un mar desconocido, o es el mar mismo que en un instante se fragmenta, para luego reunirse en la inmensidad? Cuando un ser querido muere, el vacío no es olvido, sino un espacio sagrado, donde el amor se vuelve más agudo, una herida abierta que sangra vida. Que sepan, los que viven, que la muerte no borra, no desvanece, que es el paso que revela la eternidad oculta, el secreto guardado en el fondo del alma. El duelo es la filosofía del corazón roto, la búsqueda sin fin de un sentido que no se alcanza, pero que nos transforma, nos desnuda, nos despierta a la verdad imposible de ser completa. Porque morir es aprender que la vida no termina, sino que se esconde en lo invisible, y que el alma que se va, es la que nos enseña a mirar el abismo, a abrazar el misterio, a sentir lo eterno. Derechos de autor ©️ ~Daniii
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Jul 22, 2025
Jul 22, 2025 at 4:54 AM UTC
El tránsito del alma
El dolor… sí, duele. Y no hay forma bonita de decirlo. No hay metáfora que lo disimule ni verso que lo endulce. Duele. Y punto. Duele como cuando te caés y nadie extiende la mano. Duele como amar y no ser correspondido. Duele como crecer… porque crecer siempre es perder algo. Y vos te preguntás: ¿Por qué a mí? ¿Por qué ahora? ¿Por qué así? Pero el dolor no responde. Solo se queda, como un huésped oscuro, haciéndote compañía cuando todos se van. Te rompe. Te parte. Te deja solo en medio de una tormenta que no sabías que llevabas dentro. Pero entonces pasa algo. Un día, entre tanta ruina, te encontrás a vos mismo juntando pedacitos. Sin darte cuenta, estás reconstruyéndote. No como eras antes. Sino más verdadero. Más real. Más vos. Porque el dolor no viene a destruirte, viene a despertarte. A mostrarte quién sos cuando ya no hay máscaras. A revelarte lo que valés cuando nadie te aplaude. A enseñarte que no necesitás tanto para ser todo. Y ahí entendés: el dolor duele mucho, sí. Pero enseña. Te enseña a ser fuerte sin endurecerte. A llorar sin avergonzarte. A caer sin rendirte. Te enseña a perdonar a quien no pidió perdón, a soltar lo que amabas, a seguir aunque todo te grite que te detengas. Te enseña que no todo vacío es malo, que no toda herida es eterna, que no todo lo que termina es una pérdida. El dolor… te convierte en fuego, en ceniza, y en renacer. Y vos, que pensabas que no ibas a poder, te encontrás de pie, con el alma un poco más arrugada, pero mucho más sabia. Porque al final de todo… el dolor no te destruye. Te revela. Derechos de autor ©️ ~Daniii
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Jul 21, 2025
Jul 21, 2025 at 4:46 AM UTC
El dolor que enseña
El dolor… sí, duele. Y no hay forma bonita de decirlo. No hay metáfora que lo disimule ni verso que lo endulce. Duele. Y punto. Duele como cuando te caés y nadie extiende la mano. Duele como amar y no ser correspondido. Duele como crecer… porque crecer siempre es perder algo. Y vos te preguntás: ¿Por qué a mí? ¿Por qué ahora? ¿Por qué así? Pero el dolor no responde. Solo se queda, como un huésped oscuro, haciéndote compañía cuando todos se van. Te rompe. Te parte. Te deja solo en medio de una tormenta que no sabías que llevabas dentro. Pero entonces pasa algo. Un día, entre tanta ruina, te encontrás a vos mismo juntando pedacitos. Sin darte cuenta, estás reconstruyéndote. No como eras antes. Sino más verdadero. Más real. Más vos. Porque el dolor no viene a destruirte, viene a despertarte. A mostrarte quién sos cuando ya no hay máscaras. A revelarte lo que valés cuando nadie te aplaude. A enseñarte que no necesitás tanto para ser todo. Y ahí entendés: el dolor duele mucho, sí. Pero enseña. Te enseña a ser fuerte sin endurecerte. A llorar sin avergonzarte. A caer sin rendirte. Te enseña a perdonar a quien no pidió perdón, a soltar lo que amabas, a seguir aunque todo te grite que te detengas. Te enseña que no todo vacío es malo, que no toda herida es eterna, que no todo lo que termina es una pérdida. El dolor… te convierte en fuego, en ceniza, y en renacer. Y vos, que pensabas que no ibas a poder, te encontrás de pie, con el alma un poco más arrugada, pero mucho más sabia. Porque al final de todo… el dolor no te destruye. Te revela. Derechos de autor ©️ ~Daniii
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Confesiones de un alma en ruinas Hay días en que no me soporto. No es drama. Es sinceridad brutal. Me levanto tarde con el cuerpo pesado y el alma más todavía. No tengo hambre, tengo ansiedad. No tengo sueño, tengo fuga. No estoy cansado, estoy perdido. Mi cama se volvió mi trinchera. Mis excusas, religión. Y mis hábitos… esos malditos hábitos suaves como cuchillos de terciopelo, me matan sin que sangren las venas. Me digo: —"Vas a cambiar". Y esa voz ya suena vacía, como una promesa que huele a mentira. A veces me odio por dentro. No por maldad, sino por cobardía. Porque sé lo que tengo que hacer y no lo hago. Porque siento que puedo pero no quiero. Porque quiero querer, pero no me nace. Mis hábitos no son solo acciones. Son grilletes dulces. Me sostienen cuando todo se cae, pero también me hunden. El celular me roba minutos que podrían ser versos. La comida chatarra me anestesia el alma. El "mañana empiezo" es un mantra de fuga. Yo no vine al mundo a ser espectador de mi historia. Pero lo fui. Por meses. Por días enteros. Despierto, pero dormido. Respirando, pero sin vida. Y te confieso algo, sin filtro: me he fallado tanto que ahora cada paso correcto me duele. Pero también me sana. Hoy escribo esto como quien deja un testamento antes de empezar de nuevo. Porque si no rompo este ciclo, este ciclo me rompe a mí. Yo sé que la luz no llega sola. Se busca. Se trabaja. Se merece. Y si estoy roto, no importa. Porque hasta las ruinas pueden ser casa si uno empieza a barrer el polvo del alma y deja entrar la primera verdad: Cambiar es sangrar, pero es vivir de verdad. Derechos de autor ©️ ~Daniii
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Jul 20, 2025
Jul 20, 2025 at 9:03 AM UTC
Confesiones de un alma en ruinas
Confesiones de un alma en ruinas Hay días en que no me soporto. No es drama. Es sinceridad brutal. Me levanto tarde con el cuerpo pesado y el alma más todavía. No tengo hambre, tengo ansiedad. No tengo sueño, tengo fuga. No estoy cansado, estoy perdido. Mi cama se volvió mi trinchera. Mis excusas, religión. Y mis hábitos… esos malditos hábitos suaves como cuchillos de terciopelo, me matan sin que sangren las venas. Me digo: —"Vas a cambiar". Y esa voz ya suena vacía, como una promesa que huele a mentira. A veces me odio por dentro. No por maldad, sino por cobardía. Porque sé lo que tengo que hacer y no lo hago. Porque siento que puedo pero no quiero. Porque quiero querer, pero no me nace. Mis hábitos no son solo acciones. Son grilletes dulces. Me sostienen cuando todo se cae, pero también me hunden. El celular me roba minutos que podrían ser versos. La comida chatarra me anestesia el alma. El "mañana empiezo" es un mantra de fuga. Yo no vine al mundo a ser espectador de mi historia. Pero lo fui. Por meses. Por días enteros. Despierto, pero dormido. Respirando, pero sin vida. Y te confieso algo, sin filtro: me he fallado tanto que ahora cada paso correcto me duele. Pero también me sana. Hoy escribo esto como quien deja un testamento antes de empezar de nuevo. Porque si no rompo este ciclo, este ciclo me rompe a mí. Yo sé que la luz no llega sola. Se busca. Se trabaja. Se merece. Y si estoy roto, no importa. Porque hasta las ruinas pueden ser casa si uno empieza a barrer el polvo del alma y deja entrar la primera verdad: Cambiar es sangrar, pero es vivir de verdad. Derechos de autor ©️ ~Daniii
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No toda palabra que rima es poema. No todo verso que vuela tiene alas. Hay poesías disfrazadas de flores falsas, y hay otras que lloran con los ojos abiertos como una madre sola que no quiere consuelo. Poesía verdadera ¿dónde estás cuando los aplausos ahogan y los jurados pontifican sobre formas que no sangran? La auténtica… la que tiembla al salir, la que no se escribe con la mano sino con una herida abierta que no quiere cerrar. No está en los premios. No está en las vitrinas. No está en los poetas de salón ni en los poetas de selfie. Está en la tierra, en el barro, en el rostro de un niño que pregunta por su padre, en la espalda encorvada de un viejo que ya no espera respuestas. La poesía verdadera no se vende, no se maquilla, no se edita para gustar. No usa hashtags, no ****** con títulos llamativos. Se deja escribir por quien no busca escribirla. Y a veces, ni se publica. Es la que nace cuando nadie te escucha, cuando estás solo en un cuarto con la noche encima y no sabés si lo que sentís tiene nombre, pero lo nombrás. Es la que te hace temblar al releerla, porque no sabés si eso fuiste vos o si fue tu sombra la que habló. La poesía verdadera es esa que no elegís, sino que te elige. Y duele. Y no siempre rima. Y muchas veces ofende, pero nunca miente. Es un temblor escrito, un grito calmo, una palabra que no se puede borrar ni con el olvido. No es hermosa. A veces es fea, desprolija, como la verdad cuando no tiene ropa. No es alta literatura, es alta alma. No se escribe para ganar, se escribe para no morir. Y si te arranca una lágrima sin pedir permiso, entonces sabés que tocaste la auténtica. Derechos de autor ©️ ~Daniii
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Jul 19, 2025
Jul 19, 2025 at 7:13 AM UTC
"La poesía sin maquillaje"
No toda palabra que rima es poema. No todo verso que vuela tiene alas. Hay poesías disfrazadas de flores falsas, y hay otras que lloran con los ojos abiertos como una madre sola que no quiere consuelo. Poesía verdadera ¿dónde estás cuando los aplausos ahogan y los jurados pontifican sobre formas que no sangran? La auténtica… la que tiembla al salir, la que no se escribe con la mano sino con una herida abierta que no quiere cerrar. No está en los premios. No está en las vitrinas. No está en los poetas de salón ni en los poetas de selfie. Está en la tierra, en el barro, en el rostro de un niño que pregunta por su padre, en la espalda encorvada de un viejo que ya no espera respuestas. La poesía verdadera no se vende, no se maquilla, no se edita para gustar. No usa hashtags, no ****** con títulos llamativos. Se deja escribir por quien no busca escribirla. Y a veces, ni se publica. Es la que nace cuando nadie te escucha, cuando estás solo en un cuarto con la noche encima y no sabés si lo que sentís tiene nombre, pero lo nombrás. Es la que te hace temblar al releerla, porque no sabés si eso fuiste vos o si fue tu sombra la que habló. La poesía verdadera es esa que no elegís, sino que te elige. Y duele. Y no siempre rima. Y muchas veces ofende, pero nunca miente. Es un temblor escrito, un grito calmo, una palabra que no se puede borrar ni con el olvido. No es hermosa. A veces es fea, desprolija, como la verdad cuando no tiene ropa. No es alta literatura, es alta alma. No se escribe para ganar, se escribe para no morir. Y si te arranca una lágrima sin pedir permiso, entonces sabés que tocaste la auténtica. Derechos de autor ©️ ~Daniii
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Cuando tenía todas mis preguntas, el mundo me quedaba justo en el pecho, como si cada estrella fuera un signo de interrogación colgado en el abismo del silencio. Me preguntaba por qué el tiempo no espera, por qué el amor no se mide, por qué el alma no tiene espejo y por qué el dolor no se escribe fácil. Quería saber si las palabras curaban, si Dios también lloraba en secreto, si los sueños eran promesas o solo luces que olvidan el camino al despertar. Preguntaba si la muerte era olvido o regreso, si vivir era solo pasar páginas o escribir con fuego lo que arde dentro. Tenía tantas preguntas que parecía un árbol cargado de pájaros invisibles, un niño que grita al universo esperando que el eco lo abrace. Y, sin embargo, con el tiempo aprendí algo: que las respuestas no siempre llegan, pero las preguntas también pueden ser hogar. Que dudar no es debilidad, sino la fuerza de seguir buscando. Pero cuanto más profundo miraba el mundo, más me daba cuenta: las preguntas no eran puertas. Eran espejos. Cuando tenía todas mis preguntas, no sabía que también era yo quien las estaba inventando. Creía que el universo era un acertijo, que la verdad era un objeto escondido, y que las respuestas vivían en los labios de los sabios o en los libros sin polvo. Miraba el cielo como quien acusa, esperando que alguna estrella se caiga para revelarme lo que callan los siglos. Pero el silencio —ah, el silencio— me respondía más que mil palabras. Y fue entonces cuando comprendí: las preguntas no se responden. Se habitan. ¿De qué sirve una respuesta si no cambia nada? ¿De qué sirve la certeza si mata la maravilla? ¿Y quién soy yo para exigirle sentido a un mundo que florece sin explicación? Tal vez fui arrogante al pensar que el misterio estaba afuera y no dentro. Porque cuando tenía todas mis preguntas, me faltaba lo más esencial: el oído interno, el lenguaje del asombro, la capacidad de no entender... y aún así, seguir. Ahora ya no las tengo todas. Algunas se han disuelto en los días, otras se han transformado en actos, y muchas simplemente se volvieron parte del respirar. Ya no pregunto por la eternidad. Prefiero vivir cada segundo como si ya lo supiera. Ya no pregunto qué es el amor, porque entendí que amarlo sin saberlo es también una forma de sabiduría. Cuando tenía todas mis preguntas, no era sabio. Era joven. Ahora que tengo el silencio, me he hecho viejo de espíritu, pero fértil de alma. Porque comprender no es tener respuestas, sino aprender a preguntar mejor. Derechos de autor ©️ ~Daniii
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Jul 18, 2025
Jul 18, 2025 at 9:42 AM UTC
cuando tenía todas mis preguntas
Cuando tenía todas mis preguntas, el mundo me quedaba justo en el pecho, como si cada estrella fuera un signo de interrogación colgado en el abismo del silencio. Me preguntaba por qué el tiempo no espera, por qué el amor no se mide, por qué el alma no tiene espejo y por qué el dolor no se escribe fácil. Quería saber si las palabras curaban, si Dios también lloraba en secreto, si los sueños eran promesas o solo luces que olvidan el camino al despertar. Preguntaba si la muerte era olvido o regreso, si vivir era solo pasar páginas o escribir con fuego lo que arde dentro. Tenía tantas preguntas que parecía un árbol cargado de pájaros invisibles, un niño que grita al universo esperando que el eco lo abrace. Y, sin embargo, con el tiempo aprendí algo: que las respuestas no siempre llegan, pero las preguntas también pueden ser hogar. Que dudar no es debilidad, sino la fuerza de seguir buscando. Pero cuanto más profundo miraba el mundo, más me daba cuenta: las preguntas no eran puertas. Eran espejos. Cuando tenía todas mis preguntas, no sabía que también era yo quien las estaba inventando. Creía que el universo era un acertijo, que la verdad era un objeto escondido, y que las respuestas vivían en los labios de los sabios o en los libros sin polvo. Miraba el cielo como quien acusa, esperando que alguna estrella se caiga para revelarme lo que callan los siglos. Pero el silencio —ah, el silencio— me respondía más que mil palabras. Y fue entonces cuando comprendí: las preguntas no se responden. Se habitan. ¿De qué sirve una respuesta si no cambia nada? ¿De qué sirve la certeza si mata la maravilla? ¿Y quién soy yo para exigirle sentido a un mundo que florece sin explicación? Tal vez fui arrogante al pensar que el misterio estaba afuera y no dentro. Porque cuando tenía todas mis preguntas, me faltaba lo más esencial: el oído interno, el lenguaje del asombro, la capacidad de no entender... y aún así, seguir. Ahora ya no las tengo todas. Algunas se han disuelto en los días, otras se han transformado en actos, y muchas simplemente se volvieron parte del respirar. Ya no pregunto por la eternidad. Prefiero vivir cada segundo como si ya lo supiera. Ya no pregunto qué es el amor, porque entendí que amarlo sin saberlo es también una forma de sabiduría. Cuando tenía todas mis preguntas, no era sabio. Era joven. Ahora que tengo el silencio, me he hecho viejo de espíritu, pero fértil de alma. Porque comprender no es tener respuestas, sino aprender a preguntar mejor. Derechos de autor ©️ ~Daniii
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