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"trazando" poems
Albergo, en el rigor de mi memoria Flashes que abundan entre nosotros Cada vez que os recuerdo entera y viva. Tu estela elevaba el calor, mientras expuestos ante el encuentro propicio Aquel caótico y asimétrico suplicio. Sazón de cuatro copas de vino, marcaron la noche, cuando la luna bajaba sincera Y hace de testigo compañera. Frente al humo, una unión cinética Entre la música y las danzas artísticas. Un acorde de guitarra, el sutil indicio de una bailarina boyante, en su estela aquella noche marinera. Entre un tango melancólico Un opus magnético, la grandiosa sinfonía. No le pidas al caminante Que olvide fácilmente El calor de los labios, la fuerza de tu aura Esa tántrica melodía. Aquel prefacio, una fusión de opuestos Que cuando atraen El magnetismo sabe hacer clima Prolongando el éxtasis en el tiempo. Ese recuerdo que albergo Me ha servido de sustento Para continuar trazando la ruta El camino por recorrer Que el viajero emprende En busca de la verdad y la vida Que encuentro en la poesía De esta proclama, un pronunciamiento Cada vez que el recuerdo de un amor Ha de servir para amar al presente y el mundo.
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Oct 7, 2013
Oct 7, 2013 at 1:10 PM UTC
Cada vez que recuerdo (Each time I remember)
aveces te siento mas cerca cuando simplemente deslizo mis dedos sobre tu piel. por lo menos, te siento mas humano, como si te pudiera alcanzar el rinconcito de ti que conoce de la ternura. aveces me gustas tosco, feroz, hambriento, porque así comprendo que me necesitas, aunque sea solo en ese momento que nos conocemos de esa forma, de esa manera ansiosa y desesperada. aveces me conformo con solo besar ese lunar, y acomodarme en tus brazos, piel con piel, y huesos enredados, descansando un poco, peleando los dos perezosamente el sueño. (interesante que sin falla después de llorar me de sueño, y después de quererte también) aveces me calma simplemente estar así, tranquilos y respirando igual, tus dedos trazando figuras en mi cintura, sin decir una palabra y dejando escapar aquel o otro suspiro. aveces estoy bien, imaginando que me quieres.
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Feb 22, 2013
Feb 22, 2013 at 2:13 AM UTC
Aveces.
Hace ya tiempo... (era yo poeta. Tiempo divino de cantar y de soñar lo esperado y lo perdido. Cristal de viejos reflejos, tornasolado prodigio, álamo esbelto que alzaba al cielo su verde grito primaveral...) Hace tiempo -divino tiempo- me dijo que le escribiera unos versos a sus senos..             Nunca ha sido, nunca jamás podrá ser el poema concluido. Hay cosas grandes, bellezas para las que no hay cobijo en las palabras. Hay cosas cuyo nombre no decimos para no mancharlas.                                 Miro hacia atrás. Era yo entonces poeta (serlo es sentirnos iluminados) No supe hallar el nombre preciso, la cifra que concretara tanta hermosura. (Me dijo que le escribiera unos versos a sus senos...) No he podido hallar la palabra exacta, lograr el nombre preciso. Yo, poeta sin palabras, dado a los malabarismos de las palabras, buscaba rimas, imágenes, ritmos. Cazador de aves retóricas: «palomas de tibios picos», «cimas de nieve con sol poniente», «gemelos lirios», «pararrayos de lo rosa», «redondas piedras de río», «fruto al que arrancan los pájaros sus dulzores encendidos». Yo era poeta. Sentía, soñaba. Tiempo divino de sentir y de soñar. Y ser poeta es vestirnos túnicas de luz, oír la voz que nos va trazando todos los caminos. Soñar sin saber cantar. Errar por el laberinto. Pero ahora que sé cantar ya es imposible el prodigio. Ahora ya no sé soñar. Cayó la antorcha al abismo. Todo pasa en torno, y todo halla el corazón marchito. Todo es una imagen muerta en el fondo de mi río. Una brisa que conmueve trigos que no son mis trigos. Alba que toca el ocaso. Ya no soy rey de mí mismo. Caído de mi alto trono, sin resurrección, hundido en las cavernas que el tiempo cavó para mi suplicio.
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Unos versos pedidos
Hace ya tiempo... (era yo poeta. Tiempo divino de cantar y de soñar lo esperado y lo perdido. Cristal de viejos reflejos, tornasolado prodigio, álamo esbelto que alzaba al cielo su verde grito primaveral...) Hace tiempo -divino tiempo- me dijo que le escribiera unos versos a sus senos..             Nunca ha sido, nunca jamás podrá ser el poema concluido. Hay cosas grandes, bellezas para las que no hay cobijo en las palabras. Hay cosas cuyo nombre no decimos para no mancharlas.                                 Miro hacia atrás. Era yo entonces poeta (serlo es sentirnos iluminados) No supe hallar el nombre preciso, la cifra que concretara tanta hermosura. (Me dijo que le escribiera unos versos a sus senos...) No he podido hallar la palabra exacta, lograr el nombre preciso. Yo, poeta sin palabras, dado a los malabarismos de las palabras, buscaba rimas, imágenes, ritmos. Cazador de aves retóricas: «palomas de tibios picos», «cimas de nieve con sol poniente», «gemelos lirios», «pararrayos de lo rosa», «redondas piedras de río», «fruto al que arrancan los pájaros sus dulzores encendidos». Yo era poeta. Sentía, soñaba. Tiempo divino de sentir y de soñar. Y ser poeta es vestirnos túnicas de luz, oír la voz que nos va trazando todos los caminos. Soñar sin saber cantar. Errar por el laberinto. Pero ahora que sé cantar ya es imposible el prodigio. Ahora ya no sé soñar. Cayó la antorcha al abismo. Todo pasa en torno, y todo halla el corazón marchito. Todo es una imagen muerta en el fondo de mi río. Una brisa que conmueve trigos que no son mis trigos. Alba que toca el ocaso. Ya no soy rey de mí mismo. Caído de mi alto trono, sin resurrección, hundido en las cavernas que el tiempo cavó para mi suplicio.
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Un amor que se encontró en un pensamiento, entre líneas de un verso escrito al viento, deseando algo más etéreo, algo más completo como lo es el firmamento. Amantes que diseñaron su amor en un silencio, en una revelación divina, una tenue luz guiando su pluma, trazando línea tras rima, soñando despiertos logran disipar aquella inquietante agonía de ¡que si algún día llegaría¡ eso tan preciado, ese sueño tan añorado. Ese sentimiento depositado…a veces en un cuerpo erizado, a veces en el hechizo de un pasado, a veces en el ímpetu viento, y fueron plasmando letras con dueños sin caras, pero dueños en almas, que no se reconocían, mas siempre se escribían, llamándolos con el pensamiento, por si estaban listos, por si ya habían aprendido, por si ya les premiaba el destino. Siempre con una constante esperanza de que hubiese alguien que supiera descifrarlo, esos códigos disfrazados en prosa, ese poema largo, como lo es el océano, ya que larga fue la espera.., un escrito, un poema, una canción llena de sensibilidad, llena de erotismo, llena de un amor que se añeja como el vino, Y escribían sus prosas esperando un mundo distinto. En un instante de agonía por pensar que ya habían escrito sus últimos versos, cansados de embozos disfrazados de amor, en una agobiante desolación, escribieron un último verso lleno de resignación. Y vuelve el destino, tarde pero justo a tiempo, leen un verso escrito a un tiempo sin dirección, que les ha relevado que sus últimos versos serán escrito en el reencuentro de cuerpos rimando de deseo y amor. LeydisProse 10/18/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
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Oct 18, 2017
Oct 18, 2017 at 3:47 PM UTC
Un Verso Escrito Al Viento (Ahí se encontraron ellos)
Un amor que se encontró en un pensamiento, entre líneas de un verso escrito al viento, deseando algo más etéreo, algo más completo como lo es el firmamento. Amantes que diseñaron su amor en un silencio, en una revelación divina, una tenue luz guiando su pluma, trazando línea tras rima, soñando despiertos logran disipar aquella inquietante agonía de ¡que si algún día llegaría¡ eso tan preciado, ese sueño tan añorado. Ese sentimiento depositado…a veces en un cuerpo erizado, a veces en el hechizo de un pasado, a veces en el ímpetu viento, y fueron plasmando letras con dueños sin caras, pero dueños en almas, que no se reconocían, mas siempre se escribían, llamándolos con el pensamiento, por si estaban listos, por si ya habían aprendido, por si ya les premiaba el destino. Siempre con una constante esperanza de que hubiese alguien que supiera descifrarlo, esos códigos disfrazados en prosa, ese poema largo, como lo es el océano, ya que larga fue la espera.., un escrito, un poema, una canción llena de sensibilidad, llena de erotismo, llena de un amor que se añeja como el vino, Y escribían sus prosas esperando un mundo distinto. En un instante de agonía por pensar que ya habían escrito sus últimos versos, cansados de embozos disfrazados de amor, en una agobiante desolación, escribieron un último verso lleno de resignación. Y vuelve el destino, tarde pero justo a tiempo, leen un verso escrito a un tiempo sin dirección, que les ha relevado que sus últimos versos serán escrito en el reencuentro de cuerpos rimando de deseo y amor. LeydisProse 10/18/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
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Mi corazón retrógrado ama desde hoy la temerosa fecha en que surgiste con aquel vestido de luto y aquel rostro de ebriedad. Día 13 en que el filo de tu rostro llevaba la embriaguez como un relámpago y en que tus lúgubres arreos daban una luz que cegaba al sol de agosto, así como se nubla el sol ficticio en las decoraciones de los Calvarios de los Viernes Santos. Por enlutada y ebria simulaste, en la superstición de aquel domingo, una fúlgida cuenta de abalorio humedecida en un licor letárgico. ¿En qué embriaguez bogaban tus pupilas para que así pudiesen narcotizarlo todo?                               Tu tiniebla guiaba mis latidos, cual guiaba la columna de fuego al israelita. Adivinaba mi acucioso espíritu tus blancas y fulmíneas paradojas: el centelleo de tus zapatillas, la llamarada de tu falda lúgubre, el látigo incisivo de tus cejas y el ***** luminar de tus cabellos. Desde la fecha de superstición en que colmaste el vaso de mi júbilo, mi corazón oscurantista clama a la buena bondad del mal agüero, que si mi sal se riega, irán sus granos trazando en el mantel tus iniciales; y si estalla mi espejo en un gemido, fenecerá diminutivamente como la desinencia de tu nombre. Superstición, consérvame el radioso vértigo del minuto perdurable en que su traje ***** devoraba la luz desprevenida del cénit, y en que su falda lúgubre era un bólido por un cielo de hollín sobrecogido...
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Día 13