Hello Poetry
Submit your work and get some sparkles! Create free account
"semejanza" poems
La mujer busca, A corazarse el autoestima que le B rumaron y O pacaron cuando R ompieron su A plastado amor propio. T ornando, todo lo que pueda O primir o retrasar su encuentro de R ecaudación y reanudación de sus I lusiones e intuición y por O bligación mantener su S oberanía y fortaleza interna. Un laboratorio de ilusiones eres mujer. Un almacén de amor para todos, más yo te digo; asegura almacenar amor propio para ti. Para que cuando lleguen las tormentas, recuerdes que en tu laboratorio, guardas todos lo que necesitas para cada batalla. Que tienes paz, que eres paz. Que cuándo la vida quiera frenarte, saca un frasco que dice “sigue empujando”. Que si te pisotean el orgullo, sepas que en tu laboratorio interno, tienes “amor propio”. Que vales más que toda la riqueza del universo, por el simple hecho de ser mujer. Que eres verso, verbo, pero nunca sustantivo. Que para alguien eres una hermosa prosa. Que tu cabellera, tu cara, y tu cuerpo….. es el convenio que hizo ¡Dios con el hombre! Que hay un poeta loco merodeando las calles, acucioso por bañarte a besos. Que el universo es tu amigo, y, está aquí para consentirte. Que eres sentimientos indescriptibles…, Eres la sensualidad infinita. La semejanza que desea la luna. Eres el melao’ del amargo, y de la inteligencia sus neuronas. Así que recuerda, que eres un laboratorio ambulante. Que si te enfermas, tienes un laboratorio surtido….. Pero lo llevas por dentro! LeydisProse 7/20/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
0
Jul 20, 2017
Jul 20, 2017 at 6:36 PM UTC
LABORATORIOS---así somos! (acróstico)
La mujer busca, A corazarse el autoestima que le B rumaron y O pacaron cuando R ompieron su A plastado amor propio. T ornando, todo lo que pueda O primir o retrasar su encuentro de R ecaudación y reanudación de sus I lusiones e intuición y por O bligación mantener su S oberanía y fortaleza interna. Un laboratorio de ilusiones eres mujer. Un almacén de amor para todos, más yo te digo; asegura almacenar amor propio para ti. Para que cuando lleguen las tormentas, recuerdes que en tu laboratorio, guardas todos lo que necesitas para cada batalla. Que tienes paz, que eres paz. Que cuándo la vida quiera frenarte, saca un frasco que dice “sigue empujando”. Que si te pisotean el orgullo, sepas que en tu laboratorio interno, tienes “amor propio”. Que vales más que toda la riqueza del universo, por el simple hecho de ser mujer. Que eres verso, verbo, pero nunca sustantivo. Que para alguien eres una hermosa prosa. Que tu cabellera, tu cara, y tu cuerpo….. es el convenio que hizo ¡Dios con el hombre! Que hay un poeta loco merodeando las calles, acucioso por bañarte a besos. Que el universo es tu amigo, y, está aquí para consentirte. Que eres sentimientos indescriptibles…, Eres la sensualidad infinita. La semejanza que desea la luna. Eres el melao’ del amargo, y de la inteligencia sus neuronas. Así que recuerda, que eres un laboratorio ambulante. Que si te enfermas, tienes un laboratorio surtido….. Pero lo llevas por dentro! LeydisProse 7/20/2017 https://www.facebook.com/LeydisProse/
Continue reading...
42
Y con escribirte no me refiero a dedicarte palabras, sino a describirte en ellas. Me voy a detener un momento para comenzar un intento que está predestinado a ser uno de mis tantos actos fallidos. Fallido porque las palabras no se acercan si quiera a la semejanza de los sentimientos. Se me acaban las excusas pero nunca las razones. Quiero, inhumanamente, tenerte cerca segundo. No sé si sea la nube de amor pero desde antes de saber que era amor, y qué era amor, mi cerebro se acostumbró a verte así. Así de perfecto, así de necesario. Retador, seductor, acogedor. Haces que todos sean los extras de la película, las sextas personas del libro, y que la segunda tenga la misma importancia que la primera. Yo, tú. Tú, yo. Es lo mismo. Semejanza tras semejanza. Abastanza con discordanza. Confianza sin tardanza. Puedo terminar parada en un después sola, pero el presente será una marca más de mi pasado, y la quiero ahí. Bien pintada. Con tus colores. Que hasta tu arrogancia tiene elegancia. ¿Cómo lo haces? A veces me llegan las sugestiones y cuestiones, y me cuestiono: ¿Para qué mi estancia? Circunstancia con distancia. Pero me calla la respuesta. Tú y yo podemos con todo, y también con nada.
0
Jun 18, 2014
Jun 18, 2014 at 6:23 PM UTC
Te escribo.
Árbol, buen árbol, que tras la borrasca te erguiste en desnudez y desaliento, sobre una gran alfombra de hojarasca que removía indiferente el viento... Hoy he visto en tus ramas la primera hoja verde, mojada de rocío, como un regalo de la primavera, buen árbol del estío. Y en esa verde ***** que está brotando en ti de no sé dónde, hay algo que en silencio me pregunta o silenciosamente me responde. Sí, buen árbol; ya he visto como truecas el fango en flor, y sé lo que me dices; ya sé que con tus propias hojas secas se han nutrido de nuevo tus raíces. Y así también un día, este amor que murió calladamente, renacerá de mi melancolía en otro amor, igual y diferente. No; tu augurio risueño, tu instinto vegetal no se equivoca: Soñaré en otra almohada el mismo sueño, y daré el mismo beso en otra boca. Y, en cordial semejanza, buen árbol, quizá pronto te recuerde, cuando brote en mi vida una esperanza que se parezca un poco a tu hoja verde...
0
1.1k
Poema del árbol
Entre los adelantos médicos figuran el by-pass para que siga el corazón, el láser para entrar a la vesícula por un agujerito, y muchos otros que empujan al cuerpo contra lo desconocido. Esta semejanza de la vida provoca el llanto de la razón. Nadie estudia los nervios de la estupidez, las arterias del mal, la médula del dolor, los huesos de tanta angustia que gira por ahí con trazado oscilante. Hay quien dice que es inútil porque no hay remedios, no hay farmacias del alma. Hay quien dice que esta noche es igual a todas las noches. Pero en esta noche canta lo que nunca tendremos y el pasado es un canario ciego que te había visto. En el vacío de tu imagen estaba el ancho sol.
0
1k
Poema
Cómo llenarte, soledad, Sino contigo misma. De niño, entre las pobres guaridas de la tierra, Quieto en ángulo oscuro, Buscaba en ti, encendida guirnalda, Mis auroras futuras y furtivos nocturnos Y en ti los vislumbraba, Naturales y exactos, también libres y fieles, A semejanza mía, A semejanza tuya, eterna soledad. Me perdí luego por la tierra injusta Como quien busca amigos o ignorados amantes; Diverso con el mundo, Fui luz serena y anhelo desbocado, Y en la lluvia sombría o en el sol evidente Quería una verdad que a ti te traicionase, Olvidando en mi afán Cómo las alas fugitivas su propia nube crean. Y al velarse a mis ojos Con nubes sobre nubes de otoño desbordado La luz de aquellos días en ti misma entrevistos, Te negué por bien poco; Por menudos amores ni ciertos ni fingidos, Por quietas amistades de sillón y de gesto, Por un nombre de reducida cola en un mundo fantasma, Por los viejos placeres prohibidos, Como los permitidos nauseabundos, Útiles solamente para el elegante salón susurrando, En bocas de mentira y palabras de hielo. Por ti me encuentro ahora el eco de la antigua persona Que yo fui, Que yo mismo manché con aquellas juveniles traiciones; Por ti me encuentro ahora, constelados hallazgos, Limpios de otro deseo, El sol, mi dios, la noche rumorosa, La lluvia, intimidad de siempre, El bosque y su alentar pagano, El mar, el mar como su nombre hermoso; Y sobre todos ellos, Cuerpo oscuro y esbelto, Te encuentro a ti, tú, soledad tan mía, Y tú me das fuerza y debilidad Como al ave cansada los brazos de la piedra. Acodado al balcón miro insaciable el oleaje, Oigo sus oscuras imprecaciones, Contemplo sus blancas caricias; Y erguido desde cuna vigilante Soy en la noche un diamante que gira advirtiendo a los hombres, Por quienes vivo, aun cuando no los vea; Y así, lejos de ellos, Ya olvidados sus nombres, los amo en muchedumbres, Roncas y violentas como el mar, mi morada, Puras ante la espera de una revolución ardiente O rendidas y dóciles, como el mar sabe serlo Cuando toca la hora de reposo que su fuerza conquista. Tú, verdad solitaria, Transparente pasión, mi soledad de siempre, Eres inmenso abrazo; El sol, el mar, La oscuridad, la estepa, El hombre y su deseo, La airada muchedumbre, ¿Qué son sino tú misma? Por ti, mi soledad, los busqué un día; En ti, mi soledad, los amo ahora.
0
1k
Soliloquio del farero
Cómo llenarte, soledad, Sino contigo misma. De niño, entre las pobres guaridas de la tierra, Quieto en ángulo oscuro, Buscaba en ti, encendida guirnalda, Mis auroras futuras y furtivos nocturnos Y en ti los vislumbraba, Naturales y exactos, también libres y fieles, A semejanza mía, A semejanza tuya, eterna soledad. Me perdí luego por la tierra injusta Como quien busca amigos o ignorados amantes; Diverso con el mundo, Fui luz serena y anhelo desbocado, Y en la lluvia sombría o en el sol evidente Quería una verdad que a ti te traicionase, Olvidando en mi afán Cómo las alas fugitivas su propia nube crean. Y al velarse a mis ojos Con nubes sobre nubes de otoño desbordado La luz de aquellos días en ti misma entrevistos, Te negué por bien poco; Por menudos amores ni ciertos ni fingidos, Por quietas amistades de sillón y de gesto, Por un nombre de reducida cola en un mundo fantasma, Por los viejos placeres prohibidos, Como los permitidos nauseabundos, Útiles solamente para el elegante salón susurrando, En bocas de mentira y palabras de hielo. Por ti me encuentro ahora el eco de la antigua persona Que yo fui, Que yo mismo manché con aquellas juveniles traiciones; Por ti me encuentro ahora, constelados hallazgos, Limpios de otro deseo, El sol, mi dios, la noche rumorosa, La lluvia, intimidad de siempre, El bosque y su alentar pagano, El mar, el mar como su nombre hermoso; Y sobre todos ellos, Cuerpo oscuro y esbelto, Te encuentro a ti, tú, soledad tan mía, Y tú me das fuerza y debilidad Como al ave cansada los brazos de la piedra. Acodado al balcón miro insaciable el oleaje, Oigo sus oscuras imprecaciones, Contemplo sus blancas caricias; Y erguido desde cuna vigilante Soy en la noche un diamante que gira advirtiendo a los hombres, Por quienes vivo, aun cuando no los vea; Y así, lejos de ellos, Ya olvidados sus nombres, los amo en muchedumbres, Roncas y violentas como el mar, mi morada, Puras ante la espera de una revolución ardiente O rendidas y dóciles, como el mar sabe serlo Cuando toca la hora de reposo que su fuerza conquista. Tú, verdad solitaria, Transparente pasión, mi soledad de siempre, Eres inmenso abrazo; El sol, el mar, La oscuridad, la estepa, El hombre y su deseo, La airada muchedumbre, ¿Qué son sino tú misma? Por ti, mi soledad, los busqué un día; En ti, mi soledad, los amo ahora.
Continue reading...
65
Una línea solo una sucesión de puntos simétricamente dispuestos a mis lados más respira el deseo ondulante sobre tales hasta hacerlas a semejanza suya esbozadas serán por tus dientes voraces graficadas por tu húmeda lengua esculpidas por dos cóncavos cinceles adhiriéndose a estas dos convexas formas hasta hacerse al tránsito perfecto hacia el anclaje como las mismas piedras ciclópeas de quinientos años serás aquel que destile sal en sus aguas cálidas serás ese que hierva de tanto que se deslice suaves extasiados se resbalan sobre tales hasta tranzar respiros por espasmos de movimientos e ir desvaneciendo el espacio entre líneas y respiros una lluvia color cielo ardera entre ellos una línea una sola sucesión de puntos se ha arqueado al moldeado respirar de tu deseo.
0
Aug 28, 2015
Aug 28, 2015 at 9:32 AM UTC
The line (in bad Spanish)
De todo esto yo soy el único que parte. De este banco me voy, de mis calzones, de mi gran situación, de mis acciones, de mi número hendido parte a parte, de todo esto yo soy el único que parte. De los Campos Elíseos o al dar vuelta la extraña callejuela de la Luna, mi defunción se va, parte mi cuna, y, rodeada de gente, sola, suelta, mi semejanza humana dase vuelta y despacha sus sombras una a una. Y me alejo de todo, porque todo se queda para hacer la coartada: mi zapato, su ojal, también su lodo y hasta el doblez del codo de mi propia camisa abotonada.
0
749
París, octubre 1936
Y fue a esa edad... Llegó la poesía a buscarme. No sé, no sé de dónde salió, de invierno o río. No sé cómo ni cuándo, no, no eran voces, no eran palabras, ni silencio, pero desde una calle me llamaba, desde las ramas de la noche, de pronto entre los otros, entre fuegos violentos o regresando solo, allí estaba sin rostro y me tocaba. Yo no sabía qué decir, mi boca no sabía nombrar, mis ojos eran ciegos, y algo golpeaba en mi alma, fiebre o alas perdidas, y me fui haciendo solo, descifrando aquella quemadura, y escribí la primera línea vaga, vaga, sin cuerpo, pura tontería, pura sabiduría del que no sabe nada, y vi de pronto el cielo desgranado y abierto, planetas, plantaciones palpitantes, la sombra perforada, acribillada por flechas, fuego y flores, la noche arrolladora, el universo. Y yo, mínimo ser, ebrio del gran vacío constelado, a semejanza, a imagen del misterio, me sentí parte pura del abismo, rodé con las estrellas, mi corazón se desató en el viento.
0
521
La poesía