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"sofocante" poems
Nuevas disposiciones de la noche, sórdidos ejercicios  al dictado, lecciones del deseo que yo aprendí, pirata, oh joven pirata de los ojos azules. En calles resonantes la oscuridad tenía todavía la misma espesura total que recuerdo en mi infancia. Y dramáticas sombras, revestidas con el prestigio de la prostitución, a mi lado venían de un infierno grasiento y sofocante como un cuarto de máquinas. ¡Largas últimas horas, en mundos amueblados con deslustrada loza sanitaria y cortinas manchadas de permanganato! Como un operario que pule una pieza, como un afilador, fornicar poco a poco mordiéndome los labios. Y sentirse morir por cada pelo de gusto, y hacer daño. La luz amarillenta, la escalera estremecida toda de susurros, mis pasos, eran aún una prolongación que me exaltaba, lo mismo que el olor en las manos -o que al salir el frío de la madrugada, intenso como el recuerdo de una sensación.
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Nostalgie de la boue
borrar tu sonrisa de mis sueños eliminar tu voz de mi corazón aveces es tan difícil respirar por el silencio sofocante la muerte me ayuda entender que en la vida no hay un proposito esta vida es temporal las mariposas me hacen acordar que aunque no tenga alas puedo desaparecer ido sin dejar rastro
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Feb 25, 2015
Feb 25, 2015 at 9:14 PM UTC
PASOS
Incluso cuando te sientas sola o la persona que más querías de repente te ha dejado olvidada a mí me gustaría que sonrías Aunque no pueda verte en ese momento sé que en la oscuridad te guiaría la esperanza que nace con ese sentimiento de alivio en la sofocante melancolia No te rindas ni llores por ese frío Adiós nuestras sendas aquí están escritas Quizás como una larga canción a la que nuestras voces le dan vida El viento se lleva ese complejo sonido para apartarnos por un tiempo Porque algun día todo lo que perdimos volverá por ese soñado reencuentro Sonríe por el día de mañana él puede llevarse tu tristeza Entonces volará de nuevo tu alma y verás que todo valió la pena Sería lindo decirte que después nada asi volverá a ocurrir pero la realidad es dificil de entender y de ella no podremos huir Sin embargo seremos más fuertes más sabios en el corazón Y aunque parezca que pueda vencerte no dudes de tu gran valor Porque yo no dudo ni un segundo que detrás de esos ojos oscuros Detrás de ese brillo como ninguno se halla la grandeza de un ser único
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Aug 25, 2018
Aug 25, 2018 at 7:37 PM UTC
Nada puede destruirte
Ambos, en la terraza, miraban bajo urente Y sofocante cielo, el Egipto dormido, Y atravesando el Delta, el Nilo en dos partido Que a Sais y a Bubaste desliza su corriente. Y el Romano sentía, bajo el peto luciente, Ya cautivo soldado, en un sueño abstraído, Sobre él plegarse, y luego caer desfallecido El cuerpo que a su seno juntaba abrazo ardiente. Entre el  bruno cabello, su  rostro  fatigado Volvió  a él, de invencibles perfumes embriagado, Y le tendió los labios y los ojos serenos; Y reclinado en ella, Antonio, a quien subyuga El amor, en sus ojos de puntos de oro llenos, Vio todo un mar inmenso con galeras en fuga.
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Antonio y cleopatra
Íbamos en la noche con tu sueño y el mío, donde empiezan tus ojos y termina las sombra. Y allá, bajos los puentes, iba cantando el río la inquietud que se olvida y el dolor que se nombra. Vivir es una ciencia, pero amar es un arte; y, puesto que quien ama va viviendo su muerte, nadie sabrá que un día te besé sin besarte, ni que te he poseído también, sin poseerte. Y supe que la nieve puede ser una brasa, aquella tibia noche de silencio y de seda, y que, antes que una nube fugitiva que pasa quiero ser en tu vida la raíz que se queda. Íbamos en la noche con tu sueño y el mío, y la luna crecía, como si nos mirara, mientras junto a nosotros iba cantando el río todo lo que callábamos bajo la noche clara. El amor, que embellece todas las cosas bellas, sobrevive a las culpas, no a los reproches; y yo seré en tu vida como son las estrellas, que durarán brillando lo que duren las noches... Y amaré en tu sonrisa todo lo que tú amas, para que tus recuerdos se unan a mis olvidos, al igual que esos árboles que enlazaron sus ramas, y que unidos florecen hasta morir juntos. Es dulce ir en la noche con tu sueño y mi sueño y sentir que mí mano te besa si te toca; y es grande esta ternura de sentirse pequeño, cuando el sueño termina donde empieza tu boca. Y ver crecer la noche temblorosa de frío, en esta sofocante plenitud del verano, oyendo el melancólico monólogo del río que dice dulcemente lo que callas en vano. Y luego estar contento y a la vez triste, viendo pasar el agua sin que nunca este ausente, mujer que estas conmigo después que ya te fuiste, pues te vas y te quedas, igual que la corriente.
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Segundo poema del río
Íbamos en la noche con tu sueño y el mío, donde empiezan tus ojos y termina las sombra. Y allá, bajos los puentes, iba cantando el río la inquietud que se olvida y el dolor que se nombra. Vivir es una ciencia, pero amar es un arte; y, puesto que quien ama va viviendo su muerte, nadie sabrá que un día te besé sin besarte, ni que te he poseído también, sin poseerte. Y supe que la nieve puede ser una brasa, aquella tibia noche de silencio y de seda, y que, antes que una nube fugitiva que pasa quiero ser en tu vida la raíz que se queda. Íbamos en la noche con tu sueño y el mío, y la luna crecía, como si nos mirara, mientras junto a nosotros iba cantando el río todo lo que callábamos bajo la noche clara. El amor, que embellece todas las cosas bellas, sobrevive a las culpas, no a los reproches; y yo seré en tu vida como son las estrellas, que durarán brillando lo que duren las noches... Y amaré en tu sonrisa todo lo que tú amas, para que tus recuerdos se unan a mis olvidos, al igual que esos árboles que enlazaron sus ramas, y que unidos florecen hasta morir juntos. Es dulce ir en la noche con tu sueño y mi sueño y sentir que mí mano te besa si te toca; y es grande esta ternura de sentirse pequeño, cuando el sueño termina donde empieza tu boca. Y ver crecer la noche temblorosa de frío, en esta sofocante plenitud del verano, oyendo el melancólico monólogo del río que dice dulcemente lo que callas en vano. Y luego estar contento y a la vez triste, viendo pasar el agua sin que nunca este ausente, mujer que estas conmigo después que ya te fuiste, pues te vas y te quedas, igual que la corriente.
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