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"serenidad" poems
Y ante mi abrazo te sentí rendida... y ante tu sumisión, mis besos sabios pusieron a temblar entre tus labios ansias de amor y de placer y vida... Fue un instante no más, uno de esos siglos-instantes que el amor nos brinda, prometiéndole un lauro al que se rinda primero en la batalla de los besos... Lo ves, mujer... No cabe en la materia la espiritualidad de lo insensible; todo es vencido ante el irresistible empujón de la carne y su miseria.... Y te sentí temblar como la fronda al soplo tibio de la brisa vaga, cuando en su trino el ruiseñor divaga y peina el sol su cabellera blonda... Y te sentí temblar como la onda que su quietud sobre la arena apaga, y como el ave que sin rumbo vaga y un circulo invisible traza y ronda. Y te sentí languidecer al peso de mis labios, al peso de un gran beso que perfumó en tus labios a un suspiro, tal como languidece en la laguna un cisne enamorado de la Luna, al no hallarla en el cielo de zafiro... Y te sentí latir, tal como late al manotazo del ciclón la hoja, como en la espada late, humeante y roja, la sangre que bebiera en el combate; tal como el sauce que su frente abate cuando la nube en su aflicción lo moja, o como el oceáno que se enoja y en el escollo solitario bate. Y te sentí vencida, con el lento y anhelado y temido vencimiento del sol, cuando la Noche abre la puerta del ***** templo de su Dios ignoto; y te sentí dormida, como un loto en la serenidad de un agua muerta... Y te sentí anhelante y temblorosa cual la irisada espuma de un torrente; como un lucero en la región silente, insinuando una seña misteriosa; cual la palma que agita, rumorosa, su abanico de jade, lentamente, como despunta en un jardín durmiente el milagro de gracia de una rosa; y cual la cierva cuando la acorrala la jauría, cual ave moribunda que pliega triste su ya inútil ala, y adoré tu sensual melancolía llena de rendición meditabunda, ¡y te sentí profundamente mía!...
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Poema de los besos
Y ante mi abrazo te sentí rendida... y ante tu sumisión, mis besos sabios pusieron a temblar entre tus labios ansias de amor y de placer y vida... Fue un instante no más, uno de esos siglos-instantes que el amor nos brinda, prometiéndole un lauro al que se rinda primero en la batalla de los besos... Lo ves, mujer... No cabe en la materia la espiritualidad de lo insensible; todo es vencido ante el irresistible empujón de la carne y su miseria.... Y te sentí temblar como la fronda al soplo tibio de la brisa vaga, cuando en su trino el ruiseñor divaga y peina el sol su cabellera blonda... Y te sentí temblar como la onda que su quietud sobre la arena apaga, y como el ave que sin rumbo vaga y un circulo invisible traza y ronda. Y te sentí languidecer al peso de mis labios, al peso de un gran beso que perfumó en tus labios a un suspiro, tal como languidece en la laguna un cisne enamorado de la Luna, al no hallarla en el cielo de zafiro... Y te sentí latir, tal como late al manotazo del ciclón la hoja, como en la espada late, humeante y roja, la sangre que bebiera en el combate; tal como el sauce que su frente abate cuando la nube en su aflicción lo moja, o como el oceáno que se enoja y en el escollo solitario bate. Y te sentí vencida, con el lento y anhelado y temido vencimiento del sol, cuando la Noche abre la puerta del ***** templo de su Dios ignoto; y te sentí dormida, como un loto en la serenidad de un agua muerta... Y te sentí anhelante y temblorosa cual la irisada espuma de un torrente; como un lucero en la región silente, insinuando una seña misteriosa; cual la palma que agita, rumorosa, su abanico de jade, lentamente, como despunta en un jardín durmiente el milagro de gracia de una rosa; y cual la cierva cuando la acorrala la jauría, cual ave moribunda que pliega triste su ya inútil ala, y adoré tu sensual melancolía llena de rendición meditabunda, ¡y te sentí profundamente mía!...
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Fuimos momentos de alguna eternidad, fuimos silencios, historias sin contar, fui para ti un extraño, loco y soñador, para mí fuiste un camino, un bosque, una selva, un cielo… imperceptible para mis sentidos, impersonal para mi serenidad,  impronunciable para mi boca, irrenunciable para mi voluntad… has sido lo que no sabes ser, y la que siempre has sido; dulce como la miel, llena de ideas, silenciosa, impresionante, un paisaje, un poema, siempre un dilema. Confieso que me enamoró tu misterio, que quiero pretender que no lo sepas, que ideo mil conclusiones de las palabras que no dices, que hay mas en mi de ti, que de mí mismo; que soy lo quiero ser cuando te toco, que soy quien quieres que sea cuando me miras; que no soy nadie, que sólo soy dentro de ti, sin estar dentro de ti. Fuimos esa eternidad que termina pronto, ese pronto que no termina y que ni siquiera ha llegado. Fuimos lo que nadie ha sido, fuimos sin saberlo, solo dos extraños.
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Apr 20, 2014
Apr 20, 2014 at 4:17 PM UTC
Fuimos
Inmensa caja de cristal, me he de sentar a tu costado con devoción, a escribirte poemas en las rocas. Las mismas que se moldean a tu antojo. Te he de acariciar la sal que porta tu aroma, y besar cada gaviota que vuela en tus tierras. Recorro tu cuerpo, hipnotizado por los colores, la serenidad y la fuerza que posee tu himno. Toma mi alma, vuélvela azul. Permíteme ser el que escriba tu llanto en las noches, y las poesías en el día.
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Jun 4, 2015
Jun 4, 2015 at 7:14 PM UTC
Canto de sirena.
¿En dónde estás, por dónde te hallaré, sombra, sombra, sombra?...                     Pisé las piedras, las modelé con sol y con tristeza. Supe que había allí un secreto de paz, un corazón latiendo para mí. Y qué serías, sombra, sombra, sombra; qué nombre, y qué forma, y qué vida serías, sombra. Y cómo podías no ser vida, no tener forma y nombre Sombra: bajo las piedras, bajo tanta mudez -dureza y levedad, oro y hierba-, qué, quién me solicita, qué me dice, de qué modo entenderlo... (no encuentro las llaves). Sombra, sombra, sombra... Cómo entenderlo y nacerlo...                     De pronto, deslumbradoramente, el agua cristaliza en diamante... Una súbita revelación...                           Azul: en el azul estaba, en la hoguera celeste, en la pulpa del día, la clave Ahora recuerdo: he vuelto a Italia. Azul, azul, azul era ésa la palabra (no sombra, sombra, sombra) Recuerdo ya -con qué claridad- lo que he soñado siempre sin sospecharlo. He vuelto a Italia, a la aventura de la serenidad, del equilibrio, de la belleza, la gracia, la medida...                           Por estas plazas que el sol desnuda cada mañana, el alma ha navegado, limpia y ardiente. Pero dime, azul (¿o hablo a la sombra?), qué dimensión le prestas a esta hora mía; quién arrebató las alas a la vida. Y quién fue que yo no sé. Y quién fui el que ha vivido instantes que yo recuerdo ahora. Qué, alma mía, en qué cuerpo, que no era mío, anduvo por aquí, devanando amor, entre oleadas de piedra, entre oleadas encendidas (las olas rompían y embestían contra las torres peñas)... Entre oleadas... Olas... Gris... Olas... Sombra...He vuelto a olvidar la palabra reveladora. Playas... Olas... Sombra... Hubo algo que era armonía, un sitio donde estoy... (sombra, sombra, sombra), donde no estoy. No: la palabra no era sombra. El fulgor del cielo, la piedra rosa, han vuelto a su mudez. Están ante mí. Los contemplo, y, sin embargo, ya no están. El equilibrio, la armonía, la gracia no están. Ay, sombra, sombra (y tanta claridad). Quién disipó el lugar (o el tiempo) que me daba su sangre, el que escondía el lugar (o era el tiempo) no vivido. Y por qué recuerdo lo que ha sido vivido por mi cuerpo y mi alma. Qué hace aquí, por mi memoria, este avión roto, un viejo Junker, bajo la luna de diciembre. La niebla, la escarcha, aquel camino hasta el silencio, aquella mar que estaba anunciando este mismo momento que no es tampoco mío. Quién sabe qué decían las olas de esta piedra. Quién sabe lo que hubiera -antes- dicho esta piedra si yo hubiese acertado la palabra precisa que pudo descuajarla del futuro. Cuál era -ayer- esa palabra nunca dicha. Cuál es esa palabra de hoy, que ha sido pronunciada, que ha ardido al pronunciarla, y que ha sido perdida definitivamente
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Alucinación en salamanca
¿En dónde estás, por dónde te hallaré, sombra, sombra, sombra?...                     Pisé las piedras, las modelé con sol y con tristeza. Supe que había allí un secreto de paz, un corazón latiendo para mí. Y qué serías, sombra, sombra, sombra; qué nombre, y qué forma, y qué vida serías, sombra. Y cómo podías no ser vida, no tener forma y nombre Sombra: bajo las piedras, bajo tanta mudez -dureza y levedad, oro y hierba-, qué, quién me solicita, qué me dice, de qué modo entenderlo... (no encuentro las llaves). Sombra, sombra, sombra... Cómo entenderlo y nacerlo...                     De pronto, deslumbradoramente, el agua cristaliza en diamante... Una súbita revelación...                           Azul: en el azul estaba, en la hoguera celeste, en la pulpa del día, la clave Ahora recuerdo: he vuelto a Italia. Azul, azul, azul era ésa la palabra (no sombra, sombra, sombra) Recuerdo ya -con qué claridad- lo que he soñado siempre sin sospecharlo. He vuelto a Italia, a la aventura de la serenidad, del equilibrio, de la belleza, la gracia, la medida...                           Por estas plazas que el sol desnuda cada mañana, el alma ha navegado, limpia y ardiente. Pero dime, azul (¿o hablo a la sombra?), qué dimensión le prestas a esta hora mía; quién arrebató las alas a la vida. Y quién fue que yo no sé. Y quién fui el que ha vivido instantes que yo recuerdo ahora. Qué, alma mía, en qué cuerpo, que no era mío, anduvo por aquí, devanando amor, entre oleadas de piedra, entre oleadas encendidas (las olas rompían y embestían contra las torres peñas)... Entre oleadas... Olas... Gris... Olas... Sombra...He vuelto a olvidar la palabra reveladora. Playas... Olas... Sombra... Hubo algo que era armonía, un sitio donde estoy... (sombra, sombra, sombra), donde no estoy. No: la palabra no era sombra. El fulgor del cielo, la piedra rosa, han vuelto a su mudez. Están ante mí. Los contemplo, y, sin embargo, ya no están. El equilibrio, la armonía, la gracia no están. Ay, sombra, sombra (y tanta claridad). Quién disipó el lugar (o el tiempo) que me daba su sangre, el que escondía el lugar (o era el tiempo) no vivido. Y por qué recuerdo lo que ha sido vivido por mi cuerpo y mi alma. Qué hace aquí, por mi memoria, este avión roto, un viejo Junker, bajo la luna de diciembre. La niebla, la escarcha, aquel camino hasta el silencio, aquella mar que estaba anunciando este mismo momento que no es tampoco mío. Quién sabe qué decían las olas de esta piedra. Quién sabe lo que hubiera -antes- dicho esta piedra si yo hubiese acertado la palabra precisa que pudo descuajarla del futuro. Cuál era -ayer- esa palabra nunca dicha. Cuál es esa palabra de hoy, que ha sido pronunciada, que ha ardido al pronunciarla, y que ha sido perdida definitivamente
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Son las 2:05 de la madrugada, la afonía siendo parte de mi habitación, conjugando el calor. Me encuentro encerrada en 4 paredes, deseando estar a la orilla del bravío mar, que su volumen aumenta con la serenidad, dándole compañía a una desolada noche. O en el tope de una montaña, contemplando los astros que se adueñan de ese infinito espacio. Mientras tanto, permanezco estable, con una mano ocupada por una taza y la otra redactando palabras que se quedarán en la nada .
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Jun 6, 2015
Jun 6, 2015 at 2:39 AM UTC
2:05am ~ Encerrona
un niño hunde la mano en su fiebre y saca astros que tira al aire / y ninguno ve yo tampoco los veo / yo sólo veo un niño con fiebre que tiene los ojos cerrados y ve animalitos que pasan por el cielo pacen en su temblor yo no veo esos animalitos / yo veo al niño que ve animalitos y me pregunto por qué esto pasa hoy ¿pasaría otra cosa ayer? / ¿se sacaría el niño mucha pena del alma ayer? / yo sólo sé que el niño tiene fiebre tiene el alma cerrada y la hunde en las cenizas que dejará porque ardió pero ¿es así? / ¿hunde su alma en las cenizas de sí / un árbol mira detrás de la ventana al sol hay sol / detrás de la ventana hay un árbol en la calle ahora por la calle pasa un niño con una mano en el bolsillo del pantalón está contento y saca la mano del bolsillo abre la mano y suelta fiebres que ninguno ve yo tampoco las veo / yo sólo veo su palma abierta a la luz y él / ¿qué ve? ¿ve bueyes que tiran del sol? yo no sé nada / no sé qué ve el niño de la mano en el pantalón ni el niño que tiene fiebre y ve los huesos del Atlántico y los huesos de todos los mares revueltos en su corazón yo no veo nada / no sé nada ni sé en qué día nací / conozco la fecha pero no el día en que nací ¿o ese día es este día en que muero por enésima vez? ¿es este día en que todos los que han muerto se vuelven a morir conmigo? / ¿o yo con ellos? ¿en esta luz dulcísima y abierta? / ¿y qué hace el niño con esta luz en su palma? ¿mientras todos trabajan para hacer dinero fuera de esta luz? ¿encerrados afuera de esta luz que es imposible mirar sin una luz adentro? / ¿sin un amor con pena adentro? ahora pasan las cartas que nunca me escribiste hijo / vos / que tanto nacés de esta luz / tus cartas tienen fiebres de las que no sé nada y nunca sabré nada / parecen pajaritos que vuelan con su serenidad astros que tiraste al aire y ninguno ve / yo no los veo ni los ve mi dolor inseguro pensabas en una vida más limpia que ésta una vida que se podía lavar tender al sol de tu bondad / una vida llena de rostros como viajes ¿dónde están esos rostros / esos viajes? la vida está desnuda como un mar sin orillas y no puedo volver la vida atrás llevarla hasta tu cuna ni llevarla adelante / yo soy menos real que la mesa donde como yo como para ser real como el árbol detrás de la ventana ahora un niño se le paró al lado / saca la mano del bolsillo del pantalón abre su palma a la luz y piensa que la muerte es la muerte y no más que eso
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Niños
un niño hunde la mano en su fiebre y saca astros que tira al aire / y ninguno ve yo tampoco los veo / yo sólo veo un niño con fiebre que tiene los ojos cerrados y ve animalitos que pasan por el cielo pacen en su temblor yo no veo esos animalitos / yo veo al niño que ve animalitos y me pregunto por qué esto pasa hoy ¿pasaría otra cosa ayer? / ¿se sacaría el niño mucha pena del alma ayer? / yo sólo sé que el niño tiene fiebre tiene el alma cerrada y la hunde en las cenizas que dejará porque ardió pero ¿es así? / ¿hunde su alma en las cenizas de sí / un árbol mira detrás de la ventana al sol hay sol / detrás de la ventana hay un árbol en la calle ahora por la calle pasa un niño con una mano en el bolsillo del pantalón está contento y saca la mano del bolsillo abre la mano y suelta fiebres que ninguno ve yo tampoco las veo / yo sólo veo su palma abierta a la luz y él / ¿qué ve? ¿ve bueyes que tiran del sol? yo no sé nada / no sé qué ve el niño de la mano en el pantalón ni el niño que tiene fiebre y ve los huesos del Atlántico y los huesos de todos los mares revueltos en su corazón yo no veo nada / no sé nada ni sé en qué día nací / conozco la fecha pero no el día en que nací ¿o ese día es este día en que muero por enésima vez? ¿es este día en que todos los que han muerto se vuelven a morir conmigo? / ¿o yo con ellos? ¿en esta luz dulcísima y abierta? / ¿y qué hace el niño con esta luz en su palma? ¿mientras todos trabajan para hacer dinero fuera de esta luz? ¿encerrados afuera de esta luz que es imposible mirar sin una luz adentro? / ¿sin un amor con pena adentro? ahora pasan las cartas que nunca me escribiste hijo / vos / que tanto nacés de esta luz / tus cartas tienen fiebres de las que no sé nada y nunca sabré nada / parecen pajaritos que vuelan con su serenidad astros que tiraste al aire y ninguno ve / yo no los veo ni los ve mi dolor inseguro pensabas en una vida más limpia que ésta una vida que se podía lavar tender al sol de tu bondad / una vida llena de rostros como viajes ¿dónde están esos rostros / esos viajes? la vida está desnuda como un mar sin orillas y no puedo volver la vida atrás llevarla hasta tu cuna ni llevarla adelante / yo soy menos real que la mesa donde como yo como para ser real como el árbol detrás de la ventana ahora un niño se le paró al lado / saca la mano del bolsillo del pantalón abre su palma a la luz y piensa que la muerte es la muerte y no más que eso
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el pliegue erogeno, la piel deseada, y el deseo en mi mente camino entre los hombres, con tu piel en mi mente, la dorada verdad que emana de ti. en tus ojos la calma de saberte amada, deseada, y en tu cuerpo, y en tu mente, la hermosa veracidad, y el juego erotico, languido y sensual, de mirarte a los ojos. sentir la paz, que emana de tu cuerpo, el balsamo, pleno de tu delicada figura, van conmigo. y la plena ensoñacion, se, vuelve verdad, en tus ojos, de leona. besar tu cuerpo, y abrazarlo en silencio, hermosa y serena, insegura, fragil y salvaje, adorada. cada desicion, no nos separa, nos une aun mas, sigue tu alma , tu corazon. en tus ojos y en tu cuerpo, esta mi ferozidad perdida, y en tu pliegue erogeno, mi deseo y devocion. oh leona de montaña, eres la paz, el deseo, y la serenidad, que me hace fuerte, sereno, humano, en paz. en tus ojos y en tu pecho, la bella y dulce tonada, que arrulla mis sueños, en silencio. lejos de haber perdido tiempo y vida, solo preambulos, antes de tu calma, y tu bella inseguridad. y en mi mente tus ojos, tu piel, tu presencia, firme segura, hermosa y paciente. y tu aparente fragilidad, es contrastada con la belleza de tus ojos de leona de montaña.
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Feb 9, 2017
Feb 9, 2017 at 10:26 AM UTC
ensoñacion.}
No me digáis que considere el día sólo como una ola de lo eterno. Vendavales vendrán, por el invierno, que me derrumbarán lo que erigía. Serenidad me vestirá. Armonía será mi casa. Exhausto ya tu cuerno, Fortuna, he de escribir en mi cuaderno: «Era ilusión tras de lo que corría.» «Razón teníais», os diré. Yo tuve sinrazones. Fui libre, como nube que cualquier viento leve la cautiva. Hablé con vivos y con muertos.  Luego, conmigo y con mi Dios.  Decid: «Va ciego.» Pero dejadme, por favor, que viva.
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Lo efímero
beber de tu fuente, ahogado entre tus ojos tu verdad es la religion de un orate en ciernes beberte lentamente, a tu piel adicto mas alla de pasiones y desdenes, la ferocidad y la ternura el deseo inherente a tus ojos, pegado a mi anquilosado al alma una voz y una vision, en mi oasis de verdades y pesares perdido y encontrado, entre tus manos de artemisa beber de tu fuente, sediento y muriente de tu escensia y como una diosa, yo soy tu ethereo devoto artemisa, que cazaste el alma de leon de un caminante perdido entre becerros, y cazado por la DIOSA a los ojos del padre, y entre sus hijos eres mi artemisa, cazadora de leones entre sueños y visiones, el padre permita y bendiga alejados de mundo, en el reino de los sueños, yacer en tus brazos, sereno en paz alejado de su maldad, perdido en tus ojos grandes, bajo los cielos y frente a la maldad, solo beber de tu fuente mi saciedad y serenidad
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Jun 26, 2017
Jun 26, 2017 at 1:48 AM UTC
la fuente
De la matriz del día se alzó la rosa vertical y blanca mientras todo rugía: la tierra, el aire, el agua. Tendí la mano para protegerla, criatura de paz y de armonía, completa, virgen, intocable, exacta en la extensión total del mediodía. Y me llevó el brazo la metralla. Impávida seguía en su serenidad y su victoria, aunque en mi sangre la embebía. Ni mi alarido hizo temblar sus pétalos ni apagó su fragancia mi agonía. Era la rosa, la perfecta y única. Nada la detenía.
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Así es la rosa
Te doy mi alma desnuda, Como estatua a la cual ningún cendal escuda.       Desnuda con el puro impudor De un fruto, de una estrella o una flor; De todas esas cosas que tienen la infinita Serenidad de Eva antes de ser maldita.       De todas esas cosas,       Frutos, astros y rosas, Que no sienten vergüenza del **** sin celajes Y a quienes nadie osara fabricarles ropajes. ¡Sin velos, como el cuerpo de una diosa serena Que tuviera una intensa blancura de azucena! ¡Desnuda, y toda abierta de par en par Por el ansia del amar!
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Te doy mi alma...
Serenidad, tú para el muerto, que yo estoy vivo y pido lucha. Otros habrá que te deseen: ésos no saben lo que buscan. Si se durmieran nuestras almas, si las tuviéramos maduras para mirar inconmovibles, para aceptar sin amargura, para no ver la vida en torno apasionadamente nunca, duros y fríos, como piedra que sopla el viento y no la muda... Almas claras. Ojos despiertos. Oídos llenos de la música del dolor. Los dedos felices, aunque los hieran las agudas espinas. Todo el sabor agrio de la vida, en la lengua.                               «Nunca podrás mojar tu pie en el río en que ayer lo mojaste. Busca la eternidad, vive en la alta contemplación de su figura». Palabrería de los libros de la que deja el alma turbia. Serenidad que se nos vende por librarnos de la tortura, por llenarnos de sueño el alma y rodeárnosla de bruma. Serenidad, tú para el muerto. El hombre es hombre, y no le asusta saber que el viento que hoy le canta no volverá a cantarle nunca. Serenidad, no te me entregues ni te des nunca, aunque te pida de rodillas que me libertes de mi angustia. Será que vivo sin saberlo o que deserto de la lucha. Tú no me escuches, no me eleves hasta tu cumbre de luz única. Palabrería de los libros de la que deja el alma turbia. Yo también me hago un poco libro, me duermo el alma... Antología poética                           Luz difusa. La madrugada se desgaja agria y azul, como una fruta. Cantan los pinos a lo lejos. Un niño llora. Las desnudas mujeres y hombres silenciosos salen despacio de las últimas sombras. Los pájaros me esperan. Se alzan las olas. (Me preguntan por qué). Campanas... (Ayer niebla, hoy claro sol y luego lluvia...) ¿Por qué? Las hojas se estremecen... Voy inundándome de música
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Serenidad
Serenidad, tú para el muerto, que yo estoy vivo y pido lucha. Otros habrá que te deseen: ésos no saben lo que buscan. Si se durmieran nuestras almas, si las tuviéramos maduras para mirar inconmovibles, para aceptar sin amargura, para no ver la vida en torno apasionadamente nunca, duros y fríos, como piedra que sopla el viento y no la muda... Almas claras. Ojos despiertos. Oídos llenos de la música del dolor. Los dedos felices, aunque los hieran las agudas espinas. Todo el sabor agrio de la vida, en la lengua.                               «Nunca podrás mojar tu pie en el río en que ayer lo mojaste. Busca la eternidad, vive en la alta contemplación de su figura». Palabrería de los libros de la que deja el alma turbia. Serenidad que se nos vende por librarnos de la tortura, por llenarnos de sueño el alma y rodeárnosla de bruma. Serenidad, tú para el muerto. El hombre es hombre, y no le asusta saber que el viento que hoy le canta no volverá a cantarle nunca. Serenidad, no te me entregues ni te des nunca, aunque te pida de rodillas que me libertes de mi angustia. Será que vivo sin saberlo o que deserto de la lucha. Tú no me escuches, no me eleves hasta tu cumbre de luz única. Palabrería de los libros de la que deja el alma turbia. Yo también me hago un poco libro, me duermo el alma... Antología poética                           Luz difusa. La madrugada se desgaja agria y azul, como una fruta. Cantan los pinos a lo lejos. Un niño llora. Las desnudas mujeres y hombres silenciosos salen despacio de las últimas sombras. Los pájaros me esperan. Se alzan las olas. (Me preguntan por qué). Campanas... (Ayer niebla, hoy claro sol y luego lluvia...) ¿Por qué? Las hojas se estremecen... Voy inundándome de música
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Adoro tus olores y las sensaciones que provocan en mí El sabor de tu piel desvanece la amargura de mis días Tu mirada causa estragos y acaba con mi paz Eres la montaña rusa de mis sentimientos El calor y el frio que no logro controlar Te amo Con desesperación y locura Te amo Con elocuencia y serenidad -Custodio
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Feb 14, 2018
Feb 14, 2018 at 2:46 PM UTC
Locura y Serenidad
eres Luz en mi camino siempre alumbrando hacia el frente para no desviarme o perderme. eres Unica en tu forma de amar, de cultivar paz, serenidad, y fe. eres Consejera, identificas mis deficiencias, y me demuestras los pasos debidos para superarme, ser positivo, y salir adelante. Yo siempre te extranare, pero cada vez que piense en ti, sera con una sonrisa, por que siento tu mirada protegiendonos y te oigo diciendome "acuerdate de lo que te dije..."
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Aug 30, 2018
Aug 30, 2018 at 12:20 AM UTC
FOR LUCY...by Jules
Solo naci solo vivo solo morire. No hay compania, nadie reconoce, a nadie le Importa. El tempo condena, el tempo no Explica...no tiene por que. Todo te acecha, como un tigre esperando pacientemente, es inevitable, ciertamente confuso, que lo mas seguro en la Vida es la Muerte! Evadela lo mas que quieras, lo mas Que puedas... Siempre llegara, con certeza y Perfeccion. Con dolor con serenidad sin aliento. Como vendra? De veras quieres saber? No ofendas tu destino, es paciente y tu lo seras... Siempre llegara por mas que no lo creas.
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Aug 30, 2018
Aug 30, 2018 at 12:13 AM UTC
SOLEDAD...by Jules
Oh Cruz del Sur, oh trébol de fósforo fragante, con cuatro besos hoy penetró tu hermosura y atravesó la sombra y mi sombrero: la luna iba redonda por el frío. Entonces con mi amor, con mi amada, oh diamantes de escarcha azul, serenidad del cielo, espejo, apareciste y se llenó la noche con tus cuatro bodegas temblorosas de vino. Oh palpitante plata de pez pulido y puro, cruz verde, perejil de la sombra radiante, luciérnaga a la unidad del cielo condenada, descansa en mí, cerremos tus ojos y los míos. Por un minuto duerme con la noche del hombre. Enciende en mí tus cuatro números constelados.
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Soneto lxxxvi
Tuvo unas barbas húmedas, marinas, y pálida y desnuda era la frente. Adorador del fuego del poniente entre las piedras de las propias ruinas... Viajero en alas de las golondrinas se desnudó a la luz resplandeciente. Desnudo -nuevamente adolescente- con el dolor jugó a las cuatro esquinas. La carne está en su ocaso. Queda el gesto. Es la luz su mejor libro de texto y reza, rosa a rosa, su rosario. Ama las horas porque borran huellas en la serenidad, y en las estrellas estudia su futuro itinerario.
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Retrato de un desconocido