"sabana" poems
Blanco
Que de noche te metes como sabana en mi cama,
Draping between my legs,
Collapsing on my skin,
Falling over my soul as guilt:
Colonial guilt.
Tus ojos azules como los del jesucristo de mi abuela,
La vieja escuela,
La escuela antigua,
Me pierdo inocente en tu manigua,
Y me desvelas.
(Que carajo diria mi abuela?)
You held on as one holds on to hope,
Como los clavos del cristo de los blancos,
Callado y con cuidado,
With the overwhelming silence of a temple:
Worship, worship, worship!
Tu sueno colonial desamparado
Sleeping next to me
Y entre mis brazos
Igual como la yerba en los pantanos.
Apr 8, 2015
Apr 8, 2015 at 7:04 PM UTC
Que viva Colombia!
Que viva el vueltiao
Que viva el tamal tolimense
Que viva mi machete
Que viva la ruana
Que viva la cumbia
Que viva el guarapo
Que viva Peñaranda
Que viva la sabana, el monte, el llano y el mar
Que viva mi abuelita ******
Que viva el M.A.N., mi papá
Aug 21, 2018
Aug 21, 2018 at 11:58 PM UTC
No te conozco
Como quisiera
Extranjera Hermosa,
Pero en mi vida
Como te extraño;
Como un sueño
Que uno acaba de tener
Pero a los minutos se huye
De los pensamientos,
Estos sentimientos
Me queman
A pesar
De ser solo cenizas,
Tu rostro
Me invade
Detrás de las cortinas
De mis ojos,
En noches
Como esta,
Pienso en tu fantasma
Como si fuese
La mismísima sabana
Que me resguarda,
Pienso en ti
Bella extraña,
Y se me hace tan extraño
Que te recuerde
Con tan solo haberte
Conocido unos pocos minutos
Como granos en un desierto
Pero cómo quedan
En los zapatos sin querer…
APAD13 – 114 © okpoet
May 11, 2013
May 11, 2013 at 4:30 PM UTC
Una noche en la Ciudad de México,
En esa ciudad antigua, espesa de cultura sobre un árido Lago de Texcoco;
primitiva como sus religiones sangrientas, y moderna como afilado
Cuchillo de plata y nácar.
Aunque las piramides de el sol
Y la luna
No fueron testigos,
Y no nos encontramos abrazados, desnudos, sobre la Calzada de Los Muertos,
La nívea sabana se tiño de virginal
Pureza en rojo de entrega,
tu vez primera.
J Eduardo Ramos©
Aug 11, 2014
Aug 11, 2014 at 12:31 PM UTC
Por qué caminos del alba
Andas descubriendo el cielo
Ese, prometido a unos
Los que sufrimos, creemos
Y le pedimos a Dios
Ir a bruñir sus luceros
Porqué sendas, asombrada,
Ya vas encontrando el cielo,
Mientras aquí las banderas
Y pueblos, están de duelo.
Porque te fuiste, tan pronto
Precipitando el invierno
Cuando aun, lleno de flores,
Se desgranaba febrero
Yucas y conquistadores
Te irán formando cortejo;
Pizarro barbado y noble
-Bronce, plata, encaje, acero-
Con una ciudad de Torres
Entre sus brazos sin huesos.
Y una muchedumbre oscura
Que va detrás de Atahualpa
Te sigue cantando himnos
En lengua quechua y aymara
Ya estás, Gabriela, en la gloria,
Mitad de princesa incaica,
Mitad de reina española,
Como Isabel, la magnánima.
Ya sé que no has de escribir
A nadie mas en la tierra,
Que oficinas de correo
A la eternidad se veda
¡Pero es tan dulce que sepas
Gabriela, que toda América
Por ti está tan conmovida
Como tu patria chilena...!
El cielo junto al copihue
La orquídea venezolana
Se une a la victoria-regia
Del Brasil, y en la sabana
De Colombia, los gomeros
Detienen su savia trágica.
¡Toda la flora de América
Quiere mirarte la cara!
Asómate entre las nubes
Una tarde arrebolada;
Muéstranos tu frente ancha
De madre tan bien amada,
¡Déjanos poquito a poco,
Del todo no te nos vayas!
Aquí ha quedado tu verso,
Tu palabra estructurada
Con lo mejor del idioma
Y lo mejor de tu alma.
Pero nos falta tu rostro
Con la sonrisa cansada,
Que a todos nos descansaba
Cuando nos daba en los ojos.
Oye, Gabriela, las voces
Desde tu «bosque perfecto»
Damos la señal que diga
Que llega a ti nuestro acento,
Y repasa, tu que tanto
Sobre la tierra anduviste,
¡Reposa y se haga radiante
Su risa aquella, tan triste!
Descubre el cielo y descansa,
Pero, Gabriela ¡no olvides!
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Ha sido
una semana hasta
mi ultimo humo,
y no me siento mejor.
No estoy cansada ni
tengo hambre.
Soy perezosa
me acuesto aquí
en mi cama, con
la sabana deja de mi.
Estoy frío pero
mis almohadas
están cómodo
Dec 29, 2014
Dec 29, 2014 at 8:29 PM UTC
Estoy que me abollo del deseo,
de tenerte entre mis sábanas,
y que te pierdas en mi sabana,
comer de tu maná,
como los que se pierden en el desierto…
hacer de amarnos toda una jornada,
comiendo de tu peligrosa manzana,
transitando mi lengua por tu boca mansa,
convertirme en tu peor maña,
afilar nuestros cuerpos hasta convertimos en suave pana,
que nuestro ardor sea, la guía de esta ¡manada de pasión agitada!
Estoy que me que no quepo en este cuerpo,
necesito desechar este deseo,
de besarte las ganas,
comerte esos labios que deben saber a dulce guanábana,
rebanarnos la piel deslucida, ponerla a brillar,
como las estrellas lo hacen con en el ***** cielo,
que este rebosado sentir, sea bocana para que descargues sobre mi
toda tu exquisita nata.
Ya no resisto,
engrana mi piel,
desgrana mi insolencia,
desplúmame las ansias,
¿acaso no ves, que estallo de deseo?
Es que de ti quiero ser, tu sensual y truhana predilecta!
Ven amor que me abolla el deseo,
que necesito desquitarme entre sábanas blancas,
quedar extasiada, llena, y a tu servicio!
LeydisProse
7/28/2017
https://www.facebook.com/LeydisProse/
Jul 28, 2017
Jul 28, 2017 at 2:31 PM UTC
Del castigo acercábase el instante.
Entre la niebla gris de la Sabana,
La tribu, a Teusaquillo, en caravana
Llegaba, la amargura en el semblante.
Tisquesusa surgió, todo radiante
De oro, como fúlgida mañana:
En la diestra, su cetro de macana,
Y en los ojos, mirada fulgurante.
Vendado entró el ladrón. Baja la frente;
Los Usaques, en fila, al delincuente
Lanzaban al pasar viles apodos.
¡Iba a cumplirse ya la ley tremenda!
Y al quitarle de súbito la venda
Dijo el ladrón: «¡Un indio como todos!»
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distraídos por el humo que emanamos
nos dejamos al vacío puro que no es más que esta cama fría
la sabana se despierta con la brisa que mueve las ramas
y no son sino tus ideas huyendo de la fría mano del tiempo
que arremete con fuerza y amenaza con despedazarnos
como estatuas de sal fina
Dec 4, 2018
Dec 4, 2018 at 11:20 PM UTC
Si vieras, amiga,
qué espacio transcurre mi lenta existencia
la marcha inmutable del tiempo fatiga
mi añeja dolencia;
mis torvos fastidios apenas mitiga
la gloria que llevo:
tu amor siempre nuevo,
tu afecto sencillo...
Y todas las noches mi dulce reclamo
escucha en tus rejas el viejo estribillo:
-¿Me quieres?
-¡Te amo!
Monótona corre mi vida, bien mío;
sus páginas tristes me dicta el hastío.
Los días son iguales
como ondulaciones
que van de los lagos sobre los cristales.
Prende la mañana
sus fulguraciones
sobre la sabana.
Y al morir el día
asoma la noche sus negros capuces
por la serranía,
y con sus arenas refleja el desierto
las últimas luces
del astro ya muerto.
En vanas quimeras
consumo mis días;
tus horas que mueren pasan cual viajeras,
con ellas las mías
y ante tu ventura
te digo muy quedo
que a veces hastiado medito con miedo,
cariñosa hermana,
en el día sombrío,
en las inclemencias del invierno frío
que en tus bucles deje la primera cana.
Tus páginas tristes me dicta el hastío...
mis sueños
pequeños,
mi vida
escondida;
y noche por noche con suave reposo
llegando a tu reja
te digo amoroso
la frase de antaño, la cláusula vieja.
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