Hello Poetry
Submit your work and get some sparkles! Create free account
"vengar" poems
En la mañana sale el sol, despertamos con una ilusión, ver a nuestra isla ser una nación, lucharemos por nuestra tierra después de la puesta del sol. Ya es de noche, reina la oscuridad, vestidos de negros, jamás nos verán, con las sombras nos confundirán y cuando menos lo esperan muy tarde será, porque ya pronto tendremos nuestra libertad. Mi pueblo está cansado de ser oprimido, y ustedes invasores pagarán por lo que ha sucedido, nuestra tierra la han destruido pero de nuestro corazón se siente un latido, aún no estamos en el olvido. Nuestra cultura quisiste eliminar, pero la mancha de plátano es difícil de borrar, armados con fusiles y machetes iremos a luchar, y en esta noche la muerte de Filiberto y Albizu vamos a vengar, ya pronto la supremacía americana va a terminar, por fin mi pueblo podrá respirar. Escrito por: Yamil Rosario Vázquez (16-feb-2012) Este poema es dedicado a todas las personas que en sus vidas han puesto un granito de arena para lograr la independencia de Puerto Rico, y a aquellos que han muerto luchando por ella. En especial a: Pedro Albizu Campos, Filiberto Ojeda Ríos, Ramón Emeterio Betances, y los a los estudiantes de la Universidad de Puerto Rico recinto de Río Piedras.
0
Feb 18, 2012
Feb 18, 2012 at 4:59 PM UTC
Todo pueblo merece ser libre
Cazador alto y tan bello Como en la tierra no hay dos, Se fue de caza una tarde Por los montes del Señor. Seguro llevaba el paso, Listo el plomo, el corazón Repicando, la cabeza Erguida y dulce la voz. Bajo el oro de la tarde Tanto el cazador cazó, Que finas lágrimas rojas Se puso a llorar el sol... Cuando volvía cantando Suavemente a media voz Desde un árbol, enroscada, Una serpiente lo vio. Iba a vengar a las aves, Mas, tremendo, el cazador Con hoja de firme acero La cabeza le cortó. Pero aguardándolo estaba A muy pocos pasos yo... Lo até con mi cabellera Y dominé su furor. Ya maniatado le dije: -Pájaros matasteis vos, Y voy a tomar venganza Ahora que mío sois... Mas no lo maté con armas, Busqué una muerte peor: ¡Lo besé tan dulcemente Que le partí el corazón!         Envío Cazador: si vas de caza Por los montes del Señor, Teme que pájaros venguen Hondas heridas de amor.
0
1.1k
Romance de la venganza
A fugitivas sombras doy abrazos; en los sueños se cansa el alma mía; paso luchando a solas noche y día con un trasgo que traigo entre mis brazos. Cuando le quiero más ceñir con lazos, y viendo mi sudor, se me desvía, vuelvo con nueva fuerza a mi porfía, y temas con amor me hacen pedazos. Voyme a vengar en una imagen vana que no se aparta de los ojos míos; búrlame, y de burlarme corre ufana. Empiézola a seguir, fáltanme bríos; y como de alcanzarla tengo gana, hago correr tras ella el llanto en ríos.
0
974
Soneto amoroso
Pensativo estaba el Cid   viéndose de pocos años para vengar a su padre   matando al conde Lozano; miraba el bando temido   del poderoso contrario que tenía en las montañas   mil amigos asturianos; miraba cómo en la corte   de ese buen rey Don Fernando era su voto el primero,   y en guerra el mejor su brazo; todo le parece poco   para vengar este agravio, el primero que se ha hecho   a la sangre de Lain Calvo; no cura de su niñez,   que en el alma del hidalgo el valor para crecer   no tiene cuenta a los años. Descolgó una espada vieja   de Mudarra el castellano, que estaba toda mohosa,   por la muerte de su amo. «Haz cuenta, valiente espada,   que es de Mudarra mi brazo y que con su brazo riñes   porque suyo es el agravio. Bien puede ser que te corras   de verte así en la mi mano, mas no te podrás correr   de volver atrás un paso. Tan fuerte como tu acero   me verás en campo armado; tan bueno como el primero,   segundo dueño has cobrado; y cuando alguno te venza,   del torpe hecho enojado, hasta la cruz en mi pecho   te esconderé muy airado. Vamos al campo, que es hora   de dar al conde Lozano el castigo que merece   tan infame lengua y mano». Determinado va el Cid,   y va tan determinado, que en espacio de una hora   mató al conde y fue vengado.
0
755
Romance i dice cómo el cid vengó a su padre
-Padre, ¿a dó vas? -A pedir Un arma y a combatir, Por la patria, al enemigo. -Ya luchaste en la frontera... En torno de la bandera Somos tres. -Cuatro conmigo. -Regresa al hogar desierto; Ya el más joven cayó muerto; Mira su fosa a tus pies. Fue desgraciada su suerte. Mas para vengar su muerte Somos dos. -Seremos tres, -Cayó el otro, padre mío; En su labio exangüe y frío Besé su postrer adiós. Mas siempre firme y sin miedo Para vengarlos yo quedo... Uno basta. -Somos dos. Mis tres hijos sucumbieron: Todo a la patria lo dieron y en sus aras fui a ofrendarlos. Con el alma entristecida Solo he quedado en la vida, Mas solo sabré vengarlos.
0
306
Canto de muerte