Tengo el pecho lleno de calor,
el aire me lo dijo y me canto una canción.
Tengo el alma y grita a veces,
aveces me oculto entre la gente,
no por que tema a mostrarme,
es que prefiero pasar inadvertido,
para cuando el viento me señale,
haberlo antes sorprendido.

Las voces en mi mente
susurran como las ramas de un arbol,
me lo digo a mi mismo,
y en mi interior resueno;
aveces solo aveces
sueño con ella,
aún que ya no recuerdo su voz.
Aún recuerdo la lluvia,
el camino a mi casa,
un suspiro, un minuto de alavanza
y el dibujo de un sonrisa en mi cara.

Si escribo es para romperme en pedazos,
para que alguien, tan solo alguien
comparta mi canto,
por que no quiero volar solo,
quiero surcar los cielos
con un coro de voces que brillen
voces oscuras,
otros matices,
que sigan mi vuelo
o que me muestren el suyo.
Taciturno a mal acompañado,
pues el viento es fiel
y con el me quedo.

Camino cual lobo estepario,
entre las sombras
y el silencio
pero canto con grito
susurrado.

Mi mirada te dice te quiero,
mi lengua miente al intento,
mis piernas de espagueti,
que fingen no conocerte,
tiemblan y se quiebran.

Taciturno,
oscuro caminante
nocturno.
Hace dos años que te encontré
lejos de mi casa
lejos de mi continente
La vida nos hizo encontrar
en un lugar mágico
dónde tierra, agua y cielo
se unen para contar
mitos y historias

Hace dos años que te conozco
Hace mucho más tiempo que mi alma te conoce

Dos años
con alegría y melancolía
sueños y creatividad
ilusión y desilusión
con viajes, encuentros
Caminos
Dos años con Amor
que vino para quedarse

Lejos de ti
vivo todavía con este Amor
mi alma te visita y te cuida
Lejos de ti
vivo todavía con muchos deseos

Quiero escribir poemas
para mostrarte las colores de mi alma
Quiero charlar contigo
y soñar un mundo mejor
Quiero viajar contigo
a la Patagonia
al norte de Argentina
a Bolivia y Perú
Quiero verte feliz
como lo mereces
con una mujer, con una familia

Gracias por enseñarme el verdadero Amor.
Libre
RBWhite Jun 24
Así,como la bruma del viento arenoso,
La sirena del desierto se despide,
Lo hace maldiciendo los recuerdos,
Sus caderas sinuosas,ojos claros,
Que una vez me imploraban piedad,
Y a la otra se resignaban al suplicio,
Me dejan para no volver,
Ella oye y baila sobre mis penas,
Cabellos de tormenta tropical,
Su voz tenáz y cruel,
No quiere que la siga,
Pero, ¿Cómo no?
Es lo único que he hecho,
Sus pasos son los propios,
Nunca ha habido diferencia,
Déjame entrar en tí una última vez,
Juro no hacerte llorar,
Ni abandonarte por el mar,
Aunque ya lo haya hecho,
Y me hayas perdonado cada vez,
Vuelve a mí, mi alma,
Sirena de mis mitos,
Crees en pecadores,
Pero nunca me pudiste perdonar,
He aquí un forastero sátiro,
Que no cree en nadie, ni en nada,
Pero consigue religión y sueños,
Cada vez que curas mis heridas,
Que me alimentas y acunas,
Que me enseñas y reprendes,
Que te entregas y me reclamas,
No conozco a más nadie,
¿Por qué irme?
Tengo a la muerte cerca,
Y quiero confesarme a tí,
Como lo he hecho constantemente,
Para escuchar tu dolor,
Hundirme en la miseria de no merecerte,
Eres mis ojos,
Eres mi sentir,
Sirena del amor,
Sirena dulce,
Sirena de la ternura invalorable,
Sirena de la melancolía,
Llévame contigo.
myrka Jun 25
Solamente
Dios
Sabe
Lo mucho
Que *te quiero
Bryden Jul 24
I push the button,
3
2
1
The jaws of the train clunk as its mouth opens,
the 9am crowd surging through its hollow body,
eying up the row of sickly plastic benches.
The wheels tighten, I loosen my tie,
off to the office, I sigh,
as I pull out today’s ‘New York Times’.

My eyes drift towards the woman across from me.
A fragrance of citrus and strawberry drifts off her shoulder
as she plumps her pout in the screen of her smartphone.
A bead of sweat poised on her collarbone
glitters like the diamantes on her nails.

We slow,
screeching against the rusted tracks
before the machine-lady hybrid speaks:
‘East-
a split second pause
-Sixty Seven Street’.
No one gets off, so we simply sit
beneath the sizzle of electric bulbs,
their garish light numbed by dirty glass
that cradles the bodies of last week’s flies.

Like an aged rattlesnake, the train creaks and hisses through the tunnel.
I’m attacked by a river of thick black hair
belonging to an olive-skinned woman who yaps into her cellphone:
‘no, no, quiero ver Times Square!’
I close my eyes and listen as her tongue rolls and dives
taking a bite of my bagel from Starbucks.

‘East-
anticipation
-Seventy Two Street’.
Although preoccupied with different thoughts,
expressions
destinations
the bodies on the carriage drift and sway with the motion of the train,
as it stops
and starts once more.

Two children in uniforms twirl around the carriage,
their laughter more electric
than the current that bristles below our feet.
A man
tickled by the dreadlock that sweeps over his face,
looks on with jeans so baggy
his legs melt into the seat.
The Jamaican flag blares from his t-shirt.

Next to him, a man bakes in a moth-eaten waistcoat
clutching a wallet with quivering fingers.
I follow his gaze to a picture of a woman
black and white with coffee stained edges.
His wrinkles deepen as he smiles at his
wife?
alive?
I notice glittery pools of the past forming in his eyes,
perhaps not.

‘East-
my stop
-Seventy Nine Street’.
As I glance down at the platform’s monotonous shades of concrete,
and brush the dust from my grey tweed suit,
I think to myself
how colourful Upper-East Side is.
I shall never stop travelling on the 9am subway to Seventh Avenue.
Without it,
how boring my life would be.
Without it,
I wouldn’t be me.
M Suárez Aug 5
Hoy las cosas se han complicado. Estoy enferma de nuevo y no sé de qué. Pero hoy es diferente. Hoy es un día en el que quiero estar, quiero vivir mi presente. Por primera vez genuinamente me dio miedo la muerte. Hoy estoy acompañada. Hoy verdaderamente siento amor. Voy a luchar por él y saldremos adelante, de las enfermedades y calumnias, de los códigos culturales y las distancias.
Hoy no soy una guerrera, soy todo un ejército.
Este poema llegó tras cambiarme la vida.
No quise admitirlo durante mucho tiempo, pero la depresión consumía una pieza de mi ser día con día. Acepté ayuda hasta que tuve ataques de pánico en la calle, me mordí y sangre los labios.

Si alguna vez sientes que ya no puedes más, busca ayuda, acércate a gente que te quiera, y sí crees que nadie lo hace, YO ESTOY AQUÍ. No te conozco, pero me importas.

— The End —