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"silueta" poems
Femenina, pero sin excesos, que fluya la luz de sus ojos pero sin apagar los neones de MONSANTO, luz biodegradable pero agradable al tacto. Libre y Natural, como un sombrero. Mezcla sutil de lana y jacquard. Silueta relajada a la altura del ***** como una virgen romana, y un concierto de colores húmedos según va cayendo la tarde Muy casual a partir de los labios y un lindo ABCdario entre las piernas. Transmisión sin pausa, dejando un eco al volver a casa, sin caer en brazos de una sonrisa armada hasta los dientes. El color blanco es su aliado y los pájaros pintados en el jardín de sus sueños, en las manos, la imprescindible lencería de una imaginación sin prisas, y la siempre impredecible pasión en su fresquito pequeño, aroma a alba con un poco de opio en los cristales. Un look de muerte para terminar con el ideal de hombre, todo sin dejar de ofrecer la cara oculta de su luna, un poco descabellada al caminar por el Mercado dejando claro que su hogar no se marchita. El éxito como una póliza de seguros guardado a la altura de su láctea paradoja. Y de vez en vez mostrar la plantación de flores cultivadas por la maniquí secreta que en ASIA o en los fiordos del alma, arde. Sin dejar oír nunca un si te quiero que no sea el fru fru de su trastienda, seda y sede de coral ***** y una navajita para degollar pecado como peces sin dejar de ser sofisticada con los dedos y una delicadez a prueba de balas. Es lo que se va llevar en las Avenidas de este Otoño. Y un cielo en rama para amar un poco.
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Sep 15, 2014
Sep 15, 2014 at 11:12 AM UTC
VUELVE LA MUJER AUTENTICA (titulo de un articulo sobre la moda)
Femenina, pero sin excesos, que fluya la luz de sus ojos pero sin apagar los neones de MONSANTO, luz biodegradable pero agradable al tacto. Libre y Natural, como un sombrero. Mezcla sutil de lana y jacquard. Silueta relajada a la altura del ***** como una virgen romana, y un concierto de colores húmedos según va cayendo la tarde Muy casual a partir de los labios y un lindo ABCdario entre las piernas. Transmisión sin pausa, dejando un eco al volver a casa, sin caer en brazos de una sonrisa armada hasta los dientes. El color blanco es su aliado y los pájaros pintados en el jardín de sus sueños, en las manos, la imprescindible lencería de una imaginación sin prisas, y la siempre impredecible pasión en su fresquito pequeño, aroma a alba con un poco de opio en los cristales. Un look de muerte para terminar con el ideal de hombre, todo sin dejar de ofrecer la cara oculta de su luna, un poco descabellada al caminar por el Mercado dejando claro que su hogar no se marchita. El éxito como una póliza de seguros guardado a la altura de su láctea paradoja. Y de vez en vez mostrar la plantación de flores cultivadas por la maniquí secreta que en ASIA o en los fiordos del alma, arde. Sin dejar oír nunca un si te quiero que no sea el fru fru de su trastienda, seda y sede de coral ***** y una navajita para degollar pecado como peces sin dejar de ser sofisticada con los dedos y una delicadez a prueba de balas. Es lo que se va llevar en las Avenidas de este Otoño. Y un cielo en rama para amar un poco.
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En los paisajes de Mansiche labra imperiales nostalgias el crepúsculo; y lábrase la raza en mi palabra, como estrella de sangre a flor de músculo. El campanario dobla... No hay quien abra la capilla... Diríase un opúsculo bíblico que muriera en la palabra de asiática emoción de este crepúsculo. Un poyo con tres patas, es retablo en que acaban de alzar labios en coro la eucaristía de una chicha de oro. Más allá de los ranchos surge al viento el humo oliendo a sueño y a establo, como si se exhumara un firmamento. La anciana pensativa, cual relieve de un bloque pre-incaico, hila que hila; en sus dedos de Mama el huso leve la lana gris de su vejez trasquila. Sus ojos de esclerótica de nieve un ciego sol sin luz guarda y mutila...! Su boca está en desdén, y en calma aleve su cansancio imperial tal vez vigila. Hay ficus que meditan, melenudos trovadores incaicos en derrota, la rancia pena de esta cruz idiota, en la hora en rubor que ya se escapa, y que es lago que suelda espejos rudos donde náufrago llora Manco-Cápac. Como viejos curacas van los bueyes camino de Trujillo, meditando... Y al hierro de la tarde, fingen reyes que por muertos dominios van llorando. En el muro de pie, pienso en las leyes que la dicha y la angustia van trocando: ya en las viudas pupilas de los bueyes se pudren sueños qué no tienen cuándo. La aldea, ante su paso, se reviste de un rudo gris, en que un mugir de vaca se aceita en sueño y emoción de huaca. Y en el festín del cielo azul yodado gime en el cáliz de la esquila triste un viejo corequenque desterrado. La Grama mustia, recogida, escueta ahoga no sé qué protesta ignota: parece el alma exhausta de un poeta, arredrada en un gesto de derrota. La Ramada ha tallado su silueta, cadavérica jaula, sola y rota, donde mi enfermo corazón se aquieta en un tedio estatual de terracota. Llega el canto sin sal del mar labrado en su máscara bufa de canalla que babea y da tumbos, ahorcado! La niebla hila una venda al cerro lila que en ensueños miliarios se enmuralla, como un huaco gigante que vigila.
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Nostalgias imperiales
En los paisajes de Mansiche labra imperiales nostalgias el crepúsculo; y lábrase la raza en mi palabra, como estrella de sangre a flor de músculo. El campanario dobla... No hay quien abra la capilla... Diríase un opúsculo bíblico que muriera en la palabra de asiática emoción de este crepúsculo. Un poyo con tres patas, es retablo en que acaban de alzar labios en coro la eucaristía de una chicha de oro. Más allá de los ranchos surge al viento el humo oliendo a sueño y a establo, como si se exhumara un firmamento. La anciana pensativa, cual relieve de un bloque pre-incaico, hila que hila; en sus dedos de Mama el huso leve la lana gris de su vejez trasquila. Sus ojos de esclerótica de nieve un ciego sol sin luz guarda y mutila...! Su boca está en desdén, y en calma aleve su cansancio imperial tal vez vigila. Hay ficus que meditan, melenudos trovadores incaicos en derrota, la rancia pena de esta cruz idiota, en la hora en rubor que ya se escapa, y que es lago que suelda espejos rudos donde náufrago llora Manco-Cápac. Como viejos curacas van los bueyes camino de Trujillo, meditando... Y al hierro de la tarde, fingen reyes que por muertos dominios van llorando. En el muro de pie, pienso en las leyes que la dicha y la angustia van trocando: ya en las viudas pupilas de los bueyes se pudren sueños qué no tienen cuándo. La aldea, ante su paso, se reviste de un rudo gris, en que un mugir de vaca se aceita en sueño y emoción de huaca. Y en el festín del cielo azul yodado gime en el cáliz de la esquila triste un viejo corequenque desterrado. La Grama mustia, recogida, escueta ahoga no sé qué protesta ignota: parece el alma exhausta de un poeta, arredrada en un gesto de derrota. La Ramada ha tallado su silueta, cadavérica jaula, sola y rota, donde mi enfermo corazón se aquieta en un tedio estatual de terracota. Llega el canto sin sal del mar labrado en su máscara bufa de canalla que babea y da tumbos, ahorcado! La niebla hila una venda al cerro lila que en ensueños miliarios se enmuralla, como un huaco gigante que vigila.
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Luz mañanera de los lunes, esa que ilumina Aquel vago recuerdo estancado en la almohada. Un silbido sale de las botellas añejadas bajo la cama Y la silueta de lo que pudo ser prende un cigarrillo. Lúgubres desfiles en las tardes Donde las quejas son el primer acto. Las quejas de lo que nunca fui Y de lo que nunca seré. Acostada en la bañera con otra copa de vino Y algunas pastillas para dormir Ahogándome en el vacío que emanan de mis promesas. “Todo estará bien” me decía “es solo una etapa”. Cicatrices de inquilinas, arrojándome A un acantilado sin fondo. Adentro llovía todos los días y ya no sabía Como evitar que el agua entrara. No dormía ni comía Era un cuerpo vagando entre vivos. Ilusa la persona que creía poder salvarme Absurdo el pensar que podía salir de eso. Estaba en aquella tina contemplando desde mi ventana El vestido que me tejía la luna y allí Entre recuerdos, pastillas y alcohol Quise dejarme ir; liberarme de todo el suplicio Que jamás me dejo vivir, así que recite Las últimas palabras antes de dejar esta vida “Al fin, el fin”.
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Aug 3, 2015
Aug 3, 2015 at 6:54 PM UTC
El fin.
Ciego, siempre será tu ayer mañana? Siempre estará tu pandereta pobre estremeciendo tus manos crispadas? Yo voy pasando y veo tu silueta y me parece que es tu corazón el que se cimbra con tu pandereta. Yo pasé ayer y supe tu dolor: dolor que siendo yo quien lo ha sabido es mucho mayor. No volveré por no volverte a ver, pero mañana tu silueta negra estará como ayer: la mano que recibe, los ojos que no ven, la cara parda, lastimosa y triste, golpeando en cada salto la pared. Ciego, ya voy pasando y ya te miro, y de rabia y dolor -qué sé yo qué!- algo me aprieta el corazón, el corazón y la sien. ¡Por tus ojos que nunca han mirado cambiara yo los míos que te ven!
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El ciego de la pandereta
Ya se abre el palacio de ébano de la noche, y salen en tropel los pajes de los sueños, a ilusionar los ojos de la virgen dormida y a ungir con miel la urna de su boca sin besos… Yo, espero en la alta noche. No sé qué es lo que viene, ni qué ansiedad me azota, ni siquiera qué espero… No hay más rumor que el tímido de algún mueble que cruje, ni más luz que el de un astro que se mira en mi espejo… Ya todos los amantes dormirán abrazados, a un lado las revueltas sabanas, y en sus nervios estará ardiendo aún la caricia postrera, que dejó acaso trunca la llegada del sueño… Yo me siento muy solo en la alta noche. Solo cual si estuviera en medio de algún vasto desierto. Yo solamente escucho lo que dice la noche; yo solamente sueño con los ojos abiertos… Ya en sus cunas rosadas, sonrisa tras sonrisa, entre sueños, los niños revivirán sus juegos; **** cuerda a sus trompos y rodarán sus arcos, y beberán el néctar de los besos maternos… Yo espero en la alta noche. No sé qué es lo que viene, ni qué inquietud me abruma, ni siquiera qué espero… Yo solamente miro los ángeles que pasan, con sus alas tan blancas, con sus ojos tan tiernos… Ya en los antros hediondos, soñando, los malvados se ven tras fuertes rejas, como animales fieros, o ante la pavorosa silueta del patíbulo, entre antorchas y armas y embozados de ***** Yo me encuentro muy solo, muy solo en la alta noche, oyendo el rechinar de los dientes del Miedo, cuando cruzan las sombras de los ajusticiados y aúlla el ***** can de los remordimientos… Ya dormirán las bestias… y si ellas también sueñan, soñarán en que tienen un amo más benévolo, o en galopes fantásticos, o en cópulas violentas, o en baños en el río, o en festines de pienso… Yo estoy solo en la noche, como superviviente de una inmensa catástrofe de todo el Universo, viendo a las pesadillas, cual monstruosas arañas, tejer torturas entre gajos del silencio… Yo estoy profundamente solo en la alta noche, cual si estuviera en medio de algún vasto desierto, viendo el desfile torvo de los ángeles malos y el vuelo musical de los ángeles buenos… Yo solamente escucho lo que dice la noche; yo solamente sueño con los ojos abiertos!…
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Poema de la medianoche
Ya se abre el palacio de ébano de la noche, y salen en tropel los pajes de los sueños, a ilusionar los ojos de la virgen dormida y a ungir con miel la urna de su boca sin besos… Yo, espero en la alta noche. No sé qué es lo que viene, ni qué ansiedad me azota, ni siquiera qué espero… No hay más rumor que el tímido de algún mueble que cruje, ni más luz que el de un astro que se mira en mi espejo… Ya todos los amantes dormirán abrazados, a un lado las revueltas sabanas, y en sus nervios estará ardiendo aún la caricia postrera, que dejó acaso trunca la llegada del sueño… Yo me siento muy solo en la alta noche. Solo cual si estuviera en medio de algún vasto desierto. Yo solamente escucho lo que dice la noche; yo solamente sueño con los ojos abiertos… Ya en sus cunas rosadas, sonrisa tras sonrisa, entre sueños, los niños revivirán sus juegos; **** cuerda a sus trompos y rodarán sus arcos, y beberán el néctar de los besos maternos… Yo espero en la alta noche. No sé qué es lo que viene, ni qué inquietud me abruma, ni siquiera qué espero… Yo solamente miro los ángeles que pasan, con sus alas tan blancas, con sus ojos tan tiernos… Ya en los antros hediondos, soñando, los malvados se ven tras fuertes rejas, como animales fieros, o ante la pavorosa silueta del patíbulo, entre antorchas y armas y embozados de ***** Yo me encuentro muy solo, muy solo en la alta noche, oyendo el rechinar de los dientes del Miedo, cuando cruzan las sombras de los ajusticiados y aúlla el ***** can de los remordimientos… Ya dormirán las bestias… y si ellas también sueñan, soñarán en que tienen un amo más benévolo, o en galopes fantásticos, o en cópulas violentas, o en baños en el río, o en festines de pienso… Yo estoy solo en la noche, como superviviente de una inmensa catástrofe de todo el Universo, viendo a las pesadillas, cual monstruosas arañas, tejer torturas entre gajos del silencio… Yo estoy profundamente solo en la alta noche, cual si estuviera en medio de algún vasto desierto, viendo el desfile torvo de los ángeles malos y el vuelo musical de los ángeles buenos… Yo solamente escucho lo que dice la noche; yo solamente sueño con los ojos abiertos!…
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A orillas, de rodillas, se sentó y me hablo. Me plasmo la puesta de sol que había presenciado, Canto su poema favorito. Hablo sobre el amor de mis días, Y la soledad que reencarnaba mi silueta. Yo la escuchaba, cual sonido de las gaviotas, Como si la vida que ella recitaba fuese de admirar. Su sonrisa era como brisa, Le devolvía el brillo a mi piel. Pero sin importar el brillo, En su regazo, Se encontraba mi alma. Alma descolorada, sin algo adentro; Que lloraba sin lágrimas por falta de esencia. “Triste vida mía, ¿qué ha sucedido contigo?” Pregunta con ternura. Y allí yacía, Esperando alguna contestación. Las pocas lágrimas que quedaban Brotaron como flores en pradera La tenía frente a mí, Mi parte desnuda, cristalizada, pura. Seque mis lágrimas y le di las gracias, Por su visita inesperada.
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Mar 26, 2015
Mar 26, 2015 at 11:00 PM UTC
Visitas inesperadas.
Viendo fotografías tuyas, descubrí senderos que se me olvidaron existían Observando tus fotografías, descubrí que siempre fuiste a un paso acelerado y en mi encierro, perdí tu silueta, perdí los sentidos… perdí el paso Unidas bajo el sello de un primer amor nos hicimos de ideas que iban más allá de nuestras manos Y por un momento estuvimos en el mismo plano. Viendo tus fotografías, vi paisajes que solo puedo ver en momentos encerrados Observando bien las fotografías, pude notar como el tiempo te ha tratado Tus fotografías me hablan y yo les hablo a ellas, les digo todo lo que en mi boca se deshace cuando mis sentidos te sienten cerca Lo suficientemente cerca… Observando fotografías tuyas, quise imaginarme en cada una de ellas, pero vas demasiado rápido, yo sigo haciendo de los errores el especial del día, y sigo perdiendo el paso No te puedo detener, No tengo control y de toda esta aventura, eso de ti me fascina No quiero detenerte, Quiero por un momento eterno alcanzarte y en la misma página del libro de la vida encontrarte Después de todo, ¿quien puede detener el mar?
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Aug 22, 2014
Aug 22, 2014 at 4:07 PM UTC
Fotografías
Cuando respiras y mi cabeza recostada Sube y baja y escucho el aire escapar tus pulmones, Que son míos también, Me tiembla el corazón, Que es tuyo también, De ese sentimiento de saberte mío, De saberme tuya y de sabernos juntos, siempre. Cuando sin pensarlo acostados Cabe la silueta de mi rostro, Las curvas de mi frente y mi nariz, mis labios, Contra la curva de tu cuello, Para qué caiga mi boca justo ahí, Donde te gustan más los besos, y te hago suspirar, Me sonrió al pensar que te se cuidar.
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Dec 9, 2013
Dec 9, 2013 at 1:17 AM UTC
Cuando
Alga quisiera ser, alga enredada, en lo más suave de tu pantorrilla. Soplo de brisa contra tu mejilla. Arena leve bajo tu pisada. Agua quisiera ser, agua salada cuando corres desnuda hacia la orilla. Sol recortando en sombra tu sencilla silueta virgen de recién bañada. Todo quisiera ser, indefinido, en torno a ti: paisaje, luz, ambiente, gaviota, cielo, nave, vela, viento... Caracola que acercas a tu oído, para poder reunir, tímidamente, con el rumor del mar, mi sentimiento.
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[alga quisiera ser, alga enredada]
El cuadro en la pared Tiene un paisaje bello, Hay un hombre sentado Y un auto viejo. En el cuadro de al lado Hay una casa al fondo, Con 3 ventanas Y puedo ver la luz encendida. En el cuadro de al lado hay sombras por la ventana, son de una mujer sentada Y presiento que me mira. En el cuadro de al lado Hay arboles marrones Y tras el auto viejo Hay un hombre extraño Y siento que me observa. En el cuadro de al lado Las luces se han apagado Y la silueta de la mujer Se a esfumado. En el cuadro de al lado ¡Suena un timbre! Creo que me han encontrado.
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Sep 15, 2017
Sep 15, 2017 at 4:53 PM UTC
El cuadro de a lado
Lejana vibración de esquilas mustias en el aire derrama la fragancia rural de sus angustias. En el patio silente sangra su despedida el sol poniente El ámbar otoñal del panorama toma un frío matiz de gris doliente! Al portón de la casa que el tiempo con sus garras torna ojosa, asoma silenciosa y al establo cercano luego pasa, la silueta calmosa de un buey color de oro, que añora con sus bíblicas pupilas, oyendo la oración de las esquilas, su edad viril de toro! Al muro denla huerta aleteando la pena de su canto, salta un gallo gentil, y, en triste alerta, cual dos gotas de llanto, tiemblan sus ojos en la tarde muerta! Lánguido se desgarra en la vetusta aldea el dulce yaraví de una guitarra, en cuya eternidad de hondo quebranto la triste voz de un indio dondonea, como un viejo esquilón de camposanto. De codos yo en el muro, cuando triunfa en el alma el tinte oscuro y el viento reza en los ramajes yertos llantos de quenas, tímidos, inciertos, suspiro una congoja, al ver que la penumbra gualda y roja llora un trágico azul de idilios muertos! aleteando la pena de su canto, salta un gallo gentil, y, en triste alerta, cual dos gotas de llanto, tiemblan sus ojos en la tarde muerta! Lánguido se desgarra en la vetusta aldea el dulce yaraví de una guitarra, en cuya eternidad de hondo quebranto la triste voz de un indio dondonea, como un viejo esquilón de camposanto. De codos yo en el muro, cuando triunfa en el alma el tinte oscuro y el viento reza en los ramajes yertos llantos de quenas, tímidos, inciertos, suspiro una congoja, al ver que la penumbra gualda y roja llora un trágico azul de idilios muertos!
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Aldeana
Lejana vibración de esquilas mustias en el aire derrama la fragancia rural de sus angustias. En el patio silente sangra su despedida el sol poniente El ámbar otoñal del panorama toma un frío matiz de gris doliente! Al portón de la casa que el tiempo con sus garras torna ojosa, asoma silenciosa y al establo cercano luego pasa, la silueta calmosa de un buey color de oro, que añora con sus bíblicas pupilas, oyendo la oración de las esquilas, su edad viril de toro! Al muro denla huerta aleteando la pena de su canto, salta un gallo gentil, y, en triste alerta, cual dos gotas de llanto, tiemblan sus ojos en la tarde muerta! Lánguido se desgarra en la vetusta aldea el dulce yaraví de una guitarra, en cuya eternidad de hondo quebranto la triste voz de un indio dondonea, como un viejo esquilón de camposanto. De codos yo en el muro, cuando triunfa en el alma el tinte oscuro y el viento reza en los ramajes yertos llantos de quenas, tímidos, inciertos, suspiro una congoja, al ver que la penumbra gualda y roja llora un trágico azul de idilios muertos! aleteando la pena de su canto, salta un gallo gentil, y, en triste alerta, cual dos gotas de llanto, tiemblan sus ojos en la tarde muerta! Lánguido se desgarra en la vetusta aldea el dulce yaraví de una guitarra, en cuya eternidad de hondo quebranto la triste voz de un indio dondonea, como un viejo esquilón de camposanto. De codos yo en el muro, cuando triunfa en el alma el tinte oscuro y el viento reza en los ramajes yertos llantos de quenas, tímidos, inciertos, suspiro una congoja, al ver que la penumbra gualda y roja llora un trágico azul de idilios muertos!
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En ese ser tan femenino y extraño. En esa silueta tan simple pero hermosa un ser despistado e intrigante me enamoraba con cariño sublime pero disimulado. En ella encontré el mejor lugar en donde estar. Es que ella es tan ella siendo ella.
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Dec 30, 2014
Dec 30, 2014 at 12:35 AM UTC
Ella
Despertar con la misma cara despertar y verte la espalda una luz calida que entra por la puerta la sombra que enmarca la silueta del alma. Despertar con tonos azules donde los gorriones cantan Aroma a manzana tu cuerpo desnudo mi mente divaga sueños, vida y llanto. Despertar y mirarme de frente un hombre más joven que ayer levantarme y verte pequeña delicada, tierna como doncella en un cielo de luz y color. Despertar con un beso olor a rosas, miel y café.
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Feb 14, 2018
Feb 14, 2018 at 9:41 AM UTC
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Bendita seas... Fuiste algo blanco, muy blanco y puro, en la agonía del hierro oscuro donde se abrían las negras rosas de mis ideas... Porque al amarme desvaneciste mis negaciones hondas y ateas; porque eres buena, porque eres triste, bendita seas. Porque endulzaste mis desalientos, porque encantaste mis desencantos, porque elevaste mis pensamientos; porque al mirarme tus ojos santos se iluminaron mis sufrimientos y mis quebrantos; porque curaste, caritativa, todas las llagas de mis peleas; por delicada, por comprensiva, bendita seas... porque tú fuiste como un remanso para el estruendo de mis mareas; porque me diste paz y descanso, ¡bendita seas! Hoy voy de nuevo por el camino do en polvo escriben mi vida inquieta mis pies llagados de peregrino, oyendo a un ave de dulce trino que rima versos como un poeta, y viendo siempre la gris silueta de mi destino... pero, en la hora de la parida, cuando sus fauces abre lo arcano, y, como un ala, tiembla en la mano la despedida; cuando mi viaje sin rumbo emprendo, ensombrecido por el estruendo de mis mareas; cuando de nuevo mi andanza sigo, porque me amaste, porque me diste las dulcedumbres de tu alma triste, yo te bendigo... ¡Bendita seas!
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Bendita seas...
La calle sola, plácido el ambiente... Un piano suena, y vibra con tristeza; Y al compás de la música doliente Mi pensamiento a divagar empieza. ¿Quién arranca esos ritmos que así gimen? ¿Qué alma en el mundo sin amor perdida Vierte esas notas trémulas que exprimen El dolor y el cansancio de la vida? Y sigue divagando el pensamiento... Y de la luna al moribundo brillo, En alta roca donde silba el viento, Miro las torres de ojival castillo. Temblando llego al levadizo puente; Dormitan en la sombra los arqueros, Y del cielo en la bóveda luciente Parpadean los pálidos luceros. ¡Oh edad lejana que en mis sueños lloro, ¿En dónde está mi ***** ferreruelo, Mi alto calzón y mis espuelas de oro, Y mi jubón de suave terciopelo? ¿En dónde está la hermosa castellana? ¿En dónde está la soñadora rubia, Que la escala no prende en la ventana, Como en las noches de tristeza y lluvia? Tiempo hace ya que tu presencia aguardo Y la angustia en mi pecho se dilata; Despierta ya que mi laúd de bardo Quiere entonar la alegre serenata. La última nota lánguida fenece, Y de la luna al moribundo brillo, En el lejano azul se desvanece La sombría silueta del castillo.
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En la calle
ventorrales helados quiebran mi rostro como si se tratara de navajas ventanales empapados juegan con esconder tu silueta suave brisa, si la aceptas los fuertes vientos se transforman en ideas en gotas que caen pero nunca llegan tormenta
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Aug 11, 2018
Aug 11, 2018 at 3:14 PM UTC
Registro de pensares #02
Resuelve tornar al padre No temas, Cristo rey, si descarriado tras locos ideales he partido: ni en mis días de lágrimas te olvido, ni en mis horas de dicha te he olvidado. En la llaga crüel de tu costado quiere formar el ánima su nido, olvidando los sueños que ha vivido y las tristes mentiras que ha soñado. A la luz del dolor, que ya me muestra mi mundo de fantasmas vuelto escombros, de tu místico monte iré a la falda, con un báculo: el tedio, en la siniestra; con andrajos de púrpura en los hombros, con el haz de quimeras a la espalda.De cómo se congratularán del retorno Tornaré como el Pródigo doliente a tu heredad tranquila; ya no puedo la piara cultivar, y al inclemente resplandor de los soles tengo miedo. Tú saldrás a encontrarme diligente; de mi mal te hablaré, quedo, muy quedo... y dejarás un ósculo en mi frente y un anillo de nupcias en mi dedo; y congregando del hogar en torno a los viejos amigos del contorno, mientras yantan risueños a tu mesa, clamarás con profundo regocijo: «¡Gozad con mi ventura, porque el hijo que perdido llorábamos, regresa!»Pondera lo intenso de la futura vida ¡Oh sí!, yo tornaré; tu amor estruja con invencible afán al pensamiento, que tiene hambre de paz y de aislamiento en la mansa quietud de la cartuja. ¡Oh sí!, yo tornaré; ya se dibuja en el fondo del alma, ya presiento la plácida silueta del convento con su albo domo y su gentil aguja... Ahí, solo por fin conmigo mismo, escuchando en las voces de Isaías tu clamor insinuante que me nombra, ¡cómo voy a anegarme en el mutismo, cómo voy a perderme en las crujías, cómo voy a fundirme con la sombra!
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En el camino
Resuelve tornar al padre No temas, Cristo rey, si descarriado tras locos ideales he partido: ni en mis días de lágrimas te olvido, ni en mis horas de dicha te he olvidado. En la llaga crüel de tu costado quiere formar el ánima su nido, olvidando los sueños que ha vivido y las tristes mentiras que ha soñado. A la luz del dolor, que ya me muestra mi mundo de fantasmas vuelto escombros, de tu místico monte iré a la falda, con un báculo: el tedio, en la siniestra; con andrajos de púrpura en los hombros, con el haz de quimeras a la espalda.De cómo se congratularán del retorno Tornaré como el Pródigo doliente a tu heredad tranquila; ya no puedo la piara cultivar, y al inclemente resplandor de los soles tengo miedo. Tú saldrás a encontrarme diligente; de mi mal te hablaré, quedo, muy quedo... y dejarás un ósculo en mi frente y un anillo de nupcias en mi dedo; y congregando del hogar en torno a los viejos amigos del contorno, mientras yantan risueños a tu mesa, clamarás con profundo regocijo: «¡Gozad con mi ventura, porque el hijo que perdido llorábamos, regresa!»Pondera lo intenso de la futura vida ¡Oh sí!, yo tornaré; tu amor estruja con invencible afán al pensamiento, que tiene hambre de paz y de aislamiento en la mansa quietud de la cartuja. ¡Oh sí!, yo tornaré; ya se dibuja en el fondo del alma, ya presiento la plácida silueta del convento con su albo domo y su gentil aguja... Ahí, solo por fin conmigo mismo, escuchando en las voces de Isaías tu clamor insinuante que me nombra, ¡cómo voy a anegarme en el mutismo, cómo voy a perderme en las crujías, cómo voy a fundirme con la sombra!
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Al final de lo que tengo en vista allá en el horizonte se levanta una silueta que aterra el corazón la lleno con oro y plumas adorno sus pieles con perfumes y colores y maldigo al que se oponga a tu visita nunca me apartas la vista me haces tuyo y llenas mi frente con aceites y lavas mis pelos con agua fría mi nombre ya no es mi nombre los míos ya no son míos y me miran con rencor y desconfianza y mis dioses me susurran la traición envuelto en sedas preciosas de mundos que no conozco lleno tu cráneo de oro y bebo de tus vasos mi alma no descansa en las pupilas dónde reboto y más bien soy una diana entran en mi piel los fierros la tierra misma impacta sobre mi pecho me veo, así, dejando mi recipiente uniéndome con los míos que ya no son cambiamos los néctares deliciosos que nos brindaba la tierra por viles líquidos que queman la garganta y el precio fue la muerte
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May 5, 2019
May 5, 2019 at 5:02 PM UTC
Moctezuma
No estés lejos de mí un solo día, porque cómo, porque, no sé decirlo, es largo el día, y te estaré esperando como en las estaciones cuando en alguna parte se durmieron los trenes. No te vayas por una hora porque entonces en esa hora se juntan las gotas del desvelo y tal vez todo el humo que anda buscando casa venga a matar aún mi corazón perdido. Ay que no se quebrante tu silueta en la arena, ay que no vuelen tus párpados en la ausencia: no te vayas por un minuto, bienamada, porque en ese minuto te habrás ido tan lejos que yo cruzaré toda la tierra preguntando si volverás o si me dejarás muriendo.
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Soneto xlv
¡Cuántas veces, al pie de las musgosas paredes que la guardan, oí la esquila que al mediar la noche a los maitines llama!¡Cuántas veces trazó mi silueta la luna plateada, junto a la del ciprés, que de su huerto se asoma por las tapias!Cuando en sombras la iglesia se envolvía, de su ojiva calada, ¡cuántas veces temblar sobre los vidrios vi el fulgor de la lámpara!Aunque el viento en los ángulos oscuros de la torre silbara, del coro entre las voces percibía su voz vibrante y clara.En las noches de invierno, si un medroso por la desierta plaza se atrevía a cruzar, al divisarme el paso aceleraba.Y no faltó una vieja que en el torno dijese a la mañana, que de algún sacristán muerto en pecado acaso era yo el alma.A oscuras conocía los rincones del atrio y la portada; de mis pies las ortigas que allí crecen las huellas tal vez guardan.Los búhos, que espantados me seguían con sus ojos de llamas, llegaron a mirarme con el tiempo como a un buen camarada.A mi lado sin miedo los reptiles se movían a rastras; hasta los mudos santos de granito creo que me saludaban.
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Rima lxx
Tan rubia es la niña que que cuando hay sol, no se la ve. Parece que se difunde en el rayo matinal, que con la luz se confunde su silueta de cristal, tinta en rosas, y parece que en la claridad del día se desvanece la niña mía. Si se asoma mi Damiana a la ventana, y colora la aurora su tez lozana de albérchigo y terciopelo, no se sabe si la aurora ha salido a la ventana antes de salir al cielo. Damiana en el arrebol de la mañanita se diluye y, si sale el sol, por rubia... no se la ve.
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Tan rubia es la niña que...
Todas las madrugadas me pregunto: ¿Cuándo veré estallar el volcán de tu pecho? ¿Arderán mis labios al rozar tu cuerpo? El silencio llano de la Luna me responde… en su brillo se reflejan tus ojos, y de la noche emerge tu silueta: Llueves, sopla el vértigo de tu caída, eres una nube de agua que inunda mi memoria, y al amanecer, has partido
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May 5, 2021
May 5, 2021 at 8:08 AM UTC
Silencios llanos
La bruma es el ensueño del agua, que se esfuma en leve gris. ¡Tú ignoras la esencia de la Bruma! La Bruma es el ensueño del agua, y en su empeño De inmaterializarse lo vuelve todo ensueño. A través de su velo mirífico, parece como que la materia brutal se desvanece: la torre es un fantasma de vaguedad que pasma, todo, en su blonda envuelto, se convierte en fantasma, y el mismo hombre que cruza por su zona quieta se convierte en fantasma, es decir, en silueta. La Bruma es el ensueño del agua, que se esfuma en leve gris. ¡Tú ignoras la esencia de la Bruma, de la Bruma que sueña con la aurora lejana! Y yo dije: -¡Ensalcemos a Dios, oh Bruma hermana!
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La bruma
Siempre sucede ante mis ojos: El irremediable silencio de la noche, La tersa silueta de tus manos, El solemne canto del aire de otoño, La desprolija sombra de tus pasos, El nítido susurro de tu voz en mi memoria Y las tibias gotas de tus faros. Las madrugadas son: incertidumbre que arde, Un bosque de ausencias prolongadas E insomnios no justificados. El frío clama por tus brazos Y mi piel tiembla por tus labios.
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May 5, 2021
May 5, 2021 at 8:43 AM UTC
Bosque de ausencias