"sellado" poems
ver como tu mirada quemaba cada parte de mi,
ver como tus labios alimentaba el ansia en mi ser,
era algo inexplicable lo que hacías conmigo, era algo que no se podía expresar con palabras, era algo que iba mas allá; eramos como dos cuerpos que se necesitaban el uno al otro; como tener un candando sellado sin una llave que lo abra
eras esa luz al fondo del carril, eras una fantasía nunca pensada
Jan 8, 2015
Jan 8, 2015 at 3:45 PM UTC
El tiempo nos ha cambiado,
ha dejado un zanja de grietas.
Las penas, tristezas, las traiciones
han embadurnado nuestras almas,
dejándolas secas y forradas en piedras.
Nuestra vestidura ha cambiado.
El algodón y las sedas no arrullan nuestra piel,
El cemento del engaño a sellado
nuestros sueños de algún día gozar
de una relación sana y plena.
No somos plomo,
No somos piedra
No somos hierro
Somos almas buscando su mejor melodía.
Su mejor madrigal.
La esperanza vestida en poesía.
Te propongo amartillarnos
los pedazos tiesos con tibios besos,
que vayan humedeciendo las partes más impasibles de nuestras almas.
Con tórridos abrazos que demuelan
las inseguridades de nuestro turbulento pasado.
No estamos hechos de piedra amor,
es una cubierta que ha fraguado el tiempo.
Es un escape a una errante realidad de soledades impuestas.
Es vivir encarcelado a silencios sempiternos,
Poseyendo copiosa libertad .
te aseguro cielo,
es la manera más cobarde de vivir en esta tierra.
No estamos hechos de piedra amor,
tenemos miedo a la entrega,
a las heridas,
a más huellas.
Somos los ecos de una prosa que leímos algún día.
Somos luz en la tenebrosidad,……………….
solo tenemos que buscar nuestro almacén de lámparas.
Solo tenemos que llevar nuestras cálidas manos
a ese espacio que quiere latir
mas nuestra cobija está obstruyendo el paso.
LeydisProse
5/31/2017
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Jun 1, 2017
Jun 1, 2017 at 10:41 AM UTC
Cuando a uno lo expulsan
a patadas del sueño
el amanecer es siempre una modorra
se emerge de ese ensayo de muerte
todavía sellado por la víspera
si fue de odios con rezagos de odio
si fue de amor con primicias de amor
pero el día empieza a convocarnos
y es distinto de todos los demás
tiene otra lluvia otro sol otra brisa
también otras terribles confidencias
así empieza el diálogo con la jornada
la discusión el trueque de rencores
y de pronto el abrazo
porque hay días repletos de soberbia
días que traen mortales enemigos
y otros que son los compinches de siempre
días hermanos que nos marcan la vida
así ocurren sabores
sinsabores
manos que son cadenas
mujeres que son labios
ojos que son paisaje
y cuando al fin lo expulsan
a uno de la vigilia
se emerge de ese ensayo de la vida
con los ojos cerrados
y despacito
como buscando el sueño o la cruz del sur
se entra a tientas en la noche anónima.
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Relámpago vital, liebre cenceña
entre el llantén y el tallo de la menta.
Hoy era tanto siendo tan pequeña.
Ahora es sólo una piedra de tormenta.
Torpe y mediano el cazador detuvo
su sigiloso ovillo de camino.
Centella como era, nunca hubo.
Sellado en cuatro huellas, su destino.
Inmóvil, fría, ojuelos sin oriente,
lloro la muerte de su entraña viva,
sobre el camino de balasto, ausente,
sin la eléctrica gracia sensitiva,
tan sólo porque un hombre indiferente,
casi sin verla, le tronchó la vida.
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Inútil es tu gemido:
no la mueve tu dolor.
La muerte cerró su oído
a todo vano rumor.
En balde tu boca loca,
la suya quiere buscar:
Dios ha sellado su boca:
¡ya no te puede besar!
Nunca volverás a ver
sus amorosas pupilas
en tus veladas arder
como lámparas tranquilas.
Ya sus miradas tan bellas
en ti no se posarán:
Dios puso la noche en ellas
y llenas de noche están...
Las manos inmaculadas
le cruzaste en su ataúd,
y estarán siempre cruzadas:
¡ya es eterna su actitud!
Al noble corazón tierno
que sólo por ti latió,
como a pájaro en invierno
la noche lo congeló.
-¿Y su alma? ¿Por qué no viene?
¡Fue tan mía...! ¿Donde está?
-Dios la tiene, Dios la tiene:
¡Él te la devolverá
quizá!
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Te veo mientras pasas
sellado de granates primitivos,
por el turquí completo de Moguer.
Te veo sonreír; acariciar, limpiar,
equilibrar los astros desviados
con embeleso cálido de amor;
impulsarlos con firme suavidad
a sostener la maravilla exacta
de este cuartel del incesante mundo.
(No sé si eres el único
o la réplica májica del único;
pero, uno entre dioses descielados tú,
solo entre carnes de ascensión,
sin leyes que te afeen la mirada
yo voy a ti porque te veo
trabajando belleza desasida,
en tus días sin trono,
en tus noches en pie).
Te veo infatigable variando
con maestría inmensamente hermosa
decoraciones infinitas
en el desierto oeste de la mar;
te veo abrir, mudar tesoros,
sin mirar que haya ojo que te mire,
¡rey del gozo en la obra sola y alta,
hado inventor, ente continuador
de lo áureo y lo insólito!
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