"supiste" poems
Caminando en octubre
dos dibujos en cartas
fueron los hilos
de mi sentimiento.
Aún te recuerdo
mi niña, mi alma
con ojos picantes
y cabellos de azabache.
Las pelis japonesas
los roces secretos
los días eternos
sigo siendo
el de la mirada triste,
que piensa en recuerdos
y se pierde en el tiempo.
Lee mi mente,
rima en versos.
Eramos tu y yo
de la mano por la calle
hablando de ti
pues siempre supiste
lo callado que fui.
Sep 8, 2018
Sep 8, 2018 at 12:34 AM UTC
Todo amor nuevo que aparece
nos ilumina la existencia,
nos la perfuma y enflorece.
En la más densa oscuridad
toda mujer es refulgencia
y todo amor es claridad.
Para curar la pertinaz
pena, en las almas escondida,
un nuevo amor es eficaz;
porque se posa en nuestro mal
sin lastimar nunca la herida,
como un destello en un cristal.
Como un ensueño en una cuna,
como se posa en la rüina
la piedad del rayo de la luna.
como un encanto en un hastío,
como en la ***** de una espina
una gotita de rocío...
¿Que también sabe hacer sufrir?
¿Que también sabe hacer llorar?
¿Que también sabe hacer morir?
-Es que tú no supiste amar...
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¿Y ahora qué hago?
Cada vez que pienso que te has ido decides reaparecer.
No soy la misma de antes y eso no lo puedes entender.
¿Quién sabe?
Sabrá Dios si esto se acabó para bien.
Te he echado de menos
y a diario te pienso.
Sería una tonta al negarlo,
solo a mí me estaría engañando.
Haces que mis entrañas padezcan
y mi mente se desalienta.
¿Por qué siempre tienes que hacerlo todo tan complicado?
Ahora dices que me quieres a tu lado.
Dicen que no sabes lo que tienes
hasta que lo pierdes,
pero tú siempre supiste lo que tenías,
solo pensaste que jamás lo perderías.
¿Qué quieres que haga con esta agonía?
No puedo mantenerme así para toda la vida.
Feb 8, 2015
Feb 8, 2015 at 3:09 AM UTC
Quizás pases con otro que te diga al oído
esas frases que nadie como yo te dirá;
y, ahogando para siempre mi amor inadvertido
te amaré más que nunca... y jamás lo sabrás.
La desolada estrofa, como si fuera un ala,
voló sobre el silencio... Y tú estabas allí:
Allí en el más oscuro rincón de aquella sala,
estabas tú, escuchando mis versos para ti.
Y tú, la inaccesible mujer de ese poema
que ofrece su perfume pero oculta su flor,
quizás supiste entonces la amargura suprema
de quien ama la vida porque muere de amor.
Y tú, que nada sabes, que tal vez ni recuerdes
aquellos versos tristes y amargos como el mar,
cerraste en un suspiro tus grandes ojos verdes,
los grandes ojos verdes que nunca he de olvidar.
Después, se irguió tu cuerpo como una primavera,
mujer hoy y mañana distante como ayer...
Y vi que te alejabas sin sospechar siquiera
¡que yo soy aquel hombre... y tú, aquella mujer!
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Si grande ser deseas, erige en alta cumbre
Tu fortaleza, y hazla para ti solamente...
Que a sus muros no pueda llegar la muchedumbre,
Que se alce inaccesible sobre la roca ingente.
Álzala en el orgullo de la cima inviolada,
En las rutas azules del águila y del trueno,
Reina de mármol blanco que mira a la hondonada,
Albo lirio de piedra sobre el azul sereno.
Que fulgure tan lejos en la roca bravía,
Tan lejos, que los hombres, absortos en su anhelo,
Crean mirar un nuevo resplandor en el día,
y no sepan si viene de la tierra o del cielo.
Haz tú solo el santuario de tu alma, el santuario
Donde la luz empieza, donde la sombra acaba;
y para que florezca tu ensueño solitario,
Esta palabra mágica: «YO», sobre el muro graba.
Después, duros cerrojos echa sobre la vida,
Aíslate y la puerta cierra al viento que pasa,
y si el techo te ahoga, busca al cielo salida
Para que venga el alma del cielo hasta tu casa.
Y allí en lo más recóndito de tu mansión secreta,
Altar de hierro y oro para tu fe levanta,
y ante ese altar, adora tu ideal de poeta,
y con tu vida a solas y con tu Ensueño, canta.
Canta el amor sagrado que tus entrañas quema;
Canta para que arrulles tu alma en la luz absorta,
Canta para los astros radiosos tu poema,
y si los hombres no oyen tus himnos, ¡nada importa!
Solo, divinamente solitario en tu encierro...
La soledad es fuerza y el mayor de los bienes,
Es el vuelo del alma que sube del destierro,
El umbral encontrado de perdidos Edenes.
Sólo una patria es tuya sobre el mundo: ¡tú mismo!
Canta, y cuando tu espíritu se hunda en la eterna calma,
Lleva el supremo orgullo, de la muerte al abismo,
De que vivir supiste la vida de tu alma.
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Ahora que ya te fuiste, te diré que te quiero.
Ahora que no me oyes, ya no debo callar.
Tú seguirás tu vida y olvidarás primero...
Y yo aquí, recordándote, a la orilla del mar.
Hay un amor tranquilo que dura hasta la muerte,
y un amor tempestuoso que no puede durar.
Acaso aquella noche no quise retenerte...
y ahora estoy recordándote a la orilla del mar.
Tú, que nunca supiste lo que yo te quería,
quizás entre otros brazos lograrás olvidar...
Tal vez mires a otro, igual que a mí aquel día...
Y yo aquí, recordándote, a la orilla del mar.
El rumor de mi sangre va cantando tu nombre,
y el viento de la noche lo repite al pasar.
Quizás en este instante tú besas a otro hombre...
Y yo aquí, recordándote, a la orilla del mar...
Y yo aquí, recordándote, a la orilla del mar...
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Te dije,”…eres amada”
Respondiste.
“…Por ti y mi familia”
Te pregunté.
(de mi insinuando)
cómo supiste?
Me contestaste.
(Sonriéndome)
“…Siempre lo he sabido”
Mi dilema es recordar tus
“No te creo”
Que cambio? Te creeré?
Y si lo hago.
Será suficiente para que
cuides mi corazón?
Que opción más que creerte?
Pues sobre todos los recuerdos
Y sobre todas las dudas,
existe solo una gran verdad.
Eres amada.
May 15, 2022
May 15, 2022 at 10:58 AM UTC