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"vaporosa" poems
Tu mano lays in my war torn hands Your eyes linked con migo in a summer daydream As your lips hunger with an animale desire to tear my skin A shine in your eyes ignites the fire within my pecho My fingers dance within your pelo As you rise up before me like the océano onda You lung forth and create the chispa En una nube vaporosa, our bodies burn like coal Tu y yo shake the earth We kick forth the walls of duda Y el aqua erupts into a symphony of release Your eyes fly upward as we create el fego Descansando with your gaze piercing me like an arrow You fall silent with the taste de la lengua latino
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May 19, 2013
May 19, 2013 at 6:19 PM UTC
A Latin Tongue
Por el balcón abierto, se veía La luna. Clara noche de verano. Una fragante ráfaga venía Al saloncito azul... Y ella, en el piano. La pantalla rojiza, más rosada Hacía resaltar su tez de rosa, Más azul, el azul de su mirada, Y más blanca, su blusa vaporosa. Furtivamente la miraba, y era Como ensueño, en belleza idealizado... Y su mano agitábase ligera Como pájaro níveo en el teclado. «Cuando muere el amor»... Doblé la frente. Sentí en mi corazón que algo moría, Y cantaba, en voz baja y dulcemente: «Cuando muere el amor»... Y sonreía.
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“cuando muere el amor”
Junto al Rhin, el viejo río, El río de las leyendas, Un castillo silencioso Alza sus torres de piedra, Del señor de la comarca La sombría fortaleza. La niña de ojos azules Y rizada cabellera, De tez de nieve y de grana, Casto ideal de poeta; La que mis sueños tranquilos Cruza vaporosa, aérea, Cual Holda cruza el espacio En noches de primavera, La adorada de mi vida Que me ha jurado fe eterna, Allí vive, para el mundo Escondida su belleza. Cuando las luces se apagan En las sombrías almenas, Y el castillo está embozado En su manto de tinieblas, Llego vestido de paje A la marmórea escalera Donde me aguarda mi amada, La niña de rizas trenzas, La de los ojos azules Que me ha jurado fe eterna; Y el paseo comenzamos De brazo por la alameda; Y ella al oído me dice, Con voz apagada y trémula, -En mi hombro, pensativa, Reclinada la cabeza,- Lo que ha soñado en sus noches, Sus imposibles quimeras, Las ternuras de su alma, Sus recónditas tristezas; Y yo, soñador, le narro Cuentos de hermosas princesas Enamoradas de pajes Que han muerto de amor por ellas; Y al decirle mis dolores, Mis sueños y mis tristezas, Melancólica me mira, Llora, y las manos me estrecha. Y cuando en el cielo pálido Muriendo van las estrellas, La dejo en la escalinata Y repaso la alameda, Cabizbajo, recordando Lo que olvidé junto a ella, Lo que pensaba decirle: Más sueños y más promesas. Y cruzo el Rhin en mi barca... Y en tanto en las ondas crespas Juegan con la blanca espuma Las hadas de las leyendas.
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Junto al rhin
Junto al Rhin, el viejo río, El río de las leyendas, Un castillo silencioso Alza sus torres de piedra, Del señor de la comarca La sombría fortaleza. La niña de ojos azules Y rizada cabellera, De tez de nieve y de grana, Casto ideal de poeta; La que mis sueños tranquilos Cruza vaporosa, aérea, Cual Holda cruza el espacio En noches de primavera, La adorada de mi vida Que me ha jurado fe eterna, Allí vive, para el mundo Escondida su belleza. Cuando las luces se apagan En las sombrías almenas, Y el castillo está embozado En su manto de tinieblas, Llego vestido de paje A la marmórea escalera Donde me aguarda mi amada, La niña de rizas trenzas, La de los ojos azules Que me ha jurado fe eterna; Y el paseo comenzamos De brazo por la alameda; Y ella al oído me dice, Con voz apagada y trémula, -En mi hombro, pensativa, Reclinada la cabeza,- Lo que ha soñado en sus noches, Sus imposibles quimeras, Las ternuras de su alma, Sus recónditas tristezas; Y yo, soñador, le narro Cuentos de hermosas princesas Enamoradas de pajes Que han muerto de amor por ellas; Y al decirle mis dolores, Mis sueños y mis tristezas, Melancólica me mira, Llora, y las manos me estrecha. Y cuando en el cielo pálido Muriendo van las estrellas, La dejo en la escalinata Y repaso la alameda, Cabizbajo, recordando Lo que olvidé junto a ella, Lo que pensaba decirle: Más sueños y más promesas. Y cruzo el Rhin en mi barca... Y en tanto en las ondas crespas Juegan con la blanca espuma Las hadas de las leyendas.
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Gira la flor -¡Tenue, exquisita flor!- al son del pasar, de lo próximo y lo incierto, al tacto del rincón eterno del ojo de Cronos tu vestido nochebuena; sus sangrientos espirales, bombeando la vaporosa y gris arquitectura de tu **** marcando el límite -territorio- señalando y ordenándome sentir sino punzante y pedregosa impotencia; ahogados en fuego llanto gritamos yo y mi alma en silencio: -Detente tu girar y date vuelta; haz dos de tus girares, corazón; dime, dime una vez más, con tu danzar; recuérdame cual viejo frío y senil el cómo te empecé yo a amar. Y, delimitada mi clemencia, mi suspirar y mi poder repetiste, con ignorancia, mi razón de lujo amar; diste el bucle enamorado recordando el ser de tus frías venas recostándose en su verde esplendor; tus contemplaciones, líneas de leer del parentesco tuyo al griego guerrero cuya espada y formidable escudo dorado respondían con insolente vehemencia a las plegarias del desdichado Héctor; es tu intrigante idioglosia tu secreto idioma tambaleante y curvilíneo; la respuesta onírica, anhelada bajo tu impetuoso y salvaje vestir nochebuena. Códigos causantes bañando el camisón de barroco secreto de tu sucio y ominoso deseo; poderíos inexistentes redactados con iris en el más humano idioma; la táctil y clara erección de tu registro lubricado en el sadista idioma tuyo; el tortuoso y cíclico tremor de tu vestido nochebuena.
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Dec 26, 2019
Dec 26, 2019 at 5:13 AM UTC
sin título 6