"serpientes" poems
La cosa va así: no sé cómo nombrar este libro,
como si nombrar esto fuera la hipérbole de la hermandad,
no temerle a lo cierto, pasar del alimento cotidiano al polvo de un paisaje,
saltar por lo sencillo de la imagen de un pájaro blanco que irrumpe sin respeto,
a lo que nunca supe.
Escribir es escribir lo que no se sabe, por lo demás, un impulso que tienta definir la sonrisa de alguien, con la estampa accesible de un nombre propio.
Pero la cosa va así amor: no sé cómo nombrar este libro,
susceptible todo desde lo nada,
por eso el tema del clima, árboles totales,
victorias contundentes de insectos,
lo que contiene decir un niño ambiguo:
para alguien la carcajada, para otro el asco,
para alguien más, horas claras,
semanas marcadas para siempre-nunca.
Al escribir tenemos reservas, al ver de frente tenemos reservas,
al poner el pie derecho pensando en las serpientes tenemos reservas,
al dormir al lado de algún desconocido tenemos reservas.
Al menos hoy, al no saber cómo darle nombre a esto que ha ocurrido,
mientras los truenos marcan distancia y certidumbre.
Jan 17, 2012
Jan 17, 2012 at 10:06 PM UTC
Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.
Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.
Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre -¡qué bueno!- han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento.
Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la obscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.
Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor como en una lámpara de inagotable aceite.
Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.
Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el **** complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida.
Y se van llorando, llorando
la hermosa vida.
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Cuando se mira los faroles rojos
en la orilla del mar,
mi pescador, el de profundos ojos,
pone sus negras redes a pescar.
(El mar ante la noche se ilumina,
y sus olas doradas, al nacer,
florecen como un ansia repentina
en ojos de mujer).
Pez de luna bruñida no se pesca,
pescador.
Agua del golfo, la ondulada y fresca,
deja que riegue la orilla con amor.
No persigas la forma del lucero,
que ni el agua dormida la dará;
si él, como un sonámbulo viajero,
sólo viene y se va.
Que, pobres, las corrientes y la charca
encierran ilusión,
y ajenos al peligro de tu barca
vienen sueños de luz al corazón.
Con los ojos, ya tímidos, escarbas
en los mares rebeldes a cincel,
y puede correr llanto por tus barbas
de serpientes de miel.
El agua misma, la ondulada y fresca,
ponga un poco de sol en tu dolor.
¡Pez de luna bruñida no se pesca
pescador!
976
"Tu ignorancia es un monte de leones, Stanton"
-García Lorca
Juntos para morir,
separados para vivir.
Como un manantial de loros te canto, Stanton
no se quien eres pero nunca nos encontraremos
cual cima de hipopótamos, cual valle de elefantes.
Podría seguir, seguir con mi orografía animal, Stanton.
Sentirme una Lorca envalentonada,
envalentonada como un monte de leones.
Pero no lo soy.
Sólo soy un intento de física,
un intento de poetisa,
un intento de mujer,
un intento de persona.
Un intento.
Reímos juntos aquel día,
aún hoy lloramos separadas.
Y este poema se torna pensamientos no ligados.
nuca lo estuvieron.
Mi ignorancia siempre fue un monte de leones.
Y mis pensamientos se tornan contra mí una vez más.
Contra mi cuerpo: mi archienemigo,
tantas veces te he escrito para herirte,
tantas veces te he herido para herirte.
Mi odio hacia ti es una riada de cuervos.
Contra mi mente: falsa amiga,
tantas veces te he usado para servirme
tantas veces me has herido al servirme.
Mi rencor hacia ti es un acantilado de ratas.
Y sí, este poema es una excusa para alabar el citado verso,
pero entre verso y verso se cuela mi odio,
cual filtro de lemures, cual escurridero de serpientes.
Mi odio por todo, mi odio por nada.
Y aquí termina mi canto, diciéndote una vez más, Stanton.
Tu ignorancia es un monte de leones.
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"Your ignorance is a mountain of lions, Stanton"
-García Lorca
Together dying,
apart living.
Like a spring of parrots I sing to you, Stanton
I don't know who you are but we'll never meet
like peak of hippopotamus, like valley of elephants.
I could continue, continue with my animal orography, Stanton.
Feeling myself an encouraged Lorca,
encouraged like a mountain of lions.
But I'm not one.
I'm only an attempt of a physic,
an attempt of a poet,
an attempt of a woman,
an attempt of a person.
An attempt.
We laughed together that day,
even today we cry alone.
This poem turns itself thoughts not linked.
They never were.
My ignorance has always been a mountain of lions.
And my thoughts turn against me once again.
Against my body: my archenemy,
so many times I have written to harm you,
so many times I have harmed you tu harm you.
My hatred towards you is a stream of raven.
Against my mind: false friend,
so many times I have used you to serve me,
so many times you have harmed you to serve me.
Mi resentment towards you is a cliff of rats.
And yes, this poem is an excuse tu praise the mentioned verse,
but between verse and verse my hatred creeps in,
like filter of lemures, like sink of snakes.
My hatred towards everything, my hatred towards nothing.
And here my singing ends, telling you once again, Stanton.
Your ignorance is a mountain of lions.
Jun 5, 2018
Jun 5, 2018 at 12:07 PM UTC
Quiero salir de tu cielo
A otros mundos más felices
Volar como las codornices
Con nervios, pero con vuelo
Quiero salir de tu cielo
A otros campos más bonitos
Andar descalzo y solito
Lejos de cualquier recelo
Quiero olvidarme un momento
De serpientes y puñales
Y dormir entre nubes blancas
Como las de las postales
Quiero salir de tu cielo…
Aug 17, 2015
Aug 17, 2015 at 2:19 AM UTC
Soy hija del llano. Nunca vi montañas,
Hace pocos años que conozco el mar
Y vivo soñando con raros países
Y vivo acosada del ansia de andar.
¡Tanto que tenemos luego que estar quietos,
Tanto que más tarde hay que reposar,
Y desperdiciamos la hora presente
Y nos contentamos sólo con soñar!
¡Ay, los caminitos en ásperas cuestas,
Serpentinas claras sobre las montanas!
¿No han de hollarlos nunca mis pies andariegos?
¿No he de ir yo nunca por tierras extrañas?
¿Nunca mis pupilas, hartas de llanuras,
Han de mirar cerca las cumbres soñadas?
¿Qué es lo que me guardan los dioses herméticos?
¿Qué, en mi canastilla, pusieron las hadas?
¡Ay, noches de insomnio, de agrio descontento,
De interrogaciones vanas e impacientes!
¡A veces parece que tañen campanas
Y a veces, Dios mío, que silban serpientes!
819
El agua tiene un alma melancólica y suave
que en el lecho arenoso de las ondas solloza,
atrae, llama, subyuga. ¡Dios sabe si la nave
que naufraga, en sus brazos de misterio, reposa!
El agua tiene labios. El agua canta y besa
y tiene el atractivo fatal de sus sirenas.
¡Ay tristes de los tristes que inclinan la cabeza
hacia el extraño encanto de las aguas serenas!
Las ondas son serpientes de letal hipnotismo.
Con su suave lenguaje de rumor y murmullo
invitan para el sueño en su lecho de abismo.
¡Canto de cortesanas cuyo mágico arrullo
pone en los corazones el deseo fatal
de dormir sobre el fondo del líquido cristal!
485
De la suma de cosas del orbe ilimitado
vislumbramos apenas una que otra. El olvido
y el azar nos despojan. Para el niño que he sido,
el Perú fue la historia que Prescott ha salvado.
Fue también esa clara palangana de plata
que pendió del arzón de una silla y el mate
de plata con serpientes arqueadas y el embate
de las lanzas que tejen la batalla escarlata.
Fue después una playa que el crepúsculo empaña
y un sigilo de patio, de enrejado y de fuente,
y unas líneas de Eguren que pasan levemente
y una vasta reliquia de piedra en la montaña.
Vivo, soy una sombra que la Sombra amenaza;
moriré y no habré visto mi interminable casa.
475
Alguien recorre los senderos de Ítaca
y no se acuerda de su rey, que fue a Troya
hace ya tantos años;
alguien piensa en las tierras heredadas
y en el arado nuevo y el hijo
y es acaso feliz.
En el confín del orbe yo, Ulises,
descendí a la Casa de Hades
y vi la sombra del tebano Tiresias
que desligó el amor de las serpientes,
Y la sombra de Heracles
que mata sombras de leones en la pradera
y así mismo está en el Olimpo.
Alguien hoy anda por Bolívar y Chile
y puede ser feliz o no serlo.
Quién me diera ser él.
451
Ya no hay miedo a Seol,
ya no hay risas con dolor.
La noche permanecerá
siendo el guarida designada
para quien su alma quiera resguardar.
Ya no hay miedo a Abadón,
ha morado en ciudades con infame destrucción.
Por ejemplo, las ciudades del olvido,
donde era su nido, una cama de serpientes,
cuyas mordidas las dejaban aturdida e indolentes.
Ya no hay miedo a Abadón
se abandonaron los pensamientos
que tomaron su ser libre y valiente de rehén.
Ya no hay lucha eterna,
solo el presagio de que cada día es una guerra
donde hay algunas fatalidades
y otras que figuran como dicha eterna.
Ella es libre como el mar.
se ha liberado de su padre,
del yugo que la condicionaba,
del amante sin confianza, y,
de la amiga que la circunscribía.
Se ha librado;
del hijo que la manipula.
de la cincha que arbitraba su mocedad,
de la madre que la prostituía por un plato más.
Del poder que de sus ojos disipaba…
cuando su mirada doblegaba.
Se ha librado de todos los prejuicios.
de todos los permisos,
del cinismo,
del sarcasmo y del bullicio,
de las noches sin lunas,
de las brumas que asustan,
de los fantasmas presentes, y
de los amantes inertes.
De su cama hoy es reina y dama.
De su vida es la dueña,
¡del mar ella es su agua,
que a veces parecen reposadas
y otras, tranquilamente inquietas!
De la lluvia es su reina,
ella sale y la espera,
ella danza derramando
en cada paso, el recelo de saber que ha llegado,
otro tiempo, otro sueño, otro amor…..
el que ha descubierto en si misma!
LeydisProse
10/3/2017
https://www.facebook.com/LeydisProse/
Oct 3, 2017
Oct 3, 2017 at 12:12 PM UTC
Yo trate de ser como decían que debí ser.
Me comporté como todo una dama.
Hice todo lo que se me pedía en la cama.
Más de una vez, calle hasta mis perversas ganas.
Calle tanto, que mi verdad fue a parar al manicomio,
ahí, donde no bregan con demonios.
Yo trate de ser como decían que debí ser.
Aguante infidelidades por una estabilidad inestable.
Hubieron clavos penetrando mi espalda, en vez de rosas en mano.
Perdone tanto que la absolución me tomo antipatía.
Yo trate de ser como decían que debí ser.
A veces fui sofá de ilusiones transitorias,
vestidas en finas sedas de perpetuidad.
A veces fui pared…inopinable,
solo un espacio donde colocar preciosos retratos.
A veces fui lienzo en blanco,
para quien en mi cuerpo quiso describir su arte.
Yo quise ser como decían que debí ser.
Una ilustre carrera deje para que
el ego de un indeciso no saliera dañado.
Se enfermó mi dignidad y con tristeza la medique.
Tome el brebaje de la inseguridad.
Debilite mi sistema emocional,
y mi fe, se encogía de vergüenza en una esquina.
Yo quise ser como decían que debí ser.
pero existía dentro de mí una rebeldía.
Una insolencia a ser parte de una perpetua esclavitud,
algo en mí, desistía ser juguete de nadie,
a ser menos que el aire,
a rebajarme por mantener un amor.
Yo quise ser como decían que debí ser.
Pero mis pies en fuego ardían,
y recogía y me iba,
y no sé a cuántos le alce la voz,
y a más de uno, los mande a comer tusa,
y me volví mi propia musa,
a veces la propia medusa,
y me refugie en mi calor para abrigar mis grimas,
en mi inteligencia para resolver con astucia,
en mi pudor para seguir dando un paso en harmonía,
en esa insistencia de que había más en la vida,
que yo tenía algo que aportaría,
alguien al que estar conmigo y soportar no serían la misma cosa,
y algunos los deje amándolos como mis amos,
a otros el corazón les deje en pedazos,
y talvez me merezca todo lo que venga,
talvez me merezca el cielo y todas las prosas,
talvez mis serpientes nunca muerdan,
o talvez me llamaran impúdica,
me llamaran Medusa,
me llamaran el mismo infierno
pero nunca dirán que
“fui….
¡lo que otros quisieron que yo fuese”!!
LeydisProse
10/17/2017
https://www.facebook.com/LeydisProse/
Oct 17, 2017
Oct 17, 2017 at 4:00 PM UTC
Es un horror sin nombre y un silencio profundo
el día del pecado se amortajaba el mundo;
y Adán, tras de cerrarse la puerta del Edén,
viendo que Eva lloraba, dijo: -«No temas, ven,
acércame tus labios y penetra en mi amor,
y ofrécele a mi carne toda tu carne en flor.
Ven y oprime mi pecho con tu pecho agitado,
y aprende a amar la vida renovando el pecado.
»¿Ves? Todo nos rechaza. Toda la creación
repudia nuestro crimen, vibra de indignación:
Dios retuerce los árboles con cólera funesta,
como un vaho de fuego que cruza la floresta,
y hace brotar volcanes y desborda los ríos;
los astros se estremecen llenos de escalofríos,
y el trueno y el relámpago turban la paz del cielo.
Vamos... ¿Qué importa? Desata como un velo
sobre el cuerpo desnudo tu hermosa cabellera;
que arda el bosque a tu paso, que la espina te hiera,
que el sol queme tu espalda, que te injurien los nidos,
que el animal salvaje te acuse con rugidos,
y que al ver como sangras en el zarzal, después
se enmarañen serpientes hambrientas a tus pies…
»Y no importa, no importa, pues si el amor te llena
se ilumina el destierro, se perfuma la arena;
y yo no puedo nada con este Edén perdido,
pues me lo llevo todo con tu cuerpo querido.
»Y aunque Dios destruyera la flor, el viento, el mar,
todo renacería cantando en tu mirar;
todo; rosas y estrellas; árboles y montañas,
pues la vida infinita florece en tus entrañas;
y, si las cosas mueren en torno a tu belleza,
tú eres más poderosa que la Naturaleza,
ahora que ya pecaste, ahora que eres mujer.
»Bendito aquel momento cuando vi amanecer
la vida en tu pecado y el amor en tu crimen.
Ahora que Dios nos odia, los besos nos redimen;
y, al amarte en la tierra, y al besarnos los dos,
¡la Tierra es más que el Cielo y el Hombre es más que Dios!»
376
Magdalena: yo a veces envidio lo que fuiste.
Me aburre esta existencia tan monótona y triste.
Hoy daría ni¡ alma por los mil esplendores
Y el vértigo de abismo de tus cien mil amores.
Y después, el sayal gris de los penitentes.
¿Qué importa? Hoy es mi alma un nido de serpientes.
Me vengo del hastío ensoñando el pecado,
Y siento entre mis labios la miel de lo vedado.
El inmenso bostezo de mi paz cambiaría
Por el barro dorado de tus noches de orgía,
Para luego ofrendarlo, en un gran vaso lleno,
De ungüento de nardos, al rubio Nazareno.
¡Hoy daría mi alma por los mil esplendores
Y el vértigo de abismo de tus cien mil amores!
317
No me has hecho sufrir
sino esperar.
Aquellas horas
enmarañadas, llenas
de serpientes,
cuando
se me caía el alma y me ahogaba,
tú venías andando,
tú venías desnuda y arañada,
tú llegabas sangrienta hasta mi lecho,
novia mía,
y entonces
toda la noche caminamos
durmiendo
y cuando despertamos
eras intacta y nueva,
como si el grave viento de los sueños
de nuevo hubiera dado
fuego a tu cabellera
y en trigo y plata hubiera sumergido
tu cuerpo hasta dejarlo deslumbrante.
Yo no sufrí, amor mío,
yo sólo te esperaba.
Tenías que cambiar de corazón
y de mirada
después de haber tocado la profunda
zona de mar que te entregó mi pecho.
Tenías que salir del agua
pura como una gota levantada
por una ola nocturna.
Novia mía, tuviste
que morir y nacer, yo te esperaba.
Yo no sufrí buscándote,
sabía que vendrías,
una nueva mujer con lo que adoro
de la que no adoraba,
con tus ojos, tus manos y tu boca
pero con otro corazón
que amaneció a mi lado
como si siempre hubiera estado allí
para seguir conmigo para siempre.
350