Hello Poetry
Submit your work and get some sparkles! Create free account
"sepamos" poems
Aquello era hermoso. ¿Te acuerdas de como las flores nacían? ¿De cómo traía el ocaso su rojo clavel en la boca? ¿De un hombre que todas las tardes tocaba el violín a la puerta? ¿Del soñar cotidiano que daba sus llamas al alma en la sombra? ¿Te acuerdas de aquello? Aquello era hermoso. Yo no sé si tú vuelves conmigo y conmigo lo evocas. ¡Tan alegre pasar, desgarrando el eterno momento, pisoteando, sin verlas, las rosas! Hay un instante que todo lo puede, que salta los días y vive presente en el cielo dorado de nuestra memoria. ¿Por qué no ha de ser ese instante el que ya para siempre te colme las horas? ¿Te acuerdas de aquello? Aquello era hermoso. Todas las cosas que son, son hermosas aunque sepamos de fijo que acaban y mueren un día, que pasan rozando las vidas y nunca retornan. ¿Te acuerdas de aquello? La juventud nos cantaba, nos canta, su canto de gloria. Aquello era hermoso: pasar sin pensar, y soñar sin llegar, aceptar sin jamás preguntar por la mano que dio la limosna. Y yo te pregunto. Y acaso esta brisa que mueve la hierba me da tu respuesta, me dice la oscura palabra que nunca se nombra.
0
771
Recuerdos
Fue breve aquella noche. Fue breve, pero bella. Poca cosa es el tiempo, que es también poca cosa, porque nadie ha sabido lo que dura una estrella aunque todos sepamos lo que dura una cosa. Nuestro amor de una noche fue un gran amor pequeño que rodó por la sombra como un dado sin suerte, pero nadie ha sabido lo que dura un ensueño aunque todos sepamos lo que dura la muerte. Una noche es eterna para el que no la olvida, y el tiempo nada importa para el sueño y la flor, y, como nadie sabe lo que dura la vida, nadie sabe tampoco lo que dura el amor.
0
401
Poema del amor pequeño
Sí, ya sé que me han visto como un fantasma extraño que hace crujir la arena en su pisaba firme; pero reaparezco a veces, en las casas de antaño sobre todo en las casas donde aprendí a morirme. Tal vez yo soy entonces como un viento que pasa y tiembla en las cortinas y se pierde a lo lejos, y hay quien oye mis pasos recorriendo la casa, y hay quien ve mi rostro asomarse en los espejos. O es que me voy sin irme no sé de qué manera, no sé cómo, en qué bruma de lo desconocido, y entonces soy un hombre que sube una escalera y la sigue subiendo después que ya se ha ido. Si hay algo más, lo ignoro: la noche está delante, en mis ojos cerrados o en mis ojos abiertos, y, andando en esa sombra, no sabrá el caminante si va junto a los vivos o va juntos a los muertos. Pero siempre es de noche detrás de la mirada, y hasta lo inexplicable se explica de algún modo, pues hay cosas que existen sin que sepamos nada, más allá de la vida, de la muerte y de todo...
0
304
Nocturno del fantasma