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"tarea" poems
He intentado escribir mi poesía sin palabras rebuscadas llamando a las formas y figuras como si fueran cercanas amigas y enemigas. Así al sol que no me alumbra a la luna y la flor de la glicina trato hoy día de mirarlos como cosas rutinarias cual la sombra y la luz de cada día. Es tarea difícil: extrañas palabras se me escapan tras la altura y la hondura imposibles del pesar permanente y prodigioso del misterio tras toda la alegría.
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Nov 27, 2011
Nov 27, 2011 at 11:22 AM UTC
Disculpa
Madrugada dispersa …sin esencia Ella llegó a mi vida robándola… cuando al fin no la necesito Aunque ningún ser trate de vivir …sin esencia Evolucioné de repente me transformé en un ser definido inmune… a cualquiera de los problemas Oscuros obstáculos que se alejan cuando voy tras de ti tratando de asimilar el estilo de tu hurto Miradas vacías que me enloquecen demasiado robando cada pedazo del pasado que capturas con tu encanto Tarea fácil para usted ladrona Que perturba mis amaneceres llevándose todo mi sueño llevándose todo aquello que me deja vivir ahora Siguiendo con ella …robándose la esencia
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Jul 22, 2010
Jul 22, 2010 at 8:51 AM UTC
Le voleur de mon essence
cuando a joaquín se le cayeron los ojos al suelo vio: a la reputa de la muerte pasando suave sus navajas adelantando como siempre en la tarea de apagar vio el golfo de Samborombón como un copón lleno de vino y vio mujeres calentadas por la muerte a modo de sol mujeres de nalgas que hervían y encendían fuegos en la siesta para quemar a sus verdugos oh grandes brujas al revés vio a las dulces desamparadas agarrar la desolación recortarle las orejitas mascarle las cepas amargas sacarle ***** en el crepúsculo golpearla con el corazón y darle forma de navaja o de suave madre grandísima que se ponía con la noche del otro lado del mundo vio que lloraban mucho por los sospechosos de 8 años los chicos de 14 que se suicidaban en Versalles por el niño ladrón de Jersey por los que roban en Santa Fe oh ángeles como empleados de Dios atento a su estrategia abajados como testigos a esta terraza de dolor vio que le sacan la amargura al abrazo para el hijito que se iba para la guerra que se volvía de la guerra y vio que hablaban con Ted Molloy del niñito de Montreal que mató a su madre dormida con un palo del que salieron madreselvas en flor con flor a posteriori de los hechos vio más situaciones extrañas: querubes envenenadores bastantemente envenenados o chicos que se ahorcan en los garajes de fin de semana mientras temblaban de placer los juntadores de estadísticas para demostrar la maldad de la sociedad de consumo en Oakland, 51, uno de 15 hachó a la mama como si fuera un árbol verde y después le echó querosén le prendió fuego calculando que de ese modo no la vieran y ella sacó fuegos internos antiguamente conservados para acabarse or irse como su entrañita se lo pedía eso veía joaquín cuando los ojos se le fueron a tierra como huevos entonces los empolló por otra vez y de uno le salió una madre revoloteando de testigo mientras del otro se asomaba con suaves navajas la muerte esa reputa de la muerte adelantando como siempre en la tarea de apagar se tomó el vino del gran golfo y miraba fijo a joaquín que ardía bajo la siesta ya se la abrazaba como madre
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Madres
cuando a joaquín se le cayeron los ojos al suelo vio: a la reputa de la muerte pasando suave sus navajas adelantando como siempre en la tarea de apagar vio el golfo de Samborombón como un copón lleno de vino y vio mujeres calentadas por la muerte a modo de sol mujeres de nalgas que hervían y encendían fuegos en la siesta para quemar a sus verdugos oh grandes brujas al revés vio a las dulces desamparadas agarrar la desolación recortarle las orejitas mascarle las cepas amargas sacarle ***** en el crepúsculo golpearla con el corazón y darle forma de navaja o de suave madre grandísima que se ponía con la noche del otro lado del mundo vio que lloraban mucho por los sospechosos de 8 años los chicos de 14 que se suicidaban en Versalles por el niño ladrón de Jersey por los que roban en Santa Fe oh ángeles como empleados de Dios atento a su estrategia abajados como testigos a esta terraza de dolor vio que le sacan la amargura al abrazo para el hijito que se iba para la guerra que se volvía de la guerra y vio que hablaban con Ted Molloy del niñito de Montreal que mató a su madre dormida con un palo del que salieron madreselvas en flor con flor a posteriori de los hechos vio más situaciones extrañas: querubes envenenadores bastantemente envenenados o chicos que se ahorcan en los garajes de fin de semana mientras temblaban de placer los juntadores de estadísticas para demostrar la maldad de la sociedad de consumo en Oakland, 51, uno de 15 hachó a la mama como si fuera un árbol verde y después le echó querosén le prendió fuego calculando que de ese modo no la vieran y ella sacó fuegos internos antiguamente conservados para acabarse or irse como su entrañita se lo pedía eso veía joaquín cuando los ojos se le fueron a tierra como huevos entonces los empolló por otra vez y de uno le salió una madre revoloteando de testigo mientras del otro se asomaba con suaves navajas la muerte esa reputa de la muerte adelantando como siempre en la tarea de apagar se tomó el vino del gran golfo y miraba fijo a joaquín que ardía bajo la siesta ya se la abrazaba como madre
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cuando gallagher bentahm murió se produjo un extraño fenómeno: a las vecinas les creció el odio como si hubiera aumentado la papa feroces y rapaces comenzaron a insultar su memoria como si el deber obligación o tarea de gallagher bentham fuera ser inmortal siendo que él se preocupaba cuidadosamente de vivir imperfecto a fin de no irritar a los dioses jamás se cuidó de ser bueno sin ganas pecó y gozó como los mil diablos que sin duda lo habitaban de noche y lo obligaban a escribir versos sacrílegos en perjuicio de su alma así creció famoso por su desparpajo y sus caricias "ahí va gallagher bentham el desgraciado malparido" decían             las vecinas con su hijos y lo mostraban con el dedo pero de noche soñaban con él de noche una extraña nube o mano o seda se les metía en la garganta soñando con él ¡ah gallagher bentham gran padre! pueblos enteros habría fundado nada más con su hijos de haberlos querido tener de no haber sido por los versos que no piden de comer y es de lo poco que tienen a favor de modo que murió nomás y la gente desconcertada por la falta de ejemplo del mal ejemplo o con la sensación de haber perdido algo de su libertad designó representantes que entrevistaron a gallagher bentham y por más preguntas que le hicieron sólo escucharon el ruido de abejas en su cuerpo como si estuviera haciendo miel o más versos en otra cosa siempre es difícil saber porqué el vecidnario de Spoker Hill llegó a odiarlo             así lo descuartizaron una mañana de otoño para alegría de los chicos no hubo más nubes en garganta de mujer ni desquites feroces en la cama con marido extrañado o hasta sueños de las más delicadas que llenaban la noche y hacían girar el viento y llover todos los arbolitos de Spoker Hill se secaron menos el tábano real que volaba y volaba alrededor de gallagher bentham o sus últimas mieles.
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Lamento por gallagher bentham
cuando gallagher bentahm murió se produjo un extraño fenómeno: a las vecinas les creció el odio como si hubiera aumentado la papa feroces y rapaces comenzaron a insultar su memoria como si el deber obligación o tarea de gallagher bentham fuera ser inmortal siendo que él se preocupaba cuidadosamente de vivir imperfecto a fin de no irritar a los dioses jamás se cuidó de ser bueno sin ganas pecó y gozó como los mil diablos que sin duda lo habitaban de noche y lo obligaban a escribir versos sacrílegos en perjuicio de su alma así creció famoso por su desparpajo y sus caricias "ahí va gallagher bentham el desgraciado malparido" decían             las vecinas con su hijos y lo mostraban con el dedo pero de noche soñaban con él de noche una extraña nube o mano o seda se les metía en la garganta soñando con él ¡ah gallagher bentham gran padre! pueblos enteros habría fundado nada más con su hijos de haberlos querido tener de no haber sido por los versos que no piden de comer y es de lo poco que tienen a favor de modo que murió nomás y la gente desconcertada por la falta de ejemplo del mal ejemplo o con la sensación de haber perdido algo de su libertad designó representantes que entrevistaron a gallagher bentham y por más preguntas que le hicieron sólo escucharon el ruido de abejas en su cuerpo como si estuviera haciendo miel o más versos en otra cosa siempre es difícil saber porqué el vecidnario de Spoker Hill llegó a odiarlo             así lo descuartizaron una mañana de otoño para alegría de los chicos no hubo más nubes en garganta de mujer ni desquites feroces en la cama con marido extrañado o hasta sueños de las más delicadas que llenaban la noche y hacían girar el viento y llover todos los arbolitos de Spoker Hill se secaron menos el tábano real que volaba y volaba alrededor de gallagher bentham o sus últimas mieles.
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Aquí vino y se fue. Vino ..., nos marcó nuestra tarea y se fue. Tal vez detrás de aquella nube hay alguien que trabaja lo mismo que nosotros, y tal vez las estrellas no son más que ventanas encendidas de una fábrica donde Dios tiene que repartir una labor también. Aquí vino y se fue. Vino ..., llenó nuestra caja de caudales con millones de siglos y de siglos, nos dejó unas herramientas ... y se fue. El, que lo sabe todo, sabe que estando solos, sin dioses que nos miren, trabajamos mejor. Detrás de ti no hay nadie. Nadie. Ni un maestro, ni un amo, ni un patrón. Pero tuyo es el tiempo. El tiempo y esa gubia con que Dios comenzó la creación.
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La ascensión
Im in my class of english, and ya know what that lady said? No tarea. Its a thursday miracle.
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Feb 13, 2014
Feb 13, 2014 at 1:42 PM UTC
A moment within my Day of Thurs.
Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído. No habré sido un filólogo, no habré inquirido las declinaciones, los modos, la laboriosa mutación de las letras, la de que se endurece en te, la equivalencia de la ge y de la ka, pero a lo largo de mis años he profesado la pasión del lenguaje. Mis noches están llenas de Virgilio; haber sabido y haber olvidado el latín es una posesión, porque el olvido es una de las formas de la memoria, su vago sótano, la otra cara secreta de la moneda. Cuando en mis ojos se borraron las vanas apariencias queridas, los rostros y la página, me di al estudio del lenguaje de hierro que usaron mis mayores para cantar espadas y soledades, y ahora, a través de siete siglos, desde la Última Thule, tu voz me llega, Snorri Sturluson. El joven, ante el libro, se impone una disciplina precisa y lo hace en pos de un conocimiento preciso; a mis años, toda empresa es una aventura que linda con la noche. No acabaré de descifrar las antiguas lenguas del Norte, no hundiré las manos ansiosas en el oro de Sigurd; la tarea que emprendo es ilimitada y ha de acompañarme hasta el fin, no menos misteriosa que el universo y que yo, el aprendiz.
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Un lector
He vuelto a media noche a mi casa, y un canto como vena de agua que solloza, me acoge... Es el músico célibe, es el solista dócil y experto, es el zenzontle que mece los cansancios seniles y la incauta ilusión con que sueñan las damitas... No cabe duda que el prisionero sabe cantar. Su lengua es como aquellas otras que el candor de los clásicos llamó lenguas arpadas. No serían los clásicos minuciosos psicólogos, pero atinaban con el mundo elemental y daban a las cosas sus nombres...                                                                   Sigo oyendo la musical tarea del zenzontle, y lo admiro por impávido y fuerte, porque no se amilana en el caos de las lóbregas vigilias, y no teme despertar a los monstruos de la noche. Su pico repasa el cuerpo de la noche, como el de una amante; el valeroso pico de este zenzontle va recorriendo el cuerpo de la noche: las cejas, y la nuca, y el bozo. Súbitamente, irrumpe el arpegio animoso que reta en su guarida a todas las hostiles reservas de la amante... ¿Hay acaso otro solo poeta que, como éste, desafíe a las incógnitas potestades, y hiera con su venablo lírico el silencio despótico? Respondamos nosotros, los necios y cobardes que en la noche tememos aventurar la mano afuera de las sábanas...                                                 El zenzontle me lleva hasta los corredores del patio solariego en que había canarios, con el buche teñido con un verde inicial de lechuga, y las alas como onzas acabadas de troquelar. También había por aquellos corredores, las roncas palomas que se visten de canela y se ajustan los collares de luto... Corredores propicios en que José Manuel y Berta platicaban y en que la misma Berta, con un gentil descoco, me dijo alguna vez: «Si estos corredores como tumbas, hablaran ¡qué cosas no dirían!» Mas en estos momentos el zenzontle repite un silbo montaraz, como un pastor llamando a una pastora; y caigo en la lúgubre cuenta de que el zenzontle vive castamente, y su limpia virtud no ha de obtener un premio en Josafat. Es seguro que al pobre cantor, que da su música a la erótica letra de las lunas de miel, lo aprisionaron virgen en su monte; y me apena que ignore que la dicha de amar es un galope del corazón sin brida, por el desfiladero de la muerte. Deploro su castidad reclusa y hasta le cedería uno de mis placeres. Mas ya el sueño me vence... El zenzontle prolonga su confesión melódica frente a las potestades enemigas, y corto aquí mi panegírico para el zenzontle impávido, virgen y confesor.
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Para el zenzontle impávido
He vuelto a media noche a mi casa, y un canto como vena de agua que solloza, me acoge... Es el músico célibe, es el solista dócil y experto, es el zenzontle que mece los cansancios seniles y la incauta ilusión con que sueñan las damitas... No cabe duda que el prisionero sabe cantar. Su lengua es como aquellas otras que el candor de los clásicos llamó lenguas arpadas. No serían los clásicos minuciosos psicólogos, pero atinaban con el mundo elemental y daban a las cosas sus nombres...                                                                   Sigo oyendo la musical tarea del zenzontle, y lo admiro por impávido y fuerte, porque no se amilana en el caos de las lóbregas vigilias, y no teme despertar a los monstruos de la noche. Su pico repasa el cuerpo de la noche, como el de una amante; el valeroso pico de este zenzontle va recorriendo el cuerpo de la noche: las cejas, y la nuca, y el bozo. Súbitamente, irrumpe el arpegio animoso que reta en su guarida a todas las hostiles reservas de la amante... ¿Hay acaso otro solo poeta que, como éste, desafíe a las incógnitas potestades, y hiera con su venablo lírico el silencio despótico? Respondamos nosotros, los necios y cobardes que en la noche tememos aventurar la mano afuera de las sábanas...                                                 El zenzontle me lleva hasta los corredores del patio solariego en que había canarios, con el buche teñido con un verde inicial de lechuga, y las alas como onzas acabadas de troquelar. También había por aquellos corredores, las roncas palomas que se visten de canela y se ajustan los collares de luto... Corredores propicios en que José Manuel y Berta platicaban y en que la misma Berta, con un gentil descoco, me dijo alguna vez: «Si estos corredores como tumbas, hablaran ¡qué cosas no dirían!» Mas en estos momentos el zenzontle repite un silbo montaraz, como un pastor llamando a una pastora; y caigo en la lúgubre cuenta de que el zenzontle vive castamente, y su limpia virtud no ha de obtener un premio en Josafat. Es seguro que al pobre cantor, que da su música a la erótica letra de las lunas de miel, lo aprisionaron virgen en su monte; y me apena que ignore que la dicha de amar es un galope del corazón sin brida, por el desfiladero de la muerte. Deploro su castidad reclusa y hasta le cedería uno de mis placeres. Mas ya el sueño me vence... El zenzontle prolonga su confesión melódica frente a las potestades enemigas, y corto aquí mi panegírico para el zenzontle impávido, virgen y confesor.
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No vine sólo por decirte (aunque también) que no volveré nunca, y que nunca podré olvidarte. Emprendo la tarea (imposible, si es que algo hay imposible) de racionalizar, interpretar, reconstruir y desandar aquellas fábulas y hechizos que gracias a ti fueron realidad. Recupero los pasos iniciados a la orilla del río y que desembocaban en «Kiss Bar» (aunque no estoy seguro dónde estaba el principio y dónde el fin). Estoy cansado, muy cansado. Don Antonio Machado dijo hace más de sesenta años «Soy viejo porque tengo más de setenta años, que es mucha edad para un español». (Sin comentarios).               He vivido días radiantes gracias a ti. Entre mis dedos se escurrían cristalinas las horas, agua pura. Benditas sean. Fue un tercer grado carcelario: regresas a la cárcel por la noche, por el día -espejismo- te sientes libre, libre, libre. Nadie pudo, ni puede, ni podrá por los siglos de los siglos arrebatarme tanta felicidad. Yo no he venido -te lo dije- para decirte adiós. Sé que no me echarás de menos, y eso que yo soñaba ser todo para ti como tú lo eres todo para mí. ¡Ay vanidad de vanidades y todo vanidad! No te importuno más (ni siquiera sé si me escuchas). Bebo el último whisky en el «Kiss Bar», la última margarita en «Santa Fe», rodeo luego la ciudad y su muralla de agua en la que ya no queda nada que fue mío. Desisto de adentrarme en su recinto, no tengo fuerzas para celebrar la melancólica liturgia de la separación Sólo deseo ya dormir, dormir, tal vez soñar...
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En son de despedida
No vine sólo por decirte (aunque también) que no volveré nunca, y que nunca podré olvidarte. Emprendo la tarea (imposible, si es que algo hay imposible) de racionalizar, interpretar, reconstruir y desandar aquellas fábulas y hechizos que gracias a ti fueron realidad. Recupero los pasos iniciados a la orilla del río y que desembocaban en «Kiss Bar» (aunque no estoy seguro dónde estaba el principio y dónde el fin). Estoy cansado, muy cansado. Don Antonio Machado dijo hace más de sesenta años «Soy viejo porque tengo más de setenta años, que es mucha edad para un español». (Sin comentarios).               He vivido días radiantes gracias a ti. Entre mis dedos se escurrían cristalinas las horas, agua pura. Benditas sean. Fue un tercer grado carcelario: regresas a la cárcel por la noche, por el día -espejismo- te sientes libre, libre, libre. Nadie pudo, ni puede, ni podrá por los siglos de los siglos arrebatarme tanta felicidad. Yo no he venido -te lo dije- para decirte adiós. Sé que no me echarás de menos, y eso que yo soñaba ser todo para ti como tú lo eres todo para mí. ¡Ay vanidad de vanidades y todo vanidad! No te importuno más (ni siquiera sé si me escuchas). Bebo el último whisky en el «Kiss Bar», la última margarita en «Santa Fe», rodeo luego la ciudad y su muralla de agua en la que ya no queda nada que fue mío. Desisto de adentrarme en su recinto, no tengo fuerzas para celebrar la melancólica liturgia de la separación Sólo deseo ya dormir, dormir, tal vez soñar...
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Radiantes días balanceados por el agua marina, concentrados como el interior de una piedra amarilla cuyo esplendor de miel no derribó el desorden: preservó su pureza de rectángulo. Crepita, sí, la hora como fuego o abejas y es verde la tarea de sumergirse en hojas, hasta que hacia la altura es el follaje un mundo centelleante que se apaga y susurra. Sed del fuego, abrasadora multitud del estío que construye un Edén con unas cuantas hojas, porque la tierra de rostro oscuro no quiere sufrimientos sino frescura o fuego, agua o pan para todos, y nada debería dividir a los hombres sino el sol o la noche, la luna o las espigas.
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Soneto xlii