Hello Poetry
Submit your work and get some sparkles! Create free account
"rugido" poems
No pudimos ser. La tierra no pudo tanto. No somos cuanto se propuso el sol en un anhelo remoto. Un pie se acerca a lo claro. En lo oscuro insiste el otro. Porque el amor no es perpetuo en nadie, ni en mí tampoco. El odio aguarda su instante dentro del carbón más hondo. Rojo es el odio y nutrido. El amor, pálido y solo. Cansado de odiar, te amo. Cansado de amar, te odio. Llueve tiempo, llueve tiempo. Y un día triste entre todos, triste por toda la tierra, triste desde mí hasta el lobo, dormimos y despertamos con un tigre entre los ojos. Piedras, hombres como piedras, duros y plenos de encono, chocan en el aire, donde chocan las piedras de pronto. Soledades que hoy rechazan y ayer juntaban sus rostros. Soledades que en el beso guardan el rugido sordo. Soledades para siempre. Soledades sin apoyo. Cuerpos como un mar voraz, entrechocado, furioso. Solitariamente atados por el amor, por el odio. Por las venas surgen hombres, cruzan las ciudades, torvos. En el corazón arraiga solitariamente todo. Huellas sin compaña quedan como en el agua, en el fondo. Sólo una voz, a lo lejos, siempre a lo lejos la oigo, acompaña y hace ir igual que el cuello a los hombros. Sólo una voz me arrebata este armazón espinoso de vello retrocedido y erizado que me pongo. Los secos vientos no pueden secar los mares jugosos. Y el corazón permanece fresco en su cárcel de agosto porque esa voz es el arma más tierna de los arroyos: «Miguel: me acuerdo de ti después del sol y del polvo, antes de la misma luna, tumba de un sueño amoroso». Amor: aleja mi ser de sus primeros escombros, y edificándome, dicta una verdad como un soplo. Después del amor, la tierra. Después de la tierra, todo.
0
1.3k
Después del amor
No pudimos ser. La tierra no pudo tanto. No somos cuanto se propuso el sol en un anhelo remoto. Un pie se acerca a lo claro. En lo oscuro insiste el otro. Porque el amor no es perpetuo en nadie, ni en mí tampoco. El odio aguarda su instante dentro del carbón más hondo. Rojo es el odio y nutrido. El amor, pálido y solo. Cansado de odiar, te amo. Cansado de amar, te odio. Llueve tiempo, llueve tiempo. Y un día triste entre todos, triste por toda la tierra, triste desde mí hasta el lobo, dormimos y despertamos con un tigre entre los ojos. Piedras, hombres como piedras, duros y plenos de encono, chocan en el aire, donde chocan las piedras de pronto. Soledades que hoy rechazan y ayer juntaban sus rostros. Soledades que en el beso guardan el rugido sordo. Soledades para siempre. Soledades sin apoyo. Cuerpos como un mar voraz, entrechocado, furioso. Solitariamente atados por el amor, por el odio. Por las venas surgen hombres, cruzan las ciudades, torvos. En el corazón arraiga solitariamente todo. Huellas sin compaña quedan como en el agua, en el fondo. Sólo una voz, a lo lejos, siempre a lo lejos la oigo, acompaña y hace ir igual que el cuello a los hombros. Sólo una voz me arrebata este armazón espinoso de vello retrocedido y erizado que me pongo. Los secos vientos no pueden secar los mares jugosos. Y el corazón permanece fresco en su cárcel de agosto porque esa voz es el arma más tierna de los arroyos: «Miguel: me acuerdo de ti después del sol y del polvo, antes de la misma luna, tumba de un sueño amoroso». Amor: aleja mi ser de sus primeros escombros, y edificándome, dicta una verdad como un soplo. Después del amor, la tierra. Después de la tierra, todo.
Continue reading...
64
Del bosque en las frondas la brisa callaba, Las flores dormían, la noche era azul, y en torres y cumbres, en selvas y campos, La luna regaba su diáfana luz. Pensando en su amado que lucha en los mares, La pálida virgen intenta dormir, y escucha un acento que pasa y le dice: «María, no llores, no llores por mí». Los ojos entreabre, se yergue en el lecho; «¿Quién es?», dice trémula y empieza a llorar Al ver del marino los ojos sin vida, Sin vida los labios y mustia la faz. «Mi cuerpo, María, ya está bajo el agua... ¡Qué triste es la ausencia, qué triste es morir! De un mar borrascoso las olas me cubren, Mas oye, María, no llores por mí. »Del mar encrespado las olas fingían Montañas enormes que alzó el aquilón. Tres días el barco luchó con las olas, y al fin en las olas el barco se hundió. »Entonces, oyendo del mar el rugido, Volaba mi alma, volaba hasta ti... Pasó la tormenta, mi cuerpo reposa: María, no llores, no llores por mí. »¡Oh virgen!, prepara tu velo de novia. La playa está cerca que el alma soñó, La playa en que se unen por siempre las almas, Do habremos de unirnos por siempre los dos». …Los gallos cantaron; borrose la sombra; El aura en el bosque se oía gemir, y dulce un acento vibraba en los aires: «María, no llores, no llores por mí».
0
901
El sueño de maría
Estou cansado do meu tempo O rugido de meu estômago também me dói Acho que eu queria ter o Sol em minha barriga E a lua em meu coração Não me bastam os vermes Nem o sangue Foi me dado sonhar com aquilo que o meu cérebro não consegue reproduzir Foi me dado querer o inalcançável Não posso me contentar com o suficiente Me disseram que temos o infinito dentro de nós Mas vejo o quão infinitamente pequenos podemos ser
0
Aug 14, 2014
Aug 14, 2014 at 6:31 PM UTC
tamanho
El placer inherente Y adictivo de mirarte cierro los ojos y apareces Y mi mente te besa entre silencios Y en tus ojos de miel Hay un brillo adorado Y el sabado llega rapido Pues tus ojos hablan de ese brillo de saberte Entenderte y reconocerte y tus labios rojos y fecundos Me roban las miradas besarlos y volverlos mios Lentamente, Y a mi pecho conectaste esa Fecunda mirada Tus ojos y los mios En una frecuencia que te vuelve amada Y los lunares de tu espalda Marcan un rastro Un sendero, el camino En un viaje compartido Y los de tu estomago y Tu pecho, mi sendero al Paraíso Mi cuerpo brilla al notar Que fuiste violentamente Amada Tierna y violentamente Nos unimos en silencio Tu alma brilla en la oscuridad d tu cama Y de tus labios salen besos Silentes, de mujer enamorada Y de tu cuerpo sale el mar Mientras te abres Y mis besos beben de tus Labios, d lis y miel Mientras tus ojos sienten la verdad, y ves el todo Y tus rios y tu selva, calman La sensual llamarada Una llama que tu enciendes Con tus ojos y tu cuerpo luego apagas, con tus labios De mujer enamorada Mi cuerpo huele al tuyo Y te recuerda en silencios en sielncios que tu rompes Al pensarme desde lejos Y el placer de mirarte Sin cadenas ni lazos, Solo el que usas al amarme Eres libre y adorada Y como una gran leona, eres violentamente amada Y te muerdo suavemente Mientras te amo en silencios Silencios que se rompen, con Tu labios rojos Y de ellos mana tu tonada, El rugido de una leona, fuerte Completa y adorada.
0
May 21, 2018
May 21, 2018 at 6:51 PM UTC
Placer de una mirada
El placer inherente Y adictivo de mirarte cierro los ojos y apareces Y mi mente te besa entre silencios Y en tus ojos de miel Hay un brillo adorado Y el sabado llega rapido Pues tus ojos hablan de ese brillo de saberte Entenderte y reconocerte y tus labios rojos y fecundos Me roban las miradas besarlos y volverlos mios Lentamente, Y a mi pecho conectaste esa Fecunda mirada Tus ojos y los mios En una frecuencia que te vuelve amada Y los lunares de tu espalda Marcan un rastro Un sendero, el camino En un viaje compartido Y los de tu estomago y Tu pecho, mi sendero al Paraíso Mi cuerpo brilla al notar Que fuiste violentamente Amada Tierna y violentamente Nos unimos en silencio Tu alma brilla en la oscuridad d tu cama Y de tus labios salen besos Silentes, de mujer enamorada Y de tu cuerpo sale el mar Mientras te abres Y mis besos beben de tus Labios, d lis y miel Mientras tus ojos sienten la verdad, y ves el todo Y tus rios y tu selva, calman La sensual llamarada Una llama que tu enciendes Con tus ojos y tu cuerpo luego apagas, con tus labios De mujer enamorada Mi cuerpo huele al tuyo Y te recuerda en silencios en sielncios que tu rompes Al pensarme desde lejos Y el placer de mirarte Sin cadenas ni lazos, Solo el que usas al amarme Eres libre y adorada Y como una gran leona, eres violentamente amada Y te muerdo suavemente Mientras te amo en silencios Silencios que se rompen, con Tu labios rojos Y de ellos mana tu tonada, El rugido de una leona, fuerte Completa y adorada.
Continue reading...
64
y aquí el francés Bonpland botánico buscaba asclepias lirolensis o chinchonas acaridesas encontró en cambio las ignotas caras o rostros del amor a la india Nunu de los zambos junto a la boca del Orinoco junto a la boca del Orinoco durmió al cuidado del peligro comía arroz yucas hormigas plátanos y manjar de mono mirándose en los cocodrilos en el silbido de las boas en el rugido de los tigres mientras se alzaban los temores como hogueras nunca apagadas a la calor de esas hogueras aquí el francés Bonpland botánico entró en las dulces partes de Nunu mientras giraban en la noche las catedrales medievales toda la rue du chat qui péche como planetas instantáneos apagándose en la mitad entre los pechos de la Nunu que hablaban sus idiomas suaves más poderosos que la selva más bellos que los tigres en la luz violeta de su vientre o que los cocodrilos bocas del Orinoco padre o río o que las boas onduladas como olitas del Sena gris temió amó a Nunu comió mono con su levita directorio tuvo 15 días de miel y cuando alguno robó a la india (no por deseo de su carne o de sus partes destinadas al amor puro y duro y otro sino para hacerlas volver a la desencadenada selva o sacarlas del amor para otro mundo como es o amor es de otro mundo o es otro mundo directamente) Bonpland decía al rededor: "hermano cocodrilo di dónde está Nunu la dulzona de varios pechos a saber: el que te da leche de amor el que te apaga la maldad el que te viste contra el miedo el que se tiembla en la caída porque no sabe si te alzará" o al tigre de rayas de rey: "dónde está Nunu, tigre tigre ahora salido de mi sangre" o a la boa: "cómo está Nunu la de la luna en la rodilla" la de la luna en la rodilla se la llevaron y Bonpland no quiso saber más de estrellas o de misterios de la mar o de volcanes encendidos o de plantas quietas en sí y aunque se fue del Orinoco de sus herrumbres suaves verdes y aunque lo amó la emperatriz (la Josefina de Napoleón) y aunque ella eligió sus brazos para morirse de una vez aquí volvió el Bonpland a Nunu y nunca jamás la encontró pero comía yucas hormigas arroz manjar de mono plátanos y bebía aguas del Orinoco como quien come a una mujer como quien bebe a una mujer y esta es la historia de Bonpland clasificó muchas plantitas del continente americano pero él vivía en Nunu. oh Nunu . la de la luna en la rodilla la de varios pechos de amor la de planetas apagados como la rue du chat qui péche volando abriendo su mitad para el francés que la quería como jardín oh Nunu. oh Nunu como la noche Nunu Nunu.
0
847
El botánico
y aquí el francés Bonpland botánico buscaba asclepias lirolensis o chinchonas acaridesas encontró en cambio las ignotas caras o rostros del amor a la india Nunu de los zambos junto a la boca del Orinoco junto a la boca del Orinoco durmió al cuidado del peligro comía arroz yucas hormigas plátanos y manjar de mono mirándose en los cocodrilos en el silbido de las boas en el rugido de los tigres mientras se alzaban los temores como hogueras nunca apagadas a la calor de esas hogueras aquí el francés Bonpland botánico entró en las dulces partes de Nunu mientras giraban en la noche las catedrales medievales toda la rue du chat qui péche como planetas instantáneos apagándose en la mitad entre los pechos de la Nunu que hablaban sus idiomas suaves más poderosos que la selva más bellos que los tigres en la luz violeta de su vientre o que los cocodrilos bocas del Orinoco padre o río o que las boas onduladas como olitas del Sena gris temió amó a Nunu comió mono con su levita directorio tuvo 15 días de miel y cuando alguno robó a la india (no por deseo de su carne o de sus partes destinadas al amor puro y duro y otro sino para hacerlas volver a la desencadenada selva o sacarlas del amor para otro mundo como es o amor es de otro mundo o es otro mundo directamente) Bonpland decía al rededor: "hermano cocodrilo di dónde está Nunu la dulzona de varios pechos a saber: el que te da leche de amor el que te apaga la maldad el que te viste contra el miedo el que se tiembla en la caída porque no sabe si te alzará" o al tigre de rayas de rey: "dónde está Nunu, tigre tigre ahora salido de mi sangre" o a la boa: "cómo está Nunu la de la luna en la rodilla" la de la luna en la rodilla se la llevaron y Bonpland no quiso saber más de estrellas o de misterios de la mar o de volcanes encendidos o de plantas quietas en sí y aunque se fue del Orinoco de sus herrumbres suaves verdes y aunque lo amó la emperatriz (la Josefina de Napoleón) y aunque ella eligió sus brazos para morirse de una vez aquí volvió el Bonpland a Nunu y nunca jamás la encontró pero comía yucas hormigas arroz manjar de mono plátanos y bebía aguas del Orinoco como quien come a una mujer como quien bebe a una mujer y esta es la historia de Bonpland clasificó muchas plantitas del continente americano pero él vivía en Nunu. oh Nunu . la de la luna en la rodilla la de varios pechos de amor la de planetas apagados como la rue du chat qui péche volando abriendo su mitad para el francés que la quería como jardín oh Nunu. oh Nunu como la noche Nunu Nunu.
Continue reading...
91
La Reina, al son de fúlgidos clarines vibradores, desnuda, y en el lomo de un gran tigre tendida, ve, con la Orgía inmensa de que ella va seguida, el avance de Baco, del mar a los rumores. y el monstruo, bajo el peso real, entre fulgores de sol radiante, huella la playa florecida; y al roce de la mano que conduce la brida, muerde, de amor rugiendo, de la brida las flores. Sueltos sobre la espalda los dorados cabellos, uvas negras  y de ámbar enlazadas en ellos, la Esposa no oye entonces el rugido estridente. y ebria al fin de ambrosía su boca, y anhelante, y olvidando sus gritos hacia el infiel amante, ríe al próximo beso del Domador de Oriente.
0
628
Ariana
El viento que entra en la cocina sacude el cartelón con el rostro de alguna actriz del cine mudo. Mary Pickford tal vez. Es bella, sus ojos brillan suavemente y con la boca construyen una semisonrisa tiernísima, callada También nosotros, aquí, somos actores mudos. Tenemos brillos suaves, ternuras sucias de sangre seca como niños, mucho silencio alrededor. La platea prefiere el film sonoro. ¿Quién hizo esta película? De este lado de la pantalla, el nuestro, se oyen muertos soltando vida de a poquito como un crujir de sueños, los torturados gritan, crepita gente en la prisión, bajo el estruendo de las botas militares la injusticia es un rugido infernal. Del otro lado, parece que ven pasar fantasmas pálidos y ningún piano los anuncia. Te amo, Mary Pickford, sé que ahora me amás. Entra el viento y sacude nuestros amores de papel.
0
454
Xviii
Desencajado, la pupila quieta Y trémulo el andar... roto el vestido... Como en vagos ensueños abstraído, Del viejo bodegón salió el poeta. ¿Qué pena oculta, qué pasión secreta Clama en su pecho soledad y olvido? ¿Qué voz de indignación como un rugido Vibra en su labio y a los cielos reta? Y maldijo los cantos de su lira, Y llamó la Virtud un nombre vano, Humo, la gloria; y el Amor, mentira... Y al caer desplomado en las baldosas, Traía el aura del jardín cercano Fragancia de jazmines y de rosas.
0
332
El poeta bohemio
Después de que hubo al bosque el Domador entrado, Las formidables huellas entre árboles siguiendo, Anunció el rudo choque, de un rugido el estruendo. Hundiese el sol, y entonces todo quedó callado. Por entre matorrales y zarzas, aterrado, Un pastor de esos valles, que a Tirinto iba huyendo, Se vuelve, y ve con ojos de espanto, que el horrendo Monstruo surge, de frente, sobre áspero collado. Y un grito lanza. Ha visto al terror de Nemea Sobre el cielo rojizo, con mirar que chispea, Con siniestros colmillos y repugnante traza; Pues la sombra que invade el espacio anchuroso, Bajo la piel horrible que a Hércules disfraza, Al mezclar hombre y fiera, finge un Héroe monstruoso.
0
303
Nemea
Quería una escalera muy alta, trepar por las gotas de agua, escalar las nubes empinadas, volar lejos sin tener alas, encender las luciérnagas anidando en el mar verde del cielo. Quería un rayo de luz elocuente como cínico rugido a la muerte, quemar las arrugas del dolor inerte al no poder verte. Quería lavar mis lágrimas y forjarla con una asesina espada, apuñalar mis locos quebrantos sin olvidar el atesorado acantilado de tus abrazos. Quería hallar la sombra de tu figura   sacándola del cajón de los espantos, liberar tu espíritu de la botella, arroparte en espuma de recuerdos. Quería acariciar tus cabellos blancos, navegar al lejano infinito, traficar la moneda del barquero, hallar silenciosas palabras, vomitar maléficos lamentos, pernoctar en las agitadas aguas. No quería una montaña quería tocar tu corazón con mi alma, mimar tus ojos de perla, vestir tus dedos desnudos, quería que no desplomara el telón de tus ojos, quería seguir viéndote quería no perderte.
0
Oct 13, 2020
Oct 13, 2020 at 3:48 PM UTC
“Quería No Perderte”